9.5.2019

Hola todas y todos: comparto tres análisis sobre la reciente elección presidencial de Panamá. Saquen ustedes sus propias conclusiones.





Marco Gandásegui

Las elecciones panameñas del domingo, 5 de mayo, arrojaron los resultados esperados. Las propuestas de continuidad en materia de políticas neoliberales por parte de los 6 candidatos presidenciales de los partidos tradicionales (y los de 'libre postulación') recibieron un apoyo casi total. La única alternativa diferente del Frente Amplio por la Democracia (FAD) sólo recibió el uno por ciento de los votos emitidos.
Hubo tres sorpresas en relación con la elección presidencial. La primera: Laurentino Cortizo, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), obtuvo 33 por ciento del voto, superando estrechamente a Rómulo Roux, del Partido Cambio Democrático (CD), quien obtuvo 31 por ciento de las preferencias. La segunda, el colapso de la candidatura oficialista de José Blandón - del Partido Panameñista - quien apenas recibió el 10 por ciento de los votos. La tercera sorpresa fue el apoyo del 20 por ciento del electorado que recibió el candidato por la 'libre postulación' Ricardo Lombana. 
Los resultados de las elecciones para las 71 curules en la Asamblea Nacional le dieron una amplia mayoría relativa al PRD (28 curules), seguido a cierta distancia por el CD (17). Muchos diputados de alto perfil no se reeligieron. En cambio, un total de 7 candidatos a legisladores que se postularon por la 'libre' estarán en la próxima Asamblea que se inaugura el 1 de julio de 2019. En esta fecha también asumirán sus cargos el Presidente de la República, 80 alcaldes y 690 representantes de corregimiento. 
En su campaña, el presidente-electo, 'Nito' Cortizo, anunció dos políticas que rompen un poco con la tendencia neoliberal de los últimos 30 años. Por un lado, prometió revisar el Tratado de Libre Comercio con EEUU que arruinó el agro panameño (y de paso al sector industrial). Los productores agrícolas del país alegan que las importaciones de rubros subvencionados de EEUU (arroz, maiz, verduras y otros) constituyen una competencia desleal. Por el otro, señaló que en política exterior revisará las posición de extrema derecha de los últimos 6 gobiernos panameños para acercarse más a la visión social demócrata de respeto a la autodeterminación de los pueblos. Podría significar un acercamiento a los gobiernos de México y Uruguay en materia de política exterior.
Panamá es uno de los pocos países cuyo electorado no se define en términos de izquierda y derecha. Los partidos tradicionales son todos de derecha. Sólo el PRD cuenta con una fracción 'centrista' que recoge el legado del general Torrijos quien negoció con EEUU en la década de 1970 el fin de la presencia militar de ese país en Panamá y la entrega del Canal de Panamá. Todos los candidatos (con excepción del FAD) se comprometieron con las políticas neoliberales, recibieron donaciones del 'poder económico' e hicieron las mismas promesas de las campañas anteriores.
El pragmatismo electoral de los sectores populares orienta sus preferencias hacia posiciones que demandan resultados inmediatos. El FAD no propuso cambios radicales, su candidato Salúl Méndez habló de cambios moderados. Sin embargo, los medios de derecha estigmatizó el discurso de Méndez asociándolo con violencia y desestabilización. Es decir, le dio vuelta al discurso a favor de los trabajadores en una especie de amenaza contra los pobres y la clase media. La izquierda panameña tiene que revisar su táctica electoral para entrar en sintonía con las aspiraciones de los sectores populares.
Los escándalos de corrupción fueron otro factor que analizaremos más adelante.



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Guillermo Castro Herrera

1) Un numeroso contingente de capas medias se ha distanciado de un ordenamiento político degradado, que ni siquiera parece capaz de producir un relevo claro y transparente de sus personeros. Es probable que estemos ingresando en un proceso de transición entre dos momentos distintos de nuestra historia, pero la conocemos tan mal que de momento es muy difícil prever el abanico de opciones que vaya a generarse a partir de aquí.
2)1) Se ha reconstituido el binomio liberal (PRD) / conservador (Cambio Democrático, oligárquico con apoyo de la baja clase media y el lumpenproletariado)), con el paso a cuarto lugar del conservador tradicional, el Partido Panameñista; 2) ha emergido lo que podría llegar a ser un bloque disidente de capas medias y medio altas que reune a cerca de 400 mil votantes que apoyaron a un candidato independiente, respaldado por el diario La Prensa; 3) en mi opinión, el sistema está agotado y ha ingresado en un ciclo de descomposición que probablemente limite sus capacidades para administrar la crisis en el corto plazo; 4) el problema estratégico mayor es la ausencia de posibilidades de ampliación del espacio democrático con la amplitud y la calidad necesarias para que tome forma un movimiento de renovación de corte nacional - popular o, como dijera alguien, popular por lo revolucionario, y revolucionario por lo democrático
3) Julio Linares (quienquiera que sea, desde su lugar a la derecha) dice que "El PRD sacó su piso (33 por ciento) y el CD su techo (31 - igual porcentaje de Mimito hace 5 años).    Un voto duro de ambos inalterable.    El Panameñista heredó el recuerdo de un gobierno inepto, mientras que AMG arrastró las planillas a las que en vez de rechazar, no solo ocultó sino se plegó.    El Fad volverá a desaparecer como resabio de que este país rechaza el “socialismo del Siglo XXI” y sus atroces resultados, mientras que Ameglio no estuvo allí.     Y finalmente Lombana caló en su mensaje, doblando al arnulfismo, cuatriplicando a quien debió ser la candidata independiente oficial y demostrando que sin recursos, sin dinero, sin partido, sin cierre de campaña, sin subsidio y “sin plan de gobierno”, sacó lo suficiente para crear una fuerza a tomar en cuenta en 5 años.    Ganadores:   Nito, Lombana y CD (Romulo o Martinelli?). Perdedores:   Los 4 restantes estrepitosamente."
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Olmedo Beluche
Pronunciamiento del Polo Ciudadano
“Balance de las elecciones generales de 2019”
1.      Con Casi el 100% de las mesas escrutadas, votó el 73% del padrón electoral, con 1.3% de nulos y 1% blancos. Hay un aumento de 4% de personas que se abstuvieron de votar (27%), el más alto del período post invasión. Cabe preguntarse cuánta de esa abstención se debe a personas que repudian el actual sistema de partidos y no ven alternativas dentro de las propuestas. Lejos del proceso impoluto que quiere presentar el Tribunal Electoral, ha habido todo tipo de irregularidades y conflictos, incluyendo desaparición de actas.
2.      De los que votaron, el 33% lo hizo por Laurentino Nito Cortizo del PRD y el 31% por Rómulo Roux. Un casi empate técnico que tendrá consecuencias a futuro. También fue fraccionado el voto a la Asamblea Nacional donde el PRD obtiene una mayoría, pero solo del 40% (29 diputados). Este casi empate en la presidencial resta algo de legitimidad y fuerza al nuevo gobierno.
3.      Respecto a la campaña de “No a la reelección” y las denuncias de corrupción contra la Asamblea Nacional parecen haber calado en un importante sector de la ciudadanía, pues varios de los gamonales de la política panameña, con décadas controlando el Legislativo, no fueron reelectos. Otros que en el primer momento parecían haber fracasado han salido en el recuento cargado de irregularidades y denuncias. Pese a que ganaron 5 diputados por libre postulación y varias caras nuevas, no cambia la esencia de ser un órgano controlado por los partidos políticos oligárquicos.
4.      El PRD es el ganador de las elecciones pero comparte el podio con Ricardo Martinelli cuyo partido ha logrado disputar hasta el último momento el resultado y está poniendo 17 diputados en la Asamblea. Lo cual tendrá consecuencias en los procesos judiciales que se le siguen. El voto al CD por una parte del electorado más pobre es una forma aberrante de castigar al gobierno de Varela, al que tienen un odio instintivo de clase.
5.      Si tomamos en cuenta el universo de la ciudadanía (2,757,823 electores), el PRD sólo obtuvo el voto del 23% de aprobación, con un 78% que no lo aprobó. Esto también pesará a la hora de implementar las medidas económicas neoliberales que se vienen, como la reforma del seguro social y las jubilaciones. No olvidemos que el PRD ha sido el partido cuyos gobiernos han implementado más consecuentemente las medidas neoliberales. Esto también le restará legitimidad y capacidad de actuar.



6.      Desde el exterior, algunos medios y sectores del “progresismo” están interpretando que la victoria del PRD es de un partido de centro izquierda, lo cual es un error. Incluso se hacen ilusiones con la política exterior del próximo gobierno. Hay que recordar el twit de David Saied Torrijos contra Maduro, apoyando el fallido golpe de estado de Guaidó. Saied es un asesor importante del equipo económico de Nito.
7.      El 10.7% del voto a José Blandón indica el castigo al partido Panameñista que ha gobernado estos 5 años. Junto a la no reelección de Popito Varela, presidente del partido, implica un repudio a la gestión de Juan C. Varela, como más impopular de los últimos años, lo que con seguridad producirá una disputa por el liderazgo del partido próximamente.
8.      El 24% del electorado castigó al conjunto del sistema político y sus partidos votando por candidatos por libre postulación, especialmente a través de Ricardo Lombana, quien obtuvo casi el 18.88%, de los votos, y Ana M. Gómez que sacó 4.77% de los votos. Parece expresar un sector de la población perteneciente a las capas medias ilustradas, sobre todo jóvenes como el caso de Lombana que ganó todos los sondeos en universidades. Este auge de Lombana se debe a la lógica subyacente de la economía naranja, impulsada desde Estados Unidos, basada en la innovación, las empresas creativas y empoderamiento juvenil, eso resulta, junto a las redes sociales, un atractivo para los jóvenes, como ya ha ocurrido en países como Colombia y España.
9.      Los 13.404 votos de Saúl Méndez, equivalentes al 0.69%, y el que no obtuvieran ningún diputado, implica un duro revés en el objetivo manifiesto de lograr la subsistencia del FAD. Apenas mejoró en algunos cientos de votos el resultado presidencial de 2014, pero no la proporción, que se mantuvo igual (0.6%). Al FAD le fue mejor en las candidaturas a alcaldes, sumando entre todas el 1.6% del total de votos emitidos, lo que totaliza sobre los 30,000 votos. También en las candidaturas a representantes donde obtuvo sobre el 1.3% y al parecer logró la elección de dos en áreas comarcales. Las razones del bajo respaldo a la nómina presidencial de la única alternativa de izquierdas son múltiples y complejas, pero hay tres que son decisivas a nuestro entender:
La situación objetiva de la lucha de clases es desfavorable y está fría o muy fraccionada sectorialmente. Sobre las luchas sociales es que sectores de masas maduran su conciencia respecto a la necesidad de un cambio en el régimen político y el sistema social.
La limitada convocatoria. Era necesaria la constitución de un gran frente popular de organizaciones gremiales, sindicales y populares, como lo planteamos desde el Polo Ciudadano desde el 2018. Si bien se amplió el espectro de la participación en las candidaturas a sectores por fuera de Frenadeso, respecto de 2014, la amplitud fue un tanto selectiva y recortada.
La feroz campaña anticomunista contra el gobierno de Maduro en Venezuela por los medios de comunicación fue utilizada contra el FAD y esto caló en los bajos niveles de conciencia de clase en Panamá.
Hubo déficits en los ejes políticos y programáticos que no ayudaron a sumar sectores de la vanguardia gremial y sindical, a los que no se apeló por su voto y, por el contrario, se restaron sectores de juventud, capas medias y del feminismo.
10.  ¿Qué hacer? Empezar a preparar las luchas que se avecinan convocando a la UNIDAD VERDADERA de amplios sectores populares, al margen de los resultados finales y de lo que hayan votado, para luchar en defensa de la Caja de Seguro Social, las jubilaciones y los programas sociales. Desde la unidad hay que elaborar el Programa de Lucha y empezar a preparar a la clase trabajadora en la necesidad de movilizarse para defender las conquistas.

Panamá, 7 de mayo de 2019.

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