Comparto el enlace del programa en que participé ayer junto a Alcira Argumedo y el "Pollo" Sobrero. Esto fue en Crónica TV, el programa de Horacio Embón.

Durante su transcurso hablamos casi de todo: el FMI, el narcotráfico, las bases militares, las políticas del imperialismo para América Latina, el papel de China, etcétera. Te va a interesar.

(Comparto la nota publicada hoy Domingo 27 de Mayo en Página/12)

(Por Atilio A. Boron) La tenebrosa historia de Luis Posada Carriles fue muy bien contada en la nota de Página/12 días pasados (https://www.pagina12.com.ar/116812-el-infierno-se-llevo-a-p…). En esta breve nota quisiéramos tan sólo subrayar la importancia de un hecho aberrante: el apoyo que el gobierno de Estados Unidos le ofreció a lo largo de toda su vida a un terrorista probado y confeso, cosa que por supuesto la prensa hegemónica se ha cuidado de señalar. No sólo aquél se incorporó al Ejército de Estados Unidos donde sirvió un par de años sino que luego lo hizo por largos años en la CIA. Allí fue entrenado en técnicas de demolición, torturas, operaciones especiales como la “Irán-Contras”, etcétera. Como si lo anterior fuera poco el respaldo al terrorista cubano se prolongó hasta el final de su vida, que tuvo lugar en un geriátrico de la Administración Nacional de Veteranos reservada a los miembros retirados de las fuerzas armadas estadounidenses. El presidente George W. Bush jugó toda su influencia para lograr que la corrupta presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, le otorgara un indulto en los días previos a la finalización de su mandato, en el año 2004 para que el terrorista pudiera regresar a su santuario sano y salvo. La razón: en el 2000 había sido condenado por la justicia panameña a ocho años de cárcel por su participación en una conjura para atentar contra la vida del presidente Fidel Castro Ruz durante la Xª Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a celebrarse en la ciudad de Panamá. En el marco de dicha reunión se había planificado un discurso que el gobernante cubano ofrecería en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panamá el 18 de Noviembre del 2000. A su llegada a ese país Fidel dejó estupefactos a sus anfitriones y a la opinión pública al denunciar el atentado que se estaba fraguando en su contra. Pocas horas después Posada Carriles era sorprendido con un cargamento de 9 kilogramos de C4, el explosivo plástico destinado a ser utilizado en el atentado y que, en caso de haberse producido, habría causado innumerables víctimas. No es un dato menor que Washington también se negó a conceder la extradición solicitada por la justicia de Cuba y Venezuela para juzgarlo por crímenes perpetrados en ambos países, entre ellos el atentado al avión de Cubana de Aviación.
Como puede verse, la protección brindada a un mafioso y criminal como Posada Carriles fue amplio espectro y arroja un potente haz de luz que desmiente la pretensión de Estados Unidos de ser el campeón en la defensa de los derechos humanos y de la lucha contra el terrorismo. La práctica que sigue el Departamento de Estados de elaborar cada año un informe en donde se evalúa la situación de los derechos humanos en todos los demás países del mundo es francamente ridícula si no fuera trágica. Al Qaeda y el Estado Islámico, dos sanguinarias organizaciones terroristas, son niños de pecho al lado del gobierno de Estados Unidos y jamás cometieron crímenes como los que el 5 y 9 de Agosto de 1945 perpetró Estados Unidos perpetró contra las indefensas ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, que en los primeros días luego de la detonación cobraron la vida de 240.000 personas, más todos aquellos que, pocos años más tarde, murieron a causa de la radiación. La muerte del terrorista cubano pone una vez más de relieve la naturaleza terrorista y mentirosa del gobierno norteamericano. Lo segundo, porque tal como lo dijera Karl Rove, principal consejero del presidente George W. Bush, al periodista del New York Times Ron Suskind; “Nosotros ahora somos un imperio, y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras usted está estudiando esa realidad … nosotros actuaremos otra vez, creando otras nuevas realidades … Nosotros somos los actores de la historia, y usted, todos ustedes, deberán conformarse con tan solo estudiar lo que nosotros hacemos.” (http://www.globalresearch.ca/karl-roves-prophecy-we…/5572533) “Crear la realidad” quiere decir inventar la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak, armas químicas en Siria, amenazas a la paz por parte de China y Rusia, tiranías en Cuba y Venezuela, entre otras patrañas justificatorias de su constante aplicación de métodos terroristas en la arena internacional. Washington es previsible: protege a un anticastrista “quijotesco” (según la necrológica del New York Times) y persigue con saña a Julian Assange y Edward Snowden. Un imperio al cual hay que reconocerle su coherencia.
22.5.2018

VENEZUELA: una reflexión sobre las elecciones presidenciales y las tareas inmediatas del poder popular
(una versión resumida apareció en Página/12 de hoy)


"Venezuela: las tareas inmediatas del poder popular"

(Por Atilio A. Boron) La oposición venezolana desperdició este domingo una posibilidad única para medir fuerzas con el gobierno de Nicolás Maduro. Si como dicen sus voceros, dentro y fuera de Venezuela, los opositores cuentan con el favor de la gran mayoría de la población, ¿por qué no presentaron una candidatura única que, quizás, podría haberle abierto la puerta del Palacio de Miraflores y lograr, por vías institucionales, la tan anhelada “salida” del presidente Maduro? No lo hicieron, y la excusa fue que no existían garantías de honestidad y transparencia en el proceso electoral. Olvidaron, o prefirieron olvidar, la sentencia del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter -un crítico del chavismo- cuando en el año 2012 dijo, en el discurso anual ante el Centro Carter, que "de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo." (https://actualidad.rt.com/actualidad/view/54145-jimmy-carter-sistema-electoral-venezolano-mejor-mundo). Por si lo anterior fuera poco en los 23 procesos electorales que se llevaron a cabo desde que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999 jamás se presentaron pruebas concretas de fraude ante el Consejo Nacional Electoral. Todo se redujo a airadas declaraciones y denuncias sin fundamento, mentirosas como las que estamos escuchando en estos días y que son recogidas y reproducidas ad infinitum por esa cloaca maloliente de lo que una vez fue el periodismo: los grandes medios de comunicación hegemónicos en América Latina, encargados de desinformar meticulosamente a la opinión pública.

¿Por qué desertaron del comicio, por qué no recogieron el guante que les arrojó Maduro? Fácil: porque ni ellos se creían sus propias bravuconadas. Sabían que no era verdad que la mayoría del electorado acompañaría a la oposición; eran conscientes de que por más protestas y quejas que suscite la crisis económica y las poco efectivas respuestas del gobierno el pueblo venezolano sabe muy bien que los opositores son la oligarquía, superficialmente aggiornada, que por siglos lo oprimió y despreció. Por eso en lugar de ir a las urnas se dedicaron a denunciar de antemano que las elecciones serían fraudulentas, un pretexto para evitar que su inferioridad numérica quedase registrada para siempre. En lugar de ello apostaron a la abstención, y a la "vía corta" para tumbar a Maduro por medios violentos y confiando en la eficacia destructiva de las presiones internacionales. Es la estrategia de "cambio de régimen" que Estados Unidos viene propiciando hace décadas. En línea con ésta la Casa Blanca se puso a la cabeza de esa ofensiva y le ordenó a sus peones latinoamericanos que lanzaran un ataque frontal contra Caracas. Para infortunio de la oposición, la abstención quedó muy lejos de la marca que esperaba para, de ese modo, deslegitimar el triunfo de Maduro. En realidad aquella es casi idéntica a la que hubo en Chile en primera vuelta presidencial del 2017, en donde la tasa de participación electoral también fue del 46 por ciento, y no hemos escuchado a ninguno de los publicistas y empleados de la derecha que dicen ser periodistas rasgarse las vestiduras por ello y cuestionar el triunfo de Sebastián Piñera. Pero una cosa es Venezuela y otra es Chile; la primera tiene la principal reserva de petróleo del mundo y Chile no.

Un índice comparativo de la representatividad presidencial, necesario para calmar las angustias de las buenas almas democráticas, lo ofrece el cociente entre los votos obtenidos por diferentes presidentes y la población electoral. Sebastián Piñera fue elegido presidente de Chile con el respaldo del 26.5 % del electorado; Juan M. Santos con menos todavía, el 23.7 %; Mauricio Macri, con el 26.8 %; Donald Trump con el 27.3 % y Nicolás Maduro, el domingo pasado, con el 31.7 %. O sea, que si se va a hablar del atropello a la democracia en Venezuela, como lo hace el Cartel de Lima, habría primero que mirar un poco estas cifras y entender lo que ellas significan. Pero la Casa Blanca no se inmuta ante nada. Fiel a lo que una vez le dijera a un periodista del New York Times el señor Karl Rove (en el 2003, cuando era el principal asesor de George W. Bush) "nosotros ahora somos un imperio y, cuando actuamos, creamos la realidad" (https://www.reddit.com/r/quotes/comments/8citkn/were_an_empire_now_and_when_we_act_we_create_our/), el gobierno de Estados Unidos creó la "realidad" de una dictadura para un gobierno que convocó a 23 elecciones en 20 años y que en las dos ocasiones en que fue derrotado reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. La oposición "democrática" jamás reconoció sus derrotas y sumió al país en el caos y la violencia callejera en el 2013 y 2017. Pero Estados Unidos creó esa "realidad" y sus impresentables lacayos de Lima se movilizaron al instante para acosar al gobierno bolivariano y profundizar la crisis en Venezuela. No deja de ser una penosa tragicomedia que personajes tan desprestigiados como los miembros de esa banda pretendan darle lecciones de democracia a la Venezuela bolivariana. El gobierno argentino, presidido por un demagogo que prometió el oro y el moro en su campaña para luego incumplir todas sus promesas, y que además preside un gobierno cuyos principales figuras son millonarios que no repatrían sus fortunas convenientemente alojadas en paraísos fiscales porque no confían en la seguridad jurídica ... ¡que brinda su propio gobierno!, amén de haber arrasado con la libertad de prensa y el estado de derecho; el gobierno de México, que en el sexenio de Peña Nieto contabilizaba 40 periodistas asesinados hasta enero de este año, y con un proceso político electoral corrupto hasta la médula por el narcotráfico y el paramilitarismo, con miles de muertos y desaparecidos y en donde los 43 jóvenes de Ayotzinapa son la pequeña punta de un gigantesco iceberg de 170.000 muertos y más 35.000 desaparecidos en los últimos diez años, sin que el hiperactivo secretario general de la OEA tomara nota de lo que para él, seguramente, es una nimiedad; el de Colombia, otro gobierno penetrado por el narco, con un presidente que ha saboteado el proceso de paz y asistido impávido a la incesante matanza de líderes sociales, aparte de su probada participación -como Ministro de Defensa- en los asesinatos en masa de la época de Uribe, los "falsos positivos" y las fosas comunes que siguen apareciendo a lo largo y ancho de Colombia; el gobierno de Brasil, presidido por un corrupto probado que fraguó un golpe de estado y usurpó la presidencia de ese país, y que cuenta con la raquítica aprobación de sólo el 3 % de la población y un 0.9 % de intención de voto. Estos son los personajes que tienen la osadía de vituperar al gobierno de Maduro calificándolo como una dictadura. No creo que ningún demócrata en el mundo debiera preocuparse por a opinión que puedan emitir sujetos con tan dudosas credenciales democráticas.


Pensando a futuro: con la re-elección de Maduro asegurada, con la Asamblea Nacional Constituyente a favor del gobierno, la casi la totalidad de los gobernadores y las alcaldías no puede haber excusa alguna que impida lanzar un combate sin cuartel contra la guerra económica decretada por el imperio y atacar a fondo a la corrupción (no sólo la que practican las grandes empresas sino también la que, desgraciadamente, está enquistada en algunos sectores de la administración pública) y combatir con fuerza las maniobras especulativas y el contrabando de los grandes agentes económicos locales, peones de la estrategia destituyente diseñada por Washington. Sería suicida ignorar que las penurias que está sufriendo la población venezolana tienen un límite. La menor afluencia a las urnas este domingo fue una señal temprana de ese descontento y de un peligroso acercamiento a ese límite. El gobierno, con el poder que acumula en sus manos, tiene que actuar sin más dilaciones en dos frentes: el político, para resistir una nueva e inminente arremetida del imperio, que puede llegar a ser violenta y que para desbaratarla será necesario profundizar la organización y concientización del campo popular. Y el frente económico, para resolver los problemas del desabastecimiento, la carestía, el circulante y la inflación. En una palabra: es preciso rectificar el rumbo y mejorar la calidad de la gestión de la política económica para evitar que las penurias del pueblo se conviertan en decepción y esta, de no mediar una solución a los problemas, en el hartazgo que abre las puertas de la ira y la violencia. Y, por favor, evitar por ahora enredarse en estériles discusiones sobre el cambio de la matriz productiva del rentismo petrolero y todo lo que lo rodea. Ese es un programa de cambio estructural que, con suerte, para concretarse se requieren quince o veinte años de continuidad política. Por lo tanto, hay que concentrarse en las tareas inmediatas, al menos por ahora. Los problemas económicos que afectan a la población y que debe resolver el gobierno son de cortísimo plazo, de hoy y mañana, de una semana a lo máximo. Si fracasara en ese empeño el futuro del gobierno de Nicolás Maduro podría verse muy seriamente debilitado y su estabilidad entraría en una zona de peligro inminente.
5 Mayo 2018
Una frase nomás, y una imagen.
Lean con detenimiento esta frase extraída del Capital::
"El capital (dice el Quarterly Reviewer) huye de los tumultos y las riñas y es tímido por naturaleza".Esto es verdad, pero no toda la verdad. El capital tiene horror a la ausencia de ganancias o a la ganancia demasiado pequeña, como la naturaleza al vacío. Conforme aumenta la ganancia, el capital se envalentona. Asegúresele un 10 por 100 y acudirá a donde sea; un 20 por 100, y se sentirá ya animado; con un 50 por 100, positivamente temerario; al 100 por 100, es capaz de saltar por encima de todas las leyes humanas; el 300 por 100, Y NO HAY CRIMEN A QUE NO SE ARRIESGUE, aunque arrostre el patíbulo. Si el tumulto y las riñas suponen ganancia, allí estará el capital encizañándolas. Prueba: el contrabando y el comercio de esclavos».
Fuente: Karl. Marx, El Capital, cap. 24. “El Secreto de la Acumulación Originaria”
(en la foto, con mi amigo Julio Faúndez, en el cementerio de Highgate, circa 1974)


por EFE
4 mayo, 2018




China, un país donde Karl Marx seguramente nunca pensó que podrían aplicarse sus teorías, conmemoró hoy con gran ceremonial el bicentenario del nacimiento del padre del comunismo, convencida de que su éxito económico prueba que el filósofo alemán tenía razón.
Aunque el marxismo chino más heterodoxo, el de las granjas colectivas y las fuerzas productivas en manos del Estado murió con Mao Zedong en 1976, el régimen que ahora preside Xi Jinping sigue considerándose heredero de las teorías del pensador alemán, y hoy lo mostró con un acto solemne en la sede del Legislativo nacional.
"El marxismo, como un amanecer espectacular, ilumina el camino de la humanidad en su exploración de las leyes históricas y en la búsqueda de su propia liberación", destacó el presidente Xi en un discurso de hora y media pronunciado en el Gran Palacio del Pueblo, presidido hoy por un gigantesco retrato del filósofo de Tréveris.
"Doscientos años después, debido a los enormes y profundos cambios en la sociedad humana, el nombre de Karl Marx es todavía respetado en todo el mundo y su teoría aún resplandece con la brillante luz de la verdad", afirmó Xi en un discurso emitido en directo por la radio y la televisión estatales.
El bicentenario se ha conmemorado en China con numerosas actividades que van desde la organización de exposiciones a la reedición por editoriales estatales de clásicos marxistas como "El Capital" y "El Manifiesto Comunista", este último escrito junto a su compatriota Friedrich Engels.
Xi, que está intentando cierto regreso a las raíces teóricas del comunismo desde su llegada al poder, ordenó la semana pasada en una reunión del Politburó -los 25 altos cargos más poderosos del régimen- que se promueva la lectura y el estudio del citado manifiesto, hoy olvidado por las generaciones más jóvenes.
La veneración en el país asiático hacia Marx también se notará mañana, sábado, cuando se celebre el bicentenario propiamente dicho en Tréveris, ya que uno de los principales actos conmemorativos será la inauguración en la localidad alemana de una estatua del pensador donada por China.
Cabe siempre la duda de si la China actual, donde los gigantescos centros comerciales son nuevos templos del materialismo y que es el mayor mercado mundial de productos de lujo, es realmente lo que Marx tenía en mente cuando lanzó sus ideas, que tantas consecuencias tuvieron en todo el planeta durante el siglo XX.
Sin embargo, para los pensadores de este país, la China de los rascacielos, donde los Ferraris cruzan a toda velocidad las grandes avenidas de Pekín y Shanghái, no contradice el marxismo, porque sus ideas "eran flexibles, no dogmáticas", en palabras del historiador de la Universidad Popular de Pekín, Xu Haiyun.
"En este país el marxismo ya comenzó a cambiarse, a 'sinizarse', con Mao Zedong y, mientras la URSS copiaba sus ideas, China las adaptó mejor a su propia situación", destacó en declaraciones a Efe el catedrático, quien aseguró que "el camino actual de nuestro país no lo previó Marx, pero tampoco el capitalismo".
Zhu Jiangnan, experta en China Contemporánea de la Universidad de Hong Kong, también insiste en que el marxismo tuvo que readaptarse desde el principio al país, dado que Mao hizo la revolución con campesinos y no con trabajadores proletarios como preveía el panfleto de Marx y Engels.
"El Partido Comunista de China, desde sus inicios, se dio cuenta de la importancia de ir adaptando el marxismo a la situación real de China y sus cambiantes condiciones sociopolíticas", según el análisis que hizo Zhu para Efe.
El sinólogo español Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, lo define como un "eclecticismo ideológico" en el que las ideas de Marx han ido cambiando según las circunstancias, incluso con los anteriores presidentes chinos, cuando el capitalismo parecía triunfar en el país tras la caída del Muro de Berlín.
"Jiang Zemin (presidente entre 1993 y 2003) tenía que asegurar el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio y eso le obligó a gesticular en cierta dirección, y Hu Jintao (2003-2013) incorporó en mayor medida la sensación confuciana al ideario del Partido Comunista en un momento de cierta crisis social", resumió.
Pese a todo, no deja de percibirse cierta contradicción con el marxismo en una China, que sobre todo tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, se ha aupado como la gran defensora global del libre comercio, pero el presidente Xi lo tiene claro: hoy aseguró que Marx es "el mayor pensador de los tiempos modernos".


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