Miércoles 28 de Marzo, 2018



Ayer balearon al autobús que transportaba a Lula en su caravana; hoy el gobierno del Ecuador amordaza a Julian Assange incurriendo en una flagrante violación de sus derechos.Y lo hace al día siguiente de recibir la visita del Subcomandante del Comando Sur y su Jefa Civil, nada menos que la embajadora Lilian Ayalde, autora intelectual y organizadora de los "golpes blandos" contra Lugo en Paraguay y Dilma en Brasil. Antes, fines de febrero había visitado a Lenin Moreno el subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, el muy experimentado Thomas Shannon quien dijo que "tras diez años de distancias había llegado el momento de 'refrescar' las relaciones bilaterales”.

El agujero producido por una bala de alto calibre que impactó en el autobús de la caravana de Lula

 Desde 1823 (Doctrina Monroe) sabemos lo que Washington quiere decir cuando habla de "refrescar" una relación bilateral: remover los obstáculos que, en el caso del Ecuador, con Rafael Correa rechazaban su injerencia en los asuntos de ese país y desafiaban las políticas del imperio. Tanto lo de Lula como lo de Assange son manifestaciones de una misma política: la arremetida de la Casa Blanca para "refrescar" la relación con América Latina y el Caribe, procurando -¡en vano!- que la región regrese al sometimiento en que se encontraba al anochecer del 31 de diciembre de 1958, en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana. Pero esto ya no tiene vuelta atrás. En todo caso, la voz de mando es:  ¡organizarse y concientizarse para resistir y derrotar esta ofensiva reaccionaria!


La embajadora Liliana Ayalde junto al Subcomandante del Comando Sur y el Ministro de Defensa del Ecuador


25.3.2018
COMPARTO esta aguda reflexión de Pascual Serrano sobre lo que él denomina "movilizaciones blandas", es decir movilizaciones de aluvión sin organización y sin estrategia y tácticas de lucha. Podrían calificarse como protestas catárticas que no modifican sino en el plano teatral de la vida política la correlación de fuerzas existentes. Altamente recomendable y un incentivo para discutir un tema largamente negado por la izquierda latinoamericana. Un texto tan breve y conciso como profundo y sugerente.



"Movilizaciones blandas"
Pascual Serrano
en Mundo Obrero, 20 Marzo 2018

El problema de las movilizaciones de aluvión, es decir, sin estructura organizativa, sin objetivo definido y sin activismo estable, es doble. Por un lado, la poca eficacia; con el mismo ímpetu con que se crea la movilización se para y se diluye. La ambigüedad en los objetivos, la renuncia a “contaminarse” con organizaciones previsamente existentes, la indefinición en los asuntos más controvertidos permite despertar simpatía en una mayor base social. Pero eso, a su vez, supone una cohesión más endeble y una inmadurez para echar a andar en el tiempo o enfrentar el debate o la complejidad de la puesta en marcha de organización estable. Son como esos grupos de Facebook que se crean para causas puntuales, crecen de forma exponencial y se enfrían a la misma velocidad.
Por otro lado, si los sectores reaccionarios perciben que la reivindicación es tan masiva como ambigua e inconcreta, su sumarán para no quedarse fuera de la foto y colaborarán así, más todavía, en su desactivación y su inocuidad para el sistema.

Comenzó con los llamados Foros Sociales que iniciaron a andar a principios del dos mil. Toda una galaxia de colectivos de diversa índole, que renegaba de partidos políticos (especialmente en Europa), que incluso tenía como espíritu no tomar el poder sino crear sociedad desde abajo, que se reunía cada cierto tiempo sin gran estructura formal, sin líderes y sin jerarquía. Al cabo de años las ONG´s financiadas por fábricas de pensamiento conservadoras estaban presentes al grito de “otro mundo es posible”. ¿Qué tiene de malo decir otro mundo es posible?, pensaron muchos desde el poder si ni siquiera quieren derrocar a los gobiernos. Hoy no queda nada de aquello.

Vino el 15M en España, las primaveras en otros países. Concentraciones masivas bajo el grito de indignados. Horizontalidad, heterogeneidad, diversidad, pluralidad, giros de manos, saludos al sol... Aversión a partidos políticos y sindicatos, daba igual del signo que fueran. Hubo unas elecciones y una consigna era pintar una nariz de payaso a los candidatos de todos los carteles electorales, a todos, sin distinción. En las asambleas, el titiritero del parque y el joven directivo indignado y frustrado, con tres idiomas y otros tres másteres, eran más aplaudidos que el veterano sindicalista. Proclamaban la indefinición política y el rechazo a los parlamentos y diputados, proscribieron las banderas bajo las cuales se luchó para que ellos pudieras ser libres. No pidieron nacionalizar la banca ni expropiar los latifundios, pero sí que no se subvencionaran a los partidos políticos ni a los sindicatos. Ya son pasado.

Hace unas semanas vivimos la huelga feminista. Es verdad que había un documento de casi 30 páginas de reivindicaciones, pero casi nadie se lo leyó. El clamor era que las mujeres cobraran igual que los hombres, que sus parejas no les peguen ni las maten, que no se les cosifique, que tengan más representación en todos los sectores y ámbitos de la sociedad. No se concretaron suficientemente qué medidas legales se debían aprobar para ejecutar todo ello, qué leyes había que derogar, quiénes debían dimitir por no trabajar por esos objetivos (empezando por la ministra de Igualdad que manifestó estar en contra del feminismo que consiste en igualdad), qué normas debían cumplir los medios de comunicación para combatir el machismo, cómo había que terminar con la arbitrariedad empresarial para poder hacer realidad la igualdad... De nuevo falta de concreción, de estabilidad organizativa, de escalada de movilizaciones. Sin esas medidas concretas, con una mera declaración de intenciones y con todo un clamor apoyándoles, era inevitable que se convirtieran en abanderados feministas la reina Letizia, Albert Rivera, las televisiones que alardeaban del seguimiento de la huelga entre sus redacciones (lo nunca visto, una empresa orgullosa del seguimiento de una huelga entre sus trabajadores), Ana Rosa Quintana y hasta Rajoy desautorizando a sus ministras que criticaron la huelga. A excepción de cuatro casposos de la derecha montaraz, todos terminaron orgullosos de la jornada. Las encuestas decían que el 85% de los españoles estaba de acuerdo con las reivindicaciones, o sea, incluido los empresarios que pagan menos a las mujeres, los hombres que se benefician de la desigualdad y los publicitarios que utilizan el cuerpo de la mujer como reclamo.
Es curioso, los politólogos hablan de golpes de Estado blandos pero en los que se llegan a derrocar a gobiernos legítimos. En cambio nosotros nos creemos que estamos haciendo revoluciones fuertes pero dejamos intacto el sistema. Creo que el enemigo nunca actúa de forma blanda y nosotros nunca actuamos suficientemente fuerte.







Este 8 de Marzo, día internacional de la mujer en recuerdo de aquellas que murieron en el incendio de la fábrica de camisas de Nueva York, debe hacernos reflexionar sobre la condición del grupo social de más larga historia de opresión, explotación y discriminación del planeta. Ninguna otra formación social ha padecido estas infamias durante tanto tiempo y tan profundamente. 

Juana Azurduy

Por eso su emancipación es condición necesaria de la emancipación de todas las clases, grupos y categorías sociales. El proletariado sólo se librará de sus cadenas si al mismo tiempo lo hace la mujer. De no ser así su liberación será más ilusoria que real. Por lo tanto, si un proyecto socialista no instala la emancipación de la mujer como el primer ítem, no negociable, de su agenda revolucionaria estará condenado al fracaso. Lo que construirá será una caricatura de socialismo, pero no el verdadero socialismo.


Vilma Espín

Una breve referencia histórica puede ayudar a comprender este argumento. Entre los siglos XVI y XVIII se estima, de manera muy conservadora, que sólo en Europa fueron condenadas a la hoguera unas 60.000 mujeres. Sospecho que la cifra real de la “caza de brujas” seguramente fue bastante mayor debido al subregistro que caracteriza esta clase de crímenes. Es decir, prácticamente una mujer por día fue quemada viva durante dos siglos en el afán de someter y disciplinar a las clases y capas subalternas al naciente orden social burgués. No se conoce que lo mismo hubiera ocurrido con los varones, decapitados o ahorcados con esa estremecedora frecuencia cotidiana. Ese período de la acumulación originaria del capitalismo logró someter al naciente proletariado a su dominio en gran medida con el castigo ejemplar que se les aplicaba a las mujeres. Y es que para el capital, ayer tanto como hoy, el potencial subversivo, contestatario, transgresor que amenaza al orden burgués se encuentra mucho más en la mujer que en en el varón. Y los capitalistas actuaron, y actúan hoy, en consecuencia: por eso la perdurabilidad del patriarcado, reforzado con el advenimiento del capitalismo pese a que muchos pensaron que ocurriría lo contrario. De ahí nuestro homenaje a la mujer que porta en su seno las semillas de la revolución, la esperanza y la utopía de una nueva sociedad.
 Tamara Bunke, "Tania"



(Por Atilio A. Boron)  Hoy, 5 de marzo, se cumplen cinco años desde la desaparición física de Hugo Chávez Frías y es justo y necesario aportar una breve reflexión sobre el legado que dejó su presencia en Venezuela y en América Latina y el Caribe. Como antes, en 1959, Fidel con el triunfo de la Revolución Cubana, la irrupción de Chávez en la política de su país rápidamente se internacionalizó y alcanzó una proyección continental. No sería una exageración afirmar que con una diferencia de cuarenta años (recordemos que el bolivariano asume la presidencia de su país en 1999) la historia contemporánea de Nuestra América experimentó esos dos terremotos políticos que modificaron irreversiblemente el paisaje político y social de la región. Chávez recogió las banderas que habían sido izadas por Fidel: su exhortación martiana a luchar por la Segunda y Definitiva Independencia de nuestros pueblos y las enclavó en el fértil terreno de la tradición  bolivariana. Con Chávez se hizo realidad aquello que retratara el verso de Neruda cuando el Libertador dijera que "despierto cada cien años cuando despierta el pueblo". Y con la rebelión del 4F Chávez acabó con el letargo del pueblo, rebelión que, “por ahora”, había sido derrotada. Pero Chávez sabía que ese pueblo ya estaba alistándose para librar las grandes batallas a los que había sido convocado por Bolívar, re-encarnado en los cuerpos y las almas de millones de venezolanas y venezolanos que se lanzaron a las calles para instalar a Chávez en el Palacio de Miraflores. Y cuando la conspiración del imperialismo y sus peones locales quiso poner fin a ese proceso el 11 de Abril del 2002 una inmensa movilización popular hizo saltar por los aires a los lúgubres emisarios del pasado y reinstaló al Comandante Chávez en la presidencia.


Fernando Buen Abad, Hugo Chávez, Atilio Boron y "Calica" Ferrer 


         Los cinco años transcurridos desde su siembra otorgan una perspectiva suficiente como para evaluar los alcances de su frondoso y multifacético legado. Los avances económicos y sociales experimentados por el pueblo venezolano, hoy atacados con feroz salvajismo por el desenfreno norteamericano y la infamia de sus lugartenientes locales, son importantes pero no son lo esencial. A nuestro juicio lo fundamental, lo esencial, es que Chávez produjo una revolución en las conciencias, cambió para siempre la cabeza de nuestros pueblos, y esto es un logro más significativo y perdurable que cualquier beneficio  económico. Gracias a Chávez, en su país natal y en toda América Latina y el Caribe se hizo carne la idea de que los avances logrados en estos últimos veinte años son irreversibles y que cualquier pretensión de retornar al pasado tropezará con enormes resistencias populares. La inmensa popularidad de Chávez en toda la región revela la profundidad de esos cambios experimentados en el imaginario popular.

         Algunos dicen, con evidente mala intención, que el “ciclo progresista” ha concluido. Pero los ventrílocuos del imperialismo en vano tratan de ocultar que la heroica resistencia de los venezolanos ante las brutales agresiones y ataques lanzados por Washington revela, por el contrario, que pese a las enormes dificultades y privaciones de todo tipo a que está sometido el pueblo chavista, éste no tolerará un retorno al pasado, a aquella “moribunda constitución” que Chávez reemplazara con una pieza jurídica ejemplar. Y ese pueblo resiste, y lo hace con tanta fuerza que la oposición que pedía elecciones para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro ahora ya no quiere competir porque sabe que será arrasada por un tsunami chavista. Su opción ahora es claramente extra institucional o, más claramente, insurreccional. Resisten en Venezuela como lo hace y lucha con increíble heroísmo el pueblo hondureño, ante la farsa electoral montada por “la embajada” en Tegucigalpa. Pasaron ya tres meses desde que se proclamara el triunfo de Juan O. Hernández y el pueblo sigue en las calles protestando por ese obsceno atraco electoral. Como lo hicieron antes, durante meses, los mexicanos a causa del robo perpetrado contra Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 2012. Pueblos que se adhieren a las candidaturas progresistas y de izquierda en México (otra vez con López Obrador) y en Colombia (Gustavo Petro); o que con su abstención muestra su repulsa ante la estafa electoral montada en las elecciones presidenciales de Chile. Resiste también en Brasil, donde Michel Temer, es el presidente más impopular de la historia reciente (con un nivel de aprobación del 3%, mientras que su imagen negativa se ubica en torno al 75 %) y lucha por elecciones honestas con Lula como candidato. Y en Perú, donde el gobierno de Pedro P. Kuczinski quedó lastrado por las evidencias del caso Odebrecht y se tambalea ante la creciente ola de descontento que recorre al país. Y resiste con determinación y coraje el pueblo en la Argentina, colocando a la defensiva al gobierno de Mauricio Macri y arrojando espesas sombras de duda sobre la posible continuidad del gobierno de Cambiemos después de las elecciones de 2019.

Atilio Boron, Hugo Chávez y Stella Calloni

         He aquí el extraordinario legado de Chávez: cambió la conciencia de los pueblos, triunfó en la “batalla de ideas” reclamada por Fidel y a resultas de lo cual en América Latina y el Caribe la derecha ya no puede ganar elecciones, con la solitaria –y seguramente temporaria- excepción de la Argentina. En los demás países el imperio debe recurrir al “golpe blando” como en Honduras, Paraguay, Brasil; o al fraude más descarado, como en Honduras y México; o descargando su inmenso poder mediático para atemorizar y confundir a la población, como en Bolivia, o para blindar mediáticamente la corrupción del gobierno de Mauricio Macri en la Argentina; o  apelando al viejo expediente colombiano de asesinar a los candidatos de las fuerzas opositoras, como hace apenas un par de días intentaron hacerlo con Gustavo Petro, que encabeza la intención de voto en la sufrida y entrañable Colombia. Y allí donde todavía no hay fuerzas de izquierda o progresistas que se constituyan como verdaderas alternativas, caso de Chile, la respuesta popular es el retraimiento y el repudio a esa dirigencia política conservadora y neocolonial. Conclusión: ningún “fin de ciclo”. La lucha continúa mientras la derecha trata infructuosamente de estabilizar su proyecto restaurador, que hasta ahora es sólo eso, un proyecto.   




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