Para enfrentar el desastre producido por el huracán IRMA se requiere de la ayuda de toda la gente de bien y, por supuesto, muy en especial de todos los revolucionarios del mundo. ¡Trump prorrogó por un año más el bloqueo a la Isla cuando el huracán la estaba atacando con toda su furia!!! El objetivo es claro: poner a Cuba de rodillas. Pero a Cuba no la doblegarán ni el bloqueo norteamericano ni el huracán IRMA.
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Piensen la ENORME DEUDA que los pueblos de Nuestra América tenemos con Cuba. Que si Cuba hubiera arriado las banderas del socialismo en los noventas no hubiera habido Chávez, Néstor, Lula, Evo, Correa, etcétera.... Sean generosos en su aporte.






Súbito llamado a silencio de los archiconocidos custodios de la democracia y la república en la Argentina. Claro: con presos políticos (y no sólo Milagro Sala); un caso de desaparición forzada de personas a manos de fuerzas de seguridad (Santiago Maldonado); reaparición de policías de civil que se infiltran en las manifestaciones, lo cual es una flagrante ilegalidad; policías y gendarmes que entran en escuelas e institutos educacionales; feroz represión de la protesta social y del pueblo mapuche; allanamiento de locales de organizaciones populares; acoso a maestros y profesores para que no hablen del “caso Maldonado” y el encubrimiento oficial de lo ocurrido; maniobras tramposas en el Consejo de la Magistratura para suspender a un molesto camarista federal; todo esto, en suma, las ha llamado a un vergonzante silencio. Seguramente que en los próximos días retomarán sus denuncias sobre la “dictadura” de Maduro para desviar la atención de la opinión pública.

Ataque al cuartel de la Gendarmería Nacional, El Bolsón.

(Por Atilio A. Boron) En su acelerado proceso de putrefacción moral, los voceros de la derecha y la prensa hegemónica de la Argentina se rasgan las vestiduras ante la escalada violenta que viene teniendo lugar en los últimos días en el marco de las protestas por la desaparición forzada de Santiago Maldonado. En la ciudad de Buenos Aires y en El Bolsón los actos recordatorios al cumplirse un mes de tan deplorable suceso culminaron con graves enfrentamientos entre algunos grupos desprendidos de multitudinarias y pacíficas manifestaciones–en el caso de Buenos Aires, reuniendo a varios centenares de miles de personas en la Plaza de Mayo-  y las fuerzas de seguridad. Los manifestantes se habían convocado para expresar su repudio ante la desaparición forzada del artesano a manos de la Gendarmería Nacional, a la escandalosa indiferencia del gobierno nacional –difícil de distinguir de un activo encubrimiento del crimen- y a la no menos desvergonzada actitud de la Justicia federal, que en sus averiguaciones demostró una ineptitud que se parece demasiado a la complicidad. Sería ingenuo ignorar que algunos de los desmanes y destrozos de ayer viernes fueron  inducidos -e inclusive ejecutados- desde algunos oscuros rincones del aparato estatal (vulgo: “servicios”) con el objeto de desviar el foco de atención de la ciudadanía. Por eso no fue casual que poco después de ocurridos los principales titulares de la prensa, la radio y la televisión de la oligarquía mediática fuesen los incidentes y no la tenebrosa falta de información acerca de dónde está Santiago Maldonado y cuya desaparición constituye un crimen de lesa humanidad.

Ataque a gendarmes con bombas Molotov en El Bolsón



         Centenares de imágenes dan cuenta de la agresión con bombas Molotov a gendarmes en El Bolsón, ataques con piedras y objetos contundentes a la policía en Buenos Aires, a comercios y edificios públicos y algunos privados, la erección de barricadas en la avenida de Mayo la quema de contenedores. En un alarde de mala fe y mendacidad, la derecha ahora condena sin atenuantes las tácticas violentas que durante tres meses celebraran como una esperanzadora manifestación de la vitalidad de la sociedad civil en … Venezuela. Las bombas Molotov arrojadas por los mercenarios contratados por el ala fascista de la oposición venezolana en contra de la Guardia Nacional Bolivariana no eran tales sino luminosas antorchas de libertad. La destrucción del espacio público y la propiedad privada en las calles de Venezuela eran saludables síntomas de la rebeldía de un pueblo contra la “dictadura” de Maduro. Pero ahora, en la Argentina de los presos políticos y de la criminalización de la protesta social, aquí se convierte en imperdonable pecado lo que allá era una excelsa virtud. Las Molotovs que en Venezuela prendían fuego a los agentes del orden y destruían guarderías infantiles, centros de salud, edificios públicos y privados y autobuses urbanos eran la expresión de un noble impulso democrático que se despertaba de su prolongado letargo. Aquí, la misma actitud, los mismos hechos son condenados como una conducta deleznable e incivilizada de hordas criminales que no respetan ni la ley ni el orden. Molotovs buenas, Molotovs malas.

Caracas, ataques a las fuerzas de seguridad, 2017


Este doble discurso esta perversa dualidad de criterios revela el talante (in)moral de los supuestos representantes de la “democracia” y el “republicanismo” en la Argentina. En realidad y a pesar de sus reclamos no son ni lo uno ni lo otro; ni demócratas ni republicanos. Son simples ideólogos y propagandistas al servicio de los grandes poderes corporativos y de un estado de cosas insostenible, donde ocho individuos detentan tanta riqueza como la mitad de la población mundial. Gentes que ejemplifican con incomparable elocuencia la prostitución del periodismo -que por eso mismo ha dejado de serlo- y la absoluta capitulación de la “intelligentzia” liberal de este país degradada hoy a la condición de una cuadrilla de mentirosos seriales. Unos y otros tienen por misión ofuscar el entendimiento de la opinión pública, ocultar los oscuros negociados de las grandes corporaciones y sus representantes en el Estado, blindar mediáticamente a los gobernantes de turno y, en fin, distraer y embrutecer al demos con un aluvión de mentiras y toda suerte de vulgaridades televisivas –la infame cultura del “entretenimiento” urdida en Estados Unidos para mejor controlar a su población- que le impida al pueblo pensar, adquirir conciencia de su situación y luchar por la construcción de un mundo mejor.

Caracas, lanzando una Molotov contra fuerzas de seguridad



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