(Por Atilio A. Boron) Una banda de “malandros”, como canta el incisivo y premonitorio poema de Chico Buarque -“malandro oficial, malandro candidato a malandro federal, malandro con contrato, con corbata y capital”- acaba de consumar, desde su madriguera en el Palacio Legislativo de Brasil, un golpe de estado (mal llamado “blando”) en contra de la legítima y legal presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Y decimos “mal llamado blando” porque como enseña la experiencia de este tipo de crímenes en países como Paraguay y Honduras, lo que invariablemente viene luego de esos derrocamientos es una salvaje represión para erradicar de la faz de la tierra cualquier tentativa de reconstrucción democrática. El tridente de la reacción: jueces, parlamentarios y medios de comunicación, todos corruptos hasta la médula, puso en marcha un proceso pseudo legal y claramente ilegítimo mediante el cual la democracia en Brasil, con sus deficiencias como cualquier otra, fue reemplazada por una descarada plutocracia animada por el sólo propósito de revertir el proceso iniciado en el 2002 con la elección de Luiz Inacio “Lula” da Silva a la presidencia. La voz de orden es retornar a la normalidad brasileña y poner a cada cual en su sitio: el “povao” admitiendo sin chistar su opresión y exclusión, y los ricos disfrutando de sus riquezas y privilegios sin temores a un desborde “populista” desde el Planalto. Por supuesto que esta conspiración contó con el apoyo y la bendición de Washington, que desde hacía años venía espiando, con aviesos propósitos, la correspondencia electrónica de Dilma y de distintos funcionarios del estado, además de Petrobras. No sólo eso: este triste episodio brasileño es un capítulo más de la contraofensiva estadounidense para acabar con los procesos progresistas y de izquierda que caracterizaron a varios países de la región desde finales del siglo pasado. Al inesperado triunfo de la derecha en la Argentina se le agrega ahora el manotazo propinado a la democracia en Brasil y la supresión de cualquier alternativa política en el Perú, donde el electorado tuvo que optar entre dos variantes de la derecha radical. 



No está demás recordar que al capitalismo jamás le interesó la democracia: uno de sus principales teóricos, Friedrich von Hayek, decía que aquella era una simple “conveniencia”, admisible en la medida en que no interfiriese con el “libre mercado”, que es la no-negociable necesidad del sistema. Por eso era (y es) ingenuo esperar una “oposición leal” de los capitalistas y sus voceros políticos o intelectuales a un gobierno aún tan moderado como el de Dilma. De la tragedia brasileña se desprenden muchas lecciones, que deberán ser aprendidas y grabadas a fuego en nuestros países. Menciono apenas unas pocas. Primero, cualquier concesion a la derecha por parte de gobiernos de izquierda o progresistas sólo sirve para precipitar su ruina. Y el PT desde el mismo gobierno de Lula no cesó de incurrir en este error favoreciendo hasta lo indecible al capital financiero, a ciertos sectores industriales, al agronegocios y a los medios de comunicación más reaccionarios. Segundo, no olvidar que el proceso político no sólo transcurre por los canales institucionales del estado sino también por “la calle”, el turbulento mundo plebeyo. Y el PT, desde sus primeros años de gobierno, desmovilizó a sus militantes y simpatizantes y los redujo a la simple e inerme condición de base electoral. Cuando la derecha se lanzó a tomar el poder por asalto y Dilma se asomó al balcón del Palacio de Planalto esperando encontrar una multitud en su apoyo apenas si vió un pequeño puñado de descorazonados militantes, incapaces de resistir la violenta ofensiva “institucional” de la derecha. Tercero, las fuerzas progresistas y de izquierda no pueden caer otra vez en el error de apostar todas sus cartas exclusivamente en el juego democrático. No olvidar que para la derecha la democracia es sólo una opción táctica, fácilmente descartable. Por eso las fuerzas del cambio y la transformación social, ni hablar los sectores radicalmente reformistas o revolucionarios, tienen siempre que tener a mano “un plan B”, para enfrentar a las maniobras de la burguesía y el imperialismo que manejan a su antojo la institucionalidad y las normas del estado capitalista. Y esto supone la organización, movilización y educación política del vasto y heterogéneo conglomerado popular, cosa que el PT no hizo.


Conclusión: cuando se hable de la crisis de la democracia, una obviedad a esta altura de los acontecimientos, hay que señalar a los causantes de esta crisis. A la izquierda siempre se la acusó, con argumentos amañados, de no creer en la democracia. La evidencia histórica demuestra, en cambio, que quien ha cometido una serie de fríos asesinatos a la democracia, en todo el mundo, ha sido la derecha, que siempre se opondrá con todas la armas que estén a su alcance a cualquier proyecto encaminado a crear una buena sociedad y que no se arredrará si para lograrlo tiene que destruir un régimen democrático. Para los que tengan dudas allí están, en fechas recientes, los casos de Honduras, Paraguay, Brasil y, en Europa, Grecia. ¿Quién mató a la democracia en esos países? ¿Quiénes quieren matarla en Venezuela, Bolivia y Ecuador? ¿Quién la mató en Chile en 1973, en Brasil en 1964,  en Indonesia y República Dominicana en 1965, en Argentina en 1966 y 1976, en Uruguay en 1973, en el Congo Belga en 1961, en Irán en 1953 y en Guatemala en 1954? La lista sería interminable.









                       

                                                                     
BOLIVIA, 15 Agosto 2016: 
Comparto un anuncia oficial sobre mis próximas actividades en Bolivia.
"Atilio Borón brindará la primera conferencia magistral en la ESCUELA ANTIIMPERIALISTA"

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, informó el lunes que el politólogo y sociólogo argentino, Atilio Borón, brindará la primera conferencia magistral en la Escuela Antiimperialista, que será inaugurada el miércoles 17 de Agosto por el presidente Evo Morales, en el departamento oriental de Santa Cruz, al este de Bolivia.
"En Santa Rosa de Paquío el Presidente va a inaugurar el funcionamiento de la Escuela Antimperialista. Después de la inauguración del Presidente vamos a desarrollar la primera clase magistral sobre geopolítica del imperio en América Latina a cargo de Atilio Borón", confirmó en entrevista con la Red Patria Nueva.
Quintana remarcó que el aporte de Borón a esa escuela servirá para entender la geopolítica imperial en América Latina, gracias a sus libros e investigaciones.


"La Escuela tendrá el privilegio de contar con Borón hasta el viernes y después ya tiene un programa desarrollado por su dirección", indicó.
La Escuela Antiimperialista de los Pueblos del Abya Yala y de las Fuerzas Armadas (FFAA), está emplazada en la localidad de Santa Rosa de Paquío, en el municipio de Warnes, Santa Cruz.







FIDEL, FIDEL, ¿QUE TIENE FIDEL QUE LOS IMPERIALISTAS NO PUDIERON CON ÉL?
¡Felices 90, Comandante! Va de recuerdito una foto de todos los que quisieron derrocarlo y, algunos, asesinarlo. Y usted sigue allí, firme como una roca, demostrando a los pueblos que otro mundo es posible y que para eso será preciso seguir luchando hasta el fin.
Va también la nota que hoy publiqué en Página, que resume la que publicara días atrás Verde Olivo en Cuba.

Página/12, 13 Agosto 2016
"Por aquí pasó Fidel"
Por Atilio A. Boron
Escribir unas pocas líneas sobre Fidel es una invitación a la vez fascinante y peligrosa. Lo primero, porque se trata de una figura titánica que cubre la segunda mitad del siglo veinte y los primeros años del actual. Lo segundo, porque dadas las inexorables restricciones de espacio, se corre el riesgo de apenas balbucear unas pocas palabras incapaces de hacerle justicia a un personaje que Hegel sin duda los caracterizaría como “histórico universal”, tal como lo hiciera con Napoleón. En esta oportunidad, y como pequeño homenaje a su nonagésimo aniversario, quisiera compartir una experiencia: la impresión que me causó Fidel cuando lo ví en Chile durante su histórica visita a ese país a finales de 1971. En ese tiempo me desempeñaba como joven profesor de la Flacso/Chile y traté de seguir el itinerario de Fidel lo más de cerca posible, tarea condenada al fracaso porque el Comandante no limitó sus actividades al área de Santiago sino que recorrió Chile de norte a sur, desde Antofagasta hasta Punta Arenas. Me consolé asistiendo a sus apariciones públicas en Santiago apenas recuperado del impacto emocional que me produjo cuando el día de su llegada a la tierra de Violeta Parra, al atardecer del 10 de Noviembre de 1971, yo era uno más de los miles y miles de santiaguinos que salimos a las calles para brindarle una conmovedora recepción. El climax se produjo cuando al acercarse la caravana de automóviles por la Avenida Costanera a la altura de las Torres de Tajamar, lo vimos pasar en un auto descapotado, de pie, enfundado en su uniforme verde olivo, su gorra y saludando a la multitud agolpada a ambos lados de la calzada. Siendo de por sí un hombre de elevada estatura, parado en ese carro, que avanzaba lentamente, sus dimensiones adquirieron proporciones gigantescas para quienes estábamos allí vitoreándolo y sentíamos que nos recorría, como una corriente eléctrica, la sensación mística de que estábamos viendo pasar no a un hombre, a un cubano, o a un jefe de estado, sino a la personificación misma de América Latina y el Caribe, al héroe que en nombre de Nuestra América había puesto punto final a nuestra prehistoria. Si su sola figura nos magnetizaba cuando pronunciaba un discurso –¡veinticinco en total durante su gira chilena, más una maratónica conferencia de prensa un día antes de su regreso a Cuba!–, sus formidables dotes de orador nos dejaban absolutamente deslumbrados.
Salvador Allende, su digno anfitrión, era un líder entrañable y un luminoso ejemplo para todos nosotros por su coherencia como marxista y por su valentía para enfrentar a la derecha vernácula y al imperialismo. Pero no era un orador de barricada; sus discursos parlamentarios eran excelentes, pero jamás podrían cautivar a una multitud. Los de Fidel, en cambio, eran como uno de esos fantásticos murales de Diego Rivera en el Palacio Nacional de México: un torrente por el cual fluía toda la historia de Nuestra América. Su capacidad didáctica, su contenido profundo y su incomparable elocuencia fascinaron a todos quienes pudimos asistir a sus concentraciones y, en mi caso, marcó para siempre mi conciencia política. Era obvio que el viaje de Fidel a Chile fue algo más que una visita diplomática. Parafraseando al Comandante Hugo Chávez, podríamos decir también que “por aquí pasó Fidel”. Y “aquí” fue ese sorprendente Chile de Allende adonde el Comandante llegó para comprobar, con sus propios ojos, si había otro camino para hacer avanzar la revolución en América Latina. En aquella coyuntura tan especial, esta era una cuestión de excepcional importancia para el líder cubano, revolucionario integral si los hay y obsesionado por identificar, en los complejos entresijos de nuestras realidades nacionales, las semillas de la necesaria revolución. Esta motivación quedó explícitamente confirmada en el notable discurso que Fidel pronunciara el 17 de noviembre de 1971 en la Universidad de Concepción. Fue precisamente eso lo que quiso ver Fidel en Chile, y la lectura de sus discursos y sus intervenciones en la prensa demuestran que era un profundo estudioso de la realidad chilena, meticulosamente bien informado sobre lo que ese país producía, a quién lo vendía en el mercado internacional, a qué precio y bajo cuáles condiciones. Y lo mismo valía para otros aspectos de la vida política y social de aquel país, que Fidel había estudiado hasta en sus menores detalles con anterioridad a su visita. Una gira extensa e intensiva, donde no sólo pronunció discursos sino que habló con miles de chilenos que le preguntaban de todo. Fue realmente un viaje de estudios, propio de quien concibe al marxismo no como un dogma sino como una guía para la acción –como lo exigía Lenin– y que se extendió desde el 10 de noviembre hasta el 4 de diciembre, en medio de la gritería insolente de la derecha que a poco llegar exigía el abandono de Fidel del suelo chileno. Pero Allende se mantuvo firme y brindó una cálida hospitalidad a su amigo cubano en cada rincón de la dilatada geografía del país andino. Con su visita Fidel dejó una estela imborrable en aquel lejano rincón de Nuestra América, que por un par de años más todavía sería, como lo afirma la canción nacional de Chile, “un asilo contra la opresión”. Poco después se transformaría en el baluarte de la barbarie fascista, en asilo de contrarrevolucionarios y guarida de terroristas que, Plan Cóndor mediante, asolaría a los países latinoamericanos. La revolución que Fidel correctamente caracterizó cuando dijo que en Chile estaba transitando sus primeros pasos, recordando que las revoluciones no son acontecimientos fulminantes sino el resultado acumulativo de transformaciones de diverso tipo, fue ahogada en sangre.


Con esto quedaron definitivamente demostradas dos lecciones: primera, que en Nuestra América la osadía de los revolucionarios siempre será castigada por la derecha y sus aliados internacionales con un atroz escarmiento. Segunda: que el único antídoto para evitar ese fatal desenlace es completar sin pérdida de tiempo las tareas fundamentales de la revolución.

A continuación, transcribo el documento elaborado por la RED e invito a mis amigxs y lectorxs a suscribir este documento, haciendo llegar su adhesión a la siguiente dirección electrónica:
__________________________________
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz
Presente
Querido Comandante:
En ocasión de su nonagésimo cumpleaños, los miembros de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad, queremos hacerle llegar nuestra más sincera felicitación y, sobre todo, nuestro más profundo agradecimiento por todo lo que usted ha hecho por los pueblos de Nuestra América y por los del resto del mundo.
Su figura ha sido permanente fuente de inspiración no sólo cuando, impulsados por la marea ascendente de las luchas populares, dábamos pasos firmes en dirección del socialismo, sino también en los recurrentes momentos en que nuestros avances se detenían como consecuencia de la ferocidad de la reacción del imperialismo y sus aliados locales.


Si en las fases de ascenso su ejemplo nos obligaba a no darnos jamás por satisfechos ni satisfechas y, como buenos revolucionarios y revolucionarias, a proseguir con renovados bríos nuestra marcha; cuando debíamos afrontar las adversidades o la contraofensiva del enemigo, el recuerdo de su actitud después del Moncada o el ataque del imperialismo en Playa Girón, fortalecía nuestros espíritus y nos convencía de que la voluntad inquebrantable de luchar por nuestros ideales era el seguro camino hacia la victoria. Usted nos señaló ese rumbo en incontables ocasiones, y podemos asegurarle que esa enseñanza, que nos reiterara en su reunión con los intelectuales el 10 de febrero del 2012, cuando dijo que “aunque nos dijeran que al mundo le quedan pocas semanas de vida nuestro deber sería luchar, seguir luchando hasta el fin”, ha calado muy hondo y ya es una marca indeleble en millones de latinoamericanos y caribeños que saben, como otros muchos que luchan en otras partes del mundo, que ese será nuestro destino: luchar hasta el fin, conscientes de que las clases dominantes y el imperialismo jamás se darán por vencidos.
La convicción de que nuestras ideas y nuestros valores son infinitamente superiores a los de nuestros enemigos fue y es un alimento esencial de nuestra militancia revolucionaria. De usted aprendimos que su defensa exige la más absoluta intransigencia. Como cuando, con virtuosa obstinación, usted se negara a arriar las banderas del socialismo en momentos en que se desintegraba la Unión Soviética y desaparecía el campo socialista.
Gracias a su inquebrantable convicción, la Revolución Cubana pudo seguir su marcha y, con su heroico ejemplo, abrió un sendero que pocos años después comenzarían a recorrer numerosos países de Nuestra América luego del triunfo de Hugo Chávez Frías en las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre del 1998. Si usted se hubiese dejado convencer por quienes le aconsejaban abandonar para siempre el proyecto socialista y Cuba se hubiera arrojado a los brazos del capitalismo, el luminoso período abierto desde finales del siglo pasado hasta nuestros días, con la derrota del ALCA, la creación del ALBA, de la UNASUR, de la CELAC, de Petrocaribe, del Banco del Sur, de Telesur, de la propia Red En Defensa de la Humanidad, jamás habría tenido lugar. La potente luz que irradiaba el faro de la Revolución Cubana fue decisiva para impulsar a nuestros pueblos a dejar atrás la larga noche neoliberal de los años noventa y retomar el camino hacia nuestra Segunda y Definitiva Independencia.

Por eso nuestra deuda, la deuda de nuestros pueblos con usted, Comandante, es inconmensurable, y de ahí nuestra profunda gratitud por su integridad revolucionaria, por haber sido fiel a aquella maravillosa definición de “revolución” que expresara en su discurso del 1º de Mayo del 2000, en uno de cuyos pasajes señaló que Revolución “es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo.” A lo largo de su fecunda vida usted ha sido fiel a estas ideas, que vivirán eternamente en el alma de los revolucionarios y revolucionarias de todo el mundo, de todos aquellos que saben que otro mundo es posible y necesario, y que si se lucha con la constancia y coherencia que usted ha demostrado durante tantos años, la victoria será inevitable.
¡Felices noventa años, Fidel! Gracias por su ejemplo. Puede usted estar seguro de que seremos fieles a sus enseñanzas hasta la victoria final.

En nombre de la Red En Defensa de la Humanidad, su Secretaría Ejecutiva, integrada por:
Carmen Bohórquez (Coordinadora General de la REDH)
Alicia Jrapko (REDH EEUU)
Ángel Guerra (REDH Cuba/México)
Ariana López (REDH Cuba)
Atilio Borón (REDH Argentina)
David Comssiong (REDH Del Caribe)
Fredy Ñáñez (REDH Venezuela)
Hugo Moldiz (REDH Bolivia)
Juan Manuel Karg (REDH Argentina)
Katu Arkonada (REDH País Vasco/Bolivia)
Luciano Vasapollo (REDH Italia)
Marilia Guimaraes (REDH Brasil)
Nayar López Castellanos (REDH México)
Omar González (REDH Cuba)
Roger Landa (REDH Venezuela)
6 Agosto 2016

La canalla mediática nacional, esa que se rasga las vestiduras por el memorando argentino-israelí que permitiría, eventualmente, lograr algún avance en la investigación del criminal atentado perpetrado contra la AMIA, calla miserablemente ante el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para lograr la liberación de prisioneros estadounidenses y el pago en efectivo de 400 millones de dólares enviados secretamente a Irán en un avión de carga.
Si el gobierno argentino habla con Irán y sella un memorando de entendimiento, avalado por ambas cámaras del Congreso, se lo fulmina como un acto que pretende encubrir un crimen cometido por un estado despótico como Irán. Eso ocurrió con la iniciativa tomada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero si lo hace Washington la noticia se oculta bajo un manto de silencio.
Esta es la enésima demostración del infame doble estándar con que se manejan los monopolios mediáticos en Argentina y toda América Latina, y también de su irresistible propensión a la mentira y la manipulación de la opinión pública. La noticia, que causó conmoción en Estados Unidos al conocerse días pasados, fue publicada por la BBC de Londres y olímpicamente ignorada por los medios argentinos. A continuación reproduzco el texto íntegro de la misma.


(En la imagen: presidentes Barack Obama y Hassan Rohani)
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"El misterio del avión con US$400 millones en efectivo que Estados Unidos envió secretamente a Irán"
BBC Mundo Redacción
4 agosto 2016
Fuente: http://www.bbc.com/…/150714_iran_acuerdo_nuclear_potencias_…

Un día antes de la liberación de prisioneros estadounidenses, Washington envió US$400 millones en efectivo a Teherán en un avión de carga.
Fue una operación secreta organizada por la administración Obama que "coincidió" —según la Casa Blanca— con el rescate de cuatro rehenes estadounidenses a principios de este año.
El 17 de enero, los prisioneros estadounidenses fueron liberados a cambio de siete ciudadanos iraníes detenidos en Estados Unidos.
Y, al día siguiente, un avión de carga repleto de euros, francos suizos y otrasmonedas,por un valor total de US$400 millones, partió de Washington a Teherán.
La revelación fue hecha el martes por el diario The Wall Street Journal, a quien funcionarios europeos y estadounidenses le contaron que "Estados Unidos obtuvo el dinero de bancos centrales holandeses y suizos".
Pero su sugerencia de que el pago ayudó a facilitar el intercambio de prisioneros fue desmentida este miércoles por el jefe de prensa de la Casa Banca, Josh Earnest, y el jueves por el propio presidente, Barack Obama.
La Casa Blanca dice que la transacción estuvo relacionada, únicamente, con un pago que había estipulado el Tribunal de La Haya hace años.
Según Earnest, se trataba simplemente de un pago vinculado a una disputa entre los dos países que se remonta a 1979, cuando la Revolución Islámica derrocó al último monarca iraní.
Por su parte, Obama dijo que el acuerdo "no fue secreto", sino que se anunció públicamente en enero. Lo que sí reconoció que era "noticioso" es que pagaron en efectivo.
"El motivo es que no podíamos mandarles un cheque ni girarles el dinero. No tenemos una relación bancaria con Irán, lo cual es parte de la presión que les aplicamos", explicó Obama a un grupo de periodistas en el Pentágono.
Las medidas también imposibilitaban que fuera en dólares estadounidenses.
Pero no todos están convencidos.
Y las "coincidencias" con el intercambio de prisioneros parecen haberle dado nuevas municiones a los críticos de los recientes acuerdos entre EE.UU. e Irán.
Los puntos clave del histórico acuerdo nuclear entre Irán y las seis grandes potencias
Entre los liberados se encontraba Jason Rezaian, excorresponsal del Washington Post en Teherán.
Acuerdo polémico
La disputa a la que hace referencia la Casa Blanca tiene que ver con un acuerdo suscrito antes del triunfo de la Revolución Islámica.
El gobierno del Shah Mohammad Reza Pahlavi había comprado equipo militarestadounidense por valor de US$400 millones.
Pero su derrocamiento hizo que Washington nunca terminara de enviar el armamento a Irán.
Y aprovechando el histórico pacto nuclear con Irán, Washington decidió cancelar una deuda que, con intereses, ascendía a US$1.700 millones.
Levantan las sanciones internacionales contra Irán tras cumplir con el acuerdo nuclear
"Con el acuerdo nuclear efectuado y los prisioneros liberados, era el momento adecuado para resolver, también, esta disputa", había declarado el 17 de enero pasado Obama.
"Están tratando de justificar su oposición a nuestro acuerdo con Irán", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.
Sanciones
Ahora el gobierno de Obama se defiende de las acusaciones de que pagó para facilitar la liberación de los rehenes.
"(Algunos republicanos) están tratando de justificar su oposición a nuestro acuerdo con Irán", dijo Earnest en un comunicado emitido este miércoles.
Y, según Earnest, "el gobierno iraní gastó el dinero, principalmente, de la forma en la que (el gobierno de Estados Unidos) esperaba".
Las nuevas medidas de castigo de EE.UU. a Irán luego del levantamiento de las sanciones internacionales
"Desde que la comunidad internacional trabajó conjuntamente para imponer sanciones en Irán por su programa nuclear, su economía se resintió. Por tanto, cuando Irán obtuvo ganancias [...] usó ese dinero para respaldar su moneda, que había sufrido devaluaciones", explicó el portavoz.
El pago sólo podía realizarse en efectivo debido a las restricciones establecidas a Irán, explicó la Casa Blanca.
Earnest también explicó que Irán invirtió ese dinero en sus infraestructuras, negando los vínculos con el intercambio de prisioneros o con cualquier otra cuestión.
Acusaciones
Los medios iraníes apenas se hicieron eco de la noticia, explica la periodista del servicio persa de la BBC, Niki Mahjoub.
Sin embargo, el asunto sí ha causado un gran revuelo en Estados Unidos.

3 de Agosto de 2016







Por Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH)

América Latina vive un momento crítico en relación a sus instancias de integración: por primera vez en décadas se intenta impedir el traspaso de uno de sus organismos regionales a quien debe conducirlo de forma legítima. ¿La razón? Una campaña de desprestigio y acoso hacia la Venezuela Bolivariana, encabezada por José Serra, canciller de facto de Brasil y Eladio Loizaga, canciller paraguayo que estuviera involucrado en el Plan Cóndor, y acompañada por Susana Malcorra, canciller del gobierno de Mauricio Macri.

Buscan que Venezuela no asuma la presidencia pro tempore (PPT) del Mercosur para paralizar al conjunto de las iniciativas que se han propuesto, en la última década y media, y que expresan una política autónoma respecto a los EEUU. ¿Puede el Brasil de Michel Temer, quien encabeza a todas luces un “golpe parlamentario”, opinar sobre las credenciales democráticas de Venezuela, cuyo legítimo gobierno tiene el derecho -y la responsabilidad- de conducir este organismo regional, de acuerdo al Tratado de Asunción y al Protocolo de Ouro Preto? ¿Puede el Paraguay que acaba de condenar injustamente a los campesinos de Curuguaty atribuirse siquiera opinar sobre los DDHH en otros países, considerando que esa opinión pueda poner en tela de juicio una presidencia absolutamente transparente? ¿Acaso puede la Argentina de Macri, que mantiene presa a la dirigente social Milagro Sala, opinar con liviandad sobre la situación venezolana, tal como lo ha hecho el propio presidente en diversos medios de comunicación internacionales?


La derecha latinoamericana y el imperialismo intentan algo concreto: acabar con el Mercosur tal cual está y reconvertirlo en línea con las orientaciones ultraneoliberales predominantes aplicando a esta institución un golpe de estado como el que descargaran sobre Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016), todos ellos contra líderes progresistas, nacional-populares y de la izquierda regional. Para ello utilizan este intento de controversia, fogoneado por algunos grupos mediáticos, en su constante acoso a Venezuela. ¿Por qué no dicen que Venezuela ya ejerce la presidencia pro tempore de la Unasur, y que próximamente tendrá la PPT del Movimiento de Países No Alineados? Buscan ocultar esta sensible información, que derribaría sus argumentos, para mantener su rechazo a la legítima presidencia del Mercosur que le corresponde  a la República Bolivariana de Venezuela.

La REDH, en su infatigable lucha en defensa de la humanidad,l apora la PPT de Venezuela y pide al conjunto de los intelectuales del continente posicionarse contra esta arbitraria decisión de parte de algunas cancillerías. Venezuela no está ni estará sola ante esta embestida de la derecha regional e internacional. Con Venezuela están los pueblos que sueñan con un mundo mejor, más humano.

 
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