SIN TELESUR, ¿QUIEN NOS DIRÁ LO QUE PASA EN EL MUNDO?¿LA CNN?¿TN? ¿Y ESTO LO DECIDE UN GOBIERNO QUE SE QUEJABA DE LA FALTA DE PLURALISMO?
El deterioro de la calidad del periodismo es uno de los rasgos más ilustrativos de la crisis de la sociedad argentina. En su monstruosa metamorfosis, los medios se convirtieron en inescrupulosos operadores de los intereses dominantes, sin el menor respeto por la veracidad de la información que propalan o por la inteligencia de sus lectores, oyentes o televidentes. Por supuesto que hay que distinguir entre las empresas y sus propietarios y, por otro lado, algunos periodistas -¡no muchos, desgraciadamente!- que tratan de mantener la dignidad de su profesión a pesar de las circunstancias tan adversas que los afectan.


Una muestra de esta descomposición moral la ofreció el día de hoy La Nación en una nota firmada por José Crettaz titulada El Estado argentino se va de la cadena Telesur, y con una bajada que decía que el gobierno de Mauricio Macri inició el trámite “para abandonar la empresa propietaria de la señal de noticias chavista.” En una próxima entrega analizaré críticamente la superficialidad, las mentiras y la tendenciosidad de esa nota y la hipocresía de quienes dicen defender el pluralismo ideológico pero luego apoyan cualquier decisión que en la práctica lo limiten. Me basta por ahora con señalar un botón de muestra: con la impunidad que le otorga su empresa, Crettaz habla de “una alianza de Venezuela con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”. Sus limitaciones intelectuales y políticas le impiden comprender la diferencia sustancial entre un estado que asume el papel de mediador entre las FARC y el gobierno de Colombia para poner fin a más de medio siglo de guerra, y un aliado político. Con el tosco criterio que usa nuestro articulista el gobierno de Bill Clinton en Estados Unidos podría también haber sido acusado de “aliado” del Ejército Republicano Irlandés, una organización casi unánimemente tipificada como terrorista, por la activa mediación de la Casa Blanca para poner fin a la guerra entre esa organización y el gobierno británico. Por supuesto, Crettaz no tenía la menor idea de todo esto.

Como dije ayer en mi charla organizada por el CEFMA/Mar del Plata y la CTA hay dos visiones diferentes. Una, la que produce un escueto documento de la Cancillería argentina; otra, muy distinta, la que produjo la Oficina de Prensa de la Casa Blanca, mucho más extensa. Para que nos demos una idea, el de la Casa Blanca es un texto de unas diez páginas a espacio simple, y de 2894 palabras en 395 líneas en su original en inglés. El de la Cancillería tiene dos páginas a espacio y medio y 394 palabras en 44 líneas.  Es un documento bien interesante, que dice MUCHÍSIMO más que el emitido por las autoridades argentinas, y demuestra que estamos en ruta hacia un TLC y una alianza estratégica con EEUU en sus aventuras imperiales. Temas centrales: seguridad, cooperación económica, reforzamiento de la OEA (!), integración de la Argentina a una inverosímil "Comunidad de Democracias", un organismo intergubernamental creado en Polonia en el año 2000 por el gobierno de ese país y la secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Albright, junto con seis co-convocantes: los gobiernos de Chile, la República Checa, India, Malí, Portugal y la República de Corea, todas ellas ejemplares democracias que concitan la admiración mundial. Según el documento de la Casa Blanca Obama invitó a la Argentina a ser parte del Consejo Directivo de tan magna institución. En fin, ... aquí van a continuación los dos documentos: primero,el de la Cancillería, después el de la Casa Blanca, en la traducción oficial al castellano.

A CONTINUACIÓN, LA TRADUCCIÓN OFICIAL AL CASTELLANO HECHA POR LA EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN LA ARGENTINA DEL COMUNICADO EMITIDO POR LA CASA BLANCA.
HOJA INFORMATIVA: Relación entre Estados Unidos y Argentina
Fuente: https://ar.usembassy.gov/…/hoja-informativa-relacion-entr…/…

The White House
Office of the Press Secretary
For Immediate Release
March 23, 2016

El Presidente Obama, acompañado por la Primera Dama Michelle Obama, visitó Argentina para reunirse con el nuevo Presidente Mauricio Macri y la Primera Dama Juliana Awada. Juntos, los líderes exploraron las oportunidades para fortalecer la relación entre Estados Unidos y Argentina, y asociarse para abordar desafíos mundiales, tales como el cambio climático, el mantenimiento de la paz, los refugiados, la defensa de los derechos humanos y la democracia. Esta fue la primera visita bilateral a Argentina por parte de un presidente de EE. UU. en casi dos décadas.
Los líderes también discutieron la agenda de reformas económicas del Presidente Macri, las oportunidades para ampliar el comercio y las inversiones, la cooperación en el área de ciencia y tecnología y el apoyo de EE. UU. para desarrollar la capacidad de Argentina para combatir al crimen organizado.
Relación económica entre EE. UU. y Argentina
Desde que asumió el cargo como Presidente en diciembre, Macri ha implementado reformas económicas de forma rápida para comenzar a abordar desequilibrios económicos y profundizar la integración de Argentina en la economía mundial. Para apoyar estos esfuerzos, los dos gobiernos anunciaron pasos para reforzar el comercio y las inversiones, profundizar la cooperación con el G-20 y promover su objetivo compartido del G-20 para un crecimiento económico sólido, sustentable y equilibrado. Las compañías de EE. UU., que reflejan un interés significativo en el sector privado de Argentina, anunciaron inversiones de miles de millones de dólares que ayudarán a desarrollar los más de $20 mil millones en el comercio anual entre Estados Unidos y Argentina. En los próximos meses, habrá seis delegaciones de comercio que ayudarán a las empresas de EE. UU. y Argentina a identificar oportunidades adicionales. Para abordar los problemas que afectan a las empresas en ambos países, el Departamento de Comercio y el Ministro de Producción de Argentina organizarán la reunión inaugural este año para el Diálogo Comercial entre Estados Unidos y Argentina.
Acuerdo del Marco de Trabajo para el Comercio e Inversiones
Argentina y Estados Unidos firmaron un Acuerdo del Marco de Trabajo para el Comercio e Inversiones, que reconoce el papel fundamental del comercio y las inversiones privadas, tanto nacionales como extranjeras, para desarrollar más el crecimiento y la creación de empleos. El acuerdo facilitará el diálogo en un amplio rango de problemas, que incluyen la propiedad intelectual, el acceso al mercado y la cooperación en asuntos de agricultura, así como la colaboración en objetivos compartidos en la Organización Mundial del Comercio y otros foros multilaterales. Estados Unidos y Argentina, que son unos de los principales exportadores agrícolas, se comprometieron para trabajar juntos y ampliar el comercio mundial de productos agrícolas y combatir las barreras no científicas con respecto al comercio. Esto incluye trabajar para ampliar el comercio bilateral y resolver los problemas pendientes de acceso al mercado en la agricultura y en toda la gama de productos y servicios.
Crecimiento de las pequeñas empresas e iniciativas empresariales
Estados Unidos y Argentina profundizarán la cooperación para promover el crecimiento de las pequeñas empresas y las iniciativas empresariales al facilitar la creación de una red de centros de asistencia de negocios de Argentina y al vincular a las pequeñas firmas de ambos países con una red internacional de socios de negocios de confianza a través de la red de pequeñas empresas del continente americano. Ambos países también tomarán medidas para apoyar a las mujeres empresarias, en particular a través de las iniciativas empresariales de las mujeres en la iniciativa del continente americano. Maria Contreras-Sweet, quien es la administradora de la Administración de Pequeñas Empresas, liderará una delegación a Argentina en abril para firmar un memorándum de comprensión con el Ministro de Producción e implementar dichos esfuerzos.
Facilitación del comercio
Estados Unidos le da la bienvenida al apoyo de Argentina para la ratificación e implementación del Acuerdo de Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio, y al compromiso de Argentina de presentar el acuerdo para su aprobación legislativa este año. Para aumentar más el comercio, Estados Unidos cooperará con Argentina, a medida que ambos países desarrollan programas de aduanas de una sola ventana, para reducir las cargas administrativas para los negocios.
Asistencia técnica
Estados Unidos proporcionará asistencia técnica para ayudar a respaldar las reformas económicas del Presidente Macri. Esto incluye el apoyo de la Comisión Federal del Comercio y del Departamento de Justicia para la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de Argentina, así como intercambios entre la Oficina del Censo de los Estados Unidos y el Instituto Nacional de Estadística de Argentina para compartir las mejores prácticas sobre recopilación y análisis de datos económicos. Estados Unidos y Argentina también profundizarán las discusiones sobre las políticas de telecomunicaciones, lo que incluye consultas con la Comisión Federal de Comunicaciones con respecto a la administración del espectro y la reforma regulatoria.
Comunidad internacional económica y financiera
Estados Unidos le da la bienvenida a los esfuerzos del Presidente Macri para fortalecer los vínculos entre Argentina y el sistema financiero internacional y la participación en los foros económicos multilaterales. En enero, Estados Unidos dio por terminada su política, que estaba en vigor desde el 2011, de oponerse ante la mayoría de los préstamos de bancos de desarrollos multilaterales a Argentina. Estados Unidos también le da la bienvenida al interés de Argentina de profundizar su participación con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y espera con interés trabajar con Argentina en los comités de la OCDE.
Cambio climático y energía
Implementación del Acuerdo de París y revisión de INDC
Estados Unidos y Argentina están comprometidos en firmar y unirse al Acuerdo de París tan pronto como sea posible, y trabajarán juntos para apoyar los esfuerzos para una entrada en vigor temprana del Acuerdo. Argentina también anunció los planes para mejorar sus Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés), y ambos gobiernos compartirán sus experiencias para apoyar este esfuerzo.
Eliminación gradual de los hidrofluorocarbonos
Estados Unidos y Argentina afirmaron su compromiso por adoptar una enmienda a la eliminación gradual de hidrofluorocarbonos (HFC) del Protocolo de Montreal en 2016, al desarrollar los progresos realizados y dentro del marco de trabajo establecido en Dubai Pathway. Ambos países también le dieron la bienvenida a los entendimientos comunes logrados en Dubái con respecto al apoyo financiero al Fondo Multilateral para los países en desarrollo para implementar una enmienda a la eliminación gradual de los HFC. Trabajaremos juntos para generar soluciones en los desafíos prioritarios para administrar los HFC.
Reducción de emisiones de la aviación internacional
Estados Unidos y Argentina cooperarán con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para reducir las emisiones de la aviación internacional. Argentina y Estados Unidos, que son miembros del Consejo de la OACI y del comité ambiental técnico de la OACI, trabajarán juntos para lograr una decisión para adoptar un mecanismo con base en el mercado en este año que sea congruente con la pasada Resolución de la Asamblea de la OACI.
Cooperación climática y energética del G-20
Estados Unidos y Argentina también abordarán el cambio climático y energético en la cumbre del G-20 este año, lo que incluye a través de esfuerzos de eficiencia energética y eliminación gradual de subsidios a los combustibles fósiles ineficientes que alientan el consumo excesivo.
Cooperación en la reforma del sector energético y la energía renovable
Estados Unidos y Argentina están comprometidos en aumentar el uso de energía renovable y la eficiencia energética. Como parte de este esfuerzo, ambos gobiernos cooperarán en el aumento de las energías renovables, lo que el apoyo de EE. UU. en la reforma del mercado, la optimización del sistema y la integración de energías renovables en la red eléctrica. En mayo, el Departamento de Comercio recibirá a ejecutivos argentinos en California para buscar asociaciones de negocios de energía renovable. Los países desarrollarán trabajo adicional por medio del Grupo de Trabajo de Energía Binacional (BEWG, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y Argentina y el Programa del Sector de Energía del Departamento de Estado.
Desarrollo seguro y responsable de petróleo y gas no convencionales
Estados Unidos y Argentina tienen recursos abundantes de energía no convencional. Para mitigar el uso de fuentes de energía con gran contenido de carbono, tales como la gasolina y el carbón, y para mejorar la seguridad energética y el crecimiento económico, ambos países promoverán el desarrollo seguro y responsable de los recursos de petróleo y gas no convencionales, lo que incluye la mejora de resultados ambientales, a través del Programa para el Compromiso Técnico en Gas no Convencional y el BEWG. Estados Unidos facilitará visitas de funcionarios argentinos a sitios de desarrollos no convencionales en EE. UU.
Liderazgo en energía limpia
Argentina y Estados Unidos reafirmaron el valor de acelerar el desarrollo de la energía renovable y las tecnologías de eficiencia energética. Argentina asistirá al siguiente foro de Clean Energy Ministerial como observador oficial. Argentina también podrá trabajar con Estados Unidos y otros países para mejorar las políticas de eficiencia energética y acceder al Centro de Soluciones de Energía Limpia del Clean Energy Ministerial, que ofrece apoyo de expertos gratuito sobre políticas para los países interesados en aumentar el uso de tecnologías de energía limpia.
Cooperación civil nuclear
Argentina y Estados Unidos reiteraron su compromiso en usar energía nuclear, que es una fuente de energía con bajo contenido de carbono, con los estándares más altos de seguridad y no proliferación. A partir del Acuerdo de Cooperación del Uso Pacífico de Energía Nuclear y del Comité Permanente Conjunto de Cooperación de Energía Nuclear, ambos países buscarán una mayor cooperación en la investigación y la seguridad nuclear.
Cooperación en hidrometeorología
Estados Unidos y Argentina mejorarán la coordinación de datos de clima, hidrología y ambiente para mejorar la resistencia al cambio climático. Estos esfuerzos incluirán la cooperación con el programa de Sustentabilidad Mundial de Agua del Grupo de Observaciones de la Tierra (GEO), lo que incluye a través de esfuerzos como los que se destacan en el marco de trabajo común para los datos de observación de la Tierra.
Protección y estudio de Nuestro Océano
Estados Unidos y Argentina comparten una preocupación profunda por la conservación marina, y Argentina asistirá a la tercera conferencia de Nuestro Océano organizada por el Secretario Kerry en este año en Washington. Ambos países planean una colaboración continua sobre la ciencia del océano, la investigación científica, observación y conservación marina, lo que incluye a través de asociaciones entre la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y su contraparte argentina para estudiar el Océano Atlántico Sur, y entre la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio y la agencia espacial de Argentina.
Cooperación multilateral
Estados Unidos y Argentina comparten un compromiso por abordar los desafíos mundiales urgentes, tales como mantener la paz en áreas en donde ciudadanos civiles se enfrentan a amenazas de violencia, y encontrar hogares para millones de refugiados que huyen del Oriente Medio. Para confrontar estos y otros problemas económicos y transnacionales, así como problemas bilaterales importantes, Estados Unidos y Argentina entablarán un diálogo de política de alto nivel este año, liderado por el Secretario de Estado Kerry y la Ministra de Relaciones Exteriores Malcorra.
Mantenimiento de la paz
De manera histórica, Argentina ha sido crucial para los esfuerzos mundiales de compartir las cargas de mantenimiento de la paz. Estados Unidos elogian el compromiso de Argentina de reanudar dicho papel, al aumentar de forma significativa el tamaño de sus unidades de reserva y al participar en el mantenimiento de la paz de la ONU en África al poner a disposición capacidades importantes, tales como: logística, ingeniería, comunicaciones y unidades médicas. En preparación para el envío de las unidades reservas de Argentina a África, Estados Unidos fortalecerán la capacidad del mantenimiento de la paz de Argentina, a través del entrenamiento y la modernización de la flota C-130 de Argentina.
Los refugiados
Estados Unidos y Argentina reconocen la necesidad de abordar la crisis mundial de refugiados a través de una mayor asistencia y la protección a largo plazo de los refugiados. Estados Unidos elogia el acuerdo de Argentina de acoger a un número significativo de refugiados en Argentina, incluidos a los individuos desplazados por la guerra en Siria. Estados Unidos apoyará dicho esfuerzo en asociación con organizaciones internacionales y otros donantes.
Colombia
Estados Unidos y Argentina apoyan la búsqueda de un acuerdo de paz para Colombia para finalizar su conflicto de décadas. Estados Unidos y Argentina, que son participantes de la Iniciativa Global para el Desminado en Colombia, participarán en la Reunión de Expertos en Bogotá en mayo para discutir el compromiso de Colombia de eliminar todas las minas terrestres a más tardar para el 2021. Estados Unidos y Argentina también se comprometen en apoyar los esfuerzos multilaterales para asegurar una implementación efectiva de un acuerdo de paz, que incluye una misión política especial de la ONU.
Salud mundial
Agenda de Seguridad en Materia de Salud Mundial
Con base en un compromiso por prevenir, detectar y responder de forma rápida a las amenazas de enfermedades infecciosas, Argentina se une a la Agenda de Seguridad en Materia de Salud Mundial (GHSA, por sus siglas en inglés) para reforzar sus sistemas nacionales y trabajar con socios internacionales para implementar de forma plena el Reglamento Sanitario Internacional. Como parte de este compromiso, Argentina se someterá y publicará una Evaluación Externa Conjunta de sus capacidades nacionales. Estados Unidos y Argentina ampliarán la vigilancia de las enfermedades zoonóticas para las enfermedades infecciosas importadas y exóticas de importancia regional y mundial, por medio de diagnósticos moleculares avanzados, mejorarán la bioseguridad nacional y regional y los estándares de bioseguridad en el hemisferio y fortalecerán los sistemas nacionales de laboratorios en Latinoamérica para apoyar la identificación rápida de patógenos emergentes. Para desarrollar estas prioridades, Argentina se unirá a los siguientes Paquetes de Acción dentro del GHSA: Centros de Operaciones de Emergencia y Ley de Salud Pública Vinculante y Respuesta Rápida Multisectorial.
Zika
Los dos presidentes también acordaron desarrollar una respuesta regional y mundial para el Zika al compartir información y materiales para mejorar la vigilancia de la enfermedad, desarrollar el control de vectores, un tratamiento y vacunas para el Zika, y al promover una mejor comprensión del virus y sus consecuencias. Ambos acordaron apoyar la respuesta del brote regional por medio de la movilización de epidemiólogos, expertos de salud y científicos a los países afectados para responder al Zika y a los brotes de enfermedades transmitidas por vectores en la región. Ambos presidentes también acordaron asociarse para brindar educación y ayuda a las mujeres embarazadas y sus parejas en la región.
Derechos humanos y democracia
La Organización de los Estados Americanos y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos
Estados Unidos y Argentina reafirmaron su compromiso con el gobierno democrático y con la protección de los derechos humanos, y publicaron una declaración conjunta entre el Departamento de Estado de EE. UU. y la Ministra de Relaciones Exteriores de Argentina sobre la importancia de apoyar a la Organización de los Estados Americanos, al vibrante e independiente Sistema Interamericano de Derechos Humanos y a los principios de la Carta Democrática Interamericana.
Desclasificación de documentos
En 2002, Estados Unidos desclasificó más de 4000 telegramas del Departamento de Estado y otros documentos del periodo de la dictadura militar Argentina de 1976 a 1983. Estos registros han ayudado a responsabilizar a los abusadores de derechos humanos de Argentina. Estados Unidos emprenderá un esfuerzo integral para identificar registros adicionales relacionados con los abusos a los derechos humanos de la dictadura argentina. Este esfuerzo, que fue solicitado por el Presidente Macri y grupos de derechos humanos, incluirá por primera vez a agencias de inteligencia y de autoridades del orden público, el Departamento de Defensa, así como el Departamento de Estado y los Archivos Nacionales.
Fondo de Equidad Mundial
Estados Unidos y Argentina están comprometidos a apoyar los derechos humanos de hombres y mujeres homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI, por sus siglas en inglés). Para extender los logros a nivel nacional, Argentina acordó unirse al Fondo de Equidad Mundial, que es una asociación pública-privada que apoya a las organizaciones de sociedad civil que promueven los derechos de LGBTI a nivel mundial. Argentina también anunció su apoyo al ponente establecido de LGBTI de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la apertura de una oficina similar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos
Estados Unidos y Argentina reconocen la importancia de trabajar con compañías extractivas para asegurar la protección de los derechos humanos, y Estados Unidos dio la bienvenida a la decisión de Argentina de buscar este objetivo a través de una membresía en la Iniciativa de Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos Humanos.
Coalición para la libertad de expresión en internet
Estados Unidos dieron la bienvenida al compromiso de Argentina de participar en la coalición para la libertad de expresión en internet, y de unirse a otros 29 gobiernos para apoyar la libertad de expresión en internet junto con la sociedad civil y el sector privado. Argentina avalará la Declaración Fundacional y la Agenda de Tallin, y se unirán a Estados Unidos en la conferencia de coalición de Costa Rica en octubre.
Alianza para el Gobierno Abierto
Estados Unidos dio la bienvenida al compromiso renovado de Argentina para la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés) y su participación planificada en la conferencia de la OGP en Uruguay en mayo, así como los esfuerzos de Argentina para incluir a los gobiernos provinciales y de las ciudades en el programa piloto subnacional del gobierno de la asociación.
Comunidad de Democracias
Estados Unidos y Argentina apoyan las normas e instituciones democráticas a nivel mundial, y Argentina ha confirmado su intención de unirse al Consejo Gobernante de la Comunidad de Democracias, el cual es presidido por Estados Unidos.
Seguridad y defensa
Estados Unidos y Argentina se comprometieron en trabajar juntos para combatir al crimen organizado y el tráfico de drogas. Estados Unidos ayudará a desarrollar la capacidad de autoridades del orden público de Argentina, lo que incluye la asistencia del Departamento de Justicia con relación al terrorismo y al financiamiento del terrorismo en la región de la Triple Frontera. Estados Unidos también ayudará con los esfuerzos de Argentina para reducir la demanda de drogas, capacitará a funcionarios argentinos en la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley, organizará viajes de estudios a Estados Unidos para los funcionarios argentinos y proporcionarán capacitación a través de la Administración para el Control de Drogas y el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). El FBI también ayudará al Ministro de Seguridad de Argentina a establecer una red nacional de Centros de Fusión de Inteligencia para detectar e interrumpir el terrorismo y el crimen organizado. La Red Contra los Delitos Financieros del Departamento del Tesoro ha tomado medidas para normalizar su relación con su contraparte argentina, y firmó un memorándum de comprensión que ayudará a aumentar la cooperación para combatir el lavado de dinero y el financiamiento de terroristas.
En mayo de 2016, el Departamento del Tesoro de EE. UU. organizará el primer Grupo de Trabajo Bilateral con las fuerzas armadas de Argentina desde el año 2009. La agenda incluirá el mantenimiento de la paz, la preparación y respuesta ante desastres y la cooperación de defensa del hemisferio. Como muestra de la relación renovada en materia de defensa, la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta-Sur está buscando una relación de intercambio de información con el Ministro de Seguridad de Argentina que involucre a los funcionarios de enlace. El Departamento de Defensa también invitó a Argentina para participar en el Programa de Asociación de Estado para la cooperación con la Guardia Nacional.
Para mejorar la cooperación entre las autoridades del orden público y antiterrorismo, el Ministro de Seguridad de Argentina, el Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), firmaron un Acuerdo para Combatir Crímenes Graves, con la intención de facilitar y acelerar el intercambio de información sobre los criminales y terroristas conocidos y potenciales. Para mejorar la seguridad de los viajes, el Ministro de Seguridad y el DHS acordaron colaborar para mejorar las medidas para la protección en los vuelos al implementar un programa de agentes de seguridad en los vuelos. Argentina y Estados Unidos también firmaron una declaración conjunta en la que se comprometen a una colaboración continua para mejorar la seguridad. Por último, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos ayudará a mejorar la seguridad fronteriza de Argentina. Estas medidas en conjunto no solo mejoran la seguridad, sino que son pasos importantes para apoyar la elegibilidad de Argentina para el Programa de Exención de Visado. Para facilitar los viajes de los ciudadanos de EE. UU. a Argentina, el gobierno de Argentina terminará el cargo de reciprocidad de $160 impuesto a los turistas de EE. UU.
Estados Unidos anunció que eximirá el requisito de entrevistas de visa para los viajeros argentinos mayores a 65 años o menores de 16.
Intercambios educativos
Durante la visita del Presidente Obama, el Presidente Macri propuso aumentar significativamente la cantidad de estudiantes y maestros argentinos que realizan intercambios con Estados Unidos, comprometiendo 1,000 nuevos intercambios de estudiantes y maestros, incluidas becas para que estudiantes argentinos universitarios y posgraduados estudien en universidades de EE. UU. El Presidente Obama también anunció nuevos recursos para el fondo innovador “La Fuerza de 100,000 en las Américas” mediante el apoyo del Banco de Desarrollo de Latinoamérica de CAF y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, los que ampliarán aún más las oportunidades de intercambio educativo. Finalmente, Estados Unidos anunció planes de enviar 20 nuevos asistentes Fulbright de enseñanza del idioma inglés a Argentina en los próximos tres años para enseñar a los maestros de inglés en las provincias del interior del país.

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Y a continuación el documento de la Cancillería argentina:
Argentina y Estados Unidos firmaron acuerdos en la Cancillería
Miércoles 23 de Marzo de 2016
Información para la Prensa N°: 076/16
La Canciller argentina Susana Malcorra y el Embajador de Estados Unidos, Noah Mamet, presidieron hoy en el Palacio San Martín la firma de acuerdos entre los gobiernos de la Argentina y los Estados Unidos.
Malcorra señaló: “Esto nos marca una nueva forma de trabajo, con relaciones maduras e inteligentes entre pares que nos ayudan a construir un futuro mejor, tal como nos ha dicho el Presidente Macri".
“Es un día importante para todos nosotros y lo iniciamos rubricando acuerdos y declaraciones que nos muestran un nuevo camino de trabajo conjunto. Claramente esto es el inicio de un recorrido. Tenemos mucho trabajo por delante. Muchas de las cosas que estamos acordando hoy significan un cambio importante en nuestra forma de relacionarnos. Y, como tal, estamos poniendo toda nuestra dedicación y esfuerzo para concretarlo”, remarcó la Canciller Argentina.
Participaron de la firma de los siguientes acuerdos los ministros de Seguridad, Patricia Bullrich, y del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio:
1) Acuerdo entre el Ministerio de Seguridad de la República Argentina y el Departamento de Justicia y Seguridad Nacional de los Estados Unidos sobre Incremento de la Cooperación para Prevenir y Combatir el Crimen Grave.
2) Declaración Conjunta sobre Cooperación en Materia de Seguridad y Facilitación de Desplazamiento entre el Ministerio de Seguridad y el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la República Argentina y el Departamento de Justicia y Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América.
3) Acuerdo entre la República Argentina y los Estados Unidos referente al Emplazamiento de Oficiales de Seguridad a Bordo.
4) Acuerdo Marco en Materia de Comercio e Inversión entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de los Estados Unidos.
Se acordó también una Declaración Conjunta de la Ministra de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina y del Secretario de Estado de los Estados Unidos en apoyo de la Organización de Estados Americanos y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
La firma de estos acuerdos forma parte de un paquete que incluyen, entre otros, el Memorándum de Entendimiento para prevenir el Lavado de Dinero entre la Unidad de Información Financiera (UIF) de la República Argentina y el Financial Crimes Enforcement Network (FINCEN) de los Estados Unid

Se especuló hasta el cansancio en la expectativa de una condena de Obama a las violaciones de los DDHH perpetradas en todo el mundo bajo la inspiración, financiación y participación, directa o indirecta, de Washington. Error: los emperadores ( y muy a menudo los presidentes de las naciones sometidas ) jamás tienen la humildad de reconocer sus crímenes, o sus fracasos. Obama no podía ser la excepción. En su discurso el día de hoy, Jueves 24 de Marzo, dijo que "hemos tardado en defender los derechos humanos; eso fue el caso de Argentina". Y en la conferencia de prensa del día de ayer, en la Casa Rosada dijo que en relación a estos temas en Estados Unidos hubo "hubo momentos poco productivos o malos." Afirmaciones ambas que evitan decir lo esencial y que Obama, por muchas razones, aunque quisiera, no podía decir. Como todo presidente norteamericano él es apenas el mascarón de proa de una nave siniestra cuyos reales conductores no están a la vista.
Por eso me permito incorporar a este posteo el Postfacio al libro EL LADO OSCURO DEL IMPERIO. LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS POR LOS ESTADOS UNIDOS que escribiera junto con Andrea Vlahusic sobre la sistemática violación de los derechos humanos, dentro y fuera del país, por el gobierno de Estados Unidos. Fue escrito pocos meses después de la asunción de Obama y plantea unas tesis pesimistas sobre lo que haría el Premio Nobel de la Paz instalado en la Casa Blanca. Desgraciadamente, la historia nos dio la razón. Aquí se los agrego para facilitar su lectura.

POSTFACIO
El “Prólogo” escrito para la edición argentina de este libro tiene por fecha el 12 de Junio del corriente año. Transcurridas apenas dos semanas un nuevo suceso: el golpe en Honduras, vino a ratificar nuestro pesimismo acerca de lo que se podía esperar de la nueva administración estadounidense. Y poco después el mundo fue informado de otra belicosa y provocadora decisión tomada por la Casa Blanca: instalar siete nuevas bases militares en Colombia, un atropello a la soberanía de ese país y una grave amenaza para toda la región, sólo posible gracias a la incondicional sumisión del gobierno de Álvaro Uribe a los dictados del imperio. A causa del vértigo de los acontecimientos nuestro “Prólogo” envejeció prematuramente y debe ser actualizado.
En términos teóricos no tenemos nada que agregar: la tesis fundamental de nuestro trabajo es que por detrás de los transitorios ocupantes de la Casa Blanca existe un “gobierno permanente” consolidado fundamentalmente a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y que con el transcurso del tiempo ha adquirido una casi total independencia de los avatares y fluctuaciones que caracterizan la escena electoral. Es él quien a través de una densa cadena de mediaciones y echando mano a numerosos agentes y estructuras organizacionales ejerce las principales funciones gubernativas tanto dentro como fuera de Estados Unidos, en la república y a la vez en el imperio. Por eso los datos idiosincráticos relativos al ocupante de la Casa Blanca tienen escasa importancia. En todo caso podemos decir que cuando éste pretende distanciarse de las políticas establecidas por los poderes fácticos permanentes se ingresa en una zona de inestabilidad y de conflictos que puede, en algunos casos, culminar con el asesinato del presidente (tal como ocurriera con John F. Kennedy) o con la completa neutralización de la iniciativa considerada como inaceptable y su responsable condenado a una especie de limbo político, algo que Hillary Clinton sufrió en carne propia cuando naufragaron sus intentos de reformar el sistema de salud durante los primeros meses de la Administración Clinton. No muy distinta fue la suerte corrida por James Carter, aplastado por la reacción neoconservadora encolumnada detrás de Ronald Reagan furiosamente opuesta a su política de derechos humanos y la devolución del Canal de Panamá.
Dadas estas condiciones, al cabo de poco más de doscientos días de gobierno un hombre visceralmente inclinado al equilibrio y la moderación y poco amante de adoptar posturas categóricas ha quedado completamente sometido a los poderes fácticos del imperio. Sobre esto hay un llamativo consenso entre analistas de distinta orientación ideológica: Noam Chomsky, por ejemplo, ante una pregunta acerca de la política exterior de George W. Bush y Barack Obama manifestó que la actual “(e)s una continuación de las mismas políticas (de su predecesor). De hecho, volviendo a Condolezza Rice, raramente estoy de acuerdo con ella pero en algunas cosas sí lo estoy. Recientemente ella escribió un artículo en el cual predijo que la política exterior de la Administración de Obama sería como la segunda Administración Bush. … No hay indicación alguna de que Obama va a cambiar estas políticas. De hecho en algunas instancias él ha tomado una posición más agresiva, como con Afganistán y Pakistán.” Otros analistas hablan inclusive de un “tercer turno” de Bush o de las grandes similitudes que existen entre los dos mandatarios.
Lo que esto significa, en pocas palabras, es que Obama tiene un escaso control sobre las distintas agencias que componen el aparato estatal norteamericano. El Presidente Rafael Correa lo dejó claramente establecido cuando dijo que "Yo confío en Obama, creo es un buen hombre, pero creo que no controla los Estados Unidos, ni que conozca lo que haga el Pentágono o la CIA.” Agregaríamos nosotros: tampoco parece controlar lo que hace el Departamento de Estado y las políticas que impulsan su embajador y el personal militar destacados en Tegucigalpa.
Admitamos que el golpe en Honduras no fue un rayo en un día sereno. Cuando el 24 de Abril del 2008 Washington anunció oficialmente la reactivación de la Cuarta Flota -una decisión insólita e inamistosa que no fue revisada ni revertida por Obama- se daba el primer paso en la contraofensiva del imperio encaminada a “normalizar” la situación sociopolítica de sus “revoltosas provincias interiores”.
La serie de reiteradas victorias electorales de Chávez, Morales y Correa en sucesivos referendos, elecciones constituyentes, plebiscitos ratificatorios y simples elecciones presidenciales amenazaban con modificar irreversiblemente el panorama regional. Además, la heroica resistencia de Cuba a cincuenta años de bloqueo y agresiones de todo tipo se había convertido en una preocupante fuente de inspiración para los pueblos latinoamericanos y caribeños, algo que los administradores imperiales no podían sino ver con muy malos ojos. Contradicciones objetivas impedían afianzar los lazos con los países del extremo sur del continente, que si bien no compartían el celo revolucionario de Venezuela, Bolivia y Ecuador, para ni hablar de Cuba, demostraron no estar dispuestos a seguir siendo dóciles peones de los designios imperiales. La derrota del ALCA, en Mar del Plata, fue un revés traumático que precipitó la búsqueda de radicales correctivos. Para colmo, en fechas recientes, el cuadro político centroamericano revelaba la creciente ascendencia del bolivarianismo en una región cuyos gobiernos tradicionalmente disputaban entre sí para ver quien se sometía más rápido e incondicionalmente a los mandatos de la Casa Blanca. Ahora el panorama había cambiado y el ALBA (y los diversos proyectos de cooperación internacional que sin cesar se originaban en Venezuela) hacían que cuatro de los cinco gobiernos centroamericanos mirasen cada vez con más simpatía las señales emanadas de La Habana, Caracas, Quito y La Paz: salvo en Costa Rica, cuyo presidente (dudosamente triunfador en comicios plagado de irregularidades) es un leal vasallo del imperio, en Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras el clima ideológico se mostraba cada vez más predispuesto a apoyar –si bien con diversos grados de radicalidad- las políticas anti-imperialistas promovidas por lo que en un alarde de moralina barata los publicistas de la Casa Blanca habían bautizado como “el eje del mal.”
Golpes militares promovidos por Estados Unidos en distintos países desde la Segunda Guerra Mundial (circa)

La sedición de los militares hondureños marca el comienzo de la segunda etapa de esta contraofensiva, y por eso no tuvo nada de casual. Los oficiales de ese país fueron alumnos predilectos de la tenebrosa Escuela de las Américas desde los años setenta, cuando Honduras se convirtió en una impresionante plataforma contrarrevolucionaria de Estados Unidos desde la cual se desestabilizó al gobierno Sandinista en Nicaragua, apoyó el accionar de los “contras” y se buscó por todos los medios impedir la derrota del ejército salvadoreño a manos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Hoy esos mismos militares, teledirigidos desde la base norteamericana de Soto Cano (ex Palmerolas), fueron los que en un operativo comando secuestraron al presidente legítimo de Honduras y previa escala en esa guarnición militar lo desterraron del país.
El golpe en esa nación centroamericana pone fin a las ilusiones, acunadas por muchos, de que el imperialismo había cambiado y que la rapiña desenfrenada de los recursos naturales y los métodos brutales de dominación eran cosa del pasado. Quienes así piensan se olvidan del activo papel que Washington jugó en el golpe militar venezolano de Abril del 2002, y el no menos protagónico papel desempeñado en el lock out petrolero de finales de ese mismo año; o lo que están haciendo diversas agencias del gobierno norteamericano junto a supuestamente independientes ONGs de ese país para desestabilizar a la Revolución Bolivariana; o al gobierno de Evo Morales y provocar la secesión de la Media Luna Oriental; o el modo en que se está fomentando el renacimiento del separatismo del Guayas, en Ecuador, para ni hablar de la incesante campaña de descrédito y desgaste lanzada en contra de la Revolución Bolivariana.
Transcurridos casi dos meses la complicidad del gobierno norteamericano con el golpe es tan irrefutable como censurable: duplicidad discursiva; condescendencia con el régimen golpista y sus personeros; tibias condenas más retóricas que reales; mantenimiento del embajador en Tegucigalpa; ausencia de cualquier medida efectiva de presión sobre los usurpadores; revelación de las vinculaciones entre el lobby golpista en Washington y abogados estrechamente vinculados a Bill Clinton; marginación de la OEA y su reemplazo por su peón costarricense, Oscar Arias, para tratar de llegar a un acuerdo entre las partes tratando por igual al legítimo presidente de Honduras y al ilegítimo usurpador; y silencio total ante las flagrantes violaciones a los derechos humanos que viene cometiendo la pandilla que tomó el poder por asalto desde su instalación. Washington ha exhibido una obscena pasividad e indiferencia ante la censura de prensa y la persecución, silenciamiento y clausura de cualquier medio de comunicación que no se pliegue incondicionalmente a los comunicados oficiales. Ya hay sangre derramada, y mucha; desaparecidos, torturados, encarcelados sin procesos, represión indiscriminada de la policía, exiliados, familias amenazadas y Estados Unidos sigue sin condenar lo ocurrido. Como dice el refrán, “quien calla otorga.”
Obama pretendió contraatacar a sus críticos señalando lo que a su juicio era una contradicción: el 7 de Agosto declaró que “No puedo apretar un botón y reinstalar al señor Zelaya", al paso que subrayaba que era una ironía que “algunos de los que han criticado la ingerencia de Estados Unidos en América Latina, se quejen ahora de que no está interfiriendo lo suficiente". Lo que Obama no dijo es que Estados Unidos ha estado interviniendo desde hace más de un siglo en Honduras, que desde los años ochentas su presencia militar, política y económica en ese país centroamericano tiene una gravitación sencillamente abrumadora, que la misma Constitución de 1982 que Zelaya quiere reformar fue poco menos que dictada por John Negroponte cuando era embajador de Estados Unidos en Honduras, que el golpe fue posible porque fue negociado y acordado día a día con las autoridades civiles y militares estadounidenses radicadas en ese país, y que el respaldo cada vez menos tácito y más explícito de su gobierno al régimen es lo único que sostiene a los golpistas en el poder, en medio de un repudio universal. Por eso le asiste toda la razón al presidente Hugo Chávez Frías cuando en el Aló Presidente del 16 de Agosto dijo que “Obama anda perdido en la nebulosa. Creo que está entrando en un laberinto terrible. Obama no entiende. El tiene que estudiar un poco más, es un hombre joven, lleno de intenciones buenas. Obama, no le estamos pidiendo que intervenga en Honduras. Todo lo contrario. Le estamos pidiendo que retire el imperio su mano de Honduras y que retire el imperio sus garras de América latina.”
¿Qué podría hacer Obama? Muchas cosas: en primer lugar, dejar de lavarse las manos y posar de “neutral” en un conflicto entre legitimidad y violencia que lesiona gravemente su credibilidad internacional. Segundo: retirar de inmediato su embajador de Tegucigalpa. Tercero, congelar las cuentas bancarias de los nuevos gobernantes de Honduras en Estados Unidos y establecer un embargo sobre sus propiedades, concentradas fuertemente en Miami. Cuarto, amenazar con bloquear las remesas de los inmigrantes hondureños a su país de origen, finalmente, comunicar a la opinión pública de Honduras que se lanzaría una advertencia a las empresas estadounidenses radicadas en ese país para que preparen un plan de contingencia para abandonar Honduras si el legítimo presidente del país no reasume sus funciones en un plazo perentorio. Con una sola de estas medidas los gorilas hondureños caerían en cuestión de horas. Se requiere, eso sí, voluntad de frenar el golpe y por lo visto hasta ahora Obama no la tiene.
El remate de esta contraofensiva reaccionaria, acentuada bajo la Administración Obama, ha sido el anuncio de la instalación de siete nuevas bases militares en Colombia. No una sino siete, en reemplazo de la base de Manta recuperada por el patriótico gobierno de Rafael Correa.
La justificación que Uribe esgrime en apoyo de su decisión de conceder a las fuerzas armadas de Estados Unidos esas bases militares es que así se amplía la cooperación con el país del Norte para librar un eficaz combate contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa insostenible porque tal como lo hemos demostrado en este libro un informe de la agencia de las Naciones Unidas especializada en la lucha contra la droga y el crimen, la UNODC, los dos países donde más crecieron la producción y exportación de amapola y coca son Afganistán y Colombia, ambos bajo una suerte de ocupación militar norteamericana. Y si algo enseña la historia del último medio siglo de Colombia es la total incapacidad para resolver el desafío planteado por las FARC por la vía militar.
Es evidente que con la entrega de estas bases Venezuela queda completamente rodeada, sometida al acoso permanente de las tropas del imperio estacionadas en Colombia, amén del ejército colombiano y los “paramilitares”. A ello habría que agregar el apoyo que aportan en esta ofensiva las bases norteamericanas localizadas en Aruba, Curaçao, ambas a pocos kilómetros de la costa venezolana; la de Guantánamo; la de Palmerolas, en Honduras; la que está en el aeropuerto de Comalapa, en El Salvador; y la Cuarta Flota que dispone de suficientes recursos para patrullar efectivamente todo el litoral venezolano. Pero no sólo Chávez está amenazado: también Correa y Morales quedan en la mira del imperio si se tiene en cuenta que Alan García en Perú arde en deseos de ofrecer “una prueba de amor” al ocupante de la Casa Blanca otorgándole facilidades para sus tropas.
Pero el panorama es mucho más amenazante. En Paraguay, Estados Unidos se aseguró el control de la gigantesca base de Mariscal Estigarribia –situada a menos de cien kilómetros de la frontera con Bolivia- y que cuenta con una de las pistas de aviación más extensas y resistentes de Sudamérica, apta para recibir los gigantescos aviones de transporte de tanques, aviones y armamento pesado de todo tipo que utiliza el Pentágono. También en ese país dispone de una enorme base en Pedro Juan Caballero, ¡localizada a 200 metros de la frontera con Brasil!, pero según Washington pertenece a la DEA y tiene como finalidad luchar contra el narcotráfico. Hay que recordar que en 2005 la Casa Blanca se aseguró la total inmunidad para las tropas estadounidenses estacionadas en ese país: en esa concesión legal, garantizada por el Congreso del Paraguay, cualquier violación de los derechos humanos o de la legalidad vigente estaría únicamente sujeta a la decisión que pudiera adoptar Estados Unidos y no las autoridades paraguayas. Si bien esa norma no fue prorrogada a su vencimiento, el 31 de Diciembre del 2006, el cambio en el modus operandi de las tropas estadounidenses convirtió en innecesaria la concesión de un nuevo permiso dado que desde entonces todas ellas ingresan al país como parte del personal diplomático de la embajada de Estados Unidos, con lo cual gozan de la misma inmunidad que en el pasado.
La amenaza que representa esta proyección sin precedentes del poder militar norteamericano en Sudamérica afecta además al Brasil, conciente de las ambiciones que Estados Unidos guarda en relación a la Amazonía, región que “puertas adentro” los estrategas imperiales consideran como un territorio vacío, de libre acceso, y que será ocupado por quien tecnológicamente tenga la capacidad de hacerlo. No está demás recordar que Sudamérica cuenta con aproximadamente la mitad del agua dulce del planeta, la gran reserva de oxígeno de la humanidad, contiene inestimables depósitos de petróleo, gas y minerales estratégicos y que aproximadamente la mitad de la biodiversidad de la tierra se habita su territorio. Este rosario de bases que se extiende por su dilatada geografía unida al control de las aguas que garantiza la Cuarta Flota hace que esta parte del globo se encuentre militarmente encerrada en un círculo cada vez más amenazante y cuya última preocupación será combatir al narcotráfico. El objetivo esencial es el control territorial y político, disponiendo de fuerzas preparadas para acudir en ayuda de algún aliado en apuros o para desestabilizar y tumbar gobiernos considerados como enemigos del imperio. Con base en las notables investigaciones que sobre este tema realizara Chalmers Johnson el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme concluía recientemente que sumando las nuevas siete bases militares establecidas en Colombia Estados Unidos elevó su número total a 872, “lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: ¡EU invadió literalmente al mundo!” Estas bases, aparte del personal que vaya a destinarse a las siete de Colombia, comprenden una fuerza de 190.000 efectivos a un costo anual de 250.000 millones de dólares. ¿Alguien puede creer que tamaño esfuerzo tenga como único objetivo la lucha contra el narcotráfico, o el terrorismo? Su objetivo, como reiteradamente lo recuerda Noam Chomsky, es garantizar la viabilidad de un plan de dominación mundial, y América Latina y el Caribe constituyen la presa más codiciada, inmediata y urgente de esa política de anexión imperialista. Con sus hechos, Obama confirma que es una pequeña rueda en el criminal engranaje del imperio y que por más que emplee una retórica diferente a la de su predecesor sus actos no hacen sino confirmar el irreemplazable rol conservador que Estados Unidos, y su presidencia, juegan en el mantenimiento de la estructura imperialista a escala mundial.
Buenos Aires, 18 de Agosto de 2009

(Por Atilio A. Boron) El punto de partida de cualquier análisis sobre la visita de Barack Obama a Cuba y Argentina es la constatación de las derrotas sufridas por el ocupante de la Casa Blanca tanto en el ámbito doméstico como en el internacional. En el primero, Obama fracasó en sus tres más ambiciosas tentativas de reforma: la financiera, la migratoria y la de salud. Para empeorar las cosas la economía no termina de recuperarse de la crisis estallada en el 2008 y la suma de la deuda pública más la de los particulares superó durante el mandato de Obama el monto del PIB de los Estados Unidos. O sea, el país debe más de lo que produce en un año.
En el ámbito internacional la suerte no le fue menos esquiva: la retirada de Irak fue más que nada un gesto demagógico, para consumo interno, que terminó sumiendo a ese país en un caos de gigantescas proporciones que al poco tiempo rebasó las fronteras iraquíes e incendió la reseca pradera del resto del Oriente Medio; el apoyo diplomático, financiero y militar a presuntos “combatientes por la libertad” en la región alimentó la hoguera del fundamentalismo jijadista y terminó por engendrar a un monstruo como el EI, que está haciendo metástasis en África y Europa, aparte del Oriente Medio. La misma Hillary Clinton reconoció esta realidad al declarar, hace poco, que “nos equivocamos en la elección de nuestros amigos”. Mientras, la situación se descompone en Europa Oriental con la crisis de Ucrania, potenciada por la intervención de Estados Unidos en donde la mismísima Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, asistía a las bandas de neonazis que acampaban en la Plaza Maidán y les ofrecía botellitas de agua y galletitas, azuzándolos para que tomaran el poder por asalto, cosa que hicieron poco después en medio de sangrientos episodios. La respuesta de Rusia ante la descarada ofensiva de la OTAN fue apoyar a los sectores rusófilos del este de Ucrania y en una fulminante operación militar recuperar nada menos que la península de Crimea, ante lo cual Estados Unidos y sus compinches europeos no les quedó otra que demostrar su impotencia y rumiar su frustración. Y no le va mucho mejor a Obama en el Extremo Oriente, donde en el Mar del Sur de la China, cuyo lecho submarino contiene grandes reservas de gas y petróleo disputadas por el gigante asiático y por Japón, ha puesto a estos dos países en pie de guerra.

En consecuencia, tanto en lo interno como en la arena internacional Obama es un presidente urgido por recibir buenas noticias que le permitan abandonar su cargo con algunos lauros que lo instalen en un lugar relativamente honorable en la historia. Poco probable que las obtenga en alguno de los dos frentes; pero en el internacional le queda una carta en la cual podría anotarse algunas victorias significativas. El exasperadamente lento y laborioso desmontaje del criminal bloqueo a Cuba, aún en vigor, sería uno de sus logros. De hecho, con la liberación de los tres luchadores antiterroristas cubanos que seguían presos en las cárceles del imperio envió una señal importante pero aún insuficiente. El camino por recorrer para “normalizar” de verdad la relación entre Cuba y Estados Unidos es todavía muy largo y empinado, pero con su visita a la isla –la primera de un presidente norteamericano desde el triunfo de la Revolución- sus credenciales se ven fortalecidas. Dependerá mucho de qué es lo que ofrecerá a los cubanos, en términos concretos, para comenzar a desmantelar un bloqueo que ha sido condenado unánimemente por la comunidad internacional. En momentos como estos los discursos y la retórica huérfanas de iniciativas concretas se parecen demasiado a una burla o a una maniobra demagógica. Pese a las leyes del bloqueo aprobadas por el Congreso las atribuciones presidenciales para moderar sus alcances siguen siendo significativas. Pero, hasta ahora, Obama no las ha hecho valer sino en cuentagotas. Mal se puede hablar de “normalización” de las relaciones bilaterales cuando un país persigue, hostiga y bloquea a otro, o cuando declara que el objetivo irrenunciable de la política de Washington hacia Cuba es promover “el cambio de régimen”, sólo que por otros medios. La ilegalidad e inmoralidad de esta política salta a la vista. Hasta ahora esos “otros medios”, supuestamente distintos al bloqueo, están por verse. En Cuba Obama tendrá también una segunda oportunidad: impulsar vigorosamente el Diálogo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, doblegando las últimas resistencias que se oponen al acuerdo. Sólo el tiempo dirá si tiene las agallas suficientes como para enfrentar exitosamente ambos desafíos.


El complemento de su periplo cubano es la inesperada visita que decidió hacer a la Argentina, un gesto de apaciguamiento para los trogloditas dentro de Estados Unidos que lo han escarnecido por su decisión de visitar Cuba y también una clara retribución por los servicios prestados por el presidente Mauricio Macri al asumir, con mucha más legitimidad que Álvaro Uribe (enlodado por sus vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo) el papel de punta de lanza en la escalada destituyente de la Revolución Bolivariana. Como es sabido, el objetivo estratégico inmediato de Washington es doble: acabar con el chavismo y recuperar el control de Brasil. Macri puede ser una pieza valiosa para materializar estos planes al atacar al gobierno venezolano e intentar aislarlo vía su eventual exclusión del Mercosur; y al acordar con la derecha golpista brasileña en la necesidad de redefinir, en clave ultraneoliberal, al Mercosur y poner fin al “populismo petista”, al paso que, ya en el plano sudamericano, se asfixia económicamente y políticamente a la UNASUR y la CELAC. Pero Obama no se conforma sólo con eso y espera todavía algo más de la Casa Rosada: un apoyo fuerte y sin reservas a la Alianza del Pacífico (tres de cuyos gobiernos fundantes son caracterizados por los analistas internacionales como “narcoestados”: México, Colombia y Perú) y al Tratado Trans Pacífico, engendro de Washington para instalar un gigantesco ALCA en la Cuenca del Pacífico. Ambas iniciativas tienen un ominoso común denominador: la exclusión de China, la segunda economía del mundo o, según como se la mida, la primera. Precisamente con este país se ha producido días atrás un gravísimo incidente: el hundimiento de un pesquero chino que se había internado ilegalmente en aguas territoriales de la Argentina. China es el segundo socio comercial después de Brasil, el principal comprador de productos agrícolas de la Argentina y uno de sus socios financieros e inversionistas más importantes. Poco o nada se ha dicho hasta ahora de este suceso por parte de Beijing pero no hay duda que las relaciones entre ambos países sufrirán inéditas tensiones. Casualmente el hundimiento del pesquero tiene lugar en vísperas de la llegada de Barack Obama a la Argentina, y hay algunas razones para especular que esta súbita “mano dura” de la Prefectura argentina, excepcional habida cuenta de los numerosos pesqueros que depredan las aguas territoriales de ese país sin ser molestados, podría ser otro gesto de “buena voluntad” de la Casa Rosada para con el visitante. Una inequívoca señal de que, pese a la robustez de los vínculos económicos con China, Buenos Aires se alineará incondicionalmente con Estados Unidos en su sorda lucha con China y Rusia. No queda claro, en cambio, cuáles serían los gestos amistosos y de colaboración de Obama para con quien se ha constituido en su vocero y principal operador en el marco de la política sudamericana y que ha ido tan lejos como para demostrar su amistad ametrallando y hundiendo a un pesquero chino. Como lo recordaba el gran historiador Eric Hobsbawm estamos viviendo tiempos interesantes, tiempos de “cambios de época”, con un signo político positivo, de progreso hacia un mundo mejor. Pero en la tradición china, decía Hobsbawm, si alguien quiere maldecir a otro le desea que viva “tiempos interesantes”, es decir, signados por la inestabilidad y la violencia. El tiempo dirá cual de las dos versiones es la que nos espera.
COMPARTO un incisivo artículo de Fernando Buen Abad Domínguez en donde se pregunta "qué hicimos mal" en materia de comunicación. Como puede leerse a continuación, fueron muchas cosas las que se hicieron mal, demasiadas, y no podrían sino haber arrojado el resultado que con dolor vemos hoy en la mayoría de los países latinoamericanos: una derecha envalentonada y dispuesta a arrasar con los logros de los últimos quince años. Pero Buen Abad ofrece una salida, que comienza, como no podía ser de otra manera, con la necesidad de ejercer una seria autocrítica. De lo contrario no habrá escapatoria posible ante el nefasto Plan Cóndor de la Información que la oligarquía mediática, sus mandantes y sus secuaces están aplicando a raja tabla en América Latina y el Caribe. Basta de preámbulos y leamos a nuestro amigo.

“¿Qué hicimos mal? Algunas meteduras de pata en materia de Comunicación”
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión
19.3.2016
“La primera de todas las fuerzas es la opinión pública”. Simón Bolívar (1° de noviembre de 1817).
Guardadas todas las proporciones, tuvimos condiciones y oportunidades concretas para generar una Revolución Comunicacional sin precedentes. Tuvimos una insurgencia semiótica parida por los pueblos, su Historia y sus luchas. Tuvimos “viento a favor” en la lucha de clases. Tuvimos líderes probados en la lucha. Tuvimos herramientas para consolidar la organización. Tuvimos en las manos un programa de acción y sus derivados incluso tuvimos el “Informe MacBride”. Tuvimos millones de voluntades dispuestas a sumarse. Tuvimos leyes, legisladores y jurisprudencias. Tuvimos la conciencia y el consenso de los pueblos. Tuvimos la prerrogativa de la crítica y de la auto-crítica. Tuvimos los medios y los modos. Tuvimos y aún tenemos mucho. ¿Qué faltó? ¿Qué falló?
No faltaron las advertencias, los avisos, las amenazas ni los ataques de las oligarquías armadas, también, con ejércitos mediáticos golpeando y destruyendo todo, desde los estados de ánimo hasta los estados democráticamente constituidos. No faltaron las marrullerías, la corrupción ni las extorsiones que aceleraron el proceso de monopolización mediática a pasos agigantados y demoledores. No faltaron las bases militares ni sus compañeras las bases mediáticas. No faltó el espionaje, la siembra de pruebas falsas (y de muertos) ni el linchamiento mediático. La burguesía hizo su tarea.
Pasó ante nuestros ojos el capítulo íntegro de una ofensiva mediática sin precedentes mientras soñamos con desactivarla e impulsar (al mismo tiempo) luchando por la nueva comunicación emancipada y emancipadora que la Historia nos exige. Y sin embargo, no. Muchos de los grandes pasos dados, de los logros y de los saltos cualitativos se nos quedaron cortos, breves o efímeros. Muchas de las tareas necesarias no se hicieron, muchas de las trincheras teóricas no se tocaron, muchos presupuestos y gastos no se ejercieron. Muchos productos se quedaron en bodega, en silencio o en papeles. Muchos llamados a la unidad quedaron en el vacío, muchas asambleas olvidadas, muchos acuerdos congelados. Muchas soluciones creativas no se idearon, no se aplicaron, no florecieron. Nos ahoga nuestra crisis de dirección revolucionaria y estamos como atónitos. ¿Es esto un fin de ciclo? Sálvense las excepciones.
La burguesía acelera sus relojes llevada por sus ansias de usura, de odio y de venganza buitre. Resulta que las contradicciones se agudizan, que el saqueo avanza y que la explotación abofetea a los pueblos en horario “prime time” entre anuncios de “empresarios” que ocuparon los gobiernos. Resulta que la “Libertad de Expresión” de los pueblos está más amenazada que nunca, que tenemos un “solo mundo con voces hegemónicas”, que el “Nuevo Orden de la Información y la Comunicación” sigue siendo un buen deseo esclerotizado entre papeles… y, también, resulta que la Historia insiste en que demos respuestas correctas y prontas… que saquemos el diagnóstico y el pronóstico, de la etapa actual, porque resulta que no debemos ni podemos quedarnos silenciados ni resignados.
¿Y qué podemos hacer con lo que nos queda?

1. Agendas propias capaces -desde las luchas y los frentes- de combatir todo lo que resta visibilidad a los logros, a la organización y la movilización social.
2. Apoyo económico y político a todo frente de emancipación comunicacional y comunicación emancipadora.
3. Apoyo económico y político a todo frente científico para la emancipación epistemológica de la comunicación.
4. Apoyo económico y político a las escuelas de cuadros en materia de comunicación.
5. Salir de los estereotipos y de los acartonamientos; revolucionar las metodologías del relato, la ética y la estética revolucionaria.
6. Sistematizar la auto-crítica. Reconocer nuestras zonas ciegas y nuestras debilidades teóricas y prácticas.
7. Combatir las egolatrías, los individualismos, los reformismos y los sectarismos.
8. Habilitar tecnológicamente a las luchas mediáticas contra-hegemónicas.
9. Democratizar la semántica.
10. Garantizar la experimentación de tácticas y estrategias en medios de comunicación.


Todo se sintetiza en no repetir los que se ha hecho mal y garantizar que se haga bien aquello que no se dejó progresar. Ahí donde abandonamos nuestra responsabilidad y nuestra lucha recuperar terreno y recuperar militancias. Ahí donde nos ganaron presentar combate nuevo. Ahí donde somos fuertes, asegurar que no se nos torne en debilidades. Ahí donde somos repetitivos, exagerados y acartonados propiciar lo creativo, la frescura, el humor y la alegría inteligentes. A estas horas debemos debatir la expropiación de las herramientas de producción y distribución, medios y modos, en comunicación, discutir organizadamente la expropiación en todas las modalidades posibles. Provechar lo bueno críticamente
Llamar a un Referéndum Continental sobre el papel de las oligarquías y sus medios, discutir leyes pertinentes para garantizar que nunca más, una actividad social estratégica y prioritaria como es la comunicación, quede en manos de capitales privados manipulados transnacionalmente. No repetir las fórmulas y los modelos burgueses, aprovechar lo mejor existente e impulsarnos desde ahí, en cantidad y calidad. Capacitarnos permanentemente, democratizar el discurso y cambiar la estética. Multiplicar los medios, formar comunicadores mejor habilitados para una praxis técnicamente, poéticamente superior y más compleja. Consolidemos un Frente Internacionalista para la Comunicación Emancipadora que cambie las relaciones de producción en comunicación. La derecha avanza, no seamos espectadores. “¿Quién dijo que todo está perdido?”
16.3.2016
(Por Atilio A. Boron) En Colombia me dijeron que el Papa Francisco visitará el país a comienzos del 2017. La noticia dio pie a toda clase de sesudos análisis y los más variados comentarios. También a algunos chistes. Escuché uno que también había antes oído en Brasil y en Cuba, a propósito de las visitas papales de Juan Pablo II por América Latina, y que ahora aparecía con tonalidades locales en Colombia. Más allá de ligeras “variantes nacionales” y algunos inevitables retoques estilísticos y de detalle que me permití introducir y que son inevitables a la hora de pasar del relato oral al escrito, el argumento de la historieta es el siguiente y lo comparto con ustedes.

"El Papa Juan Pablo II sentía una gran frustración porque nunca había aprendido a conducir automóviles. Cuando todavía era Karol Józef Wojtyła le resultó imposible hacerlo: los vehículos que había en Polonia en los duros años de la posguerra no eran precisamente “driver friendly” sino todo lo contrario. Eran toscos y pesados carruajes sin dirección asistida, sin servofrenado, con un embrague (clutch) durísimo que exigía hacer mucha fuerza con la pierna izquierda, una rudimentaria y rebelde caja de cambios y carecían de aire acondicionado o levantavidrios eléctricos. En suma, eran una desgracia para el conductor. Cuando en 1978 es elegido Papa y tuvo la oportunidad de contemplar el magnífico parque automotor que estaba a su disposición en el Vaticano Woytyla suspiró aliviado porque ya nada impediría despejar aquella vieja asignatura pendiente y obtener la licencia de conductor. Esto no sólo era la satisfacción de un viejo capricho. Salir a la calle sin el boato que habitualmente rodeaban sus movimientos le permitiría ejercer su acción pastoral más eficientemente, enterarse de cómo realmente vivía la feligresía. Con la habitual discreción con que se manejan estos asuntos de alta política en la Santa Sede dio a conocer este anhelo a algunos obispos latinoamericanos de su mayor confianza, todos santos varones de bien aceitados contactos con los poderes de turno. La repuesta no pudo ser mejor: le dijeron que no se preocupara porque eso “allá” se arreglaba muy fácilmente y no tendría problemas en obtener la dichosa licencia. Dicho y hecho: uno de ellos se encargó de que le enviaran los materiales de un curso por correspondencia (recordar que apenas comenzaba la Internet y en esos años la manejaban exclusivamente los chicos del Pentágono, por lo que había que apelar a formas tradicionales de comunicación e instrucción) y, pocas semanas antes de su visita a aquel país el alcalde de un pequeño municipio del interior ordenó a uno de sus empleados que le tomara un examen telefónico sobre las normas y reglamentos de la conducción de automóviles, mismo que el Papa aprobó con puntaje sobresaliente. El jefe comunal le dijo que el Nuncio Apostólico recibiría la licencia en los próximos días y que éste se lo entregaría a su llegada en la inminente visita oficial al país.

Mientras, Juan Pablo II había sigilosamente ensayado algunas maniobras con uno de los automóviles de la escudería vaticana. Su preferido era un Rolls Royce del año 1980, apropiadamente denominado “Silver Spirit” (porque siempre era bueno señalar la importancia del espíritu en estas cosas), un auto espectacular que ni en su más afiebrada alucinación juvenil podría haber imaginado que existía en este mundo cuando era un curita de pueblo en su Polonia natal y lo único que veía era el Warszawa 201, el primer carro fabricado en Polonia, con tecnología soviética, después de la Segunda Guerra Mundial. El Rolls Royce se lo había obsequiado su amiga y admiradora Margaret Thatcher, interesada en acelerar la reconciliación entre Roma y la Iglesia Anglicana. 

Ronald Reagan, otro admirador suyo, le había enviado una limusina Cadillac hiperblindada pero el coronel de la Guardia Suiza encargado de su seguridad dijo que por su arrogante espectacularidad ejercería una atracción irresistible a los terroristas que ya pululaban en los alrededores de la Plaza San Pedro. Su instructor era Kazimierz Czernyszowicz, un seminarista polaco que había aprendido a manejar en el tractor de la granja colectiva de Sieroszewice que, en el más absoluto secreto y bajo amenaza de excomunión ipso facto en caso de revelar lo que estaba haciendo, le enseñaba los rudimentos del manejo: asegurar que la transmisión estuviera en punto muerto o neutro antes de encender el motor; llave de contacto on-off, gire hasta donde dice on; cuidado con el freno de mano; embrague y ponga primera; suelte despacio el embrague (Ojo: es el pedal izquierdo, el otro es el freno) y presione suavemente el acelerador, coordinando suavemente ambos movimientos. Así, pa’lante y patrás una y otra vez Juan Pablo II aprendió a manejar en el amplio garaje del subsuelo del Vaticano. Satisfecho y radiante, le comunicó al Nuncio que lo recibiría a su llegada del largo viaje desde Roma hasta Latinoamérica que el primer día limitaría su actividad oficial a lo mínimo imprescindible, que se escabullaría de la pompa y el protocolo para recibir su licencia de conductor y que le enviara con alguien de su confianza el carro de la nunciatura para recogerlo por la salida normal, no la del protocolo, del aeropuerto.

Impaciente y fastidiado por la extensa ceremonia de bienvenida llevada a cabo bajo el ardiente rayo de sol tropical –himnos, discursos, homilías, coros infantiles, ofrendas campesinas y de pueblos originarios- Juan Pablo II logró su propósito, sentando un precedente que décadas después emularía –claro que con mejores intenciones- el Papa Francisco en Santa Cruz de la Sierra (que acudió a un Burger King para ponerse los ropajes ceremoniales requeridos para rezar la Santa Misa: la bata blanca, el cíngulo, la estola y la casulla). Con gran habilidad Juan Pablo II se desprendió del tumulto que lo rodeaba y se introdujo en un local de comidas rápidas que lo vio entrar como Papa y salir como un turista yankee más, luciendo un espléndido sombrero Panamá, grandes gafas oscuras; una guayabera apropiada para la canícula que en ese momento rondaba los cuarenta grados a la sombra, un pantalón de tela rústica como los que se vendían en Banana Republic y que no requerían cintos porque se ajustaban con un lazo de tela y sandalias. Mientras su ayudante se llevaba, bien ocultos, los atuendos pontificios Juan Pablo II se mezcló con la muchedumbre que hormigueaba por el aeropuerto sin llamar para nada la atención y, al salir no le costó mucho trabajo dar con el hermoso carro de la nunciatura. A su lado estaba montando guardia el Nuncio, antiguo obispo de Nápoles que las malas lenguas decían que había sido enviado a Latinoamérica por sus vinculaciones non sanctas con la camorra napolitana. Al volante había un chofer: un negro muy corpulento y de porte distinguido, vestido con un impecable traje del mismo color de su piel, una camisa blanca y una llamativa corbata con vistosas imágenes inspiradas en los animales y las plantas de la región selvática del país. El Nuncio dio un respingo cuando JPII se le aproximó con tan inusual aspecto, pero este cruzó sus labios con el dedo índice de la mano derecha y le ordenó que le diera la licencia de conductor y que se regresara con los carros de la comitiva oficial, y que luego se verían en la nunciatura. El chofer no salía de su asombro, sobre todo cuando el Papa rechazó la invitación que le hiciera para instalarse en el asiento trasero del carro. Sin tener mucha idea acerca de cuál era el idioma que se utilizaba en el país al que acababa de llegar se dirigió al negro y le dijo, con un tono imperioso que a este le recordó viejos tiempos, ‘the key, the key, give me the key’. JPII tomó las llaves y farfulló: ‘yo conduciré, tú atrás’.
Así lo hizo y sin más, llave en on, embrague, primera, presión leve sobre el acelerador y pa’lante. Pero la maniobra fue demasiado brusca y la joya germana salió disparada como una flecha embistiendo el poste de una de las luminarias y destrozando parte del guardabarros del vehículo. El negro quedó paralizado, hundido en el asiendo trasero sin siquiera bajarse a examinar los daños. No salían ambos de su sorpresa cuando rápidamente apareció en escena Usmail Lucero, uno de los policías que dirigían el tránsito en el aeropuerto. Después de regañarlo por la torpe maniobra realizada le pidió ver la licencia expedida a nombre de Karol J. Wojtyła y le dijo que debía acompañarlo a la jefatura situada en el aeropuerto para asentar la correspondiente transgresión del reglamento (manejo imprudente) y la destrucción de la propiedad pública (la luminaria). Sin perder el temple Juan Pablo II se sacó las gafas y le dijo, con voz serena: ‘hijo, no puedes hacer eso. Soy el Papa. Y además tengo mi licencia de conductor en orden’. Usmail, un hombre procedente de una de las comarcas más atrasadas del país, verdadero “territorio libre” del atraso, la ignorancia y la superstición, quedó estupefacto. Aquel rostro que aparecía al volante ciertamente era el del Papa. Miró al asiento trasero y vio al negro que parecía imperturbable, aunque una luz extraña, que le pareció amenazante, brillaba en sus ojos. Volteó una vez más para hablar con el Papa pero resolvió que la situación lo superaba y debía consultar a su superior, que estaba en las oficinas dentro del aeropuerto. ‘Con permiso mi capitán: tengo a un conductor de un Mercedes que dice ser el Papa Juan Pablo II. Cometió una infracción de tránsito y destruyó una luminaria, pero me pide que lo deje ir.’ La respuesta del capitán no se hizo esperar: ‘¡No sea imbéci, qué Papa ni que ocho cuartosl! Así que el Papa quiere irse de farra con una Merceditas y usted me viene con ese cuento. Me lo trae para aquí de volada a ese impostor! Además, por si no lo sabe, cuantas más infracciones labremos mejor será nuestra paga. ¡Así que, tráigamelo ya!’ El atribulado policía volvió al carro pero esta vez algo le hizo desviar su atención de Wojtyla para concentrarla en el negro que no se había movido de su sitio. Estaba saboreando un ron que acababa de servirse del minibar que se encontraba en una pequeña neverita situada frente al asiento trasero y que ahora sí lo fulminaba con su mirada. Atemorizado por una sombra de viejas supersticiones que de golpe se apoderaron de su cerebro Usmail retornó presuroso a la oficina de su superior: ‘¡Mire mi capitán, que eso yo no lo voy a hacer! ¿Usted quiere que me faje con ese negro millonario, que se da el lujo de tener al Papa de chofer? ¡Pal carajo! ¿Quién sabe quién es ese cabrón. Esa bronca no me la compro yo, con ese negro no me meto yo’. Vaya usted si quiere comprarse un pleito. ¡Se lo regalo! "
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