30.6.2014

¡Hola! Comparto una entrevista telefónica que me hicieran para el periódico Miradas al Sur sobre el tema anunciado más arriba.


“Cuando un orden legal es injusto, hay buenas razones para rebelarse”

Año 7. Edición número 319. Domingo 29 de Junio de 2014
Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard y especialista en política nacional e internacional, Atilio Boron estudió la situación de la Argentina desde un marco político internacional. Instó a apelar a la categoría de deuda odiosa para revisar la deuda externa y observó los puntos clave para mantener la firmeza de los reclamos.


Cómo analiza la decisión de la justicia norteamericana de poner en riesgo los intereses del 92,4% de los bonistas que ingresaron en los canjes de 2005 y 2010? 
–Es importante comprender que éste es el desenlace natural de una situación que empieza con los inicios de nuestra transición democrática, cuando se cometieron errores fundamentales, como no realizar las auditorias de la deuda externa ni se derogó la cláusula que había sido establecida por José Alfredo Martínez de Hoz para los bonos argentinos según la cual, por cualquier litigio que surgiera en torno de ellos, corresponderían los tribunales de Nueva York. Desde ahí, y en una evidente cesión de soberanía que no pudo ser modificada ni en los primeros años de Alfonsín porque no contaba con el apoyo de su partido en estos temas –y mucho menos con el Justicialista–, se desencadenan iniciativas que se inscriben dentro de las limitaciones de esa norma. Y que luego se incrementa con las sucesivas renegociaciones que tuvo la Argentina; sobre todo en los años del menemismo, primero con el Plan Baker y fundamentalmente con el posterior Plan Brady, aquellos que tornaron prácticamente imposible desandar el camino. Luego, cuando en 2005 se logra imponer la iniciativa del presidente Néstor Kirchner y de su ministro Roberto Lavagna de efectuar una quita a los bonos de la deuda, la situación quedó prácticamente coagulada, sin mayores posibilidades de marcha atrás. De manera que era sólo cuestión de tiempo que el aparato norteamericano accionara al servicio absoluto del capital financiero. Pensar que Thomas Griesa es un juez independiente es un cuento de niños, porque no tienen ningún grado de independencia respecto del capital financiero cuando todo el aparato legal y jurídico norteamericano está a su servicio. Existen algunas pequeñas grietas, excepciones, pero la generalidad es ésa.

–El escenario mundial de entonces era distinto del actual... caía el muro, se desarmaba la URSS y se desequilibraba el orden mundial a favor del imperio...
–Sí, por entonces el escenario era mucho más desfavorable para la Argentina. Pero cuando uno tiene que tomar grandes decisiones, difícilmente se hacen en un contexto y clima internacional propicios. Los procesos históricos se desenvuelven en contextos complicados, pero es lo que uno trata de cambiar tomando decisiones fuertes. Cuando el general Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo mexicano, en el año ’38, no era porque Estados Unidos fuera una potencia débil en decadencia... lo hizo asumiendo los riesgos y dando la batalla. Las grandes iniciativas de América latina se han tomado en situaciones muy difíciles, porque el imperialismo está siempre al acecho. Pero son decisiones que hay que tomar, y que no se tomaron entonces. Luego se dirá que se siguió el rodaje jurídico normal que termina en una decisión que difícilmente podría haber sido otra... pero si no fuera así, el capitalismo no sería capitalismo.

–¿Cómo interpreta que el fallo fuera duramente criticado por varios medios internacionales, tal el caso delFinancial Times?
–Previsible, el fallo de Griesa trae consecuencias globales negativas, sobre las que publicaron el Financial Times y el New York Times como otros medios del mundo, porque se favorece al capital financiero y dentro de éste a su núcleo más predatorio, como es el de los fondos buitre, en detrimento de todos los demás y, por supuesto, del beneficio general de toda la población. Nos encontramos frente a una situación sumamente delicada con una génesis que va mucho más allá de las críticas locales sobre los “gestos inapropiados desde la Argentina hacia Griesa”, algo cierto pero que no deciden este veredicto, sino que el tema es el que te venía comentando.

–¿Coincide con el ministro de Economía, Axel Kicillof, cuando dice que es difícil revisar una deuda que fue reconfirmada en todos estos años de democracia?
Yo no estoy 100% seguro. Aunque en principio lo afirmen muchos que han estudiado el tema en profundidad, no creo que no pueda replantearse. Tenemos el caso de Ecuador, donde el presidente Correa exigió una auditoria internacional de la deuda y consiguió una reducción importante. Entonces, si bien es cierto que 30 años sin poner en tela de juicio la legitimidad de esa deuda hacen más difícil cualquier cuestionamiento, no estoy tan seguro de que no pueda ser revisada.

–¿Cree que el descubrimiento de Vaca Muerta impulsó la negativa de estos fondos buitre a aceptar el canje?
–Evidentemente, Vaca Muerta es un objetivo poderoso para los inversionistas extranjeros. La Argentina debería tener una postura más agresiva en este punto. Yo objetaría que fuera el juez Griesa quien indique dónde y con quién tenemos que pagar y que siga incrementando su nivel de imposición porque sería imposible calcular hasta dónde llegará. Argentina debe priorizar honrar la deuda que tiene con el 92%. Si no se puede pagar en Argentina, podríamos intentar abrir sucursales en aquellos países que han demostrado tener una fuerte independencia de los EE.UU. Podríamos intentar abrir sucursales del Banco Nación en Shanghai, en Moscú o en Teherán, sólo por poner ejemplos, y ver si EE.UU. se opone a que se pague allí a los acreedores. Respecto de los fondos buitre, creo que de ninguna manera la Argentina puede aceptar los condicionamientos de Griesa, porque invariablemente, el 92% restante reclamaría lo mismo. Entonces, en la hipótesis extrema de que haya que pagar, se paga estrictamente lo que se acordó: los 1.300 millones y ni un centavo más. Insisto igualmente en que habría que hacer el esfuerzo enorme de revisar la deuda, aunque genere un desbarajuste, se reciban amenazas de sanciones, etc.; pero al mismo tiempo –y usted mencionaba Vaca Muerta– en la medida en que vean que hay una posibilidad de hacer negocios reverán algunas de las medidas heterodoxas que podrían tomar contra la Argentina. Pero no se puede enajenar el futuro económico del país cediendo ante un arbitraje de este tipo. Recordemos que hubo países en los que después de las dos guerras mundiales cambiaron las reglas de juego. Hasta EE.UU. apeló a la categoría de “Deuda odiosa” para cancelar unilateralmente la deuda que tenía el Irak de Saddam Husseim porque había sido adquirida en dictadura. Y creo que la Argentina podría apelar algún razonamiento de ese tipo y eventualmente abrir una puerta para no tener que hacer un pago que sería nocivo para el desarrollo nacional.

–¿Cree que se confunden cuestiones de derecho privado e internacional? 
–Cierto; en el derecho privado se puede exigir un pago compulsorio sin importar si esa persona se queda en la calle o no. Pero no se puede trasladar esa lógica egoísta propia del capitalismo al ámbito de las naciones. Si se pagara lo que dice Griesa, este país quedaría reducido, en términos de producto bruto, a una proporción dolorosamente más pequeña a la que tiene ahora con el consiguiente sufrimiento de la población y reducción en servicios sociales de todo tipo. Por eso insisto con un replanteo: necesitamos buenos abogados, buenos técnicos, hacer una revisión de fondo y una firmeza en la interpretación de esa política.

–Así y todo, están presionando al límite a países como Grecia...
–Es parte del juego. Sabemos que van a insistir pero podemos argumentar que ninguna presión puede hacernos ceder y someter a nuestro país a un juicio absolutamente inmoral; porque las leyes del capitalismo norteamericano pueden tener mucho de legal pero son tramposas y sin duda inmorales. Y a mí lo que me importa es la legitimidad y la justicia de un orden legal. Cuando un orden legal es profundamente injusto hay buenas razones para rebelarse contra ese orden, y eso lo dicen teóricos del orden liberal de todos los tiempos.
26 de Junio de 2014

Comparto un anticipo de este nuevo libro de Roberto Montoya, uno de los más importantes expertos sobre el tema, que describe como el presidente Barack Obama se ha convertido en un asesino serial que con sus drones ha quitado la vida de entre cuatro y cinco mil personas, la inmensa mayoría de ellos inocentes y con ejecuciones que tuvieron lugar en países contra los cuales Estados Unidos no está en guerra. Con estos antecedentes a la vista habrá que lanzar una campaña mundial para que el Comité Nobel del Parlamento de Noruega le retire el Premio Nobel a Barack Obama, por violar el mandato y los términos de quien instituyera ese premio, Alfred Nobel, que explícitamente dejó establecido que el mismo debía entregarse "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz." Barack Obama es la antítesis perfecta de todo esto y con su conducta deshonra el espíritu del Premio Nobel de la Paz.

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El desafío de los drones, la muerte por control remoto
Miradas al Sur - Año 7. Edición número 318. (Buenos Aires) Domingo 22 de Junio de 2014





Imaginemos la siguiente escena. El hombre más poderoso del mundo se encuentra en su despacho. Allí, todos los martes, aprueba una lista de personas a las que matar y unos aviones no tripulados despegan y las asesinan en el lugar del mundo en que se hallen. Ya van cientos de ataques y miles de muertos, no sólo los objetivos que aparecen en las listas, también cualquier persona que se encontrase en las proximidades. Parece una película futurista pero no lo es. Está sucediendo ahora y el hombre del despacho no es el malo de la película como podría parecer, al contrario, es el Premio Nobel de la Paz Barack Obama.
El periodista Roberto Montoya está especializado en política internacional y es el autor de dos libros básicos sobre el ‘modus operandi’ de Estados Unidos en su guerra contra todo lo que considera terrorismo, a costa de pulverizar los derechos humanos y la legislación internacional, ‘El imperio global’ y ‘La impunidad imperial’. Sin duda es la persona adecuada para investigar con rigor y profundidad este nuevo método que no conoce fronteras para asesinar por todo el mundo.”

Ésta es parte de la introducción que el periodista y escritor español Pascual Serrano, responsable de la nueva colección A Fondo, de la Editorial Akal, hace del nuevo libro de Roberto Montoya, corresponsal de Miradas al Sur en Madrid, que próximamente llegará a las librerías argentinas.
Estos son algunos de los pasajes de la introducción del autor y de varios de los capítulos del libro.
“Así como tuvieron que pasar años, hasta 2005, para descubrirse el programa secreto de la CIA de secuestros que se había iniciado en realidad cuatro años antes, en 2013 el mundo se enteraría también que las ejecuciones extrajudiciales con drones nacieron igualmente en aquella época. Pero junto a ese dato se supo de igual manera que hubo sólo 48 ataques de ese tipo en los ocho años que Bush estuvo en el poder, mientras que Obama adoptó los asesinatos con drones como su método favorito, como el arma ideal, y al cumplir cinco años como inquilino de la Casa Blanca ya llevaba más de 390 ataques realizados en Pakistán, Irak, Afganistán, Yemen o Somalia, que provocaron la muerte de entre 4.000 y 5.000 personas, buena parte de ellas civiles.
’’Sólo tres días después de asumir el poder, el 23 de enero de 2009, cuando seguían escuchándose en todo el mundo los elogios a Obama por acabar con la cruzada de Bush, el flamante presidente ordenaba su primer ataque con drones. Sucedió en Pakistán, murieron entre siete y 15 personas, la mayoría de ellas civiles, simples daños colaterales para la CIA.
’’Meses después, en diciembre de ese mismo año, el presidente ordenaba su primer ataque en Yemen, contra lo que según la CIA era un campamento de Al Qaeda al sudeste de la localidad de Al-Majala. Fue un ataque combinado con misiles disparados por un drone y bombas de racimo lanzados por un cazabombardero. Luego se conocería que en el ataque habían muertos 14 mujeres y 21 niños.
’’Y, cuando sólo 11 meses después de llegar al poder Obama fue a Oslo a recoger su Premio Nobel de la Paz 2009, ya habían muerto por los ataques de drones más personas que durante los ocho años de mandato de Bush.
’’Obama creyó encontrar en los drones la fórmula ideal para dar continuidad a la guerra contra el terror de Bush, y a su vez evitar el rechazo nacional cada vez mayor que ya provocaba en Estados Unidos la muerte de los miles de jóvenes soldados caídos en las guerras de Irak y Afganistán. El mediático presidente vio también que la guerra protagonizada por drones dirigidos por control remoto desde miles de kilómetros de distancia, le permitía a Estados Unidos evitar el rechazo de la comunidad internacional ante el cúmulo de atropellos a la población civil que siempre van vinculados con las intervenciones de sus tropas en conflictos en el extranjero.
’’Él, el hombre que reivindica a Luther King, el hombre defensor de los derechos humanos, el presidente a quien pocos meses después de asumir el poder se le otorgó el Premio Nobel de la Paz no por sus hechos sino simplemente por sus promesas, es el que no ha tenido ningún reparo moral a la hora de ordenar personalmente ejecuciones sumarias en lejanos países, con o sin el consentimiento siquiera de sus propios gobiernos y sin que medie en ningún caso una declaración de guerra.”
La vida o la muerte se decide los martes en la Situtation Room de la Casa Blanca. “Todos los martes por la mañana el presidente mantiene una reunión con el gabinete antiterrorista constituido por Jack Brennan, ex consejero jefe en materia antiterrorista de Obama y actual director de la CIA; Thomas E. Donilon, consejero nacional de Seguridad, y otras dos decenas de altos cargos de otras agencias de Inteligencia y de las fuerzas armadas.
’’Obama instauró estas reuniones en la Situation Room de la Casa Blanca para controlar de forma personal la kill list que le ofrecen sus asesores semanalmente. Son ellos los que eligen los candidatos, generalmente sospechosos de pertenecer a algunas de las organizaciones que forman parte de Al Qaeda o que tienen algún acuerdo con ella. El presidente analiza el dossier de cada candidato, los cargos existentes contra él, la importancia de su responsabilidad en la escala terrorista, examina fotos, vídeos, se le proporcionan datos sobre su localización, sobre su situación familiar, sobre las posibilidades para alcanzarlo con un misil disparado desde un drone, los riesgos de ‘daños colaterales’ (léase, muerte de civiles) y los previsibles efectos que pueda producir su ejecución extrajudicial.
’’Con esos datos en la mano, el presidente evalúa los pros y los contras de esa operación clandestina, valora las consecuencias políticas, y decide matar o perdonar al candidato, como los antiguos reyes absolutistas, o como el César hace tantos siglos, cuando tras una contienda entre gladiadores en el Circo romano indicaba con su pulgar, con un gesto hacia abajo o hacia arriba, si el gladiador vencido en la arena debía morir o no.
’’(…) Y los drones de Obama son sólo una punta del iceberg, una pequeña muestra del mundo bélico que viene, un adelanto de la guerra robótica, de la futura guerra entre drones, aviones y helicópteros, de los camiones militares sin conductor, la guerra entre soldados-robot, de los videojuegos convertidos en realidad, donde el control de la alta tecnología jugará un papel fundamental, donde quien la controle, quien tenga el control de esas Play Station letales tendrá el poder, y el que no la tenga seguirá poniendo los muertos.
’’(…) En numerosas bases aéreas en Estados Unidos se entrenan constantemente pilotos especializados en la conducción de drones, se ha convertido en una especialidad con futuro. En al menos 13 de esas bases operan cerca de 1.500 pilotos de drones militares, amén de los que trabajan desde otras bases de aparatos no tripulados situadas en Europa, Oriente Medio, África y Asia.
’’Inicialmente, la Fuerza Aérea estadounidense (USAF en sus siglas en inglés) utilizaba para operar los drones a veteranos pilotos de cazabombarderos convencionales, pero, posteriormente, a partir de 2009, se decidió crear una carrera específica.
’’(…) Buena parte de los asesinatos ‘selectivos’ que comete la CIA o las fuerzas armadas de Estados Unidos y Reino Unido en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia u otros países, son dirigidos directamente desde bases militares en suelo estadounidense, a más de 10.000 kilómetros de distancia de sus objetivos, o desde bases en suelo británico.
’’‘Ver cómo los malos son eliminados en la pantalla e irte a comer al restaurante de la esquina resulta un poco surrealista’, reconoce un piloto de la USAF.
’’Otro piloto de drones, un oficial muy convencido de la ‘utilidad’ de los asesinatos que cometía sentado en su cómodo asiento en una base en Estados Unidos, decía a un periodista: ‘Hay una muy buena razón para matar a estas personas, Me lo repito una y otra vez’. ‘Pero nunca te olvidas de lo ocurrido’, añadía.
’’Otra ex piloto, la mayor ‘Meyer’, el nombre ficticio que dio a la prensa, recordaba en una entrevista a Der Spiegel que estaba embarazada cuando mataba personas con su Joystick en la base de Creech, cercana a Las Vegas. ‘No había tiempo para los sentimientos’, sostenía. Sentía, sí, que su corazón palpitaba con fuerza y que tenía ‘un subidón de adrenalina’ cuando estaba esperando la orden de disparar contra un objetivo.
’’‘Cuando la decisión había sido tomada y mis superiores confirmaban que se trataba de un enemigo, de una persona hostil, un objetivo legal que debía ser destruido, entonces no tenía reparos en realizar el disparo’.
’’No es la única piloto de drones que ama su trabajo. En el mismo largo artículo de Der Spiegel se recogen también declaraciones como esta del coronel Matt Martin, ex piloto de drones y autor del libro Predator, el nombre del modelo de su admirado avión no tripulado: ‘A veces me sentía como Dios lanzando rayos desde lejos’.
’’(…) Pero no todos los pilotos de drones que diariamente y cumpliendo rutinariamente un horario como cualquier oficinista matan personas en lejanos países se sienten orgullosos de su trabajo. Heather Linebaugh, ex analista de imagen y analista geoespacial para operaciones con drones desde bases en Estados Unidos de 2009 a 2012, se dirigió a los políticos de su país y de Reino Unido que defienden a ultranza las ejecuciones sumarias con drones, a través de una columna en el periódico británico The Guardian. Linebaugh desmentía la precisión de las cámaras y los disparos de los drones que tanto reivindican líderes políticos y militares de la Administración Bush y del Gobierno británico: ‘Pocos de los políticos que tan descaradamente proclaman los beneficios de los drones tienen una idea de cómo funcionan’, decía en su columna.
’’(…) ‘¿Cuántas mujeres y niños han visto ustedes incinerados por un misil Hellfire?’, preguntaba a quienes tanto reivindican la precisión de los disparos de los drones. ‘¿Cuántos hombres han visto arrastrarse a través de un campo, tratando de llegar a la comunidad más cercana para obtener ayuda mientras se desangraba, con sus piernas cortadas?’.
’’‘Yo sí he visto de primera mano’, dice.
’’‘Nunca he estado físicamente en Afganistán pero lo vi con gran detalle en un monitor durante días y días. Conozco bien la sensación que se experimenta cuando ves a alguien morir, es horroroso. Y cuando uno está expuesto a ello se termina convirtiendo como un pequeño video empotrado en la cabeza que se repite y se repite, provocando un gran dolor psicológico. Los operadores de drones son víctimas no sólo de esos recuerdos inquietantes sino también de la culpa, de la inseguridad sobre la identificación de las víctimas’.
’’(…) En la medida en que ni los talibán ni las milicias de Al Qaeda utilizan uniforme ni habitualmente tampoco ropa o distintivos particulares, esa es la única forma para seleccionar los objetivos, que sean varones ‘en edad de combatir’ y que estén armados.
’’Estados Unidos hace así caso omiso a que en zonas tribales de Yemen, Pakistán o Afganistán, las armas son habituales e incluso disparar con ellas al aire en bodas y otros festejos. Como son habituales las asambleas entre hombres en una aldea o comunidad, las tradicionales ‘jirgas’.
’’La mayoría de las víctimas civiles de los ataques con drones son causadas por esa forma en que las fuerzas estadounidenses pretenden detectar ‘potenciales enemigos’ cuando no tienen fuentes confiables sobre el terreno para proporcionarles objetivos con nombre y apellido.
’’‘En el pasado, todos los habitantes de Wessab conocían sobre Estados Unidos basado en mis maravillosas experiencias allí. La amistad y los valores que experimenté y describí a los aldeanos a mi vuelta ayudaron a que ellos entendieran la América que yo conocí y amé’.
’’Así comenzaba el relato del joven yemení de 23 años Farea Al Muslimi ante el Subcomité Judicial del Senado de Estados Unidos sobre Constitución, Derechos Civiles y Derechos Humanos en abril de 2013, audiencia a la que sólo acudieron cinco miembros, todos ellos demócratas. ‘Ahora, sin embargo’, continuó, ‘cuando ellos piensan en América piensan en el terror que sienten cuando los drones sobrevuelan sus cabezas, listos para disparar misiles en cualquier momento. Lo que antes los violentos no lograban, un ataque de drones lo consiguió en un instante: ahora hay un intenso odio contra América en Wessab’.
’’Las declaraciones Al Muslimi, un activista social y blogger, fueron realizadas sólo seis días después de que un drone de la CIA atacara su remota aldea vecina, situada a nueve horas de la capital de Yemen, y matara a cinco vecinos inocentes. Al Muslimi recorrió también otras tres localidades cercanas castigadas igualmente por la acción de los drones.
’’Sólo en una de ellas contabilizó 40 muertos. ‘Los cuerpos estaban tan deshechos que fue imposible diferenciar entre niños, jóvenes, mujeres, adultos y ancianos, todos fueron enterrados como animales en una fosa común’, testimonió.
’’Ante el subcomité del Senado, Al Muslimi dijo que ‘la muerte de civiles inocentes por los misiles estadounidenses en Yemen está desestabilizando mi país y crea un ambiente del que se beneficia Al Qaeda’. ‘Ellos usan la muerte de inocentes por ataques con drones para reclutar gente, sosteniendo que América está en contra de todos los yemeníes’.
’’Al Muslimi dijo que los civiles yemeníes no logran entender por qué son atacados y se hacen preguntas como ésta. ‘¿Por qué Estados Unidos está tratando de matar a una persona con un misil cuando todo el mundo sabe dónde está y puede ser arrestado fácilmente?’.
’’(…) ‘Antes no temía a los aviones, pero ahora, cuando los veo sobrevolar, me pregunto: ¿seré la próxima víctima?’. Así comenzaba el testimonio ante el Congreso de Estados Unidos de Nabila Rehman, una niña de 9 años de edad del noroeste de Pakistán, herida en uno de los ataques estadounidenses con drones en Pakistán. Sucedió en una pequeña localidad, en Ghundi Kala.
’’Nabila vio impotente a pocos metros de distancia cómo el cuerpo de su abuela, Mamana Bibi, de 68 años, quedaba totalmente destrozado tras ser alcanzada por el misil de un avión no tripulado. Su hermano Zubair, de 13 años resultó también herido en el ataque como ella. Zubair lo narró así: ’’Cuando el avión no tripulado lanzó el primer ataque, la tierra tembló y se levantó un humo negro. Se sentía en el aire un olor tóxico. Corrimos, pero minutos más tarde el avión volvió a disparar. La gente del pueblo acudió a ayudarnos y nos llevaron al hospital. Pasamos la noche sufriendo una gran agonía y a la mañana siguiente, me operaron’.
La escena temida. ’’(…) A pesar de que en Europa como en gran parte del mundo la crisis económica ha llevado a sus gobiernos neoliberales a recortar en la mayoría de los casos drásticamente los presupuestos para I+D civil, no sucede lo mismo sin embargo con la I+D militar, que sigue en general dotada de importantes medios para investigar y desarrollar armas cada vez más ‘inteligentes’ y autónomas.
’’Al igual que ha sucedido en el terreno de la carrera nuclear, las grandes potencias se esfuerzan por competir en el campo de las armas ‘inteligentes’ sabiendo que en ello se juega hoy día la superioridad militar. A pesar de su papel de vanguardia en ese sentido. ¿Que sucedería si Washington o Nueva York fuera atacada por flotillas de cientos de drones con explosivos lanzados contra instalaciones de alto valor estratégico?.
25.6.2014

Comparto  nota de CLARIN del día de ayer, retomando mis dichos acerca de lo ocurrido en mi viaje a Córdoba, y una reflexión sobre la misma. (Para más información, ver mis posteos anteriores en Facebook)

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CLARÍN, 24 de Junio del 2014, pg. 14
Aspera polémica entre Bárbaro y Borón

Por un gesto de intolerancia

Dos politólogos, Julio Bárbaro y Atilio Borón, se trenzaron en una áspero debate sobre la intolerancia, tras coincidir días atrás en un vuelo a Córdoba, en el que también viajaban los ex funcionarios Graciela Fernández Meijide y Javier González Fraga, el economista Miguel Broda y el periodista Joaquín Morales Solá. La piedra del escándalo fue el exabrupto que publicó Borón, un académico ligado al PC y acérrimo defensor del kirchnerismo, en su cuenta de Facebook: dijo que le causó “una sensación desagradable” compartir el vuelo con esas figuras. Y las definió como “gente que convalidó la dictadura cívico-militar”.
Bárbaro le replicó con una carta que también publicó en la Web. “Hubiera sido un excelente dirigente tanto en la Gestapo como en la KGB; en la Inquisición, un discípulo de Torquemada, en espacios menos pretenciosos un simple denunciante de disidentes”, afirmó el dirigente histórico del peronismo.
“Creí que entraba en un tren fantasma o, lo que es igual, a un set de TN”, había expresado Borón en su cuenta, tras alegar que dudó en bajar del avión. En su respuesta, Bárbaro ironizó: “Me lo imagino (a Borón) viajando en el mismo vuelo con Lázaro Báez o Amado Boudou. Ahí sí se hubiese sentido acompañado por la revolución socialista, y si se encontraba con Alicia Kirchner o alguno de los tantos héroes que enfrentaron con valentía a la dictadura, que alegrías habría compartido. Ni hablemos si se encontraba con Gildo Insfran, el que le pago los siete millones a Boudou, esos amigos juntan fondos para la revolución”.  Y remató: “En el gobierno de Menem la cosa estaba clara, Borón dialogaba conmigo en televisión y visitaba a Morales Solá”.

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Leo con sorpresa la nota que en el día de ayer dedicara Clarín a una “áspera polémica entre Julio Bárbaro y yo”. En primer lugar por el asombroso nivel de desinformación del autoproclamado “gran diario argentino” que debería instruir a sus periodistas y editores a verificar cuidadosamente la veracidad de sus afirmaciones. Calificarme a mí como “acérrimo defensor del kirchnerismo” es una nueva muestra, la enésima, del modo sesgado y chapucero con que, en su empecinamiento por denostar al gobierno, el diario maneja y difunde la información. Si el encargado de redactar esta nota se hubiera tomado la molestia de repasar los posteos que publico en mi blog, o mis numerosas intervenciones en las redes sociales, además de tomar nota de las innumerables conferencias públicas pronunciadas dentro y fuera de la Argentina no habría caído en tan grosero error.

Siempre he tratado de evaluar al kirchnerismo con el máximo de objetividad, reconociendo sus aciertos como el juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico-militar (universalmente aclamado y puesto como ejemplo en muchos países); la “ley de medios” que propicia la democratización de una estructura oligopólica profundamente incompatible con la vida democrática; la estatización de las AFJP y la enorme expansión del régimen jubilatorio; el matrimonio igualitario; la Asignación Universal Por Hijo; la notable expansión del presupuesto dedicado a la educación y al desarrollo de la ciencia y la tecnología; la recuperación de Aerolíneas Argentinas y la reorientación de la política exterior, dejando atrás el nefasto período de las “relaciones carnales” que tanto aplaudieran los medios hegemónicos y el pensamiento de la derecha en nuestro país. Evaluación que no deja de reconocer sus errores y los límites de este proceso porque, por ejemplo, en medio de un contexto de crecimiento económico a tasas chinas el declarado combate a la pobreza no tuvo los resultados esperados, cristalizándose una estructura de desigualdad económica muy marcada en donde inclusive la CTA oficialista reconoce que existe en la Argentina casi un 18 % de la población en condiciones de pobreza, cifra que se sitúa aproximadamente a mitad de camino entre las estimaciones oficiales del INDEC y las del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Errores y déficits también todos ellos señalados en mis diversas intervenciones, en relación a la no derogación de la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz; o la Ley de Inversiones Extranjeras del menemismo; o a la inadmisible regresividad de régimen tributario; o a la ausencia de una política (heterodoxa) anti-inflacionaria que ponga a salvo la efectividad de la gran inversión social realizada en los últimos años; o a los ridículos cánones pagados por la megaminería y las petroleras en la Argentina; o a la errónea política agraria que ha conducida a la sojización de amplias regiones del agro argentino; o el acuerdo secreto con Chevron en relación a Vaca Muerta (secreto, ¿en democracia?); o en su negativa a derogar la legislación minera del menemismo, a realizar una auditoría integral de la deuda externa antes de la quita de los bonos de la deuda realizada por Kirchner-Lavagna; o a aprobar una Ley Antiterrorista a pedido de “la embajada”; o negarse a restablecer los aportes patronales derogados por el cavallomenemismo, etcétera. He sintetizado muchas de estas críticas en sucesivos artículos publicados en mi blog desde hace ya varios años (buscar bajo la etiqueta de “kirchnerismo” y “modelo”) planteando mis reservas en relación al así llamado “modelo” pero sin desconocer los avances positivos que hubo en el período, sobre todo en materia de inclusión social. No obstante, y pese a las ya señaladas limitaciones -cuya raíz se encuentra en la ilusión inherente a la tradición peronista de que es posible construir un “capitalismo serio” o “con rostro humano” y su histórico rechazo a cualquier planteamiento que perfile un horizonte pos-capitalista como necesaria ruta hacia la emancipación social- el kirchnerismo es una propuesta política mejor que la que impulsan sus potenciales sucesores en la Casa Rosada, que arden en deseos de volver a los dorados noventas, abandonar la orientación latinoamericana de nuestra política exterior, profundizar las políticas neoliberales y reducir la inversión social (que no es un “gasto”) al mínimo posible dejando, como lo recuerda Noam Chomsky a propósito del caso de Estados Unidos, que el mercado se ocupe de los pobres mientras el estado se encarga de proteger a los ricos. Hechas estas consideraciones, si Clarín quiere seguir caracterizándome como un “acérrimo defensor del kirchnerismo” que lo haga. Quizás hay razones políticas, que no periodísticas, y que no alcanzo a comprender que los lleva a atribuirme esa condición. Que los lectores saquen sus propias conclusiones.

Unas palabras finales sobre los dichos de Julio Bárbaro: primero para aclarar que contrariamente a lo que afirma, jamás censuré sus opiniones. No las censuro pero me permito discrepar con ellas. Si le llama censura a la crítica es porque hay una grave confusión filosófica. Efectivamente me invitó una vez a su programa, hace fácilmente más de diez años, y nada más. Como yo no tengo programa alguno, ni en los medios “independientes” ni en los oficiales, no pude retribuir su amabilidad y mucho menos tener a mi alcance un instrumento para censurar sus ideas. Jamás se me ocurriría censurar a nadie, pero aún si por un dislate ocasional lo quisiera no podría. Lo mismo con Morales Solá, que me invitó junto a Aldo Ferrer y al General Martín Balsa en uno de las primeras emisiones de “Desde el Llano”, que terminó en un bochorno porque justo un minuto antes de que se iniciara el programa vino una “orden desde arriba” (¿Héctor Magnetto?) de sacarnos de los sitios que ya teníamos asignados en la mesa para hacerle lugar a un personaje absolutamente ignoto que durante media hora continuada, sin corte comercial alguno, parloteó acerca de la conspiración que urdida por Eduardo Duhalde habría producido la caída del gobierno de De la Rúa. Morales Solá estaba tan sorprendido como nosotros, recuerdo que transpiraba copiosamente y escuchaba boquiabierto ese parlamento seguramente motivado por alguna negociación secreta en curso entre “los de arriba” y Duhalde, absolutamente reñida con la misión del periodismo. Ese fue mi único y (no para mí) traumático contacto con el programa de Morales Solá. Mi delito, por llamarlo de alguna manera, fue manifestar a posteriori que no me sentí a gusto viajando con personajes que convalidaron a la dictadura cívico-militar o con otros que ejercieron funciones de importancia durante el menemato o la Alianza (y con algunos que estuvieron involucrados en todos estos procesos). Creo que son muchísimos los argentinos y las argentinas que compartirían ese sentimiento en situaciones similares a las que hube de atravesar. Todo lo demás que dice Bárbaro es material de descarte con una fuerte tonalidad macarthista. Equiparar el disenso y la crítica -respetuosa, sin insultos, como es mi costumbre- con una actitud propia  de Torquemada, la Gestapo o la KGB demuestra convincentemente que los opositores del kirchnerismo y los miembros del elenco estable de TN tienen una concepción profundamente autoritaria del ejercicio del poder y para los cuáles la disidencia es absolutamente inadmisible. Tienen la verdad, y toda la verdad, y quien no acepte este truísmo se convierte en una figura siniestra, un cruel inquisidor, o un criminal policía político. Y encima de todo esto pretenden darnos clase de democracia, tolerancia y republicanismo. ¡País generoso esta Argentina!


Atilio Borón: "La batalla de Venezuela es nuestro Stalingrado"
Katu Arkonada
Por: Katu Arkonada/ Bolivia



KATU ARKONADA: Atilio, ¿de qué manera caracterizas el momento histórico en el que nos encontramos, en el que parece claro que por un lado se profundiza la crisis del capitalismo a la vez que se recrudecen las agresiones imperialistas en todo el mundo?

ATILIO BORON: Considero que el capitalismo enfrenta hoy a su crisis más aguda de toda la historia. Este es un dato que desgraciadamente no parece estar en la mente de muchos inclusive dentro de la izquierda, que hablan de una crisis capitalista comparándola a la recesión que hubo en los años 70, o incluso los más audaces a la crisis del 29. Pero esta crisis es mucho más grave que todas las anteriores.

Si uno lee la literatura sobre la crisis del 29 la palabra petróleo no aparece, la palabra agua no aparece, la expresión cambio climático no aparece. La crisis del 29 es una crisis mucho más acotada a la esfera económico- financiera. La actual, en cambio, es una crisis integral que explota por lo financiero pero que se combina con una crisis del modelo energético, con la crisis climática, con una crisis del agua, nada de lo cual estaba presente en las crisis anteriores.

Además tenemos una situación muy crítica en un sistema internacional que había se había constituido, a partir de la segunda guerra mundial y la post guerra, como un esquema bipolar. Este se derrumba con la implosión de la Unión Soviética dando lugar a un momento excepcional de unipolarismo estadounidense que algunos intelectuales orgánicos del imperio pensaron que duraría un siglo (de hecho, el think-tank que los nucleaba se llama “El Nuevo Siglo Americano”) pero que apenas duró unos 10 años. Y de repente tienes por encima de toda esta gran conmoción económica del capitalismo, un cambio fundamental en las placas tectónicas del sistema internacional con la aparición de China a punto de convertirse ya en pocos meses más en la mayor economía del mundo y de una India que viene avanzando a pasos agigantados siguiendo la misma ruta.

Ante esta emergencia de nuevos actores geopolíticos la respuesta del capitalismo y las clases dominantes del imperio ha sido simplemente profundizar las recetas que provocaron esta crisis. De esta manera nos encontramos en una situación en donde hay condiciones objetivas que permitirían pensar una salida por la izquierda de la crisis, pero Lenin ya decía que las condiciones objetivas no bastan por sí solas para producir un desenlace revolucionario; por lo tanto el gran problema lo encontramos en las condiciones subjetivas. Y ese problema de la condiciones subjetivas podemos verlo en lo ocurrido en los últimos días con las elecciones europeas o, sin ir tan lejos, lo que ha pasado en Colombia en donde la votación de los candidatos del uribismo más el santismo y los votos del Partido Conservador, suman prácticamente el 80% de un electorado que ha decidido votar por sus verdugos.

Para resumir: nos encontramos ante la crisis capitalista más grave de toda la historia del capital, pero una crisis en donde como nunca antes, el retraso en la maduración de los factores subjetivos ha sido tan importante, y esto es  lo que impide  vislumbrar una salida por la izquierda de esta crisis.

KA: Y en las crisis, en los momentos de transición entre lo viejo que no termina de morir, y lo nuevo que no termina de nacer, surgen los monstruos…

AB: Sí, fíjate como ha crecido el racismo, el fascismo, el extremismo de todo tipo, en un contexto internacional sumamente peligroso.

KA: Y ya que hablas de América Latina, como caracterizas este 2014, ¿cómo ves esta segunda mitad de año en la que enfrentaremos procesos electorales importantes como precisamente la segunda vuelta en Colombia, o las elecciones presidenciales en Brasil, Bolivia y Uruguay en el mes de octubre?

AB: Con mucha preocupación, incluso lo hemos conversado mucho con Álvaro García Linera cuando estuvo en Buenos Aires, y evidentemente lo que el Vicepresidente de Bolivia plantea va en la línea del planteamiento marxista clásico señalando que las revoluciones nunca siguen un curso lineal y ascendente. Lo que vemos ahora en América Latina es que consumada la gran derrota del imperio en Mar del Plata en 2005 se ha producido una especie de reflujo, o por lo menos una significativa desaceleración del proceso de avance revolucionario en la región, agravado por la muerte de Hugo Chávez. Esto ha sido un golpe muy duro porque con su deceso desaparece el gran motor del proceso emancipatorio y de integración de América Latina. Chávez no era la única fuerza que impulsaba este proceso, pero sin duda era la más importante.

Me parece que estamos en un momento de estancamiento, lo que no quiere decir que tal cosa sea irreversible. Pero si te fijas en las alternativas electorales que se plantean en América Latina, digamos en Colombia, la opción menos mala es la del ex Ministro de defensa de Uribe Juan Manuel Santos, el de las fosas comunes y los falsos positivos; mientras que en Uruguay la alternativa es Tabaré Vázquez, un señor que llamó por teléfono a George W. Bush cuando se produjo el conflicto por las plantas papeleras para preguntarle si eventualmente mandaría tropas para enfrentar a la Argentina.

KA: Un Tabaré Vásquez que coqueteaba con la Alianza del Pacifico…

AB: Se acercó a la Alianza del Pacifico que es una estratagema del imperialismo clara y raspada, como se dice en Venezuela.

En Brasil, a su vez, la continuidad de Dilma plantea las grandes limitaciones que ha tenido el gobierno del PT, que ha arrojado por la borda su proyecto originario de los años ochenta. El proyecto fundacional del PT está muerto. Yo recuerdo siempre una frase de Fernando Henrique Cardoso que fue uno de los más brillantes profesores que tuve en la década de los sesenta en Chile. Él ofrecía en la FLACSO un seminario sobre Método de Análisis Marxista, y una de las cosas que nos decía era que los pueblos prefieren siempre el original a la copia. Y la verdad contenida en esa afirmación la comprobamos hoy en día en Brasil, Chile o en otros países del continente, y en Europa ya ni hablemos, en los que ante la copia de un modelo neoliberal o una propuesta de carácter neoliberal enarbolada por partidos supuestamente socialistas los pueblos optan por la formación de derecha más dura; si van a hacer lo mismo, dicen, que la hagan los inventores y no aquellos que la copiaron. En el caso de Brasil el abandono de las grandes banderas del PT es un tema realmente muy delicado y que además no ha sido encarado con seriedad.

A veces veo con gran preocupación gente que habla de posneoliberalismo para referirse a estos países y en realidad son muy pocos los países que han transitado por la senda del neoliberalismo y ciertamente no es el caso de Brasil. Tal vez un poquito la Argentina, donde ha habido  un proceso de estatización de los fondos de pensión, una recuperación de Aerolíneas Argentinas y una mayor intervención del Estado en general; pero todavía  tenemos la rémora del neoliberalismo muy fuerte y extendida por toda la economía. Las candidaturas que se vislumbran para 2015 en la Argentina no son más tranquilizadoras que las de Tabaré Vásquez en Uruguay, por lo que nos encontramos ciertamente ante un escenario muy poco promisorio.

KA: De hecho esos cambios que se están produciendo en el Cono Sur simbolizan de alguna manera el reflujo que estamos viviendo a nivel continental, el cambio por ejemplo de un eje Cristina-Mujica, aun con todas sus limitaciones, a un hipotético eje Scioli–Tabaré.

AB: Por supuesto, es un retroceso muy fuerte. Como respondió una vez István Mészáros, que aparte de ser un gran filósofo es un hombre con un agudísimo sentido del humor, cuando se le preguntó, “¿usted cuál cree que será nuestro futuro: socialismo o barbarie?” y Mészáros respondió: “y bueno, barbarie si tenemos suerte”. Nosotros podríamos decir, Scioli–Tabaré si no nos va tan mal, porque del lado argentino de este eje rioplatense, podríamos tener alternativas inclusive peores. Concretamente hay dos o tres candidatos que son peor que Scioli, simples mandaderos de la Embajada de Estados Unidos, como Sergio Massa o Mauricio Macri por ejemplo.

KA: Nos encontramos participando los dos en el Congreso por la Integración Política Regional que plantea como eje central de discusión respecto de los procesos el de profundizar para sostener, y sostener para profundizar; ¿Cuáles serían en tu opinión los avances de los procesos de cambio en el continente?

AB: En primer lugar debemos trazar una línea fina que separe procesos como los de Bolivia, Ecuador y Venezuela, de los que están en curso en el Cono Sur. Estos carecieron de la radicalidad que tuvieron los procesos bolivarianos donde se produjo una recuperación de los recursos naturales, del patrimonio petrolero, que no se ha dado en los países del Sur. En Argentina se suele tomar como ejemplo el caso de YPF, pero esta sigue siendo una Sociedad Anónima que cotiza en la bolsa de Nueva York y que para el gran emprendimiento de Vaca Muerta, se crea una subsidiaria con sede en Delaware, Estados Unidos. Y algo similar sucede con Petrobras en Brasil, pero no es el caso de Bolivia, Ecuador o Venezuela en donde esta reapropiación de las riquezas naturales antes en poder del imperialismo asumió una radicalidad desconocida en el Sur del Continente.

Por eso es debemos subrayar la importancia de los procesos de los países bolivarianos como yo les llamo, que han logrado avances muy significativos en ese terreno, y junto con ello progresos muy importantes en materia de redistribución de ingresos, combate a la pobreza y autonomía frente a los grandes poderes del sistema internacional. No podemos ignorar tampoco que Rafael Correa en Ecuador logró que se fueran los estadounidenses de la Base de Manta, auditó la deuda externa, abandonó el CIADI y desahució el TIAR. Por no hablar de un Evo Morales expulsando a embajadores de Estados Unidos, USAID y la DEA, abandonando el CIADI, recuperando el patrimonio nacional y renegociando los contratos petroleros, es decir, recobrando un grado de soberanía que nosotros por ejemplo hemos perdido en Argentina, Uruguay, Brasil o Chile.

Lo mismo puede decirse del caso de Venezuela y los grandes avances logrados por la revolución bolivariana. No es casualidad por tanto que los procesos de cambio en general, y Venezuela en particular estén en la mira del imperio, y por eso debemos tener claro que la batalla de Venezuela es nuestro Stalingrado. Si Venezuela sucumbe ante la brutal contraofensiva de los Estados Unidos, que trata de aplicar en este país el modelo de “cambio de régimen” puesto en práctica en Ucrania y antes en Libia, el resto de   los procesos de cambio en curso en el continente, no importa si muy radicales o muy moderados, terminará por correr la misma suerte.

KA: Precisamente hay una conexión entre la recuperación de los recursos naturales y por lo tanto de la soberanía económica y política, y el recrudecimiento de las agresiones imperialistas…

AB: He publicado en mi blog una noticia importante que salió publicada en Los Ángeles Times reportando que las estimaciones sobre las cuales se había basado el supuesto de la independencia energética de los Estados Unidos se han venido abajo. Estados Unidos lleva tiempo diciendo que tienen enormes reservas de gas y petróleo no convencional (gas shale) en California, en la faja de Monterrey. Pero ese periódico acaba de publicar un informe completo -que fue ratificado después por una agencia especial del Departamento de Energía estadounidense- constatando que se había producido una tremenda sobreestimación de esas reservas del orden del 96%. En 2011 habían anunciado que las mismas eran de 13.700 millones de barriles y las estimaciones actuales son de 600 millones, que es aproximadamente la cuantía de las reservas petroleras que tiene Bolivia.

Esta rectificación a la baja va a significar más presión sobre Venezuela y Brasil, que son los países donde se encuentran los grandes depósitos de petróleo del continente, y más presión sobre Argentina por el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. No es casualidad que hace pocos días haya visitado la Argentina el Secretario Adjunto de Energía de los Estados Unidos, Daniel Poneman, que visitó la zona de Vaca Muerta y suscribió un acuerdo con el Ministro de Planificación Federal con el objeto fortalecer y profundizar el intercambio y la cooperación entre ambos países; y ya sabemos lo que significa, para Washington, la palabrita “cooperación.”

KA: Es claro por tanto que esta presión que van a sufrir los procesos se convierte en un límite para la profundización de los mismos…

AB: Sin duda, presión que en el caso de Venezuela se traduce en una campaña de terror que no es sólo mediática en contra la revolución bolivariana.

KA: Hemos repasado algunos de los avances de los proceso de cambio en el continente, ¿cuáles serían los principales desafíos que enfrentan nuestros procesos en el futuro inmediato?

AB: El primer desafío más urgente es desarrollar una estrategia continental adecuada para evitar que Estados Unidos arrase con estos procesos. Venezuela no se va a poder defender sola, como Ecuador, como Bolivia, como Brasil; por eso la integración y la unidad son importantes. Por eso Chávez nos reclamaba unidad, unidad y más unidad.

Y ahí está uno de los grandes problemas, o límites como tú dices, porque el mapa sociopolítico de América Latina es un mapa muy heterogéneo donde tienes por un lado gobiernos de izquierda radical que están avanzando, con mayor o menor intensidad, pero avanzan por una senda de cambios profundos, junto a gobiernos mucho más moderados; y por otro lado tienes una espina en el Pacífico sudamericano con gobiernos de una derecha dura, fundamentalmente Colombia y Perú, y más al norte México. Entonces me parece que la primera cuestión es el desafío de sostener la unidad, lo cual será muy difícil y a veces obligará a hacer algunas concesiones.

El segundo de los desafíos es librar una gran batalla en el terreno ideológico y comunicacional, donde todavía tenemos con falencias muy serias. Nos estamos oponiendo a un poder mediático inmenso y lo hacemos con armas muy primitivas, por decirlo suavemente. Estos gobiernos deben ser mucho más efectivos en comunicar lo que quieren hacer y porque lo que se proponen hacer es lo sensato, razonable y conveniente para el bienestar de los pueblos. Me parece que tenemos una gran falla ahí, y los enemigos que tenemos son muy poderosos, con un poder de fuego mediático fenomenal que influye muy negativamente sobre la conciencia de nuestros pueblos. Los gobiernos bolivarianos deberían saber explicar que a veces es necesario hacer algunos sacrificios y que la revolución no siempre marcha hacia arriba y adelante sino que, como lo decíamos más arriba, a veces se estanca e incluso retrocede, a veces para tomar impulso. Ninguna revolución puede realmente avanzar en todos los frentes.

Hay una experiencia en América Latina que es muy clara y sobre la cual es preciso meditar, la de Salvador Allende con la Unidad Popular en Chile. El principal error cometido por ese proceso fue comenzar una estrategia donde se atacaron, prácticamente al unísono, varios frentes. No se puede hacer una reforma agraria, nacionalizar ITT, pelearte con los gringos que dominaban la gran minería, hostilizar (con razón) a la Iglesia por su presencia en el sistema educacional, y encima atacar a los medios, todo ello al mismo tiempo; no tienes fuerza para ello. Tienes que elaborar una estrategia de prioridades; primero combato con uno, lo derroto, construyo una nueva alianza y ataco a otro, y así sucesivamente. Lo que no puedes hacer es atacar a todos al mismo tiempo. En Venezuela Estados Unidos está provocando a Nicolás Maduro para que ataque en todos los frentes simultáneamente y el Presidente Maduro no debe responder a esa provocación porque es una celada que te lleva a la derrota.

En resumen, es necesario enfrentar por tanto el desafío de la unidad continental, tratar de fortalecer los procesos a cualquier precio, porque eso le duele a los gringos, como les duele mucho la CELAC, la UNASUR, les duele hasta el MERCOSUR; es más necesaria que nunca la batalla de ideas que nos decía Fidel, mejorar el tema mediático; y es fundamental la cuestión de la organización, organizar el campo popular pues tenemos procesos como Venezuela donde la cuestión organizativa es muy compleja, aunque afortunadamente tenemos otros procesos, como Bolivia, con estructuras organizativas de base muy ricas, que son las que en última instancia van a defender los procesos ante las agresiones tanto externas como internas. Lo de Bolivia es un logro extraordinario: formas de organización de los pueblos originarios, precolombinas, puestas al servicio de un proyecto de construcción socialista. Pero no en todos los países tenemos un cuadro igual, el problema de organización en Venezuela, Chávez lo dijo cien veces, es un problema crucial. Y en su magnífico libro “Antes de que se me olvide”, Alí Rodríguez lo dice con todas las letras, la debilidad y flaqueza de un partido revolucionario es el talón de Aquiles del proceso bolivariano.

KA: Continuemos profundizando en el proceso boliviano, ¿Cuál es la caracterización haces del mismo?

AB: 
De los diferentes procesos de transición, incluyendo la revolución cubana, Bolivia es uno de los casos más interesantes porque ha demostrado tener un acertado manejo de la gestión macroeconómica. Esto no es un dato menor para los procesos de transición. En Cuba ya vemos los problemas que hay, aunque la desquiciante influencia del bloqueo constituye un obstáculo insalvable. Ya hemos hablado de Allende y la Unidad Popular en Chile, y lo mismo pasa hoy en Venezuela, que enfrenta una situación económica tremendamente complicada para un país que exporta en petróleo unos cien mil millones de dólares por año. Bolivia y Ecuador han manejado la economía incluso mejor que los países del Cono Sur como Brasil, Argentina o Uruguay, en donde la gestión macroeconómica demuestra numerosas deficiencias.
  
Además de la buena gestión económica, Evo ha logrado armar una maquinaria electoral imbatible y en esto la verdad es que no hay como ganarle, lo mismo que sucedía con Chávez. Al no haber cómo ganarle la alternativa de la derecha es el golpismo, sea por la vía de los “golpes suaves” que auspicia Washington o por la ruta más truculenta ensayada en Libia y Ucrania. Ante este escenario electoral, de victoria asegurada de Evo, hay que redoblar la vigilancia revolucionaria porque el imperio atraviesa una situación muy difícil, y en cualquier momento puede movilizar sus influencias al interior de las Fuerzas Armadas o la Policía para golpear desde adentro el proceso de cambio boliviano.

KA: Más allá de la buena gestión macroeconómica, ¿cuáles consideras que son los retos del proceso boliviano respecto de su nuevo modelo económico y su modelo de desarrollo?

AB: El esquema económico que pueda armar Bolivia para sostener su proyecto a largo plazo tiene un eje fundamental que es el litio y ahí se plantea un falso debate en torno al desarrollo y la contraposición entre sociedad y naturaleza, en donde se postula que para preservar la segunda, la primera debe renunciar al crecimiento y al bienestar, porque sin crecimiento económico -¡que no tiene por qué ser capitalista!- no habrá progreso social posible. Ese planteamiento asume la exterioridad de la sociedad humana en relación a la naturaleza, lo que es falso. La sociedad es parte de la naturaleza. Siendo esto así hay que pensar cómo se pueden aprovechar racional y responsablemente los bienes comunes que ofrece la Madre Tierra. Concretamente, ¿qué va a hacer Bolivia con el litio, que puede llegar a ser en este siglo lo que el petróleo fue en el pasado? Bolivia dispone de aproximadamente el 80% de litio del planeta, y por lo tanto tiene incluso una responsabilidad moral de desarrollar esa industria. Ahora viene un problema, y es que los gobiernos anteriores no hicieron absolutamente nada para formar técnicos, ingenieros y especialistas, con lo cual el gobierno boliviano tendrá pocas opciones aparte de sentarse a negociar, en duros términos, con las transnacionales que manejen esa tecnología. De lo contrario no va a poder aprovechar esa riqueza enorme que sería imperdonable terminara siendo desperdiciada, o alienada en provecho de las multinacionales.

Si creemos que hay que mejorar más las condiciones de vida de nuestros pueblos y que la gente tiene que tener derecho a tener agua potable, saneamiento básico, más escuelas y hospitales, amén de una vivienda digna, todo eso implica más alambre de cobre, hierro, cal, cemento, zinc, petróleo, más energía. En suma, el Vivir Bien no se puede alcanzar sin una estrategia de crecimiento económico -¡no lo llamemos desarrollo porque es un término que confunde!- pero indiscutiblemente la economía boliviana tiene que crecer. Yo he visto con desesperación en Ecuador como alguna gente plantea la tesis del no crecimiento y me pregunto cómo vamos a tener crecimiento cero si la población ecuatoriana está creciendo al 2.5%, lo que significa que en unos treinta años esa población se duplicará, y requerirá más escuelas, hospitales, viviendas, caminos, puentes, tendidos eléctricos, cañerías de agua, alcantarillado, etcétera. Por eso creo que la antinomia pachamamismo vs extractivismo es un falso debate. Lo que tenemos que ver es cómo se utilizan esos recursos de la naturaleza de manera responsable, pero evidentemente hay que utilizarlos. Sin ello, y con una tasa de crecimiento demográfico como la señalada más arriba, el standard de vida de la población, y sobre todo de los sectores populares, descendería dramáticamente.

KA: ¿Qué lectura haces de esa otra tensión creativa que es la de que el proceso boliviano sea un Gobierno de los Movimientos Sociales?

AB: Como decías en la conferencia conjunta que dimos en el Centro Cultural de la Cooperación, es fundamental la búsqueda de equilibrio. Hay dos situaciones extremas que es preciso evitar. Una, que con su dinámica movilizacionista los movimientos terminen por arrollar al Estado, impotente para contener y canalizar sus aspiraciones. Si eso llegara a ocurrir se pondría en riesgo la gobernabilidad del proceso, lo que inmediatamente atizaría la intervención estadounidense para potenciar la desestabilización y, en una tercera etapa, provocar, en medio de un caos generalizado (y promovido, organizado y financiado por la Casa Blanca) la caída del gobierno de los movimientos sociales y el restablecimiento de la dominación burguesa y el estado neocolonial. La otra situación extrema se constituye cuando el Estado fagocita a los movimientos sociales, los copta y desmoviliza como ocurriera en México (que es el caso paradigmático en esta materia) cuando sobre la oleada revolucionaria se organiza el estado priísta. Se instituye en este caso una suerte de revolución pasiva que, por otro camino, también termina liquidando a la revolución.

Por lo tanto se requerirá de la sensibilidad de un estadista y de un líder popular como Evo Morales para transitar por ese estrecho sendero que sitúa al proceso revolucionario a salvo de los dos mortales peligros arriba señalados. Será un gobierno de los movimientos sociales que deberá evitar ser avasallado por el estallido de demandas estrechamente particularistas e impedir, al mismo tiempo, que la maquinaria burocrática del Estado asfixie a los movimientos sociales, que son quienes transmiten la savia vital de la revolución. Su sofocamiento precipitaría el Termidor del proceso revolucionario y marcaría la bancarrota del Estado Plurinacional.




21.6.2014

Comparto la muy ilustrativa nota de Gilberto López y Rivas, publicada en el día de hoy en La Jornada de México y Rebelión, sobre Barack Obama y su fidelidad con el mandato del Destino Manifiesto. Es decir, con el mandato de apoderarse de lo que no es propio, saquear, destruir y someter a pueblos y naciones a lo largo y ancho del planeta.



(Gilberto López y Rivas) En la ceremonia de fin de cursos de la Academia Militar de West Point, el 28 de mayo pasado, el presidente Barack Obama confesó que cree con cada fibra de su ser en el excepcionalismo de su país sobre cualquier otro en el mundo, y enfatizó, en exaltado discurso nacionalista, que Estados Unidos es y sigue siendo la única nación indispensable. Eso es cierto en el siglo pasado y será cierto en el siglo que venga. Esta mentalidad abiertamente imperial que se asienta en la creencia cuasirreligiosa de que Estados Unidos constituye un Estado-nación escogido y predestinado, con derechos y responsabilidades en el ámbito planetario autoasignados y por encima del marco jurídico internacional establecido particularmente en la última posguerra, se explayó en otros dogmas y sofismas, trasformados en políticas de Estado, igualmente reveladores: La disposición de Estados Unidos para aplicar la fuerza en todo el mundo es la última salvaguardia contra el caos (¿y que sucede con el caos que ocasiona el intervencionismo imperialista?). Estados Unidos debe siempre liderar en el escenario internacional. Si no lo hacemos ningún otro lo hará. La fuerza militar a la que ustedes se han incorporado (se refiere a los oficiales egresados de la academia militar) es, y siempre será, la espina dorsal de ese liderazgo. Y, por si quedara alguna duda: “Estados Unidos usará su fuerza militar, unilateralmente si es necesario, cuando nuestros intereses básicos lo exijan, cuando nuestro pueblo sea amenazado, cuando nuestros medios de vida estén en juego, cuando la seguridad de nuestros aliados esté en peligro… La opinión internacional (y añadiría, el derecho internacional) importa, pero Estados Unidos jamás debe pedir permiso para proteger a nuestro pueblo, a nuestra patria, a nuestra manera de vivir”.

La Secretaria de Estado Adjunta para asuntos Euroasiáticos del Departamento de Estado, Victoria Nuland, repartiando viandas y panecillos a las bandas neonazis reunidas en la Plaza Maidan de Kiev como parte de su responsabilidad en impulsar el "Destino Manifiesto" de Estados Unidos. ¡Por favor que nadie vaya a acusar a Washington de entrometerse en asuntos internos de terceros países!

Estas ideas expresadas por Obama dan cuenta de la continuidad del pensamiento de la clase dirigente de ese país por más de dos siglos. El supuesto derecho a intervenir militarmente cuando y donde sus intereses lo requieran, a expandirse y conquistar territorios por cualquier medio, incluyendo la guerra colonial (por cierto, llevada a cabo en 1898 contra España, apoderándose de varias de sus colonias), a partir de la justificación de imponer a pueblos y naciones las leyes y formas de gobierno consideradas las mejores en la Tierra, conforman la mentalidad de las élites gobernantes desde el siglo XVIII, cuando los Padres Fundadores de la República, recién independizada de Inglaterra, planeaban apoderarse de todo el continente. Jefferson creía en 1786 que la naciente confederación debía considerarse el nido desde el cual toda América, la del Norte y la del Sur, ha de poblarse, y le preocupaba que España fuera demasiado débil para mantener sus dominios coloniales, hasta que nuestra población haya avanzado lo suficiente para ganarles el dominio palmo a palmo. La declaración de James Monroe en 1823, basada en las ideas de John Quincy Adams sintetizadas en la frase de América para los americanos, que rápidamente se transformó en doctrina para darle su pátina de misticismo y otorgarle alguna respetabilidad, así como la creencia en el Destino Manifiesto, constituyen las formas ideológico-discursivas para indicar a los poderes coloniales de Europa que Estados Unidos entraba, en igualdad de condiciones, en el reparto colonial del mundo, en el que América, en efecto, debía ser considerada como campo libre de toda injerencia europea para beneficio exclusivo de los estadunidenses.

Además de esta renovación de las creencias de pueblo escogido, el profeta Obama, ciertamente con mayor capacidad retórica e intelectual que su predecesor Bush, tuerce la verdad histórica, o demuestra su profunda ignorancia en la realidad contemporánea al sostener que: “Estados Unidos tuvo la sabiduría de establecer instituciones para mantener la paz y apoyar el progreso humano –desde la OTAN a las Naciones Unidas, desde el Banco Mundial al FMI–”. La iniciativa de fundar un nuevo organismo internacional fue discutida al final de la Segunda Guerra Mundial por las potencias vencedoras y la carta de creación de la ONU fue firmada inicialmente por 51 estados, mientras que la OTAN ha sido la expresión misma del militarismo, las provocaciones y las agresiones bélicas estadunidenses-europeas, especialmente durante la guerra fría, muy lejos de la paz y el progreso humano. Por su parte, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional constituyen las principales instituciones de la expoliación financiera de los países capitalistas al mundo del subdesarrollo y de la imposición de la actual trasnacionalización neoliberal a escala planetaria.

Obama sostiene que uno de los elementos del liderazgo de su país es su disposición a actuar en nombre de la dignidad humana. El apoyo de Estados Unidos a la democracia y los derechos humanos va más allá del idealismo, es un asunto de seguridad nacional. Y en esa dirección recuerda que debido a los esfuerzos de Estados Unidos, debido a la diplomacia de Estados Unidos y la ayuda al exterior, así como al sacrificio de nuestros militares, más gente vive hoy con gobiernos elegidos, más que en ningún otro momento de la historia humana.
Irak es uno de los ejemplos más recientes y notables de esa disposición a actuar en nombre de la dignidad humana y, sobre todo, de los sacrificios de los militares estadunidenses: un país devastado, destruida toda la infraestructura sanitaria, educativa y de salud, con más de un millón de muertos, 4 millones y medio de desplazados y refugiados, 5 millones de huérfanos, más de 8 millones que requieren de ayuda humanitaria, con 70 por ciento de la población que no dispone de agua potable y sumido en el caos de una guerra confesional propiciada por la potencia ocupante.
Parafraseando a Simón Bolívar: Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar al mundo de miserias y muerte en nombre de la libertad.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/06/20/index.php?section=opinion&article=019a2pol

20.6.2014

¡Imperdible!  Ya está en la web la presentación del libro de Alí Rodríguez, Antes de que se me olvide, una notable articulación entre autobiografía y análisis histórico de América Latina y el Caribe por uno de los más lúcidos políticos e intelectuales de la izquierda latinoamericana. Alí fue guerrillero comunista, prisionero político, colaborador de Hugo Chávez desde el inicio del proyecto bolivariano. Fue su Canciller, Ministro de Hacienda y Ministro de Minas y Petróleo durante el paro petrolero. Fue una figura central en la "resurrección" de la OPEP, tan odiada por el imperialismo y actualmente es Secretario General de la UNASUR. Te lo cuenta todo en:

https://www.youtube.com/watch?v=vSIdeGyyXkQ&feature=youtu.be

19.6.2014

Un posteo de anteayer en mi página de Facebook ha despertado la indignación de algunos que, ante su lectura, me acusan de intolerante por manifestar mi disgusto al  tener que viajar en compañía de –según nota del Infobae- personajes “que piensan distinto.” (http://www.infobae.com/2014/06/18/1574027-un-academico-dijo-que-fue-desagradable-viajar-avion-gente-que-piensa-distinto)  En realidad no me molesta tanto eso como que se trata de personas asociadas a algunos de los períodos más nefastos de la historia argentina contemporánea (caso Miguel Angel Broda o Joaquín Morales Solá con la dictadura cívico-militar); o a los gobiernos de Carlos Saúl Menem (Julio Bárbaro, Javier González Fraga y nuevamente Broda) y la Alianza (otra vez González Fraga y Graciela Fernández Meijide). Dado que ninguna de estas tres experiencias de gobierno le hizo bien al país sino todo lo contrario, y habida cuenta de que mis ocasionales acompañantes estaban en ese avión no pude evitar sentirme invadido por una sensación de profundo desagrado al evocar su triste protagonismo bajo esos gobiernos. No podría haber sido de otro modo salvo, claro está, que hubiese perdido por completo la memoria, cosa que hasta ahora no ha ocurrido. Sensación que se acrecentó al también recordar que en estos días casi todos ellos forman parte del elenco estable de TN y la multitud de canales de aire y de cable, amén de radios am y fm, afiliados al Multimedio Clarín, desfilando semana tras semana en programas de propaganda política (autoproclamados como “periodismo independiente”) y siendo presentados por sus anfitriones como elevadas expresiones de  la “política seria” y venerables custodios de la institucionalidad republicana, por contraposición al “populismo irresponsable” del gobierno.


Infobae  edita el posteo y me hace aparecer como diciendo que Graciela Fernández Meijide fue cómplice de la dictadura, cuando es público y notorio que no ha sido así. Pero si está incluida entre los personajes que causaron mi malestar es porque, al igual que los demás, avaló la farsa de la Convertibilidad y las políticas neoliberales de la Alianza y su funesto Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo.  Y porque en medio del apogeo del neoliberalismo menemista fue una fervorosa defensora de la consigna “alternancia sin alternativas” (que quería decir “menemismo sin Menem”)  durante la campaña electoral de 1999 que culminaría con la victoria de la Alianza.  Por otra parte la nota de Infobae recuerda mi condición de ex Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires entre 1990 y 1994. Hubiera sido apropiado que también dijera que accedí a esa función por haber sido el candidato más votado de la lista de izquierda en representación del claustro de profesores al Consejo Superior de la UBA, y que disputé ese cargo en contraposición a diversos nucleamientos del peronismo y el radicalismo. Y que durante esa gestión acompañé al rector Oscar Shuberoff en su exitosa lucha para desbaratar los planes del menemismo tendientes a producir una privatización de hecho de la UBA y liquidarla como universidad pública y gratuita, tal como desgraciadamente ocurriera en Chile y en otros países de Nuestra América. Y en relación al “pelotón de fusilamiento” del asesino de Chávez creo que Infobae tendría que ser más cuidadoso para transmitir con exactitud las expresiones que pone en boca de  los protagonistas de sus noticias. Lo que si escribí pocos minutos después de retirarme del mausoleo que guarda los restos de Chávez y lo ratifico ahora fue que si “se descubriese quién fue el autor material de la muerte de Chávez (porque cada día estoy más convencido de que lo mataron), me presentaría como voluntario para cumplir con la pena capital que cualquier Corte seguramente impondría para integrar el pelotón de fusilamiento que pusiera término a la vida del canalla que asesinó a nuestro amigo. Declaro que no soy partidario de la pena de muerte, pero un magnicidio de tan enorme trascendencia para las luchas de nuestros pueblos puso en crisis la solidez de aquella convicción.”

Para concluir: el desagrado que me produjeron estos personajes en ese inolvidable vuelo no eran por ser “gente que piensa distinto.” Por mi actividad académica y periodística vivo rodeado de personas que piensan distinto. Lo que me perturbaba de mis acompañantes no era que pensaran distinto sino que  “actuaron distinto”. Y que al obrar de ese modo ocasionaron graves males que la Argentina viene arrastrando por décadas, y que hoy se hace presente con perfiles apocalípticos como producto de la “justicia” estadounidense. El olvido es mal consejero, tanto para la vida personal como en la esfera pública. Dante decía que no hay ciencia donde no hay recuerdo, y por eso dedico buena parte de mi tarea como cultor de la ciencia política a investigar y recordar hechos y situaciones, las más de las veces desagradables.  Pese a ello no tengo problemas en compartir algunos momentos con gente que piensa distinto y expresa públicamente sus opiniones. Pero una cosa es el pensar y otra bien distinta el actuar. Ya desde el primer año cualquier estudiante de sociología sabe que una cosa son las ideas y otra los comportamientos. El problema es con los segundos, no con las primeras. Los que estaban en ese avión no sólo pensaban distinto; obraron, y obraron mal, y eso fue lo que motivó mi disgusto. Y por último, ¿qué tiene de censurable que, a posteriori del viaje, haya manifestado públicamente mi malestar? No tuve ni un solo desplante para con ellos, ni abandoné el avión a los gritos denunciando su presencia, ni lancé una sonora acusación en contra de esos viajeros. Todo lo contrario: ocupé mi asiento y me enfrasqué en una reflexión sobre la historia argentina reciente y el papel que en ella jugaron mis ocasionales acompañantes. ¿De cuál intolerancia me hablan?  
   

Por último, habría sido interesante que Infobae y el resto de los medios hegemónicos hubieran manifestado un repudio al menos similar al suscitado por mis palabras ante el “escrache” y acoso al que fue sometido el actual ministro de Economía, Axel Kicillof, junto con su mujer y pequeños hijos en el  Buquebús que los traía de regreso a la Argentina. Me parece que comparada con mis palabras, por hirientes que hayan sido, la actitud de los energúmenos que lo agredieron habría merecido una condena mucho más rotunda que la que me están prodigando ciertos medios y algunos fanatizados activistas en las redes sociales.  
16.6.2014

COLOMBIA. Triunfó Santos, lo menos malo de los muy malo que la política colombiana ofrecía a sus ciudadanos. El otro candidato, Zuluaga, era un peón del pérfido narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, el mismo que ya fuera de la presidencia dijo que "no invadí Venezuela porque no tuve tiempo". Ante esto, Hugo Chávez le replicó, sin pelos en la lengua y con toda la razón de su lado: "¡Uribe: no invadiste Venezuela porque no tuviste cojones!". Por ahora, este energúmeno al servicio del imperio no contará con uno de sus lugartenientes para gobernar Colombia. 


Pero, quien volvió a ganar las elecciones fue la abstención, síntoma inequívoco del déficit democrático del capitalismo colombiano: de 32.500.000 de electores inscriptos acudieron a las urnas poco menos que la mitad, 15.800.000. Los no votantes fueron 16.700.000. Santos obtuvo la "mayoría", pero sacó 7.605.424 votos, lo que representa el 50,80 DE LOS QUE VOTARON. Su rival, Zuluaga, obtuvo 6.757.628 votos, o el 45,13% DE LOS QUE VOTARON. En blanco: 619.000, 3.9 %. Si a los ausentistas sumamos los votos en blanco resulta que quienes repudiaron la oferta electoral del establishment fueron 17.350.000 colombianas y colombianos, es decir, alrededor de un 53 % del electorado.


El arcaico sistema partidario colombiano no da para más, y junto con la paz se impone una transformación revolucionaria del estado que siente nuevas bases de legitimidad popular. Las protestas y enormes manifestaciones que conmovieron al país en los últimos tiempo lo reclaman a gritos. El fosilizado sistema de partidos es sordo, ciego y mudo, y parece imperturbable. Pero como decía Galileo ante sus inquisidores eclesiásticos que negaban el movimiento de la tierra, "eppur si muove" ( "sin embargo se mueve"), y la Colombia profunda se está moviendo, ¡y cómo! Todo mi cariño y mi solidaridad con su pueblo, martirizado por su oligarquía y amenazado con las siete bases que, como mínimo, el imperio ha instalado en su territorio.¡Viva Colombia!
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