Liborio Noval fue uno de los grandes fotógrafos que plasmó en miles de imágenes el proceso revolucionario cubano. El día 2 de enero de 1964 el Che participaba en un acto junto a Fidel y se interesó por un teleobjetivo que Noval traía consigo. Se lo prestó y con su otra cámara le tomó varias fotos al Guerrillero Heroico y a Fidel mientras pronunciaba su discurso. Al revelar el rollo que tenía en la máquina con el teleobjetivo se da cuenta que hay una foto que no había sido tomada por él sino por el Che, que era el único que había utilizado su cámara. Aquí pueden verse las dos fotografías: la de Liborio fotografiando al Che y la de éste haciendo lo propio con Fidel. (Detrás del Che se divisa a Carlos Rafael Rodríguez y a la lideresa comunista española Dolores Ibárruri, "La Pasionaria".) 






¿Te vas a perder de ver estas fotos, y otras extraordinarias, en tamaño 50 x 60 centímetros? Lo único que tenés que hacer es ir a ver la muestra "83 motivos" de imágenes de Fidel tomadas por el ya mencionado Noval, Osvaldo Salas, Roberto Salas, Pablo Caballero y Alex Castro. La muestra se exhibe TODOS LOS DÍAS, de 10 a 22, con ENTRADA LIBRE Y GRATUITA, en los tres niveles del Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, Buenos Aires.
24.4.2014

En su extraordinario Discurso de Angostura (15 Febrero 1819) Simón Bolívar decía que "Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza." El engaño, la mentira, la mendacidad han sido armas tradicionales de todos los imperios, y en el imperio norteamericano esa herramienta ha sido perfeccionada casi hasta el límite de lo imposible. Mentiras que manipulan y que "fabrican el consenso", para utilizar la feliz expresión de Noam Chomsky, para lo cual cuentan con la invalorable ayuda de los "medios de desinformación de masas". En la columna que sigue Thierry Meyssan ofrece una evaluación de la situación actual y de las grietas que comienzan a abrirse en las mentiras oficiales de Washington. Si no pueden engañarnos como antes no podrán seguir dominándonos como antes, si hemos de creer en lo que acertadamente decía Bolívar.




«ANTE NUESTRA MIRADA»

Hacia el fin de la propaganda estadounidense

La propaganda del Imperio anglosajón nos ha hecho creer que Estados Unidos es «el país de la libertad» y que sus guerras no tienen otro objetivo que la defensa de sus ideales. Pero la crisis ucraniana acaba de modificar las reglas del juego: Washington y sus aliados han perdido el monopolio de la palabra. El gobierno y los medios de prensa de otro gran Estado, Rusia, están rebatiendo abiertamente las mentiras que desde hace un siglo sirvieron de basamento al Imperio anglosajón. En estos tiempos de satélites y de internet, la propaganda anglosajona ya no funciona.
 | DAMASCO  
Fuente: http://www.voltairenet.org/article183372.html

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Barack Obama sabe hablar. La realidad es que el presidente no escribe sus discursos. Sólo lee los discursos que otros escriben para él… mientras que otros gobiernan por él.
Los gobernantes siempre tratan de convencer de que están haciendo lo correcto porque las multitudes no siguen a alguien a sabiendas de que no tiene la razón. El siglo XX se caracterizó por el surgimiento de nuevos métodos de propagación de ideas que nada tienen que ver con la verdad. Los occidentales afirman que la propaganda moderna comenzó con el ministro nazi Joseph Goebbels. Así tratan de hacer olvidar que el arte de falsear la percepción de las cosas fue desarrollado desde mucho antes por los anglosajones.
En 1916, el Reino Unido creó en Londres la Wellington Housey más tarde la Crewe House. Simultáneamente, los estadounidenses creaban el Comittee on Public Information(CPI). Partiendo del principio que la Primera Guerra Mundial era un enfrentamiento de masas y no de ejércitos, aquellos organismos trataron de intoxicar a sus propios pueblos, al igual que a los de sus aliados y sus enemigos.
La propaganda moderna comienza con la publicación en Londres del informe Bryce sobre los crímenes de guerra de Alemania, documento que fue traducido a 30 idiomas. Según el informe Bryce, el ejército alemán había violado a miles de mujeres en Bélgica, así que los británicos estaban luchando contra la barbarie. Al terminar la Primera Guerra Mundial se descubrió que todo el informe era una mentira enteramente fabricada con testimonios falsos y con ayuda de varios periodistas.
Mientras tanto, en Estados Unidos George Creel inventó una historia que presentaba la Guerra Mundial como una cruzada de las democracias por una paz que concretaría los derechos de la humanidad.
Los historiadores han demostrado que la Primera Guerra Mundial tuvo causas tan inmediatas como profundas, siendo la más importante de ellas la rivalidad entre las grandes potencias que competían entre sí por extender sus imperios coloniales.
Los burós de propaganda de Estados Unidos y Reino Unido eran organismos secretos que trabajaban para el Estado. Se diferenciaban de la propaganda leninista, que ambicionaba «revelar la verdad» a las masas ignorantes, en que los anglosajones trataban de engañarlas y manipularlas. Y para lograrlo, los organismos estatales anglosajones tenían que actuar a escondidas y usurpando falsas identidades.
Después de la desaparición de la Unión Soviética, Estados Unidos dio menos importancia a la propaganda y optó por la Relaciones Públicas. El objetivo ya no era mentir sino llevar a los periodistas de la mano para que vieran únicamente lo que se les mostraba. Durante la guerra de Kosovo, la OTAN recurrió a Alastair Campbell, un consejero del primer ministro británico, para contarle diariamente a la prensa una historia diferente. Mientras los periodistas se entretenían en reportar las historias de Campbell, la alianza atlántica podía bombardear «en paz». El objetivo no era tanto mentir sino más bien desviar la atención.
Pero lo que se ha dado en llamar story telling [en español, “contar historias”] cobró gran fuerza con el 11 de septiembre de 2001. El objetivo era concentrar la atención del público sobre los atentados de Nueva York y Washington para que no viera el golpe de Estado militar que se produjo aquel mismo día: traspaso de los poderes ejecutivos del presidente George W. Bush a una entidad militar secreta y detención camuflada de todos los miembros del Congreso estadounidense. Aquella operación de intoxicación fue obra de Benjamin Rhodes, actual consejero del hoy presidente Barack Obama.
Durante los siguientes años la Casa Blanca creó un sistema de intoxicación con sus principales aliados (Reino Unido, Canadá, Australia y, claro está, Israel). Esos 4 gobiernos recibían diariamente instrucciones, incluso discursos completamente redactados, enviados por el Buró de Medios Globales para justificar la guerra contra Irak y calumniar a Irán [1].
Desde 1989, Washington se apoyaba en la CNN para divulgar rápidamente sus mentiras. Con el tiempo, Estados Unidos fue creando un cártel de cadenas informativas de televisión vía satélite (Al-ArabiyaAl-JazeeraBBCCNNFrance24Sky). En 2011, durante los bombardeos de la OTAN contra Trípoli, la OTAN logró convencer bruscamente a los libios de que habían perdido la guerra y que era inútil proseguir la resistencia.
Sin embargo, en 2012, la OTAN no logró reeditar la maniobra para convencer a los sirios de que el derrocamiento de su gobierno era inevitable. La repetición de aquella maniobra falló porque los sirios habían tenido conocimiento de lo sucedido en Libia, donde las cadenas de televisión internacionales habían manipulado la situación. Sabiendo aquello, el Estado sirio tuvo tiempo de prepararse para contrarrestar la manipulación que se había preparado [2]. Este fracaso marcó el fin de la hegemonía del cártel de «la información».
La actual crisis entre Washington y Moscú sobre la situación en Ucrania ha obligado a la administración Obama a revisar su sistema. Ya Washington no es el único que logra hacerse oír sino que tiene que tratar de rebatir los argumentos del gobierno y los medios de prensa rusos, accesibles en todas partes del mundo a través de transmisiones satelitales y de internet. El secretario de Estado John Kerry ha tenido que nombrar un nuevo secretario adjunto a cargo de la propaganda: el ex redactor jefe de Time Magazine, Richard Stengel [3]. En realidad, Stengel ya estaba en funciones antes del 15 de abril de 2014, fecha en que prestó juramento para el cargo. Pero el 15 de marzo ya había enviado a los principales medios de la prensa atlantistas una «Hoja Informativa» sobre las «10 falsedades» de Vladimir Putin sobre Ucrania [4]. Lo mismo había hecho el 13 de abril, distribuyendo un segundo documento con «otras 10 falsedades» [5].
Lo primero que salta a la vista al leer ese texto es la necedad que lo caracteriza. El texto apunta a validar la historia oficial sobre una revolución en Kiev y a desacreditar el discurso ruso sobre la presencia de nazis en el nuevo gobierno ucraniano, cuando ya se sabe que en Kiev no hubo una revolución sino un golpe de Estado fomentado por la OTAN y ejecutado por Polonia e Israel con una mezcla de recetas para «revoluciones de colores» y «primaveras árabes» [6].
Los periodistas que recibieron las «hoja informativas» del gobierno de Estados Unidos y que se hicieron eco de su contenido también conocen perfectamente el contenido de la conversación telefónica de la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland sobre cómo Washington iba a cambiar el régimen en Ucrania –en detrimento de la Unión Europea– y la del ministro estoniano de Relaciones Exteriores Urmas Paets sobre la verdadera identidad de los francotiradores de la plaza Maidan. Y también habían tenido conocimiento anteriormente de las revelaciones del semanario polaco Nie sobre el entrenamiento de los cabecillas nazis en la Academia de Policía de Polonia, 2 meses antes de los hechos de la plaza Maidan. En cuanto a negar la presencia de nazis en el nuevo gobierno ucraniano, es como decir que el sol sale de noche. No hace falta ir a Kiev para comprobarlo, basta con leer los escritos de los actuales ministros y escuchar sus declaraciones [7].
A fin de cuentas, si bien todos los argumentos que Washington se toma el trabajo de enviar por escrito a las redacciones permiten crear la ilusión de que existe un consenso de la gran prensa atlantista, el hecho es que no tienen la menor posibilidad de llegar a convencer a los ciudadanos mínimamente curiosos. Por el contrario, es tan fácil descubrir el engaño navegando un poco por internet que ese tipo de manipulación no logrará otra cosa que reducir aún más la credibilidad de Washington.
El 11 de septiembre de 2001, el unanimismo de la prensa atlantista permitió convencer a la opinión pública internacional. Pero el trabajo que numerosos periodistas y ciudadanos –entre los que tengo el honor de contarme– han venido realizando desde entonces ha demostrado la imposibilidad material de lo que se afirma en la versión oficial. Trece años después de los hechos, cientos de millones de personas han tomado conciencia de aquellas mentiras. Y serán cada vez más numerosas… gracias al nuevo dispositivo estadounidense de propaganda. El resultado final es que quienes se hacen eco de la propaganda de la Casa Blanca, principalmente los gobiernos y los medios de prensa de la OTAN, están destruyendo su propia credibilidad.
Barack Obama y Benjamin Rhodes, John Kerry y Richard Stengel trabajan solamente para el corto plazo. Su propaganda sólo convence a los pueblos por espacio de algunas semanas. Pero los indignan cuando descubren la manipulación. Estos personajes están socavando involuntariamente la credibilidad de las instituciones de los Estados de la OTAN que se hacen eco de su propaganda conscientemente. Han olvidado que la propaganda del siglo XX funcionaba únicamente porque el mundo estaba dividido en dos bloques que no comunicaban entre sí y que el monolitismo al que hoy aspiran es incompatible con los nuevos medios de comunicación.
Aunque no ha terminado todavía, la crisis de Ucrania ya ha cambiado profundamente el mundo. Al contradecir públicamente al presidente de Estados Unidos, Vladimir Putin ha dado un paso que en lo adelanto impide el éxito de la propaganda estadounidense.

Otros medios de comunicación internacionales que están rompiendo la propaganda informativa anglo-sajona

Russia Today en castellano (español)
HispanTV, Irán, en castellano (español)
Telesur, Venezuela y otros países latinoamericanos
[1] «Un réseau militaire d’intoxication», Réseau Voltaire, 8 de diciembre de 2003.
[2] «La OTAN prepara la mayor operación de intoxicación de la Historia», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya PravdaRed Voltaire, 12 de junio de 2012.
[6] «Ucrania: Polonia entrenó a los gopistas 2 meses antes de Maidan», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de abril de 2014.
[7] «¿Quiénes son los nazis en el gobierno ucraniano?», por Thierry Meyssan,Red Voltaire, 3 de marzo de 2014.

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Invita:
 
La Semana De FIDEL

Fidel: 83 Motivos
Inauguración de la muestra fotográfica
Martes 22 de Abril
 
2 CHE Y FIDEL.gacetilla
 
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini – Av. Corrientes 1543
Sala Abraham Vigo [PB], Sala Raúl Lozza [2º S] y Espacio [1º S] 19:00.
 
Los trabajos presentados reúnen fotografías, la mayoría no vistas en Argentina, de Osvaldo Salas, Liborio Noval, Roberto Salas, Pablo Caballero y Alex Castro que recorren de manera inédita un extenso tramo de la vida de Fidel Castro Ruz, es decir, de la Historia de Cuba, de la Historia de América Latina, de la Historia del siglo XX y XXI, que arrastra las luchas independentistas del XIX en la figura de José Martí y la configuración de Nuestra América, la Historia de los pueblos, la Historia de la Revolución, de Fidel; toda ella en pequeños gestos, momentos íntimos, desacomodados y en soledad, de donde emana el legado humanista de Fidel.

Fidel y la emancipación Nuestroamericana
Mesa redonda - Miércoles 23 de Abril - 19:00.
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini – Av. Corrientes 1543
Sala Raúl González Tuñón [1º P]
 
Se examinarán los decisivos aportes del líder histórico de la Revolución Cubana en el despertar de la conciencia revolucionaria de Nuestra América y en la toma de conciencia del carácter inconcluso de las gestas independentistas de comienzos del siglo diecinueve y, por consiguiente, en la necesidad de bregar por nuestra “segunda y definitiva independencia”.
Participan: Jorge Lamadrid Mascaró (Embajador la República de Cuba en Argentina), Atilio Borón (Director del PLED-CCC) y Francisco Martínez Peria (Coordinador del Departamento de Historia / CCC).

Fidel. Una historia, cinco miradas
Presentación del libro de fotos de Fidel Castro
 Lunes 28 de Abril
FIDEL-CORTE DE CAÑA.web
 
40º Feria del libro de Buenos Aires. Capítulo Cuarenta
Predio Rural de Exposiciones – Av. Sarmiento 2704
Sala Victoria Ocampo [Pabellón Blanco de la Feria del Libro] 20:30.
 
El  libro compila trabajos de cinco artistas unidos a partir de la muestra Fidel. 83 Motivos. Estas imágenes recorren la vida del comandante desde los inicios de la Revolución hasta nuestros días. Participan: Jorge Lamadrid Mascaró (Embajador la República de Cuba en Argentina), Atilio Borón (Director del PLED-CCC) y Juan Carlos Junio (Director del CCC). Con la presencia de Alex Castro, autor de una serie de fotografías incluidas en el libro.

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Agradecemos la difusión de esta informaciónPrensa CCC: Cecilia Balaguer l Carolina Guevara l prensa@centrocultural.coop www.centrocultural.coop l FACEBOOK l TWITTER l Av. Corrientes 1543, Buenos Aires l Tel: 5077-8016
19.4.2014

Comparto una interesante nota de Jim Lobe, que demuestra la tremenda desigualdad económica existente en Estados Unidos y, sobre todo, la tendencia hacia una acentuación de este flagelo en el último medio siglo. Si a inicios de la década de los 50 la ratio entre la remuneración de los gerentes y la de los trabajadores era de 20 a 1, y en 1980 (antes del tsunami neoconservador y reaccionario de Ronald Regan) era de 42 a 1, ahora, la asimetría creció exponencialmente hasta llegar a 331 a 1. Y si se toma en cuenta exclusivamente a las 100 principales empresas de los Estados Unidos la remuneración de sus gerentes generales (CEOs) alcanza un nivel promedio de casi 14 millones de dólares al año, contra el ingreso medio de los trabajadores de poco más de 35.000 dólares/año. Es decir, una proporción de 400 a 1.
Conclusión: cuando los gobernantes, ideólogos y publicistas de Estados Unidos y sus voceros locales erigen a ese país como el modelo a imitar lo que no están diciendo es que nos resignemos a vivir bajo un régimen de radical e incontenible desigualdad, con una pequeña elite viviendo en una obscena opulencia y el resto bregando a diario para sobrevivir. A esto se le llama ¡"manejo sensato de la economía"! Y cuando señalan al sistema político estadounidense como un modelo democrático lo que hay que decir es que si alguna vez lo fue ya no lo es más. La democracia es absolutamente incompatible con la desigualdad, como lo demuestra la historia de la filosofía política desde Platón hasta nuestros días. El "régimen" norteamericano no es una democracia sino una "plutocracia", es decir, un gobierno de los ricos. En realidad, una dictadura de los ricos sin derechos laborales, sin sindicatos, con privilegios extraordinarios para los ricos y con una Corte Suprema que cada año otorga mayores facilidades para que millonarios y grandes empresas controlen, con sus donaciones y el nefasto papel de los lobbies, las decisiones que elaboren el Ejecutivo y el Congreso.



Ejecutivos de EEUU ganan 331 veces más que un empleado promedio


Por Jim Lobe
WASHINGTON, 17 abr 2014 (IPS) – Una encuesta divulgada esta semana por la mayor federación sindical de Estados Unidos concluye que los directores ejecutivos de las principales corporaciones del país ganaron 331 veces más dinero que el trabajador promedio en 2013.
Según la base de datos 2014 Executive PayWatch de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), los ejecutivos de 350 empresas del país ganaron un promedio de 11,7 millones de dólares el año pasado, en comparación con el trabajador promedio, que percibió 35.293 dólares.
Los mismos jefes obtuvieron, en promedio, un ingreso 774 veces mayor que los trabajadores que percibieron el salario mínimo federal por hora de 7,25 dólares, o poco más de 15.000 dólares al año, según la base de datos.
Otra investigación de las principales 100 corporaciones estadounidenses divulgada el domingo 13 por The New York Times concluyó que la compensación media de un directivo de esas empresas el año pasado fue aún superior: 13,9 millones de dólares.
Ese informe, el Equilar 100 CEO Pay Study, determina que en conjunto esos altos ejecutivos se embolsaron 1.500 millones de dólares en 2013, algo más que el año anterior.
Como en los últimos años, quien más dinero obtuvo fue Lawrence Ellison, director ejecutivo de Oracle: 78,4 millones de dólares.
Los dos estudios, divulgados mientras decenas de millones de personas presentan su declaración anual de impuestos, echan leña al acalorado debate sobre el aumento de la desigualdad de ingresos en este país.
El fenómeno saltó al primer plano con el movimiento Ocupa Wall Street de 2011.
El presidente Barack Obama lo describió como “el desafío que define nuestro tiempo”, mientras se pone en marcha la campaña por las elecciones de mitad de período.
El mandatario intentó darle respuesta aumentando el salario mínimo y extendiendo los beneficios por desempleo y el pago de horas extra a los trabajadores federales, entre otras medidas.
El hecho de que Obama ponga la mira en la desigualdad y en los peligros que esta plantea le ha hecho ganar cierto respaldo intelectual, e incluso teológico, en los últimos meses.
En una revisión de su tradicional ortodoxia neoliberal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) divulgó el mes pasado un estudio sobre los efectos negativos de la desigualdad en el crecimiento económico y en la estabilidad política.
La directora gerenta del FMI, Christine Lagarde, advirtió que la desigualdad crea “una economía de la exclusión” y que amenaza “el precioso tejido que mantiene unida a nuestra sociedad”.
El papa Francisco también se ha pronunciado reiteradamente sobre los peligros que plantea la desigualdad económica, por ejemplo, en una reunión privada que el mes pasado mantuvo con Obama en el Vaticano.
El informe  Global Risks del Foro Económico Mundial, publicado en enero, sostiene que la marcada desigualdad de ingresos será el mayor riesgo para la estabilidad mundial en la próxima década.
Mientras, un nuevo estudio del economista francés Thomas Piketty, “El capital en el siglo XXI”, que compara la desigualdad de hoy con la de fines del siglo XIX, recibe críticas favorables en prácticamente todas las publicaciones dominantes.
La obra se basa en datos de decenas de países de Occidente que se remontan a dos siglos.
Piketty argumenta que se necesitan medidas radicales de redistribución, como un “impuesto mundial al capital”, para revertir las actuales tendencias hacia una mayor desigualdad. El autor se encuentra esta semana en Washington para disertar ante expertos de varios centros de pensamiento.
El fallo de la Suprema Corte de Justicia, que a comienzos de este mes amplió los límites de las contribuciones que pueden hacer los acaudalados a los partidos políticos y a las campañas electorales, hace temer a muchos que la democracia estadounidense vaya en camino de convertirse en una plutocracia.
De todos los países de Occidente, el que registra mayor disparidad de ingresos es Estados Unidos, según varias mediciones. En su libro, Piketty muestra que esta desigualdad actual de Estados Unidos excede a la que tenía Europa en 1900.
La diferencia de 331 a uno entre lo que perciben los 350 directores ejecutivos y el trabajador promedio es coherente con la brecha salarial característica de la última década.
Esta realidad contrasta drásticamente con la que existía después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En 1950, por ejemplo, los salarios de los directores de las corporaciones eran 20 veces mayores que los de los trabajadores.
En 1980, antes de que el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) empezara a implementar sus políticas económicas de la “magia del mercado”, había que multiplicar por 42 el salario de un trabajador para obtener el de un alto ejecutivo, según Sarah Anderson, veterana observadora de las compensaciones del Instituto de Estudios Políticos de Washington.
“No creo que nadie, excepto tal vez Larry Ellison, pueda decir que los gerentes de hoy son una forma evolucionada del homo sapiens en comparación con sus predecesores de hace 30 o 60 años”, se burló Bart Naylor, promotor de políticas financieras en la organización Public Citizen.
“Quienes crearon la industria farmacéutica y la de alta tecnología… eran altos ejecutivos y no drenaban la economía del modo en que lo hacen los ejecutivos de hoy”, dijo a IPS.
“La maquinaria de recompensas a los ejecutivos está arruinada”, agregó.
Lo mortificante para los sindicalistas es que muchas de estas empresas sostienen que no pueden darse el lujo de aumentar los salarios a sus trabajadores.
“Pay Watch llama la atención sobre el demencial nivel de compensaciones de los directores ejecutivos, mientras los trabajadores que crean esas ganancias corporativas no logran percibir lo suficiente para cubrir sus gastos básicos”, dijo el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka.
“Consideren que los beneficios por retiro del presidente de Yum Brands, que posee KFC, Taco Bell y Pizza Hut: más de 232 millones de dólares, con impuestos diferidos”, dijo Anderson.
“Es bastante obsceno para una corporación que emplea mano de obra barata”, añadió.
Actualmente, el Congreso legislativo considera varias medidas para abordar el asunto, aunque la mayoría de ellas cuentan con la oposición de los republicanos, que son mayoría en la Cámara de Representantes.
No obstante, un proyecto tributario presentado por el presidente republicano del poderoso Comité de Medios y Arbitrios de esa cámara puede poner fin a una clara injusticia, la que exime a los ejecutivos de pagar impuestos por los “honorarios al desempeño” que reciben cuando cumplen ciertas metas fijadas por el directorio de la empresa.

Además, la Comisión Nacional de Valores empiece a aplicar una norma pendiente desde hace tiempo que exigirá a las corporaciones que cotizan en bolsa revelar los ingresos de sus directores ejecutivos, comparados con los de sus empleados de tiempo completo, parcial, temporario y estacional, tanto estadounidenses como extranjeros.
17 de Abril, 2014

Se nos fue García Márquez, maravilloso escritor y hombre de la Patria Grande latinoamericana. ¿Qué se puede decir de él que ya no se haya dicho? Mejor leamos, o re-leamos, el discurso pronunciado al recibir el Premio Nobel de Literatura el año 1982. Una pieza político-literaria memorable del genial Gabo.


Gabo, desafiando todo el protocolo, recibe el Premio Nobel de Literatura de manos de Carl Gustav,  rey de Suecia 



"La soledad de América Latina"
Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, 1982 


Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego.

Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió 
peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.
ESTE LUNES 14 de ABRIL, al cumplirse un año del triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de la República Bolivariana de Venezuela, el CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN de Buenos Aires, Corrientes 1543, organiza una mesa redonda sobre "LA OFENSIVA DESESTABILIZADORA DE ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA." 

Participarán VICTOR HUGO MORALES (periodista), PEDRO BRIEGER (analista internacional), MODESTO GUERRERO (periodista y escritor) y ATILIO BORON.

Coordinan: Martín Burgos (Coordinador Departamento de economía del CCC) y Damian Pierbattisti (Director del Grupo de Estudio "Hegemonía, Estado y Neoliberalismo").



El encuentro tendrá lugar en la Sala Raúl González Tuñón del CCC a las 17:00 horas en punto.
9.4.2014

Comparto nota sobre la intervención de Joao Pedro Stédile en el reciente encuentro de los Movimientos Sociales del ALBA, realizada en Caracas a comienzos de Abril.
______________

João Pedro Stédile: “El proyecto imperialista retomó la ofensiva sobre América Latina”



La apertura de la reunión de Coordinación Continental de los Movimientos del ALBA contó con la intervención de João Pedro Stédile, referente del Movimiento Sin Tierra de Brasil, que desarrolló distintos aspectos políticos, económicos y sociales para la comprensión de la coyuntura en América latina.

Stédile identificó la presencia de tres proyectos distintos en América latina: el proyecto imperialista, hegemonizado por el gobierno de EEUU; el proyecto neodesarrollista, en el cual las burguesías locales juegan un rol central sin enfrentar al imperialismo, como Argentina y Brasil; y el proyecto del ALBA, protagonizado por la clase trabajadora continental con articulación popular.

En el último año el proyecto imperialista retomó la ofensiva sobre América Latina, a través del acuerdo del pacífico, del avance sobre nuestros recursos naturales, la expansión del agronegocio, el control de las informaciones, de los medios de comunicación, del poder judicial y del Congreso. En cuanto al proyecto neodesarrollista, basado en la recuperación del crecimiento económico, el rol del Estado y la distribución de la renta, indicó que se encuentra ante un agotamiento, consistente en la incapacidad de resolver los problemas sociales de la clase trabajadora. La prioridad de ambos proyectos es hacer un acuerdo entre el Mercosur y Europa, al mismo tiempo que Europa y EEUU desarrollan sus propios acuerdos comerciales. Esto significaría reflotar la iniciativa del ALCA pero con otro nombre, con el objetivo de abrir un espacio de libre comercio en el hemisferio sur.

Por último João Pedro se refirió a la situación del proyecto del ALBA, que sufrió un estancamiento en el último año, disminuyendo la intensidad de acumulación de fuerzas. Los factores que explican esta coyuntura son diversos. El primero corresponde a la energía que pusieron los gobiernos en el Mercosur, UNASUR y CELAC, en lugar de atender al crecimiento del ALBA. El segundo está dado por el acoso del imperialismo hacia Venezuela, vanguardia del ALBA. El tercer factor es la ausencia de Chavez, y la dificultad de que Fidel asuma la tarea de articulación, que dejó vacante el rol de líder con capacidad moral. En cuarto lugar la clase trabajadora y los movimientos sociales que todavía están en un período histórico de reflujo. Las masas no están en las calles presionando a la burguesía, sino que las movilizaciones existentes son más bien defensivas. Nuestros movimientos y organizaciones, en esta correlación de fuerzas, tampoco lograron poner en pie acciones de masas.
Finalmente Stédile señaló en este marco, las luces de esperanza en el continente a partir de las victorias electorales en Ecuador, Venezuela y, más recientemente, en El Salvador.

____

Más información en 
http://www.albamovimientos.org/
7.4.2014

Se dieron a conocer estos últimos días unos documentos desclasificados del Presidente John F. Kennedy, cuya aura de "demócrata" y hombre de "ideas humanitarias y progresistas" todavía conserva vigencia en estos días. En los documentos que se señalan más abajo se demuestra como, según propias declaraciones de JFK, había que acabar con el "populismo" y la "infiltración comunista" del gobierno de Joao Goulart. Cuando lo recibió en la Casa Blanca  (ver foto abajo) el muy infame ya estaba tramando el golpe. ¡Menos mal que este era el "progre"!  Un capítulo más para la historia universal de la infamia de Jorge Luis Borges. (lamentablemente estos documentos todavía no están traducidos, pero igual creo que lo esencial será fácilmente comprendido aún por quienes tienen un elemental conocimiento del idioma inglés. )
(Ver la info original en :

http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB465/

Brazil Marks 50th Anniversary of Military Coup

On 50th anniversary, Archive posts new Kennedy Tape Transcripts on coup plotting against Brazilian President Joao Goulart

Robert Kennedy characterized Goulart as a "wily politician" who "figures he's got us by the ---."

Declassified White House records chart genesis of regime change effort in Brazil

National Security Archive Electronic Briefing Book No. 465Posted April 2, 2014
Edited by James G. Hershberg and Peter Kornbluh
For more information contact:
James G. Hershberg, 202/302-5718
Peter Kornbluh, 202/374-7281
nsarchiv@gwu.edu

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RELATED LINKS

From Regime Change to Declassified Diplomacy
By Peter Kornbluh, Unredacted, April 1, 2014
The United States, Brazil, and the Cuban Missile Crisis, 1962 (Part 1)
By James G. Hershberg, Journal of Cold War Studies, April 2004
The United States, Brazil, and the Cuban Missile Crisis, 1962 (Part 2)
By James G. Hershberg, Journal of Cold War Studies, April 2004
Brazil Marks 40th Anniversary of Military Coup
March 31, 2004


Washington, DC, April 2, 2014 – Almost two years before the April 1, 1964, military takeover in Brazil, President Kennedy and his top aides began seriously discussing the option of overthrowing Joao Goulart's government, according to Presidential tape transcripts posted by the National Security Archive on the 50th anniversary of the coup d'tat. "What kind of liaison do we have with the military?" Kennedy asked top aides in July 1962. In March 1963, he instructed them: "We've got to do something about Brazil."
The tape transcripts advance the historical record on the U.S. role in deposing Goulart — a record which remains incomplete half a century after he fled into exile in Uruguay on April 1, 1964. "The CIA's clandestine political destabilization operations against Goulart between 1961 and 1964 are the black hole of this history," according to the Archive's Brazil Documentation Project director, Peter Kornbluh, who called on the Obama administration to declassify the still secret intelligence files on Brazil from both the Johnson and Kennedy administrations.
Revelations on the secret U.S. role in Brazil emerged in the mid 1970s, when the Lyndon Johnson Presidential library began declassifying Joint Chiefs of Staff records on "Operation Brother Sam" — President Johnson's authorization for the U.S. military to covertly and overtly supply arms, ammunition, gasoline and, if needed, combat troops if the military's effort to overthrow Goulart met with strong resistance. On the 40th anniversary of the coup, the National Security Archive posted audio files of Johnson giving the green light for military operations to secure the success of the coup once it started.
"I think we ought to take every step that we can, be prepared to do everything that we need to do," President Johnson instructed his aides regarding U.S. support for a coup as the Brazilian military moved against Goulart on March 31, 1964.
But Johnson inherited his anti-Goulart, pro-coup policy from his predecessor, John F. Kennedy. Over the last decade, declassified NSC records and recently transcribed White House tapes have revealed the evolution of Kennedy's decision to create a coup climate and, when conditions permitted, overthrow Goulart if he did not yield to Washington's demand that he stop "playing" with what Kennedy called "ultra-radical anti-Americans" in Brazil's government. During White House meetings on July 30, 1962, and on March 8 and 0ctober 7, 1963, Kennedy's secret Oval Office taping system recorded the attitude and arguments of the highest U.S. officials as they strategized how to force Goulart to either purge leftists in his government and alter his nationalist economic and foreign policies or be forced out by a U.S.-backed putsch.
Indeed, the very first Oval Office meeting that Kennedy secretly taped, on July 30, 1962, addressed the situation in Brazil. "I think one of our important jobs is to strengthen the spine of the military," U.S. Ambassador Lincoln Gordon told the President and his advisor, Richard Goodwin. "To make clear, discreetly, that we are not necessarily hostile to any kind of military action whatsoever if it's clear that the reason for the military action is…[Goulart's] giving the country away to the...," "Communists," as the president finished his sentence. During this pivotal meeting, the President and his men decided to upgrade contacts with the Brazilian military by bringing in a new US military attaché-Lt. Col. Vernon Walters who eventually became the key covert actor in the preparations for the coup. "We may very well want them [the Brazilian military] to take over at the end of the year," Goodwin suggested, "if they can." (Document 1)
By the end of 1962, the Kennedy administration had indeed determined that a coup would advance U.S. interests if the Brazilian military could be mobilized to move. The Kennedy White House was particularly upset about Goulart's independent foreign policy positions during the Cuban Missile Crisis. Although Goulart had assisted Washington's efforts to avoid nuclear Armageddon by acting as a back channel intermediary between Kennedy and Castro — a top secret initiative uncovered by George Washington University historian James G. Hershberg — Goulart was deemed insufficiently supportive of U.S. efforts to ostracize Cuba at the Organization of American States. On December 13, Kennedy told former Brazilian President Juscelino Kubitschek that the situation in Brazil "worried him more than that in Cuba."
On December 11, 1962, the Executive Committee (EXCOMM) of the National Security Council met to evaluate three policy alternatives on Brazil: A. "do nothing and allow the present drift to continue; B. collaborate with Brazilian elements hostile to Goulart with a view to bringing about his overthrow; C. seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government." [link to document 2] Option C was deemed "the only feasible present approach" because opponents of Goulart lacked the "capacity and will to overthrow" him and Washington did not have "a near future U.S. capability to stimulate [a coup] operation successfully." Fomenting a coup, however "must be kept under active and continuous consideration," the NSC options paper recommended.
Acting on these recommendations, President Kennedy dispatched a special envoy — his brother Robert — to issue a face-to-face de facto ultimatum to Goulart. Robert Kennedy met with Goulart at the Palacio do Alvarada in Brazilia on December 17, 1962. During the three-hour meeting, RFK advised Goulart that the U.S. had "the gravest doubts" about positive future relations with Brazil, given the "signs of Communist or extreme left-wing nationalists infiltration into civilian government positions," and the opposition to "American policies and interests as a regular rule." As Goulart issued a lengthy defense of his policies, Kennedy passed a note to Ambassador Gordon stating: "We seem to be getting no place." The attorney general would later say that he came away from the meeting convinced that Goulart was "a Brazilian Jimmy Hoffa."
Kennedy and his top aides met once again on March 7, 1963, to decide how to handle the pending visit of the Brazilian finance minister, Santiago Dantas. In preparation for the meeting, Ambassador Gordon submitted a long memo to the president recommending that if it proved impossible to convince Goulart to modify his leftist positions, the U.S. work "to prepare the most promising possible environment for his replacement by a more desirable regime." (Document 5) The tape of this meeting (partially transcribed here for the first time by James Hershberg) focused on Goulart's continuing leftward drift. Robert Kennedy urged the President to be more forceful toward Goulart: He wanted his brother to make it plain "that this is something that's very serious with us, we're not fooling around about it, we're giving him some time to make these changes but we can't continue this forever." The Brazilian leader, he continued, "struck me as the kind of wily politician who's not the smartest man in the world ... he figures that he's got us by the---and that he can play it both ways, that he can make the little changes, he can make the arrangements with IT&T and then we give him some money and he doesn't have to really go too far." He exhorted the president to "personally" clarify to Goulart that he "can't have the communists and put them in important positions and make speeches criticizing the United States and at the same time get 225-[2]50 million dollars from the United States. He can't have it both ways."
As the CIA continued to report on various plots against Goulart in Brazil, the economic and political situation deteriorated. When Kennedy convened his aides again on October 7, he wondered aloud if the U.S. would need to overtly depose Goulart: "Do you see a situation where we might be—find it desirable to intervene militarily ourselves?" The tape of the October 7 meeting — a small part of which was recently publicized by Brazilian journalist Elio Gaspari, but now transcribed at far greater length here by Hershberg — contains a detailed discussion of various scenarios in which Goulart would be forced to leave. Ambassador Gordon urged the president to prepare contingency plans for providing ammunition or fuel to pro-U.S. factions of the military if fighting broke out. "I would not want us to close our minds to the possibility of some kind of discreet intervention," Gordon told President Kennedy, "which would help see the right side win."
Under Gordon's supervision, over the next few weeks the U.S. embassy in Brazil prepared a set of contingency plans with what a transmission memorandum, dated November 22, 1963, described as "a heavy emphasis on armed intervention." Assassinated in Dallas on that very day, President Kennedy would never have the opportunity to evaluate, let alone implement, these options.
But in mid-March 1964, when Goulart's efforts to bolster his political powers in Brazil alienated his top generals, the Johnson administration moved quickly to support and exploit their discontent-and be in the position to assure their success. "The shape of the problem," National Security Advisor McGeorge Bundy told a meeting of high-level officials three days before the coup, "is such that we should not be worrying that the [Brazilian] military will react; we should be worrying that the military will not react."
"We don't want to watch Brazil dribble down the drain," the CIA, White House and State Department officials determined, according to the Top Secret meeting summary, "while we stand around waiting for the [next] election."


THE DOCUMENTS

Document 1: White House, Transcript of Meeting between President Kennedy, Ambassador Lincoln Gordon and Richard Goodwin, July 30, 1962. (Published in The Presidential Recordings of John F. Kennedy, The Great Crises, Volume One (W.W. Norton), edited by Timothy Naftali, October 2001.)
The very first Oval Office meeting ever secretly taped by President Kennedy took place on July 30, 1962 and addressed the situation in Brazil and what to do about its populist president, Joao Goulart. The recording — it was transcribed and published in book The Presidential Recordings of John F. Kennedy, The Great Crises, Volume One — captures a discussion between the President, top Latin America aide Richard Goodwin and U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon about beginning to set the stage for a future military coup in Brazil. The President and his men make a pivotal decision to appoint a new U.S. military attaché to become a liaison with the Brazilian military, and Lt. Col. Vernon Walters is identified. Walters later becomes the key covert player in the U.S. support for the coup. "We may very well want them [the Brazilian military] to take over at the end of the year," Goodwin suggests, "if they can."

Document 2: NSC, Memorandum, "U.S. Short-Term policy Toward Brazil," Secret, December 11, 1962
In preparation for a meeting of the Executive Committee (EXCOMM) of the National Security Council, the NSC drafted an options paper with three policy alternatives on Brazil: A. "do nothing and allow the present drift to continue; B. collaborate with Brazilian elements hostile to Goulart with a view to bringing about his overthrow; C. seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government." Option C was deemed "the only feasible present approach" because opponents of Goulart lacked the "capacity and will to overthrow" him and Washington did not have "a near future U.S. capability to stimulate [a coup] operation successfully." Fomenting a coup, however "must be kept under active and continuous consideration," the NSC options paper recommended. If Goulart continued to move leftward, "the United States should be ready to shift rapidly and effectively to…collaboration with friendly democratic elements, including the great majority of military officer corps, to unseat President Goulart."

Document 3: NSC, "Minutes of the National Security Council Executive Committee Meeting, Meeting No. 35," Secret, December 11, 1962
The minutes of the EXCOMM meeting record that President Kennedy accepted the recommendation that U.S. policy "seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government."

Document 4: U.S. Embassy, Rio de Janeiro, Airgram A-710, "Minutes of Conversation between Brazilian President Joao Goulart and Attorney General Robert F. Kennedy, Brasilia, 17 December 1962," December 19, 1962
In line with JFK's decision at the Excom meeting on December 11 to have "representative sent specially" to talk to Goulart, the president's brother made a hastily-prepared journey to "confront" the Brazilian leader over the issues that had increasingly concerned and irritated Washington-from his chaotic management of Brazil's economy and expropriation of U.S. corporations such as IT&T, to his lukewarm support during the Cuban missile crisis and flirtation with the Soviet bloc to, most alarming, his allegedly excessive toleration of far left and even communist elements in the government, military, society, and even his inner circle. Accompanied by US ambassador Lincoln Gordon, RFK met for more than three hours with Goulart in the new inland capital of Brasília at the modernistic lakeside presidential residence, the Palácio do Alvorada. A 17-page memorandum of conversation, drafted by Amb. Gordon, recorded the Attorney General presenting his list of complaints: the "many signs of Communist or extreme left-wing nationalists infiltration" into civilian government, military, trade union, and student group leaderships, and Goulart's personal failure to take a public stand against the "violently anti-American" statements emanating from "influential Brazilians" both in and out of his government, or to embrace Kennedy's Alliance for Progress. Turning to economic issues, he said his brother was "very deeply worried at the deterioration" in recent months, from rampant inflation to the disappearance of reserves, and called on Goulart to get his "economic and financial house in order." Surmounting these obstacles to progress, RFK stressed, could mark a "turning point in relations between Brazil and the U.S. and in the whole future of Latin America and of the free world." When Goulart defended his policies, Kennedy scribbled a note to Ambassador Gordon: "We seem to be getting no place." JFK's emissary voiced his fear "that President Goulart had not fully understood the nature of President Kennedy's concern about the present situation and prospects."

Document 5: Department of State, Memorandum to Mr. McGeorge Bundy, "Political Considerations Affecting U.S. Assistance to Brazil," Secret, March 7, 1963
In preparation for another key Oval office meeting on Brazil, the Department of State transmitted two briefing papers, including a memo to the president from Amb. Gordon titled "Brazilian Political Developments and U.S. Assistance." The latter briefing paper (attached to the first document) was intended to assist the President in deciding how to handle the visit of Brazilian Finance Minister San Tiago Dantas to Washington. Gordon cited continuing problems with Goulart's "equivocal, with neutralist overtones" foreign policy, and the "communist and other extreme nationalist, far left wing, and anti-American infiltration in important civilian and military posts with the government."

Document 6: Excerpts from John F. Kennedy's conversation regarding Brazil with U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon on Friday March 8, 1963 (Meeting 77.1, President's Office Files, John F. Kennedy Presidential Library, Boston)
On March 8, 1963, a few days before Dantas' arrived, JFK reviewed the state of US-Brazilian relations with his top advisors, including Secretary of State Dean Rusk, his ambassador to Brazil, Lincoln Gordon, and his brother Robert. Unofficially transcribed here by James G. Hershberg (with assistance from Marc Selverstone and David Coleman) this is apparently the first time that it has been published since the tape recording was released more than a decade ago by the John F. Kennedy Presidential Library in Boston. As the comments by Rusk, Gordon, and RFK make clear, deep dissatisfaction with Goulart persisted. "Brazil is a country that we can't possibly turn away from," Secretary of State Rusk told the president. "Whatever happens there is going to be of decisive importance to the hemisphere." Rusk frankly acknowledged that the situation wasn't yet so bad as to justify Goulart's overthrow to "all the non-communists or non-totalitarian Brazilians," nor to justify a "clear break" between Washington and Rio that would be understood throughout the hemisphere. Instead, the strategy for the time being was to continue cooperation with Goulart's government while raising pressure on him to improve his behavior, particularly his tolerance of far-leftist, anti-United States, and even communist associates-to, in JFK's words, "string out" aid in order to "put the screws" on him. The president's brother, in particular, clearly did not feel that Goulart had followed through since their meeting a few months earlier on his vows to put a lid on anti-U.S. expressions or make personnel changes to remove some of the most egregiously leftist figures in his administration. Goulart, stated RFK, "struck me as the kind of wily politician who's not the smartest man in the world but very sensitive to this [domestic political] area, that he figures that he's got us by the---and that he can play it both ways, that he can make the little changes…and then we give him some money and he doesn't have to really go too far."

Document 7: CIA, Current Intelligence Memorandum, "Plotting Against Goulart," Secret, March 8, 1963
For more than two years before the April 1, 1964 coup, the CIA transmitted intelligence reports on various coup plots. The plot, described in this memo as "the best-developed plan," is being considered by former minister of war, Marshal Odylio Denys. In a clear articulation of U.S. concerns about the need for a successful coup, the CIA warned that "a premature coup effort by the Brazilian military would be likely to bring a strong reaction from Goulart and the cashiering of those officers who are most friendly to the United States."

Document 8: State Department, Latin American Policy Committee, "Approved Short-Term Policy in Brazil," Secret, October 3, 1963
In early October, the State Department's Latin America Policy Committee approved a "short term" draft policy statement on Brazil for consideration by President Kennedy and the National Security Council. Compared to the review in March, the situation has deteriorated drastically, according to Washington's point of view, in large measure due to Goulart's "agitation," unstable leadership, and increasing reliance on leftist forces. In its reading of the current and prospective situation, defining American aims, and recommending possible lines of action for the United States, the statement explicitly considered, albeit somewhat ambiguously, the U.S. attitude toward a possible coup to topple Goulart. "Barring clear indications of serious likelihood of a political takeover by elements subservient to and supported by a foreign government, it would be against U.S. policy to intervene directly or indirectly in support of any move to overthrow the Goulart regime. In the event of a threatened foreign-government-affiliated political takeover, consideration of courses of action would be directed more broadly but directly to the threatened takeover, rather than against Goulart (though some action against the latter might result)." Kennedy and his top aides met four days later to consider policy options and strategies--among them U.S. military intervention in Brazil.

Document 9: Excerpts from John F. Kennedy's conversation regarding Brazil with U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon on Monday, October 7, 1963 (tape 114/A50, President's Office Files, John F. Kennedy Presidential Library, Boston)
"Do you see a situation where we might be-find it desirable to intervene militarily ourselves?" John F. Kennedy's question to his ambassador to Brazil, Lincoln Gordon, reflected the growing concerns that a coup attempt against Goulart might need U.S. support to succeed, especially if it triggered an outbreak of fighting or even civil war. This tape, parts of which were recently publicized by Brazilian journalist Elio Gaspari, has been significantly transcribed by James G. Hershberg (with assistance from Marc Selverstone) and published here for the first time. It captured JFK, Gordon, Defense Secretary Robert S. McNamara and other top officials concluding that the prospect of an impending move to terminate Goulart's stay in office (long before his term was supposed to come to an end more than two years later) required an acceleration of serious U.S. military contingency planning as well as intense efforts to ascertain the balance between military forces hostile and friendly to the current government. In his lengthy analysis of the situation, Gordon — who put the odds at 50-50 that Goulart would be gone, one way or another, by early 1964 — outlined alternative scenarios for future developments, ranging from Goulart's peaceful early departure ("a very good thing for both Brazil and Brazilian-American relations"), perhaps eased out by military pressure, to a possible sharp Goulart move to the left, which could trigger a violent struggle to determine who would rule the country. Should a military coup seize power, Gordon clearly did not want U.S. squeamishness about constitutional or democratic niceties to preclude supporting Goulart's successors: "Do we suspend diplomatic relations, economic relations, aid, do we withdraw aid missions, and all this kind of thing — or do we somehow find a way of doing what we ought to do, which is to welcome this?" And should the outcome of the attempt to oust Goulart lead to a battle between military factions, Gordon urged study of military measures (such as providing fuel or ammunition, if requested) that Washington could take to assure a favorable outcome: "I would not want us to close our minds to the possibility of some kind of discreet intervention in such a case, which would help see the right side win." On the tape, McNamara suggests, and JFK approves, accelerated work on contingency planning ("can we get it really pushed ahead?"). Even as U.S. officials in Brazil intensified their encouragement of anti-communist military figures, Kennedy cautioned that they should not burn their bridges with Goulart, which might give him an excuse to rally nationalist support behind an anti-Washington swerve to the left: Washington needed to continue "applying the screws on the [economic] aid" to Brazil, but "with some sensitivity."

Document 10: State Department, Memorandum, "Embassy Contingency Plan," Top Secret, November 22, 1963
Dated on the day of President Kennedy's assassination in Dallas, this cover memo describes a new contingency plan from the U.S. Embassy in Brazil that places "heavy emphasis on U.S. armed intervention." The actual plan has not been declassified.

Document 11: NSC, Memcon, "Brazil," Top Secret, March 28, 1964
As the military prepared to move against Goulart, top CIA, NSC and State Department officials met to discuss how to support them. They evaluated a proposal, transmitted by Ambassador Gordon the previous day, calling for covert delivery of armaments and gasoline, as well as the positioning of a naval task force off the coast of Brazil. At this point, U.S. officials were not sure if or when the coup would take place, but made clear their interest in its success. "The shape of the problem," according to National Security Advisor McGeorge Bundy, "is such that we should not be worrying that the military will react; we should be worrying that the military will not react."

Document 12: U.S. Embassy, Brazil, Memo from Ambassador Gordon, Top Secret, March 29, 1964
Gordon transmitted a message for top national security officials justifying his requests for pre-positioning armaments that could be used by "para-military units" and calling for a "contingency commitment to overt military intervention" in Brazil. If the U.S. failed to act, Gordon warned, there was a "real danger of the defeat of democratic resistance and communization of Brazil."

Document 13: Joint Chiefs of Staff, Cable, [Military attaché Vernon Walters Report on Coup Preparations], Secret, March 30, 1964
U.S. Army attaché Vernon Walters meets with the leading coup plotters and reports on their plans. "It had been decided to take action this week on a signal to be issued later." Walters reported that he "expects to be aware beforehand of go signal and will report in consequence."

Document 14 (mp3): White House Audio Tape, President Lyndon B. Johnson discussing the impending coup in Brazil with Undersecretary of State George Ball, March 31, 1964.

Document 15: White House, Memorandum, "Brazil," Secret, April 1, 1964
As of 3:30 on April 1st, Ambassador Gordon reports that the coup is "95% over." U.S. contingency planning for overt and covert supplies to the military were not necessary. General Castello Branco "has told us he doesn't need our help. There was however no information about where Goulart had fled to after the army moved in on the palace.

Document 16: Central Intelligence Agency, Intelligence Cable, "Departure of Goulart from Porto Alegre for Montevideo," Secret, April 2, 1964
CIA intelligence sources report that deposed president Joao Goulart has fled to Montevideo.



http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB465/

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