Hoy se cumplen 97 años del triunfo de la Revolución Rusa, la primera que convirtió a obreros, campesinos y soldados en una nueva clase dominante a nivel nacional, tras las huellas de la heroica Comuna de París. Más allá de la tragedia que finalmente desvió y desnaturalizó por completo el proyecto original de esa revolución -popular y anticapitalista hasta la médula- la misma dividió en dos la historia universal. Hay un antes y un después, no de un país, no de un continente, sino del mundo entero. Razón demás para no olvidar ese acontecimiento histórico y, en vísperas de lo que en tres años más será su primer centenario, extraer las lecciones necesarias para evitar nuevas frustraciones en el futuro. En los próximos días escribiré algo más extenso sobre el tema. Mientras, ¡gloria y honor para los revolucionarios rusos de 1917, que concitaron todo el odio y la violencia de las "democracias" de su tiempo!



(En las fotos: un afiche de la época en donde se ve a Lenin barriendo con la escoba de la revolución a los baluartes de la vieja sociedad y una foto maravillosa del Ejército Rojo en 1918, cuyos herederos fueron decisivos, en 1945, para acabar con el régimen Nazi)

1 comentarios:

FOLLADORDEPROSTIS dijo...

Al final la URSS cayo x su propio peso,el sistema era inviable,ahora Rusia esta mas capitalista que nunca y la gran mayoría de rusos no quieren de vuelta al marxismo,como habrán llorado Atilio y demás intelectuales de izquierda la muerte de la URSS en 1991!

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