En la Iª Conferencia de Estudios Estratégicos que tuvo lugar la semana pasada en Cuba, organizada por el Centro de Investigaciones de Política Internacional, se examinaron con detenimiento las principales manifestaciones de la fase actual caracterizada como de “transición geopolítica”. Uno de esos componentes es este significativo desplazamiento de las “placas tectónicas” económicas del sistema internacional, llamado a tener enormes repercusiones en la política mundial. Nótese como en este estudio cuyos resultados compartimos -hecho por la OECD, un organismo insospechado de poseer un átomo siquiera de marxismo o antiimperialismo- se prevé el descenso de la gravitación económica de Estados Unidos del 22.7 % del PIB mundial al 17.8 % para el año 2030, que en términos histórico-sociales es un lapso sumamente breve. Japón también desciende, al igual que lo hacen otras economías de la OECD y de manera mucho más abrupta las de la zona Euro. Por contraste la China pega un “gran salto adelante” (recordar lo que proponía Mao, que se produjo aunque … ¡no precisamente en la forma que él quería!) y se pronostica que entre el 2011 y el 2030 aquel país pasará de representar del 17 % del PIB mundial a casi el 28 %, al paso que la India ya se situaría en poco más del 11 %. Para ese año, 2030, China y la India combinadas darían cuenta del 39 % del PIB global, y en el 2060 poco menos que la mitad, un 46 %. ¡Impresionante!

Si bien es cierto que es preciso manejar estas cifras con mucha cautela porque acontecimientos inesperados –una guerra mundial o de gran importancia para una región del mundo desarrollado, una catástrofe ecológica, procesos revolucionarios, la profundización de la crisis capitalista, el prematuro agotamiento de algún recurso natural estratégico, como el petróleo, etcétera- pueden alterar dramáticamente estas predicciones, las tendencias están firmemente establecidas. Que luego por algún motivo estas se desvíen, estanquen o -¿por qué no?- aceleren no puede ocultar el hecho de que este movimiento ya está en marcha y que ya ha tenido como resultado la ampliación de los márgenes de maniobra y potencial autonomía de los países de Nuestra América. Que países como Venezuela, Ecuador y Bolivia hayan resistido las ofensivas destituyentes del imperio es una prueba de lo que venimos diciendo. Que Cuba haya resistido a más de medio siglo de bloqueo integral es otra.  Que las bravuconadas retóricas de Washington no hayan podido detener el programa nuclear de Corea del Norte e Irán demuestran lo mismo. Y, más recientemente, la postergación del ataque a Siria anunciado por la Casa Blanca y la fulminante reaparición de Rusia como un actor de gran  peso en el escenario mundial es también un claro indicador de que la “transición geopolítica” ya está en marcha y es harto improbable que algo pueda detenerla. Para concluir, el debilitamiento del poderío global de Estados Unidos –y por lo tanto de su capacidad para imponer su dominación tal como acostumbraba a hacer-  y la emergencia de nuevas configuraciones de poder económico y político, eso que Chávez denominaba el "policentrismo", abre las puertas para un orden internacional potencialmente más justo y equitativo. Para que esto se transforme en una realidad, sin embargo, se requerirán muchos esfuerzos de los pueblos y gobiernos que pugnan por emanciparse de los grilletes del imperialismo, mucha inteligencia política y mucha militancia para neutralizar la contraofensiva que el imperio ya ha lanzado, sobre todo en contra de Nuestra América, que como lo dijeran Fidel y el Che, es  su área de reserva estratégica fundamental.


Porcentaje sobre el PIB global
( Medido en PPP -Paridad de poder adquisitivo- del año 2005)

Estados Unidos
Japón
Zona
Euro
Otros OECD
Otros no OECD
China
India
2011
22,7%
6,7%
17,1%
18,2%
11,7%
17,0%
6,6%
2030
17,8%
4,2%
11,7%
15,3%
12,0%
27,9%
11,1%
2060
16,3%
3,2%
8,8%
14,0%
11,7%
27,8%
18,2%

Fuente:
Long-term Growth Scenarios, OECD Economics Department Working Paper No. 1000, en prensa.

A continuación van dos gráficas que ilustran con elocuencia los números de la tabla precedente y los cambios en la economía internacional.










El viernes pasado concluyeron en La Habana las deliberaciones de la Primera Conferencia sobre Estudios Estratégicos organizado por el Centro de Investigaciones de Política Internacional dependiente del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Fueron tres días de productivas discusiones en los cuales se pasó revista a distintos aspectos de la coyuntura geopolítica internacional y el papel que en la misma juegan los países de América Latina y el Caribe.

El malecón de la Habana, azotado por la marejada


Algunas reflexiones preliminares habían sido expuestas en un posteo anterior; a continuación se exponen algunas de las conclusiones más relevantes de la conferencia:

a)    Necesidad de una respuesta mucho más tajante de nuestros países en relación a la agresión informática, el espionaje  y los ciberataques lanzados por diversas agencias de inteligencia de Estados Unidos. De hecho, cuando Google, Yahoo, Skype, Facebook y otras grandes compañías del mundo de la Internet reconocieron públicamente que transferían sus archivos a los organismos de espionaje y seguridad de Estados Unidos todos esos programas deberían haber sido eliminados inmediatamente de los organismos gubernamentales de la región y reemplazados, en la medida en que ello fuera posible, por sucedáneos del software libre. Paralelamente tendría que haberse lanzado una gran campaña para desalentar su empleo en las organizaciones no-gubernamentales y el público en general, cosa que apenas se está haciendo en Brasil, víctima preferencial de esos ataques junto con Alemania y Francia, según recientes revelaciones. Varios expertos coincidieron en señalar que los programas convencionales de anti-virus revisan y limpian todos los archivos de computadoras localizadas en tanto en El Cairo como Buenos Aires o Bangalore, pero que la labor se hace en Estados Unidos y que simultáneamente con la remoción o no de los virus esos archivos son copiados y mantenidos en gigantescos servidores controlados por el gobierno de Estados Unidos, donde son almacenados y revisados primeros por robots informáticos y, cuando aparecen contenidos, emisores o destinatarios sospechosos, por humanos.  Conclusión: se impone acelerar el tránsito hacia el software libre y, además, desechar todas las computadoras hechas en Estados Unidos o por firmas norteamericanas radicadas en terceros países, de donde se desprende la importancia de desarrollar una industria latinoamericana de producción de hardwares de diverso tipo (computadoras de mesa, laptops, tabletas, etcétera).

b)    Otra de las conclusiones se focalizó sobre La silenciosa y permanente agresión militar del imperialismo y el papel de la UNASUR. Uno de los graves problemas que enfrenta la región es que pese a estar cercada por 76 bases militares estadounidenses los gobiernos de la UNASUR no han sido capaces hasta ahora de consensuar una hipótesis de conflicto realista para la región. Hipótesis que debe responder a una pregunta bien simple: ¿quién es nuestro más probable agresor o quién es el que ya nos está amenazando? No obstante la abrumadora presencia de tantas instalaciones militares estadounidenses diseminadas a lo largo y a lo ancho de toda América del Sur esa respuesta todavía no ha sido siquiera esbozada y continúa siendo un tema tabú al interior de la UNASUR. Obviamente que la heterogeneidad del mapa sociopolítico sudamericano conspira contra una tal iniciativa. Hay gobiernos que han asumido como su misión convertirse en los “Caballos de Troya” del imperio y obedecer incondicionalmente las directivas emanadas de Washington: en Sudamérica tal es la situación de Colombia, Perú y Chile, con la muy probable adición a esta lista del gobierno del Paraguay. Hay otros que pugnan por asegurar su autodeterminación y resistir a los designios y presiones del imperialismo: casos de Bolivia, Ecuador y Venezuela. Y otros, como Argentina, Brasil y Uruguay, que navegan a media agua: apoyan tibiamente a los segundos en sus proyectos continentales pero comparten con los primeros su vocación de instaurar en sus países un “capitalismo serio”, engañoso oxímoron que enturbia la conciencia de gobernantes y gobernados por igual. El resultado es la enorme dificultad de llegar a un acuerdo para, por ejemplo, exigir algo tan fundamental como el retiro de las bases militares extranjeras de América del Sur; o para mantener a esta parte del continente como una zona libre de armas nucleares, cosa que ahora es imposible de certificar. ¿Cómo saber cuáles son las armas que el Pentágono instala en sus bases? Hay sospechas muy fundadas de que en algunas que posee en Colombia, como Palanquero, o en la de la OTAN en Malvinas (base que cuenta con apoyo logístico y presencia militar estadounidense) puede haber armas de destrucción masiva. Pero la verificación in situ ha probado ser, al menos hasta ahora, imposible porque ni siquiera existe un acuerdo sobre la necesidad o conveniencia de llevar a cabo una inspección.

La silenciosa pero muy efectiva ingerencia de Washington sobre las fuerzas armadas latinoamericanas se traduce también en la insólita continuidad de los programas de “formación y adiestramiento” de militares y -¡cuidado con esto!- de fuerzas policiales en la región. Incluso en gobiernos claramente enfrentados con el imperialismo norteamericano la inercia de tantas décadas de formación en la Escuela de las Américas y otras del mismo tipo torna difícil sustraerse a la presión militar para continuar con esos programas. Pero cuando la costumbre y los incentivos crematísticos no son suficientes la Casa Blanca apela a la extorsión.  Si un país decide no enviar sus oficiales a tomar cursos de formación en Estados Unidos en represalia Washington puede interrumpir el suministro de equipo militar a los países del área, sea bajo la forma de donaciones o ventas  subsidiadas. De ese modo el gobierno desobediente podría después ser acusado de “no colaboración” en la guerra contra el narcotráfico o el terrorismo, entre otras cosas por no contar con los equipos y armamentos adecuados para la tarea. Y es lógico pensar que quien se adiestra en Estados Unidos es entrenado para combatir a quienes ese país considere como sus enemigos. Y ya sabemos quienes son éstos para el imperio: precisamente los gobiernos y las fuerzas antiimperialistas de la región. En suma: los cursos, las armas y las doctrinas militares conforman una trinidad inseparable. Los países que envían a sus oficiales a entrenarse en Estados Unidos están también dejando en manos de ese país decidir quienes son los enemigos a combatir y cómo hacerlo.

 En la misma línea debe señalarse la absurda sobrevivencia del TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca desahuciado en los hechos por la colaboración brindada por Washington a Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas; o la continuidad de las periódicas reuniones de los Comandantes en Jefe o de la Junta Interamericana de Defensa; o la realización de operaciones conjuntas con fuerzas de Estados Unidos, siendo que éste es el único enemigo regional a la vista. Todo lo anterior se complementa, en el plano jurídico, con la aprobación en casi todos nuestros países de una legislación antiterrorista sólo inspirada en la necesidad de proteger la sigilosa ocupación de los Estados Unidos del territorio latinoamericano y de criminalizar a las fuerzas políticas y movimientos sociales que se oponen a los avances del imperialismo.

c)     También surgió de la conferencia la necesidad de estudiar sistemáticamente al imperialismo norteamericano. Es preciso revertir una peligrosa tendencia muy presente en las fuerzas políticas y los movimientos antiimperialistas de la región y que se sintetiza en una consigna rayana en el suicidio: “al enemigo no se lo estudia sino que se lo combate.” Se exalta el fervor militante, lo que está bien, pero se subestima la necesidad de conocer científicamente, minuciosamente, al imperialismo, lo que está mal.  Sin estudiar a fondo a Estados Unidos como centro nervioso del  sistema imperialista; sin conocer cómo funciona; sin saber cuáles son los dispositivos mediante los cuales establece su predominio a escala mundial y  quiénes son sus agentes operativos en los planos de la economía, la política y la cultura; desconociendo cuáles son sus estrategias y tácticas de lucha, sus artificios propagandísticos y sus concepciones ideológicas, y quiénes sus peones locales se torna casi imposible librar una batalla exitosa contra su dominación. Por eso tenía razón José Martí, uno de los grandes héroes de nuestras luchas antiimperialistas, cuando para fundamentar su diagnóstico sobre los ominosos designios de Estados Unidos le dijo a su amigo Manuel Mercado que “viví en el monstruo, y le conozco las entrañas.”

Pero el desconocimiento del imperio no es atributo exclusivo de la militancia antiimperialista. Lamentablemente en la academia de nuestros países el estudio de los Estados Unidos es una materia que brilla por su ausencia. Se cuentan con los dedos de una mano los centros de investigación que se dedican a estudiar a nuestros opresores, mientras que en Estados Unidos son alrededor de trescientos  los centros y/o programas de enseñanza e investigación que tienen por objeto investigar nuestras sociedades. Estas preocupantes realidades deberían suscitar una rápida reacción de las fuerzas antiimperialistas de la región, recordando lo que con tanta razón observara Lenin al decir que “nada hay más práctico que una buena teoría”. Una buena teoría sobre el imperialismo contemporáneo que debe articular la tradición clásica, sobre todo la teoría leninista del imperialismo, con las novedades que asume el fenómeno un siglo después de que el revolucionario ruso escribiera su libro sobre el tema. Novedades entre las cuales no es precisamente la menor el desplazamiento del centro del sistema imperialista desde las potencias coloniales europeas a los Estados Unidos; novedades, también conviene subrayarlo, que lejos de refutar las previsiones y los análisis de Lenin no hicieron sino ratificarlos pero bajo nuevas formas que no pueden ser ignoradas si lo que se pretende es librar un eficaz combate contra tan perverso sistema.[1]

Necesidad, por lo tanto, de estudiar seriamente el funcionamiento del “complejo militar e industrial” norteamericano, y su insaciable voracidad. Es este entramado de gigantescos oligopolios lo que constituye el corazón de la clase dominante norteamericana y, por extensión, de la burguesía imperial. Para el “complejo militar e industrial” la paz equivale a la bancarrota: sin guerras no hay ganancias y sin ganancias no se puede financiar a la clase política de Estados Unidos. Perversa articulación entre la rentabilidad de la industria armamentística –una industria que sólo provoca destrucción y muerte- y las necesidades de los políticos norteamericanos de costear sus carreras políticas que inevitablemente terminan colocando a los vencedores al servicio de sus financistas. No sorprende, por lo tanto, constatar que las ventas de las industrias del “complejo militar-industrial” hayan aumentado en un 60 % entre 2002 y 2012, desde el comienzo de la gran contraofensiva militar después del 11-S hasta nuestros días.

Dato adicional: ¿se acuerdan que hace unos seis meses parecía que el mundo enfrentaba un inminente ataque atómico lanzado por Corea del Norte? ¿Qué pasó con eso? ¿Ahora los norcoreanos ya no ponen en jaque al planeta? Después se dijo que parecía que la obstinación de Irán de continuar con su programa nuclear ponía en peligro la paz muncial, y más tarde el problema de las “armas químicas” de Siria parecía colocarnos, otra vez, al borde de una Tercera Guerra Mundial. Conclusión: para la rentabilidad de sus negocios el “complejo militar-industrial” necesita garantizar que siempre haya crisis, y si no las hay las inventa, y si no las inventa las construye mediáticamente. Para eso está la prensa hegemónica que, cual la puta de Babilonia, se presta solícita a difundir esas patrañas que amedrentan a la población al paso que estimulan la producción de nuevos y cada vez más letales armamentos.
 
d)   Diversas ponencias de la conferencia señalaron la continuidad de la política de la Casa Blanca hacia América Latina y el Caribe. En este sentido hubo un consenso prácticamente unánime en señalar la identidad existente entre las políticas latinoamericanas de las administraciones de George W. Bush y Barack Obama, razón por la cual conviene dejar de utilizar ese nombre –“administración”- y hablar mejor del “régimen de Washington”, para señalar de este modo la sistemática violación de la legalidad internacional y los derechos humanos practicada por el gobierno norteamericano, de cualquier signo.[2] En lo que toca a Cuba si algo hizo el “régimen” norteamericano fue intensificar el bloqueo financiero, comercial y económico contra la isla, ajustando aún más los controles establecidos por la legislación estadounidense. No deja de ser sorprendente que no haya todavía surgido una queja universal en contra de la ilegal e inmoral extraterritorialidad establecida por la Enmienda Torricelli a la Ley Helms-Burton. Según esta monstruosidad jurídica -diseñada exclusivamente para perjudicar a un solo país en el mundo: Cuba- el gobierno de Estados Unidos está autorizado para aplicar sanciones a cualquier empresa nacional o de un tercer país (por ejemplo, una británica, japonesa o sueca) por el sólo hecho de comerciar con Cuba o iniciar emprendimientos económicos con la Isla, por ejemplo, en la explotación del petróleo. En otras palabras, Estados Unidos “legaliza” al imperialismo mediante  la despótica imposición de la ley estadounidense por encima de la de todos los países del globo. ¡Imaginemos lo que ocurriría sin país cualquiera pretendiera hacer algo igual, por ejemplo, universalizar su legislación prohibitoria de la pena de muerte y sancionara a aquél que, como Estados Unidos, aún la aplicara! Para quienes todavía dudan de que vivimos bajo un sistema imperial los ejemplos anteriores bastan y sobran para convencerlos de lo contrario.

Otro rasgo que demuestra la enfermiza persistencia de la agresión en contra de Cuba está dado por el hecho de que Washington continúa utilizando transmisiones ilegales de radio y televisión convocando al pueblo de la Isla a subvertir el orden constitucional vigente y a rebelarse en contra de su gobierno, con el objeto de lograr el largamente acariciado “cambio de régimen”. Dichas transmisiones no sólo divulgan propaganda sediciosa sino que, además, interfieren en el normal funcionamiento de las emisoras de radio y televisión cubanas. Se estima que el costo de estas actividades ilegales patrocinadas por Washington se eleva a unos 30 millones de dólares anuales. Un informe reciente de la Auditoría del Gobierno estadounidense referido exclusivamente a las actividades de la USAID y el Departamento de Estado reveló además que entre 1996 y el 2011 esas agencias destinaron 205 millones de dólares para promover el derrocamiento del gobierno cubano. Muchos millones más fueron seguramente apropiados por la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia y otras instituciones afines para promover tan siniestros objetivos. Por lo visto le asistía toda la razón a Noam Chomsky cuando interrogado a fines del 2008 sobre su pronóstico acerca de la inminente inauguración del “régimen de Obama” respondió sarcásticamente que éste sería apenas el tercer turno de la Administración Bush. Tenía razón, como lo demostró la historia, aunque se quedó corto: si se computa el número de muertes civiles ocasionadas por los aviones no tripulados norteamericanos, los “drones”, el inverosímil Premio Nobel de la Paz superó con creces el saldo luctuoso de su predecesor.  ¡Ah!, a seis meses de las elecciones presidenciales venezolanas el muy distraído Obama todavía parece no haberse enterado que el triunfador de esa contienda fue el candidato chavista Nicolás Maduro y sigue sin reconocer oficialmente su victoria y alentando, de ese modo, los planes desestabilizadores de la oposición fascista en la República Bolivariana de Venezuela. Y los cuatro luchadores antiterroristas cubanos que purgan en las cárceles del imperio su osadía de pretender desmontar la máquina terrorista instalada en Miami -y protegida por el “régimen de Washington” – podrían ser puestos inmediatamente en libertad si Obama ejerciera las atribuciones del perdón presidencial que le confiere la constitución. Pero no lo hace. En cambio, sigue apadrinando a terroristas como Luis Posada Carriles o el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, cuya extradición es solicitada por la justicia de ese país por su responsabilidad en la masacre de 67 personas durante las jornadas de protesta popular que provocaron su caída.   






[1] Sobre el tema consultar dos obras de nuestra autoría, de descarga gratuita en la web: Imperio & Imperialismo. Una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri  (Buenos Aires: CLACSO, 5º edición,  2004, “Premio Extraordinario de Ensayo de “Casa de las Américas”), especialmente el capítulo 8 y la compilación que efectuara con el título de Nueva Hegemonía Mundial. Alternativas de cambio y movimientos sociales (Buenos Aires: CLACSO, 2004), po. 133-154. Pueden encontrarse el primero deestos libros en: https://docs.google.com/file/d/0Bx2YC3gJbq2TMjExMTU0MGUtMjY2ZC00ZDg0LTljOWUtODIyMDZkNzM4YTRh/edit?usp=drive_web

Interesante debate en el marco de la Primera Conferencia de Estudios Estratégicos “Repensando un mundo en crisis y transformación”, organizado por el Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba. Uno de los temas de la sesión de la tarde fue sobre los países del BRICS. Hubo una interesante presentación sobre China y su proceso de paulatina reorientación hacia el interior, fomentando el mercado interno, promoviendo una redistribución de ingresos y expandiendo fuertemente su inversión en infraestructura y educación.

El Malecón de La Habana, azotado por la marejada
 Dato muy significativo: según proyecciones de la OECD para la década que arranca en el 2030 la economía china equivaldrá a un 29 % del PBI mundial, mientras que la de Estados Unidos retrocederá hasta fluctuar en torno al 17 %, y la Unión Europea y los países de la OECD (excepto Estados Unidos) al 14 %. Para ese entonces la economía de la India tendrá un PBI casi igual al de Estados Unidos. En suma, en poco más de una década y media la estructura económica mundial sufrirá una radical transformación y si América Latina y el Caribe no se unen, no se integran, a nuestros países les será muy difícil competir en ese nuevo escenario económico internacional. La unión efectiva, no retórica, de los países sudamericanos combinaría una excepcional dotación de recursos que no existe en ningún otro continente: petróleo abundante (Venezuela, Brasil, etcétera), gas, grandes recursos minerales, excepcional dotación de agua, la mitad de la biodiversidad mundial, potencial para alimentar a unas mil millones de personas, y un importante sector industrial. Por eso el imperio trabaja día y noche para abortar la unidad de Nuestra América.
Una nota muy interesante la puso el Ministro Consejero de la Federación Rusa, Vadim Temnikov, con un descarnado análisis de la coyuntura internacional. Refiriéndose a Washington dijo, textualmente: “Nos engañaron con Irak, nos engañaron otra vez con Libia. ¡Ya no más!”  Y agregó que su país, junto con China, se opondrán terminantemente a una agresión a Siria. El camino es diplomático y la no ingerencia en asuntos internos es un principio fundamental en la carta de la ONU. El desmantelamiento del arsenal de armas químicas de Siria es sólo el principio: hay otros países (Israel, por ejemplo, si bien no lo mencionó explícitamente) que tienen muchas armas químicas y de destrucción masiva en la región que también deberían ser desarmados. Habló también de lo que el llamó como “transición geopolítica”, en referencia a los cambios en la economía mundial arriba señalados pero también a la irresistible configuración de un sistema multipolar que no admite ya más el papel mesiánico e intervencionista de Estados Unidos. También habló de la alianza estratégica de Rusia con China, India y Vietnam y rescató el papel que la Unión Soviética había jugado en apoyar los movimientos de liberación nacional en Asia, África y América Latina. La implosión de la Unión Soviética fue un golpe tremendo para Rusia pero, dijo, ahora estamos en condiciones de volver a jugar un papel importante en el equilibrio geopolítico mundial. La reciente intervención rusa en la crisis Siria así lo atestigua. Para pensarlo, ¿no?


¡Hola! comparto un breve pero luminoso texto de Eduardo Galeano sobre un nuevo aniversario del "descubrimiento de América."




YO NO CELEBRO GENOCIDIOS 
Eduardo Galeano

"¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos?. Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. 
Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. 

Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?"
¿DESCUBRIMIENTO O ENCUBRIMIENTO?. EL DELITO DE SER. 
Hacia cuatro años que Cristóbal Colón habla pisado por vez primera las playas de América, cuando su hermano Bartolomé inauguró el quemadero de Haití. Seis indios, condenados por sacrilegio, ardieron en la pira. Los indios habían cometido sacrilegio porque hablan enterrado unas estampitas de Jesucristo y la Virgen. Pero ellos las hablan enterrado para que estos nuevos dioses hicieran más fecunda la siembra del maíz, y no tenían la menor idea de culpa por tan mortal agravio. ¿Descubrimiento o encubrimiento? Ya se ha dicho que en 1492 América fue invadida y no descubierta, porque previamente la habían descubierto, muchos miles de años antes, los indios que la habitaban. Pero también se podría decir que América no fue descubierta en 1492 porque quienes la invadieron no supieron, o no pudieron, verla. Si la vio Gonzalo Guerrero, el conquistador conquistado, y por haberla visto murió de muerte matada. Si la vieron algunos profetas, como Bartolomé de Las Casas, Vasco de Quiroga o Bernardino de Sahagún, y por haberle visto la amaron y fueron condenados a la soledad.
Pero no vieron América los guerreros y los frailes, los notarios y los mercaderes que vinieron en busca de veloz fortuna y que impusieron su religión y su cultura como verdades únicas y obligatorias. El cristianismo, nacido entre los oprimidos de un imperio, se había  vuelto instrumento de opresión en manos de otro imperio que entraba en la historia a paso avasallante.
No había, no podía haber, otras religiones, sino supersticiones e idolatrías; toda otra cultura era mera ignorancia. Dios y el Hombre habitaban Europa; en el Nuevo Mundo moraban los demonios y los monos. El Día de la Raza inauguró un ciclo de racismo que América padece todavía. Muchos son, todavía, los que ignoran que allá por 1537 el Papa decretó que los indio estaban dotados de alma y razón. Ninguna empresa imperial, ni las de antes ni las de ahora descubren. La aventura de la usurpación y el despojo no des cubre: encubre. No revela, esconde. Para realizarse necesita coartadas ideológicas que conviertan la arbitrariedad en derecho. En un trabajo reciente, Miguel Rojas-Mix advertía que Atahualpa fue condenado por Pizarro porque era culpable de delito de ser otro o, lisa y llanamente, culpable de ser. La voracidad de oro y plata requería una máscara que la ocultara; y así Atahualpa resultó acusado de idolatría, poligamia e incesto, lo que' equivalía a condenarlo por practicar un cultura  diferente. De igual a igual, de idolatría, poligamia e incesto. (Fuente Texto Eduardo Galeano)

En su magnífico escrito, El Socialismo y el Hombre en Cuba, el Che sentó las bases de algunos de los más importantes desarrollos recientes del pensamiento marxista al rescatarlo del asfixiante “economicismo” de las versiones canónicas de la teoría. Para Guevara el proyecto socialista era multifacético e integral, y uno de sus componentes esenciales era la creación del hombre y la mujer nuevos, y la construcción de una también nueva cultura que contrarrestara los quinientos años de “des-educación” para el sometimiento y la resignación padecidos por nuestras sociedades desde el amanecer del capitalismo. Precisamente para subrayar el carácter integral del proyecto socialista, irreductible a su sólo componente económico,  el Che dejó repetidamente caer sentencias tales como  “el socialismo como fórmula de redistribución de bienes materiales no me interesa”, o que "el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa.”



En línea con todo lo anterior, en el texto arriba citado el Che hace una mención a los intelectuales, que quiero compartir con todos ustedes. Está hablando de su papel en Cuba, en la Cuba revolucionaria;  pero el fondo de su argumento va más allá y es pertinente para comprender también al papel y las contradicciones de los intelectuales latinoamericanos en el momento actual. Sobre todo de los intelectuales en países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, comprometidos con la construcción del socialismo del siglo veintiuno y de sus homólogos en países que sin proponerse sus gobiernos esas metas atraviesan -como Argentina, Brasil y Uruguay- por procesos de cambio cuyos reflejos en el plano internacional los acercan a los primeros. Por eso es que los invito a reflexionar sobre sus sabias palabras al cumplirse los cuarenta y seis años de su cobarde asesinato.

“Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original. Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo.”  

¡Hasta la victoria siempre, Comandante Che Guevara!


El diario norteamericano The Washington Post publicó este viernes en su página de opinión un artículo deStephen Kimber, titulado “Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?”, donde el investigador canadiense reconoce que “estos agentes serían héroes norteamericanos hoy”.
Kimber es el autor  Lo que hay del otro lado del mar- La verdadera historia de los Cinco Cubanos, resultado de un extenso trabajo de investigación que incluyó la revisión por parte del autor de más de 20 mil páginas de registros judiciales del caso más largo en la historia de Estados Unidos.




“Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?”

Por Stephen Kimber*
4 de octubre de 2013
The Washington Post/ Opinión
Considere por un momento lo que sucedería si agentes de la inteligencia norteamericana en el terreno, en un país extranjero, descubrieran un grave complot terrorista, con tiempo suficiente para prevenirlo. Luego considere cómo los norteamericanos reaccionarían si las autoridades de ese país, en vez de cooperar con nosotros, arrestaran y encarcelaran a los agentes estadounidenses por operar en su tierra.
Esos agentes serian héroes norteamericanos hoy. El gobierno de EE.UU movería cielo y tierra para traerlos de regreso.
Este tipo de escenario ha tenido lugar en la vida real y del hecho se cumplieron 15 años el mes pasado, solo que los norteamericanos juegan en el rol del gobierno extranjero y Cuba –sí, la Cuba de Fidel Castro- juega el papel de los agraviados EE.UU.
A principios de los años 90, cuando la desaparición de la Unión Soviética suponía que el  colapso del gobierno comunista de Cuba sería inevitable, grupos militantes del exilio cubano en Miami incrementaron sus esfuerzos para derribar a Castro por cualquier vía posible, incluyendo ataques terroristas. En 1994, por ejemplo, Rodolfo Frómeta, líder de un grupo del exilio, fue capturado en una redada del Buró Federal de Investigaciones (FBI) intentando comprar un misil Stinger, un lanzagranadas y cohetes antitanque que dijo planeaba usar para atacar a Cuba. En 1995, la policía cubana arrestó a dos cubanoamericanos luego de que intentaran poner una bomba en un hotel en Varadero.
Esas acciones claramente violaban las leyes de neutralidad de EE.UU, pero el sistema de Justicia norteamericano mayormente miró hacia el otro lado. Aunque Frómeta fue acusado, juzgado y sentenciado a casi cuatro años en la cárcel, las agencias de seguridad raramente investigaron acusaciones que involucraban a militantes exiliados, y si lo hicieron, los fiscales pocas veces aplicaron sanciones. Muy a menudo, políticos de la Florida sirvieron como defensores a elementos de línea dura del exilio. (clic abajo para más información) 
Hoy Viernes 4 de Octubre falleció a los 102 años quien quizás pueda caracterizarse, sin un asomo de exageración, como uno de los más grandes genios militares de la historia, y comunista hasta el fin de su larga vida: el General Vo Nguyen Giap. Comparto algunos cables y prometo una nota más amplia sobre este extraordinario personaje.




HANOI, Vietnam -- El legendario general Vo Nguyen Giap, el cerebro militar que expulsó a los franceses y a los estadounidenses de Vietnam, falleció el viernes a los 102 años, informaron las autoridades. 

Giap, el último revolucionario comunista famoso del país que aún vivía, utilizó ingeniosas estrategias guerrilleras para superar enormes desventajas frente a fuerzas superiores. 

Un funcionario gubernamental y una fuente cercana a Giap dijeron que murió en un hospital en Hanoi donde había estado desde 2009. Ambos hablaron a condición de guardar el anonimato porque su muerte no ha sido anunciada oficialmente. 

Giap fue un héroe nacional cuyo legado sólo está por debajo del de su mentor, el ex presidente Ho Chi Minh, que condujo al país a la independencia. Giap, estratega militar autodidacta, era más conocido por su victoria sobre los franceses en Dien Bien Phu, que no sólo llevó a la independencia de Vietnam, sino también al colapso del colonialismo en toda Indochina y más allá. 



El general Giap, un genio militar que humilló a Occidente 


francia 



La genialidad de Giap como estratega lo coloca "en el panteón de los grandes líderes militares", junto con Alejandro Magno, el duque de Wellington, Napoleón, el general Douglas MacArthur, el mariscal alemán Erwin Rommel o el soviético Gueorgui Zhukov, destacó el periodista y escritor norteamericano Stanley Karnow.
 



"Sin embargo, a diferencia de ellos, debía sus logros a su genio innato, en lugar de un entrenamiento formal", añadió. 

Giap nació el 25 de agosto de 1911 en una aldea del centro de la provincia de Quang Binh. Admiraba a Napoleón y a Sun Tzu, pero al principio no parecía estar destinado a ser un soldado. 

Dominaba el francés y estudió economía política en Hanoi antes de dar clases de historia y literatura en una universidad y de trabajar como periodista para publicaciones clandestinas. 


Su primera esposa, que quedó atrás con su bebé recién nacido, murió en una prisión francesa. Esta tragedia personal aumentó el fervor anticolonial de Giap. 


Giap fue el comandante en jefe del ejército durante todo el conflicto posterior con los estadounidenses y el régimen de Vietnam del Sur apoyado por Estados Unidos, que se convirtió en una guerra total a partir de 1965, costando la vida a unos 58.000 norteamericanos y por lo menos tres millones de vietnamitas. 

La caída de Saigón el 30 de abril de 1975 aumentó su imagen casi mítica en el extranjero como un extraordinario estratega, inspirando a los movimientos de liberación en todo el mundo. 



Giap, que vivió en el hospital militar 108 de Hanoi durante los tres últimos años, deja a Dang Bich Ha, su esposa desde 1949, y cuatro hijos. 
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