¡Hola! Comparto esta excelente entrevista que la hicieran al líder del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, en donde habla de lo que significa la reforma agraria hoy y el papel del agronegocios y los transgénicos.



Correo del Orinoco
Entrevista Nº 1.286  
Joao Stédile, líder del MST, estima que las modernas luchas campesinas ya no son contra el latifundista tradicional sino contra las transnacionales productoras de alimentos contaminados
Manuel Abrizo, Caracas



Para Joao Pedro Stédile, líder y uno de los fundadores del brasileño Movimiento Sin Tierras (MST), las modernas luchas campesinas no se limitan al tradicional reclamo de “tierra para el que la trabaja”, sino que consideran el territorio como un espacio integral e integrador y propugnan la armonía entre seres humanos y naturaleza. Cita, para ilustrar su postura, a bolivianos y ecuatorianos, que viven en una sociedad campesina de valores arraigados
Expone que los pueblos originarios, bolivianos y ecuatorianos desarrollaron el concepto de que la tierra es más que un espacio de trabajo, más allá de la consigna zapatista de “tierra para quien en ella trabaja”
“Nos dijeron: es más que eso” (la tierra para quien la trabaja), señala este hombre de ojos azules, descendiente de una familia de inmigrantes que cultivaba uvas en Brasil
Tierra “no es solo para trabajar. Tierra es territorio, donde uno reproduce su vida. Tierra es cultura. Si tú no tienes la tierra no tienes territorio, no tienes cultura; por lo tanto, no te reproduces como sujeto social. Entonces, ahí incorporamos, en la lucha por la reforma agraria, que tomar una tierra no es solo para trabajar, sino también para controlar el territorio y enfrentar al capital; para que el pueblo de Venezuela controle el territorio donde vive, para que el pueblo de Brasil controle el territorio donde vive”. Entonces, añade, “la reforma agraria de ahora no es la tradicional del siglo XX. Ahora la reforma agraria tiene otros componentes que nosotros llamamos de nuevo tipo”
Asienta que “este nuevo tipo” consiste en ver la tierra como un espacio territorial que debe ser defendido para el trabajo, al igual que se protege y conservan la naturaleza, el agua y la biodiversidad. (clic abajo para continuar)

La “estrategia guerrillera” de la derecha en Venezuela


(Por Atilio A. Boron)  Envalentonada por los resultados de las recientes elecciones, la derecha en Venezuela –tanto sus representantes autóctonos como los agentes del imperialismo que operan en ese país- ha profundizado una estrategia de lucha política que, en los hechos, colocó al gobierno chavista a la defensiva o, cuando menos, en un estado de alerta ante las amenazas que se ciernen sobre el futuro de la Revolución Bolivariana. Duele decirlo, pero más dolería contemplar el inesperado y dramático final de un proceso revolucionario tan significativo como el lanzado por el Comandante Hugo Chávez por no haberse adoptado a tiempo las medidas correctivas imprescindibles para preservarlo. La irreversibilidad es un atributo que poseen muy pocos procesos revolucionarios, y eso después de haber sobrepasado las muy duras pruebas de la historia. No es el caso, todavía, de la Revolución Bolivariana, aunque la existencia de un amplio entramado de organizaciones populares nacidas durante el gobierno del Presidente Chávez bien podrían ser los bastiones fundamentales que aseguren la continuidad del proceso revolucionario.  
         Todos los clásicos del marxismo -comenzando en este tema puntual por Engels y siguiendo después por Marx, Lenin, Trotsky, Gramsci, Mao y Ho Chi Minh y, más recientemente, Fidel y el Che- comprendieron muy bien el notable paralelismo existente entre el arte de la guerra y la lucha política. No se les escapaban las diferencias, pero tampoco pasaban desapercibidas sus semejanzas; por eso, tomaban nota de las enseñanzas que aportaba la historia militar. Observaron, por ejemplo, que cuando una fuerza social y numéricamente inferior quiere atacar a un ejército poderoso y bien organizado debe apelar a formas no convencionales de lucha. Las tácticas de la guerrilla son precisamente eso: ataques inesperados, sorpresivos, puntuales, seguidos de una rápida retirada, dejando en el campo de batalla a un enemigo lastimado y, sobre todo, desmoralizado. Eso es precisamente lo que con mucha astucia (y absoluta inescrupulosidad) ha venido haciendo la derecha en Venezuela al lanzar un torrente de ataques –desde denuncias y agresiones verbales hasta sabotajes económicos, asaltos a recintos asociados al PSUV o a los centros de salud de la “Misión Barrio Adentro” y “asesinatos ejemplarizadores”- que  lograron debilitar el entusiasmo y la moral revolucionaria de las fuerzas chavistas, lo cual se vio reflejado en el voto del 14 de Abril. La efectividad de esas tácticas se comprueba al constatar que ellas hicieron posible que la derecha lograra lo que hasta hacía poco tiempo sonaba como imposible: fijar la agenda política nacional y obligar al gobierno bolivariano a tener que responder a los ataques de sus adversarios y sin poder impulsar iniciativas propias y concretas. Hace ya unos años que los intelectuales orgánicos del imperio y los estrategas del Pentágono vienen diciendo que, en la actualidad, “la lucha antisubversiva se libra en los medios.” La estrategia de la derecha en Venezuela es tributaria de esta nueva concepción adoptada por Washington y da testimonio de su eficacia.
         ¿Qué pretende la derecha con estas tácticas? Estas, como es sabido, no existen en el vacío sino que siempre se articulan en una estrategia de más largo alcance. En este caso, encaminada a socavar el respaldo de los sectores populares al gobierno aislándolo de su base tradicional de apoyo y facilitando sus planes desestabilizadores, en cualquiera de sus dos variantes: (a) “calentamiento de la calle”, tumultos, saqueos y golpe de estado para “restaurar el orden” que supuestamente el gobierno bolivariano ya no puede garantizar; o, (b) desgaste prolongado y destitución del gobierno vía referendo revocatorio. Estrategia global que será tanto más exitosa cuanto más el gobierno persista en el error de recoger el guante astutamente arrojado por los sectores contrarrevolucionarios y acuda a librar combate en el terreno mediático que le proponen sus enemigos. En estos días hemos visto al propio presidente Nicolás Maduro involucrarse en esas batallas verbales –en la campaña y después- en respuesta a las insolentes provocaciones de Henrique Capriles y sus compinches de adentro y de afuera. No debería ser así, porque la delicada correlación de fuerzas que hoy existe en Venezuela no se modificará en una dirección favorable al chavismo en virtud de la eficacia discursiva del presidente, sus ministros o los líderes del PSUV sino por la capacidad que demuestre el gobierno  para reorganizar y reanimar a un pesado e ineficiente aparato estatal, hiperburocratizado y con inocultables focos de corrupción. Sin ello, mal se podrán atacar los principales problemas que abruman a la población venezolana y que provocaron la deserción de una parte del electorado chavista: la carestía y demás aspectos concernientes a la economía, como el desabastecimiento de productos esenciales, por ejemplo; los cortes de energía eléctrica y la inseguridad ciudadana, entre otros. Consciente de ello, la derecha descarga un fárrago de ataques que, como en la guerra de guerrillas, distraen sin pausa al ejército regular –en este caso el gobierno- y le dificulta concentrarse en las tareas cruciales exigidas por la actual coyuntura. Lo que la derecha desea es que éste se empantane en el estéril terreno de la polémica y la discusión, impidiéndole de este modo destinar personal y tiempo a diseñar e implementar eficaces políticas para resolver los problemas que aquejan a la ciudadanía.
         De lo anterior se desprende que el gobierno del presidente Nicolás Maduro tiene que lanzar una contra-ofensiva política, con centro en el terreno de las políticas públicas, ignorando las provocaciones y los insultos que profieren los personeros de la derecha y neutralizando de ese modo sus tácticas agresivas que, conviene aclararlo, buscan ocultar el carácter reaccionario de su agenda con demagógicas y engañosas declaraciones en las cuales manifiestan su voluntad de  apropiarse de los “aspectos positivos” del legado de Chávez.  Debe por eso mismo concentrar todos sus recursos humanos e institucionales en la batalla contra los problemas arriba mencionados, sin perder un minuto en yermos enfrentamientos verbales que en ningún caso servirán para consolidar -y mucho menos ampliar- su base de sustentación en la sociedad y en el electorado. Y tiene también que ser consciente el gobierno bolivariano que, en esta coyuntura post-electoral, el tiempo juega en su contra. Que la derecha intenta construir un clima de opinión que le abra un espacio para ensayar su carta golpista, hipótesis de máxima, o que la faculte para exigir un referendo revocatorio que podría tener lugar en unos tres años. Sabedor también que si la gestión gubernamental no logra resolver, al menos parcialmente, los problemas arriba mencionados la Revolución Bolivariana podría re-editar el infortunio que le cupo al Sandinismo, que diez años después de su épica victoria contra la tiranía de Anastasio Somoza (h) fue derrotado inapelablemente en las urnas por una coalición restauradora promovida, organizada y financiada –como hoy lo hace en la patria de Bolívar y Chávez- por el imperialismo norteamericano.
Todavía se está a tiempo para impedir en Venezuela tan infeliz desenlace, pero hay que poner manos a la obra ya mismo y diseñar una nueva estrategia de reconstrucción política que le permita al chavismo recuperar la iniciativa y pasar a la ofensiva. Esto quiere decir, librar el combate contra la derecha en el terreno que elija el gobierno y no en el preferido por la oposición: el malicioso pantano de los medios. En relación a esto no podemos sino celebrar la reciente creación de la “Misión Eficiencia o Nada”, concebida para velar por la correcta administración de la cosa pública y luchar contra los focos de corrupción y burocratización que carcomen desde dentro la vitalidad de la revolución. Además, será necesario que el presidente continúe con su acertada política de recuperar nuevamente la calle, hoy disputada por la movilización de la derecha. Esto es, acercarse más al pueblo, mejorar la comunicación con él, escuchar sus reclamos y atender a sus demandas, actitudes indispensables para desbaratar la estrategia de la “guerrilla mediática” seguida por la derecha. Siendo consciente, además, de que lo que Chávez podía resolver gracias a su carismático liderazgo hoy debe ser resuelto mediante una  gestión estatal eficiente y socialmente incluyente, alejada de toda  desviación tecnocrática y capaz de producir resultados inmediatos. Una gestión, además, que estreche los vínculos con los gobiernos locales y que cuente con un elenco de idóneos servidores públicos capacitados para dar  respuesta inmediata a los reclamos de la sociedad. En Ecuador, por ejemplo, el Sistema Quipux es un servicio vía Internet que el Presidente Rafael Correa instaló en todas las agencias gubernamentales para facilitar un enlace directo con su oficina  y la del vicepresidente, y que permite a su vez que estos puedan monitorear en tiempo real la marcha de los diversos proyectos del gobierno, conociendo su grado de avance y sus obstáculos de suerte tal de poder tomar sin demora las medidas correctivas que sean pertinentes. Esto no es una panacea pero, sin duda, va a facilitar el necesario, impostergable, salto de calidad que tiene que producirse en la administración pública de la Revolución Bolivariana para hacer frente a los inéditos desafíos del momento actual.
                                                                           


Los invito a ver una larga entrevista que días pasado me hiciera en Neuquén Pablo Fernández, de Cartago Televisión, sobre los temas que se indican a continuación.



Pueden verse en YouTube en los siguientes enlaces:

Primer bloque: Geopolítica e Imperialismo

Segundo bloque: América Latina en la vanguardia de las luchas antiimperialistas

Tercer bloque y final: el legado de Chávez

22.4.2013
¡Hola! Comparto con ustedes unas muy interesantes reflexiones de un gran intelectual venezolano, Luis Britto García, sobre las recientes elecciones en ese país. Hay algunos otros factores que también explican el resultado tan ajustado con el que finalmente se ganó, como lo escribí en uno de mis anteriores posteos. Pero  Luis ofrece algunas otras claves que son realmente muy significativas para una mejor comprensión de lo ocurrido. Iré subiendo nuevos aportes para esta discusión en sucesivas comunicaciones, porque creo que para la izquierda latinoamericana, para los antiimperialistas, es fundamental extraer todas las lecciones posibles de las elecciones del 14 de Abril en Venezuela. Sin autocrítica no tendremos futuro. Recojo algunas de las palabras de Luis, que me parecen muy apropiadas porque calan hondo en lo que debe ser una revolución:
"Siempre digo que revolución sin ideología es piñata ante la cual la gente se arrodilla hasta que se acaban los  caramelos. El problema es cultural. Quizá el proceso debería emplear a fondo a sus intelectuales. Más valen ideas que dádivas. La tarea es formar revolucionarios y no consumistas, culminar una revolución y no competir en una subasta de votos. El bolivarianismo puede recuperar sus contundentes mayorías aceptándolo así y obrando en consecuencia."



Luis Britto García
¿QUÉ PASÓ EN LAS ELECCIONES VENEZOLANAS?

1
Hace años denuncio que la Comisión y la Corte Interamericana  de la OEA quieren desconocer  nuestros tribunales, para  decidir en lugar de  ellos  cuestiones  relativas a la soberanía de Venezuela, como la legitimidad de las elecciones. Así, el primero en cuestionar los comicios del 14 de abril es Insulza, presidente de la OEA, quien exige  “realizar una auditoría y un recuento completo de la votación" y  pone “a disposición de Venezuela el equipo de expertos electorales de la OEA". Vale decir,  expertos extranjeros, y no el Consejo Nacional Electoral, deben declarar quién ganó nuestras elecciones.

2
Para escoger al  Presidente de Venezuela también se ofrecen voluntarios el gobierno de Estados Unidos y el canciller de España, García Maspero, ambos demandando recuento de votos al sistema electoral que Carter calificó como el “más perfecto del mundo”.  Por no contradecirlos, el candidato perdedor reclama asimismo recuento manual  de votos  y en lugar de exigirlo por  vías de derecho, convoca  motines que en dos días incendian o destruyen doce  Centros de Diagnóstico Integral, arrasan cuatro casas del PSUV y varios mercados solidarios y radios comunitarias,  acosan medios de comunicación de servicio público y residencias de miembros del Poder Electoral, asesinan a 8 compatriotas –uno de ellos quemado vivo- y dejan 124 heridos. Es una pequeña muestra de lo que harían si llegaran a tomar al poder. Desaparecerían los derechos a la atención médica gratuita, a alimentos subsidiados, a la información alternativa, a la militancia progresista, al sufragio  y a la vida.

3
La Historia se repite,  los guiones  se remedan. Las elecciones que dieron el triunfo a Ajmadineyah fueron desconocidas por una oposición que intentó algaradas y motines para legitimar una intervención imperialista. Durante las elecciones una agresión informática seguramente imperial hackea las cuentas de twitter de Nicolás Maduro, del presidente de la AsambleaNacional Diosdado Cabello  y de Teresa Maniglia, jefa de Prensa de Miraflores, inhabilita la página web del Consejo Nacional Electoral y fuerza a interrumpir Internet durante  minutos para impedir la expansión del virus. No son tecnologías al alcance de un candidato  cuyo promedio académico apenas remonta el diez.

4
¿Tiene la más mínima sostenibilidad la hipótesis de fraude? La lógica indica que cualquiera dispuesto a perpetrar una superchería simularía millones de sufragios de ventaja, y no una modesta mayoría de 262.473 votos. Por otra parte, el Consejo Nacional Electoral por su propia cuenta ha recontado 54% de los sufragios sin encontrar irregularidades, proporción más que suficiente para descartar cualquier infracción. Y si la oposición de todos modos desconoce al árbitro electoral, también está desconociendo el incremento de los sufragios del cual se ufana, y los votos que llevaron a sus diputados a la Asamblea, y cerrándose el camino para la participación en todas las elecciones venideras y para convocar referendos revocatorios, pues sería contradictorio que se sometiera a una institución a la cual deslegitima.

5
¿Cómo en sólo seis meses pudo el bolivarianismo perder 685.794 votos y la oposición neoliberal ganar 679.099? ¿En verdad esos electores detestan que uno de cada tres venezolanos esté estudiando, y en forma gratuita? ¿Aborrecen  el servicio médico sin costo de Barrio Adentro? ¿Les amarga que los patronos deban pagarles prestaciones sociales? ¿Les subleva  que seamos el país más feliz y con menor desigualdad social en América Latina? ¿Odian tener pensión para su vejez? ¿Les repugna que la Misión Milagro devuelva la vista? ¿Les duele que el gobierno construya para los sin techo quinientas viviendas por día? Si tantas ventajas los molestan, nada les impide  rechazarlas ¿Pero tienen que votar para que sus compatriotas también las pierdan? ¿Y cuánto tiempo conservará la oposición estos votos volubles?



6
Mas no son estos logros del bolivarianismo los culpables de la declinación de sufragios.  Por todo programa, el candidato opositor se limitó a prometer obsesivamente que mantendría las misiones sociales del gobierno, las mismas que sus partidarios incendiaron o demolieron al conocer los resultados. También  copió meticulosamente los colores, los emblemas, las consignas, las gorras, las chaquetas, los gallardetes del chavismo. Algo bueno deben de tener para que los adversarios se disfracen con ellos.

7
¿Qué ha cambiado en esos seis meses? Examinemos la coyuntura. Perdimos un dirigente incomparable, pero su obra está ante nosotros exigiendo que la completemos. Arreciaron los sabotajes eléctricos. Se volvieron sistemáticos los cortes de agua. Pocas semanas antes de las elecciones hubo una inoportuna devaluación del 47%, y los capitalistas acapararon, especularon, provocaron desabastecimientos  y dispararon la inflación sin sufrir sanciones ejemplares.

8
Analicemos las tendencias constantes. Reconozcamos el desgaste  que aflige a toda obra humana. Luego, la perduración del burocratismo matavotos, la eternización de trámites innecesarios y repetitivos, la proliferación de procedimientos que sólo pueden ser iniciados cn una página web que no abre nunca, que sólo pueden ser concluidos personalmente y que engendran gestores y corrupción. Tengamos en cuenta  la incapacidad del  capitalismo de ocupar el 7,6% de desempleo y el 40,9% del empleo informal. El centenar de periódicos, la centena de televisoras, el millar y medio largo de radios de la oposición continuó mintiendo, desinformando, calumniando sin que ninguna medida les pusiera coto.

9
La oposición sembró el pánico valiéndose de una Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Ciudadana 2009  del Instituto Nacional de Estadística, según la cual ese año habrían fallecido 19.133 víctimas de la violencia. Las últimas elecciones enseñaron que las encuestas no son  confiables. Pero con ésta el especialista en Guerra Sucia J.J.Rendón y el candidato perdedor insuflaron en el electorado una paranoia que casi se vuelve victoria. Las autoridades competentes no mostraron datos reales para desvirtuar esta percepción terrorífica. Tampoco hubo medidas para detener el paramilitarismo y el sicariato, responsables de más de tres centenares de asesinatos de dirigentes sociales, y de innumerables crímenes horrendos y sin sentido que parecerían perpetrados con el exclusivo propósito de difundir la alarma y el sentimiento de indefensión.  No se hizo valer el hecho de que las gobernaciones manejadas por la oposición muestran el más alto índice delictivo. El miedo es un proceso del cerebro sauriano, que no obedece a la lógica ni atiende a la razón.

10
El  bolivarianismo rescató de la pobreza  grandes sectores a los cuales los medios  opositores engañan predicándoles que pueden volverse oligarquía.  Entre los recursos desesperados de la oposición estuvo una oferta por twitter de un aumento de salario de 45% y hasta de 50% contra el 40% ofrecido por el gobierno. Poco vale ese electorado de 5%. Siempre digo que revolución sin ideología es piñata ante la cual la gente se arrodilla hasta que se acaban los  caramelos. El problema es cultural. Quizá el proceso debería emplear a fondo a sus intelectuales. Más valen ideas que dádivas. La tarea es formar revolucionarios y no consumistas, culminar una revolución y no competir en una subasta de votos. El bolivarianismo puede recuperar sus contundentes mayorías aceptándolo así y obrando en consecuencia. Todo tiene remedio, salvo la muerte.


18.4.2013

¡Hola todas y todos! Como recordarán, hace días que a propósito de la estrategia de Capriles y sus mandantes en Venezuela (la Casa Blanca y el aparato político, militar e ideológico del imperio) dije que el derrotado candidato de la derecha estaba siguiendo al pie de la letra el manual del golpismo elaborado por la CIA y sus asesores. El más importante de ellos es el profesor Gene Sharp, autor de varios textos sobre la materia, que la opinión gentil y amable de la academia lo hace aparecer como el "filósofo de la no-violencia". En realidad es exactamente lo contrario, sólo que no es un apologista de la violencia brutal sino en la medida justa y cuando es necesaria. Sharp promueve otro tipo de violencia, conocido como "el poder blando", pero que puede tan agresiva como la otra. La escalada violenta sufrida por Venezuela y lo que podría ocurrir a partir de hoy en la Argentina, habida cuenta del "cacerolazo" planificado para el día de la fecha (y que no se puede entender si no es en el marco de una estrategia desestabilizadora más amplio alcance) aconsejan estudiar muy seriamente las propuestas de Sharp y sus amigos. Para comenzar, comparto un artículo escrito por Thierry Meyssan en el 2005 y que lamentablemente no tuvo la repercusión que merecía. Los acontecimientos posteriores de América Latina se encargaron de demostrar que los consejos de Sharp no cayeron en saco roto: "Mel" Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay ejemplifican el nuevo tipo de golpe de estado que ahora promueve Estados Unidos.  Hay gente y organizaciones sociales y políticas en nuestros países que aplica meticulosamente las técnicas golpistas de Sharp, a quien los agentes del imperio lo tienen como uno de sus más importantes estrategas en esta nueva forma de lucha “soft”, sibilina y disimulada, con la cual Estados Unidos procura reconquistar posiciones en América Latina y el Caribe.  A continuación, el artículo de Meyssan.
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GOLPES DE ESTADO CON SUAVIDAD Y DISIMULO
EL "SOFT POWER" COMO TÉCNICA GOLPISTA
La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA
por Thierry Meyssan
La no violencia como técnica de acción política puede ser utilizada con cualquier fin. En los años 80, la OTAN se interesó por su posible uso para organizar la resistencia en Europa después de una invasión del Ejército Rojo. Hace quince años que la CIA la utiliza para derrocar gobiernos recalcitrantes sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: la Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp. La Red Voltaire revela la sorprendente actividad de esta oficina, de Lituania a Serbia pasando por Venezuela y Ucrania.
RED VOLTAIRE | PARÍS (FRANCIA) | 10 DE FEBRERO DE 2005 
  
Desconocido para el público, Gene Sharp elaboró una teoría sobre la no violencia como arma política. Por cuenta de la OTAN y más tarde de la CIA, formó a los líderes de los golpes de Estado suave de los últimos quince años.
Desde los años 50, Gene Sharp estudió la teoría de la desobediencia civil de Henry D. Thoreau y Mohandas K. Gandhi. Para estos autores, la obediencia y la desobediencia son cuestiones morales o religiosas antes que políticas. Ambos oponen una ley superior a un orden civil.
Sin embargo, la práctica de sus convicciones tuvo consecuencias políticas, de manera que lo que consideraban como un fin en sí puede ser percibido como un medio. La desobediencia civil puede ser considerada entonces como una técnica de acción política, incluso militar.
En 1983, Gene Sharp crea el Programa sobre las Sanciones No Violentas en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Allí desarrolla investigaciones en ciencias sociales sobre el posible uso de la desobediencia civil por parte de la población de Europa occidental ante una hipotética invasión de las tropas del Pacto de Varsovia.
Simultáneamente, funda en Boston la Albert Einstein Institution con la doble misión de financiar sus investigaciones universitarias y de aplicar sus modelos a situaciones concretas. En 1985 publica una obra sobre Cómo Hacer que Europa sea Inconquistable [1] cuya edición europea incluye un prefacio de George F. Kennan, padre de la Guerra Fría. (clic abajo en Más información para continuar)


Maduro: una victoria necesaria
(Por Atilio A. Boron ) Era fundamental que ganase Nicolás Maduro, y ganó. Pero ganó a duras penas, lo cual exige desentrañar las causas del bajón sufrido por el chavismo y el notable aumento experimentado por la derecha. Fue una victoria que puso en evidencia la endeblez metodológica de las encuestas que de uno y otro lado pronosticaban una holgada victoria del candidato chavista. Sobre el veredicto de las urnas lo primero que hay que decir es que su  desconocimiento por parte de Henrique Capriles no es en modo alguno sorprendente. Es lo que señala para casos como este el manual de procedimientos de la CIA y el Departamento de Estado cuando se trata de deslegitimar a un proceso electoral en un país cuyo gobierno no se somete a los dictados del imperio. Si bien la distancia entre uno y otro fue muy pequeña, no tuvo nada de excepcional a la luz de la historia venezolana: en las elecciones presidenciales de 1978 Luis Herrera Campins, candidato del COPEI obtuvo el 46.6 por ciento de los votos contra el 43.4 de su rival de Acción Democrática. Diferencia: 3.3 por ciento, y el segundo reconoció de inmediato el triunfo de su contendor. Antes, en 1968, otro candidato del COPEI, Rafael Caldera, accedió a la presidencia con el 29.1 por ciento de los sufragios, imponiéndose sobre el candidato de AD, Gonzalo Barrios, quien obtuvo el 28.2 por ciento de los votos. Diferencia: 0.9 por ciento y asunto concluido. Más próximo en el tiempo, contrasta con el autoritario empecinamiento de Capriles la actitud del por entonces presidente Hugo Chávez que, en el referendo constitucional del 2007, admitió sin más trámite su derrota cuando la opción por el No obtuvo el 50.6 por ciento de los votos contra el 49.3 por ciento del Si a la reforma que él favorecía. A pesar de que la diferencia fue de poco más del 1 por ciento Chávez reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. Toda una lección para el ofuscado perdedor.




Resultados electorales muy ajustados son más frecuentes de lo que se piensa. En Estados Unidos, sin ir más lejos, en la elección presidencial del 7 de Noviembre del 2000 el candidato demócrata Al Gore se impuso en la votación popular con el 48.4 por ciento de los votos, contra el republicano George W. Bush, quien obtuvo el 47.9 de los sufragios. Como se recordará, una fraudulenta maniobra efectuada en el colegio electoral del estado de Florida -cuyo gobernador era casualmente Jeb Bush, hermano de George W.- obró el milagro de “corregir los errores” en que había caído un sector del electorado de la Florida posibilitando el ascenso de Bush a la Casa Blanca. En suma, el que perdió ganó, y viceversa: todo un ejemplo de soberanía popular de la democracia estadounidense. En las elecciones presidenciales de 1960 John F. Kennedy, con el 49.7 por ciento de los sufragios, se impuso a Richard Nixon que cosechó el 49.6. La diferencia fue de apenas el 0.1 por ciento, poco más de 100.000 votos sobre un total de unos 69 millones, y el resultado fue aceptado sin chistar. Pero en Venezuela las cosas son diferentes y la derecha grita “fraude” y exige un recuento de cada uno de los votos, cuando ya Maduro accedió a efectuar una auditoría. Llama la atención, no obstante, la intolerable injerencia del inefable Barack Obama que no dijo ni una palabra cuando le robaron la elección a Al Gore pero encontró tiempo ayer por la tarde para decir, por boca de su vocero, que era "necesario" y "prudente" un recuento de los votos dado el resultado "extremadamente reñido" de las elecciones venezolanas. ¿Admitiría que un gobernante de otro país le dijera lo que tiene que hacer ante las poco transparentes elecciones estadounidenses?                
           Dicho lo anterior, ¿cómo explicar la fuga de votos experimentada por el chavismo? Por supuesto, no hay una sola causa. Venezuela transitó desde la aparición de la enfermedad de Chávez (8 de Junio de 2011) por un período en donde las energías gubernamentales estuvieron en gran medida dirigidas a enfrentar los inéditos desafíos que tal situación planteaba para un experimento político signado por el desbordante activismo del líder bolivariano y por el hiper presidencialismo del régimen político construido desde 1998. Esa caracterización en un primer momento molestó a Chávez, pero luego hidalgamente terminó por reconocer que era correcta. Premonitoriamente Fidel le había advertido, ya en el 2001, que debía evitar convertirse “en el alcalde de cada pueblo.” En todo caso, el desconcierto que emanaba de la forzada inactividad de Chávez impactó fuertemente en la gestión de la cosa pública, con el consecuente agravamiento de problemas ya existentes, tales como la inflación, la estampida del dólar, la paralizante burocratización y la inseguridad ciudadana, para no mencionar sino algunos. Problemas, no está demás recordarlo, a los que se había referido más de una vez el propio Chávez y para enfrentar los cuales había planteado la necesidad del “golpe de timón” anunciado en el primer Consejo de Ministros del  nuevo ciclo iniciado luego de la victoria del 7 de Octubre del 2012, durante el cual el líder bolivariano hizo un fuerte llamado a la crítica y la autocrítica, exigiendo a sus colaboradores mejorar radicalmente la eficiencia de ministerios y agencias, fortalecer el poder comunal y desarrollar un sistema nacional de medios públicos como ineludibles prerrequisitos de la construcción del socialismo. Señalaba en su intervención que “a veces podemos caer en la ilusión de que por llamar a todo “socialista” …  uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, listo, ya cumplí, ya le puse socialista, listo; le cambié el nombre, ya está listo.” De ahí su fuerte exhortación a fortalecer los consejos comunales, la socialización de la economía, la cultura y el poder. Decía, con razón, que “no debemos seguir inaugurando fábricas que sean como una isla, rodeadas del mar del capitalismo, porque se las traga el mar.” Pero junto a estos problemas de la gestión estatal hubo otros factores que también contribuyeron a la creación de un malestar social y un malhumor público: la derecha y el imperialismo trabajaron activamente, como lo hicieran en el Chile de Salvador Allende, para sabotear el funcionamiento de la economía y exasperar el ánimo de la población mediante el metódico desabastecimiento de productos esenciales, los cortes de energía eléctrica, la sospechosa actividad de grupos de paramilitares sembrando el terror en los barrios populares y la persistente campaña de denuncias y agravios en contra de Maduro vehiculizadas y agigantadas por su enorme gravitación en el manejo de los medios de comunicación de masas, facilitando así la deserción de un numeroso contingente de votantes.
            La Revolución Bolivariana enfrenta una situación delicada pero que está lejos de ser desesperante o provocar la caída en un angustioso pesimismo. El desfachatado entrometimiento de Washington refleja su urgencia para acabar con la pesadilla chavista “ahora o nunca”, consciente de que se trata de una situación pasajera. Ante esto Maduro como presidente tiene que responder con serena firmeza, evitando caer en las previsibles provocaciones que le tiendan sus enemigos. Es innegable que tiene ante sí una sociedad partida al medio, donde la derecha por primera vez demuestra tener la capacidad para encuadrar y movilizar, al menos en el día de las elecciones, al 50 por ciento del electorado. Recuperar el predominio en ese terreno no es imposible, pero dependerá menos de la radicalidad de los discursos del oficialismo que de la profundidad y eficiencia de las políticas concretas que adopte Miraflores; dependerá, en suma, de la calidad de la gestión gubernamental para enfrentar los principales problemas que agobian a la población, tema sobre el cual Maduro insistió sensatamente en su discurso de anteanoche. No habría que subestimar, en este cuadro, el hecho de que hasta el 2016 la Asamblea Nacional tendrá una holgada mayoría chavista (95 sobre 165)  y que el nuevo presidente contará con el apoyo de 20 de los 23 gobernadores de la República Bolivariana. La correlación de fuerzas, por lo tanto, sigue mostrando un claro predominio del chavismo, y la respuesta de numerosos gobiernos de la región y de fuera de ella -como China y Rusia, entre otros- agrega un  importante reaseguro para la necesaria gobernabilidad y para avanzar en el impostergable cumplimiento del testamente político de Chávez, el ya aludido “golpe de timón.” Estamos seguros que el bravo pueblo venezolano estará a la altura de las circunstancias y de los retos que plantea la actual coyuntura.
                                                                 



¡Ganó Maduro!, que era absolutamente fundamental. Pero ganó a duras penas, lo cual convierte en algo esencial, urgente e importante desentrañar las causas del bajón sufrido por el chavismo y el impresionante aumento de la derecha en los últimos dos o tres años. Se vienen tiempos muy difíciles, y si no hacemos una autocrítica radical y no se aplican los necesarios correctivos en la gestión gubernamental creo que podríamos terminar entrando en un ciclo descendente muy difícil de revertir. El proyecto revolucionario está en riesgo. Ojalá me equivoque pero los síntomas puestos en evidencia el día de ayer hablan de la gravedad de ciertos problemas que requieren inmediato tratamiento. Por supuesto, la derecha contribuyó decisivamente a crear un malestar social y un malhumor público con sus continuos sabotajes económicos, el desabastecimiento de productos esenciales, la fuga de divisas, los cortes de energía eléctrica, etcétera. Pero ya sabíamos que iba a actuar de esta manera. Espero reunir algunos antecedentes para escribir algo sobre el tema hoy a última hora.
¡Hola!

Los invito a mirar este breve video en donde José Ernesto Schulman (Secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre)  y yo presentamos el curso a distancia sobre "Fundamentos para una doctrina de los Derechos Humanos en el siglo XXI". Los temas abordados en el conversatorio fueron las limitaciones del pensamiento y la doctrina liberal en el tema de los Derechos Humanos, y la necesidad de avanzar hacia una concepción claramente post-liberal si es que se quiere hacer una defensa efectiva de los mismos, hoy amenazados desde los más diversos dispositivos del capitalismo contemporáneo y no tan sólo desde las dictaduras militares. Derechos que, desgraciadamente, se siguen atropellando en "democracia". Ir a:

http://www.youtube.com/watch?v=nY8HojD0Yww
9.4.2013
¡Hola!  Comparto la nota que, sobre la base de una entrevista telefónica, fue publicada en la edición del día 8 de Abril del 2013 por Tiempo Argentino. La entrevista tenía por objetivo recabar algunas opiniones sobre la presencia en la Argentina de los representantes de la derecha internacional y el fascismo.



BUSCAN AL CAPRILES ARGENTINO
Por Atilio Boron

El encuentro que arranca mañana en Rosario aglutina, sin ninguna duda, los intereses de la derecha latinoamericana y del imperio. Estará presente la constelación de grupos económicos y sociales que quieren dar marcha atrás al proceso de cambios sociales que vive la región desde principios de este siglo.
El encuentro que arranca mañana en Rosario aglutina, sin ninguna duda, los intereses de la derecha latinoamericana y del imperio. Estará presente la constelación de grupos económicos y sociales que quieren dar marcha atrás al proceso de cambios sociales que vive la región desde principios de este siglo.
Estos sectores se reúnen periódicamente y los medios hegemónicos de la región, muchos de cuyos columnistas se darán cita en este encuentro.

El objetivo de esta reunión es animar a la derecha argentina, resisitir la aplicación de la ley de medios y, en definitiva, buscar al Carpriles local, al que sintetice las diferencias y los unifique.

Claramente, la derecha regional está siendo muy estimulada por los Estados Unidos, los que quieren reordenar su patio trasero que desde la´primera presidencia de Hugo Chávez (1998) se encuentra transformado. De una región sumisa pasó a adquirir un grado de autonomía y de desafío cada vez más inaceptables para ellos. Un ejemplo: hace apenas dos días, 21 representantes de la OEA se levantaron de sus asientos ante una sesión en honor de Federico Franco, quien ejerce la presidencia de Paraguay.
Pero a pesar del impulso de EEUU, a la derecha no le resulta fácil su tarea. Hablan de ineficiencia y de corrupción, pero lo gobiernos progresistas y de izquierda son reelegidos en forma masiva.

Con todo, la crisis económica global abre una oportunidad y un riesgo. Abre la posibilidad de avanzar con reformas estructurales, pero al mismo tiempo, si no se lo hace, si se aplica una política tibia, se puede producir un resultado perverso, que es revivir a la derecha.

Tiempo Argentino, 8 de Abril de 2013


    SORPRENDENTES DECLARACIONES DEL PAPA FRANCISCO A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE MARGARET THATCHER

    Según lo informara Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede, en su mensaje dirigido al Primer Ministro británico, David Cameron el Papa Francisco dijo que:
    "El recuerda los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones", asegura el texto, escrito en inglés
    "Confiando su alma a la misericordia de Dios y asegurando a su familia y al pueblo británico un recuerdo en sus oraciones, el Santo Padre pide la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó"
    Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1570762-el-papa-se-entristecio-por-la-muerte-de-margaret-thatcher  



    Puede ser que yo ya no entienda nada de nada, pero:

    a) ¿son valores cristianos combatir hasta su destrucción al movimiento obrero británico, o persistir en una intransigencia absoluta ante la huelga de hambre de los prisioneros políticos del Ejército Repúblicano Irlandés, o librar junto a Ronald Reagan y Juan Pablo II una cruzada contra todas las conquistas económicas, sociales y culturales que los movimientos populares habían logrado después de la II Guerra Mundial?

    b) "la abundante bendición de Dios para todos aquellos cuyas vidas ella tocó", segun dice el mensaje,  ¿incluye a los 323 tripulantes del Crucero General Belgrano, hundido durante la Guerra de las Malvinas cuando se encontraba FUERA de la zona de exclusión y del teatro de operaciones del conflicto?Haber decidido hundir a ese crucero, sabiendo que la mayoría de sus tripulantes eran jóvenes conscriptos, ¿es un acto que revela los valores cristianos de la difunta?

    Creo que a lo largo del siglo veinte hubo pocos líderes políticos en Occidente que representaran con tanta nitidez valores más antagónicos con los del cristianismo que la Señora Margaret Thatcher, reaccionaria integral en materia económica, política, social y cultural.  Mis peores sospechas acerca del "reformismo" del nuevo Papa se están confirmando a pasos agigantados...

    Franco habla de Chávez: entre la muerte y el odio


    (Por Atilio A. Boron)  Mala suerte la del Paraguay. Un país de gente tan noble sometida a la insaciable voracidad de propios y ajenos. Salvajemente castigado por sus vecinos en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y saqueado hasta lo indecible por su clase dominante desde entonces, tiene para colmo la desgracia de contar con un personaje como Federico Franco como usurpador de la primera magistratura del país. Este personaje –mezquino e insignificante- instalado en la presidencia por una criminal conspiración utilizada como pretexto para desalojar a Fernando Lugo, declaró días atrás durante su visita a España que "es un milagro que el señor Chávez desapareciera de la faz de la tierra porque le hizo mucho daño a mi país". En su incontenible vómito verbal dijo también que Chávez dio “protección” a miembros del Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) y en ese sentido responsabilizó al mandatario fallecido "del secuestro y la muerte" causada por el grupo guerrillero. Fiel a su condición de simple mandadero del imperio y de la mafia de narcos y contrabandistas que se apoderó de su país, Franco invitó a los empresarios españoles a invertir en el Paraguay, garantizándoles que si así lo hacían sus ganancias serían tan fenomenales que tendrían que “llevarse el dinero en carretilla”. Habrá sido por eso que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España y un hombre que por lo visto no tiene demasiadas preocupaciones, consideró que era del todo apropiado subir la foto de su reunión con Franco en su cuenta de Twitter.
          Pero la bajeza moral del usurpador quedó retratada en toda su miserabilidad cuando manifestó, al terminar sus declaraciones, que “ni me arrepiento ni me avergüenzo de haber obtenido la presidencia en esas condiciones.” ¡Claro que no! El arrepentimiento y la vergüenza son atributos de quienes poseen un cierto espesor moral que Franco no tiene como tampoco lo tienen sus mandantes: la “embajada”, a la cual solicitó una vez tomada por asalto la Presidencia el reforzamiento de las tropas norteamericanas acantonadas en las bases de Mariscal Estigarribia y Pedro Juan Caballero. Franco, presidente ilegítimo e ilegal si los hay, es no sólo hijo putativo de la “embajada” sino también de  Cargill, Monsanto, la minera de aluminio Río Tinto, la oligarquía local y los latifundistas "brasiguayos".  La oscura trama en torno al misterioso Ejército Paraguayo del Pueblo –una de las artimañas más elementales utilizadas por la CIA para desestabilizar gobiernos que no son del agrado del imperio: inventar un pseudo grupo guerrillero y acusar de complicidad con él a algún enemigo a quien se quiera perjudicar- ha quedado al descubierto en los meses recientes. A raíz de ello el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigió, el pasado 29 de Marzo,  que la Justicia paraguaya realice una “investigación inmediata, independiente e imparcial de la muerte de 17 personas con ocasión del allanamiento de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, así como todos los hechos vinculados que han sido denunciados por las víctimas.” Prominente entre lo que la Comisión denomina como “hechos vinculados” fue la posterior “destitución express” del Presidente Fernando Lugo, para la cual los sangrientos sucesos de Curuguaty aportaron el necesario pretexto. El Comité también manifestó su preocupación  “por las alegaciones de importantes irregularidades del Ministerio Público, la judicatura y las fuerzas de seguridad en el caso”, así como la “falta de imparcialidad e independencia en los procesos de investigación”. 
        Por esto y muchas cosas más Franco descenderá a la historia sentado a la diestra de su homónimo español, el sanguinario “caudillo de España por la gracia de Dios” y uno de los que, como todos los fascistas españoles, gritaban "viva la muerte." Representante genuino de la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, Franco es la expresión política de una banda a la cual le queda grande el nombre de oligarquía. La palabra “cleptocracia” transmite con más rigor la naturaleza de ese impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Este organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de droga y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwán, sumiendo a la población en el atraso, la ignorancia y la extrema pobreza. Mentiroso sin escrúpulo alguno, Franco acusa a Chávez de haberle hecho daño al Paraguay: debe ser porque incorporó a este país al programa de abastecimiento preferencial de petróleo bajo muy favorables condiciones de precio y largos plazos de pago, por debajo de los que rigen en el mercado petrolero mundial. Para Franco la generosidad de Chávez causó un daño enorme a los paraguayos. Es más: el líder bolivariano persistió en su “maldad” y por solidaridad con el pueblo paraguayo mantuvo esta política aún después del golpe de estado, para cancelarla definitivamente una vez que los continuos insultos, calumnias y falsas denuncias de este bufón de opereta hicieron insostenible su mantenimiento. Este desecho moral es quien celebró como un venturoso milagro la desaparición física de Chávez. ¡Pobre Franco! Mientras su ineluctable destino será pudrirse en su tumba, olvidado y despreciado por su propio pueblo, Chávez tiene su lugar en la galería de los grandes patriotas de América Latina y el Caribe y en el corazón de los oprimidos de todo el mundo.

    2 de Abril de 2013
      
    Las dos Coreas:
     Para entender la actual crisis que afecta a la península coreana nada mejor que ubicar la presente coyuntura en su contexto histórico. Y nadie mejor que Fidel para ofrecernos una visión sintética y didáctica a la vez de la complejidad del proceso que condujo a la grave situación actual. Compartimos por eso dos “reflexiones” que el Comandante escribió en Julio del 2008, y que conservan toda su actualidad. Los acontecimientos que se sucedieron a partir de sus escritos en nada modifican las tesis centrales que allí se plantean. Todo lo contrario, el desenlace actual estaba ya inscripto en el juego de fuerzas que el imperialismo y sus aliados establecieron después de la Guerra de Corea con el propósito de contener el "expansionismo" soviético y las "ambiciones territoriales" de la triunfante Revolución China. Confío en que con este material podamos comprender un poco mejor las características e implicaciones de la crisis que se está desenvolviendo en esa parte del mundo que, para variar, ha sido presentada de un modo brutalmente desfigurado por los medios al servicio del imperialismo: una Corea mala, agresiva, beligerante, la del Norte; y otra Corea buena, amiga de Occidente y amante de la paz, la Corea del Sur. Se oculta que éste es un país ocupado por Estados Unidos y cuya política exterior no la decide el pueblo surcoreano ni Seúl sino que se determina en Washington, y más concretamente en el Pentágono.
       


    LAS DOS COREAS (Primera Parte)

    Comandante Fidel Castro Ruz

    La nación coreana, con su peculiar cultura que la diferencia de sus vecinos chinos y japoneses, existe desde hace tres mil años. Son características típicas de las sociedades de esa región asiática, incluidas la china, la vietnamita y otras. Nada parecido se observa en las culturas occidentales, algunas con menos de 250 años.
    Los japoneses habían arrebatado a China en la guerra de 1894 el control que ejercía sobre la dinastía coreana y convirtieron su territorio en una colonia de Japón. Por acuerdo entre Estados Unidos y las autoridades coreanas, el protestantismo fue introducido en ese país en el año 1892. Por otro lado, el catolicismo había penetrado igualmente en ese siglo a través de las misiones. Se calcula que actualmente en Corea del Sur alrededor del 25 por ciento de la población es cristiana y una cifra similar es budista. La filosofía de Confucio ejerció gran influencia en el espíritu de los coreanos, que no se caracterizan por las prácticas fanáticas de la religión.
    Dos importantes figuras ocuparon los primeros planos de la vida política de esa nación en el siglo XX. Syngman Rhee, que nace en marzo de 1875, y Kim Il Sung 37 años después, en abril de 1912. Ambas personalidades, de distinto origen social, se enfrentaron a partir de circunstancias históricas ajenas a ellos.
    Los cristianos se oponían al sistema colonial japonés, entre ellos Syngman Rhee, que era practicante activo del protestantismo.
    Corea cambió de status: Japón anexó su territorio en 1910. Años más tarde, en 1919, Rhee fue nombrado Presidente del Gobierno Provisional en el exilio, con sede en Shanghai, China. Nunca empleó las armas contra los invasores.
    La Liga de las Naciones, en Ginebra, no le prestó atención.
    El imperio japonés fue brutalmente represivo con la población de Corea. Los patriotas resistieron con las armas la política colonialista de Japón y lograron liberar una pequeña zona en los terrenos montañosos del Norte, durante los últimos años de la década de 1890.
    Kim Il Sung, nacido en las proximidades de Pyongyang, a los 18 años se incorporó a las guerrillas comunistas coreanas que luchaban contra los japoneses. En su activa vida revolucionaria alcanzó la jefatura política y militar de los combatientes anti japoneses del Norte de Corea, cuando solo tenía 33 años de edad.
    Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió el destino de Corea en la posguerra. Entró en la contienda cuando fue atacado por una criatura suya, el Imperio del Sol Naciente, cuyas herméticas puertas feudales abrió el Comodoro Perry en la primera mitad del siglo XIX apuntando con sus cañones al extraño país asiático que se negaba a comerciar con Norteamérica.
    El aventajado discípulo se convirtió más tarde en un poderoso rival, como ya expliqué en otra ocasión. Japón golpeó sucesivamente décadas más tarde a China y Rusia, apoderándose adicionalmente de Corea. No obstante, fue astuto aliado de los vencedores en la Primera Guerra Mundial a costa de China. Acumuló fuerzas y, convertido en una versión asiática del nazi fascismo, intentó ocupar el territorio de China en 1937 y atacó a Estados Unidos en diciembre de 1941; llevó la guerra al Sudeste Asiático y a Oceanía.
    Los dominios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal en la región estaban condenados a desaparecer y Estados Unidos surgía como la potencia más poderosa del planeta, resistida solo por la Unión Soviética, entonces destruida por la Segunda Guerra Mundial y las cuantiosas pérdidas materiales y humanas que le ocasionó el ataque nazi. La Revolución china estaba por concluir en 1945 cuando la matanza mundial cesó. El combate unitario anti japonés ocupaba entonces sus energías. Mao, Ho Chi Minh, Gandhi, Sukarno y otros líderes prosiguieron después su lucha contra la restauración del viejo orden mundial que era ya insostenible.
    Truman lanzó contra dos ciudades civiles japonesas la bomba atómica, arma nueva terriblemente destructiva de cuya existencia, como se ha explicado, no había informado al aliado soviético, el país que más contribuyó a la destrucción del fascismo. Nada justificaba el genocidio cometido, ni siquiera el hecho de que la tenaz resistencia japonesa había costado la vida a casi 15 mil soldados norteamericanos en la isla japonesa de Okinawa. Ya Japón estaba derrotado y tal arma, lanzada contra un objetivo militar, habría tenido más tarde o más temprano el mismo efecto desmoralizador en el militarismo japonés sin nuevas bajas para los soldados de Estados Unidos. Fue un acto incalificable de terror.
    Los soldados soviéticos avanzaban sobre Manchuria y el Norte de Corea, tal como lo habían prometido al cesar los combates en Europa. Los aliados habían definido previamente hasta qué punto llegaría cada fuerza. En la mitad de Corea estaría la línea divisoria, equidistante entre el río Yalu y el Sur de la península. El gobierno norteamericano negoció con los japoneses las normas que regirían la rendición de las tropas en su propio territorio. Japón sería ocupado por Estados Unidos.
    En Corea, anexada a Japón, permanecía una gran fuerza del poderoso ejército japonés. En el Sur del Paralelo 38, límite divisorio establecido, prevalecerían los intereses de Estados Unidos. Syngman Rhee, reincorporado a esa parte del territorio por el gobierno de Estados Unidos, fue el líder al que apoyó, con la cooperación abierta de los japoneses. Ganó así las reñidas elecciones de 1948. Los soldados del Ejército Soviético se habían retirado de Corea del Norte ese año.
    El 25 de junio de 1950 estalló la guerra en el país. Todavía se discute quién realizó el primer disparo, si los combatientes del Norte o los soldados norteamericanos que montaban guardia junto a los soldados reclutados por Rhee. La discusión carece de sentido si se analiza desde el ángulo coreano. Los combatientes de Kim Il Sung lucharon contra los japoneses por la liberación de toda Corea. Sus fuerzas avanzaron incontenibles hasta las proximidades del extremo Sur, donde los yanquis se defendían con el apoyo masivo de sus aviones de ataque. Seúl y otras ciudades habían sido ocupadas. MacArthur, jefe de las fuerzas norteamericanas del Pacífico, decidió ordenar un desembarco de la infantería de Marina por Incheon, en la retaguardia de las fuerzas del Norte, que estas no podían ya contrarrestar. Pyongyang cayó en manos de las fuerzas yanquis, precedidas por devastadores ataques aéreos. Ello impulsó la idea por parte del mando militar norteamericano en el Pacífico de ocupar toda Corea, ya que el Ejército de Liberación Popular de China, dirigido por Mao Zedong, había infligido una derrota aplastante a las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai-shek, abastecidas y apoyadas por Estados Unidos.
    Todo el territorio continental y marítimo de ese gran país había sido recuperado, con excepción de Taipei y algunas otras pequeñas islas próximas donde se refugiaron las fuerzas del Kuomintang, transportadas por naves de la Sexta Flota.
    La historia de lo ocurrido entonces se conoce hoy bien. No olvidar que Boris Yeltsin entregó a Washington, entre otras cosas, los archivos de la Unión Soviética.
    ¿Qué hizo Estados Unidos cuando estalló el conflicto prácticamente inevitable bajo las premisas creadas en Corea? Presentó a la parte norte de ese país como agresora. El Consejo de Seguridad de la recién creada Organización de Naciones Unidas, promovida por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la resolución sin que uno de los cinco miembros pudiera vetarla. En esos precisos meses la URSS se había manifestado inconforme con la exclusión de China en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos reconocía a Chiang Kai-shek, con menos del 0,3 por ciento del territorio nacional y menos del 2 por ciento de la población, como miembro del Consejo de Seguridad con derecho al veto.
    Tal arbitrariedad condujo a la ausencia del delegado ruso, a consecuencia de lo cual se produjo el acuerdo de ese Consejo dando a la guerra el carácter de una acción militar de la ONU contra el presunto agresor: la República Popular Democrática de Corea. China, ajena por completo al conflicto, que afectaba su lucha inconclusa por la liberación total del país, vio cernirse la amenaza directa contra su propio territorio, lo cual era inaceptable para su seguridad. Según datos publicados, envió al primer ministro Zhou Enlai a Moscú, para expresar a Stalin su punto de vista sobre lo inadmisible que era la presencia de fuerzas de la ONU bajo el mando de Estados Unidos en las riberas del río Yalu, que delimita la
    frontera de Corea con China, y solicitarle la cooperación soviética. No existían entonces contradicciones profundas entre los dos gigantes socialistas.
    El contragolpe chino se afirma que estaba planeado para el 13 de octubre y Mao lo pospuso para el 19, esperando la respuesta soviética. Era el máximo que podía dilatarlo.
    Pienso concluir esta reflexión el próximo viernes. Es un tema complejo y trabajoso, que demanda especial cuidado y datos tan precisos como sea posible. Son hechos históricos que deben conocerse y recordarse.

    Fidel Castro Ruz
    Julio 22 de 2008
    9:22 p.m.

    LAS DOS COREAS (Segunda parte)

    Comandante Fidel Castro Ruz

    El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos, cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china. Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de chinos y coreanos del Norte.
    Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98 kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la más poderosa que ha existido nunca.
    MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron, junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía Sudáfrica, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella, como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.
    Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de 1939 había concluido, en agosto de 1945.
    Después de sangrientos combates en el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.
    Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura creció un 50 %, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra. No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las tropas imperiales en
    China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a 25
    decenas de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas, como ya se explicó en una reflexión.
    Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país, desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda potencia económica del mundo.
    El PIB de Japón, medido en términos capitalistas –aunque los datos varían según las fuentes occidentales–, asciende hoy a más de 4,5 millones de millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones, aunque esta posee un 50 % más de reservas en moneda convertible que ese país. El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo, cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la especie humana.
    Son lecciones imborrables de la historia.
    La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China.
    Truman dio órdenes a la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 % de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai shek que hacia allí se fugaron.
    Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en expertos.
    A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados del campo socialista se reconstruían.
    Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua, producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos; termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al visitante. Merecía la cooperación y la paz.
    No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo olvidaré.
    Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria.
    El Sur vivió una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos destrucción en aquella guerra.
    La presencia de una enorme fuerza militar extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos, además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes. Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados.
    Hoy el país alcanza elevados niveles de tecnología y productividad.
    Ha sufrido las crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas empresas surcoreanas por las transnacionales.
    El carácter austero de su pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial, los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones inflacionarias derivadas de ambos.
    El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron rezagadas; la otra avanzó mucho más.
    De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la propaganda consumista.
    Ahora los retribuyen con normas rigurosas y despectivas.
    La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La Habana en agosto de 2006, es conocida.
    Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba mantiene con su gobierno excelentes relaciones.
    Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular
    Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de producir el arma nuclear.
    Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le transmitimos al gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del
    Tercer Mundo que libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer, tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.
    Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los dos Estados.
    A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa, pero sin tregua, como corresponde a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos; con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.

    Fidel Castro Ruz
    Julio 24 de 2008
    6:18 p.m.
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