(Por Atilio A. Boron *) El año que termina fue pródigo en acontecimientos que dejaron profundas huellas en el sistema internacional. A la hora de reseñarlos la mirada del analista siempre es situada; no existe una observación que pueda independizarse de los condicionamientos que la geografía y el tiempo histórico ejercen sobre el observador. Nuestra mirada, desde el “aquí y ahora” de Nuestra América, seguramente será diferente de la que pueda tener alguien situado en Europa, Asia o África.



     Hecha esta necesaria salvedad metodológica previa digamos que el acontecimiento más trascendente que marca con tristeza el año que finaliza fue la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías. El líder bolivariano fue una verdadera fuerza de la naturaleza: un huracán que con su fervor antiimperialista, su visión estratégica de la lucha que debía librarse contra el imperio y su incansable protagonismo reconfiguró decisivamente el mapa sociopolítico del área. Chávez fue el gran mariscal de la batalla del ALCA, derrotando al principal proyecto de Estados Unidos para completar el sometimiento de América Latina y el Caribe a sus intereses. Y fue también el hombre que llenó de propuestas lo que hasta su irrupción en la vida política de la región era una agradable pero inofensiva retórica latinoamericanista, huérfana de contenidos concretos. Para Chávez esta tenía que ser una convocatoria a la unidad de América Latina y el Caribe, unidad y no tan sólo integración; debía ser, tras las huellas de la Revolución Cubana, el ámbito de creación de un internacionalismo solidario que se traduciría en proyectos concretos como el Banco del Sur, Petrocaribe, TeleSUR, UNASUR y la CELAC, entre tantos otros. Su muerte, en circunstancias que aún no han sido aclaradas, llenó de júbilo al imperialismo y sus aliados, pensando que con ella se acabaría el chavismo. Sin embargo, y esta es una de las notas más positivas del año, la desaparición física de Chávez no impidió que el chavismo volviera a triunfar en las elecciones presidenciales del 14 de Abril -consagrando a Nicolás Maduro como presidente- y nuevamente, por una rotunda diferencia de más de un millón de votos, sobre la coalición opositora en las municipales del 8 de Diciembre. Parece que tendremos Chávez para rato.
     Otra noticia muy importante fue la sorpresiva elevación del Cardenal Jorge Bergoglio al papado. Personaje complejo, la consagración de este jesuita motivó un áspero debate que está lejos de apagarse en la Argentina. Jerarca de una iglesia que fue cómplice de todos los crímenes de la dictadura, hay quienes lo fustigan por sus actitudes tibias y ambivalentes, sobre todo si se las compara con las que tuvieron otros obispos como los monseñores Enrique Angelelli –que pagó con su vida su osadía-, Jaime de Nevares, Jorge Novak o Miguel Hesayne. Esta sinuosidad de su conducta, síntoma de lo que Antonio Gramsci definiera como “jesuitismo”, explica las razones por las que junto a sus críticos emergiera desde las filas de la izquierda, los derechos humanos y la teología de la liberación un fogoso contingente de defensores de Francisco prestos a señalar las formas sigilosas con las que el por entonces provincial de los jesuitas protegía a su rebaño. Más allá de este irresuelto debate, los temores que muchos tenían en el sentido de que Francisco pudiera convertirse en una ominosa re-encarnación de Juan Pablo II  (quien junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher conformara el más formidable tridente reaccionario del siglo veinte) hasta ahora han demostrado ser injustificados. Es más, cierto cambio en el léxico del Pontífice (como por ejemplo hablar de la “Patria Grande” en ocasión de la visita de Cristina Fernández de Kirchner al Vaticano) o su insistente “opción por los pobres” demuestran que ha percibido con fino olfato los datos de este “cambio de época” y que Venezuela no es Polonia, ni Ecuador Checoslovaquia. Si aquellos gobiernos de Europa Oriental sucumbieron ante la arremetida que convergía desde el Vaticano, Washington y Londres fue porque su déficit de legitimidad los tornaba altamente vulnerables. Bien distinta es la situación de los gobiernos de izquierda en Sudamérica, donde Bolivia, Ecuador y Venezuela cuentan con una legitimidad popular incomparablemente superior a la que jamás gozaron sus supuestas contrapartes europeas. En pocas palabras: el Vaticano no ignora que los cambios acaecidos en Latinoamérica y el Caribe desde los albores del siglo veintiuno ya no tienen vuelta atrás. En El 18 Brumario de Luis Bonaparte Marx evoca la intervención del Cardenal Pierre d'Ailly en el Concilio de Constanza (1414-1418) cuando ante las quejas de los puritanos por la vida licenciosa de los papas respondiera con voz tonante “¡Cuando sólo el demonio en persona puede salvar a la Iglesia católica, vosotros pedís ángeles!” La situación actual de la Iglesia es mucho peor que la que tanto preocupara a d’Ailly: interminable hemorragia de la feligresía, escándalos por pederastia, millonarios juicios de las víctimas y bancarrota de las iglesias abrumadas por el pago de enormes indemnizaciones, manejos mafiosos del banco del Vaticano, el papel de la mujer en la Iglesia y el cuestionamiento cada vez más militante del celibato sacerdotal configuran una agenda que difícilmente le dejen tiempo a Francisco para organizar la dispersa y confusa derecha latinoamericana, suponiendo que quisiera hacerlo. Pero para eso está “la embajada.”
      Otro acontecimiento de gran trascendencia fue la re-emergencia de Rusia como un principal actor de la política mundial. La Unión Soviética lo había sido en el casi medio siglo transcurrido desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El “orden bipolar” de la época le asignaba un protagonismo fundamental, pero cuando se produjo el hundimiento de la URSS en 1991-92 el estado sucesor, Rusia, quedó completamente marginado de los principales escenarios de la política internacional. Esto dio pie a que algunos publicistas del imperio se solazaran con la ilusión de que allí comenzaba el “nuevo siglo (norte)americano” y no ahorraron descalificaciones humillantes, incluso algunas de tono racista, en contra de los rusos, como Vladimir Putin se encarga de recordar una y otra vez. El sueño del “nuevo siglo americano” duró muy poco y con los atentados del 11-S se convirtió en una insoportable pesadilla. Rusia, que nunca había dejado de ser una potencia atómica –nimiedad olvidada por los apologistas del “nuevo orden mundial” alentado por George Bush padre- y que venía acumulando fuerzas desde comienzos del siglo, irrumpió abruptamente en el escenario mundial otorgándole asilo político nada menos que a Edward Snowden, el enemigo público número uno de Washington y, después, torciéndole el brazo a Barack Obama y su escudero, John Kerry, haciéndoles abortar sus planes de bombardear Siria. Por si lo anterior fuera poco, su claro apoyo a Teherán aventó también un desenlace bélico por la cuestión del programa nuclear iraní, en una crisis alentada hasta el paroxismo por el régimen israelí y sus impresentables compinches en el área, especialmente Arabia Saudita. Con tres gestos Moscú demostró que las bravuconadas de Washington carecían de sustancia real y podían ser neutralizadas en beneficio de la paz y el imperio del derecho internacional.
     La impetuosa re-emergencia de Rusia sumada a la ya consolidada gravitación de China en la economía y la política mundiales terminó por cristalizar significativas modificaciones en el gran tablero geopolítico internacional. Cambios éstos que favorecen los proyectos emancipatorios de Nuestra América porque el derrumbe del unipolarismo norteamericano y la acelerada –y por lo que parece, irreversible- edificación de una estructura multipolar de poder mundial abre nuevos e inéditos márgenes de maniobra para los países de América Latina y el Caribe, tradicionalmente sometidos al yugo estadounidense. Al evidente debilitamiento del poderío global de los Estados Unidos -reconocido nada menos que por el más significativo intelectual del imperio, Zbigniew Brzezinski- y del cual el cierre de sus oficinas gubernamentales por dos semanas es apenas uno de sus muchos síntomas se le suma el agotamiento del proyecto europeo, sacrificado en el altar de la banca alemana, todo lo cual hace del mundo un espacio mucho más abierto e indeterminado cuyos resquicios y contradicciones ofrecen una magnífica oportunidad para que los pueblos de Nuestra América avancen resueltamente hacia la conquista de su segunda y definitiva independencia.  
       Por supuesto, en el 2013 pasaron muchas otras cosas, imposibles de examinar en detalle aquí. Permítasenos simplemente mencionar la importancia de los diálogos de paz entre el gobierno de Juan M. Santos y las FARC, alentados por el clamor popular que en Colombia exige el fin del conflicto armado y las expectativas en torno a las elecciones presidenciales de Mayo del 2014; la crisis domínico-haitiana, desatada por las racistas  normas denegatorias de la nacionalidad a los hijos de haitianos nacidos en la República Dominicanael escandaloso fraude electoral perpetrado en Honduras, donde “la embajada” se convirtió en el tribunal electoral que decide quien gana y quien pierde; las elecciones del pasado 27 de Octubre en Argentina, sembrando de dudas la continuidad del proceso abierto en el 2003; el triunfo de Michelle Bachelet, regresando a la presidencia de un Chile desquiciado por el holocausto social del neoliberalismo; la persistencia y profundización de la crisis en México, a veinte años del “grito” de los  Zapatistas en Chiapas; la vigorosa e inesperada irrupción de grandes manifestaciones de masas en Brasil, a poco más de un año de las presidenciales de Octubre de 2014, conmoviendo la estolidez de un orden social profundamente injusto y rabiosamente oligárquico; la aplastante victoria de la Alianza País en las elecciones legislativas del Ecuador, que le permitieron a Rafael Correa obtener una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional; la lenta pero irreversible implementación de los nuevos “lineamientos” en la economía cubana, orientados a actualizar y fortalecer los fundamentos materiales de la Revolución; la consolidación del liderazgo de Evo Morales en Bolivia, de cara a las elecciones del próximo Octubre; la integración plena de Venezuela al Mercosur, ya con el voto favorable del Senado paraguayo, y la valerosa resistencia de los pueblos ante los estragos de la gran minería a cielo abierto, el “fracking” y el auge del agronegocio monoproductor (soja, caña de azúcar, palma africana, etcétera) son datos que también marcaron la agenda del año que finaliza y que merecerían un análisis detallado que no podemos hacer aquí. A lo anterior hay que agregar la continuación de la agresión imperialista y la guerra civil en Siria, donde Al Qaida, con la bendición y el apoyo de la Casa Blanca (perdón, ¿no había sido esta organización la que tramó y ejecutó el atentado del 11-S?) lucha codo a codo con los mercenarios sauditas, yemenitas e israelíes que procuran acabar con el régimen de Bashar al-Assad; tomar también nota del golpe militar pro-norteamericano en Egipto, en contra del gobierno de Mohammed Morsi y la Hermandad Musulmana, no suficientemente pro-norteamericano según el gusto de Washington; la intervención armada de tropas francesas en Mali para contener a los fundamentalistas islámicos aliados de Al Qaida (¡a la vez que París apoya a esta organización en Siria y François Hollande se ofrece impúdicamente a colaborar con Estados Unidos en el bombardeo de ese sufrido país!) y, finalmente, la muerte de Nelson Mandela, comunista de toda su vida que liquidó el “apartheid” sudafricano utilizando, según las circunstancias y el momento histórico, tácticas violentas y pacíficas, siendo por eso incorporado a una lista de “terroristas” por Estados Unidos hasta Julio del 2008. Después de su muerte Mandela tuvo que resistir una tremenda operación mediática que se quiso apropiar de su memoria y presentarlo como un ingenuo y conciliador pacifista, un “adorador de la legalidad” de un estado racista y ocultando groseramente los datos históricos que jalonan su impresionante biografía de lucha por todos los medios que fueran idóneos para el éxito de su empresa liberadora.
    Para concluir, hoy, ya en vísperas del 2014, debemos celebrar con inmensa alegría el 55º aniversario del triunfo de la Revolución Cubana -un acontecimiento “histórico-universal”, como seguramente lo hubiera caracterizado el viejo Hegel- que inauguró una nueva era en la lucha de los pueblos de América Latina y el Caribe, África y Asia por su definitiva emancipación. Una Cuba que resiste y resistirá cuanto bloqueos y sabotajes le aplique Estados Unidos, y que demuestra cada día, cada hora, que el imperialismo no es invencible y que puede ser derrotado. Por eso su papel en los procesos de liberación de los pueblos del tercer mundo coloca a la isla caribeña en un sitial semejante al que Francia supo ocupar, luego de la Revolución Francesa, como el faro orientador de quienes luchaban por sacudirse el yugo del absolutismo dinástico. Cuba es la Francia de nuestros días y tiene todo el derecho del mundo para celebrar con alegría un nuevo aniversario de la triunfal jornada del 1º de Enero de 1959. ¡Salud Cuba, y hasta la victoria siempre!

* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

  

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que tener en cuenta la importancia que tiene para el futuro de nuestra américa, la continuidad y la consolidación del proceso que esta pasando Argentina, donde se han recuperado muchas de las tradiciones populares en la lucha por la emancipación nacional, con una fuerza social emergente de cambio social, como son las bases sociales de kirchnerismo. Que sin dudas con sus contradicciones, esta demostrando ser un movimiento diverso y en el cual se esperan muchas cosas, así mismo puede de este contexto resurgir alternativas de izquierda que puedan acentuar el proceso latino. no olvidemos la importancia fundamental que tiene el liderazgo de Cristina de Kirchner para avanzar en la integración latinoamericana, especialmente para terminar con las estructurales sociales y económicas que dejo el neo liberalismo, y el reclamo constante a la ONU por la soberanía de las Islas Malvinas. Así mismo la desmonopolización del sistema de comunicaciones, tan importante para terminar con el imperialismo cultural que viene del norte. es importante recalcar la ley de regulación del cannabis en Uruguay, sus alcances en materia de lucha contra el narcotrafico, o cuales son los intereses ocultos, ademas y como puede repercutir en los demás países latinoamericanos. Saludos, muy buenos los anlísis

Anónimo dijo...

¿Cuáles son las contradicciones, estimado anónimo? ¿La economía extranjerizada por un gobierno que se dice progresista? ¿Sabías que en Córdoba hay un acampe contra la instalación de la multinacional Monsanto -que nos envenena a todos los argentinos y nos priva de soberanía alimentaria con sus semillas transgénicas y sus agrotóxicos-, que han reprimido a los asambleístas y que los medios (oficialistas y opositores) no dicen nada al respecto?

José Luis Seco Monias dijo...

Bn, camaradas estamos consolidando la segunda independencia y si comparto con Atilio Boron que Cuba es la Francia del siglo XXI

José Luis Seco Monias dijo...

Bn, camarada ya por medio de Avaz.org recogimos 2.000.000 de firmas a nivel mundial y se las enviamos a la presidenta, al intendente y al Director de agricultura de Cordona para que no se apruebe este proyecto de semilla

Anónimo dijo...

Atilio, ese "tridente reaccionario del siglo XX", no obstante los errores que cometió, contribuyó a deshacernos del comunismo, terminando de golpear un árbol podrido que se estaba cayendo solo. Juan Pablo II, que padeció personalmente el comunismno polaco, ya que los otros dos apenas habían oído hablar de él, que no es lo mismo, merece un lugar en la historia solamente por haber contribuído a derribar al monstruo. Con él, como no podía ser de otra manera, cayó la mayoría de los vecinos "aliados", aunque no todos los vecinos. Donde todavía impera el marxismo-leninismo en Europa oriental, sabemos cómo están. Donde se libraron de él, también sabemos. Es cuestión de ir a ambos, mirar bien y sacar conclusiones.

Anónimo I, ¿de qué Argentina estás hablando, de la real, la de un déficit energético imperdonable, con cortes de luz injustificables en un país con enormes recursos de energía, la de la inflación galopante, la del lavado de dinero por parte de testaferros de los K? No sé cuál es tu Argentina.

José Luis, ¡cómo se ve que no tienes ni puñetera idea de la Cuba real, y aparentemente tampoco de la Francia del siglo XXI, para decir semejante disparate! Deja que lo diga Atilio, está obligado a decirlo, aún cuando conozca perfectamente parte la Cuba real y supongo que también la Francia real. Pero tú, no, José Luis. Tú no puedes decir algo así si conoces la realidad de ambos países. No insultes de ese modo la inteligencia de los demás.

FOLLADORDEPROSTIS dijo...

Da risa como ahora los intelectuales de izquierda hablan pestes de los gobiernos del "socialismo real" de europa del este,como Ceausescu fue linchado x su pueblo,los obreros polacos se rebelaron ahora Atilio y demás intelectuales de izquierda dicen "que no eran gobiernos legítimos",eso mismo decían antes de 1989? acaso en los 60's,70's la intelectualidad de izquierda no defendía apasionadamente a Honecker,Ceausescu,Hoxna?en cuanto a Mandela es cierto que el fue zurdo de joven pero cuando tomo el poder no nacionalizo ni expropio las empresas de los afrikaners a diestra y siniestra como hizo Chavez ni cambio la constitución para reelegirse indefinidamente,x algo gente de derecha como de izquierda elogia a Mandela,xq no menciono los saqueos en Venezuela? la alta inflación en Venezuela y Argentina? la corrupción del Kichnerismo? los apagones??

FOLLADORDEPROSTIS dijo...

Jose Luis que fumaste?? Cuba a tenido solo 2 presidentes en 55 años,ademas de tener 1 sistema económico anacrónico,es cierto que muchos de sus problemas es x culpa del infame embargo,pero acaso en Francia le meten palo a los opositores a Hollande como hacen en Cuba con las damas de blanco?

Federico J. dijo...

La verdad Atilio, como vos decís todo análisis implica un posicionamiento, sin embargo es decepcionante leerte y ver como caes en la idealización de los procesos, sin pràcticamente fundamentación científica.
Toda tu opinión está basada en un racconto de sucesos, pero no llegás a demostrar el alcance fehaciente que cada uno de estos ha tenido.
Tu discurso, es un discurso teñido de setentismo que cae en el grave error epistemológico de creer que aquella época, es la época del hoy. Hoy el mundo ha cambiado bastante, aunque sigamos dentro de un sistema capitalista, no se puede ni siquiera pensar análogamente a Cuba como la Francia del siglo XXI, cuando son dos regiones territoriales sumamente diferentes, sobre todo por sus procesos históricos.
De paso te invito a que visites Cuba cuando puedas, y veas efecitivamente a donde ha llegado la "revolución". Si la revolución implica que los hombres, no puedan ser hombres del mundo, que deban vivir dentro de una constante mentira, sin conocimiento "real" alguno de lo que sucede en el mundo, consumiendo una única realidad autoritaria y monopólica a expensas de garantizar el orden de un sistema teóricamente "igualitario" pero que en la práctica termina siendo una "redistribución de la pobreza", entonces no acompaño esa revolución. Creo no era el espíritu de Marx, ni tampoco es el espíritu de muchos partidos de izquierda, que si bien todos tienen un enemigo en común que es el capital, esto no significa que la revolución deba ser impuesta. Sino que haciendo eco de uno de los conceptos básicos del marxismo debe hacerse a través de la conciencia de clases.

Federico J. dijo...

En este sentido una gran parte de los partidos de izquierda, han avanzado en debatir y discutir respecto del fracaso del modelo de la URSS y Cuba, siendo capaces de reconocer que existen características que les fueron propias que contribuyeron a la caída del sistema.
En Argentina se habla de una "supuesta reivindicación del modelo nacional y popular", sin embargo se busca que monopolios como monsanto o la barrick gold, exploten nuestros recursos. La economía sigue sujeta al cambio peso:dólar; entonces de qué revolución y caída del sistema norteamericano estamos hablando?
Evidentemente estamos en un período de crisis, en el cual hay nuevas relaciones geopolíticas trazándose; pero latinoamérica no logra superar su desigualdad estructural; ha habido un progreso material en casi toda la región, los estados hoy tienen capacidad de acción y decisión, y es verdad que mucha de la política se ha trasladado al ámkbito público, pero queda por analizar cómo esto es abosrbido en el ámbito social y que posibilidades tiene de establecerse como algo estructural y no meramente coyuntural.
Latinoamérica históricamente ha sido coyuntural al contexto global; en la primera mitad del siglo XX la región se estructuraba en base a los ideales liberales; con la caída de este pensamiento se alineó bajo los ideales keynesianistas del estado interventor y hacia el final del siglo casi toda latinoamérica se alineaba bajo el modelo neoliberal. Hoy ante la crisis global y el avance imperialista, latinoamérica vuelve a construir líderes carismáticos que discursivamente están parados en el idealismo igualitario y redistributivo del ingreso, pero que en la práctica sigue cediendo poder a grandes corporaciones y sigue privilegiando una economía extractivista y explotacionista.
En la misma Argentina hoy sigue pendiente la desigualdad terriotiral, en la cual para la capital nacional servicios básicos como la luz y el agua se encuentran altamente subsidiados y casi no han tenido aumento en los últimos 10 años; mientras que en el resto de las provincias los servicios no sólo han aumentado sino que los subsidios son cuatiosamente menores. Así como el transporte público de la capital nacional hoy cuesta $1.50 mientras que en Córdoba $4.10, por citar algunos ejemplos.
Entonces desde tu idealismo Hegeliano, y tu fe acérrima en lo discursivo de estos dirigentes políticos, si la Latinoamérica del siglo XXI es algo de lo que hay que enorgullecerse, enaltecer y mirar ciegamente hacia adelante creyendo que estamos mejor que nunca.
Pero desde un profundo análisis científico, cuyo principal espíritu es el acercamiento a la realidad, sin buscar la legitimación o deslegitimación de un sistema; sino en cómo aportar para mejorar las condiciones humanas de vida; tal vez podemos empezar a entender que latinoamérica no ha cambiado tanto en el último tiempo, que todavía queda mucho por hacer y que lo mejor no es ni sacar conclusiones apresuradas, ni buscar referentes políticos personales y enaltecerlos como si fueran la salvación, o los iluminados que pudieron llevar a cabo lo que nadie más pudo.
En todo caso, los logros actuales de latinoamérica, son las victorias de las personas, del pueblo que resiste y lucha, del pueblo que no se vende al sistema científico-político del cual hoy vos sos parte, y por ello opinás lo que opinas.
Normalmente, los grandes íconos mundiales de la historia, lo son por ser inconformistas, por no creer que lo que existe, es lo que es, lo que parece.
Y sí, también estoy cayendo en un idealismo, pero prefiero al menos tener estos ideales y estas banderas, que me lleven a estar siempre en movimiento, y entender que siempre, con paciencia, estudio y dedicación se puede seguir mejorando que legitimar a toda un región que se encuentra bajo modelos populistas y autoritarios políticos que a diario atentan contra las libertades de los hombres, desde los cuales desde arriba, se nos dice qué pensar y qué creer, y cuyo principal actor es el dinero.

Anónimo dijo...

¿Cuándo se lleno este blog de comentaristas de derecha que no hacen otra cosa que insultar a Atilio Borón y decirle que es un ignorante? ¿Serán todos la misma persona con nombre diferente? Antes, en cambio, había discusiones interesantes; ahora en cada nueva entrada, los mismos tipos diciendo las mismas cosas...

FOLLADORDEPROSTIS dijo...

Oe anónimo ,para ti no alabar a la revolución cubana es ser de derecha? no coincidir 100 % con Atilio es ser de derecha? En este blog mas bien habido muchos zurdos utópicos como tu que nunca cuestionaban nada de lo que decía Atilio,la revolución cubana es perfecta para ti? no niego que haya logros como la erradicación del analfabetismo,buenos deportistas ,baja inseguridad en las calles cubanas, y también que el embargo yanqui es una estupidez,pero no se puede tapar el sol con 1 dedo y negar que es indefendible que solo hayan tenido 2 presidentes en 55 años y que su sistema económico ya es anacrónico.

Anónimo dijo...

Sinceramente, me parece una pelotudez cuando se espantan porque Cuba tuvo sólo 2 presidentes en 55 años. Acaso ir a votar una vez cada 4 años delegando completamente el poder ciudadano en manos de gente que financia su campaña con dinero de las corporaciones es decidir algo? Por favor... En Cuba hay cosas más importantes como prevenirse de los atentados constantes que les mandan desde el norte. No hay que olvidar que de todos modos el proceso de Cuba sigue abierto y en lucha contra el imperialismo, y por tanto, mantiene sus contradicciones.

Anónimo dijo...

No existe un único modelo ideal y universalmente válido de "democracia". En Cuba existe un régimen de partido único combinado con una democracia raizal de base. En otros países capitalistas de América Latina, existen regímenes electorales en los que se pueden votar representantes que hacen lo que quieren, sin democracia de base. Ninguno de los dos modelos es 100% democrático. Cada uno decidirá, poniendo las cosas en una balanza, cuál es más democrático. No queda ninguna duda, por ejemplo, de que Cuba es más democrática que Colombia (terrorismo de Estado institucionalizado) o que Estados Unidos (donde ya ni existen los derechos individuales más básicos, como la privacidad).

FOLLADORDEPROSTIS dijo...

Oe anonimo olvidaste mencionar el terrorismo,mejor dicho el narco-terrorismo zurdo de las infames FARC y ELN,es cierto que el estado colombiano y los paras tienen mucha sangre en sus manos,pero y los muertos x los coches bombas de las FARC? los que pasaron años secuestrados en la selva como Ingrid Betancurt? eso no es terrorismo también? te hubiera gustado que en Argentina en los últimos 55 años solo hubiera habido 2 presidentes? en el congreso cubano acaso solo no hay representantes de 1 solo partido (el PC)? imaginas que en Argentina todos los congresistas fueran del PJ o UCR? ya he mencionado cosas positivas de la revolución cubana como la baja inseguridad y buenos deportistas,aparte de condenar el absurdo embargo yanqui,pero no tapes el sol con 1 dedo al decir que hay democracia,aunque Raul ya ha hecho algo con la reforma migratoria,levantar absurdas prohibiciones como la compra de autos,celulares,aparte de abrir mas la economía.

Xiaozhengm 520 dijo...

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