El  Jueves ofrecí una conferencia en el marco de las "Primeras Jornadas de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas" organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. Mis palabras merecieron la crítica que sigue a continuación, y dieron lugar a un intercambio de opiniones que ahora pongo a disposición de todas y todos. Creo que es muy ilustrativo de los graves problemas que aquejan a ciertos segmentos de la izquierda argentina y que al día de hoy le impiden comprender el significado histórico de la Revolución Cubana y los procesos emancipatorios "bolivarianos" y, muy especialmente, el papel de Hugo Chávez Frías en las luchas antiimperialistas de Nuestra América.





Por Paúl Lecea, estudiante de tercer año de sociología y militante de la JPTS.

Ayer fui a ver a Atilio Borón. Y quiero tirar unas líneas

La oportunidad de ver a un intelectual del peso que tiene en la academia (y en la política) Borón no es una que se de todos los días, y aunque iba con más dudas que certezas, me mandé nomás. Sería importante decir también que de los intelectuales que son protagonistas del debate político-académico solo había tenido la oportunidad de ver a H. Gonzáles y Laclau y que he asistido a varias otras con otros más o menos conocidos como Camarero o Castillo, peleadores como Iñigo Carrera, el cordobés Pozzi ( y muchos otros compañeros de izquierda). Lamentablemente han sido los más "eminentes" los que me dejaron la misma sensación a naftalina que inspira Borón.


Apertura de las Jornadas de Sociología

Fue la conferencia inaugural ante más de doscientas personas que nos congregamos para escuchar al politólogo marxista y refente en la ciencias sociales. Minutos antes, la decana de la facultad Cousinet y la vice decana reyes abrieron el debate en torno a los propósitos de las jornadas de sociología, entre los que destacaron los para nada platónicos objetivos de problematizar la reflexión sociológica en torno a la situación actual de América Latina, el rol del estado, los procesos de integración Latinoamericana, las formas concretas que adquieren las relaciones en el "mundo del trabajo", la ampliación de los derechos de los sectores oprimidos de la sociedad y las conquistas en este terreno de negros, mujeres, gays, travestis, bisexuales. Etcétera. La apertura recordó también la historia propia de nuestra carrera, cerrada por el golpe militar del 76, provocando el exilio y la desaparición de muchos colegas, todo lo cuál constituyó un golpe a la teoría crítica, golpe del que, pude inducir, todavía no nos recuperamos.

 Extractivismo y pachamamismo en el debate público de América Latina

Ese era el nombre de la conferencia. 
El lenguaje de Atilio Borón no es ciertamente un lenguaje coloquial. Tampoco es el lenguaje cuasi esotérico que domina las rebuscadas mentes de muchos académicos. Es, sin embargo, un lenguaje que no se sale de las exigencias de "lo decible" por la academia. A profundizar más sobre esto tal vez sirva describir la situación de verdadera alegría con la que se vistió la casa de estudios al contar con tal eminencia para la inauguración las jornadas que mostrarían las investigaciones que egresados, docentes y estudiantes vienen realizando. Las rondas en torno a Borón, los intentos de robarle un minuto y el ambiente festivo rozaba lo ridículo de parte de más de uno, sin dejar de decir que hubo también quien lo saludo como a otro colega. Pero volvamos al tema de la charla.

El tema es una pequeña parte de todo lo contenido en su último libro editado por ediciones Luxemburg en 2012 "América Latina en la geopolítica del imperialismo", que lamentablemente aún no ha llegado a mis manos. A partir de la situación de los recursos naturales contenidos por el subcontinente, Atilio, se propuso señalar o indagar, o desentrañar respuestas a partir de un interrogante que, dicho sea de paso anida el cerebro de más de uno. ¿Cuál debía ser la política de los gobiernos de izquierda (cuál/es?!) o progresistas hacia los recursos naturales y los bienes comunes? Al respecto se podía decir que existe una corriente que plantea la "intangibilidad de la Madre Tierra", corriente que se presenta por ejemplo en Bolivia y que el Gobierno de Evo se declaraba en contra de eso (ya lo saben los campesinos del TIPNIS[1]) alegando la necesidad del desarrollo y planteando el problema (real) de que hay que servirse de la naturaleza para vivir. Los "bienes comunes" como los denomina Borón, vendrían a ser "bienes del conjunto de las humanidad" es decir, bienes colocados por encima de la división de clases, al estilo de los valores éticos universales consagrados por el liberalismo, que han sido la bandera ideológica del imperialismo en más de una ocasión. La situación de escasez de estos bienes comunes no solamente plantea el problema de su agotamiento si no también que abre la reflexión acerca de la contaminación que la explotación de estos recursos produce, pero eso debe ser también enmarcado en el rol que le asigna a América Latina el Imperialismo Norteamericano en su estrategia de dominación global según se puede apreciar, por ejemplo, en el documento Santa Fe IV redactado por altos funcionarios del imperialismo norteamericano para la presidencia de Bush y que dicta la orientación de EE. UU. hacia A. Latina. Estos planes imperialistas implican estrategias diplomáticas y multilaterales, pero su fuerza se basa en la posibilidad de la intervención armada norteamericana y en el indiscutible predominio que mantiene Norteamérica en el terreno militar no sólo en comparación con el resto de los países de  América sino también respecto de cualquier potencia imperialista que ose cuestionar su dominio. El debate sobre pachamamismo y la las alternativas de los gobiernos desarrollistas de América Latina se dan en este marco.

Los pronunciamientos de John Kerry, nuevo Secretario de Estado de la administración de Obama, afirmando la necesidad de "reforzar la presencia militar (norteamericana) en nuestro patio trasero" no son simples declaraciones periodísticas sino la muestra de la concepción imperialista yanqui (preexistente a la célebre doctrina Monroe), en la cuál el rol de América latina está subordinada a proveer los recursos con los cuales se habrá de garantizar la supervivencia del estilo de vida norteamericano. A cualquier precio.

A continuación Atilio señaló algunas características que hacen de nuestro subcontinente un centro estratégico para el imperialismo como el echo de poseer el 45% del agua dulce del mundo, la mitad de la biodiversidad y el país con mayores reservas petroleras a nivel mundial (Venezuela). Entre los 10 países que proveen los minerales clave para la industria armamentística de los EE. UU, 7 se encuentran en América Latina.  Este es un criterio útil a la hora de comprender el sentido de aquellos diplomáticos o funcionarios de bajo rango que suelen plantear que la cuestión de A. L. "no es prioritaria hoy en día". 

A esta altura vamos a permitirnos algunas palabras. La exposición de Borón, correcta desde un punto abstracto, se oscurece cuando vemos el cuadro de conjunto que intenta pintar. Existe una falta total de explicación concreta de cómo se articulan las condiciones de posibilidad de desarrollo de la (geo) política imperialista, es decir, resta saber cuáles son los lugartenientes de los imperialistas en América latina. Como lo demuestra la experiencia histórica, estos lugartenientes no son otros que las clases dominantes nativas, quienes incluso en los casos de mayor rispidez con el imperialismo (Venezuela) no llegan a "cortar la cuerda", es decir, no llegan a romper las cadenas que subordinan a nuestros países. Evidentemente esto está mas allá del "horizonte de posibilidad" del pensamiento de Borón, que aunque autotitulado marxista ignora desarrollos ya hechos por esta corriente, por ejemplo, Trotsky en 1904!, quien con la elaboración de la teoría de la revolución permanente (teoría que fue por otro lado plenamente confirmada por la historia) planteaba que en las condiciones de desarrollo del conjunto del sistema capitalista mundial las clases dominantes de la Rusia atrasada y zarista estaban en oposición irreconciliables a la ruptura radical con la herencia del pasado y la dependencia respecto de Francia e Inglaterra. Otro tanto cabe decir acerca de los posicionamientos de marxistas latinoamericanos como Mella, Mariátegui, Miciades Peña y el propio Che Guevara quien señalaba esta advertencia como conclusión de sus experiencias en el proceso cubano. Como desarrollamos acá[2] los problemas de la estrategia geopolítica norteamericana no pueden ser entendidos desde la concepción estrecha expuesta por Borón, según la cuál A. L. es prioritaria para el imperialismo por sus enormes reservas y recursos naturales pues la geopolítica es ante todo política e integra como tal no solo los esfuerzos por mantener una posición favorable sino también los problemas clásicos de la política internacional del imperialismo que son la guerra y la revolución. Trotsky señalaba que la política externa de un estado /aún de un estado proletario/ era la continuación de su política interna. En este sentido podemos decir que si una de las preocupaciones mayores de la clase dominante norteamericana ha sido mantener el orden y la cohesión social contra el peligro de emergencia del proletariado (nativo e inmigrante) y todos los oprimidos como alternativa a la barbarie capitalista (y de ahí el veneno rascista y demases) a nivel externo tiene que preguntarse por lo mismo, en el marco del declive histórico de la hegemonía indiscutida de EE. UU., lo cuál ha planteado no pocos problemas en el sistema de alianzas interestatales que la sostiene, y no precisamente en América Latina, sino a partir de la intervención de las masas que tuvieron su bautismo de fuego con la primavera árabe comenzada en 2010.

Retomando... Gobiernos Latinoamericanos

En la concepción de Borón, lo ocurrido durante los últimos 15 años en América Latina es percibido por estados Unidos como un error de la propia alta dirigencia norteamericana. Sin embargo Estados unidos mantiene altas esferas de influencia en Centroamérica (imponiendo y sacando presidentes, como ocurrió en Honduras), Colombia sigue siendo un enclave protegido de los yanquis, los cuál explica que sea este país el tercer destinatario en importancia de la ayuda militar norteamericana, luego de Israel y Egipto. Se  mantiene la división del sub-continente atravesado por tendencias claramente neoliberales (Chile, Colombia, arrastrando a Perú), otro bloque más radical donde estarían Bolivia, Ecuador y Venezuela y otro grupo de países como Brasil y Argentina que "acompañan" el proceso que tanto molesta a los estados unidos. Para tomar una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un sujeto de derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar demandas legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista" reclamando para sí tamaña formalidad.
El "avance extraordinario" que ve Borrón en el ecuador de Correa lo lleva a cerrar la boca ante la realidad de Ecuador, que marca que en la "revolución ciudadana" pregonada por el gobierno no se han tocado las concesiones petroleras, no se ha desarrollado una verdadera reforma agraria, es decir, que detrás de la reivindicación demagógica de los principios del “buen vivir” se esconde la defensa irrestricta de la propiedad privada. Otro tanto se podría decir del “silencio atroz” de Borón respecto de la represión que unas hora antes desató el gobierno de Evo Morales contra 5.000 mineros de Huanuni que bloqueaban en Caihuasi la ruta entre Oruro y Cochabamba, represión provocó una decena de obreros heridos de bala y 100 detenidos y determinó que los mineros dinamitaron el puente como respuesta ante la represión.

Continuando la reflexión de Borón, él llama la atención sobre el peligro que representan las ONG`s financiadas por el imperialismo, quienes aprovechan  el clima de reivindicación del buen vivir pero en un sentido nocivo. Intervienen contra el "desicionismo colectivo" de los originarios y fomentan las acusaciones de extractivismo contra estos gobiernos. 

Agrónomos han señalado que los métodos de cultivo empleados en ciertos lugares de Bolivia tienen un nivel de productividad como el que tenía Francia bajo el imperio romano, es decir, condiciones arcaicas de producción que imponen la rediscusión acerca de las técnicas de explotación del suelo. ¿Cómo llevar a cabo una agricultura que pueda alimentar a millones de bolivianos y a su vez altere la naturaleza? Hay que tomar muy enserio la advertencia del extractivismo pero efectivamente bregar por:
-Reforzar el papel del Estado en el establecimiento de un padrón de acumulación amigable con la madre naturaleza, con duros controles, y que el reparto de los frutos beneficie a los sectores populares. 

Como se puede apreciar, un programa tibia, muy tibiamente reformista. Además, para un "marxista" estas definiciones entrañan isubestimables problemas teóricos y políticos. Puede el Estado burgués ser un elemento en el sentido planteado por Borón?, se corresponde ésta actitud de parte de un marxista, cuando la quintescencia de esta teoría es su contenido revolucionario y en consecuencia no dogmático? Para no contestar con elucubraciones dejemos que siga hablando el propio Borón:
La "política social" desplegada por los gobiernos de Evo y Correa es enorme. Esta política puede ser sustentada en parte gracias a las renegociaciones hechas con las empresas respecto de las condiciones impuestas por el neo-liberalismo, lo cual nos dice, Borón, demuestra que "por lo menos" son gobiernos que han demostrado el camino para cambiar las cosas...

Resolviendo el debate, habría que situarse en una posición intermedia entre el "pachamamismo extremo" y la lógica de progreso que sitúa el respeto a la madre tierra como una superstición más.

Borón plantea que el sistema capitalista pudo aplazar la revolución y la resolución de la 1ra contradicción capital/trabajo a través de lo que Gramsci denominaba la gran maquinaria de la hegemonía. Pero la segunda contradicción, existente entre la acumulación de capital/ naturaleza es más irresoluble que la primera. Por todo lo anterior Borón recomienda avanzar hacia formas no-capitalistas de organización social (cómo?, cuándo? al respecto nos dice nada), desmercantilizar la naturaleza y a los hombres y mujeres que somos parte de la misma.

Lo que se desprende de esto último es que para Borón, la hipótesis marxista por exelencia, extraída a través de un análisis de la estructuración de la sociedad en clases según la cual es el proletariado el sujeto con verdadera "capacidad hegemónica" para tomar el poder, queda reducida a la nada. El proletariado fue vencido gracias a "la organización de la hegemonía", es decir, sin mediar experiencias reales como el estalinismo y su influencia para bloquear y/o desviar los procesos revolucionarios a la salida de la segunda guerra mundial, lo cuál constituyó el primer baluarte de la contrarrevolución capitalista a nivel mundial.

No hay peor ciego que el que no quiere ver (preguntas y respuestas)

En sus intervenciones políticas (a propósito de preguntas del público) fue donde a Borón le quedó más grande su pretendido título marxista. Planteó que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR era un gran fortalecimiento del bloque regional (seguramente no recuerda que de la mano del MERCOSUR se aplicó el capitalismo salvaje contra los trabajadores de Vale en Mendoza, dejando miles de familias en la calle) que planteaba "un anillo seguro de blindaje para enfrentar la crisis" con el ingreso del petróleo Venezolano en el bloque. Pero el derrape más grande vino con una atrevida afirmación del politólogo: a propósito de las elecciones de Venezuela, explicó que no era para nada descartable la posibilidad de una manipulación de las estadísticas electorales por parte de los Estado Unidos desde Washigton, ya que las consultoras electorales destacaban desde hacía semanas una ventaja de ente 13 y 20% a favor del Candidato oficialista Nicolás Maduro. Esta absoluta falta de voluntad de buscar la explicación política  del derroche de capital político por parte del candidato oficialista es sorprendente, más cuando se venía de una devaluación del 46% de la moneda venezolana, medida para nada popular ni mucho menos socialista. Además, respecto de argentina, Borón aventuró la hipótesis de que EE. UU. busca un "Capriles argentino", sin aclarar si este vendría de las filas de la oposición o de las del propio gobierno, señaló además que EE. UU. nunca perdonó el rechazo de argentina al ALCA en Mar Del Plata. Podemos pensar que los K ya hicieron las pases votando la ley antiterrorista y alineándose incondicionalmente con el lobby sionista contra Irán, además de pagando religiosamente la deuda externa y un sin fin más de medidas que demuestran que los K no son ninguna preocupación para el imperio.  

Unas palabras finales

La aversión de los intelectuales por un claro posicionamiento político es algo que personalmente me viene dejando perplejo. A los cientos de lugares comunes hipócritas que nos acostumbra  a diario la academia se suma que ésta posee sus propias lógicas de justificación y autoalimentación, todas las cuales perpetúan un conocimiento petrificado y alejado de los verdaderos problemas de las masas. Esto es para los intelectuales marxistas un problema aún más agudo. Los problemas que sufrimos en nuestro recorrido como estudiantes de ciencias sociales-y de sociología en particular-, problemas que toman muchas veces formas dramáticas y angustiantes- tienen que ver no solamente con un desgarramiento entre teoría y práctica bajo su forma empírica (cuya solución encarada desde este lado sería someter más la carrera “a la realidad", o en otras palabras, a las exigencias de la racionalización que impone el mercado capitalista a las universidades, como pretende justificar el ultra K Follari bajo su tesis del antagonismo entre "ciencia y profesión" y que se expresa en la auto-reforma de Somoza y los K hecha a medida de la LES y la CoNEAU) si no también bajo su forma ideal. El estudio de las doctrinas de la transformación social como el marxismo cuyo sustrato mismo es la praxis emancipadora tiene que ser evidentemente problemático en un marco como el universitario, donde muchos autodenominados marxistas, corrompen las teorías que pretenden defender con su práctica política. Este es el ejemplo de Borón, un “marxista kirchnerista”, deplorable. Las defensas veladas y abiertas de Borón al gobierno K constituyen también la defensa del conformismo y el statu quo universitario, que contiene en su interior a miles de burócratas y funcionarios “cómodos” en una universidad que se basa en el esclavismo asalariado de la mayoría de la población. Para ahondar más en el problema, sólo en El Algarrobal, localidad de Las Heras, se calcula que trabajan el 25% de los niños que van a la escuela, mientras que la cantidad de estudiantes en la Universidad pública (alrededor de 31mil) representan 1,5% de la población total de la provincia.

 Por otro lado, y lo más importante, tal vez sea hora de aceptar no sólo teóricamente sino de manera práctica como una realidad que el problema de la sociología y su relación con la sociedad es por ende su relación con la lucha de clases, lo cuál excluye cualquier tentativa de resolverlo exclusivamente en el ámbito universitario. Esto abre la posibilidad de  plantear la posibilidad de una praxis sociológica ligada a la impugnación del sistema capitalista de conjunto, pasar, una vez más, "de la crítica a la universidad de clases, al cuestionamiento de la sociedad de clases" como aquél glorioso movimiento estudiantil del que se están cumpliendo 45 años.

[2] Economía y geopolítica de la crisis capitalista
El fin de las "soluciones milagrosas" de 2008/9 y el aumento de las rivalidades en el sistema mundial, en:http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=5698?lang=es



Primera respuesta, vía Facebook:
Atilio Alberto Boron ¡Por lo visto hay un nuevo "catedrático" de teoría marxista, tan humilde y modesto como otros de su estirpe que se pasan criticando a los que hacen las revoluciones -siempre imperfectas y en proceso, como corresponde a su dialéctica- mientras ellos de tan puros y sabios que son sólo hacen declaraciones!!! En fin, tomo nota de sus comentarios, sus chicanas y también su miopía. En una sala de conferencias donde había más de 500 personas, según una veintena de gentes con las que conversé, el profesor apenas vio unas doscientas. Y luego, para demostrar que a él la naftalina no le hace nada basta con compartirles una de las muchas perlitas de su refinado razonamiento marxista. Dice en referencia a mi charla que : "Para tomar una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un sujeto de derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar demandas legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista" reclamando para sí tamaña formalidad." Por supuesto, para un pseudo-marxista del Neanderthal, (pobre, tan joven él y ya envejecido prematuramente) el tema de la naturaleza como sujeto de derechos carece por completo de importancia, es una mera formalidad milagrosamente no atravesada por la lucha de clases y la explotación capitalista. Para ni hablar de la falta de seriedad de quien lanza una crítica como esa sin tomarse la molestia de, por lo menos, leer el libro y examinar rigurosamente lo que allí se dice. La verdad, una decepción. Cuando ví el título pensé que sería una crítica seria entre marxistas. Me equivoqué. Tiene suerte que Trotsky no está vivo, si no él mismo venía de México para expulsarlo sin vuelta de las filas de su movimiento.

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El Barto Señor Borón, no me parece importante señalar la cantidad de gente, eso me parece un tema menor. De hecho creo que si hubieron 500 personas deberían haber ido más, quiero decir que mi crítica está limitada al contenido de la conferencia, como lo señala usted en su comentario y está aclarado en el blog. Eso le pone límites al debate, que prometo superar luego de conseguir el dinero para comprar su libro, que en este momento no tengo pero me compromento a leer atentamente el libro y plasmar mis opiniones.
Aclarado esto, paso a contestar lo que a mi entender es importante
1)No me parece que la declaración de la naturaleza como sujeto de derechos sea algo sin importancia o por fuera de la lucha de clases, si pienso que es fundamental el preguntarsé por el quién y en qué marco se desarrolla ésto, entiendo que todo paso adelante en la lucha vale más que mil programas, como lo señalaba Marx. Por eso señalo que es una formalidad.
Pero acaso señaló usted que el Ecuador de Correa es un país donde no se cuestiona la gran propiedad de la tierra y donde las multinacionales siguen haciendo importantes ganancias? creo que no contesta a eso y, bueno ahí llegamos a un primer punto que es que no tenemos acuerdo político con respecto al gobierno de Ecuador, ni el de Venezuela, ni el de Bolivia ni el de Argentina, lo que no me parece un tema menor.

Usted ha declarado más de una vez su simpatía por acciones del gobierno K sin diferenciarse y yo me pregunto si un marxista apoya a este gobierno, y por más vuelta que le de no puedo responder afirmativamente.
Entiendo como uno de los elementos nodales del marxismo la independencia política y organizativa de la clase obrera, algo en lo que por más de "neardenthal" que le pareza es la única actitud que ha valido conquistas efectivas para las masas y ahí es donde quiero contestar a otra cosa que señala usted.
2) Habla de que critico "a los que hacen las revoluciones" y yo no veo revolución alguna, ni con contradicciones, ni sin ellas. Una revolución podría ser en el caso de que una nueva clase social devenga al poder. Podemos analizar mucho las experiencias de venezuela, bolivia y argentina (procesos donde yo veo los cambio más profundos del régimen político en sudamérica) pero aún así la denominación de revolución sería inexacta.
Por el resto, nunca pretendí dejar de hacer "un debate serio entre marxistas", espero contestar con estas líneas y contribuir a que siga el debate.


SEGUNDA RESPUESTA
Hola Barto: acuso recibo de tu mensaje, esta vez sin descalificaciones ni agravios personales, y celebro ese avance. Paso a contestarte:
1º La cuestión del número de gentes obvio es una cuestión menor para mí; hablo por igual ante 5 compañeros que ante 500. Pero el hecho de que vos hayas hecho una subestimación tan enorme delata un cierto interés por “ningunear” la proyección que tuvo la charla. Y me parece que una de las reglas básicas para un marxista es que la precisión y el rigor deben aplicarse a todas las acciones de nuestra vida y no tan sólo cuando miramos la coyuntura política o económica.
2º Está bien comentar la conferencia, pero antes hay que asegurarse de que oíste bien o entendiste correctamente lo que el conferenciante dijo. Me parece que no comprendiste bien varias cosas que dije. Pero antes de lanzar acusaciones descalificatorias como lo hacés en tu blog hubiera sido mucho mejor –sobre todo si uno adhiere a la ética del marxismo- tomarse un tiempito para leer el libro y luego sacar conclusiones fundadas sobre mis argumentos y las evidencias con que los sostengo.
3º En relación a la naturaleza como sujeto de derecho, que sigue siendo una formalidad para vos (¡la verdad no te comprendo!) decís que lo importante es preguntarse “por el quién y en qué marco” se logra eso. Creo que no escuchaste lo que dije explícitamente en la conferencia. El quien: esa conquista es el producto de luchas llevadas a cabo por los movimientos sociales y, muy especialmente, por los pueblos originarios y, en menor medida, los movimientos campesinos. La clase obrera muy tardíamente se unió a esta lucha, y de modo titubeante inclusive hasta el día de hoy.  Luchas que fueron regadas por sangre durante las últimas décadas. Eso en relación al quien. Y en cuanto al marco, tal como también lo dije: la desorbitada y brutal expansión del capitalismo extractivista en América Latina. Ahí tenés el quién y el marco: ¿Seguís pensando que es apenas una “formalidad”? Andá a Bolivia o Ecuador y sentate a charlar con los movimientos de los pueblos originarios a ver que  opinan del tema.
4º Decís también que yo he “declarado más de una vez mi simpatía por acciones del gobierno K”, y de inmediato pegás un salto mortal y pasas a decir que no se entiende como “un marxista apoya a este gobierno.”  Lo primero es, en algunos casos muy puntuales, cierto; lo segundo no, y por algo que dije en mi conferencia y tampoco escuchaste. Una de las muchas diferencias que hay entre Bolivia, Ecuador y Venezuela y países como Argentina, Brasil y Uruguay es que los tres primeros tienen como objetivo sentar las bases para la instauración de un “socialismo del siglo XXI” mientras que los tres del Cono Sur buscan, en cambio, resolver la cuadratura del círculo mediante la creación de un “capitalismo serio”. Jamás apoyaría, ni apoyé, un proyecto de este tipo, o un gobierno que se proponga esa distopía. Soy absolutamente contrario al capitalismo, un sistema explotador, cruel, inhumano, predatorio e inmoral, absolutamente indefendible. Pero eso no me impide reconocer y valorar algunas medidas puntuales que eventualmente pueda tomar un gobierno capitalista (sea por intensas presiones populares o por oportunismo, cosa que no viene al caso discutir aquí) como por ejemplo cuando Néstor Kirchner le prestó todo su apoyo a Hugo Chávez para hundir al  ALCA en Mar del Plata, el más ambicioso proyecto del imperialismo para el siglo XXI. Tal vez a vos y a tus camaradas de partido esto les pueda parecer otra  nimia “formalidad”, pero para los antiimperialistas de América Latina fue una conquista histórica. ¿No te parece que algo así merecería despertar al menos la aprobación de cualquier fuerza política que seriamente quiera ser de izquierda? ¿O pensás que habría que repudiar, por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo y combatir esa medida? Extrapolando el asunto, tu tan reverenciado (y tan poco comprendido) León Trotsky también manifestó “su simpatía” por el reparto agrario y por la nacionalización del petróleo que hacía un político burgués como Lázaro Cárdenas en México. ¿Lo acusarías también a él de “apoyar al gobierno” de Cárdenas porque lo hizo con dos medidas puntuales de ese gobierno. ¿Lo acusarías por esto de ser un “cardenista”, haciéndolo tan suelto de cuerpo como  a mí irresponsablemente me acusás de ser un “marxista kirchnerista”, diciendo además que tal cosa es deplorable? No se lo podrías decir, ni a Trotsky ni a mí. No es marxista quién tira al voleo consignas efectistas sino quien, como decía Lenin (ahora que sacaron una selección de sus obras en tu partido te recomiendo que leas muy cuidadosamente esos dos volúmenes, para empezar…) realiza en cada momento “un análisis concreto de la situación concreta”. El resto es intrascendente charlatanería. Lamentablemente en eso has caído.
Por eso decís, y te agradezco tu franqueza, que al mirar América Latina “ no veo revolución alguna, ni con contradicciones, ni sin ellas”. ¡Claro que no las ves, y no las podés ver porque para comprender lo que es una revolución –siempre un proceso incremental en donde la dialéctica de la lucha de clases va desestructurando las relaciones sociales y las formas de propiedad pre-existentes- tenés que disponer de categorías teóricas marxistas, que ni remotamente se encuentran en tu arsenal intelectual. Tenés palabras pero no tenés los conceptos, ese es el problema. (De paso: te recomiendo que leas el librito de Álvaro García Linera, “Las tensiones creativas de la revolución”, para abandonar esa visión positivista y pre-marxista de la revolución como una acontecimiento, una cosa, y no como un producto histórico en permanente movimiento, como decía el gran León y no entienden sus supuestos discípulos)  Por eso no podés ver las revoluciones en gestación en América Latina, porque aunque se desenvuelvan bajo tus narices no las podés ver. Vos y tus amigos piensan que hacer una revolución es tan fácil como ganar un centro de estudiantes en la facultad, pero la historia enseña que es un poquitito más difícil que eso. Por eso hablan de revolución pero no hacen revolución alguna, y además jamás hablan de imperialismo y mucho menos de anti-imperialismo. Porque para eso tendrían que salir a defender a Cuba y su gobierno revolucionario, cosa que no hacen; y a “manifestar sus simpatías” por Correa, que desalojó la base gringa de Manta y le otorga asilo a Julian Assange, el enemigo público número 1 de Estados Unidos; o por Evo que expulsó al embajador yankee, a la DEA, a la USAID; o para explicar por qué han estado invariablemente en contra de Chávez, haciéndole el juego a los yankees en su reaccionario proyecto de liquidación del chavismo. ¿Sabés por qué ocurren todos estos disparates políticos? Por no entender siquiera el ABC del marxismo. Pensalo.

Atilio A. Boron




11 comentarios:

Andrea dijo...

Olor a naftalina!!!!!! Que tristeza me causa la apreciación Muchacho....ahorrá y comprá el libro. Te hace falta. Preguntale mientras tanto al 27 % de desocupados de España que piensan de estas palabras de Atilio Borón....¡Tienen olor a presente y futuro!!!!....no a naftalina....
Las use en una referencia en mi blog....leelas !!!! http://opiniondeandrea.blogspot.com.ar/2012/04/la-danza-de-la-sardana-mi-recuerdo-de.html

Anónimo dijo...

Dos marxistas discutiendo sobre "peanuts". No hay "revoluciones incrementales", ninguna revolución real dura 4 ó 5 décadas. Adscribo a la teoría de que todas las revoluciones se vuelven conservadoras, porque se hacen para cambiar un estado de cosas y duran, por la naturaleza de su cometido, un corto tiempo. Ni los rusos hicieron durar su Revolución, llamándola así durante siete décadas. Pero es que todo ese palabrerío pertenece al mito que, como tal, debe incrementarse cada día, alimentarse, mantenerse. Como la barba y el traje verde oliva de la Sierra Maestra 50 años después, o aquel con cuello Mao de la Revolución China. Sólo que a estos últimos, que ya usan traje y corbata, les va mejor porque aggiornaron hace tiempo sus elementos exteriores y, lo que es más importante, su política económica. Cambiaron lo que debíó ser cambiado para que subsistir, y lo demás lo dejaron igual. No les va tan mal. A los que les va muy mal, esos siguen discutiendo peanuts mientras sus pueblos se hunden cada vez más.

Ezequiel dijo...

Me parece que el que ve poco seguís siendo vos Atilio. No sorprende de parte de alguien que vivió y realiza sus análisis desde la dependencia. Si hay leyes para celebrar lo primero que hay que preguntarse es quién controla el cumplimiento de esas leyes, esto es, la calidad institucional o de clase (esto, de nuevo, el quién) de los que llevan adelante la ejecución de lo posible por la vigencia de una legalidad determinada. Por otro lado, tu sesudo análisis del imperialismo sigue dependiendo de categorías estrictamente geopolíticas, esto es, dependientes de una espacialidad cartográfica en una época donde las espacialidades se han diluído por la aceptación conjunta de países como Argentina, Bolivia, Ecuador y todos los que creas pertinentes de jurisdicciones extranjeras. Esto es, la sede de la clase burguesa internacional, sea china o norteamericana, no es el Jefferson Memorial, sino, en todo caso, los tribunales de la CIADI, el Club de París, los Juzgados Civiles y Comerciales de Nueva York, y, me animaría agregar, las Islas Caimán y todo paraíso fiscal que le parezca caribeño. El control del monopolio de la fuerza, esto es, de las armas, es un tema superficial. No porque no haga una diferencia quién tiene el portaaviones con la mayor cantidad de aeronaves, sino porque, para tener esas aeronaves, justamente, es necesario desarrollar un complejo militar industrial tremendo, del que no me imagino se puedan pensar perspectivas de cambio radical de la propiedad. ¿Cuál es la revolución posible? No la que llevan los gobiernos que usted alaba Borón. Lo posible no es amigo de lo bueno, muchas veces. Y lo bueno, para nosotros, sería que las armas de la revolución tuvieran formas determinadas de impugnación a la propiedad, pero, y esto es central, la tasa de ganancia del capital no se define hoy en las formas de tenencia de la tierra o de dominio de los recursos naturales. Se define en el ámbito de conocimientos técnicos capital intensivos e independizados de la fungibilidad de la fuerza de trabajo.

Ezequiel dijo...

Esto es, dominio público o no, si se quiere defender una geopolítica de la soberanía (agraria, natural, energética, industrial) tendríamos que preguntarnos cómo funciona la dependencia estructural en estos países, qué papel cumplen las remesas y la deuda, cómo prevenirlo o cambiarlo, etc. Mirá que parar la deuda no es tan difícil, excepto que seas de esos agoreros que dicen 'si no se paga la deuda se acaba el mundo'. Sin embargo hasta Ecuador y Bolivia la pagan. Hasta Ecuador y Bolivia admiten las empresas que dominan el comercio internacional (que no son más de cinco, aclaro). Si ni siquiera el mínimo de expulsar los servicios financieros podemos realizar, ¿por qué creer que mar del Plata hace alguna diferencia? Como dijo la presidenta, se cuadriplicaron la cantidad de wal marts en la Argentina. ¿Y en Brasil? ¿Y Bolivia, qué hace Bolivia con las petroleras argentina y brasileras? ¿Con las rutas transamazónicas o la tarijeña? Hace lo que hace siempre el capital. Considerar a la naturaleza y a las personas disponibles. No me parece, en este sentido, que estos errores, estos excesos, puedan ser compensados, como gustan hacer algunos marxistas, con hipotecas a futuro, 'acumulaciones' o 'maniobras'. No sorprende que los PC apoyaran a Videla con ese tipo de teoría política bien peronista. Que es al fin lo que usted sostiene Borón, 'como los gobiernos actuales son, a mí entender, una encarnación de la revolución posible, confiemos en sus actos, que alguna ve llegará la verdadera'. Como buen peronista 'como el líder actual, es, a mí entender, popular, confiemos en sus actos, que alguna vez llevará al pueblo al amor y la igualdad'. Sofismas teñidos de conceptos que buscan consagrar la dominación hasta en la intelectualidad crítica. Por eso su última chicana, la de la 'coyuntura' ¿Quñe debe hacerse en la coyuntura, en lo grande? Bueno, primero no dar por hecho que los liderazgos del aparato de Estado son 'liderazgos populares'. No pido que se lea la política comparada de nuestros días, pido que se lea 'el 18 Brumario'. Que creamos que la política representativa de partidos expresa una 'verdad democrática' diversa al voto que todos los días le hace el consumo a los automóviles, los celulares y la comida procesada es de una ingenuidad que no admito de nadie. ¿Se han modificado sustantivamente la tenencia del capital en alguno de los países mencionados, cambiando también, en diez año la distribución de la riqueza? No, excepto el honroso caso de Venezuea de Chávez (no de Maduro). Riqueza, aclaramos, que se usa para consumo. No entiendo cómo el consumo se lleva bien o puede llevarse bien con la naturaleza, tal vez alguien me lo pueda explicar. ¿Es mejor la democracia representativa que otro régimen? Sí, asegura un mínimo, que no se va a matar 'mucha' gente por el monopolio de la fuerza por el riesgo a perder el espacio corporativo que ocupa una burocracia determinada. Aunque en México se ven interesantes formas de la democracia representativa.

Ezequiel dijo...

¿Qué hacer? ¿Qué debe hacer una intelectualidad crítica? Primero, sospechar de alianzas con poderes representativos. La representación es una forma de corporación donde el control de balance no lo hacen los contadores sino los especialistas en marketing político. Aumentar el activismo público de la población, con el fin de que los mismos ciudadanos 'hagan' el 'Estado' y su relación con el medio. Identificar adversarios en términos de Capital. Esto es, financieras, corporaciones e instituciones que promueven el endeudamiento y la regresión en la distribución del ingreso. Denunciarlos, boicotearlos y perseguirlos. Y, lo más importante, generar los mecanismos para que las bases puedan controlar a las cabezas, para reducir los prejuicios de la representación. Bien local mi agenda, pero mucho más revolucionaria que alabar leyes sin control. Ah, y lo del centro de estudiantes me pareció de lo peor. Justamente, si las elecciones funcionaran bien en centros de estudiantes, sindicatos, cooperativas y vecinales en todo el país, por ejemplo, el nivel de conciencia crítica, seguramente, sería un poco más alto.

tnalvarez dijo...

1) Con todo respeto,hay discusiones que para mí llegan a ser en el mejor de los casos extemporáneas. Si algo impregna mi conciencia de la propuesta crítica marxista (o prefiero decir aquí marxiana) es la impronta que la subyace: la vida como eje, como centro de la actividad humana, o sea su impronta ética.
¿Porqué digo extemporáneas?:
http://urgente24.com/areax/2013/05/camino-al-golem-en-usa-ya-nacieron-bebes-transgenicos/
Quisiera saber si el "marxismo-leninismo", o el "troskismo" ya sean ortodoxos, heterodoxos, o "a la moda" tienen respuestas para estas cuestiones que no refieran a cosas como "la dictadura del proletariado", "procesos incrementales", "tensiones creativas", etc.

2) ¿Qué se puede decir de una dirigencia (y nótese que no digo gobierno) que tiene "políticas asistencialistas" con las que supuestamente no se puede estar en desacuerdo (en todo caso tampoco se puede estar en desacuerdo con las políticas asistencialistas de Piñera que también las tiene), y promueve la subalimentación de la población (por no decir que la usa como conejillo de Indias) a través de la aprobacón de 20 (veinte) eventos transgénicos (para la producción a gran escala) y en aumento:
http://www.telam.com.ar/notas/201305/16813-una-empresa-argentina-busca-desarrollar-primer-trigo-transgenico.html
Y en alianza con las transnacionales, y que a través de una "cierta apropiación del excedente" financia los planes asistenciales... Y quizás, sólo quizás, construye centros de salud dónde puedan ser atendidas las personas afectadas por "los efectos nocivos (¿efectos colaterales?) que producen las explotaciones transnacionales cuyo excedente financian los planes asistenciales".

3) Tengo presente que el cmte. Chávez estaba en contra de este tipo de producción, así como me preocupa la consideraciones del CIGB cubano sobre estas cuestiones.

4) Modestamente creo que no se puede considerar a las claras el llamado imperialismo sin tener en cuenta lo que González Casanova llamara "colonialismo interno".

Saludos.

tnalvarez dijo...

PS: me he informado de la buena noticia de que Ecuador es un país libre de transgénicos. Ojalá así se mantenga, y el presidente Correa no violente las normas que con esfuerzo lo llevaron al lugar que hoy ocupa.
Al lado de ésto, para mí, el asilo a Julian Assange etc. pasaría a ser una mera anécdota.

Patricio Enrique Arauna Fuentes dijo...

Hola Atilio, una vez mas agradecido en llevar a la region de cuyo sus trabajos para comprender, avanzar y acompañar los procesos sociales que suceden en latinoamerica en el fortalecimiento de ntra region, ademas como el principal semillero del siglo XXI del mundo, para generar propuestas socialistas para la humanidad, en la construccion de un comunismo, espero no muy lejano.

Lamentable la bateria de desatinos descargada sobre su conferencia y espero, y estoy seguro que no, que no haya sido ése el nivel de opiniones y debates en la presentacion de su libro en tan alta casa de estudio.
Por otra parte tb aprovecho de reconocer lo bien q hace en compartir en otro espacios (comunales, politicos, proletarios) sus esquemas de pensamiento para guiar u obtener marcos de referencias para ntra accion politica. Espero que este muchacho entienda que la construccion de conciencias de clases es un compromiso delicado y riguroso. Sds.

juan dijo...

Delierantes, como siempre, las opiniones del PTS, probablemente el partido más sectario, autorreferencial, marciano y ultra de toda la izquierda tradicional. La incapacidad para ver con claridad los avances de los gobiernos nacionalistas radicales (que yo de todos modos no necesariamente considero revolucionarios) va de la mano con la acusación de "kirchnerista" a todo el que no forme parte de su partido. Estos errores en el análisis de la realidad concreta se derivan los dogmas teóricos que les inculcan: la cita de Trotsky en todo tiempo y lugar, incluso para dialogar con no-trotskistas y la creencia de que existe sólo un programa, el "programa máximo". Es decir, para el PTS no sólo las únicas consignas viables en cualquier circunstancia son las consignas más ultra-revolucionarias, sino que para colmo te cancelan toda discusión con una cita de autoridad (más allá de los indudables méritos de Trotsky). Por suerte, actualmente son otras las fuerzas de izquierda, críticas, alegres y no dogmáticas, que crecen, a diferencia de los viejos y seniles gruñidos del PTS. Saludos.

Roberto Ezequiel dijo...

Don Atilio hoy 12 de mayo de 2013 tuve la oportunidad de concurrir a la feria del libro en Buenos Aires para la presentación de su nuevo libro, ejemplar que me lleve firmado por usted. Con la precencia del ex ministro Taiana y al periodista Telma Luzzani que suelo ver en Visión Siete Internacional, no alcanzo la sala de la cantidad de gente interesada en su nuevo libro. Muy buena la charla , muy enriquecedora y ya comencé a leer su libro, me parece un disparador de muchos interrogantes, y de los rumbos a tomar.Saludos Roberto

alapaco dijo...

Lamentablemente gente como "El Barto" o "Ezequiel", al ser tan pero tan sectarios, solo le hacen el juego a la derecha. Es una pena.

Interesante el debate, de todas formas por suerte los gobiernos del ALBA ademas de debatir, solucionan problemas reales de la gente de cada uno de sus paises y no se quedan solo en el discurso.

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