Eduardo Galeano escribió una vez que pocas cosas son más útiles, productivas y sobre todo realistas que las utopías. Estas son como elhorizonte, al que nunca alcanzaremos, pero que nos permite avanzar. Esto viene a cuento de la alegría que me produjo la aparición de una nueva edición del gran libro de Friedrich Engels, Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico, que Ediciones Luxemburg publicó en su Colección "Batalla de Ideas" que tengo el honor de dirigir.


Como todos los libros de esa Colección, el texto de los autores que publicamos va siempre precedido por un extenso estudio introductorio sobre el libro, para situar en el contexto contemporáneo las reflexiones, argumentos y datos que los clásicos utilizaron en unas coordenadas espacio-temporales completamente distintas. Pero, si son clásicos es porque sus obras guardan una permanente actualidad, y son pródigas en valiosas enseñanzas para las luchas emancipatorias de nuestro tiempo. En este caso el estudio introductorio a la obra de Engels lo realizó Fernando Lizárraga, uno de los intelectuales más lúcidos de su generación y autor de una de las obras más interesantes de los últimos tiempos que esperamos bien pronto se encuentre disponible en la Argentina:  El Marxismo y la Justicia Social. La idea de igualdad en Ernesto Che Guevara. A continuación reproducimos unos pocos párrafos de la introducción de Lizárraga al libro de Engels.



Estudio Introductorio
“Pérdida y recuperación de la utopía”
Fernando Lizárraga 
  
En una de las primeras ediciones norteamericanas de Socialism: Utopian and Scientific, publicada en Chicago por Charles H. Kerr & Co., en 1907, el editor no dudaba en calificar a esta obra como “uno de los libros más notables del siglo XIX” (Kerr, 1907: iii)[ ]. A su juicio, el socialismo de Marx y Engels ya había alcanzado una posición de liderazgo en Europa, donde se lo reconocía como “la esperanza de los trabajadores y el terror de los poderosos” (Kerr, 1907: iii). Rebosante de optimismo, vaticinaba una rápida difusión de la nueva teoría en Estados Unidos, país en el cual veía un escenario propicio “para la organización de los trabajadores manuales e intelectuales en un partido destinado a construir un nuevo y mejor orden social a partir de las ruinas del capitalismo” (Kerr, 1907: iii). En la edición de 1908, Kerr celebraba que el folleto engelsiano circulara “más rápido que nunca” y que las cifras de ventas superasen los pronósticos más auspiciosos: entre 1883 y 1892, unos 20 mil ejemplares fueron impresos en Alemania, mientras que en Estados Unidos se vendieron cerca de 30 mil en apenas ocho años. “Las muchas ediciones exigidas por la creciente demanda han gastado las planchas, y ahora lo estamos reimprimiendo de un modo más atractivo”, se entusiasmaba Kerr (1908: 7). El imprentero de Chicago, convencido de que Engels era “el escritor socialista más importante después de Marx”, se animaba a afirmar que esta obra ya no necesitaba un prefacio, puesto que “junto con el Manifiesto Comunista es uno de los libros indispensables para quien desee comprender el movimiento socialista moderno” (Kerr, 1908: 7). Un siglo después de las vehementes efusiones de Kerr, Ediciones Luxemburg entiende que la obra del alter ego de Karl Marx reclama el estudio preliminar que aquí presentamos, sin otra pretensión que la de aportar algunos elementos para la discusión del claro y contundente texto engelsiano. (clic abajo en Más Información)
29 Mayo 2012
Para la derecha radical norteamericana Obama y entre 78 y 81 representantes más en el Congreso de la Unión son miembros del Partido Comunista. ¡No es broma, va en serio!
Que el imperio se encuentra en decadencia no es ninguna novedad. Cada vez más tiene que apelar a la violencia, a los crímenes, a las mentiras y al lenguaje de las armas para tratar de preservar su predominio. Mientras, el proceso de putrefacción se acelera por dentro, como lo retrata con valentía y sagacidad David Brooks en la nota que compartimos en este blog. Ya los clásicos del marxismo habían dicho que, ante la inexorable descomposición y superación histórica del capitalismo la alternativa era "socialismo o barbarie". En la medida que el primero retrase su arribo y se demore la construcción de una nueva sociedad pos-capitalista la barbarie adquirirá cada día perfiles más inhumanos y truculentos. Ya lo estamos viendo.



El lado oscuro del imperio
Tinieblas

Rebelión, 29.5.2012

A veces la luz se opaca en este país y brotan rayos oscuros, como si surgieran de un hoyo negro en el universo, esos que se tragan la luz, y hay vistazos de un país anulado, sofocado de miedo e ignorancia, o simplemente profundamente desencantado entre tanta promesa incumplida de cambio y, por ser superpotencia, las consecuencias de esto se extienden por el universo.
Una gama demasiado amplia de políticos, religiosos y otros niega el fenómeno del cambio climático; otra rechaza la teoría de la evolución documentada por Darwin; otros se sienten amenazados por mexicanos, centroamericanos, musulmanes, judíos, africanos, gays, lesbianas, ciertos libros, ciertas ideas, etcétera.
Parte del temor proviene de la sensación de vivir en un país donde todo lo que pensaban que era suyo y permanente se deshace frente a ellos por fuerzas que no entienden, sobre las cuales no tienen ningún poder, sean empresas trasnacionales, bancos, políticas económicas hechas por y para otros, que de repente les hace perder sus viviendas, sus empleos, sus granjas. Nadie les explica cómo fue que, jugando con las reglas, quedaron sin nada, como si todo hubiera sido una trampa.
Se arman –más de 200 millones de armas de fuego en manos privadas– con la justificación de que tienen derecho a defenderse ante fuerzas que amenazan sus vidas. La televisión y otros medios no cesan de hablar de las amenazas que provienen del extranjero, como las que nacen aquí adentro del país.
De ahí surgen las milicias armadas de ultraderecha, los millones que integran los movimientos cristianos fundamentalistas y la proliferación de agrupaciones de odio. Según el Southern Poverty Law Center, que se dedica a observar la derecha extrema, hoy día hay 1001 grupos de odio que operan en el país, incluyendo neonazis, integrantes del Klan, nacionalistas blancos y vigilantes fronterizos, entre otros. Reporta que desde el año 2000 el número de grupos de odio se ha incrementado 69 por ciento, nutrido por ira y temor sobre condiciones económicas, el flujo de migrantes y la disminución de la población blanca (que, según el censo, en unos 30 o 40 años pasará a ser una minoría más en este país). El número de milicias se ha incrementado 755 por ciento en los primeros años del gobierno de Barack Obama (en parte en respuesta a la elección del primer afro-estadunidense en la Casa Blanca) y ahora suman mil 274, reporta el centro (uno de estos grupos fue involucrado en el atentado terrorista contra el edificio federal en Oklahoma City).
Este crecimiento del extremismo ha sido ayudado por figuras de los medios masivos de comunicación y políticos que han usado sus plataformas para legitimizar propaganda falsa sobre inmigrantes y otras minorías y difundir las teorías de conspiración paranoicas que nutren a estos grupos de milicia, informa el centro.
Otras expresiones de todo esto se exhiben en la ola anti-inmigrante que ha abrumado a la política en estados como Arizona, Alabama y Carolina del Norte. También se expresa en ataques contra la educación, como en Arizona, donde el gobierno estatal ha buscado anular los estudios latinos, o sea, el estudio de la historia de los latinos (mexicano-estadunidenses en ese estado), sus contribuciones, su literatura y sus vínculos y raíces en el hemisferio. El año pasado, el procurador general del estado declaró que un programa de estudios mexicano-estadunidense en Tucson era ilegal conforme a una nueva ley promovida por él cuando era jefe de educación pública del estado, con el argumento de que sólo promueve una identidad separada en lugar de fundirla con la historia oficial (anglo), y que tiene efectos peligrosos. Entre los libros señalados como peligrosos está Pedagogía de los oprimidos, de Paulo Freire. El nuevo jefe de educación pública quiere promover la prohibición de estos estudios en las universidades estatales.
Otros gobiernos estatales han prohibido ciertos libros peligrosos y han obligado a las escuelas a ofrecer, junto con la teoría de la evolución, la versión bíblica de la creación del mundo. En Texas se desarrolla un esfuerzo no sólo para dar una visión cristiana a las ciencias, sino a los textos de historia también, resaltando las figuras ortodoxas cristianas y omitiendo la palabra esclavitud, entre otras revisiones.
Por otro lado, continúan los esfuerzos estatales contra el derecho de las mujeres a optar por el aborto, incluida más violencia (se investigan incendios en dos consultorios de médicos que ofrecen servicios de aborto en Georgia), mientras grupos de defensa de este derecho emitieron alertas a clínicas en todo el país, reportó el Atlanta Journal-Constitution.
A la vez, continúa la ofensiva contra la comunidad gay, con estados que aprueban medidas para prohibir toda unión o matrimonio homosexual, mientras no faltan las expresiones homofóbicas, como la del reverendo Charles Worley en Carolina del Norte, que apenas la semana pasada comentó a sus fieles que las lesbianas y los gays deberían ser confinados en campos rodeados de barreras electrificadas hasta que mueran, ya que no pueden reproducirse.
Hasta hay ecos del macartismo. El mes pasado el representante federal Allen West, republicano de Florida, declaró en un foro público: “yo creo que hay de 78 a 81 miembros (del Congreso federal) del Partido Demócrata que son miembros del Partido Comunista. Su jefe de campaña indicó, como evidencia, que algunos habían viajado a Cuba y han elogiado a Fidel Castro”, y subrayó que el representante defiende sus comentarios, ya que esa gente se opone al capitalismo y al mercado libre y la libertad económica individual.
Estas son sólo algunas de las fuerzas oscuras que padece este país, junto con las expresiones de luz que también han surgido en rebeliones cívicas en lugares como Wisconsin, o el fenómeno de Ocupa Wall Street. Como en toda crisis, brota lo peor junto con lo mejor. Nunca se sabe quién ganará. Pero bienvenida cualquier luz en medio de las tinieblas estadunidenses.



¡Hola! Veo con tristeza que muy poco ha sido reflejado en las redes sociales sobre un nuevo aniversario del "Cordobazo" de 1969. Por suerte el amigo José Luis Heller me etiquetó con una semblanza de este acontecimiento heroico de la clase obrera cordobesa, que marcó el principio del fin de la dictadura, de la farsesca "Revolución Argentina", un remedo del esperténtico franquismo, tan represor, retrógrada y asesino como el original. ¡No hay que olvidar estas experiencias, si no queremos volver a caer en ella en el futuro! Hacer memoria es revolucionario. Un saludo a los militantes que hicieron posible aquella gesta heroica, comenzando por Agustín Tosco y siguiendo por René Salamanca, Elpidio Torres y tantos otros, que han quedado injustamente relegados al anonimato y que de ahí tenemos la obligación de rescatar.
El MOPASSOL advierte sobre la escalada violentista del imperio, de la cual poco o nada informa la prensa. Washington apela a todas las formas de lucha, desde los atentados criminales como los que aquí se informan, hasta el creciente control sobre una impresionante red de medios masivos de comunicación (gráficos, televisión, radio, redes sociales) y un aparato político-partidario e intelectual crecientemente articulado a nivel regional, con una serie de "profetas" que giran incansablemente por toda América Latina y el Caribe predicando las virtudes del capitalismo. Este es un "grupo de tareas" comandado por Vargas Llosa y Álvaro Uribe, financiado por el gobierno de Estados Unidos a través de la FAES del inefable José María Aznar  que pretende mostrar la "cara amable" del imperio y ocultar sus crímenes. Por eso, lean con cuidado lo que se dice a continuación.




La intervención criminal de Estados Unidos en Honduras, México y América Central

Llamamiento urgente del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos


La reciente masacre de integrantes de la comunidad miskita en el Río Patuca, en Honduras, el pasado 11 de mayo cuando dos helicópteros de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA en sus siglas en ingles), dispararon sobre una canoa en la que viajaban los campesinos matando a dos mujeres embarazadas, dos hombres e hiriendo gravemente a otros cuatro, evidencia no sólo la continuidad del terrorismo de Estado impuesto por el golpe militar de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, sino también la trágica ocupación militar norteamericana en ese país.
Detrás de este ataque que “se investiga” en Washington -según se informa- no sólo se advierte la militarización estadounidense de Honduras, con cinco bases y centros de operaciones además de Palmerola (estratégica para la IV Flota) sino que se trata de un ataque directo contra los miskitos, para facilitar la ocupación de la zona y la imposición del corredor mesoamericano de agrocombustibles. (clic abajo en Más información)
Derecho a réplica es un blog del penalista Eduardo Aguirre, conocido jurista y Defensor General de La Pampa. Días pasados publicó en su blog un comentario sobre la conferencia que ofreciera en el Sindicato de Luz y Fuerza de La Pampa el Viernes 11 de Mayo. Aguirre sintetizó muy bien los puntos principales de esa intervención sobre América Latina y el Caribe en la geopolítica del imperio, razón por la cual le estoy muy agradecido a la vez que me permito compartirla con ustedes.




DERECHO A RÉPLICA

ESPACIO CRÍTICO SOBRE SISTEMA PENAL, ESTADO Y SOCIEDAD

19/05/2012



Días atrás, el politólogo, sociólogo y analista  Atilio Boron, dictó una conferencia en el  Salón del Sindicato  de Luz y Fuerza La Pampa, sobre  la crisis del capitalismo y las perspectivas del socialismo en el presente.
Una de las características del encuentro fue  la masividad de la concurrencia, que sorprendió incluso a los propios organizadores, lo que da una pauta del acierto en la promoción de semejante presentación.
Durante más de dos horas, Boron mantuvo en vilo a la concurrencia con un despliegue armónico y articulado de datos, cifras, conceptos, análisis comparativos, perspectivas geoestratégicas y definiciones, que culminaron en el original ejercicio constructivo de poner en palabras las lógicas y prácticas del imperialismo (es recordada su oposición a la noción de “Imperio” de Hardt y Negri, y por ende utilizaré ex profeso la concepción del expositor).  En ese contexto, Boron abordó, con admirables dotes pedagógicas, la asimetría inédita de la relación de fuerzas políticas y militares existentes, la agonía crítica del capitalismo (que pronostica será de las más profundas de la historia de la Humanidad, y probablemente la más duradera y violenta), el rol de los estados nación de cara a este proyecto hegemónico aunque decadente, cuyo objetivo explícito consiste en apropiarse de los recursos más importantes del planeta, muchos de los cuales comienzan a resultar dramáticamente escasos (agua, petróleo, alimentos, minerales), y las dificultades para oponer a esa fuerza opresora una reacción multitudinaria  organizada (aquí sí juego con las categorías de Hardt y Negri) –al menos hasta el presente- una construcción popular, mundial, alternativa, para oponer a la fuerza imperial.
Estados Unidos –destacó en ese sentido el ensayista- gasta hoy en armamentos una cifra superior al del resto de todas las potencias mundiales juntas. Y ya posee 49 bases militares en el Cono Sur.
Boron se permitió desconfiar de construcciones “populistas” [1]que no trasciendan el “nacionalismo burgués” y pretendan marcar presencia por fuera de lo que intuye un nuevo socialismo, al que en algunas de sus obras ha denominado “Socialismo del Siglo XXI ”, cuya fisonomía no se ha  permitido  el propio Borón  delinear todavía.
Esto supone, nada más y nada menos que interpelar fuertemente la noción tan en boga del “buen capitalismo posible”.
Lo que, en definitiva, supone un intento de poner en crisis, por analogía, la idea de la relevancia de las “burguesías nacionales”, que integran el proyecto actual de muchos gobiernos progresistas en América Latina.
         Voy a prescindir de la tentación superflua de polemizar con este último tramo de los planteos de Atilio Boron, no sin antes aclarar que mantengo algunas diferencias no menores con algunas de estas tesis.
Prefiero, en todo caso, aferrarme a la extraordinaria densidad de una construcción totalizante que, a fuerza de poder ser expresada organizadamente, parece estar forzando la salida de los microrrelatos detrás de los que se abroquelaron las fuerzas progresistas mundiales después de la caída del Muro de Berlín y la disolución de la ex Unión Soviética.
Para quienes elegimos durante esos años, militar contra la cárcel y el aumento del poder punitivo estatal y supraestatal (no debe olvidarse el rol que en ese sentido jugó – y juega- la denominada “Justicia Internacional”), no pasó inadvertida la circunstancia de que el orador, casi como una metáfora, señalara escuetamente que el capitalismo ha transformado “todo” en mercancía, incluso los presidios, como única y exclusiva referencia al caso concreto.
Fue el único de los microdiscursos aludidos, hecha de manera absolutamente tangencial y como un dato subalterno.
Es que, entre los enormes méritos de Borón, debe incluirse imprescindiblemente esta vocación por re construir un gran relato, una utopía totalizante que él mismo logra enhebrar presentando de manera original la dinámica de los nuevos bloques políticos, las nuevas alianzas estratégicas  que se incardinan y complementan hasta ahora de manera incompleta, posiblemente contradictoria, seguramente incipiente y más como una réplica que como una nueva tesis  holística. No obstante, se trata de una perspectiva que comprende la necesidad clamorosa de la reconstrucción de una “gran teoría”, de una  ideología superadora “de las filosofías del fragmento y de lo micro que hasta ayer estaban de moda”[2], como única forma de supervivencia colectiva, ante el desafío agonal de que lo peor del capitalismo, todavía está por venir.



[1] Aclaro que no solamente discrepo con el término, sino que creo que se ha transformado en un convencionalismo peyorativo para denominar las experiencias incipientes de liberación que se dan en muchos países emergentes.
[2]  Kohan, Néstor:  “El Imperio de Hartd y Negri: más allá de modas, “ondas y furores”, en  Borón, Atilio (Compilador”: “Filosofía Política contemporánea. Controversias sobre civilización, imperio y ciudadanía”, Ediciones Luxemburg, p. 245.

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En su Mensaje a los argentinos del 25 de Mayo de 1962 el Che decía que:


"sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios. Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común. ... Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo. Y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo. Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo."


Vale la pena re-leer y meditar sobre estas brillantes palabras del Che, pletóricas de enseñanzas de gran valor para las clases populares y las fuerzas revolucionarias de la Argentina, cuyo interminable fraccionalismo y cuyas estériles disputas han facilitado los planes del imperialismo y la reacción.  A continuación, el texto íntegro del Che.


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Mensaje a los argentinos
Ernesto Che Guevara

A los compañeros argentinos

Queridos compatriotas de toda América, queridos coprovincianos los que hoy festejamos una de nuestras fechas patrias:
 
Este momento, repetido muchas veces en el curso de nuestras vidas, tiene hoy una significación especial, un tono y un colorido especial. Es aquí en otro país de América, en nuevas condiciones de América, donde festejamos una vez más el 25 de Mayo, y esta vez no se escuchan los discursos consabidos y no existe la fanfarria consabida, las palabras huecas con que los gobernantes de turno tratan siempre de hacerse copartícipes en la gloria de los viejos próceres. El 25 de Mayo, aquí en Cuba, tiene para nosotros pues, características especiales, tan especiales como que un argentino de voz extranjera, a nombre del gobierno cubano, salude y agasaje a todos ustedes y les trasmita la felicitación de nuestro gobierno. Son las nuevas condiciones de América, condiciones que han ido madurando a través del tiempo, que han ido consolidando esta nueva Era en que vivimos, este nuevo momento histórico del cual Cuba tiene la gloria especial de ser el iniciador en América. Por eso al hablar de movimientos emancipadores, al recordar las viejas gestas de nuestras guerras de independencia, tenemos forzosamente que recordar la Cuba de hoy, porque esta Cuba de hoy es parte de un viejo esfuerzo de las masas por obtener su liberación definitiva, esfuerzo que ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha. (clic abajo en Más información) 




Este miércoles 23 de Mayo se llevará a cabo en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, Argentina, una sesión de trabajo de la WOM, una consultora especializada en la capacitación de ejecutivos y líderes económicos que periódicamente organiza simposios como los que estamos anunciando. No hace falta investigar demasiado para comprobar que la WOM es uno más de los tanques de pensamiento del neoliberalismo, financiado por las grandes transnacionales y, solapadamente, por diversas agencias del gobierno de Estados Unidos.  En esta oportunidad uno de las cuatro figuras estelares que participarán en el simposio es Álvaro Uribe Vélez, operador de los narcos y cómplice del paramilitarismo, quien es presentado por WOM como un santo varón y un republicano ejemplar, como sigue:

El Dr. Álvaro Uribe, dos veces Presidente de Colombia, comparte sus experiencias acerca de cómo logró transformar a su país en una fuerza política, económica y social en la escena mundial cuando los riesgos para la supervivencia del país no podrían haber sido mayores. Cuando asumió el cargo en 2002, recibió una Colombia a punto de convertirse en un Estado fallido, asediado por el flagelo de la droga, la inestabilidad y décadas de violencia. Su liderazgo audaz frente a la adversidad ayudó a desplazar a los insurgentes en una movida que ha recuperado el poder y la estabilidad de los ciudadanos de Colombia. En esta sesión, ud. aprenderá algo más acerca de:

. Cómo desarrollar estrategias transformadoras para crear un liderazgo sustentable.
. Cómo superar una crisis a partir del liderazgo y el trabajo en equipo.
. Cómo gestionar el cambio y la complejidad con convicción y autenticidad.
. Cómo impulsar acciones que trasciendan: sobre el legado, la dedicación y la contribución.

Pero la verdad es bien distinta. Según informa la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia Álvaro Uribe Vélez quien antes de ser presidente fue declarado por el Pentágono como el No.82 en el ranking de los narcotraficantes más peligrosos del mundo– dejó un país con cerca de 5 millones de desplazados, 62.000 desaparecidos, 3.000 ejecuciones extrajudiciales, 70% de la población en condición de pobreza y miseria, el tercer puesto mundial en desigualdad económica, 12% de niños en condición de desnutrición crónica, 11% de desempleo, más de 7.500 prisioneros políticos, 6,5 millones de hectáreas despojadas al campesinado, el 52% de la tierra en manos del 1% de los propietarios, el país más peligroso del mundo para la organización sindical y uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo. Cerca del 6% del Producto Interno Bruto del país se destinó a la guerra, mientras la educación y la salud fueron fatalmente desfinanciadas y privatizadas.
En las líneas que siguen los lectores podrán comprobar los vínculos irrefutables que ligan al expresidente colombiano con el narcotráfico y los escuadrones de la muerte. En el primer caso, están los propios documentos desclasificados del National Security Archive de Estados Unidos uno de los cuales reproducimos a continuación. En relación al paramilitarismo, basta con leer las declaraciones de su exjefe, Salvatore Mancuso, publicadas por el diario colombiano El Tiempo, que también se incluye en este posteo.

¡Ah, me olvidaba! El costo para inscribirse en esta maravillosa jornada organizada por WOM fluctúa entre 690 y 1890 pesos argentinos, a los que hay que sumar el 21 % del IVA. Los estudiantes son beneficiados con un precio especial: 390 pesos más IVA. Para lxs amigxs del extranjero, el precio del dólar en el mercado oficial es de 4.45 pesos por dólar, si es que se lo venden. En caso contrario, el dólar del mercado negro oscila en torno a los 5.60 pesos por dólar. Saquen la cuenta.
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U.S. INTELLIGENCE LISTED COLOMBIAN PRESIDENT URIBE AMONG
"IMPORTANT COLOMBIAN NARCO-TRAFFICKERS" IN 1991

Washington, D.C., 1 August 2004 - Then-Senator and now President Álvaro Uribe Vélez of Colombia was a "close personal friend of Pablo Escobar" who was "dedicated to collaboration with the Medellín [drug] cartel at high government levels," according to a 1991 intelligence report from U.S. Defense Intelligence Agency (DIA) officials in Colombia. The document was posted today on the website of the National Security Archive, a non-governmental research group based at George Washington University.
Uribe's inclusion on the list raises new questions about allegations that surfaced during Colombia's 2002 presidential campaign. Candidate Uribe bristled and abruptly terminated an interview in March 2002 when asked by Newsweek reporter Joseph Contreras about his alleged ties to Escobar and his associations with others involved in the drug trade. Uribe accused Contreras of trying to smear his reputation, saying that, "as a politician, I have been honorable and accountable."

Traducción:

En 1991 la Inteligencia de Estados Unidos incluyó entre “los más importantes narcotraficantes colombianos” al presidente colombiano Uribe  

El por entonces Senador y ahora Presidente Álvaro Uribe Vélez de Colombia fue un “estrecho amigo personal de Pablo Escobar”  que estuvo “dedicado a colaborar con el cartel de (drogas) de Medellín en altos niveles del gobierno”, tal como surge del informe de inteligencia del año 1991 elaborado por los funcionarios de la Agencia de Inteligencia para la Defensa de Estados Unidos estacionados en Colombia.
La inclusión de Uribe en la lista plantea nuevos interrogantes acerca de las alegaciones que surgieron durante la campaña presidencial colombiana del 2002. El candidato Uribe se enfureció y dio por concluida abruptamente una entrevista en Marzo del 2002 cuando un periodista del Newsweek, Joseph Contreras,  le preguntó  por sus presuntos vínculos con Escobar y sus asociaciones con otros involucrados en el tráfico de drogas. Uribe acusó a Contreras de tratar de dañar su reputación diciendo que “como político, he sido honorable y responsable.”
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Declaraciones de Salvatore Mancuso, exjefe de los “paramilitares” colombianos, al diario conservador colombiano El Tiempo donde denuncia desde una cárcel de Estados Unidos los estrechos vínculos entre el expresidente Uribe y los escuadrones de la muerte de las AUC

Mancuso dice que sí se reunió con el expresidente Álvaro Uribe
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 10:43 a.m. | 11 de Mayo del 2012
http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11772261.html

El exjefe  'para' no dio detalles de cuándo ni dónde se habría dado el supuesto encuentro.
El exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), Salvatore Mancuso, afirmó desde una cárcel de Estados Unidos, a donde fue extraditado durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, que sí sostuvo una reunión con el exmandatario, aunque no dio mayores detalles de la supuesta cita, pues, según dijo a la emisora 'Caracol Radio', "para mí es complicado contar todo esto". "Son temas que prefiero no abordar. Yo prefiero guardar silencio", agregó. (Lea: Expresidente Álvaro Uribe demandará por calumnia a Mancuso)
Mancuso, quien fue extraditado junto con otros de los principales jefes desmovilizados de las Auc por no colaborar con las autoridades bajo el marco de la Ley de Justicia y Paz y por seguir delinquiendo desde las cárceles, mencionó que entregó aportes para la campaña de reelección de Uribe destinados a propaganda y transportes.
"Yo apoyé la reelección del presidente Uribe tanto con el aporte que hicimos en las comunidades como con dinero para que hicieran propaganda. Por supuesto que lo hicimos", dijo durante la entrevista.
Mancuso aseguró que no formaliza dichas informaciones pues, como lo ha reiterado en versiones libres que ha dado desde EE. UU. a autoridades colombianas, "no hay garantías jurídicas ni físicas" para él y su familia.
Bajo ese mismo argumento prefirió callar cuando se le preguntó sobre los presuntos vínculos de Santiago Uribe, primo del expresidente, y del denominado grupo de los doce apóstoles con las autodefensas. Lo mismo hizo cuando lo interrogaron sobre las presuntas relaciones del general Mario Montoya con paramilitares. (Lea: No hay garantías para revelar nombres de los '12 apóstoles': Mancuso)
"No quiero referirme a estos temas en la medida en que nuestras respuestas serían consideradas como venganzas criminales", dijo, haciendo referencia al argumento con el que el expresidente Uribe se ha defendido de sus declaraciones. Mancuso agregó que ese argumento es solo "una forma de defenderse".
"Hablaría sobre estos temas solo cuando tenga las garantías de seguridad físicas y jurídicas necesarias", agregó. (Lea: Mancuso dijo que las Auc movieron fichas en elección de Mario Iguarán)
El exjefe 'para' aseguró que el gobierno de Uribe quería eliminar la Corte Suprema de Justicia y que el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo sí sabía de las falsas desmovilizaciones. (Lea: Mancuso dijo que revelará 'pruebas' de complot contra la Corte Suprema)
Frente a este tema indicó que sí hubo colados y que dentro de estos estuvieron los narcos alias 'Macaco' y los mellizos.
"Por supuesto que Luis Carlos Restrepo sabía sobre las falsas desmovilizaciones; claro que sabía", resaltó el extraditado.
Además, señaló que funcionarios del gobierno de Uribe le pidieron pruebas que demostraran relaciones ilícitas de los magistrados con personas como Giorgio Sale. "La idea que tenían era tumbar la Corte para montar una 'ad hoc' que les conveniera más", aseguró. (Lea: Giorgio Sale, en lío de tierras en Cartagena)
También dijo que nunca conoció a la exfiscal Viviane Morales y que el único papel del esposo de ella, Carlos Alonso Lucio, en las falsas desmovilizaciones fue el de facilitador.
"El esposo de Viviane Morales fue un facilitador que aportó al proceso con sus ideas para lograr avanzar en este proceso hacia la paz", señaló Mancuso.

El anterior Gobierno no cumplió
El exjefe paramilitar también resaltó que el gobierno anterior no le cumplió los pactos que se realizaron durante la desmovilización, entre ellos el compromiso de no extraditarlo.
"En mi caso el Gobierno se comprometió a no extraditarme. Yo le escribí un derecho de petición a Uribe solicitando los casos en los que yo había incumplido. Me respondió a través del Ministerio del Interior indicando que me había enviado por discrecionalidad", dijo Mancuso.
Mancuso señaló que el mensaje que con esto envió el gobierno de Uribe era acallar la verdad de las Auc.
"No quieren nuestra verdad, nuestra verdad les incomoda. No quieren que se cumplan nuestros compromisos y por eso le piden a Estados Unidos que paguemos penas superiores a las que deberíamos pagar en Colombia", aseguró.
"Básicamente no hemos concluido el proceso. El proceso quedó abandonado, a la deriva, inmerso en la etapa judicial y nos hemos ido quedando solos", aseguró.
Al referirse a algunas inconsistencias, mencionó que en su caso particular él debe asumir la responsabilidad por aproximadamente 20.000 hechos, pero que con la metodología aplicada actualmente se necesitarían 25 años para terminar la primera etapa procesal, que es la más ágil de todas las etapas del proceso de Justicia y Paz. 
"Ni siquiera en este momento sabemos cuánto tiempo vamos a estar detenidos en las cárceles los comandantes de mayor jerarquía", concluyó.
Críticas al Marco Legal para la Paz

Respecto al proyecto del Marco Legal para la Paz, que cursa en el Congreso de la República, dijo que aún tiene muchos vacíos, pues considera que los tiempos de los procesos son iguales de largos a los de Justicia y Paz, por lo que la reparación a las víctimas seguiría siendo igual de demorada.

Mancuso considera que estas falencias en parte se deben a que este proyecto "desperdicia toda la experiencia que tenemos nosotros para ayudar a hacerle los correctivos a esa ley".
"Como están las cosas no vamos a alcanzar a conseguir la paz del país", concluyó.

Detalles sobre el funcionamiento de las Acu
"Cuando llegamos a las diferentes regiones instauramos nuevos órdenes sociales. Reemplazamos el Estado de Derecho y combatimos y reemplazamos los estados de facto guerrilleros que estaban allí (...) Todo lo que no se plegara a las directrices (guerrilla o bandas) que nosotros dimos cuando instalamos esos nuevos órdenes sociales lo combatimos", dijo Mancuso.
También contó que "hubo un componente de la autodefensa que se financiaba con la contratación. A ella no escaparon los recursos de la salud".
Respecto a los actos sanguinarios protagonizados por las Auc (asesinatos con motosierras, desmembramientos o que jugaran fútbol con la cabeza de las víctimas), aseguró que no provinieron de los bloques que él comandaba, pero dijo que fueron una reacción ante los hechos atroces que cometió la guerrilla.
Agregó que fueron acontecimientos que se presentaron en "el fragor del combate, de la guerra. Esto jamás debió permitirse".
A su vez, reiteró que fue Carlos Castaño quien ordenó secuestrar a la exsenadora Piedad Córdoba y que también él ordenó el asesinato del periodista Jaime Garzón.
Finalmente, les pidió perdón a todas las víctimas de las acciones de las Autodefensas.


A continuación reproduzco una breve nota que me fuera solicitada por los compañeros/camaradas/amigos de la ALAI, la Agencia Latinoamericana de Información con sede en Ecuador y que tan brillante tarea vienen realizando desde hace largos años para difundir las truculentas realidades del capitalismo contemporáneo, sobre todo en América Latina. El artículo es sumamente polémico, fiel a mi más absoluta convicción de que la izquierda, máxime en un momento de crisis general del capitalismo, tiene que someter todo a debate. Sin antropofagias (tan comunes, lamentablemente) pero también sin complacencias. Ojalá sea un insumo útil para discutir con altura el ¿Qué Hacer? de la hora actual en la Argentina, país en el cual la izquierda (marxista y no-marxista) no ha logrado asumir el protagonismo que debería tener en una coyuntura como la actual.



Argentina: Dilemas de la izquierda marxista  *

Atilio A. Boron

ALAI AMLATINA, 19/05/2012.-
Al igual que Hamlet, la izquierda argentina se pasea incansablemente por los confines de la oposición preguntándose las razones por las cuales no logra constituirse como una efectiva alternativa de gobierno. Pero esta imagen es, en realidad, engañosa, porque no hay un errante príncipe Hamlet, sino dos. El primero –que representa a una minoría dentro de la izquierda– se interroga angustiosamente acerca del significado e impacto de los cambios experimentados en fechas recientes por el capitalismo argentino una de cuyas muchas consecuencias ha sido la fragmentación y desorganización del universo popular y su subordinación a las políticas clientelares desarrolladas desde el Estado. Esto, además, tuvo lugar en un período como el que se abriera luego de la crisis de la Convertibilidad y en el cual se registraron muy elevadas tasas de crecimiento económico las que, sin embargo, no lograron regresar los indicadores de la pobreza a los niveles existentes al período anterior a la crisis. Hubo una mejoría, sin duda, en relación al punto más candente de la crisis (finales del 2001 y buena parte del 2002), en la cual los indicadores de pobreza y desigualdad se dispararon hasta niveles sin precedentes en la historia nacional, cercanos a los que caracterizan al África Subsahariana. Pero si bien la recomposición capitalista gestionada primero por el gobierno de Eduardo Duhalde y su Ministro de Economía Roberto Lavagna y continuada luego, en parte con el mismo ministro, en la primera mitad del mandato de Néstor Kirchner, pudo garantizar una rápida recuperación del crecimiento económico los resultados en materia de redistribución de ingresos fueron, en el mejor de los casos, modestos.

A diez años de iniciado ese proceso la pobreza, sigue afectando, según cálculos de diversas fuentes (gobiernos provinciales administrados por el kirchnerismo, consultoras privadas, la Universidad Católica Argentina, etcétera) aproximadamente a la cuarta parte de la población argentina. Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), intervenido por el gobierno nacional y carente por completo de credibilidad, anuncian en cambio, una proporción de personas viviendo debajo de la línea de la pobreza inferior al diez por ciento, dato éste que no es tomado seriamente siquiera por los sindicatos afines al kirchnerismo a la hora de negociar sus convenios colectivos con las distintas patronales.

La paradoja que atribula a este primer Hamlet de la izquierda es que bajo estas condiciones, habiéndose demostrado la incapacidad de la economía capitalista de redistribuir aún en un contexto de elevado crecimiento económico durante más de ocho años, las capas y sectores populares no consideran a la izquierda como una alternativa de gobierno capaz de construir una sociedad mejor.

El otro Hamlet, representativo de una opinión mayoritaria en el seno de la izquierda, gusta vestirse con los atuendos del Dr. Pangloss y pensar, como el personaje incurablemente optimista de Voltaire, que tarde o temprano la "verdad de la revolución" madurará en el seno del proletariado y que no hay nada que cambiar. La propia irrelevancia política y su falta de gravitación electoral y social así como las complejas mediaciones de la coyuntura no hacen mella en su fe en la victoria final. Para esta concepción sectaria, la tragedia de una izquierda ausente nada tiene que ver con las renovadas capacidades de desarticulación de la protesta social exhibida por el capitalismo contemporáneo, su eficacia para co-optar liderazgos contestatarios, el poderío de su industria cultural para manipular conciencias amén de las debilidades de sus propuestas, sus formas autoritarias de organización, lo arcaico de sus discursos hacia la sociedad o su desconexión con las urgencias sociales de nuestro tiempo. "Autocrítica" es una palabra que no existe en el diccionario de los fundamentalistas de izquierda; "rectificar" es otro verbo desconocido en su lenguaje. En su versión más rudimentaria esta actitud reposa sobre un axioma indiscutible: si la revolución no se consumó fue porque una cierta dirigencia de izquierda traicionó al mandato popular.

Fragmentación

Estas dos posturas se encuentran, en distintas proporciones, en todas las fuerzas y organizaciones de izquierda, sin excepción. Fiel a la tradición peronista, la praxis gubernamental del kirchnerismo acentuó la fragmentación de la izquierda. En realidad, no sólo de ésta: también dividió a la Central de Trabajadores Argentinos en un ala pro-K y otra profundamente anti-K. Lo mismo hizo con la organización de las pequeñas y medianas empresas y hasta con la más importante central empresaria, la Unión Industrial Argentina. Partidos centenarios como el radicalismo y el socialismo, así como importantes agrupaciones estudiantiles universitarias, no escaparon a esta lógica de “división primero y fagocitación después” que ha caracterizado al peronismo desde sus inicios.

En el campo de la izquierda esta escisión promovida por un poder cuya voracidad es inagotable no hizo sino profundizar su debilidad. Un sector de ella, principalmente el Partido Comunista (PC), transita por el estrecho y peligroso sendero del “apoyo crítico” al gobierno de Cristina Fernández a partir del reconocimiento del carácter progresista de algunas políticas, como el masivo enjuiciamiento a los genocidas; reorientación latinoamericanista de la política exterior; algunas medidas de política social como la “asignación universal por hijo”, extensión de los beneficios jubilatorios, estatización de los fondos privados de pensión, ley de medios, matrimonio igualitario y más recientemente, re-nacionalización parcial de YPF vía expropiación de las acciones de Repsol. Pero junto con estas iniciativas hay otras, de signo claramente reaccionario, como la aprobación de cuatro -no una sino cuatro- leyes antiterroristas entre 2007 y 2011 a pedido de “la embajada”; y otras de carácter regresivo como el apoyo a la megaminería a cielo abierto, la sojización del agro, la extranjerización de la economía, la complicidad con el gigantesco proceso de vaciamiento experimentado por YPF a manos de Repsol, el mantenimiento de algunas vigas maestras del modelo neoliberal establecido por la dictadura cívico-militar (como, por ejemplo, la “Ley de entidades financieras” que consagra la primacía del capital financiero y la renta especulativa), la impotencia reguladora del Estado y la escandalosa regresividad tributaria que caracteriza a la economía argentina. Esta volátil y contradictoria combinación hace que algunas fuerzas políticas, no sólo el PC, piensen que hay “un gobierno en disputa” y que hay que aprovechar las fisuras e inconsistencias del gobierno de Cristina Fernández para avanzar en una agenda de radicalización de las transformaciones en curso. Es una apuesta riesgosa y la probabilidad de un desenlace exitoso es incierta, si bien no pocas veces la historia adopta cursos inesperados que toman por sorpresa aún a los actores más prevenidos. Es por eso que esta tesis del “gobierno en disputa” sigue concitando adeptos en muchas fuerzas políticas y espacios del progresismo argentino, sobre todo cuando se comprueba que, al menos en términos electorales, las alternativas más probables de reemplazo al kirchnerismo serían portadoras de un retroceso considerable en casi todos los frentes, comenzando por los derechos humanos y terminando por la gestión macroeconómica.

Renuentes a cualquier clase de “apoyo táctico o crítico” son otras organizaciones de izquierda, de inspiración trotskista, como el Partido Obrero (PO) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), que proponen una política de oposición intransigente y radical al kirchnerismo. No es de extrañar esta actitud cuando lo mismo proponen para gobiernos como los de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Hugo Chávez en Venezuela, amén de tener una actitud sumamente crítica para con la propia Revolución Cubana. El fundamento de esta política maximalista es la repulsa que emana del reconocimiento de los rasgos más conservadores del kirchnerismo (señalados en el párrafo anterior) acompañada de un simétrico desconocimiento de que, a pesar del mantenimiento de importantes niveles de pobreza y exclusión social, la situación de las capas más postergadas y explotadas de la población ha experimentado una relativa mejoría a partir de los horrores de finales del 2001 y comienzos del 2002, y que los logros del oficialismo no son tan sólo un “relato” sino que tienen una cierta encarnadura en el terreno prosaico pero crucial de la economía popular. Y esto no sólo surge del examen de algunos datos objetivos sino que, más importante aún, tiene su fundamento en la percepción y la sensación que manifiestan sectores mayoritarios de las clases trabajadoras. De lo contrario no se comprende cómo la fórmula de la “izquierda dura”, que unificó al PO y al PTS obtuvo en las últimas elecciones presidenciales poco más del 2 por ciento de la votación popular contra el 54 por ciento del cristinismo. La conciencia alienada de la clase trabajadora no alcanza para explicar tamaña diferencia. Sin duda que hay algo más.

Esta dispersión de la izquierda marxista afecta también a otros espacios del progresismo, atravesado por similares contradicciones. Con el agravante que por su gran labilidad ideológica son fuerzas fácilmente co-optables por el kirchnerismo. El Partido Humanista y sectores importantes del Nuevo Encuentro, por ejemplo, se aproximaron tanto en sus políticas de alianzas con el cristinismo que sin darse cuenta terminaron instalados al interior del Frente para la Victoria de la presidenta Cristina Fernández. Esto revela, nuevamente, la gran dificultad que representa el peronismo como fenómeno de masas y como heredero de la más radical experiencia populista de que se tenga noticias en América Latina, causante en la segunda mitad de la década de los cuarentas, de la mayor redistribución de ingresos en cualquier país de la región hasta el triunfo de la Revolución Cubana. Es por eso que el peronismo en sus sucesivas encarnaciones: el populismo keynesiano del primer Perón, el ultraneoliberalismo de Menem y el kirchnerismo neodesarrollista, es un Júpiter político que atrae a su campo gravitacional cualquier fuerza que, seducida por su retórica tan desafiante como inconsecuente o por sus componentes más reformistas, intente acompañar sus políticas con la secreta esperanza de conducirlas por una ruta ajena al itinerario trazado por el capital. Pero si el peligro para quienes piensan en sostener “alianzas tácticas” con tan poderoso aliado es su desaparición, fundido en el magma de un populismo en permanente reconversión y en donde los elementos de derecha adquieren cada vez mayor fuerza, el riesgo para quienes deciden enfrentarlo radicalmente como si fuera un gobierno de derecha más -como si Cristina fuera Calderón o Chinchilla- y mantenerse lejos de su campo gravitacional es quedar reducidos a una expresión eternamente condenada a ser una secta testimonial, de irreprochable radicalismo pero privada por completo de toda relevancia práctica lo cual, hay que decirlo, suscita problemas para nada insignificantes de responsabilidad política que no podemos analizar aquí.

Como puede colegirse de lo anterior, no hay una solución sencilla para el enigma que representa el peronismo en la política argentina: un proyecto burgués, sin dudas, porque la misma Cristina ha dicho una y mil veces que lo que anhela es instalar en la Argentina un “capitalismo serio”, pero dotado de una envidiable base popular que ha mantenido su lealtad al peronismo durante sesenta y siete años, desde las lejanas jornadas fundacionales del 17 de Octubre de 1945. No es lo mismo, para la izquierda, posicionarse frente a Piñera, Calderón, Santos o Chinchilla, que hacerlo frente a Cristina o, salvando algunas diferencias, frente a Dilma en Brasil. De ahí la enorme dificultad de la izquierda marxista para hacer política, para pasar de sus más que justificadas denuncias –éticas, económicas, políticas- a la construcción de una alternativa de masas orientada hacia la superación histórica del capitalismo.



* Este breve texto re-elabora algunas de las ideas contenidas en el capítulo 7 de nuestro Tras el Búho de Minerva. Mercado contra democracia en el capitalismo de fin de siglo  (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2000) El libro puede descargarse íntegramente desde nuestro blog: www.atilioboron.com.ar

[Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en http://alainet.org/publica/475.phtml ]

URL de este artículo: http://www.alainet.org/active/54976

¡Hola! No se pierdan de escuchar el audio del conversatorio que sostuviera el ensayista y poeta cubano Roberto Fernández Retamar en su visita al Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires, el pasado 30 de Abril del 2012. Un sutil entrelazamiento entre biografía e historia a todo lo largo de la Revolución Cubana. ¡Que lo disfruten y, si pueden, ayuden a difundirlo! Es una magnífica lección de literatura, política, historia.
Adelaida de Juan, Boron y Roberto Fernández Retamar, CCC, 30 Abril 2012



Para escuchar el conversatorio, vaya a: 

http://www.fileden.com/files/2012/5/17/3305385/Fernandez%20Retamar%20editado04.mp3
(Edición y producción del audio: Laura Caligaris)

17 Mayo 2012

Lean esta estupenda nota que escribiera Noam Chomsky sobre la coyuntura y las tendencias profundas de la economía de los Estados Unidos. Es todo un síntoma de esta pendiente declinante del capitalismo el surgimiento de dos nuevos conceptos necesarios para el análisis económico: "plutonomía" y "precariado."
     El concepto de "plutonomía" vio la luz pública por primera vez en el año 2005 cuando tres analistas financieros y estrategas globales del Citigroup  -Ajay Kapur, Niall MacLeod y Narendra Singh- concluyeron que en función de los cambios recientes en el modo de producción capitalista el dinamismo del sistema pasó a reposar primordialmente en el consumo de las clases adineradas y no en el de las masas. Según estos autores, la vieja receta del modelo keynesiano, que precisamente identificaba en el consumo masivo el motor del crecimiento económico, ha perdido vigencia en esta nueva etapa del capitalismo. De sus análisis se desprende que ya no existe un "consumidor medio" en las plutonomías -mismo que puede ser satisfecho con mercancías producidas en serie y altamente standardizadas- sino que la estrategia de ventas debe dirigirse en primer lugar a los ricos. Según aquellos analistas, el 20 % más adinerado de los Estados Unidos daría cuenta, al día de hoy,  a unas dos terceras partes del consumo total de ese país. De ahí la importancia del "consumo de lujo" al que se refiere Chomsky en su artículo. El resto es una masa consumidora marginal y de la cual no vale la pena preocuparse demasiado. Procesos tecnológicos recientes, que implican un grado elevado de complejidad, han favorecido esta concentración de la riqueza en las clases y fracciones más adineradas, en una tendencia que según los analistas del Citigroup no cesará de crecer promovida por los gobiernos capitalistas y potenciada por desarrollos tecnológicos excluyentes y la globalización de los mercados. En otras palabras, las tendencias profundas hacia la concentración de la riqueza y los ingresos del modo de producción capitalista descubiertas por Marx más de un siglo y medio (y que originaran una interminable catarata de pretendidas refutaciones por parte de liberales y socialdemócratas por igual) aparecen ahora confirmadas en los gélidos análisis de la economía burguesa.
    El otro concepto, el de "precariado" es un neologismo resultante de amalgamar "proletariado" con "precariedad" y que define las nuevas condiciones de existencia de las masas luego del tsunami neoliberal, condiciones éstas caracterizadas por su precariedad, la imprevisibilidad e inseguridad, con todas las consecuencias económicas, sociales y psicosociales que esta situación conlleva. El término tuvo originariamente una primera inspiración en la precarización laboral impuesta con la contrarrevolución neoliberal pero luego se extendió más allá de las relaciones de trabajo para caracterizar la vida cotidiana de un creciente segmento de las clases y capas populares.








Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense

TomDispatch
Reproducido en Rebelión el 16 de mayo de 2012

El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos. 
La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.
Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.
Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.

La clase trabajadora


En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.

Los bancos


Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).

Política y dinero


La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.
Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).
Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.
Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país.

Plutonomía y precariado


Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?
Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.
La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.
Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.
La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.

Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores


Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.
Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.
Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.
Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.

Cambio climático y armas nucleares  


Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.
Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.
La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.
Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la lingüística contemporánea, es el autor vivo más citado, el intelectual público más destacado de nuestro tiempo y una figura política emblemática de la resistencia antiimperialista mundial. 
Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175539/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_a_rebellious_world_or_a_new_dark_age/#more
Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello 
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