Compartimos a continuación una brillante nota de Juan Gelman sobre el tema de la venta de armas en Estados Unidos, y el pretexto de la "Segunda Enmienda".




La bendita enmienda

 Por Juan Gelman
La matanza de seis adultos y veinte niños en una escuela primaria de Newtown causada por un inestable mental es la más mortífera de ese tipo en la historia de EE.UU. y ha puesto otra vez sobre el tapete la discusión entre quienes desean que se controle la venta de armas a civiles y quienes proclaman que esas eventuales regulaciones violan la Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU., aprobada por el primer Congreso del recién nacido país en 1789. Su texto establece: “Dado que una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un Estado libre, no se deberá infringir el derecho de las personas a portar armas”. Es decir, se trataba de una medida destinada a garantizar la seguridad ciudadana, no a socavarla.
El segundo Congreso (1791/93) ratificó y precisó el alcance de la medida: todos los blancos en edad militar obtuvieron un mosquete y equipo para servir en las milicias: “La idea fue que los jóvenes pudieran resistir una agresión de países europeos, enfrentar a las tribus nativas en la frontera y sofocar rebeliones internas, incluidas eventuales rebeliones de los negros. No había nada particularmente idealista en la disposición, el objetivo era la ‘seguridad’ de la joven nación”, señala Robert Parry (//election.democraticunderground.com, 15/12/12).
Huelga decir que una cosa es un mosquete, que se debía cargar después de cada tiro, y muy otra el rifle de asalto semiautomático Bushmaster 233, una de las armas con las que Adam Lanza perpetró la matanza. Pero a la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) –y al complejo militar-industrial que produce un armamento cada vez más avanzado– poco y nada les importa el transcurso de más de dos siglos y el cambio radical de situación consiguiente. Son “constitucionalistas” cuando de armas se trata.
Hubo ya matanzas masivas de civiles con armas de fuego en EE.UU. durante la década pasada y aun ésta. La mitad, las doce más mortíferas, tuvieron lugar desde el 2007. En realidad, la cifra queda chica si se la compara con la lista de 62 páginas de tales masacres que desde 2005, con mayor o menor número de víctimas, viene registrando la Campaña Brady para prevenir la violencia armada (www.bradycampaign.org, diciembre de 2012). Es mucha sangre y se debe en buena medida al poderío de la NRA y a su enjundioso cabildeo en apoyo de candidatos al Congreso que apoyan su objetivo central: respeto a la Segunda Enmienda.
Un estudio del Centro de Políticas Responsables revela que, desde 1990, la NRA ha contribuido con 29,2 millones de dólares a las campañas de candidatos al Congreso y a la Casa Blanca. Un 87 por ciento de esa cifra fue para republicanos. En el ciclo electoral más reciente, el pool pro-armas donó 3,1 millones de dólares a tales candidatos y gastó 5,5 millones en cabildeo (www.alternet.org, 15/12/12). En el 2011 y hasta agosto del 2012, el NRA financió el 60 por ciento del gasto en cabildear de ese pool, también integrado por propietarios de armas de fuego de EE.UU. y otros grupos (www.opensecrets.org, diciembre de 2012).
Atribuir a la NRA responsabilidad por la tragedia de Newtown es obligado, pero cabe preguntarse qué han hecho o hacen los tres poderes estadounidenses al respecto. El presidente Obama prometió cambios en la materia, pero no precisó cuáles. No pocos de sus antecesores en el cargo anunciaron lo mismo al producirse matanzas similares, pero Bill Clinton fue el único que impuso algunas restricciones a la venta de armas de fuego a los civiles: esas normas prescribieron hace casi un decenio. Sólo ahora algunos demócratas bregan para que se establezcan controles.
La opinión pública estadounidense se muestra dividida sobre el tema. Una encuesta de ABC News/Washington Post que se llevó a cabo del 14 al 16 de diciembre revela que un 54 por ciento de los interrogados demanda leyes más estrictas relativas al control de armas, mientras un 43 por ciento se opone (www.pollingreport.com, 16/12/12). Otro sondeo de Reuters/Ipsos indica, sin embargo, que la proporción de quienes se pronuncian por la promulgación de leyes que obliguen a una estricta revisión de antecedentes del comprador se elevó al 84 por ciento (www.dailypress.com, 17/12/12), algo menos abarcador en lo que hace a las medidas posibles: permitiría que continúe la venta de armas largas.
El Pew Research Center de Washington indagó algo de fondo: preguntó a 746 adultos si la matanza de Newtown fue el mero acto de un individuo perturbado o reflejaba la existencia de problemas más vastos en la sociedad estadounidense. Las opiniones, nuevamente, resultaron divididas: un 44 por ciento se pronunció por lo primero y un 47 por ciento por lo último (www.people-press.org, 17/12/12).
El lunes pasado, apenas a tres días de la tragedia de Newtown, la policía de Cedar Lake, Indiana, detuvo a Von. I. Mayer, un señor que había amenazado con “matar a todos los que pudiera” de una escuela vecina. Encontraron 47 armas de fuego y las municiones correspondientes escondidas en su casa (www.salon.com, 16/12/12). Vaya.

6 comentarios:

Maju dijo...

Yo sé que es muy impopular pero yo, a pesar de mi pasado antimilitarista y noviolento, estoy a favor del derecho a portar armas porque, si no, el poder queda en manos tan sólo de quien controla al ejército y la policía.

Estados de constitución bastante popular como Suiza o la Yugoslavia comunista también garantizan/-ban ese derecho aunque de forma más estructurada, como parte de la milicia territorial.

En Suiza todo el mundo tiene su fusil en casa provisto por el estado (pero participa en movilizaciones militares regularmente). En Yugoslavia era similar y fue clave en las guerras de ese país, permitiendo a las naciones menores defender su soberanía con facilidad (la guerra de Eslovenia duró unos días nada más), aunque también sirvió a la minoría serbo-bosnia (entre otros) para hacer los genocidios horripilantes que hicieron.

Pero poder popular en cualquier caso. Como decía el compañero Mao, el poder está en el cañón de un fusil, por tanto no puede haber genuino poder popular, democracia, si el pueblo no tiene armas.

Nótese que en los USA habrá lo que haya pero no han tenido una dictadura militar en más de 200 años. No creo que fuera posible. Ahora bien, se puede ejercer poder autoritario por medios más sutiles (dinero, medios, etc.)

lolo dijo...

No tuvieron dictaduras, pero cuando tuvieron que fletar a un presidente no tuvieron tapujos en hacerlo. Además, no es que no tuvieron dictaduras porque el pueblo se rebeló en armas contra un tirano. Y hablar de "poder popular" en estados unidos sería una fábula...
Igual, acá no se discute el derecho a tener o no armas. Se discute la existencia de control y regulación sobre eso. Y se discute un problema cultural que cala muy profundo en los estadounidenses... el fetiche y la obsesión las armas de fuego. Combinados con la locura galopante de las megalópolis del centro imperial del mundo, son una mezcla de temer.

Maju dijo...

Yo creo que las armas son al menos tan importantes como las leyes a la hora de ejercer el poder popular.

Por supuesto que el "poder popular" en USA existe sólo en parámetros puramente burgueses. Sí que tienen elementos de democracia participativa, a nivel local pero también derecho de referéndum, etc. que ya querría yo para mi país, constituido por el modelo centralista Jacobino, tan odioso y verticalmente represivo. Pero por supuesto que (casi) nunca se articula en confrontación de clases porque amplísimos sectores de la clase trabajadora estadounidense han sido co-optados como "clase media" auxiliar de la burguesía.

Este es un fenómeno que ocurre en muchos otros lugares y que ya observó Marx en su época en algunas partes de Europa: el aburguesamiento de segmentos "lacayos" de la clase trabajadora, comprados con los beneficios del imperialismo. Y vaticinó que se haría más común.

Eso ocurre desde luego en Suiza también. Pero no leemos de masacres en colegios en el país alpino...

Pero no veo como todo eso puede quitar del derecho del pueblo a portar armas, única garantía, en última instancia, de que los gobernantes no se pasen de listos. Yo creo que es un error por parte de la izquierda pedir lo contrario de lo que proclamaba tan sabiamente Mao o de lo que la experiencia de la lucha de clases históricas nos indica: el pueblo necesita armas para defenderse de los opresores.

Desde los soviets de trabajadores y soldados a Cuba y Vietnam. Un pueblo sin armas es un pueblo fácil de aplastar.

Unknown dijo...

Dicho desde la izquierda parece muy tentador armar al pueblo. El problema es que armarse de por si no garantiza absolutamente nada. En EEUU las fuerzas estatales organizadas pueden perfectamente aplastar cualquier rebelión de ciudadanos por mas armados que esten, por una razon muy simple,cualquier accion armada requiere un aparato logistico y una estrategia que busca necesariamente un fin. La lucha armada es un instrumento para el logro de un fin, pero armarse solamente no solo como ciudadanos desorganizados no garantiza la seguridad de nadie (cualquier referencia a estas matanzas de civiles indefensos lo demuestra) sino que por el contrario crea un estado de inseguridad colectiva descomunal. Insisto las armas son un medio para un fin, si se arma en defensa de algo o por la toma del poder con una estrategia adecuada lo que supone tambien una logistica y un minimo entrenamiento, puede ser viable. Si se arma a civiles, no pasa de ser lo que es en EEUU, un fetiche comercial y una potencialidad de inseguridad que puede en cualquier momento cegar la vida de inocentes ciudadanos. Por eso como no quiero parecerme a EEUU, propongo prohibir de manera absoluta la posesión de armas en manos de civiles.

ricardo dijo...

Perdon mi nombre es Ricardo y escribi el comentario anterior

Maju dijo...

Yo lo que veo en otros casos más o menos comparables (Suiza, Yugoslavia, etc.) es que realmente el pueblo armado sí tiene poder. Otro tema es quién lidera al pueblo o por quiénes se deja liderar... pero eso es lo que tiene la democracia (= poder popular en el griego original).

En cualquier caso ninguno de esos países tuvo una dictadura opuesta por la mayoría del pueblo, al menos no sin que hubiera violentas guerras civiles.

Hay quien valora tanto la paz que prefiere la paz de los cementerios a la guerra por la diginida. Yo no soy de esos.

Todos los pueblos libres han tenido siempre instituciones representativas y más o menos participativas (democracia formal) y milicias populares (poder popular real). El problema es que desde el final del Paleolítico o poco después, esa libertad no se ha entendido como comunismo (con excepciones muy puntuales quizá) sino como una sociedad no igualitaria en la que la propiedad adquirida o heredada se admite por defecto.

Por extensión en algunos casos los segmentos más bajos de la sociedad, esclavos o grupos más agudamente proletarizados pueden ser desposeídos de su derecho a llevar armas. Pero lo que se debe hacer es reafirmar el derecho de los desposeídos a tener como menos un arma con que defenderse de los explotadores.

Cuentan que un mendigo se acerco a Durruti en un café de Barcelona (?) y que éste le dio su pistola y le dijo: "compañero, toma lo que es tuyo". Al parecer el mendigo la rechazó lleno de temor. La leyenda quizá no sea cierta pero ilustra muy bien el dilema entre la actitud revolucionaria de tomar las armas y el poder y la mendicidad sin poder ni dignidad a que nos aboca la opresión de clase.

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