La revolución, sin metafísica
Comparto unas muy sabias reflexiones de Álvaro García Linera a propósito de la revolución, útiles sobre todo para desmontar el discurso metafísico que el infantilismo izquierdista tiene acerca de ella. Un discurso casi teológico, situado en las antípodas del materialismo histórico, que por su facilismo primero resulta muy atractivo y después, cuando hay que enfrentar las duras réplicas de la historia, genera desilusión, resignación y, en no pocos casos, el completo abandono de los ideales revolucionarios.
Dice García Linera que: “Quienes crean que las revoluciones son una taza de leche de unanimidad absoluta no saben de lo que hablan, y malinterpretan el término de revolución que lo entienden sólo a través de libros. Las revoluciones son flujos caóticos de iniciativas colectivas sociales, impulsos fragmentados que se cruzan, se enfrentan, se suma y articulan para volver a dividirse y cruzarse. Nada está definido de antemano. No se tiene un programa escrito o una propuesta que sea capaz de prever lo que vendrá.”

En la foto Ivana Brighenti, de Ediciones Luxemburg; Álvaro García Linera (con su libro) y Atilio Boron en el  VIª Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por el CEMOP de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, Octubre 4 al 6, 2012.

“Cada revolución es única por las fuerzas que la promueven, por la historia de los adversarios que enfrenta, por los problemas, territorios y raíces singulares e irrepetibles de quienes se involucran. Las revoluciones son flujos de lava social que se despiertan por todas partes y hacia todas partes y en las que cada nuevo paso es un referéndum mismo sobre el curso de la revolución. Las revoluciones no tienen un curso predeterminado, si lo tuvieran no serían tales sino decisiones burocráticas de un poder que ha expropiado el alma al pueblo. Ellas avanzan, se detienen, retroceden, se caen y vuelven a avanzar nuevamente, a veces sin saber bien cuál es el siguiente paso, inventando a cada rato su itinerario.”

Álvaro García Linera, Las tensiones creativas de la revolución (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012), pp.72-73.

4 comentarios:

Marcelo dijo...

Impresionante, Necesarias siempre palabras así para no sentir que cada paso de lucha no es en vano, tal vez dificiles cuando se es Clase sin trascendencia que la de tener hijos o hacer revoluciones..

Anónimo dijo...

Perdón, Atilio, pero ¿qué decís por ahi, al final de tu nota, de la prensa y Evo y Chavez?

¿Porqué no decís, también, respecto de Venezuela, de la colosal presencia mediática de Chavez en la última campaña versus las apariciones de Capriles, que estuvieron lejísimas de ser "colosales"? ¿De eso no se habla?

Te dejo con un abrazo y una reflexión pública de la Presidenta de Brasil Dilma Rousseff que vi hoy en facebook: "Prefiero el ruido de la prensa al silencio de las dictaduras". Lo dijo en enero de 2011. ¿Algún paralelo con Cuba?

Atilio A. Boron dijo...

Anónimo: casi el 90 % de la audiencia radial y televisiva de Venezuela la retienen las empresas periodísticas privadas. No entiendo a que te refieres al hablar de Capriles, que no sólo apareció sino que "recontra" apareció dentro y fuera de Venezuela. Sobre lo de Dilma: depende de que se entiende por "el ruido de la prensa". ¿También para calumniar, difamar, tergiversar, desinformar? Noooo

rickyroig dijo...

Genio! "Las revoluciones son flujos de lava social"? Me parece que anduvo leyendo a Castoriadis jeje

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