Que el imperialismo no baja jamás los brazos es un truismo confirmado mil veces por la historia. Por eso recomiendo leer el muy documentado artículo de Horacio Verbitsky en Página/12 del día de ayer, 9 de Septiembre del 2012, en donde se denuncia el curso de "capacitación" que tres expertos estadounidenses en seguridad nacional ofrecerán en el Ministerio de Defensa de la República Argentina durante esta semana. La premisa subyacente a dicha capacitación es la necesidad de involucrar activamente a las fuerzas armadas de América Latina -por supuesto que bajo la atenta mirada del Comando Sur, la Junta Interamericana de Defensa, y con instrucción y armamentos norteamericanos- en el control del orden interno de nuestros países: di
sturbios, combate al narcotráfico y a las distintas "amenazas" emanadas del populismo, el fundamentalismo religioso, el terrorismo internacional, los supuestos "estados canalla" de la región, etcétera. Tal como hace tiempo lo vienen proponiendo los expertos y militares del CEMIDA, la Argentina y los países de la región deben suspender todo tipo de colaboración con las fuerzas armadas de Estados Unidos. No sólo por la complicidad que ellas tuvieron con -y el apoyo brindado a- las feroces dictaduras de la región, por el Plan Cóndor que asesinó y desapareció por millares a través de las fronteras, por el siniestro papel de la Escuela (de torturadores) de las Américas, sino porque la única hipótesis de conflicto realista que tienen los países de Nuestra América es con los Estados Unidos. Quien está posicionado con 50 bases militares -recuento al día de hoy- para apoderarse de nuestros bienes comunes y nuestros recursos naturales es Washington, no Beijing, Dehli, Islamabad, Teherán,  Damasco u Oslo. Con quien deberemos pelear para evitar el saqueo de nuestros recursos es con Estados Unidos, no con China, la India, Paquistán, Irán, Siria o Noruega. Es preciso que la UNASUR avance antes que sea demasiado tarde en la elaboración de la nueva hipótesis de conflicto regional en consonancia con las realidades contemporáneas, abandonando definitivamente el infausto TIAR que tenía como hipótesis de conflicto ...¡"la invasión soviética"! En el caso especial de la Argentina es fundamental que un gobierno que se enorgullece en proclamarse "nacional y popular" abandone cuanto antes su absurda postura de "país observador" del Movimiento de los No Alineados, que impidió que la Argentina participara activamente en la reciente cumbre de Teherán que reunió a 120 países de los cinco continentes.

¡Ah!, les había prometido averiguar si todavía seguíamos siendo "aliado extra continental de la OTAN", un pesado legado de la época de Carlos S. Menem. Desgraciadamente un artículo excelente del Coronel (R) José Luis García y la Profesora Elsa Bruzzone (fechado el 12 de Agosto de este año y titulado: "La Alianza extra OTAN de la Argentina: gestación, funcionamiento y actualidad")  así lo confirma. De ahí la increíble paradoja de un país, la Argentina, que es "aliado" de una organización, la OTAN, que ha instalado una base militar en un territorio que le fuera arrebatado por una potencia colonial precisamente para impedir la reintegración del mismo a la soberanía argentina. ¿Cómo se puede ser aliado de esa organización? Misterios insondables de la política argentina. Ver para más datos la nota de García y Bruzzone en: 
http://alainet.org/active/57127&lang=es.

La nota de Verbitsky, por otra parte, se puede leer en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202961-2012-09-09.html
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