Los perros falderos de la Casa Blanca: los gobiernos del Reino Unido y Suecia, conspiran para violar la legalidad internacional e impedir que Julian Assange obtenga refugio en Ecuador. La desfachatez británica no sorprende, es fiel heredera de su tradición colonialista. Ahora bloquea la sede de la embajada del Ecuador en Londres y amenaza con secuestrar a Assange, sacándolo por la fuerza de la embajada ecuatoriana. Se comporta como un verdadero "estado fallido", colocado al margen de la legalidad internacional, pisoteando un principio elementalísimo como la inviolabilidad de las embajadas, que son como si fueran territorios del país que allí tiene su representación diplomática. ¡Ni asesinos tan connotados como Pinochet y Videla hicieron eso! Replicarían lo que hizo Uribe al violar las fronteras colombo-ecuatorianas y bombardear en territorio ecuatoriano a un campamento fugitivo de las FARC. Esta bravuconada es la misma que lleva al Reino Unido, un país endeudado hasta el tuétano y que camina al filo del abismo, a realizar un grotesco despliegue de fuerza enviando naves de guerra de última generación a su emplazamiento colonial en las Islas Malvinas. Y Washington, a su vez, quiere propinar un "escarmiento ejemplar" al responsable por las Wikileaks, que reveló las tu
rbias maniobras y la repugnante inmoralidad del imperio y sus acólitos en América Latina y otros países. Para el imperialismo lo de Assange es imperdonable: por eso montarán un juicio farsesco (para lo cual son especialistas) y o bien lo enviarán a una cárcel de máxima seguridad para que se pudra hasta el fin de sus días, o loa un establecimiento carcelario para que alguno de los internos lo acalle para siempre de una puñalada. Debemos rechazar esta maniobra y exigir que Assange pueda viajar al Ecuador. ¡Solidaridad total con el valiente gobierno del presidente Rafael Correa y con Julian Assange! 

1 comentarios:

Pedro von Eyken dijo...

A mi me gustaría saber qué pasaría si Assange estuviera asilado en las embajadas de Rusia o China en Londres. La pretensión del Reino Unido es inadmisible. Ecuador ya ha dado once (11) razones por las cuales decidió conceder asilo político al australiano pero aún cuando fuera controvertida la calificación del motivo (delito común o cuestión política), no se puede entrar a mazazos a una embajada extranjera. Por lo demás, aunque se tratara del delito común de la supuesta violación de Assange en territorio sueco, que parece tener menos sustento que las que en su momento se endilgaron al ex Director del FMI, el francés Strauss-Kahn, no se puede formular esa amenaza así como así. Finalmente, aparte de las consideraciones jurídicas, el Reino Unido, con su actitud arrogante, se ceba contra toda una región solidaria con Ecuador y le da pasto al nacionalismo ecuatoriano, ya sensibilizada con la cuestión Malvinas, y a lo que seguramente algunos países centrales considerarán como clientes del ALBA.

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