28.7.2012


Michel Löwy en su departamento parisino


El 12 de Junio de 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río, el Comandante Fidel Castro  iniciaba su histórico discurso diciendo que:
   
Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.
 Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo.
 Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad. Con solo el 20 por ciento de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.

Veinte años más tarde sus palabras adquieren inusitada urgencia porque si algo hicieron las clases dominantes del imperialismo fue acentuar la depredación ecológica y destruir a ritmo aún más acelerado el medio ambiente. Diez años después de su intervención en la mencionada Cumbre dos prominentes pensadores marxistas, el franco-brasileño Michel Löwy y el estadounidense Joel Kovel publicaban su "Manifiesto Ecosocialista." A continuación publicamos una entrevista recientemente concedida a Página/12 por Löwy seguida por la traducción a lengua castellana del Manifiesto. Va de suyo que el marxismo del siglo veintiuno sólo se convertirá en una herramienta de cambio revolucionario si a la crítica de la Economía Política desarrollada por Marx en la segunda mitad del siglo diecinueve se articula con una crítica de la Ecología Burguesa, es decir, una crítica del "ambientalismo" que se ilusiona con la simultánea preservación del medio ambiente y del modo de producción capitalista. Lo que Fidel decía, y lo que ratifican Kovel y Löwy y todo el marxismo contemporáneo, es que sólo una organización económico-social poscapitalista, es decir, socialista, podrá salvaguardar a la especie humana de su extinción y al medio ambiente de su completa destrucción. 
(El notable discurso de Fidel puede verse, o leerse, en: http://www.especieenpeligro.org/index.php/90-home/115-palabras-de-fidel-rio-92 )

LUNES, 23 DE JULIO DE 2012
CULTURA › 
MICHAEL LOWY, TEORICO MARXISTA Y ESPECIALISTA EN ECOLOGIA
“Hay una lógica suicida”
El académico franco-brasileño impulsó una Red Ecosocialista Internacional. En su libro Ecosocialismo plantea que el único modo de poner un freno a la catástrofe es atacando el modo de producción. Y considera que “todo socialismo no ecológico es un callejón sin salida”.
Por María Daniela Yaccar
Michael Lowy es contundente: si no cambian las cosas, la especie humana desaparecerá. No hay película sobre el apocalipsis que alarme tanto como Ecosocialismo, la alternativa radical a la catástrofe ecológica capitalista, el último libro de este teórico franco-brasileño, publicado por Editorial El Colectivo. El sociólogo pronostica una crisis ecológica “sin precedentes”, a causa de, entre otras cosas, la polución, el calentamiento global, el derretimiento de los casquetes polares, el agotamiento de los suelos y la multiplicación de los accidentes nucleares. Lowy ensaya una solución: el ecosocialismo, una corriente política que emergió en Europa en los ’70 y que él adapta a las necesidades de este siglo. El punto de partida del ecosocialismo es “la constatación esencial” de que “la protección de los equilibrios ecológicos del planeta es incompatible con la lógica expansiva y destructiva del sistema capitalista”.(clic abajo para continuar) 

Para Lowy –quien obviamente proviene del marxismo–, el único modo de poner un freno a la catástrofe es atacando el modo de producción. Por eso considera que “todo socialismo no ecológico es un callejón sin salida” y se esperanza con los movimientos que reclaman un cambio sistémico. ¿Dónde está exactamente la conexión entre el peligro ecológico y el modelo capitalista? “Basado en la implacable competencia, las exigencias de rentabilidad y la carrera hacia la ganancia rápida, el sistema destruye los recursos naturales”, detalla el pensador. En síntesis, Lowy encuentra la solución en la aparición de una “civilización nueva”, cuyo valor central no sea el dinero.
“Siempre me interesaron las utopías socialistas y revolucionarias”, desliza en un intercambio de mails con Página/12 desde París. Vive allí hace más de cuarenta años, pero nació en Brasil en 1938. Es director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica en Francia y su obra ha sido traducida a 24 idiomas. Su producción es diversa, aunque explicita un particular interés por la sociología de la cultura y la de la religión. “Hace quince años se me planteó la cuestión de repensar los problemas ecológicos a partir del marxismo, y viceversa. Me convencí de la necesidad de buscar una síntesis dialéctica entre ambas cosas, con el rechazo al paradigma productivista y expansionista de la civilización capitalista como hilo conductor”, cuenta. En 2001 publicó, junto a Joel Kovel, el Manifiesto Ecosocialista Internacional. Posteriormente impulsó la creación de una Red Ecosocialista Internacional, “con amigos de varios continentes”.
–Cualquier movimiento filosófico conlleva una idea del Hombre. La alternativa ecosocialista plantea soluciones que le implicarían un cambio radical de vida, como la disminución del uso del automóvil. ¿Qué dice el ecosocialismo sobre las pulsiones y deseos del Hombre?
–Los deseos se transforman, evolucionan y conocen cambios radicales. En la sociedad actual se desarrollan muchos deseos artificiales, creados por el sistema, el fetichismo de la mercancía, la obsesión consumista y el bombardeo publicitario. Suprimida la publicidad se manifestarán los verdaderos deseos, en su riqueza y diversidad. Se trata de privilegiar al Ser –la libre manifestación de las capacidades humanas en el amor, la ciencia, el arte, el juego y la música– más que al Tener –la posesión de una infinidad de objetos, en su mayoría inútiles–. En la sociedad capitalista el automóvil es la mercancía suprema. No es sólo un medio de transporte, es símbolo de prestigio. Es indiscutible su utilidad, pero también que es responsable de masivas emisiones de CO2 (el gas que provoca el cambio climático). También de miles de muertos y paralíticos. Por otro lado, la gran mayoría de las personas se mueve a pie, en bicicleta o en transportes públicos. Una reorganización democráticamente decidida y planificada privilegiaría calles peatonales, bicisendas y transportes públicos, que serían gratuitos y ampliados. No es una utopía: aunque limitadamente, algunas ciudades ya lo han empezado a implementar.
–El libro pone sus esperanzas de cambio en América latina. ¿Qué diferencias detecta entre Europa y Latinoamérica en relación con sus postulados?
–Sin excepción, los gobiernos europeos son parte del problema. En América latina la situación es distinta, aunque hay contradicciones. Algunos gobiernos latinoamericanos de izquierda, de orientación antineoliberal, han planteado la ecología como uno de los ejes del socialismo del siglo XXI. Pero todos siguen basando su economía en la extracción de energías fósiles, como el gas (Bolivia) o el petróleo (Venezuela, Ecuador). Por otro lado, Evo Morales jugó un papel importante en la lucha contra la destrucción capitalista de la naturaleza, sobre todo al convocar en Cochabamba la Cumbre de los Pueblos en defensa de la Madre Tierra y en contra del Cambio Climático (2010). La iniciativa más importante ha venido de Ecuador: el gobierno de Rafael Correa presentó el proyecto Parque Yasuní, una propuesta de comunidades indígenas y de ecologistas, que consiste en no explotar las reservas de petróleo que se encuentran en esta región de bosques de alta biodiversidad y en que los países del Norte indemnicen a Ecuador con 3500 millones de dólares. Hasta ahora Ecuador ha recibido muy poco, 100 millones de dólares de reducción de su deuda. Pero el Parque Yasuní se mantiene intacto. Es una iniciativa muy importante: pone a la vida y a la naturaleza por encima de la ganancia y crea un precedente en la lucha contra el calentamiento global.
–¿Qué le dice la actual crisis mundial sobre el capitalismo?
–Es la más grave y profunda desde 1929 y demuestra la irracionalidad total del sistema. Pero sería un error creer que se trata de su derrumbe. Pienso, como Walter Benjamin, que “el capitalismo nunca va morir de muerte natural”: si no hay una acción social y política antisistémica, que tenga como fin la supresión del capitalismo, el sistema siempre encontrará una salida, sea con brutales políticas de austeridad o con otras alternativas siniestras, como la guerra o el fascismo. Suelo decir que la crisis ecológica es más grave que la económica. Para la primera no hay salida en los cuadros del capitalismo. El fracaso de todas las reuniones internacionales destinadas a tomar medidas en contra del calentamiento global –Copenhague, Cancún, Durban, Río– ilustra la lógica suicida del sistema. La crisis ecológica es una amenaza sin precedentes para el futuro de la vida humana en este planeta: el cambio climático significa la posibilidad de condiciones insoportables para una gran parte de la población mundial. Y no se trata de un escenario para fines del siglo, sino para las próximas décadas.

______________
MANIFIESTO ECOSOCIALISTA

Joel Kovel y Michael Löwy
Introducción.
La idea de este manifiesto ecosocialista fue lanzada en conjunto por Joel Kovel y Michael Löwy en un taller sobre ecología y socialismo celebrado en Vincennes, cerca de París, en septiembre de 2001. Todos sufrimos de un caso crónico de la paradoja de Gramsci, al vivir en un tiempo cuyo viejo orden está muriendo (arrastrando a la civilización consigo) mientras el orden nuevo no parece capaz de nacer. Pero al menos puede anunciarse. La sombra más profunda que se cierne sobre nosotros no es el terror, el colapso ambiental, ni la recesión o depresión global. Es el fatalismo internalizado que afirma que no existe alternativa posible al orden mundial capitalista. Por eso quisimos poner un ejemplo de un tipo de discurso que niega deliberadamente el ánimo actual de transigencia angustiada y aceptación pasiva.
El ecosocialismo no es aún un fantasma, ni está plasmado en ningún partido o movimiento concreto. Sólo es una línea de razonamiento, basada en una lectura de la crisis actual y las condiciones necesarias para superarla. No pretendemos ser omniscientes. Lejos de ello, nuestro objetivo es invitar al diálogo, al debate, a la enmienda, sobre todo, en el sentido de cómo esta noción puede realizarse. Innumerables focos de resistencia surgen espontáneamente a través de la caótica ecumene del capital global. Muchas son inmanentemente ecosocialistas en contenido. ¿ Cómo pueden reunirse ? ¿ Podemos imaginar una "internacional ecosocialista" ? ¿ Puede el fantasma llegar a existir ? Con ese fin, convocamos al debate.
Manifiesto ecosocialista.
El siglo XXI se inicia de manera catastrófica, con un grado sin precedentes de deterioro ecológico y un orden mundial caótico, amenazado por el terror y por conglomerados de guerra desintegradora, de baja intensidad, que se extienden como gangrena a través de amplios segmentos del planeta -África Central, Medio Oriente, Asia Central y del Sur y noroeste de Sudamérica- y reverberan a través de las naciones.
En nuestra visión, la crisis ecológica y la crisis de deterioro social están profundamente interrelacionadas y deben ser vistas como distintas manifestaciones de las mismas fuerzas estructurales. La primera se origina ampliamente en la industrialización rampante que desborda la capacidad de la Tierra para amortiguar y contener la desestabilización ecológica. La segunda se deriva de la forma de imperialismo conocida como globalización, con efectos desintegradores en las sociedades que encuentra a su paso. Más aun, estas fuerzas subyacentes son esencialmente aspectos diferentes de una misma corriente, que debe ser identificada como la dinámica central que mueve a la totalidad: la expansión del sistema capitalista mundial.
Rechazamos todos los eufemismos o la suavización propagandística de la brutalidad de este régimen: todo intento de lavado verde de sus costos ecológicos, toda mistificación de sus costos humanos en nombre de la democracia y los derechos humanos. Insistimos, por el contrario, en mirar al capital desde la perspectiva de lo que realmente ha hecho.
Actuando sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, el régimen, con su imperativo de expansión constante de la rentabilidad, expone los ecosistemas a contaminantes desestabilizadores; fragmenta hábitats que han evolucionado durante eones para permitir el florecimiento de los organismos, despilfarra los recursos y reduce la sensual vitalidad de la naturaleza al frío intercambio requerido por la acumulación de capital.
En lo concerniente a la humanidad y sus demandas de autodeterminación, comunidad y una existencia plena de sentido, el capital reduce a la mayoría de la población mundial a mero reservorio de fuerza de trabajo, mientras descarta a muchos de los restantes como lastre inútil. Ha invadido y erosionado la integridad de las comunidades a través de su cultura global de masas de consumismo y despolitización. Ha incrementado las desigualdades en riqueza y poder hasta niveles sin precedentes en la historia humana. Ha trabajado en estrecha alianza con una red de estados clientes serviles y corruptos, cuyas élites locales ejecutan la tarea de represión ahorrándole al centro el oprobio de la misma. Y ha puesto en marcha una red de organizaciones supraestatales bajo la supervisión general de los poderes occidentales y del superpoder Estados Unidos, para minar la autonomía de la periferia y atarla al endeudamiento, mientras mantiene un enorme aparato militar para asegurar la obediencia al centro capitalista.
Creemos que el actual sistema capitalista no puede regular, y mucho menos superar, las crisis que ha desatado. No puede resolver la crisis ecológica, porque hacerlo requiere poner límites a la acumulación -una opción inaceptable para un sistema cuya prédica se apoya en la divisa: ¡ crecer o morir ! Y no puede resolver la crisis planteada por el terror y otras formas de rebelión violenta porque hacerlo significaría abandonar la lógica imperial, lo que impondría límites inaceptables al crecimiento y a todo el "modo de vida" sostenido por el ejercicio del poder imperial. Su única opción restante es recurrir a la fuerza bruta, incrementando así la alienación y sembrando las semillas del terrorismo... y del antiterrorismo que lo sigue, evolucionando hacia una variante nueva y maligna de fascismo.
En suma, el sistema capitalista mundial está en una bancarrota histórica. Se ha convertido en un imperio incapaz de adaptarse, cuyo propio gigantismo deja al descubierto su debilidad subyacente. Es, en términos ecológicos, profundamente insustentable y debe ser cambiado de manera fundamental, y mejor aun, reemplazado, si ha de existir un futuro digno de vivirse.
De este modo, regresa la categórica disyuntiva planteada una vez por Rosa Luxemburgo: ¡socialismo o barbarie!, en momentos en que el rostro de esta última refleja ahora el sello del siglo que empieza y asume el semblante de la ecocatástrofe, el terror-contraterror, y su degeneración fascista.
Pero, ¿por qué socialismo, por qué revivir esta palabra en apariencia destinada al basurero de la historia por los fracasos de sus interpretaciones del siglo XX?. Por esta única razón: por muy golpeada e irrealizada que esté, la noción de socialismo aún sigue en pié para la superación del capital. Si el capital ha de ser vencido, tarea que ahora tiene carácter urgente para la supervivencia de la civilización misma, el resultado será por fuerza "socialista", porque ése es el término que significa el paso hacia una sociedad poscapitalista. Si decimos que el capital es radicalmente insustentable y se fragmenta en la barbarie esbozada arriba, estamos diciendo también que necesitamos construir un "socialismo" capaz de superar las crisis que el capital ha venido desatando. Y si los "socialismos" del pasado fracasaron en hacerlo, entonces es nuestra obligación, al elegir no someternos a un destino bárbaro, luchar por uno que triunfe. Y tal como la barbarie ha cambiado de un modo que refleja el siglo transcurrido desde que Luxemburgo expresara su alternativa fatídica, así también el nombre y la realidad de "socialismo" deben hacerse adecuados para este tiempo.
Por estas razones escogimos llamar ecosocialismo a nuestra interpretación del "socialismo", y dedicarnos a su realización.
¿ Por qué el ecosocialismo ?
Vemos al ecosocialismo no como la negación sino como la realización de los socialismos "de primera época" del siglo XX, en el contexto de la crisis ecológica. Como aquéllos, éste se construye entendiendo el capital como trabajo objetivado, y se funda en el libre desarrollo de todos los productores o, en otras palabras, en el desmantelamiento de la separación de los productores respecto de los medios de producción. Entendemos que este objetivo no pudo ser realizado por los socialismos de primera época, por razones demasiado complejas de abordar aquí, excepto resumirlas en los diversos efectos del subdesarrollo en un contexto dominado por la hostilidad de los poderes capitalistas existentes. Esta coyuntura tuvo numerosos efectos nocivos en los socialismos existentes, principalmente la negación de la democracia interna junto a la emulación del productivismo capitalista, lo que terminó por conducir al colapso de esas sociedades y a la ruina de sus ambientes naturales.
El ecosocialismo mantiene los objetivos emancipatorios del socialismo de primera época y rechaza tanto las metas reformistas, atenuadas, de la socialdemocracia, como las estructuras productivistas de las variantes burocráticas de socialismo. En cambio, insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo de la producción socialista en un marco ecológico. Lo hace específicamente con respecto a los "límites del crecimiento" esenciales para la sustentabilidad de la sociedad. Estos se adoptan, sin embargo, no en el sentido de imponer escasez, privación y represión. El objetivo, por el contrario, consiste en una transformación de las necesidades y un cambio profundo hacia la dimensión cualitativa, alejándose de la cuantitativa. Desde el punto de vista de la producción de mercancías, esto se traduce en una valorización de los valores de uso por sobre los valores de cambio -un proyecto de vasto significado, que se funda en la actividad económica directa.
La generalización de la producción ecológica bajo condiciones socialistas puede proporcionar la base para superar las crisis actuales. Una sociedad de productores libremente asociados no se detiene en su propia democratización. Debe, por el contrario, insistir en la liberación de todos los seres como fundamento y propósito. Supera así el impulso imperialista, subjetiva y objetivamente. Al realizar tal objetivo, lucha por superar todas las formas de dominación, incluyendo en especial las de género y raza. Y supera las condiciones que dan origen a las distorsiones fundamentalistas y sus manifestaciones terroristas. En suma, supone una sociedad mundial en un grado de harmonía ecológica con la naturaleza impensable en las condiciones actuales. Una consecuencia práctica de estas tendencias se expresaría, por ejemplo, en la extinción de la dependencia en los combustibles fósiles consustancial al capitalismo industrial. Y esto a su vez puede proporcionar la base material para la liberación de los países oprimidos por el imperialismo del petróleo, mientras que permite la contención del calentamiento global, junto a otros problemas de la crisis ecológica.
Nadie puede leer estas propuestas sin pensar, primero, en cuántos problemas prácticos y teóricos generan, y segundo y más abrumadoramente, en lo lejanas que están con respecto a la configuración actual del mundo, en su anclaje institucional y en la forma en que se imprime en la conciencia. No necesitamos desarrollar estos puntos, que deberían ser instantáneamente reconocibles para todos. Pero quisiéramos insistir en que sean tomadas desde una perspectiva apropiada. Nuestro proyecto no consiste ni en delinear cada paso de esta vía ni en ceder ante el adversario debido a la preponderancia del poder que ostenta. Se trata, en cambio, de desarrollar la lógica de una transformación suficiente y necesaria del orden actual, y en empezar a desarrollar las etapas intermedias en dirección a este objetivo. Lo hacemos para pensar con mayor profundidad en estas posibilidades y, al mismo tiempo, empezar el trabajo de diseñar junto a todos los que piensan parecido. Si algún mérito hay en estos argumentos, entonces debe ocurrir que pensamientos similares, y prácticas que realicen esos pensamientos, germinen coordinadamente en innumerables puntos alrededor del mundo. El ecosocialismo será internacional, y universal, o no será. Las crisis de nuestro tiempo pueden –y deben- ser vistas como oportunidades revolucionarias, lo que es nuestra obligación afirmar y dar nacimiento
.
Publicado en Capitalism, Nature, Socialism vol. 13 (1) marzo 2002
Trad.J.A.V.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Atilio, quisiera saber si hay buena traduccion de la obra de Michel Lowy creo que se llama, si no me equivoco y mi memoria no falla "Revolucion y Dialectica"

Hua Cai dijo...

nike roshe
ugg boots, http://www.cheapuggboots.net.co
pandora jewelry
herve leger
air jordan 11
coach outlet
nike free 5.0
mont blanc outlet
coach outlet online
hermes outlet
kate spade outlet
air force 1 shoes
ray ban sunglasses
nike outlet store
instyler ionic styler
juicy couture outlet
true religion canada, http://www.truereligionjeanscanada.com
foamposite gold
giuseppe zanotti outlet
adidas outlet
louis vuitton handbags
abercrombie and fitch
michael kors outlet store, http://www.michaelkorsoutletonlinstore.us.com
hollister shirts
timberland boots
cheap oakley sunglasses
oakley sunglasses wholesale, http://www.oakleysunglasseswholesale.in.net
cheap soccer jerseys
tory burch outlet
cheap snapbacks
polo ralph lauren outlet
green bay packers jerseys
chicago blackhawks jersey
new england patriots jerseys
nike air max uk
true religion jeans, http://www.truereligionoutletstore.us.com
nhl jerseys
longchamp outlet
2015807caihuali

Xiaozhengm 520 dijo...

2015-11-30 xiaozhengm
michael kors handbags
christian louboutin shoes
nike uk
gucci outlet
coach factory outlet
cheap jordans
nike huarache trainers
ugg outlet store
michael kors outlet online
moncler jackets
coach factory outlet
nike store
nike trainers
abercrombie outlet
cheap jordan shoes
cheap toms
nike outlet
burberry outlet online
timberland boots
coach factory outlet
coach factorty outlet
michael kors
christian louboutin uk
christian louboutin outlet
true religion jeans
nike roshe run women
michael kors
longchamp outlet
hollister uk
ugg boots
jordan shoes
nike air max
nike free runs
louis vuitton
mcm outlet
adidas uk
christian louboutin outlet
michael kors outlet
michael kors handbags
adidas shoes

top