16 de Junio, 2012.

Bombardeo de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 16 de Junio de 1955

El objetivo de este blog, como ya lo saben quienes nos vienen siguiendo, es promover y difundir el pensamiento crítico y ejercitar la memoria. Un día como hoy, del año 1955, la clase dominante argentina ofreció un lúgubre anticipo de lo que sería capaz de hacer veinte años más tarde cuando instauraría el Terrorismo de Estado. Para recordar lo ocurrido en esa aciaga jornada lean el siguiente fragmento tomado del libro El terrorismo de estado en la Argentina. Apuntes sobre su historia y sus consecuencias, escrito por Osvaldo Bayer, Atilio A. Boron y Julio C. Gambina (Buenos Aires:Instituto Espacio para la Memoria, 2010), pp. 86-87.
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El bombardeo a Plaza de Mayo


...  Lo que sí aparecería como una aberrante novedad en
los anales de las prácticas del Terrorismo de Estado fue un hecho que, en
rigor, no fue producto del accionar estatal sino de una conspiración -liderada
por el Contralmirante Aníbal Olivieri, Ministro de Marina y uno de los
principales jefes de la sedición- que procuraba asesinar al Presidente Perón,
desencadenar un golpe de Estado y escarmentar a sus seguidores: la masacre
de Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, producto del indiscriminado
bombardeo que unidades de la aviación naval efectuaron sobre la Casa
Rosada y la Plaza de Mayo, causando 386 víctimas y más de 800 heridos.
Por las características que tuvo este suceso, sin precedentes en la historia
argentina por su virulencia y masividad, en fechas recientes se lo ha concebido
como un claro antecedente del Terrorismo de Estado y un delito de
“lesa humanidad”11. No sólo bombardeo, aclaremos, sino también ametrallamiento
a mansalva de los civiles que estaban en la Plaza de Mayo y los
alrededores.



Pero el hecho trágico del 16 de junio no fue un rayo en un día sereno. Tenía
antecedentes: dos años antes, en abril de 1953, un atentado terrorista contra
una manifestación organizada por la CGT dejó como saldo 5 muertos
y 95 heridos. El trasfondo de esta violencia era el creciente enfrentamiento
entre el régimen peronista y la Iglesia, que giraba en torno a la Ley de
Divorcio, la supresión de la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las
escuelas y la legalización de los prostíbulos. No obstante, es preciso señalar
que en el fondo de estos temas controversiales estaba el hecho, evidente para
todos, de que detrás de la Iglesia se agrupaba la reacción oligárquica, la cual
se encontraba a la espera del momento oportuno para ajustar cuentas con los
“descamisados”. Producto de este enfrentamiento, en junio de 1955, la Iglesia
convocó a una multitudinaria procesión de Corpus Christi que se manifestó
trasladándose desde la Catedral hasta la Plaza del Congreso. Se estima que
fueron unas doscientas cincuenta mil personas las que participaron de este
acto de protesta, registrándose varios incidentes a lo largo del trayecto. Un par
de días después, y como producto de estos desmanes (entre ellos una quema
de la bandera nacional, episodio más que confuso y sobre el cual se tejieron
múltiples interpretaciones), el gobierno procedió a expulsar del país a dos de
los líderes de la agitación eclesiástica, los monseñores Manuel Tato y Ramón
Pablo Novoa.




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