Continúa el debate en torno a la re-nacionalización de YPF. Nuevo intercambio, fraterno, de opiniones entre Antonio Elías y Luis Lafferriere. Un debate que deja mucho para aprender y que ojalá se reitere en otros ámbitos de la vida política nacional. En primer lugar, la opinión de la colega Clarisse Castilhos, del Brasil, sobre la discusión precedente. Luego, Antonio Elías examina las críticas que le formulara Luis Lafferriere. Finalmente, la intervención de este con la que se concluye el debate. Y ahora, agrego yo, estamos más preocupados que antes sobre los resultados que podrían derivarse de la "renacionalización" de YPF (ahora sí, con comillas) y el probable agravamiento de la crisis energética ante la -al menos hasta ahora- ausencia de políticas en relación a las otras empresas que producen más de las dos terceras partes del petróleo que se extrae de nuestro subsuelo.


Clarisse Castilhos, de Brasil, se refiere al debate sobre YPF entre Antonio Elías y Luis Lafferriere y dice que: 

Compas:
este debate me pareció extremamente rico, yo estaba convencida de lo positivo y soberano que era la "nacionalizacion" de YPF y ahora veo al reves. (perdonen por el portuñol...). Además cré si que hay muchas coincidencias con el "neo-desenvolvimentismo" de Dilma que pasa una aparencia nacionalista que esconde la desnacionalizacion de las tierras, agua y la destruction ambiental. Todo eso que el PAC (Programa Acelerado de Crecimiento) representa y que en verdad esta abriendo el camino para las multinacionales en busca de nuevos espacios para invertir.

Abrazos sororales,
Clarisse Castilhos



Antonio Elías, en respuesta a críticas formuladas por Luis Lafferriere

Estimado Luis, es muy bueno debatir y en ese sentido bienvenida sus opiniones, pero entiendo que sus discrepancias, en general,  no se corresponden con lo señalado en la entrevista.  Tenemos, sin duda, diferencias de énfasis, yo hago eje principal en el legítimo derecho de cualquier país que en el marco de su soberanía fije límites a las maniobras de una empresa transnacional que, como toda empresa capitalista, opera para maximizar beneficios, sin considerar los intereses nacionales y populares. A la vez que apunto, también, contra empresarios y sectores del gobierno uruguayo que pretenden aprovechar la situación para captar inversiones extranjeras y ocupar mercados que pudiera perder la Argentina. 

Usted hace énfasis fundamental en inscribir la medida en un cuestionamiento general de la política económica del gobierno de los Kirchner.  Si yo fuera  argentino probablemente haría similares énfasis que usted, pero visto desde afuera, en este caso como uruguayo, hago hincapié en aquellas cuestiones que permitirían avanzar el proceso de lucha ideológica en mi país y en todos aquellos países que han hecho un culto del respeto a las reglas de juego del capital, en particular del transnacional.(clic abajo en Más Información)
 
A continuación transcribo una serie de párrafos de su crítica y de la entrevista donde se puede observar que muchas de las cosas que usted señala son coincidentes con las que yo planteo, obviamente con las diferencias de énfasis señalada anteriormente. 

Usted dice: La 'nacionalizada' YPF seguirá siendo una Sociedad Anónima sin control del Estado, en manos de De Vido y su gente (sospechados y acusados de numerosos actos de corrupción). Para “reafirmar la soberanía argentina” ahora sale a buscar inversores de los Estados Unidos. Ya se sabía de conversaciones con la Exxon y la Chevrón, grandes transnacionales piratas del centro del imperio. No es casualidad que la decisión de expropiar el 51% de las acciones de REPSOL se haya tomado al día siguiente de la reunión que tuvo nuestra Presidenta con Obama.

Ahora cambiamos el socio mayor, con las mismas normas entreguistas de Menem y Kirchner. Los decretos de desregulación de los años '90 siguen vigentes, lo mismo que las leyes que en este siglo le dieron más beneficios a las transnacionales. Eso garantiza que la renta de las riquezas hidrocarburíferas seguirá acaparada por las empresas extranjeras, y que los precios de los combustibles y las tarifas seguirán subiendo. Y nosotros contentos con el cuento (el popular relato K) de que somos soberanos.

Yo digo: “El gobierno argentino ejercido por los Kirchner se ha caracterizado por mantener una política económica heterodoxa, claramente diferenciada de los lineamientos de los organismos internacionales - como las que llevan adelante sus socios del Mercosur -, aunque simultáneamente se profundizo la apertura a la inversión extranjera directa.
Más aún, en este caso la “nacionalización”, consistiría en “expropiar a una transnacional”, una parte de una Sociedad Anónima, para hacer un contrato de explotación con otra transnacional que realice las inversiones necesarias para garantizar la explotación de nuevos yacimientos.”

Usted dice: Respecto de la supuesta política heterodoxa del actual gobierno y diferenciada de los lineamientos de los organismos internacionales, es muy discutible. La deuda pública de origen fraudulento, que ya se pagó varias veces, sigue siendo pagada puntualmente (sólo una parte de los intereses, ya que ni siquiera alcanza para cubrir ese concepto, y por lo tanto crece cada año más de 10 mil millones de dólares). Continuar pagando el tributo a los usureros sin siquiera auditar la deuda (a pesar de denuncias y fallos judiciales que desnudan la ilicitud) no es una muestra de heterodoxia.
Compañero, debe haber múltiples cosas que coincidan con la ortodoxia económica pero, sin lugar a dudas, la política económica Argentina es muy diferente a la que impulsan los organismos internacionales y las que se aplican en Brasil y Uruguay.

Usted dice: No se puede afirmar que la decisión se toma en el marco de una supuesta soberanía, ya que en el conjunto de las leyes y las políticas oficiales vigentes, las principales beneficiarias de los recursos hidrocarburíferas argentinos son y siguen siendo las grandes transnacionales extranjeras (y donde nuestra soberanía brilla por su ausencia).
Yo digo: Esta  expropiación es una medida puntual contra una empresa transnacional que no funciona de acuerdo a los intereses nacionales definidos por el gobierno argentino.Es una medida soberana - ejercida dentro del marco legal de la República Argentina - valiente y respetable, pero no se inscribe, al menos por ahora,  en un proceso de nacionalizaciones o estatizaciones contra el capital transnacional o las potencias centrales. Pretende sí, de acuerdo a lo declarado, subordinar o, al menos, conciliar los intereses de las transnacionales con los intereses nacionales, lo cual no es poco.

Usted dice: Es falso también el argumento de que la decisión obedece a que la empresa no reinvertía, ya que fue el propio gobierno el que generó esa situación, cuando armó el ingreso del grupo Esquenazi (empresario amigo K) que se quedó con el cuarto del paquete accionario sin poner un peso, puesto que su parte se pagaría con los aumentos de combustibles (que pagamos todos los argentinos) y con la distribución de las mayores utilidades logradas a través de esos aumentos.

Yo no digo nada al respecto: que REPSOL no reinvertía, eso lo dice el gobierno argentino. Arriba en negrita vera que digo “de acuerdo a lo declarado”.

Usted dice: Finalmente, creo que tampoco es acertada la afirmación de que la Argentina sufrirá represalias por esta medida sobre Repsol, ya que al tratarse de un país capitalista en profunda crisis y en retirada, no tiene poder como para encabezar una acción que afecte al país, máxime considerando que el resto de los países centrales tienen fuertes inversiones en nuestro territorio, y que con esta medida tendrán aún mayores oportunidades de negocios.

Yo digo, contestando a la pregunta si habrá represalias: Por supuesto que sí, el poder que es efectivamente cuestionado recurre, casi mecánicamente, a una política de castigos ejemplarizantes para evitar que el  precedente, “expropiador” en este caso, se repita en otros ámbitos o países.

El gobierno de Madrid está convocando a la Unión Europea a una cruzada contra los “infieles expropiadores” argentinos, pero puede existir mucha distancia entre las “amenazas” y las posibilidades reales de cumplirlasIncluso cumpliendo las amenazas estas pueden no tener el efecto destructivo esperado. 

Usted dice: En síntesis, creo que la decisión del gobierno argentino obedece a una necesidad imperiosa de caja y de aminorar el gigantesco déficit externo que provocó su propia política hidrocarburíferas. Pero no modifica sustancialmente la situación de crisis energética, de dependencia neocolonial y de saqueo de las riquezas por parte de las grandes transnacionales que controlan la economía del país.

Yo digo: contestando la pregunta ¿Es este  un nuevo camino del antimperialismoNo, no lo es, salvo que sea parte de una estrategia con objetivos mayores que desconocemos.
Es este punto usted agrega una explicación para la expropiación, que yo no consideré, las necesidades de caja del gobierno argentino. Seguramente es un punto importante a desarrollar analíticamente y verificar empíricamente.   
Esperando que está respuesta sirva para precisar posiciones, lo saludo cordialmente.  Antonio
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Respuesta de Luis Lafferriere:
Estimado Elías, le agradezco mucho que se haya tomado el tiempo para responderme, y le pido que tome mis opiniones en un sentido de debate fraterno.

Me alegra saber que coincidimos en casi todo, y personalmente creo que el énfasis diferente de cada uno se debe en que desde afuera del país, uno puede tomar la decisión gubernamental respecto de YPF para reafirmar principios de derecho soberano que debe hacer valer cualquier nación dentro de su territorio.

Pero desde la perspectiva de lo que se juega dentro de nuestro país, es indudable que la operación YPF tiene otro significado muy distinto, ya que como en otros casos anteriores, se aprovecha de manera distorsionada para ocultar otras cosas y justificar la continuidad esencial de un proyecto político impulsado por las grandes corporaciones transnacionales y el capital financiero internacional. Para lograr el consenso necesario (que habían perdido los sectores dominantes con la crisis del 2001-02) el sistema partidocrático cumple la función de legitimar ese proyecto y restaurar el orden alterado (aunque de manera provisoria y con la ayuda de un contexto internacional excepcionalmente favorable por los precios de nuestros productos exportados).

Ni qué decir del peligro que corremos de que esta operación (que aparentemente está a contramano de todo lo que hizo el kirchnerismo desde los años '90 hasta la fecha) se realice para salvarle los trapos a Repsol, que tenía una deuda de 9 mil millones de dólares y además debía invertir para explorar. Ahora de todo eso se hará cargo el Estado (privatizaron las ganancias y estatizan las pérdidas y los costos). Tal vez el peligro mayor resida en que esta SA, sin los controles del Estado, además de dilapidar la gigantesca caja que significa la facturación anual de YPF, sea utilizada para negociar la entrega de los yacimientos de gas no convencional (somos el tercer reservorio de esta nueva fuente energética a nivel mundial), sin los debidos controles y participación del parlamento nacional, y además evitar las seguras reacciones que se generarán a nivel popular por el impacto destructivo fenomenal en términos ambientales, ya que pondrán por delante no una multinacional que quiere realizar semejante acto de ecocidio, sino que será "nuestra empresa".

Nuevamente gracias por su respuesta.
Cordial saludo.

Luis
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