Se cumplen 75 años del brutal bombardeo aéreo sobre la ciudad vasca de Guernica. También un nuevo aniversario del genocidio armenio. De éste ya he hablado en alguna ocasión. Quiero ahora recordar la tragedia que se descargó sobre esa pequeña ciudad del país vasco. Y a modo de introducción, la extraordinaria protesta simbolizada en el cuadro de Pablo Picasso para que lo ocurrido no se nos olvide jamás.




GUERNICA-ANIVERSARIO 
SE CUMPLEN 75 AÑOS DEL BOMBARDEO DE GUERNICA

Buenos Aires, 25 de abril (Télam, por Alberto Galeano).- La cabeza de un caballo, cuerpos desmembrados, una madre con su hijo muerto, una lamparita, son algunas de las figuras que pintó Pablo Picasso para describir el bombardeo de Guernica, ocurrido hace 75 años durante la Guerra Civil Española.
Y ese cuadro de Picasso, pintado en la gama del gris, el blanco y el negro, se convirtió en el símbolo de la "antiguerra" de una ciudad devastada por las bombas de la Legión de Honor alemana -llamada Cóndor- y la Aviación Legionaria italiana que combatían a favor del general Francisco Franco.
Los bombardeos -los primeros de la historia sobre una población civil- buscaban cortar la retirada y el aprovisionamiento de las tropas del Frente Popular en el frente de Vizcaya, en una suerte de prueba para las fuerzas de Adolf Hitler que luego desatarían toda su furia durante la Segunda Guerra Mundial.
"Fue un crimen incalificable. Fue un experimento cruel y salvaje contra una población indefensa. Fue, de alguna manera, el preámbulo de la dictadura de Hitler en toda su extensión. Un hombre que era capaz de hacer eso podía exterminar a seis millones de judíos sin que le temblara la mano", dijo a Télam Atilio Borón.
Borón, profesor en ciencias políticas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aludió también "a la complicidad que tuvieron los llamados países ´democráticos´, que no lo son", ante el bombardeo de Guernica y señaló que se refería "concretamente a Francia e Inglaterra y, en menor medida, a Estados Unidos".
El 26 de abril de 1937, a las cuatro y media de la tarde, la ciudad de Guernica -que era el centro cultural de los vascos- fue bombardeada durante tres horas, muriendo entre 126 y 300 personas, según algunos historiadores, ya que nunca se conocieron cifras oficiales.
Algunos analistas dicen, sin embargo, que se construyó un mito acerca de la masacre de Guernica, ya que en un primer momento se habló que habían muerto unas 3.000 personas.
Pero luego esas cifras se redujeron drásticamente hasta contabilizar más de un centenar.
Según la asociación Gernikazarra, en el bombardeo a Guernica murieron 126 personas, mientras que un grupo de historiadores asegura que fallecieron 153, tras lanzarse 30 toneladas de bombas, según el diario español El País.
El Ayuntamiento de esa ciudad vasca había construido siete refugios, lo que de algún modo sirvió para proteger a la población civil.
Los franquistas culparon a los "rojos-separatistas" de quemar Guernica, a raíz de la repercusión internacional que tuvo el ataque. Sólo el 1% de los edificios de la ciudad quedaron en pie, según la revista Aldaba y el grupo de historia Gernikazarra.
"Cuando entré en Guernica después de medianoche, por todos lados las casas se desplomaban, y era prácticamente imposible incluso para los bomberos entrar en el centro de la ciudad", dijo el corresponsal George L. Steer, del diario británico The Times.
Steer señaló que cuando regresó a Guernica esa tarde "gran parte de la ciudad permanecía todavía en llamas y habían surgido nuevos fuegos", y dijo que "alrededor de 30 muertos yacían en el ruinoso hospital", según la página online del Centro Cervantes de España.
El plan tenía como fin atemorizar a la población, compuesta en aquellos años por unas 5.000 personas, que se oponía a los franquistas que se habían sublevado contra la República, el 18 de julio de 1936.
Los principales objetivos del ataque eran destruir un puente sobre el río Oca (también llamado Rentería) para obstaculizar la retirada de las tropas enemigas, y una fábrica de armas, pero ambos blancos sobrevivieron al bombardeo.
Las campanas de la iglesia de Santa María comenzaron a sonar para advertir a los habitantes que era inminente el comienzo de un ataque. Un mes antes, la misión Cóndor había bombardeado posiciones cercanas a la ciudad de Durango, un centro de comunicaciones y fábricas de armamento ubicadas detrás de las líneas republicanas.
El ataque a Guernica se convirtió en sinónimo del horror del franquismo que logró triunfar en la guerra y gobernar -luego- durante cuatro décadas hasta la muerte del dictador, en 1975.
Pero Guernica no era un punto estratégico dentro de la guerra, sino una ciudad que tenía un gran número de tropas que se estaban retirando para defender a Bilbao, en el norte del país.
En 1997, con motivo de conmemorarse el 60 aniversario del bombardeo, el presidente alemán Roman Herzog pidió perdón por la implicancia de Alemania en ese ataque.
Habían pasado seis décadas desde que Picasso -considerado uno de los más grandes artistas del siglo XX- pintara aquel cuadro a través de imágenes apocalípticas que pasaron a formar parte de la humanidad.
"A través del Guernica yo expreso mi aborrecimiento de la carrera que ha hundido a España en un océano de dolor y de muerte" dijo Picasso, luego de finalizar su obra más famosa en un par de semanas.
A la Guerra Civil española le seguiría la Segunda Guerra Mundial. Eran Franco, Hitler y Benito Mussolini contra un mundo que aún no terminaba de comprender el peligro que se avecinaba. Eran las brigadas internacionales que luchaban por defender la República. Eran las dos Españas de las que hablaba el poeta Antonio Machado. (Télam).-
jag-hr-gel

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanto más se lee sobre la guerra civil española en general y sobre la masacre de Guernica en parituclar, más se advierte esa barbaridad completamente injustificable del levantamiento del Movimiento Nacional, surgido 1936 por el fanatismo y la antihistoria de unos fascistas exaltados para abatir una República que había contado con la aprobación de la mayoría de los españoles libremente consultados.

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