17.1.2012

A continuación, dos notas de Eduardo Galeano. La primera, escrita en 1978, expresa con elocuencia el sentir de toda una generación, que nació a la vida política de la mano de la epopeya del Moncada y Sierra Maestra; la otra, escrita ayer, con una reflexión sobre Cuba como "país prohibido", como el ejemplo que no debe conocerse, que debe ocultarse. Profundas  e incisivas en su brevedad, dignas de ser leídas y releídas. ¡Que las disfruten!


"Yo tenía 12 años cuando el asalto a Moncada"

Yo tenía doce años cuando el asalto al Moncada, dieciséis cuando el desembarco del Granma, dieciocho cuando los guerrilleros entraron, victoriosos, en La Habana. Los hombres de mi generación hemos tenido la suerte de coincidir, en el tiempo, con la Revolución Cubana. Desde temprano se nos mezcló en la vida y se nos metió en el alma.Junto a muchos millones de hombres, celebro esta revolución como si fuera mía.
Ella me ha transmitido fuerzas cuando me he sentido caer. Me ha contagiado energía, día tras día, año tras año, a lo largo del proceso que la puso a salvo de la derrota o la traición. Cuba rompió en pedazos la estructura de la injusticia y confirmó que la explotación de unas clases sociales por otras y de unos países por otros no es el resultado de una tendencia “natural” de la condición humana ni está implícita en la armonía del universo. Muchas murallas se ha llevado por delante este viento de buena furia popular. (Clic abajo para continuar)
La colonia se hizo patria y los trabajadores, dueños de su destino. La mujer dejó de ser una pasiva ciudadana de segunda clase. Se acabó el desarrollo desigual que en toda América Latina castiga al campo a la par que hincha a unas pocas ciudades babilónicas y parasitarias. Se borró la frontera que separa el trabajo intelectual del trabajo manual, resultado de las tradicionales mutilaciones que nos reducen a una sola dimensión y nos fracturan la conciencia.
No ha resultado ningún paseo esta hazaña, ni ha sido lineal el camino. Cuando son verdaderas, las revoluciones se hacen en las condiciones posibles. En un mundo que no admite arcas de Noé, Cuba ha creado una sociedad solidaria a un paso del centro del sistema enemigo. En todo este tiempo, yo he amado mucho a esta revolución. Y no solo en sus aciertos, lo que resultaría fácil, sino también en sus tropezones y en sus contradicciones.
También en sus errores me reconozco: este proceso ha sido realizado por sencillas gentes de carne y hueso, y no por héroes de bronce ni máquinas infalibles.La Revolución Cubana me ha proporcionado una incesante fuente de esperanza. Ahí están, más poderosas que toda duda o reparo, esas nuevas generaciones educadas para la participación y no para el egoísmo, para la creación y no para el consumo, para la solidaridad y no para la competencia. Y ahí está, más fuerte que cualquier desaliento, la prueba viva de que la lucha por la dignidad del hombre no es una pasión inútil, y la demostración, palpable y cotidiana, de que el mundo nuevo puede ser construido en la realidad y no solo en la imaginación de los profetas.

Revista Casa de las Américas (No. 111, nov.-dic. de 1978, pp. 104-105)

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“Quiero ser prohibido como el país donde estoy”


16 ENERO 2012

Tras pronunciar las emotivas palabras de inauguración del Premio Casa de las Américas 2012, Eduardo Galeano hizo una tregua con su agenda y cedió algunos minutos a la prensa:
“Es una visita muy cortita, lamentablemente. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo pero pude reencontrarme con viejos amigos, que nos seguimos queriendo como si el tiempo no hubiera pasado, y también pude recorrer más a fondo a La Habana, que es un placer aparte. Ya lo había hecho antes, en compañía de Eusebio, ‘El Creador’ y esta vez pude confirmar que se merece un capítulo del Génesis para sustituir al de la Biblia, porque Dios hizo al mundo en una semana, pero este en pocos años ha hecho La Habana Vieja, que no es ‘moco de pavo’. Se merece un texto sagrado que reconozca la labor creadora de ese loco lindo que con tropical locura ha hecho el hermosísimo barrio de La Habana, que parecía condenada a la ruina, y que él la levantó y con ese impulso creador que tiene logró multiplicarla, descubriendo la energía que yo no sabía que contenía. Eso fue lo más alentador que encontré, aparte de lo de siempre que es la Casa de las Américas, que como dije en esas palabritas recientes, también es mi casa.
Cuba está viviendo un período, más que un momento, un período apasionante de cambios. Creo que eran cambios que la realidad fue incubando, que no nacieron como Atenea de la cabeza de ningún dios, nacieron de la energía acumulada por una sociedad que es capaz de cambiar, y esa es la prueba de que está viva. Es evidente que se había llegado por un camino que tuvo su sentido y fue impuesto por las circunstancias, porque la Revolución Cubana hizo lo que pudo y no lo que quiso; a raíz del bloqueo y mil y una formas de límites impuestos desde afuera al desarrollo de su energía creadora, hasta llegar a los días de ahora, intentando heroicamente comunicarme por Internet desde el hotel donde estoy.
“Percibo una indudable buena voluntad de todos por ayudarme pero hemos chocado siempre con los problemas derivados de una de las formas de bloqueo, el bloqueo de las comunicaciones, que rara vez se menciona pero es muy importante. Entonces, me he topado con ese cartelito de ‘You want to enter from a forbidden country’, ‘Usted quiere entrar desde un país prohibido’. Yo pensé, ‘que orgulloso estoy de ser casi compatriota de los habitantes de ese país prohibido’, porque el asunto está en preguntarse, ‘¿prohibido por quién?, ¿prohibido por qué?’. Quizás prohibido porque a pesar de todas sus contradicciones y dificultades sigue siendo un ejemplo de dignidad nacional para los otros países, a veces ninguneados, pobres, pequeños, que no tienen derecho al patriotismo porque el patriotismo es el privilegio de los países mandones, de los ricos, de los poderosos, que son los que juzgan a los demás y dictan sentencia. También prohibido por el peligroso ejemplo de la solidaridad, porque Cuba ha sido y sigue siendo capaz de practicar, a pesar de sus condiciones de vida muy difíciles. Yo creo que esos dos contagios han puesto tantas  trabas, tantos palos en las ruedas de los procesos de cambio que esta Revolución necesita llevar adelante y que de ahí viene lo de ‘forbidden country’, ‘país prohibido’. Si es por eso yo también quiero ser prohibido, como el país donde estoy.

Espejos intenta recuperar el arcoíris terrestre

 

“Mañana martes voy a leer algunos fragmentos, relatos cortos de un libro que se va a publicar ahora en Cuba, que debería haber salido ya pero los imprenteros no cumplen; en ningún país del mundo cumplen. Muy buena gente, a mí me apasiona el oficio de impresor. Si hubiera nacido en otras vidas hubiera querido ser Gutenberg, o alguno de los chinos que precedieron a Gutenberg, porque el arte de la impresión me enloquece y la he practicado desde siempre en Montevideo, en Buenos Aires, en otros lugares. Pero a pesar de que reconozco y quiero a los profesionales de la impresión, también sé por experiencia que nunca cumplen, entonces si te dicen octubre habría que precisar de qué año, porque nunca está claro, y parece que el libro no está listo. Ojalá lo esté para mañana.
“Se llama Espejos; es nada menos que una tentativa de escribir una historia universal con el mundo visto desde el ojo de una cerradura, a través de pequeñas historias, historias chiquitas que no hacen caso de las fronteras del mapa ni del tiempo, y que intentan contribuir a la recuperación del arcoíris terrestre. Yo soy de los que creen que el arcoíris terrestre es más bello y deslumbrante que el arcoíris celeste, pero estamos ciegos de esos colores, esos colores que nos demuestran que somos más de lo que nos dicen que somos, porque cargamos una herencia de mutilaciones, que viene de la época colonial y sigue viva; mutilaciones universales, como por ejemplo, el machismo, el racismo, el militarismo y otros ismos que nos dejan ciegos de nosotros mismos. Este libro intenta recuperar esos colores, esos fulgores.
“Después voy a leer algunos pedacitos de otro libro que todavía no se ha publicado pero que va a salir espero que en marzo en España, Uruguay, Argentina y México. Se llama Los hijos de los días, y se parece bastante a Espejos, está guiado por la misma intención de recuperación del arcoíris terrestre, pero tiene una estructura diferente. Es como un calendario, y a cada día corresponde una historia que puede haber ocurrido en cualquier año y en cualquier lugar del mundo, pero de ese día. Entonces se mezclan cosas que ocurrieron doscientos años antes de Cristo con cosas que ocurrieron el año pasado. A cada día corresponde una historia, y se llama Los hijos de los días porque yo había guardado desde hacía años algunas cosas que escribí cuando estaba en Guatemala, hace muchos años, allá por el año 66 o 67, y tienen que ver con la cultura maya, que es deslumbrante; es una cultura donde el tiempo funda el espacio. Yo había intentado hacer una síntesis de lo que había escuchado en las comunidades para ver si alguna vez podía ayudar a que el mundo se asomara a esas cosas. Por cierto, es una cultura muy manipulada por quienes la han usado de mala manera, no los mayas, sino los que la han usado para vender horóscopos falsos o para vender miedo, con toda esta historia de que los mayas dijeron que en el 2012 se acaba el mundo; es un disparate total, nunca ningún maya dijo semejante cosa.
Yo había tomado algunas anotaciones, algunas síntesis y las guardé. Ahora una de ellas sirve de introducción a este libro, y dice algo como esto:
“Y los días se echaron a caminar, y ellos, los días, nos hicieron a nosotros. A nosotros los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida.”

Roque fue asesinado por ser como era

                                

Roque fue mi amigo y para mí ese es un nuevo capítulo de la historia universal de la infamia (refiriéndose a la reciente exoneración de los culpables del asesinato de Roque Dalton), a la cual tanto ha contribuido y sigue contribuyendo nuestra América Latina. Lamentablemente, otro capítulo más que agregar a los muchos que nuestros amos han ido redactando, y en el caso de Roque es un escándalo. Roque fue asesinado por ser como era, un tipo con un evidente, notorio, sentido del humor y del amor, muy ‘jodón’, muy divertido, y era absolutamente incapaz de obediencia. Fue asesinado por algunos de sus compañero de la guerrilla de El Salvador, que para mí son criminales, porque creo que son tan criminales los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia como los militares que matan para perpetuar la injusticia.”

No queremos morir ni de hambre ni de aburrimiento

 

“Se ha trabajado en la búsqueda de la unidad que es un camino que se pueda discutir, diría que es imprescindible unirse en un mundo en el que hay que saber defenderse y solo unidos nos podemos defender, pero a sabiendas de que son procesos muy complejos, porque el motor de la vida es la contradicción. Queremos una unidad latinoamericana sin desconocer que América Latina es también un espejo de las desigualdades del mundo, y muchas veces esas desigualdades se proyectan de mala manera entre los países latinoamericanos. No se trata de que el Norte es malo y el Sur es bueno; los dos tienen contradicciones y si no entendemos o tratamos de comprender esas contradicciones no las podremos superar para construir una síntesis diferente. Las contradicciones existen, por eso es tan difícil que nos pongamos de acuerdo en cosas tan obviamente necesarias, como esta iniciativa de Hugo Chávez que es el Banco del Sur y cuesta llevarla adelante justamente por esas contradicciones que hay entre los países más poderosos y más débiles dentro del propio espacio latinoamericano.
Pero a la contradicción no hay que tenerle miedo, es el motor de la vida; somos contradictorios, por eso estamos vivos. Esa unión de diversidades es compleja, pero será la única manera de reconocernos a nosotros mismos en todas nuestras infinitas posibilidades de creación y de cambio, a partir del reconocimiento de la diversidad, a partir de la celebración de la cantidad de mundos que el mundo contiene, que es lo mejor que el mundo tiene, y lo mejor que nosotros tenemos. Por suerte somos diversos; más de un iluminado en un debate público me decía ‘qué tanta América Latina,  ni América Latina. ¿Qué tiene que ver un argentino con un haitiano?’. Y yo lo miraba con lástima, con pena. Pobre hombre, el no sabe que lo mejor que te puede ocurrir es ser diverso, y nuestra gran virtud es que contenemos todos los colores, los olores del mundo en América Latina, en la diversidad latinoamericana. Si no estaríamos condenados a aceptar lo que el sistema nos obliga a obedecer, ‘a ver, elige, ¿de qué quieres morir, de hambre o de aburrimiento?’. Yo creo que tenemos que contestar, ‘no queremos morir, ni de hambre ni de aburrimiento’.
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