Aznar y Macri en el seminario de la FAES en Buenos Aires. Foto: Ámbito Financiero, Viernes 15 de Octubre de 2010 
Decálogo para una derrota
La categórica derrota sufrida días atrás por el FpV en la ciudad de Buenos Aires impone la necesidad de analizar profundamente las causas de lo ocurrido, sorteando tanto el autocomplaciente triunfalismo de los perdedores -que creen que diciendo “ganamos” van a derretir la coraza de la matemática electoral- como el catastrofismo de la izquierda que cree ... (clic abajo en Más información)
que la ciudad ha sido definitivamente ganada no sólo por la derecha sino también por el fascismo.  Ambas lecturas son insanablemente erróneas y en caso de prevalecer podrían ser la fuente de nuevas y mayores frustraciones en los próximos meses. Los resultados del 10 de Julio son la condensación de un conjunto de determinantes que no son estáticos sino cambiantes y variables, y sobre los cuales es posible hacer un trabajo político para modificarlos.  La izquierda y las fuerzas progresistas deberán hacerlo cuanto antes; la derecha ya lo está haciendo, y esta es una diferencia muy significativa. Lo que sigue es una enumeración y breve análisis del papel jugado por algunos de los factores que incidieron en producir los resultados del pasado domingo y que damos a conocer con el objeto de promover un debate que no debe ser clausurado por el triunfalismo de unos y el pesimismo de otros. Dicho esto, vayamos al grano:
Primero: Buenos Aires lleva más de un siglo luchando por su autonomía distrital. Por lo tanto, para un candidato a Jefe de Gobierno de esta ciudad no hay peores credenciales que las que lo hacen aparecer como un simple delegado de la Casa Rosada, preocupado por “alinear” la ciudad con las prioridades y orientaciones establecidas por el gobierno  nacional. Por increíble que parezca, ese error -que una parte del electorado, alentada por la prensa hegemónica, lo interpretó como una tentativa extorsiva de las autoridades nacionales-  fue cometido por la Casa Rosada y consentido por el candidato del kirchnerismo. En línea con esta tesitura la presidenta designó autocráticamente a Daniel Filmus como candidato a jefe de gobierno; armó la lista de legisladores imponiendo en la cabeza de la misma a Juan Cabandié,  una persona honesta, íntegra y admirable por su historia y su valentía pero muy poco conocida, “no instalada” como se dice en los ambientes de la mercadotecnia electoral; fijó también la presidenta la agenda de la campaña con su vista puesta en el escenario nacional y subordinando  las necesidades y los temas locales; estableció la estrategia general de la misma (por ejemplo, impidiendo que Filmus fuera a debatir a TN; o “ninguneando” a los integrantes de las colectoras que operaban a favor del oficialismo, para no citar sino dos casos) y, para colmo de males, en el mismísimo acto de lanzamiento de la campaña el candidato oficialista fue completamente eclipsado por la vibrante oratoria de Cristina. Con cierta benevolencia se podría entender –más no justificar- este exacerbado verticalismo puesto de manifiesto en el actual proceso electoral como una expresión inevitable de la lucha que se está librando en el seno del peronismo, donde la ascendente hegemonía kirchnerista pugna por relegar definitivamente a los sectores más íntimamente ligados al neoliberalismo de los nefastos noventas. Pero esta operación, especialmente en el caso que nos ocupa, clamaba por la delicada precisión de un cirujano y no la tosca rudeza del carnicero. En síntesis: el gobierno nacional creó por su cuenta, sin ayuda de nadie, algunas de las condiciones en las que luego naufragaría el navío kirchnerista en aguas que no les son precisamente favorables. El resultado, por lo tanto, no puede sorprender a nadie. Fueron demasiados errores de entrada y para colmo cometidos al mismo tiempo, potenciando así sus más desastrosas consecuencias.
Segundo: se supuso, sin fundamento alguno, que la polarización obraría simétricamente, agrupando las voluntades del electorado en torno a dos polos, uno de derecha y otro “progresista” o de centroizquierda. Se pensaba, además, que dada la alta intención de voto de la que disfruta la presidenta en la ciudad de Buenos Aires estas preferencias se trasladarían mecánicamente a su candidato en el distrito. La experiencia reciente ya había demostrado, en otras latitudes, la debilidad de ese razonamiento: la altísima aprobación popular con que Lula dejó la presidencia no se transfirió a Dilma Rouseff, que tuvo que ir a un balotaje, y lo mismo ocurrió con Tabaré Vázquez y “Pepe” Mujica y Michelle Bachelet y Eduardo Frei, en este último caso con resultados catastróficos. En suma: la práctica demostró una vez más la fragilidad de ambos supuestos: la popularidad de la presidencia y los altos índices de aprobación de su gestión no se transfirieron sino en parte a Filmus, y la polarización fue asimétrica, es decir: concentró los votos en la derecha pero careció del  empuje suficiente como para hacer lo mismo con el conjunto de fuerzas colocadas a la izquierda del centro político y unificarlas detrás de su  candidatura. Pero la tibieza y silencios de Filmus –espontáneos o exigidos desde las alturas del Estado- ante algunos acontecimientos marcantes de la coyuntura como el caso Schoklender y sus derivaciones; los incidentes en el INADI; el apaleo a los maestros santacruceños y antes el acampe de los qom, mal podían  despertar el entusiasmo necesario para concentrar el apoyo de las fuerzas sociales y políticas de ese espacio y derrotar al macrismo. Fomentar la polarización, como lo hizo el gobierno nacional, no podía sino favorecer al oficialismo local encarnado por Macri que, astutamente aconsejado por sus asesores, sacó provecho de esta equivocada táctica de sus rivales.
Tercero: la Casa Rosada sobreestimó el impacto político de la relativa bonanza económica por la que atraviesa el país, pensando que ello sería suficiente para inclinar el fiel de la balanza hacia el candidato del FpV. Subrayamos lo de “relativa” porque si bien no se pueden desconocer las altas tasas de crecimiento de la economía tampoco se puede dejar de notar la preocupante incapacidad del Estado para mejorar significativamente la muy injusta distribución del ingreso y la riqueza prevalecientes en el país. Se desconoció un hecho elemental: la bonanza económica favorece a los oficialismos, a todos los oficialismos, con prescindencia de su signo político: beneficia a Cristina pero también a Macri; a Gioja pero también a Binner; a Urtubey pero también a Ríos. Además, se subestimaron los efectos de la inflación, cuyos guarismos reales –producidos, por ejemplo, por los organismos técnicos de provincias gobernadas por el FpV- nada tienen que ver con los imaginativos dibujos del INDEC que sólo sirven para irritar a los sectores más humildes que sufren en carne propia la expropiación cotidiana de que son objeto por la inflación. Se subestimó asimismo el malestar social que aqueja a amplios sectores de la ciudad de Buenos Aires y para los cuales algunos de sus infortunios –como la pobreza, el desempleo, la inseguridad, los malos servicios públicos, el transporte, etcétera- se originan en las políticas del gobierno metropolitano pero  también en las del gobierno nacional. Producto de este economicismo la candidatura del oficialismo no pudo leer adecuadamente las demandas de la ciudadanía porteña. Lo que estaba en juego era un cargo ejecutivo distrital, lo cual obligaba a plantear un programa específico destinado a resolver algunos de los problemas concretos  que afectan a los habitantes de esta ciudad. En ese marco, las constantes alabanzas de Filmus a los progresos macroeconómicos experimentados por la Argentina desde el 2003, el nuevo alineamiento latinoamericano de la política exterior del kirchnerismo o la política de los derechos humanos, cuestiones que en el plano nacional son muy importantes, no sintonizaban con las preocupaciones mucho más modestas de los vecinos. Se produjo así un embarazoso minué dialéctico porque mientras Filmus exaltaba las virtudes del desendeudamiento Macri decía “metrobús en la Juan B. Justo”; aquél hablaba de la resolución de la crisis del 2001-2002 y este de la pavimentación de la avenida Patricios; el primero decía FMI y Macri respondía diciendo que “inauguramos cuatro nuevas estaciones de subte”. La irreflexiva hiper-nacionalización de la campaña del FpV favoreció a Macri, porque lo hizo aparecer como muy consustanciado con la problemática de la ciudad, y perjudicó a Filmus, percibido como un intelectual que hablaba de generalidades muy alejadas de la problemática cotidiana de Buenos Aires.
Cuarto: el gobierno hizo gala de una deficiente lectura sociológica de la ciudad. ¿Cómo explicar el triunfo de Macri en las quince comunas? Se puede entender una victoria con el 55 % de los votos en la Comuna 2 (Recoleta) pero, ¿cómo interpretar el 42 % obtenido en la 9 (Mataderos/Parque Avellaneda, Liniers) o el 45 %  conseguido en la 4 (Parque Patricios/Barracas/Pompeya/La Boca)? ¿No se sabía acaso que una parte importante de quienes venían declarando en las encuestas su intención de votar a Cristina en la próxima elección también habían expresado su voluntad de apoyar a Macri en la municipal? Esto era vox populi. ¿Es posible que alguien en la Rosada ignorara un dato tan básico como este? Y si no lo ignoraban, ¿por qué no se diseñó una estrategia de campaña adecuada para enfrentar ese desafío? ¿O es que pensaban que porque el sur porteño es mayoritariamente pobre su opción por el kirchnerismo estaba garantizada de antemano, quienquiera que fuera su candidato o su agenda de campaña? ¿Creyeron que porque Macri es rico y favorece a los ricos los pobres irían automáticamente a repudiarlo en las urnas? En 1995, ¿no se re-eligió a Menem, colocado impúdicamente del lado de los ricos, con el cincuenta por ciento de los votos? Ante los pobres sin conciencia de clase la prepotencia del rico sólo por excepción suscita resentimiento y rebelión; las más de las veces provoca sumisión e intentos de emulación. Si no, ¿cómo explicar la popularidad, en los estratos más sometidos y pauperizados de las sociedades capitalistas, de ricachones como Macri, Piñera, Martinelli (en Panamá), Berlusconi y tantos otros? En el caso que nos ocupa también se subestimó la importancia del gobierno municipal en la contienda electoral. Este, al  igual que el nacional, dispone de un instrumento importantísimo de persuasión y de propaganda política: la gestión. Y aunque muchos votantes piensen      –con razón- que la de Macri ha sido menos que mediocre por ineficiente y corrupta, esa percepción fue neutralizada, al menos en parte, por algunas modestas –y a menudo demagógicas- políticas municipales; y por la otra porque para amplios sectores de la ciudadanía la ineficiencia y la corrupción de la gestión pública son males endémicos en  la vida política argentina y desgraciadamente están resignados a ello.
Quinto: efecto autoengaño de las encuestas “truchas” y el “diario de Yrigoyen”. Este es un peligro gravísimo que aqueja a cualquier gobierno. El capítulo XXIII de El Príncipe lo dedica Maquiavelo a examinar el pernicioso papel de los aduladores, de los cuales aconseja a todo gobernante huir. La nefasta proliferación de asesores y consultores que sólo piensan en agradar a la presidenta y evitar transmitirle “malas noticias” -como que la inflación existe, que la sojización avanza a tambor batiente, y que la crisis energética que se avecina será tremenda- se combina con la tendencia, inherente a todos los gobiernos, al autoengaño. En algunas circunstancias el resultado de esta conjunción puede ser fatal. El “microclima” o el “entorno”, categorías típicas del análisis político de los argentinos, de hecho jugó un papel muy negativo en la reciente coyuntura electoral. Tomemos sólo un caso, aunque hay muchos en las diversas áreas de las políticas públicas: ¿Cómo es posible que los encuestadores elegidos por la Casa Rosada hubieran lanzado pronósticos tan desacertados pocos días antes de las elecciones? Peor aún, ¿cómo pudo alguien haber creído en las rosadas previsiones que brotaban de sus encuestas, sobre todo teniendo en cuenta los malos antecedentes que tenían muchas de esas firmas de consultoría? ¿O será que el propio gobierno cayó en la trampa de confundir un dispositivo propagandístico: el uso de las encuestas como medio de “manufacturar el consenso”, con un instrumento de análisis para conocer la realidad? Cualquiera que sea la respuesta a estos interrogantes sus resultados quedaron estampados en el rostro estupefacto de los líderes del oficialismo nacional la noche del domingo y la lastimosa soledad en que se debatió Daniel Filmus.
Sexto: el pecado del sectarismo. Mientras el oficialismo nacional hacía gala de un discurso que invocaba al pluralismo y la amplitud de miras, su práctica era de una cerril intransigencia. Ni una sola vez en toda la campaña  recordamos haber visto a Filmus apareciendo públicamente con los otros dos cabezas de lista de las colectoras, Aníbal Ibarra (Partido Frente Progresista y Popular) y Gabriela Cerruti (Alianza Nuevo Encuentro). Grave error, si se tiene en cuenta que, como luego lo confirmarían los hechos, fue gracias al aporte de estas dos fuerzas despreciadas por la Casa Rosada que la candidatura oficialista pudo superar el decepcionante 14 % cosechado por la lista “ultra K” comandada por Cabandié (¡que obtuvo 30 puntos menos que la lista del PRO!) hasta llegar al 27 % final. Esta actitud habla de una visión estrecha, mezquina, egoísta y a la larga suicida. El remate, rayano en lo alucinante, se escenificó la noche del domingo en el bunker del FpV cuando la militancia no tuvo mejor idea -recibida con beneplácito por Filmus, Tomada y Alegre desde el proscenio- de cantar la “marchita” para festejar el “triunfo” del FpV, ¡triunfo consistente en haber obtenido cuatro puntos más que en el 2007 a pesar de haber quedado a casi veinte de Macri! O sea: derrota, negación, reperonización forzada y, al mismo tiempo, lanzamiento por parte de Filmus de una convocatoria amplia, a la izquierda y el progresismo, para derrotar a la derecha. ¿Quién podría ser tan ingenuo como para creer que con estas actitudes como esas se podrán sumar muchas voluntades para librar la batalla decisiva contra Macri el 31 de Julio?
Séptimo: lo incomprensible. Filmus, un destacado sociólogo y hombre de una dilatada trayectoria académica ¡rehusó debatir con Macri! La excusa fue que TN o cualquiera de los ámbitos controlados por los poderes mediáticos no ofrecían garantías. Es cierto: pero habida cuenta de la superioridad intelectual de Filmus sobre Macri el primero tendría que haber aceptado debatir con el actual Jefe de Gobierno en cualquier terreno porque sin duda lo habría vapuleado en la discusión y demostrado, ante la ciudadanía, las limitaciones e inconsistencias del pensamiento de Macri y su escaso conocimiento de las cuestiones de la ciudad. Este resultado se habría verificado aún con toda la plana mayor de TN jugándole en contra. Al día de hoy no se logra entender la lógica de quienes le indujeron a rehuir de dicha confrontación.
Octavo: aparte de los errores de la estrategia general de la campaña Filmus fue víctima de los límites del proyecto político del kirchnerismo en relación al macrismo y a los porteños. En relación al macrismo, porque ni en la Legislatura de la ciudad autónoma ni fuera de ella el kirchnerismo fue capaz de oponer una resistencia eficaz a la política de mercantilización y privatización de los espacios  y servicios públicos promovida por Macri. Peor aún: no fueron pocas las piezas legislativas de inspiración profundamente neoliberal en donde la colaboración de la bancada kirchnerista fue decisiva para lograr su aprobación, con lo cual la contraposición abstracta entre Macri y Filmus se diluye al pasar al plano de las políticas e iniciativas concretas. Por otra parte, la política del kirchnerismo en relación a los porteños es irracional, reactiva, visceral: para hostilizar a Macri se castiga a las porteñas y los porteños, a los cuales se retiene en carácter de rehenes del enfrentamiento. Un ejemplo: ¿no hubiera sido mucho más inteligente colaborar con el gobierno de la ciudad, aunque sea de signo contrario,  para ampliar la red de subterráneos o realizar algunas postergadas y necesarias obras públicas que reclaman los vecinos? ¿No habrían éstos reconocido que su concreción se hizo posible gracias a la generosidad y amplitud de miras de la Casa Rosada, con los lógicos beneficios para la candidatura de Filmus? En lugar de eso se adoptó una política absurda que castiga a los porteños y ofrece en bandeja de plata un pretexto perfecto para justificar la incapacidad del macrismo, atribuyendo todos sus fracasos a la falta de colaboración del gobierno nacional. Seguramente algún consultor debe haber dicho que la  irritación de los vecinos se convertiría por artes de magia en una saeta que erosionaría la base electoral del macrismo.  
Noveno: hace por lo menos ochenta años que la sociología corroboró empíricamente que los efectos de la propaganda no son ni lineales ni  acumulativos. Esto es: pasado cierto umbral la machacona persistencia de una campaña que, por ejemplo, diga que Macri es inepto o corrupto comienza primero a tener una eficacia decreciente y luego, y esto es lo más importante, un efecto paradojal que opera como un boomerang en contra de quienes administran la campaña y pasa a jugar a favor del blanco de sus ataques. El empecinamiento en criticar al macrismo (más allá de las abundantes razones que hay para hacerlo) terminó por victimizarlo y luego por blindarlo ante cualquier ataque: pese a estar procesado judicialmente y al sesgo ostensiblemente privatista y “pro-mercado” de su gestión la ciudadanía lo ratificó con su voto. Para colmo, la reacción de Macri ante la torpeza de la campaña fue muy astuta: mientras sus detractores le decían de todo (que era un imbécil, vacío, corrupto) él asumía con maestría actoral su condición de víctima y respondía con serenidad a las desaforadas descalificaciones de sus adversarios ofreciendo estoicamente la otra mejilla y exhortando al diálogo y la tolerancia. Los resultados están a la vista.
Décimo: el remate de esta colección de desatinos se desencadenó luego de conocidos los resultados del domingo. Altos funcionarios del gobierno y voceros o intérpretes  oficiosos del mismo (como Fito Páez, entre otros) salieron a decir toda clase de barbaridades contra los porteños, o la mitad de ellos. Primero, desconociendo que una parte de los votantes de Macri (y no una fracción insignificante) lo serán también de Cristina si es que la racionalidad logra posarse entre Olivos y la Casa Rosada como para evitar la reiteración de tantos exabruptos. Segundo, desconociendo que esa misma ciudad que eligió a Macri antes había elegido, y re-elegido, a Aníbal Ibarra, aliado entonces y ahora del gobierno nacional y había consagrado senador al actual candidato oficialista Daniel Filmus. Tercero, que cada vez que Buenos Aires tuvo una oferta razonablemente seria  y competitiva de izquierda o de centro izquierda la consagró con su voto: desde Alfredo Palacios en 1904 hasta Aníbal Ibarra hace pocos años atrás, pasando por la elección del mismo Palacios como senador en 1961 agitando como una de sus principales banderas la irrestricta defensa de la Revolución Cubana.
De todo lo anterior se desprende que en vez de quejarse de los vecinos de Buenos Aires los quejosos harían bien en mirar a la viga que tienen clavada en sus ojos y que les inhibe de ver la realidad social que los circunda y los límites y contradicciones de un proyecto político que se debate entre la radicalización -¡nada que ver con la “profundización del modelo”, basado en la sojización, la minería de cielo abierto, la primarización de la economía, la regresividad tributaria, la informalidad laboral y los privilegios al capital financiero consagrados por la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz, aún vigente!- radicalización, decíamos, o estancamiento y posterior derrota en caso de que aquélla no sea llevada a la práctica trascendiendo el plano de la retórica para instalarse en el terreno más productivo de las políticas concretas de estado. Esto requiere abrir paso a una nueva agenda de transformaciones profundas de la vida económica y social que sólo será viable si se cuenta con la movilización y organización autónoma de los sectores populares, al margen de los desgastados, desprestigiados e inservibles aparatos cegetistas o pejotistas con los cuales el gobierno intentó, infructuosamente, neutralizar la reacción de los “agrarios” durante la discusión de la 125.
Si Macri triunfó en la primera vuelta del pasado 10 de Julio fue precisamente porque las limitaciones del kirchnerismo le impidieron construir un muro de contención ante los avances del neoliberalismo en versión macrista. Pero es preciso no engañarse: Macri por ahora es un fenómeno local, de Buenos Aires, pero parece ser el personaje destinado a reunir en torno a su figura las voluntades de toda la derecha argentina que hace tiempo viene buscando un líder que sintetice sus múltiples intereses. De la noche a la mañana lo que antes era “el límite” para Ricardo Alfonsín ahora se ha convertido en un aliado imprescindible, y Duhalde y Carrió procuran subirse al carro triunfador del macrismo arrojando por la borda cualquier escrúpulo ideológico. Según se vaya moviendo la coyuntura, y las fuerzas que en ella operan, Macri podría convertirse en la expresión argentina de lo que Sebastián Piñera es en Chile, Alan García en el Perú, Juan M. Santos en Colombia, Laura Chinchilla en Costa Rica, Ricardo Martinelli en Panamá y Felipe Calderón en México: el rostro de un proyecto restaurador de la derecha radical y abiertamente pro-imperialista (para el cual el PRO parece ser el más indicado, al menos por su nombre) concebido por Washington y ejecutado bajo la dirección de una vasta red de organizaciones de todo tipo (“tanques de pensamiento”, universidades, empresas, partidos, medios de comunicación) dirigida por José M. Aznar en España y la FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, contando con ingentes aportes del Fondo Nacional para la Democracia y diversas agencias y organizaciones abiertas o encubiertas del gobierno estadounidense. Proyecto restaurador que tiene por objetivo borrar de la faz de la tierra no sólo a la Revolución Cubana sino a los procesos bolivarianos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador y a los vacilantes gobiernos de centro izquierda, como Argentina, Brasil y Uruguay, considerados por los halcones de Washington como cómplices de aquellos. La ratificación de Macri al frente de la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires es una noticia muy preocupante que hay que interpretar a la luz de este proceso regresivo de alcance continental y que, por eso mismo, excede los marcos de la política local y puede eventualmente alcanzar significación nacional.
Para terminar: quienes en el gobierno y fuera de él están enojados con los porteños les recomendamos leer y reflexionar sobre este incisivo poema que Bertolt Brecht escribiera a propósito de un acontecimiento sólo en parte similar al decepcionante resultado electoral del domingo pasado: el enojo que suscitó entre los gobernantes de la República Democrática Alemana la insurrección popular de 1953:
"Solución"
"Tras la sublevación del 17 de Junio
la Secretaria de la Unión de Escritores
hizo repartir folletos en el Stalinallee
indicando que el pueblo había perdido
la confianza del gobierno.
Y que podía ganarla de nuevo solamente
con redoblados esfuerzos.
¿No sería más simple para el gobierno,
en este caso, disolver al pueblo y elegir otro?"

37 comentarios:

Sujeto dijo...

Estimado Atilio:
Soy kirchnerista, y coincido plenamente con usted prácticamente en todos sus dichos. Me permito un par de comentarios: el primero, que fue también un error de Cristina el perder tanto tiempo con el "candidato misterioso", la tríada de postulantes. Publicitariamente, su efecto fue efímero, y de no haberse hecho, Filmus podría haber tenido más tiempo para instalarse él mismo y a Juan Cabandié, que es conocido solamente por quienes estamos más interesados en la política. Macri viene haciendo campaña permanentemente desde hace muchos años, cuando era presidente de Boca, y, si algo ha de reconocérsele, supo, aún en su mediocridad intelectual, combinar la mercadotecnia de Durán Barba con la eficiencia punteril de Ritondo: mientras su discurso era el de la antipolítica, supo, disimuladamente hacer política allí donde lo necesitaba: en el sur de la ciudad.
Para finalizar, de cara al balotaje, creo que seguimos equivocando el rumbo: se está convocando a un abanico de fuerzas políticas para unirse contra Macri, como si sus devaluados dirigentes (al menos a la luz de los votos obtenidos por el resto de las fuerzas) fueran a garantizar el voto de sus adeptos. Debe buscarse la manera de llegar al elector, no al dirigente. Pensar cómo captar a quien votó a Solanas, sí, pero también al que votó a Macri sin convicción, a la clase medio-baja que no se sintió aludida por el discurso kirchnerista, porque la tiene en un lugar relegado.
Un afectuoso saludo con todo mi reconocimiento.

Anónimo dijo...

Mi estimado ex profesor Boron:

Tal vez sea por pensamientos como el del siguiente parrafo que usted saco algo asi como 0.5% en su partido de Democracia Avanzada -por el que yo y otros quince tipos votamos-:
"Ante los pobres sin conciencia de clase la prepotencia del rico sólo por excepción suscita resentimiento y rebelión; las más de las veces provoca sumisión e intentos de emulación".
Esto es negarles racionalidad a los pobres, una turrada moral y una torpeza intelectual.
Saludos,
da

Greek dijo...

Na, suena mal, pero no creo que vaya con esa intención. Me preocupa más la posibilidad de que sea cierto.

eduardo ernesto garay dijo...

Este análisis demuestra que la eficacia del discurso kirchnerista va camino a fracaso ante la eficacia del discurso neoliberal. Este modelo discursivo se asienta en la confrontación y espera recoger las voluntades de quienes resultan galvanizados por este choque (en discursos) de contraideologías para sumar para su torrente electoral. Ya demostró su fracaso en la 125 allá con el Néstor vivo. Vuelve a caer en lo mismo el 14 de julio frente a Macri. "Victimizándose y sin hacer nada" ganó los votos. Es más, si la confrontación sigue, Macri llegará a arañar un histórico 70%. Y no es por el neoliberalismo triunfante que logra avanzar en el consenso social sino por la ceguera peronista a la que la gente se espanta y va hacia su abismo sin remedio. La desgracia es que la alternativa democrática y progresista sea aún un germen rosarino y no una fuerza apreciable a nivel nacional. En Santa Fe, a pesar del robo de su coparticipación (4.000 millones en 3 años) el peronismo será un recuerdo de un siglo atrás si no ocurre una catástrofe natural. Quiero decir, con estos circunloquios, que no es el pueblo de Buenos Aires responsable de esta obligada elección, sino este gobierno que entró al aparato del Estado por espanto al Menen nefasto. Y por ello, a los que profesan su confianza a la figura de Cristina miren hacia otras fronteras de las ideas, una salida más cercana a la correcta que nos podamos dar.

Anónimo dijo...

me parecio muy bueno su analisis profesor. Me gustaria que pensemos juntos tambien, el 13 por cierto de solanas que obviamente previene del desvario de sus ultimas decisiones politicas, como asi tambien el 1 por ciento de la izquierda,... como se entiende tan pero tan bajo porcentaje?

PabloQuince dijo...

muy bueno. coincidí en lo central con el análisis en un muy breve texto hecho en caliente el lunes: http://www.twitlonger.com/show/bm3f3h
así que agradezco porque lo mío por supuesto está mucho peor argumentado. pero me reconforta saber que no había errado tanto.

Creo que desde proyecto sur es más fácil de ver qué paso. y aunque también hay errores propios, la agenda la marcaron macri y filmus.

yo realmente no creo que el 13% sea más resultado, teniendo en cuenta que no tiene recursos por ejemplo para poner spot de largos segundos en prime-time, o avisos de "la nación avanza" en la copa américa. sinceramente lo digo..

agregaría que cuando macri gana, el pueblo es asqueroso, y cuando scioli gana, el pueblo es inteligente. eso es pariente de la polarización, y es el pensamiento binario. que lamentablemente destruye la posibilidad de una alternativa tipo 3° vía, donde para mí deberían confluir proyecto sur y nuevo encuentro (hoy enemigos a muerte).

por último, entre los motivos por lo que la izquierda no vota al kirchnerismo, sume también la amistad de tomada con pedraza, que mencionó al pasar verbitsky, y los consejos que le da al autor intelectual de la muerte de mariano ferreyra.

saludos.

Anónimo dijo...

Estimado profesor,
también soy kirchnerista, me gustó sin embargo mucho su análisis, creo que las críticas con respecto a la campania (no tengo enie, sepan disculpar) son ciertas y recibidas con humildad por mi parte. Coincido en que hubo un discurso muy macro que el común de la gente no tiene en cuenta en una elección distrital, creo que es cierto que hubo muchas encuestas mentirosas de las cuales no deberíamos haber confiado, creo que se ninguneó a los candidatos de las colectoras; creo que Filmus debería haber ido a TN ya que en cualquier condición Filmus le hubiera dado una paliza a Macri (sin embargo no creo que los debates televisivos tengan demasiada incidencia en el sufragio). No me desentiendo de todas estas cuestinoes. Pero sin embargo no estoy de acuerdo en que el electorado de Capital vota tendencias centroizquierdistas cuando se le presenta una propuesta seria: lo de Palacios fue hace mucho tiempo, creo que no es plausible de comparación. Y con respecto a Ibarra, convengamos que después de 10 anios de menemato el electorado intentó un cambio en otro rumbo. Pero no por estar de acuerdo con la ideología de centroizquierda sino porque no más de una década neoliberal nos había dejado en la ruina. Ese mismo que votaba a Ibarra votaba a Menem unos anios antes. Cuando dejó de estar cómodo, cuando se dio cuenta de las consecuencias de la derecha, hizo un viraje a la izquierda. Pero no por ideología, sino por conveniencia.
Muy buen artículo, saludos!!

FM dijo...

Fíjese, Anónimo, que su argumento (en líneas generales, que los porteños votaron a Ibarra como cambio al menemismo) no parece muy sólido si se tiene en cuenta que en 1999, en Provincia de Buenos Aires, más de un 48% votó por el siniestro Carlos Ruckauf (además de un casi 8% que votó al ex comisario/hoy convicto/siempre asesino Luis Patti. ¿Deberíamos entonces inferir que para más del 57% de los bonaerenses, Menem no estaba lo suficientemente a la derecha? ¿O que simplemente se negaron a dar por terminada la fiesta de los 90s? La realidad -y las sociedades- son más complejas que eso, pero seguro usted eso lo sabe.

Atilio A. Boron dijo...

SUJETO: gracias por tus comentarios. Coincido plenamente contigo en los dos ítems. Especialmente importante, de cara al balotaje, es hacer lo que requerís. Si no, todo se diluye en inoperantes arreglos superestructurales.
ANÓNIMO: Gracias por tu recuerdo de mi actuación en Democracia Avanzada. Pero sacamos más de 15 votos: no mucho, pero, creo, fue el 1.1 %, hecho TODO A PULSO Y EN BASE A PURA MILITANCIA. Al día de hoy seríamos la principal referencia de la izquierda, ¡y en la época de Menem! Sobre la "turrada moral" y lo demás: leé con cuidado lo que escribí. Creo que estás leyendo otro blog. Jamás dudé de la racionalidad de las personas por el sólo hecho de ser pobres. Pero la racionalidad no es un ejercicio abstracto: si alguien está hambriento, enfermo, desesperado, abandonado, sin nadie que lo banque, lo ayude y lo contenga creo que hasta el propio Einstein no podría ejercer demasiado su racionalidad. Y las clases dominantes es lo que hacen con los pobres: no sólo los explotan y empobrecen. También se encargan de que no puedan pensar. Creo que GREEK captó el sentido de mis palabras. Gracias Greek.
Eduardo E. Garay: buena observación la tuya. Creo que, de todos modos, sos demasiado optimista en torno a la alternativa que se estaría gestando en Santa Fe. Pero coincido con vos en que culpabilizar de esta situación al pueblo de Buenos Aires es un gigantesco error.
LUEGO LA SIGO CON LOS DEMÁS COMENTARIOS. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS Y TODOS POR SUS APORTES.

Anónimo dijo...

Macri Jr. gana porque el kirchnerismo jamás hizo una denuncia y una investigación profunda de la patria contratista de los '90. De haberla hecha tanto Franco Macri como Macri Jr. no se podrían presentar para nada. En cambio de eso los Kirchner le regalaron el Belgrano Cargas a Franco Macri (y a Pedraza) y le perdonaron la deuda de 100 palos del correo. Hoy Franco Macri es kirchnerista 100% y acompaña a la presidenta en sus viajes.


Obviamente, los K no hicieron esa investigación porque caerían ellos mismos. O cuantos corruptos de los '90 están presos? Si todos los casi todos los menemistas están en el goberno K! Hasta los propios Menem y Dromi apoyan a los K!

Los limites de la """centroizquierda""" terminan trayendo a la derecha.

Victor dijo...

Estimado Atilio Boron. Coincido plenamente con su análisis. Es a mi entender, lo más claro que he leído al respecto. Lo sociológicamente mas importante que subraya, lo de los pobres sin conciencia de clase, (que es una obviedad para quien ha leído algo) también se aplica para los no pobres y es fácil de entender si conocemos el mecanismo por el cual nuestro cerebro elabora estas cuestiones. Y es muuuy importante si entendemos las condiciones materiales actuales de nuestra sociedad, por el gran espectro de población que significa. Lo que creo que para el no entendido suena mal es el término "prepotencia", y eso los conduce al error de creer que se intenta irracionalizar a los pobres. Un ejemplo sería: el casamiento (ignoro el númeral)con una señorita de clase alta y su viaje de bodas a Francia, deliciosamente editado por un aparato publicitario, que haría poner verde de envidia a Goebbels.
Me carcome una duda. Este análisis que puede sonar obvio para algunos con el diario del lunes, supongo ya lo habría elaborado antes del comicio. De ser así, no pudo comunicarlo, no quizo ó fue desechado por la gente afin al Kirchnerismo?
Saludos

Anónimo dijo...

Hola, coincido en tu analisis y es lo mejor que lei.. el unico detalle seria que Filmus fue parte de la fiesta Menemista como intelectual, en el armado de la Ley Federal de Educacion.
Estudio Profesorado en Historia en La Universidad de la pampa y leemos trabajos de filmus de principios de los 90.
Se puede ver claro en un texto de devenido en K Pablo Imen.
saludos

Fabio dijo...

Estimado Atilio: coincido en líneas generales con su análisis, detalle más, detalle menos, pero me parece que está dejando de lado un punto 11) que considero fundamental: la falta absoluta de militancia que proponen las "nuevas" formas del FPV, algo así como un "grupo Sushi" aggiornado.

Leía unos días atrás a un muchacho que se declaraba peronista él y su familia desde que el peronismo existe, y se ubicaba a sí mismo dentro del imaginario que el "medio pelo" concibe como "peronista": morocho, pobre, cumbiero, "popular" (???). Fuera de su auto descripción, comentaba este muchacho como todos los sectores de militancia fueron dejados de lado, ignorados, ninguneados o, a lo sumo, usados como empleados y mano de obra barata.

Por otra parte, ese imaginario del "medio pelo" existe, es real, y en oposición a la representación política encarnada en ese muchacho (negro, pobre, cumbiero) la opción del FPV era un Gonzalo Toyos Martinez de Ibarreta, comunero electo del FPV en Palermo.

No quiero irme más lejos ni divagar, pero ese mismo escenario ya está configurado en provincia de Buenos Aires, donde el FPVdecidió regalarle las elecciones en bandeja a De Narvaez / Duhalde. Y cuando desde el FPV ya se dan por perdidas Córdoba y Santa Fe, nadie se da cuenta que si no reaccionan también perderán Buenos Aires. O sea: el FPV está en una instancia donde ellos reconocen que van a perder en la segunda y tercera provincia, aunque no lo reconozcan es posible que pierdan en provincia, y Capital ya está demostrado que muy bien no les va a ir. O sea: perder en las secciones donde se concentran más del 70% de los votos totales.

Bueno, creo que ese punto, el "peronismo sin Perón" (en este caso sin PJ) que ya intentase Vandor y luego Menem (con más éxito hasta que le metieron a un Kirchner por la ventana) es la clave no sólo de una derrota reciente, sino de una derrota futura

12 Docentes dijo...

Hay algo paradojal, Atilio. La carga del análisis está puesta en acciones y omisiones -principalmente en el FpV- que componen lo que habitualmente consideraríamos factores muy superestructurales. Pero a mi me parece que el actor central del triunfo de Macri, de ninguna manera el único, son los sectores medios (ciertamente una entidad más ideológica que "social", sí). Mi hipótesis es doble: 1) votó con un fuerte componente clasista que la inclinó a la oferta más conservadora (con chances) en el distrito; 2) tenía un nucleo de convencimiento en esto que la hacía invulnerable a toda seducción eventual en contrario.
En otras palabras: si la fórmula Filmus hubiese hecho lo que sugerís, y se hubiese abstenido de cometer cuanta cagada le indicas, aún así, había un componente pétreo de clase media que NO HUBIESE VOTADO A OTRO QUE NO FUERA el Sr. que ganó. Es contrafáctico lo que digo. Es una intuición nada más.
Yo, el domingo 3 de julio, escribí una notita en 12docentes que daba cuenta de la imposibilidad casi irremontable de destronar al actual y rústico Jefe de Gobierno. Pensé en 5 puntos porcentuales. Me quedé corto, cortísimo. Decía que había un margen que Filmus necesitaría para el ballottaje y que -agotada la recaudación de votantes de otras fuerzas de la primera vuelta- no tendría manera de captar si no era directamente de la cantera de votos del macrismo. Eso se amplió a 19 puntos y lo vuelven practicamente imposible.
Podría ocurrir lo que a César Borgia. Pero sería un exceso confiar en la biología habiendo tantas otras cuestiones a mano...

Un abrazo grande, Atilio!

Ignacio Marengo dijo...

Bueno el análisis. Coincide un poco con lo que yo ya venía pensando, aunque discrepo en algunos puntos: Fue Macri el que se negó a debatir (en el debate de la universidad fue el único candidato ausente). De todos modos Flmus debió haber ido a TN (está bien que no hay que dejar de lado "los principios", como él argumentó al no ir, pero no hay que exagerar, a veces es necesario sumergirse en el barro, que en este caso no implicaba transformarse en corrupto, ni mucho menos). Tampoco coincido en eso de que el gobierno nacional no hizo nada por la ciudad, como por ejemplo ampliar la red de subtes, porque fue justamente eso lo que hizo, ampliar la línea E. También he visto a Filmus hacer propuestas concretas y no sólo hablar de generalidades, pero es verdad que no puso el acento en eso. En cuanto a Fito, creo que nadio lo mandó a decir nada, él habló por su cuenta. Pero lo peor de todo no son todos los errores que cometió Filmus en su campaña, sino que por lo visto la está embarrando más de cara a los días que le quedan hasta el 31. Yo creo que este llamado al resto de las fuerzas para "un gobierno de coalición" va a ser leído por el electorado como un intento desesperado de sumar fuerzas, no importa de donde vengan. Además es obvio que se tiene que concentrar en seducir a los votantes y no a sus dirigentes. Especialmente a unos cuantos de los que votaron a Macri. No vivo en Buenos Aires, resido en la provincia de Córdoba, pero me interesa el tema. Su análisis es la mejor explicación que he visto hasta ahora sobre los resultados de esta elección.

Javier P dijo...

Soy un joven de 19 años, me identifico con el kirchnerismo, basicamente y rapidamente por mis recuerdos de salir a golpear cacerolas en la esquina de mi casa y ver por television como le pegaban a la gente en plaza de mayo, creo que sabe a que me refiero y no hace falta extenderlo más. Esta muy bueno lo que escribió, pero creo que pasó por alto un punto que estuvo al borde de tocar. Bien dijo que en Recoleta era evidente lograr altos votos, yo mismo veía por Las Heras las publicidades de Macri en el gobierno, Perez en Recoleta... pero no así en otros barrios. Bueno... el punto que pasó por alto fue el problema en el Indoamericano (como ejemplo claro) un altercado que sea por el origen que sea, desde imigraciones desmedidas pasando por problemas habitacionales hasta educación y salud, creo que fue las claras posiciones del sector sur. La gente de las villas (cometo un error si digo que no votan en cantidad?) con la aparición de un "lider barrial" (no recuerdo el nombre) que decía tener simpatía con el gobierno nacional y encabezaba y ordenaba parte de la toma del parque y del otro lado la gente de los barrios "no villas" llamese monoblock o edificios, gente que asipra a ser de clase media, que estaban claramente en la postura "anti villero" ya que ese lugar iba a ser un parque para el barrio y demás.. tomaron en este sentido el discurso xenófobo que tuvo Macri contra la gente que tomaba el parque, creo que este es un punto central del voto en la zona sur..
Abrazo

Dona dijo...

DISCULPÁNDOME POR LO LARGUERA – CULPA DE BORON QUE INVITA A DISCUTIR – ME VEO OBLIGADA A DIVDIR EL COMENTARIO EN DOS
Comparto todo lo esencial de las críticas a la campaña. Es más, las hice llegar a Filmus opiniones parecidas antes de las elecciones. Lástima algunos toquecitos menores que hacen ruido en la crítica ¿quién dijo que fue Cristina la que “no lo dejó” ir a TN? Yo no tengo datos, pero conociendo a la cabeza dura de Daniel, creo que no hubiera ido así Cristina lo hubiera mandado (y fue un error). Tampoco estoy de acuerdo con lo de Cabandié. Uno, ya se foguró durante un mandato.Dos, si queremos salirnos de los viejos aparatos, es imprescindible formar cuadros nuevos. Tres, ¿quién había tan “instalado”? En cuanto a las encuestas “truchas”, me parece que prácticamente todas las encuestadoras pifiaron en los números, no solo las que son más afines al gobierno. Sin que eso quite la necesidad de estar alerta frente a la posibilidad del “diario de Irigoyen”. También creo que Fito no merece que se lo califique de “vocero oficioso” del gobierno, primero porque Fito tiene estatura para ser solo vocero de sí mismo (¿no se acuerda de una famosa columna suya en los `90 contra Longobardi al que llamaba “hijo de Neustadt”?) y segundo porque Filmus y todos vieron de inmediato lo inoportuno de su diatriba catártica y se diferenciaron de inmediato. Roberto Caballero, director de Tiempo Argentino, editorializó su desacuerdo esa misma tarde.Pero, como dije, éstos son detalles sin importancia.
Me preocupa más un tema de fondo: cómo se transforma en acción política útil un pensamiento teórico que en lo formal parece consistente. Todos conocemos que en opinión de Borón es una trampa hablar de la necesidad de “profundizar el modelo”, porque, en última instancia, éste que tenemos ahora es en sus rasgos fundamentales el mismo modelo neoliberal que inició la dictadura. Y eso a pesar de las medidas económicas y sociales positivas que generosamente le reconoce al gobierno. Ahora bien, esa caracterización ofrece algunos problemas. El primero es que querría decir que, después de todo, con un modelo neoliberal se puede recuparar el empleo, reabrir centros de producción, mejorar la situación social de grandes sectores, manejarse bien con la deuda previamente acumulada sin que signifique una catástrofe para el país. ¿Sería cierta entonces la teoría del “derrame”? ¿O será que a veces conviene recordar algunos conceptos dialécticos referidos a la cantidad y la calidad, antítesis y síntesis? ¿No convendrá preguntarse qué rasgos deberían conservarse para poder hablar de “identidad” entre dos estructuras? ¿No sería bueno confrontar algunos datos antes de hablar de “primarización de la economía”, por ejemplo que en el 2009 las exportaciones de manufacturas de origen industrial (34%) fueron superiores a las de origen agropecuario (32%) y casi triplicaron las de los productos primarios (12%)? Y si es cierto que la sojización es un problema – de difíci solución mientras su rentabilidad triplique la de las otras explotaciones agropecuarias – en lugar de preguntarse qué sería de los Kirchner sin la soja, como hace Luis Alberto Romero en Clarín, ¿no convendría preguntarse qué sería de la soja sin los Kirchner? Hablando de “modelos” ¿no volveríamos al del Centenario? Me parece que este momento del mundo no es el que mejor permite equiparar el camino que sigue la Argentina con los modelos neoliberales. CONTINUA ABAJO …

Dona dijo...

CONTINUACIÓN Pero mucho más importante aún que definir a qué llamamos “modelo” – después de todo la terminología es siempre convencional - y aceptando y coincidiendo con los enormes problemas que aún pesan sobre la llevada a la práctica de un “crecimiento económico que reduzca radicalmente la pobreza y la desigualdad, amplíe la inclusión social, garantice el disfrute de los derechos sociales, mejore la calidad de los servicos públicos y de bienes públicos fundamentales como la salud y la educación”, aún coincidiendo, como coincido, con eso, queda en pie el pequeño problema de cómo lograrlo. El propio Borón lo dice aquí arriba: “una nueva agenda de transformaciones profundas de la vida económica y social sólo será viable si se cuenta con la movilización y organización autónoma de los sectores populares, al margen de los desgastados, desprestigiados e inservibles aparatos cegetistas o pejotistas con los cuales el gobierno intentó, infructuosamente, neutralizar la reacción de los “agrarios” durante la discusión de la 125”. De nuevo varias preguntas. ¿Con qué había que hacerle frente a los agrarios? ¿Con la CTA de Lozano y De Gennaro que estaban empeñados en cuidar el bolsillo de los sojeros? ¿Con Wilma Ripoll que levantaba El Capital detrás de la Virgen de Itatí de Llambías? ¿Con Pino que hacía la plancha? ¿O con la fuerzas de Democracia Avanzada? No solo el movimiento obrero organizado fue a las plazas entonces, incluyendo la mitad de la CTA, también fueron muchísimos movimientos sociales, los intelectales de Carta Abierta, músicos, actores, ciudadanos varios. Y, con todo, la acumulación de fuerzas no alcanzó para darle ese pequeño mordisquito adicional a la renta de la soja que significaba la 125.
Es bueno entonces plantear hacia dónde hay que ir, qué graves problemas quedan por resolver, cómo empujamos para que eso ocurra.Pero hay que tener en cuenta una regla de infalible cumplimiento: si en cada momento histórico no se identifica qué es lo mejor que se puede hacer y con qué furzas es posible hacerlo, se termina infaliblemente siendo funcional a las fuerzas que, estoy segura, no sería la intención de Borón favorecer.

Osvaldo dijo...

Estimado Borón, hace mucho que te sigo mediante tus notas, que abarcan diferentes planos. La que presentas aquí, analizando la derrota del domingo 10 de quienes nos sentimos identificados con todo lo que NO representa Macri y sus seguidores, es interesante y está inteligentemente planteada pero omite algunos aspectos que me parecen de mucha importancia.
Desde mi punto de vista y tratando de dejar de lado todo lo que ya han señalado otros lectores, diré que, entre otros, existe un factor de peso que ha jugado en el resultado y es el cultural. La dictadura y todo lo que le siguió, pero especialmente el período neoliberal menemista, ha quitado a la política su papel de herramienta de transformación y la ha desprestigiado como tal. En este resultado, el papel de los medios de comunicación no es inocente, sino todo lo contrario. Es más, sostengo que el desprestigio de la política es una consecuencia buscada por los medios de comunicación, actuando como herramienta de transformación cultural. A ello ha contribuido la corrupción instalada como un distintivo del neoliberalismo, entre los políticos y luego, en la sociedad, como parte de los nuevos valores que ésta fue incorporando, justificándose en los actos corruptos de los políticos, especialmente en los peores años de la crisis económica. (Pero conviene recordar también que no hay corrupto sin corruptor)
Podríamos dar a esto un punto de arranque que, para mí, está en los comienzos de la década de los ’70, con la creación de la Comisión Trilateral. Este organismo privado ha venido fijando las políticas que, hasta hoy, nos rigen y que incluyen la restricción de la democracia y de su ejercicio; la disminución de la educación pública sostenida por el Estado y su progresiva sustitución por la educación privada, orientada en el sentido que las grandes empresas que conforman la CT, lo necesiten. Esas políticas se han dirigido a borrar el concepto de soberanía nacional así como las fronteras físicas y legales que la anterior etapa de desarrollo del capitalismo habían fijado, al tiempo que buscan identificar y apropiarse de los recursos naturales necesarios como materias primas de sus procesos. Hay muchas otras ideas que se han llevado a la práctica y que no puedo desarrollar aquí, como es obvio, pero sí voy a señalar que las políticas de la Trilateral, se combinaron con las ideas neoliberales y el fenómeno de la globalización e incluyeron la transformación de organismos como el FMI y el BM que pasaron a ser los ejecutores de ellas. No es casual que durante la vigencia del neoliberal menemismo, los programas del BM también se hayan impuesto en la educación.
En todo este proceso, el papel de los medios de comunicación no ha sido menor, por el contrario, ha sido fijado por la CT, señalándolos como elementos necesarios para sus objetivos. Y también la CT ha sido conciente que esta era una transformación que requería de unos 10 a 20 años para ser llevada a la práctica.
SIGUE...

Osvaldo dijo...

Con lo anterior quiero significar otro de los aspectos que creo han jugado su papel en la derrota y es la contradicción entre la afirmación de que el gobierno hace política, toma decisiones políticas, ha recuperado la política como herramienta de construcción y la pasividad política con que se ha encarado la campaña. Los que han hecho campaña -a mi juicio- se han equivocado al negarse a otorgarle a la política su papel, o al no verlo...
Si es que es cierto que “no se podía dar un paso sin la aprobación de la Rosada”, como muchos señalan, entonces la responsabilidad de la derrota está en la ceguera política de quienes verdaderamente dirigían la campaña. Porque si se ha recuperado la política para las decisiones gubernamentales, ésta también debe ser recuperada para y por la sociedad.
He intentado recoger opiniones de votantes y he encontrado respuestas insólitas -pero al mismo tiempo indicativas del tremendo cambio logrado por las políticas de la Trilateral, llevadas a la práctica, entre otros, por los medios de comunicación- como, por ejemplo, de alguien a quien “me da igual quien gobierne” porque “mi vida no cambia” y a quien no “me gusta votar” y entonces, “sabiendo que iba a ganar Macri, lo he votado para que no haya segunda vuelta”. O sea que el neoliberalismo nos ha ganada la batalla cultural. Y lo mas lamentable de esto es que pareciera tenerla ganada hasta en la cabeza de muchos dirigentes que pretenden ser reconocidos como transformadores de la realidad argentina. Y por tanto no orientan correctamente a la militancia; o ni siquiera la orientan...
Yo creo que la enseñanza más importante que nos deja esta derrota es que es absolutamente necesario retomar la idea acerca de la política como herramienta de transformación y que hasta los funcionarios deben reeducarse en esta idea, sabiendo que, también esta como la de la CT, es una tarea que no se agotará en el corto plazo.
Es cierto que no se le puede pedir a las masas una respuesta por la que no se ha trabajado para conseguirla pero, aún así, no me parece aplicable el poema de Bertold Brecht con que cierras tu análisis, a este caso.
Cordialmente.
Osvaldo Corvalán.

Osvaldo dijo...

Y un último punto, atendiendo a lo expresado por Dana al final de su segunda intervención: “hay que tener en cuenta una regla de infalible cumplimiento: si en cada momento histórico no se identifica qué es lo mejor que se puede hacer y con qué fuerzas es posible hacerlo, se termina infaliblemente siendo funcional a las fuerzas que, estoy segura, no sería la intención de Borón favorecer.”
Es cierto que el kirchnerismo no ha roto aún el núcleo duro del “modelo” neoliberal pero, suponiendo que se proponga realmente hacerlo, no puede no atender a la relación de fuerzas realmente existente. Y lo concreto es que la relación de fuerzas no le es aún favorable. De modo que no me parece correcto exigir al gobierno acciones que ninguno estaría en condiciones de realizar y acusarlo por no llevarlas adelante. Por poner un ejemplo, estamos viendo como resiste Clarín el avance de las investigaciones acerca de su papel cómplice en la dictadura y los beneficios que le han resultado de él, a la par del apoyo ideológico con que cuenta en medios judiciales y legislativos, con diputados que se niegan a integrarse al organismo directivo definido por la Ley de Comunicación Audiovisual.

Osvaldo.

Mercedes dijo...

A pocos días de las elecciones del domingo 10, un puñadito de personas, en Comodoro Py, esperamos la sentencia a los asesinos del Vesubio. Vi los rostros de los genocidas y los sentí tan acompañados... Nunca estuvieron solos, ni antes ni ahora...

FOLLADOR DE PROSTIS dijo...

El derechista duro d macri c retiro d las elecciones presidenciales,sera xq sabia q fuera d bs as no existe??? cual es la opinion del legendario intelectual d izquierda atilio boron?? cree q macri en las presidenciales no llega ni al a la vuelta d la esquina?

Fulano dijo...

Fulano

El kirchnerismo no se olvidó de la gestión. Ese es el punto. El kircherismo, con sus candidatos, criticó que hizo menos estaciones de subte, que no utilizó todo el presupuesto que tenía para educación, le discutió en términos de gestión, no de ideología. ¿Qué le van a discutir en términos de la vivienda? Cuando son socios en las corporaciones de la ciudad. ¿Qué le van a discutir en torno a lo público? Cuando son socios de las privatizadas. Porque Macri no es muy diferente a los gobernadores kirchneristas, a cierto sector del peronismo. Si Macri tiene su fino Palacios, Tomada tiene a su Pedraza. Hay una crisis política muy interesante. Los partidos políticos vuelven a tener su crisis. El claro ejemplo es Proyecto Sur y todos los partidos políticos que lo acompañaron. Ni siquiera tienen en claro qué decir frente al ballotage. Y los oportunistas, están desolados, porque ni siquiera le sirvió para mucho. Y esto nos tiene que ser claros en una cosa. Ni siquiera los votantes de Zamora son puros de izquierda. A Pino no solamente lo votó la centro izquierda, algunos podrán votar a Macri tranquilamente (por eso el voto libre)

Mario Urani dijo...

Atilio:
Soy psicoanalista y quiero aportarle alguna otra lectura.
Leí su decálogo y comparto algunas de las cosas dichas ahí, otras no.Voy a señalar una en lo escencial que comparto auqnue con matices y otra que no.
El recorte de Maquiavelo sobre los adulones es muy bueno. Yo creo que a este gobierno le vendrìa bien un poco de I-Ching, el libro oracular de la primer dinastìa de emperadores chino. Se hubiesen evitado el efecto boomerang por ud, descripto. Los emperadores consultaban este libro acerca de los actos y las conductas de los soberanos,tenían dudas. La actitud de humildad es escencial (la que MAcri sobreactúa ahora orientado por las consultoras de mercado). Bachelet terminó con altísima popularidad aún no cambiando nada escencial en Chile, muchìsimo menos que Cristina.
Sin embargo ésta última aparece como no consultando a nadie (sumado a la muerte N.Kirchner) una mujer que no duda y ademàs va por el país alineando gobernantes no llama al deseo.
Por el contrario produce ganas de pararla un poco.
Lo que no comparto de su escrito es que ud. enumere estos puntos como si estuviesen en el mismo plano, cuando son bien diferentes los puntos de su análisis y por los tanto distintos grados de imortancia.
Yo no peyorativizaría "la mercadotecnia". En los análisis de investigación trabajan antropólogos, sociólogos, psicólogos, psicoanlistas y expertos en marketing. Existe la investigaciòn "cualitativa" donde no prima la lectura tècnica sino por el contrario, las categorìas y herramientas de anàlisis son en oportunidades las màs finas de las ciencias sociales del S.XX. No es poca cosa.Los que conocen a Marx, Frued Sartre o Foucoult tambièn trabajan en mercadoctenia porque es redituable. Y la construcciòn de la marca PRO lleva varios años ya, podemos criticar a la Coca Cola o a Ford, pero eso no produce que en la sociedad actual nadie deje de comsumirlas. Son marcas que llegaron a su nivel óptimo.
La imagen construida por Macri fue crucial. No fue a la universidad como estrategia: los políticos hablan de cosas aburridas mientras èl le indica al periodista de La NAción que no hablen de política sino de sexo. Susana ya estaba disciplinada por la mercadotecnia (canal 11 tambièn està en campaña PRO)y lo primero que le dijo es "no vamos a hablar de política". Ël no dicute polìtica porque èl es "un común", uno màs. La gràfica acompañó esta imagen abrazado a los vecinos, charlando con ellos, actitudes amables, con una carga emocional muy positiva. Como un amigo, un muchacho de barrio. Cosa que tambièn tenìa Nèstor K.
Que sea rico tampoco le juega en contra porque en marketing se habla de un concepto el "aspiracional". Resuelve imaginariamente la contradicciòn de clase porque Macri representa un "aspiracional" que atraviesa todas las capas sociales.

El punto que no comparto es que ud. avanzo en su escrito criticando casi toda la política del kirchnerismo y ahì es donde yo noto que ud. comete exesos que lo llevan a escribir sino estoy mal informado, inexactitudes. Especìfiamente cuando habla de política regresiva en materia impositiva.¿En què se basa para afirmar ésto?
Le acerco 2 artículos que explican lo inexacto de sus afirmaciones. Creo por otro lado que es obvio que no se recuerda en la historia de nuestro paìs un nivel de retenciones a las exportaciones del agro como el existente, cercanas al 40% a las ganancias extrordinarias de este sector.
Le dejo los artículos, si ud tiene material que corrobore sus dichos le pido pueda compratirlos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-170894-2011-06-27.html

saludos

Mario Urani dijo...

Olvidé mencionar entre los que trabajan en investigaciòn de mercado cualitativa a los cientistas de la comunicaciòn.

Anónimo dijo...

me preocupa el modelo K que va encontra de los pueblos originarios. ¿cómo hacer para ser kirchnerista y al mismo tiempo luchar para emanciparnos de Barrick Gold? Galeano está con los militantes del agua. ¿cómo se puede hacer para unir las luchas? me gusta Atilio Borón pero me gusta más la gente de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) que algunos gobernadores K. hasta qué punto luchar por el agua es hacerle el juego a la derecha. ¡no voto en capital por suerte! me preocupa todo lo que dije porque mi familia y mis profesoras progres urbanos son todos K pero mis compañeros del centro de estudiantes y de las asambleas socio ambientales no lo son. son todos de izquierda o anti soja y minería o son nativos más naturales o son intelectuales de la democracia, periodistas de originarios y minería y no son k.

Anónimo dijo...

ah! perdón me olvidaba. no escribií todo eso para arruinar la página. yo leí el libro del primer libro del ENEOB y me encantó aprender mucho con Atilio sobre Organismos Internacionales y mercantilización del conocimiento. por eso lo digo con mucho dolor. porque hay jóvenes en Bs As ayudando a difundir lo de la megaminería porque no tienen los medios. es un trabajo de hormiga. y Atilio mismo en un video dice que EEUU viene por los recursos. por eso. lo veo muy contradictorio. me gustaría poder entender la lógica mejor.

Anónimo dijo...

acabo de buscar cosas en internet y me quedó claro que Atilio Borón está en contra de la minería y de profundizar el modelo. ahora ponienda cristina + minería en youtube el discurso pro minero es indignante. los que estuvimos en esas luchas poniéndole el cuerpo en 2008 cuando estaba todo silenciado no la podemos votar. Cuando pusimos una carpa con gente de mendoza frente al congreso estaba llendo de gendarmes por la mañana. costó un montón conseguir el permiso. eso por dar un ejemplo. Galeano este año dedicó su doctorado honoris causa a los militantes del agua en la Universidad Nacional de Cuyo. los kirchneristas progresistas se callan. se de muchos periodistas de tv y radio que trabajan para el kirchnerismo q no quieren minería. la misma hebe y ni hablar cortiñas q adhirió a la denuncia de la Barrick y estuvo con la represión de Andalgalá. yo veo que el modelo se va a profundizar. sobre todo con Gioja y Beder Herrera que parece les está llendo bien. espero estar equivocada.

Anónimo dijo...

perdón me equivoqué ayer no eran gendarmes. eran muchos policiás de negro aquella vez en 2008 para el ayuno de congreso. dien que este año la cámpora defendió a cristina de una marcha anti minera en mendoza. ¿por qué estar del lado de cristina si la geopolítica dice que las próximas guerras son del agua? ya sé que el tema era Filmus pero lo de Adosac fue lamentable con Tomada. yo traigo la cultura del paro de mis docentes que paraban por las políticas neoliberales que profundizaron lo que empezó la dictadura. los docentes de adosac de santa cruz (la provincia en donde los KK fueron pioneros con cerro vanguardia). no veo mejorías. pero no sigo con la minería porque son muchas provincias y muchos gobernadores K que me llevaría mucho tiempo. no quiero ocupar todo el blog. hay que escuchar a Darío Aranda en you tube sobre Derechos Humanos de Originarios o a Maristella Svampa sobre el discurso de desarrollo en latinoamérica. fue panelista en el FORO como Atilio. También me gustó Claudio Kats.

Anónimo dijo...

aquí tienen el link sobre la relación de la Barrick con Pinochet y Macri entre otros.

http://www.noalamina.org/mineria-argentina/mineria-general/iquienes-estan-detras-de-la-barrick-gold

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Borón y el resto de los comentaristas:
Un gusto leer la entrada y sus comentarios.
Arrimo unas pequeñas ideas:

El progresismo porteño rechaza al peronismo y rechaza los candidatos que éste le ofrece, aún si los propone el kirchnerismo.

Por caso: en las elecciones porteñas de 2007, Macri ganó la Jefatura de Gobierno porque el kirchnerismo prefirió postular candidatos propios, antes que aceptar la entrega incondicional solapada que le proponía Jorge Telerman. Cristina persiste en ese criterio, o gana con tropa propia o nada.

¿Uds. perciben el lamentable nivel de información que manejan las personas para votar? El dueño del quiosco donde almuerzo, la chica que lo ayuda, el encargado de la pinturería de enfrente que comparte el almuerzo, mis dos compañeras de trabajo de Villa Lugano (una morocha y la otra hija y nieta de milico subalterno), mi propia esposa. Háblenles de "fortalecimiento del mercado interno". ¡Cuánta gente no puede relacionarse su bienestar actual con las políticas nacionales!
¿Intentaron razonar con personas como las que describo? Imposible, alguno hasta quiso agredirme fisicamente.

Alfredo

Hua Cai dijo...

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