Hola, va una nota que, en forma abreviada, publica el día de hoy, Sábado 12 de Febrero, Página/12.



¿Un Octubre del mundo árabe?

El discurso pronunciado el jueves por Hosni Mubarak cayó como un balde de agua helada sobre los manifestantes reunidos en la  Plaza Tahrir de El Cairo. Había cundido la ilusión de que el vetusto dictador anunciaría su retiro de la vida pública y que abriría las puertas para constituir ... (clic abajo para continuar) un “comité de salvación nacional” para hacerse provisoriamente cargo del gobierno, convocar a una asamblea constituyente, establecer una nueva institucionalidad democrática, llamar a elecciones y formar, finalmente, un gobierno legítimo. En lugar de eso Mubarak ratificó su continuidad en el mando hasta las programadas elecciones de septiembre, aún cuando  transfiriendo algunas de sus prerrogativas a su vicepresidente Omar Suleiman y otras, no demasiado especificadas, al alto mando militar. De hecho, lo que hizo fue decirle al pueblo movilizado desde hacía 17 días que todo había sido en vano. Lo suyo fue una postrera provocación, que en la mente de un argentino no podía sino recordar al absurdo discurso pronunciado por Fernando de la Rúa la noche del 19 de Diciembre del 2001. En ambos casos los mandatarios ya desahuciados pretendieron apagar el incendio arrojando gasolina sobre las llamas. Y así les fue. La formidable reacción que produjo el discurso de Mubarak desencadenó la “tormenta perfecta” tan temida por Hillary Clinton y el tirano egipcio tuvo que fugarse ignominiosamente de El Cairo para poder salvar su pellejo ... y su colosal fortuna.
          La renuncia de Mubarak significa no sólo su desaparición de la escena pública egipcia sino algo mucho más importante: el derrumbe de un régimen que poco después de la muerte de Nasser, en 1970, se había convertido en el gran gendarme regional de los Estados Unidos y en el paraguas protector de Israel, convalidando con su ascendiente sobre el mundo árabe el lento genocidio de la nación palestina. Tal como lo escribiera uno de los ideólogos del imperio en el New York Times, Thomas Friedman, “Egipto ya nunca volverá a ser lo que fue.” Efectivamente: y ese es el dolor de cabeza que tienen hoy los administradores imperiales porque el delicado tablero geopolítico de Medio Oriente saltó por los aires. Era una mesa de tres patas: Irán, Egipto e Israel. La primera pata fue quebrada por la revolución islámica en 1979; con dos, su inestabilidad se hizo crónica. Removida la pata egipcia, el tablero de la región crucial del planeta en materia petrolera se desbarató irreparablemente. Estados Unidos, sostén financiero y político del régimen por cuarenta años demostró su impotencia cuando las masas egipcias se adueñaron de calles y plazas y tuvo que resignarse a ser un sorprendido espectador de la crisis, una lección de la cual los pueblos de todo el mundo deberían tomar nota.
Ahora,  el tantas veces mentado “efecto dominó” dejó de ser una pesadilla de los imperialistas para convertirse en una realidad: no había pasado una hora de conocida la noticia de la renuncia de Mubarak cuando las masas copaban las calles de las principales ciudades de Medio Oriente, y de manera multitudinaria en Argelia, para celebrar la caída del régimen. Ya los tiranos de Jordania y Yemen se habían visto obligados a hacer algunas pequeñas, oportunistas y demagógicas concesiones y en la mismísima Arabia Saudita -donde los partidos políticos están expresamente prohibidos- anteayer se anunció públicamente la formación de uno que, para estupor universal, no fue inmediatamente  disuelto y sus líderes encarcelados por el régimen. El rey Abdullah, gran amigo de EEUU y a quien, para delicia del complejo militar-industrial, le acaba de adquirir armamentos por valor de 60.000 millones de dólares, está oportunamente poniendo sus barbas en remojo para evitar ser afeitado en seco por sus opositores.
          En 18 heroicas jornadas de lucha el pueblo egipcio fue el gran protagonista de un acontecimiento que el viejo Hegel no hubiera dudado de caracterizar como de significación “histórico universal.” Le puso una bisagra a la historia moderna del mundo árabe. No se conquistó todavía la democracia, cuyo logro requerirá enormes esfuerzos : una presencia constante en las calles, perfeccionar las estructuras organizativas y forjar una conciencia política, todo lo cual impediría que la victoria popular sea escamoteada por las fuerzas de la reacción, aún agazapadas entre las ruinas del régimen, o en los titubeos de un sector de la oposición que simplemente aspira a liberalizar módicamente al régimen político preservando el modelo neoliberal causante del holocausto social del Egipto contemporáneo. Se ganó una primera gran batalla, pero vendrán muchas más. Este Febrero del 2011 bien podría resultar la re-edición de otro, acontecido en 1917,  en Rusia, donde también se ganó una crucial  batalla que ocho meses más tarde daría nacimiento a una revolución que, con sus logros y sus defectos, cambió el curso de la historia contemporánea. Es demasiado pronto para formular pronósticos de largo plazo. Pero, ¿quién podría ahora atreverse a descartar la posibilidad de que el mundo árabe también tenga su Octubre?  



7 comentarios:

Claudio Tarulli dijo...

Ciertamente los acontecimientos de la rebelión egipcia nos dejan azorados frente a los cambios que se están gestando ante nuestros ojos. Puede que sea que muchos de nosotros, no hace demasiado tiempo, pensábamos imposible ser protagonistas de estos cambios y rebeliones (testigos en el caso egipcio, para ser más exactos) y por ende nos resulte un sacudón que nos devuelve al curso de la historia donde los pueblos aprenden a parir su propio destino.
El imperio, sus voceros, nos anunciaron en 1989 que la historia había concluído con el triunfo definitivo del capitalismo en su versión mas brutal y retrógrada: la fase neoliberal. Pero los pueblos están demostrando, con su coraje e ilusión, que la historia continúa. Es impresionante observar el caudal de energía popular para luchar por los derechos, la cultura, una vida digna, la soberanía, que el imperialismo y sus gerentes locales pretenden quitarnos.
Como bien decis Atilio, no se conquistó aún la democracia. Se abre ahora un nuevo escenario en donde las cuestiones internacionales van tener una enorme incidencia. Por tanto los sectores populares deberán generar un espacio de unidad férrea frente al enemigo interno y externo, ponderar correctamente la correlación de fuerzas y organizarse para dar la lucha en todos esos frentes.
Parafraseando al Che, por uno, dos, tres, muchos Egiptos .....!!!

Alejandro J.Román dijo...

me parece prematuro calificar y sin que pase por una expresión de deseo, creer que un hecho histórico fundacional como fuera el "Octubre rojo de 1917 , sea comparable a los hechos que venimos observando en el mundo árabe...

María Esther dijo...

Muy respetuosa de la nota del querido Atilio, también creo que los acontecimientos de Egipto solo pasa por una expresión de deseos para muchos el compararla con el "octubre rojo de 1917", dado que aquel derrocamiento del Zar de Rusia y la constitución de un gobierno de transición en su composición social dista mucho al de Egipto.
Aún con la información limitada que tenemos de lo que ocurre en Medio Oriente mas se parece al 19 y 20 de diciembre de 2001 nuestro ... porque no se verifica -ojalá que el tiempo demuestre lo contrario- la constitución de un poder popular de gobierno que rompa o bien se encamine a la ruptura de esas estructuras dictariales al servicio del imperio yankee; pero también es cierto que timidamente se avisora el hartazgo de los pueblos de medio oriente contra esas politicas que los subyuga

Alejandro J.Román dijo...

Octubre de 1917 , fué un hecho histórico fundacional . Me parece prematuro comparar esto con los eventos cargados de verdadero espontaneismo que venimos observando en el mundo árabe. Es cierto que se ha librado una batalla en las calles del Cairo y de Túnez , como asi también en Yemen , pero la madre de las batallas contra el imperialismo , todavia esta en pañales en el mundo árabe. La acumulación de fuerzas y el sentido de la oportunidad estado dado por situaciones de hecho larvadas en cada país. Pero es el comienzo , pero mientras sigan existiendo personajes como Mubarak , ayer nomas y un Suleiman hoy , sera infantil pensar que la revolución esta a la vuelta de la esquina , y mas si esta no ha sido capitalizada por una vanguardia de pura cepa islámica que de alguna manera permita reproducir algo símilar a la revolución de la república Islamica de Iran.

Santiago D. dijo...

Tengo 24 años, yo nunca antes habia vivido un acontecimiento como el de Egipto. Como joven militante veo en Egipto a la primer revolución de mi vida. No ha terminado la lucha, para vencer, la revolucion necesita avanzar constantemente, ganar posiciones, conquistar autoorganizacion desde abajo, como lo planteaba en una nota reciente Alan Woods.

Aun asi, pese a que esto recien empieza (y los medios de todo el mundo ya se estan matando por instalar que esto ya terminó) no puedo mas que sentir una loca y hermosa alegria por los vientos de cambio que depara el porvenir.

Viva la Revolución!
Viva la juventud!

Fabricio dijo...

disculpeme el atrevimiento Boron, pero lo que usted llama "nota en forma abreviada" en pagina 12, por lo que he leido en otros sitios SOLO carece del primer parrafo, fue un requerimiento del diario?? usted se presta a eso??

midi haytham dijo...

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