EEUU y los golpes militares en América Latina

 A continuación, el editorial de Cambio, el periódico oficial del Estado Plurincional de Bolivia, refiriendo al brillante discurso inaugural pronunciado por Evo en la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se realiza en Santa Cruz de la Sierra.


“Estoy convencido de que si los pueblos luchamos por nuestra dignidad y soberanía, eso no se lo puede hacer con bases militares, ni con intervenciones militares; todos, por más pequeños que seamos, países llamados subdesarrollados, en vías de desarrollo, tenemos  ... (clic abajo para continuar)
dignidad, tenemos soberanía”, aseguró el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, durante su discurso de apertura de la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se realiza en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Es que la paz no es compatible con la instalación de bases militares de potencias extranjeras en territorio de América Latina y del Caribe, porque más allá del discurso de que “son necesarias” para enfrentar “al narcotráfico” y al “terrorismo”, lo que buscan es consolidar la dependencia económica de nuestros pueblos y su sometimiento a los centros de poder mundial.

Y en la misma línea del Presidente boliviano, el filósofo y militante de la defensa de los derechos humanos, el estadounidense James Petras, aseguró hace poco que “el peligro más grande (particularmente para América Latina) es la postura militarista de Estados Unidos. Este es el gran peligro para todo el continente: la profundidad y la amplitud de esta política es una amenaza a corto plazo, no es cosa de pensar en los años venideros”.

Y, en este marco, tras escuchar el discurso de Evo y antes de que finalizara la jornada de trabajo en comisiones, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, abandonó precipitadamente la conferencia de ministros de Defensa, no sin antes advertir —en declaraciones a los periodistas que lo acompañaron a Santa Cruz— que “los países que están negociando con Irán en este terreno (industria nuclear) deben ser muy cautos y muy cuidadosos sobre cómo interactúan con los iraníes, respecto a sus motivos reales y qué es lo que realmente están intentando hacer”.

Es decir, Gates, fiel a la vieja política injerencista y colonialista de la Casa Blanca, advirtió a Bolivia y a otras naciojnes —entre ellas a Brasil, Venezuela y Ecuador, que en el ejercicio pleno de su soberanía suscribieron acuerdos de cooperación con Teheran— con qué países deben o no estrechar sus relaciones bilaterales, y con quienes evitar todo tipo de contactos.

No obstante, el Secretario de Defensa de Estados Unidos olvida un pequeño pero gran detalle, es que los gobiernos a quienes Washington cuestiona su legitimidad, porque los considera ‘hostiles’ a sus intereses, cuentan con un gran respaldo popular, son el resultado del ejercicio soberano de la democracia y edifican, junto a sus hermanos latinoamericanos, procesos de integración orientados a la liberación definitiva de sus pueblos.

En este contexto, la declaración de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, que lamenta “que el gobierno de Bolivia haya perdido una oportunidad para hacer progresos en los asuntos claves de la Conferencia que son: ‘Paz y Confianza en la Región’, ‘Democracia, Fuerzas Armadas y Sociedad’, y ‘Seguridad Regional y Desastres Naturales’”, es solamente un discurso, porque su política exterior, basada en la fuerza militar, evita que ninguno de esos postulados pueda ser alcanzado.

Es que la paz, la confianza, la democracia y la seguridad regional —temas clave de la Conferencia en pleno desarrollo— no se afianzarán mientras la Casa Blanca no revise la instalación nuevas bases militares en territorio latinoamericano ni retire las 14 que mantiene en Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

El comunicado de la legación diplomática agrega que “Estados Unidos seguirá apoyando los esfuerzos hemisféricos para fomentar la transparencia en el gasto de defensa con la esperanza de que las naciones de las Américas puedan servir como modelo para el mundo sobre cómo construir la confianza mutua”.

Sin embargo, si esta posición fuera sincera, lo primero que debería asumir la Casa Blanca es no sólo transparentar sus billonarios gastos militares, producto de las guerras que impone en varias regiones del mundo, sino frenar su industria de la muerte y la fabricación de nuevas armas de destrucción masiva que amenazan a la humanidad.

Durante su visita al Perú, el secretario de Estado adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, había señalado que la política exterior de Estados Unidos está orientada “a fortalecer las relaciones con todos los países de la región” y “cómo mejorar la condición de nuestra gente, cómo consolidar y fortalecer nuestras instituciones”, y se declaró “preocupado por los discursos agresivos y los militarismos excesivos en algunos países de Latinoamérica”.

A todas luces un discurso alejado de los hechos; porque las relaciones entre la potencia y los países latinoamericanos se fortalecerán sólo cuando la Casa Blanca renuncie a su secular política injerencista en asuntos ajenos en los países que considera aún ‘su patio trasero’; y ayudará a fortalecer la democracia y a nuestras instituciones cuando deje de conspirar contra gobiernos democráticos que ejercen plenamente la soberanía de sus pueblos.

Además, si Estados Unidos asume la lucha contra el narcotráfico libre de toda injerencia política, lo primero que debería hacer es respaldar el levantamiento del secreto bancario y reducir el creciente número de sus adictos a las drogas.

Es en este contexto que el presidente boliviano demandó a los asistentes a la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas a que “garanticen una democracia verdadera a los pueblos, respetando lo diferente que somos”.


La paz, la confianza, la democracia y la seguridad regional no se afianzarán mientras Estados Unidos no revise la instalación nuevas bases militares en territorio latinoamericano ni retire las 14 que mantiene en Centroamérica, Suramérica y el Caribe.

2 comentarios:

Nadie das dijo...

Un diálogo implica reconocer que así como yo tengo parte de la verdad, el otro también tiene su parte de la verdad. La persona inteligente debate su verdad pero también está atenta a lo que el otro puede aportarle.
De este tema y otros he escrito en mis blogs, especialmente en http://kalkiavatara.blogspot.com.

Prosigo: Respecto al tema en cuestión, la injerencia militar estadounidense, al final del camino, EE.UU. será nomás la potencia militar del continente, el centro de comando del poder no sólo militar, también económico y otros.
Pero ellos reconocerán que la sabiduría, el verdadero conocimiento científico, filosófico y espiritual, está en el sur y centro de América. Sobre estas cosas también escribo en ese mi blog, bajo el título de "la organización geopolítica".
Por ahora, es correcto que no le permitamos injerencia y que rechacemos de plano sus propuestas, puesto que ellos no reconocen nuestro lugar, nosotros no reconocemos el suyo.
Entonces es necesario el diálogo, para que esa "mutua confianza" surja, primero reconocernos como iguales... ¿cómo podemos hacer tal cosa? Cuando comprendamos que somos todos parte de una entidad mayor, de un Ser que nos engloba a todos y a todo, del cual somos como las partes del cuerpo o las ramas del árbol... Llámenlo dios, el planeta, el cosmos, el brahman, como quieran llamarlo, pero es urgente necesidad de reconocerlo y reconocernos.
Lean mis blogs, que allí lo explico todo.

Nadie das - el servidor de Nadie.

midi haytham dijo...

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