Palabras pronunciadas por Atilio Boron al recibir el Premio Internacional de la UNESCO José Martí

Centro de Estudios Martianos, La Habana, 17 de julio de 2009.


Sr. Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura de Cuba; Dr. Roberto Fernández Retamar, Presidente de Casa de las Américas; Don Armando Hart Dávalos, Director de la Oficina del Programa Martiano; Dra. Ana Sánchez Collazo, Directora del Centro de Estudios Martianos; Dr. Pierre Sané, Sub-Director General de la UNESCO para las Ciencias Sociales y las Humanidades, en representación de su Director General, Dr. Koichiro Matsuura; miembros del Cuerpo Diplomático, compañeros, amigas y amigos:

Es de rigor comenzar esta breve alocución manifestando lo honrado que me siento al recibir este premio, cuyo otorgamiento se produce en un momento muy especial de América Latina y del mundo.

Estamos inmersos en una nueva crisis general del capitalismo, la más grave y desafiante de toda su historia por la inédita combinación de varias crisis –energética, alimentaria, ecológica, de cambio climático, pobreza, etcétera- de larga gestación y que confluyen en este momento histórico.

Una crisis que pone en entredicho las perspectivas de sobrevivencia de la humanidad, pero ya no como producto de una guerra termonuclear sino como resultado de las fuerzas destructoras del capitalismo. Si el rey Midas de la mitología griega convertía en oro todo lo que tocaba, y caía víctima de ese don, el capitalismo convierte en mercancía todo lo que toca, desde los alimentos hasta las más elevadas manifestaciones del espíritu humano, pasando por la educación y la cultura y llegando, en esta loca carrera autodestructiva, hasta la propia naturaleza, fundamento último de la vida en nuestro planeta.

Una situación tan preocupante como la que describimos se combina en los países de Nuestra América con la reaparición de tendencias que muchos creían desaparecidas para siempre. Los tristes acontecimientos que hoy estamos viendo en Honduras son un penoso recordatorio de la fragilidad de los avances democráticos en el capitalismo y de la endémica, incurable, propensión de las clases dominantes de nuestros países a oponerse, con métodos cada vez más brutales, a las más sentidas aspiraciones de nuestros pueblos y los procesos emancipatorios en curso en la región.

Este complejo cuadro ratifica por enésima vez la pertinencia de las observaciones de José Martí, Apóstol de la independencia de Cuba, sobre los influjos negativos que ejerce sobre toda nuestra región lo que con toda propiedad denominara “la Roma americana.” Influjos que, dicho sea al pasar, poco o nada se modifican en función de las características de los ocasionales ocupantes de la Casa Blanca, sean éstas su extracción económica, su orientación ideológica o la pigmentación de su piel: un aristócrata como Teodoro Roosevelt, plebeyos como Ronald Reagan o Harry Truman, un magnate como John F. Kennedy o un afrodescendiente como Barack Obama son todos igualmente funcionales a la hora de desempeñar las tareas que les cabe como jefes del imperio. Hoy más que nunca es preciso no dejarse engañar por las apariencias.

Sería difícil exagerar la importancia de este esfuerzo conjunto de la República de Cuba y la UNESCO destinado a recuperar laAtilio Borón, recibe premio José Martí trascendencia universal del pensamiento de José Martí. Cubanísimo por su origen pero universal por el vuelo de su pensamiento, Martí es un pensador imprescindible de nuestro tiempo. Pocos anticiparon como él la importancia decisiva que habría de adquirir lo que más tarde Fidel, su más insigne discípulo, llamaría “la batalla de ideas.” En una de sus frases más recordadas Martí decía que “de pensamiento es la guerra que se nos libra, ganémosla a fuerza de pensamiento.” Hoy estamos en medio de esa batalla, en donde los beneficiarios de este injusto sistema disponen de formidables aparatos cuidadosamente diseñados, como lo recuerda Noam Chomsky, para modificar y controlar la conducta, las ideas y los sentimientos de los hombres y mujeres del planeta. El poder mediático de las clases dominantes del imperio y sus representantes locales nos obliga a librar esa guerra en condiciones sumamente desventajosas. Pese a ello, la violencia, los atropellos, las mentiras y las atrocidades que inexorablemente requiere un sistema que reposa sobre la injusticia y la degradación de la condición humana erosionan la eficacia de esos aparatos ideológicos, al paso que nuevas tecnologías de información y comunicación abren insospechadas posibilidades para contrarrestar los designios de los poderosos y librar una batalla contrahegemónica con crecientes probabilidades de éxito.

Pero la clarividencia de Martí no sólo se manifestó en el terreno de la lucha cultural. Fue, sin la menor duda, un pionero en el análisis del imperialismo ofreciendo una visión que, un cuarto de siglo más tarde, reaparecería en el escenario europeo en la obra de Lenin y Rosa Luxemburg. Tiene razón Fidel cuando en una de sus reflexiones recordaba que “Martí era un pensador profundo y antiimperialista vertical. Nadie como él en su época conocía con tanta precisión las funestas consecuencias de los acuerdos monetarios que Estados Unidos trataba de imponer a los países latinoamericanos, que fueron la matriz de los de libre comercio que hoy, en condiciones más desiguales que nunca, han resucitado.”

Muchas de sus ideas sobre el imperialismo fueron volcadas en las páginas del diario La Nación, de Buenos Aires, cuya corresponsalía en Estados Unidos ejercía. En 1889 Martí fue enviado a Washington para informar sobre las deliberaciones producidas en el marco de la Conferencia Panamericana que se estaba celebrando en esa ciudad y en donde el país anfitrión pretendía crear una unión monetaria para plasmar la indestructible supeditación de las díscolas naciones del Sur a los dictados del imperio en ascenso. En una de sus notas el Apóstol decía que “en cosas de tanto interés, la alarma falsa fuera tan culpable como el disimulo. … Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar. Lo primero en política, es aclarar y prever.”

Sus palabras resultaron proféticas, sobre todo en medio de las enormes presiones para que, poco más de un siglo más tarde, nuestros países firmaran su adhesión al ALCA. Observando las discusiones en el marco de la citada reunión Martí decía que “en política lo real es lo que no se ve,” y además recordaba que “ningún pueblo hace nada contra su interés. … Si dos naciones no tienen intereses comunes, no pueden juntarse. … Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista ignorante y deslumbrado, … podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria … ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter del pueblo que convida y el del convidado … y si es probable que los elementos temibles del pueblo invitante se desarrollen en la unión que pretende, con peligro del invitado. … Y el que resuelva sin investigar, o desee la unión sin conocer, o la recomiende por mera frase y deslumbramiento, o la defienda por la poquedad del alma aldeana, hará mal a América.”

Su atenta mirada, esa visión de águila que lo hacía ver más lejos y más hondo que cualquiera de sus contemporáneos, le permitió producir un retrato de la sociedad norteamericana y de su vocación imperial cuya asombrosa actualidad se confirma día a día pese a que muchos creyeron ver en el advenimiento de Barack Obama el inicio de una nueva era pos-imperialista. Decía Martí que los norteamericanos “creen en la necesidad, en el derecho bárbaro como único derecho: esto es nuestro, porque lo necesitamos,” sentencia ésta que prefigura con un siglo de anticipación la más reciente innovación doctrinaria norteamericana en materia de seguridad: la “guerra preventiva” contra todo aquél que sea definido como una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

Un indicio de lo grotesco, y a la vez peligroso, de esta doctrina lo ofrece el caso reportado por la prensa hace un par de días y en el que se nos informa que el Departamento de Estado negó la visa de entrada a los Estados Unidos a la Señora Adriana Pérez O’ Connor, esposa de Gerardo Hernández Nordelo, quien junto a otros cuatro héroes cubanos sufre de injusta prisión en aquel país por haber luchado, pacíficamente y sin armas, contra las organizaciones terroristas que han contado con el auspicio y la protección de sucesivos gobiernos norteamericanos, incluyendo la actual Administración. En su lamentable resolución la Secretaria de Estado Hillary Clinton considera que la simple visita de la esposa de Gerardo “constituye una amenaza a la estabilidad y seguridad nacional de los Estados Unidos”. Es evidente que si ello constituye una amenaza a la estabilidad y seguridad de los Estados Unidos no hay nada ni nadie en este mundo que, en medio de semejante paranoia, pueda evitar ser considerado como un terrorista y, por lo tanto, sometido al escarmiento que se merece por tal condición. ¿Se puede construir un mundo mejor a partir de estas premisas? ¿Era esto lo que Obama pensaba cuando, en su campaña electoral, insistía en afirmar que “somos el cambio que estábamos esperando”.

Como decía Martí, el derecho bárbaro es para los norteamericanos un único derecho: “esto es nuestro, porque lo necesitamos” y punto. Quien se oponga a las pretensiones de la gran potencia y a su “derecho” a apropiarse de lo que quiera, cuando y cómo lo desee, se convierte en un enemigo al que hay que destruir.

Martí también anotaba los peligros derivados de una intensa relación económica, algo que adquirió especial importancia con los avances de la globalización y las firmas de diversos tratados de “libre comercio” entre la Roma americana y los países de América Latina y el Caribe. Contrariamente a las visiones tan difundidas en estos días, que ven al comercio como un intercambio neutro y mutuamente beneficioso entre las naciones, Martí decía que: “quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro, se convierte en influjo político.”

Por último, Martí también advertía sobre la permanente adhesión de Estados Unidos a una de las cláusulas fundamentales de todo imperio: “dividir para reinar.” En sus propias palabras decía que “lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro es separarlo de los demás pueblos. El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios.” La política del imperio en relación a los distintos esfuerzos de integración latinoamericana y caribeña corrobora la perdurable vigencia de aquella cláusula gestada en tiempos del Imperio Romano. Cualquier iniciativa integracionista despierta la inmediata respuesta del imperialismo, prometiendo un trato preferencial a los desertores, o a quienes opten por integrarse económica y políticamente a la metrópolis imperial en lugar de aunar fuerzas con sus hermanos, a la vez que no ahorra ataques y mentiras para desprestigiar a quienes pretenden la unidad de los pueblos. Nada nuevo bajo el sol.

Martí es, sin duda alguna, uno de los grandes manantiales desde los que fluye el pensamiento crítico contemporáneo. Recibir un premio que lleva su nombre es un honor y a la vez una enorme responsabilidad. Es también una distinción que trasciende de lejos mi persona y alcanza a los muchos que de una u otra manera hicieron posible este reconocimiento. Quiero agradecer en primer lugar al Comandante Fidel Castro Ruz, porque gracias a su obra en el marco de la Revolución Cubana y a sus palabras y reflexiones a lo largo de poco más de medio siglo varias generaciones de latinoamericanos pudimos acercarnos a Martí y tomar conciencia de los que éramos y de lo que debíamos ser; tomar conciencia de nuestra realidad y de nuestro destino como patria grande, como Nuestra América. Es difícil explicar el impacto que para nuestra generación tuvo aquella célebre frase de Fidel en La Historia me Absolverá cuando declaró que Martí había sido el autor intelectual del asalto al Moncada. Estupor, asombro y, en muchos de nosotros, una búsqueda desenfrenada de ese Martí que la cultura oligárquica de nuestras sociedades presentaba como un literato alejado de las prosaicas preocupaciones mundanales y absorto tan sólo en las escaramuzas que conmovían la república de las letras. Quiero también agradecer a Don Armando Hart, apóstol sin par del pensamiento del Apóstol e incomparable albacea intelectual de su fecundo legado. La incansable labor de Don Armando, traducida en sus libros, artículos, compilaciones, conferencias y grandes reuniones internacionales sobre temas como “El equilibrio del Mundo”, “Por una Cultura de la Naturaleza”, “Con todos y para el bien de todos”, amén de las múltiples iniciativas plasmadas en la Oficina del Programa Martiano y en el Centro de Estudios Martianos, en conjunción con otras realizadas con la UNESCO, ha sido fundamental para la instalación del pensamiento de Martí como una de las referencias fundamentales de nuestro tiempo. Gramsci decía que si no hubiera sido por la labor organizativa y educativa de San Pablo el cristianismo difícilmente habría salido de Galilea, permaneciendo encerrado en su terruño sin trascender más allá de sus fronteras. Sin llevar esta comparación a un imprudente extremo (sobre todo teniendo en cuenta la decepcionante parábola que conduce desde San Pablo a Benedicto XVI) es de toda justicia reconocer la inmensa obra de Don Armando en la promoción y difusión del pensamiento de José Martí.

Quiero agradecer asimismo a la UNESCO y su Director General, representado aquí en la figura del amigo Pierre Sané, por haberme otorgado esta distinción. La UNESCO ha sido a lo largo de décadas una trinchera en contra de las políticas imperiales de arrasamiento de las culturas, los saberes y las lenguas que componen la maravillosa diversidad del mundo actual. Por eso mismo fue, y sigue siendo, objeto de aviesos ataques y por eso mismo debemos defenderla contra viento y marea. No creo exagerar si digo que es una de las muy pocas instituciones del sistema de las Naciones Unidas en donde las voces de los pueblos, de los oprimidos, de los explotados, de los discriminados, se escuchan con mayor nitidez. Hago extensivo este reconocimiento también al Jurado encargado de recomendar el otorgamiento de este premio.

Corresponde también agradecer a varias instituciones que a lo largo de mi vida me posibilitaron desarrollar esta profunda vocación latinoamericana y caribeña: el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, organismo que tuve el honor de presidir durante nueve años y en el cual pude contar con un notable equipo de colaboradores cuyo tesón, entusiasmo y compromiso militante hizo posible llevar a cabo una extraordinaria labor de difusión del pensamiento crítico y de las ideas martianas en los duros momentos en que la hegemonía ideológica del neoliberalismo parecía ser inexpugnable. También debo agradecer a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, la FLACSO, de cuya sede en Santiago, Chile, fui alumno y después profesor, así como a la sede México de la misma institución, en la cual me desempeñé como docente a lo largo de varios años durante mi exilio mexicano. Quiero manifestar también mi gratitud para con la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, que hacia finales de los años setentas y comienzos de los ochentas se convirtió en un faro de libre pensamiento, de vibrante creación y de crítica social que influyó decisivamente tanto sobre el exilio latinoamericano de esa época como sobre nuestros colegas mexicanos. Más recientemente mi agradecimiento debe también dirigirse a la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, la ANEC, cuyos encuentros anuales me brindan la ocasión, absolutamente única, de ponerme en contacto con colegas de toda América Latina y el Caribe, enriqueciendo mi visión continental y educándome en las distintas realidades de Nuestra América. Agradecimiento que debe hacerse extensivo a las autoridades del Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires, institución desde el cual proseguimos con nuestra labor educativa a través del PLED, el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, procurando facilitar el acceso a lo mejor del pensamiento crítico contemporáneo a estudiantes, cuadros y militantes de organizaciones populares de toda América Latina y el Caribe. Hoy desde el PLED colaboramos en hacer realidad uno de los más importantes preceptos martianos: “ser cultos para ser libres.”

Por último quiero dejar sentada mi gratitud para con la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina, el CONICET, que me ofrecieron a lo largo de estos últimos veinticinco años las condiciones indispensables para ejercer la docencia, adentrarme en mis investigaciones y, entre otras cosas, explorar toda la riqueza del legado martiano. A ellas mi más cálido agradecimiento.


Ante el impasse que se registra en Honduras son muchas las voces que se alzan para denunciar las flaquezas de la respuesta de la Casa Blanca ante el golpe de estado, que oscila entre un reconocimiento verbal de Manuel Zelaya como único presidente legítimo y, contradictoriamente, la subrepticia convalidación del golpe al encomendarle a un obediente portavoz del imperio, Oscar Arias, que actúe como “mediador” en el conflicto. A estas alturas es evidente que la categórica condena al golpe formulada por el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, rompió con una deplorable tradición de esa organización y, seguramente que por eso mismo, provocó que Washington lo sacara rápidamente de escena sustituyéndolo por el dócil presidente costarricense.

Ante estas críticas los defensores de Obama dicen que Estados Unidos no puede hacer más de lo que está haciendo, y que una intervención militar para reponer al presidente constitucional en su cargo sería absolutamente inaceptable. Al plantear las cosas en esos términos la Casa Blanca se lava las manos y favorece, aunque sea de modo indirecto, la postura de los golpistas. El problema para Obama es que si Estados Unidos persiste en esta actitud y el golpe logra consolidarse toda su retórica de un “nuevo comienzo” en las relaciones hemisféricas quedaría irreparablemente dañada y las ilusiones que nutrió su elección se disiparían para siempre, y no sólo en América Latina. Además, la consolidación de los golpistas demostraría que el ocupante de la Casa Blanca no controla al aparato estatal estadounidense y que sus supuestos subordinados, sobre todo en la CIA y el Pentágono, pueden sostener una política que contraría expresamente las directivas del primer mandatario sin que esto les ocasione ningún problema. No hace falta argumentar demasiado para comprender la gravedad de esta situación: si en la superpotencia del sistema imperialista asoman dudas acerca de la supremacía de la Casa Blanca sobre sus fuerzas armadas y los servicios de inteligencia el resultado no puede ser otro que una intensificación de la anarquía del sistema internacional y la proliferación de múltiples formas de violencia.

Si se excluye la “carta militar” (que por otra parte nadie aceptaría en la región), ¿significa eso que Obana no tiene más alternativa que proseguir navegando en la ambigüedad? Nada de eso: tiene otras alternativas a su disposición, muchísimo más efectivas que una “mediación” de Oscar Arias. Aprovechando la larga experiencia adquirida durante casi medio siglo de criminal bloqueo a Cuba Washington podría tomar algunas medidas parecidas, las que provocarían el inmediato derrumbe de los gorilas hondureños. Por ejemplo, podría llevar a la práctica lo que George W. Bush amenazó hacer en vísperas de la elección presidencial del 2004 en El Salvador cuando Chafik Handal encabezaba cómodamente las preferencias electorales: impedir las remesas de los inmigrantes salvadoreños a su país de origen y advertir a las empresas estadounidenses que preparasen un plan de contingencia para abandonar el país en caso de un triunfo del candidato del FMLN. Bastó que se hiciera ese anuncio para que el pánico se apoderara de la población y el candidato de la conservadora ARENA arrasara en las urnas. Si la Casa Blanca hiciera lo mismo y comenzara sin más dilaciones a entorpecer burocráticamente las remesas de los inmigrantes hondureños en Estados Unidos y a advertir a sus empresas de que tienen que elaborar planes de rápida salida de Honduras Micheletti y su banda durarían lo que un suspiro. Si a eso se le agregasen otras medidas como el retiro del embajador estadounidense en Tegucigalpa; la suspensión, aunque sea temporaria, de las actividades de la Fuerza de Tarea Conjunto Bravo que Estados Unidos mantiene en la Base Aérea Coronel “Soto Cano”; la efectiva interrupción de toda forma de ayuda económica o militar y, por último, un mensaje de la Casa Blanca a sus socios europeos solicitándoles que se solidaricen con estas medidas los días de los golpistas estarían contados. Pero, ¿tendrá Obama la valentía necesaria para impulsar esta alternativa? ¿O ya está resignado a ser un simple mascarón de proa de la alianza reaccionaria que vivió su época de gloria durante los años de George W. Bush?

Cuba en la presidencia de los No Alineados: balance de una gestión

La semana próxima el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) celebrará su cumbre trienal en Sharm el-Sheik, Egipto. En esa ocasión Cuba cederá la presidencia al país anfitrión luego de tres años al frente de dicha organización.

Fueron sin duda años sumamente difíciles, en el último de los cuales estalló la más grave crisis en toda la historia del capitalismo. Por su alcance planetario, su entrelazamiento con el inexorable agotamiento de los recursos petrolíferos, el agravamiento del cambio climático y la depredación ecológica, la crisis alimentaria precipitada por la criminal reconversión de los alimentos en agrocombustibles y el crecimiento de la pobreza la actual crisis capitalista -en realidad una crisis civilizatoria integral- ha exasperado las contradicciones del sistema hasta un punto jamás alcanzado por sus predecesoras.

En las turbulentas aguas de este tiempo la presidencia de Cuba tuvo como eje prioritario el fortalecimiento del papel del MNOAL en la escena internacional, en línea con la Declaración sobre los Propósitos y Principios y el Papel del MNOAL aprobada en la XIVº Cumbre reunida en La Habana en Septiembre del 2006. La firme conducción cubana del movimiento hizo posible la recuperación del perdido protagonismo de esta organización y su creciente papel en los principales debates y procesos negociadores que se desenvuelven en el ámbito de las Naciones Unidas. Lo anterior es tanto más valioso cuanto la elite capitalista mundial perfecciona sus mecanismos de consultas y coordinación de políticas -antipopulares por excelencia- en el marco del G-7 y en sus anuales reuniones en Davos. A lo largo de estos tres años el MNOAL hizo oír su voz sobre los principales asuntos de la política mundial y bregaron incansablemente para democratizar a las Naciones Unidas y denunciar los insanables vicios del Consejo de Seguridad de la organización, dominado por Estados Unidos. En el marco de la ONU uno de los logros más importantes ha sido la creación del Consejo de Derechos Humanos, y es en ese ámbito donde el Movimiento de los No Alineados se ha constituido en un protagonista fundamental en la defensa y protección de los intereses de los pueblos sometidos a la opresión imperialista.
La renovada presencia del MNOAL se hizo sentir también en la UNESCO, órgano permanentemente sometido a feroces ataques durante el apogeo de la reacción neoconservadora capitaneada por Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, y que culminó con la auto-desafiliación de estos dos países en abierto y militante desacuerdo con la política de respeto a la diversidad cultural y defensa de la libertad de expresión e información promovida por la UNESCO. La salida de la superpotencia imperialista y su principal cliente europeo sumieron a esta organización en una gravísima crisis financiera, pese a la cual logró sobrevivir gracias al esfuerzo de los demás países. El retorno de Washington y Londres a la UNESCO no logró dar marcha atrás a los avances registrados en materia educación, la información, el respeto a la diversidad cultural y los derechos humanos, y la protección de las lenguas autóctonas o en peligro de extinción. Se debe en gran medida a la incansable labor del MNOAL que se haya impedido que estas distintas dimensiones de la cultura sobrevivieran a los intentos estadounidenses de lograr su completa mercantilización.

El Movimiento también ha sido un protagonista principal en la defensa de los derechos del pueblo palestino, en la condena universal a la criminal agresión del estado de Israel a Gaza y en la ocupación de los territorios palestinos; en la lucha por el desarme; en la defensa de los trabajadores en el marco de las regulaciones establecidas por la Organización Internacional del Trabajo; en la promoción de los derechos de la mujer y del niño; y en el apoyo a los programas de salud y atención médica para los países del Tercer Mundo, áreas en la cual el liderazgo mundial de Cuba es indiscutible.

En el marco de la próxima cumbre Cuba cederá la presidencia de los No Alineados a Egipto. A nadie se le puede escapar que este país es uno de los principales aliados de Estados Unidos, con lo cual el eficaz activismo internacional impulsado por la presidencia cubana seguramente se verá un tanto disminuido. No obstante, los 119 países miembros del Movimiento no consentirán actitudes vacilantes y, además, el hecho de que la presidencia de Egipto vaya a ser sucedida por la República Islámica de Irán establece ciertos límites a cualquier tentativa de co-optación del MNOAL por la política imperialista. No es un dato menor que la membresía a este movimiento siguiera creciendo una vez finalizada la Guerra Fría, contrariando los pronósticos de quienes auguraban la desintegración del Movimiento como producto de la finalización del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero en la medida en que la burguesía imperial prosiga con el saqueo de los pueblos del Tercer Mundo y destruyendo el medio ambiente el MNOAL seguirá teniendo una importantísima misión por cumplir.

Pese a la diversidad y pluralidad política e ideológica de sus integrantes, el MNOAL ha logrado fortalecer importantísimos principios que hacen a la paz mundial al exigir que sus miembros se abstengan de integrarse a alianzas militares multilaterales o de sellar acuerdos militares bilaterales que involucren la presencia de bases extranjeras en sus territorios. A su vez, su articulación con el Grupo de los 77 -especialmente orientado hacia la discusión de temas relativos al comercio y la economía mundiales- proyecta una influencia importante que se yergue como un obstáculo a las insaciables pretensiones del imperialismo y sus aliados. Por todas estas razones debemos celebrar esta renovada presencia del MNOAL en la política mundial y formular votos para que su nueva dirección continúe en la senda que este movimiento transitó durante la presidencia de Cuba.

Revista Noticias Urbanas (Buenos Aires)

Publicación: 26/06/2009


PESIMISTA Y PROFUNDO
Atilio Boron: serenidad y crítica

Con una tranquilidad pasmosa pronostica una derrota del Gobierno, descree en que la derecha que respresenta De Narváez sea la del futuro y descarta un colapso financiero bancario. Palabra de politólogo.

Por Patricia Carini

Politólogo, sociólogo, pensador, atrevido, aun en un escenario de derrota del Gobierno nacional, afirma: “Descarto por completo una hipótesis de colapso institucional, bancario o financiero”.

A tres días de las cruciales elecciones de renovación parlamentaria, el analista hace foco en situaciones y desafíos puntuales del escenario nacional y le dedica un especial párrafo al distrito Capital. Plantea una fuerte crítica a la marcha de la democracia.

Estamos en vísperas de una elección presentada como fundamental. ¿Cómo describiría el estado de la democracia argentina hoy?
–Tengo una visión pesimista. Si bien ha habido avances importantes en algunos terrenos, en general, y en toda América latina, hay demasiadas asignaturas pendientes después de 25 años de existencia. Debilidad en el proceso de ciudadanización, extensión de derechos, acceso a ciertos bienes públicos fundamentales en la vida moderna, salud, educación, vivienda, recreación y seguridad social, que, lejos de haberse universalizado y extendido, se han hecho cada vez mas privados. Si se mira la curva de la evolución de la desigualdad económica del país, ha crecido. Empezó con el alfonsinismo, siguió con el menemismo y continuó creciendo con el kirchnerismo. Hoy en día tenemos un nivel de polarización que es casi tres veces superior al que había cuando comenzó la vida democrática.

–¿Cuál es la falla de los gobiernos que llegan con un discurso, pero no ponen en práctica leyes para cambiar esas reglas?
–La ausencia de una voluntad política de transformación económica. La idea, la confianza en que los mecanismos del mercado van a resolver el problema. O la incapacidad para dar la pelea que deben dar para cambiar la distribución de la riqueza y el ingreso. Si alguien quiere cambiar tiene que estar dispuesto a ello.

–¿Por qué no lo hacen si lo saben?
–Hay un conjunto de factores. En el fondo porque se inscriben en el marco de un capitalismo neoliberal. Entonces la idea de apelar a una serie de medidas heterodoxas, fortalecimiento de la presencia del Estado, un papel directivo, establecer un régimen impositivo que grave más a los ricos que a los pobres, significa ir en contra de la corriente. Y estos grupos dirigentes están con los grupos económicos. Si no, no tiene explicación el veto a la Ley de glaciares que fue aprobada casi unánimemente por el Congreso. Sin que el Parlamento dijera nada. El discurso es más reformista que la gestión cotidiana de Gobierno. Hay que estar dispuesto a pelearte con la gente que es muy rica, muy poderosa.

–¿Qué cosas hizo o está haciendo bien el Gobierno?
–Subordinar definitivamente el poder militar al poder civil. Eso se logró en la Argentina. No así en Chile, por ejemplo. Sí en Brasil, por ejemplo.

Hemos fortalecido la confianza en la democracia porque resistimos dos golpes de inflación sin que ésta se derrumbara. Ha habido alternancia de partidos en el Gobierno. Aquí tuvimos radicales, menemistas, peronistas, la Alianza. Una democracia que se ha fortalecido. El gobierno de Kirchner logró avances en los derechos humanos. Derogó las leyes de indulto y punto final. Hay un cierto mejoramiento de la Justicia Federal. Incluso en el terreno económico, luego del colapso de 2001, hubo una reconstrucción del sistema financiero y bancario que impide que volvamos a 2001. Y eso hay que reconocerlo. Cuando él mismo dice “O ganamos o volvemos a 2001” está echando sombras sobre uno de los grandes éxitos de su gestión. Y comete errores garrafales que les dejan servido todo a los adversarios. Esos cambios no fueron acompañados de un fortalecimiento de los partidos políticos que se transformaron en una confederación.

Es un escenario de caciques locales. El Poder Legislativo, como se decía, es una escribanía de la Casa Rosada. Evidentemente estamos en presencia de una democracia que funciona muy mal. Por suerte la derecha también sigue muy fragmentada. No es una alternativa de cambio en este país.

–¿La derecha de Francisco de Narváez es la del futuro?
–Es la tendencia que se está dando en todo el mundo. Una política vaciada de contenido y significado. El paso de los empresarios directamente al ejercicio del poder político. Sin intermediarios. Como se dice en la jerga popular: “Atendido por sus dueños”.

Es lo que ocurre en Chile y México con Piñera y Fox. Habla de una falla muy grande de la política. Construye el que tiene más plata para la publicidad, para comprar voluntades y engañar fácilmente a la población. El componente del engaño es fundamental.

–¿Ésta es una de las campañas más tramposas en ese sentido?
–No creo, en otras campañas pasó lo mismo. En las últimas semanas los ataques son alevosos, no hay debate. Yo pensé que este gobierno iba a proponer un debate, porque tiene para ofrecerlo, y no lo hizo. No lo veo a De Narváez con capacidad para hacer un proyecto a escala nacional. Y si lo consigue, no va a llegar a una derecha dura como alguna gente piensa. Como podría llegar a serlo el macrismo. Incluso, si quiere no sé si puede. Puede tener intenciones pero tendría que haber condiciones sociales para que ese proyecto prospere. No basta con decir “privaticemos de nuevo”.

–¿Qué observa del panorama porteño, distrito veleidoso, particular?
–Es especial, sí, puede darte gobiernos progresistas y de derecha. Es un distrito volátil, con un fuerte componente “gorila” alimentado con el componente de una torpeza fenomenal del Gobierno nacional. La gente vota en relación a expectativas, no en función de necesidades como es, por ejemplo, el segundo cordón bonaerense. Acá la gente está muy enojada con Macri, la prueba es que el 65 o 70 por ciento no va a votar a su candidata, pero el Gobierno nacional no da mejores propuestas.

–¿Cuál es su análisis de Gabriela Michetti?
–La he escuchado y no tiene el pulso de la Ciudad. Pensé que manejaba mejor algunos datos muy básicos y erró bastante. Me sorprendió el poco contenido que tiene sobre la política nacional. Le preguntaron sobre las prioridades, qué querría hacer, promover con su presencia en el Congreso y dijo cosas básicas. Generalidades que dice cualquier persona. Se supone que debería tener un discurso más elaborado.

–¿Cómo observa la pelea del Gobierno con los medios de comunicación, especialmente con Clarín?
–Es una disputa por una renta. El Gobierno negoció, con mucha ingenuidad, con Clarín. Le dio una serie de concesiones fenomenales, la prórroga de las licencias en televisión, por ejemplo, y de allí en más creyó que aplacaría la ambición del grupo. Si hubieran leído a Maquiavelo, que lo dijo 500 años atrás: los ricos y poderosos son insaciables, siempre van a querer más. Siempre van a considerar al gobernante, aun al que le hizo grandes favores, como un intruso. El ex presidente Kirchner y ahora Cristina demostraron que no tienen la suficiente ductilidad para comprender cómo funciona la derecha económica.

–Si el Gobierno es derrotado, ¿hay que desdramatizar el escenario?
–El Gobierno va a ser derrotado. Creo que va a ganar en la provincia de Buenos Aires y es preferible que gane. Va a haber una modificación en la composición de ambas cámaras. Pero el Gobierno tiene herramientas para seguir haciendo las cosas. Ya tuvieron mayoría y no la aprovecharon. No hay un proyecto. No creo que pase mucho si pierden. Perdieron años de bonanza. Si tienen voluntad política pueden profundizar el rumbo a pesar de la derrota. Descarto por completo una hipótesis de derrumbe, de colapso institucional.

–¿Qué rol tienen los intelectuales en este período?
–Muy poco, en este país no se le da ninguna importancia. Es un temazo, el siglo XX produjo una gran ruptura entre los intelectuales y la política. Hay pocos intelectuales que se metan a hacer política y le digan a su jefe político: “Deje de decir tonterías, sea serio”.



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