Revista Noticias Urbanas (Buenos Aires)

Publicación: 26/06/2009


PESIMISTA Y PROFUNDO
Atilio Boron: serenidad y crítica

Con una tranquilidad pasmosa pronostica una derrota del Gobierno, descree en que la derecha que respresenta De Narváez sea la del futuro y descarta un colapso financiero bancario. Palabra de politólogo.

Por Patricia Carini

Politólogo, sociólogo, pensador, atrevido, aun en un escenario de derrota del Gobierno nacional, afirma: “Descarto por completo una hipótesis de colapso institucional, bancario o financiero”.

A tres días de las cruciales elecciones de renovación parlamentaria, el analista hace foco en situaciones y desafíos puntuales del escenario nacional y le dedica un especial párrafo al distrito Capital. Plantea una fuerte crítica a la marcha de la democracia.

Estamos en vísperas de una elección presentada como fundamental. ¿Cómo describiría el estado de la democracia argentina hoy?
–Tengo una visión pesimista. Si bien ha habido avances importantes en algunos terrenos, en general, y en toda América latina, hay demasiadas asignaturas pendientes después de 25 años de existencia. Debilidad en el proceso de ciudadanización, extensión de derechos, acceso a ciertos bienes públicos fundamentales en la vida moderna, salud, educación, vivienda, recreación y seguridad social, que, lejos de haberse universalizado y extendido, se han hecho cada vez mas privados. Si se mira la curva de la evolución de la desigualdad económica del país, ha crecido. Empezó con el alfonsinismo, siguió con el menemismo y continuó creciendo con el kirchnerismo. Hoy en día tenemos un nivel de polarización que es casi tres veces superior al que había cuando comenzó la vida democrática.

–¿Cuál es la falla de los gobiernos que llegan con un discurso, pero no ponen en práctica leyes para cambiar esas reglas?
–La ausencia de una voluntad política de transformación económica. La idea, la confianza en que los mecanismos del mercado van a resolver el problema. O la incapacidad para dar la pelea que deben dar para cambiar la distribución de la riqueza y el ingreso. Si alguien quiere cambiar tiene que estar dispuesto a ello.

–¿Por qué no lo hacen si lo saben?
–Hay un conjunto de factores. En el fondo porque se inscriben en el marco de un capitalismo neoliberal. Entonces la idea de apelar a una serie de medidas heterodoxas, fortalecimiento de la presencia del Estado, un papel directivo, establecer un régimen impositivo que grave más a los ricos que a los pobres, significa ir en contra de la corriente. Y estos grupos dirigentes están con los grupos económicos. Si no, no tiene explicación el veto a la Ley de glaciares que fue aprobada casi unánimemente por el Congreso. Sin que el Parlamento dijera nada. El discurso es más reformista que la gestión cotidiana de Gobierno. Hay que estar dispuesto a pelearte con la gente que es muy rica, muy poderosa.

–¿Qué cosas hizo o está haciendo bien el Gobierno?
–Subordinar definitivamente el poder militar al poder civil. Eso se logró en la Argentina. No así en Chile, por ejemplo. Sí en Brasil, por ejemplo.

Hemos fortalecido la confianza en la democracia porque resistimos dos golpes de inflación sin que ésta se derrumbara. Ha habido alternancia de partidos en el Gobierno. Aquí tuvimos radicales, menemistas, peronistas, la Alianza. Una democracia que se ha fortalecido. El gobierno de Kirchner logró avances en los derechos humanos. Derogó las leyes de indulto y punto final. Hay un cierto mejoramiento de la Justicia Federal. Incluso en el terreno económico, luego del colapso de 2001, hubo una reconstrucción del sistema financiero y bancario que impide que volvamos a 2001. Y eso hay que reconocerlo. Cuando él mismo dice “O ganamos o volvemos a 2001” está echando sombras sobre uno de los grandes éxitos de su gestión. Y comete errores garrafales que les dejan servido todo a los adversarios. Esos cambios no fueron acompañados de un fortalecimiento de los partidos políticos que se transformaron en una confederación.

Es un escenario de caciques locales. El Poder Legislativo, como se decía, es una escribanía de la Casa Rosada. Evidentemente estamos en presencia de una democracia que funciona muy mal. Por suerte la derecha también sigue muy fragmentada. No es una alternativa de cambio en este país.

–¿La derecha de Francisco de Narváez es la del futuro?
–Es la tendencia que se está dando en todo el mundo. Una política vaciada de contenido y significado. El paso de los empresarios directamente al ejercicio del poder político. Sin intermediarios. Como se dice en la jerga popular: “Atendido por sus dueños”.

Es lo que ocurre en Chile y México con Piñera y Fox. Habla de una falla muy grande de la política. Construye el que tiene más plata para la publicidad, para comprar voluntades y engañar fácilmente a la población. El componente del engaño es fundamental.

–¿Ésta es una de las campañas más tramposas en ese sentido?
–No creo, en otras campañas pasó lo mismo. En las últimas semanas los ataques son alevosos, no hay debate. Yo pensé que este gobierno iba a proponer un debate, porque tiene para ofrecerlo, y no lo hizo. No lo veo a De Narváez con capacidad para hacer un proyecto a escala nacional. Y si lo consigue, no va a llegar a una derecha dura como alguna gente piensa. Como podría llegar a serlo el macrismo. Incluso, si quiere no sé si puede. Puede tener intenciones pero tendría que haber condiciones sociales para que ese proyecto prospere. No basta con decir “privaticemos de nuevo”.

–¿Qué observa del panorama porteño, distrito veleidoso, particular?
–Es especial, sí, puede darte gobiernos progresistas y de derecha. Es un distrito volátil, con un fuerte componente “gorila” alimentado con el componente de una torpeza fenomenal del Gobierno nacional. La gente vota en relación a expectativas, no en función de necesidades como es, por ejemplo, el segundo cordón bonaerense. Acá la gente está muy enojada con Macri, la prueba es que el 65 o 70 por ciento no va a votar a su candidata, pero el Gobierno nacional no da mejores propuestas.

–¿Cuál es su análisis de Gabriela Michetti?
–La he escuchado y no tiene el pulso de la Ciudad. Pensé que manejaba mejor algunos datos muy básicos y erró bastante. Me sorprendió el poco contenido que tiene sobre la política nacional. Le preguntaron sobre las prioridades, qué querría hacer, promover con su presencia en el Congreso y dijo cosas básicas. Generalidades que dice cualquier persona. Se supone que debería tener un discurso más elaborado.

–¿Cómo observa la pelea del Gobierno con los medios de comunicación, especialmente con Clarín?
–Es una disputa por una renta. El Gobierno negoció, con mucha ingenuidad, con Clarín. Le dio una serie de concesiones fenomenales, la prórroga de las licencias en televisión, por ejemplo, y de allí en más creyó que aplacaría la ambición del grupo. Si hubieran leído a Maquiavelo, que lo dijo 500 años atrás: los ricos y poderosos son insaciables, siempre van a querer más. Siempre van a considerar al gobernante, aun al que le hizo grandes favores, como un intruso. El ex presidente Kirchner y ahora Cristina demostraron que no tienen la suficiente ductilidad para comprender cómo funciona la derecha económica.

–Si el Gobierno es derrotado, ¿hay que desdramatizar el escenario?
–El Gobierno va a ser derrotado. Creo que va a ganar en la provincia de Buenos Aires y es preferible que gane. Va a haber una modificación en la composición de ambas cámaras. Pero el Gobierno tiene herramientas para seguir haciendo las cosas. Ya tuvieron mayoría y no la aprovecharon. No hay un proyecto. No creo que pase mucho si pierden. Perdieron años de bonanza. Si tienen voluntad política pueden profundizar el rumbo a pesar de la derrota. Descarto por completo una hipótesis de derrumbe, de colapso institucional.

–¿Qué rol tienen los intelectuales en este período?
–Muy poco, en este país no se le da ninguna importancia. Es un temazo, el siglo XX produjo una gran ruptura entre los intelectuales y la política. Hay pocos intelectuales que se metan a hacer política y le digan a su jefe político: “Deje de decir tonterías, sea serio”.



4 comentarios:

Jose Cuero dijo...

Estos gobiernos supuestamente de izquierda con políticas neoliberales lo q logran es q las personas se desilusionen de la izquierda y voten por la derecha.

Piroverbo dijo...

Evidentemente el sector social más favorecido ha sido el de los capitalistas, los empresarios. En segundo lugar la clase media, y los más postergados de siempre han sido los más postergados nuevamente. Lamentablemente este gobierno no hizo mucho por la redistribución (el discurso fue lo más relevante).

No me deja de sorprender que la clase media, siendo que tuvo trabajo y gran capacidad de consumo (incluso con devaluacion), sea tan anti kirchnerista. Obviamente hay datos que lo explican, pero creo que sobre los análisis que han hecho Marx o Aristóteles, entre otros, todavía se pueden hacer más analisis sobre el comportamiento y las cualidades de la clase media.

lo invito muy imuldemente a leer mi ultimo articulo.

saludos
Ignacio Pirotta

martha dijo...

Vengo siguiendo su trayectoria como especialista en Ciencias Políticas, tratando de esclarecerme al respecto. Elegí en mi vida la especialidad de Lic. en Psicología y ahora soy investigadora teatral (CCC) pero siento que no llego al meollo ni puedo discriminar por qué se fracasa en la conducción de un país.Quizás sea un tanto ingenua en esto.
Lo felicito cordialmente por el Premio que recibió en estos días, de la Unesco. Gracias por todo. Martha

midi haytham dijo...

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