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Comparto una interesante reflexión de Immanuel Wallerstein sobre los
BRICS, que desmitifica muchas de las ideas que existen acerca de los BRICS.
Yo agregaría una crítica y una pequeña acotación a lo que dice Wallerstein.
La crítica: sugerir como él hace que China o Rusia, la India, o por último
Brasil y Sudáfrica, son no sólo “sub-imperialistas” sino “imperialistas” me
parece un error. El imperialismo es algo mucho más complejo que asimetría
económica, que se pone de manifiesto en el trato entre un país económicamente
muy poderoso y otros más débiles. La noción de “sub-imperialismo” supone que
un país dado es un mero ejecutor de la política decidida por el centro
imperial, los Estados Unidos. No me parece sea el caso de los países arriba
nombrados, especialmente en los casos de China y Rusia. Si hablamos del
imperialismo chino o ruso, ¿dónde están sus bases militares, imprescindibles
para apuntalar la viabilidad de la dominación imperialista? ¿Dónde está el
plan de dominación mundial que sí vemos en múltiples documentos del
Pentágono, la Casa Blanca o el Departamento de Estado y no vemos en los otros
casos? Si algo hicieron los chinos fue inundarnos con pequeños supermercados
en muchos de nuestros países, pero no con bases militares. Menos todavía los
rusos, los indios, los brasileños o los sudafricanos. Quienes tienen 76 bases
en Nuestra Amérca son los Estados Unidos: en su gran mayoría propias, salvo
Aruba y Curazao (alquiladas a los holandeses), Ascensión y Malvinas, acordado
su uso con los británicos, y la de la Guayana Francesa, cedida por París. Por
eso, hablar del imperialismo chino me parece una peligrosa extravagancia del
análisis político que, de paso, sirve para ocultar al verdadero imperialismo
que nos domina y nos saquea que no es otro que el norteamericano. Esta sería
mi crítica. Mi acotación: creo que Wallerstein debería enfatizar más las
dificultades que impiden que los BRICS actúen como un grupo coherente en la
economía mundial y en el sistema internacional. La rivalidad entre la China y
la India es de larga data y muy grave, con periódicas escaramuzas bélicas;
Rusia y China se están amigando, pero sus relaciones fueron pésimas durante
más de medio siglo, y todavía prima la desconfianza. Brasil se siente
abrumado por los chinos, que compiten ferozmente con las empresas brasileñas
en su propio mercado. Sudáfrica todavía no entra a jugar en las ligas mayores
de la economía mundial. De hecho, la única que realmente está en ese plano es
China. No obstante lo anterior creo que lo de Wallerstein es un baño de
sobriedad que viene muy bien y que vale la pena leer.
12-05-2013 |
¿A
qué intereses sirven los BRICS?
En
2001, Jim O’Neill, entonces presidente de Goldman Sachs Assets Management,
escribió un artículo para sus suscriptores titulado El mundo necesita
mejores BRICs económicos. O’Neill inventó las siglas para describir a las
llamadas economías emergentes de Brasil, Rusia, India y China, y para
recomendarlas a los inversionistas como el futuro económico de la
economía-mundo.
El
término pegó y BRICs se volvió un grupo real que se reunía regularmente.
Después añadió la membresía de Sudáfrica y así la s minúscula se tornó S
mayúscula. Desde 2001 los BRICS han florecido económicamente, al menos en
relación con otros sistemas del sistema-mundo. También se han convertido en
sujeto controvertido. Hay quienes piensan que BRICS es la vanguardia de la
lucha antiimperialista. Hay otros que, muy por el contrario, piensan que BRICS
son agentes subimperialistas del verdadero Norte (Norteamérica, Europa
occidental y Japón). Y hay quienes arguyen que son ambas cosas.
En
la cauda de la decadencia post-hegemónica del poderío, el prestigio y la
autoridad estadunidenses, el mundo parece haberse asentado en una estructura
geopolítica multipolar. En esta situación actual, donde existen unos 8-10-12
loci de poderío geopolítico significativo, los BRICS son definitivamente parte
del nuevo cuadro. Con sus esfuerzos por forjar nuevas estructuras en el
escenario mundial, tales como la estructura interbancaria que están buscando crear,
para sentarse junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y sustituirlo,
ciertamente están debilitando aún más el poderío de Estados Unidos y de otros
segmentos del viejo Norte en favor del Sur, o por lo menos en favor de BRICS
mismo. Si nuestra definición de antiimperialismo es reducir el poder de Estados
Unidos, entonces BRICS, con certeza, representa una fuerza antiimperialista.
Sin
embargo, la geopolítica no es lo único que importa. Querremos también saber
algo de las luchas de clase al interior de los países BRICS, las relaciones
entre estos países y la relación que guardan con países que no son miembros de
BRICS en el Sur. En estos tres puntos, el récord de BRICS es turbio, por decir
lo menos.
¿Cómo
podemos evaluar las luchas de clase al interior de los países BRICS? Una forma
común es mirar el grado de polarización como lo indica el Coeficiente de
Desigualdad de Gini. Otra forma es ver qué tanto del dinero del Estado se
utiliza para reducir el grado de pobreza entre los estratos más pobres. De los
cinco países BRICS, sólo Brasil ha mejorado su calificación en tales
mediciones. En algunos casos, pese a un incremento en el PIB, las mediciones
son peores que, digamos, hace 20 años.
Si
miramos las relaciones económicas de los países BRICS uno con otro, China
brilla más que los otros en cuanto al PIB y a la acumulación de bienes. India y
Rusia parecen sentir que necesitan protegerse contra la fuerza china. Brasil y
Sudáfrica parecen estar sufriendo de la inversión presente y potencial de China
en áreas claves.
Si
miramos las relaciones de los países BRICS con otros países del Sur, escuchamos
crecientes quejas de que el modo en que se relacionan estos países con sus
vecinos inmediatos (y no tan inmediatos) se asemeja mucho a los modos en que
Estados Unidos y el viejo Norte se han relacionado con ellos. Son así acusados
algunas veces de no ser subimperiales, sino ser
simplemente imperiales.
Lo
que hace que los BRICS parezcan hoy tan importantes han sido sus altas tasas de
crecimiento desde, digamos, 2000; tasas de crecimiento que han sido
significativamente mayores que aquellas del viejo Norte. Pero, ¿continuará
esto? Sus tasas de crecimiento han comenzado a resbalar. Algunos otros países
del Sur –México, Indonesia, Corea (del sur), Turquía– parece igualarlas.
Sin
embargo, dada la depresión mundial en la que continuamos existiendo y la baja
probabilidad de una recuperación significativa dentro de la próxima década o
así, es bastante dudoso que dentro de unos 10 años algún futuro analista de
Goldman Sachs continúe proyectando a los BRICS como el futuro (económico). De
hecho, la probabilidad de que BRICS continúe siendo un grupo que se reúna
regularmente con supuestas políticas comunes parece remota.
La
crisis estructural del sistema-mundo se mueve muy aprisa y de muchos modos muy
inciertos como para asumir la suficiente estabilidad relativa que permita a los
BRICS continuar jugando un papel especial, sea geopolítica o económicamente.
Así como la globalización misma, como concepto, pasó, así puede BRICS resultar
un fenómeno pasajero.
Traducción:
Ramón Vera Herrera
El Jueves ofrecí una conferencia en el marco de las "Primeras Jornadas de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas" organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. Mis palabras merecieron la crítica que sigue a continuación, y dieron lugar a un intercambio de opiniones que ahora pongo a disposición de todas y todos. Creo que es muy ilustrativo de los graves problemas que aquejan a ciertos segmentos de la izquierda argentina y que al día de hoy le impiden comprender el significado histórico de la Revolución Cubana y los procesos emancipatorios "bolivarianos" y, muy especialmente, el papel de Hugo Chávez Frías en las luchas antiimperialistas de Nuestra América.
Por Paúl Lecea, estudiante de tercer
año de sociología y militante de la JPTS.
Ayer fui a ver a Atilio Borón. Y quiero
tirar unas líneas.
La oportunidad de ver
a un intelectual del peso que tiene en la academia (y en la política) Borón no
es una que se de todos los días, y aunque iba con más dudas que certezas, me
mandé nomás. Sería importante decir también que de los intelectuales que son
protagonistas del debate político-académico solo había tenido la oportunidad de
ver a H. Gonzáles y Laclau y que he asistido a varias otras con otros más o
menos conocidos como Camarero o Castillo, peleadores como Iñigo Carrera, el
cordobés Pozzi ( y muchos otros compañeros de izquierda). Lamentablemente han
sido los más "eminentes" los que me dejaron la misma sensación a
naftalina que inspira Borón.
Apertura
de las Jornadas de Sociología
Fue
la conferencia inaugural ante más de doscientas personas que nos congregamos
para escuchar al politólogo marxista y refente en la ciencias sociales. Minutos
antes, la decana de la facultad Cousinet y la vice decana reyes abrieron el
debate en torno a los propósitos de las jornadas de sociología, entre los que
destacaron los para nada platónicos objetivos de problematizar la reflexión
sociológica en torno a la situación actual de América Latina, el rol del
estado, los procesos de integración Latinoamericana, las formas concretas que
adquieren las relaciones en el "mundo del trabajo", la ampliación de
los derechos de los sectores oprimidos de la sociedad y las conquistas en este
terreno de negros, mujeres, gays, travestis, bisexuales. Etcétera. La apertura
recordó también la historia propia de nuestra carrera, cerrada por el golpe
militar del 76, provocando el exilio y la desaparición de muchos colegas, todo
lo cuál constituyó un golpe a la teoría crítica, golpe del que, pude inducir,
todavía no nos recuperamos.
Extractivismo
y pachamamismo en el debate público de América Latina
Ese
era el nombre de la conferencia.
El
lenguaje de Atilio Borón no es ciertamente un lenguaje coloquial. Tampoco es el
lenguaje cuasi esotérico que domina las rebuscadas mentes de muchos académicos.
Es, sin embargo, un lenguaje que no se sale de las exigencias de "lo
decible" por la academia. A profundizar más sobre esto tal vez sirva
describir la situación de verdadera alegría con la que se vistió la casa de
estudios al contar con tal eminencia para la inauguración las jornadas que
mostrarían las investigaciones que egresados, docentes y estudiantes vienen
realizando. Las rondas en torno a Borón, los intentos de robarle un minuto y el
ambiente festivo rozaba lo ridículo de parte de más de uno, sin dejar de decir
que hubo también quien lo saludo como a otro colega. Pero volvamos al tema de
la charla.
El
tema es una pequeña parte de todo lo contenido en su último libro editado por
ediciones Luxemburg en 2012 "América Latina en la geopolítica del
imperialismo", que lamentablemente aún no ha llegado a mis manos. A partir
de la situación de los recursos naturales contenidos por el subcontinente,
Atilio, se propuso señalar o indagar, o desentrañar respuestas a partir de un
interrogante que, dicho sea de paso anida el cerebro de más de uno. ¿Cuál debía
ser la política de los gobiernos de izquierda (cuál/es?!) o progresistas hacia
los recursos naturales y los bienes comunes? Al respecto se podía decir que
existe una corriente que plantea la "intangibilidad de la Madre
Tierra", corriente que se presenta por ejemplo en Bolivia y que el
Gobierno de Evo se declaraba en contra de eso (ya lo saben los campesinos del
TIPNIS[1]) alegando la necesidad del desarrollo y
planteando el problema (real) de que hay que servirse de la naturaleza para
vivir. Los "bienes comunes" como los denomina Borón, vendrían a ser
"bienes del conjunto de las humanidad" es decir, bienes colocados por
encima de la división de clases, al estilo de los valores éticos universales
consagrados por el liberalismo, que han sido la bandera ideológica del
imperialismo en más de una ocasión. La situación de escasez de estos bienes
comunes no solamente plantea el problema de su agotamiento si no también que
abre la reflexión acerca de la contaminación que la explotación de estos
recursos produce, pero eso debe ser también enmarcado en el rol que le asigna a
América Latina el Imperialismo Norteamericano en su estrategia de dominación
global según se puede apreciar, por ejemplo, en el documento Santa Fe IV
redactado por altos funcionarios del imperialismo norteamericano para la
presidencia de Bush y que dicta la orientación de EE. UU. hacia A. Latina.
Estos planes imperialistas implican estrategias diplomáticas y multilaterales,
pero su fuerza se basa en la posibilidad de la intervención armada
norteamericana y en el indiscutible predominio que mantiene Norteamérica en el
terreno militar no sólo en comparación con el resto de los países de
América sino también respecto de cualquier potencia imperialista que ose
cuestionar su dominio. El debate sobre pachamamismo y la las alternativas de los
gobiernos desarrollistas de América Latina se dan en este marco.
Los
pronunciamientos de John Kerry, nuevo Secretario de Estado de la administración
de Obama, afirmando la necesidad de "reforzar la presencia militar
(norteamericana) en nuestro patio trasero" no son simples declaraciones
periodísticas sino la muestra de la concepción imperialista yanqui
(preexistente a la célebre doctrina Monroe), en la cuál el rol de América
latina está subordinada a proveer los recursos con los cuales se habrá de garantizar
la supervivencia del estilo de vida norteamericano. A cualquier precio.
A
continuación Atilio señaló algunas características que hacen de nuestro
subcontinente un centro estratégico para el imperialismo como el echo de poseer
el 45% del agua dulce del mundo, la mitad de la biodiversidad y el país con
mayores reservas petroleras a nivel mundial (Venezuela). Entre los 10 países
que proveen los minerales clave para la industria armamentística de los EE. UU,
7 se encuentran en América Latina. Este es un criterio útil a la hora de
comprender el sentido de aquellos diplomáticos o funcionarios de bajo rango que
suelen plantear que la cuestión de A. L. "no es prioritaria hoy en
día".
A
esta altura vamos a permitirnos algunas palabras. La exposición de Borón,
correcta desde un punto abstracto, se oscurece cuando vemos el cuadro de
conjunto que intenta pintar. Existe una falta total de explicación concreta de
cómo se articulan las condiciones de posibilidad de desarrollo de la (geo)
política imperialista, es decir, resta saber cuáles son los lugartenientes de
los imperialistas en América latina. Como lo demuestra la experiencia
histórica, estos lugartenientes no son otros que las clases dominantes nativas,
quienes incluso en los casos de mayor rispidez con el imperialismo (Venezuela)
no llegan a "cortar la cuerda", es decir, no llegan a romper las
cadenas que subordinan a nuestros países. Evidentemente esto está mas allá del
"horizonte de posibilidad" del pensamiento de Borón, que aunque
autotitulado marxista ignora desarrollos ya hechos por esta corriente, por
ejemplo, Trotsky en 1904!, quien con la elaboración de la teoría de la
revolución permanente (teoría que fue por otro lado plenamente confirmada por
la historia) planteaba que en las condiciones de desarrollo del conjunto del
sistema capitalista mundial las clases dominantes de la
Rusia atrasada y zarista estaban en oposición irreconciliables a la
ruptura radical con la herencia del pasado y la dependencia respecto de Francia
e Inglaterra. Otro tanto cabe decir acerca de los posicionamientos de marxistas
latinoamericanos como Mella, Mariátegui, Miciades Peña y el propio Che Guevara
quien señalaba esta advertencia como conclusión de sus experiencias en el
proceso cubano. Como desarrollamos acá[2] los problemas de la estrategia
geopolítica norteamericana no pueden ser entendidos desde la concepción estrecha
expuesta por Borón, según la cuál A. L. es prioritaria para el imperialismo por
sus enormes reservas y recursos naturales pues la geopolítica es ante todo
política e integra como tal no solo los esfuerzos por mantener una posición
favorable sino también los problemas clásicos de la política internacional del
imperialismo que son la guerra y la revolución. Trotsky señalaba que la
política externa de un estado /aún de un estado proletario/ era la continuación
de su política interna. En este sentido podemos decir que si una de las
preocupaciones mayores de la clase dominante norteamericana ha sido mantener el
orden y la cohesión social contra el peligro de emergencia del proletariado
(nativo e inmigrante) y todos los oprimidos como alternativa a la barbarie
capitalista (y de ahí el veneno rascista y demases) a nivel externo tiene que
preguntarse por lo mismo, en el marco del declive histórico de la hegemonía
indiscutida de EE. UU., lo cuál ha planteado no pocos problemas en el sistema
de alianzas interestatales que la sostiene, y no precisamente en
América Latina, sino a partir de la intervención de las masas que
tuvieron su bautismo de fuego con la primavera árabe comenzada en 2010.
Retomando...
Gobiernos Latinoamericanos
En
la concepción de Borón, lo ocurrido durante los últimos 15 años en América
Latina es percibido por estados Unidos como un error de la propia alta
dirigencia norteamericana. Sin embargo Estados unidos mantiene altas esferas de
influencia en Centroamérica (imponiendo y sacando presidentes, como ocurrió en
Honduras), Colombia sigue siendo un enclave protegido de los yanquis, los cuál
explica que sea este país el tercer destinatario en importancia de la ayuda
militar norteamericana, luego de Israel y Egipto. Se mantiene la división
del sub-continente atravesado por tendencias claramente neoliberales (Chile,
Colombia, arrastrando a Perú), otro bloque más radical donde estarían Bolivia,
Ecuador y Venezuela y otro grupo de países como Brasil y Argentina que
"acompañan" el proceso que tanto molesta a los estados unidos. Para
tomar una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un
sujeto de derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar
demandas legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente
extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista"
reclamando para sí tamaña formalidad.
El
"avance extraordinario" que ve Borrón en el ecuador de Correa lo
lleva a cerrar la boca ante la realidad de Ecuador, que marca que en la
"revolución ciudadana" pregonada por el gobierno no se han tocado las
concesiones petroleras, no se ha desarrollado una verdadera reforma agraria, es
decir, que detrás de la reivindicación demagógica de los principios del “buen
vivir” se esconde la defensa irrestricta de la propiedad privada. Otro tanto se
podría decir del “silencio atroz” de Borón respecto de la represión que unas
hora antes desató el gobierno de Evo Morales contra 5.000 mineros de Huanuni
que bloqueaban en Caihuasi la ruta entre Oruro y Cochabamba, represión provocó
una decena de obreros heridos de bala y 100 detenidos y determinó que los
mineros dinamitaron el puente como respuesta ante la represión.
Continuando
la reflexión de Borón, él llama la atención sobre el peligro que representan
las ONG`s financiadas por el imperialismo, quienes aprovechan el clima de
reivindicación del buen vivir pero en un sentido nocivo. Intervienen contra el
"desicionismo colectivo" de los originarios y fomentan las
acusaciones de extractivismo contra estos gobiernos.
Agrónomos
han señalado que los métodos de cultivo empleados en ciertos lugares de Bolivia
tienen un nivel de productividad como el que tenía Francia bajo el imperio
romano, es decir, condiciones arcaicas de producción que imponen la rediscusión
acerca de las técnicas de explotación del suelo. ¿Cómo llevar a cabo una
agricultura que pueda alimentar a millones de bolivianos y a su vez altere la
naturaleza? Hay que tomar muy enserio la advertencia del extractivismo pero
efectivamente bregar por:
-Reforzar
el papel del Estado en el establecimiento de un padrón de acumulación amigable
con la madre naturaleza, con duros controles, y que el reparto de los frutos
beneficie a los sectores populares.
Como
se puede apreciar, un programa tibia, muy tibiamente reformista. Además, para
un "marxista" estas definiciones entrañan isubestimables problemas
teóricos y políticos. Puede el Estado burgués ser un elemento en el sentido
planteado por Borón?, se corresponde ésta actitud de parte de un marxista,
cuando la quintescencia de esta teoría es su contenido revolucionario y en
consecuencia no dogmático? Para no contestar con elucubraciones dejemos que
siga hablando el propio Borón:
La
"política social" desplegada por los gobiernos de Evo y Correa es
enorme. Esta política puede ser sustentada en parte gracias a las
renegociaciones hechas con las empresas respecto de las condiciones impuestas
por el neo-liberalismo, lo cual nos dice, Borón, demuestra que "por lo
menos" son gobiernos que han demostrado el camino para cambiar las
cosas...
Resolviendo
el debate, habría que situarse en una posición intermedia entre el
"pachamamismo extremo" y la lógica de progreso que sitúa el respeto a
la madre tierra como una superstición más.
Borón
plantea que el sistema capitalista pudo aplazar la revolución y la resolución
de la 1ra contradicción capital/trabajo a través de lo que Gramsci denominaba
la gran maquinaria de la hegemonía. Pero la segunda contradicción, existente
entre la acumulación de capital/ naturaleza es más irresoluble que la primera. Por
todo lo anterior Borón recomienda avanzar hacia formas no-capitalistas de
organización social (cómo?, cuándo? al respecto nos dice nada),
desmercantilizar la naturaleza y a los hombres y mujeres que somos parte de la
misma.
Lo
que se desprende de esto último es que para Borón, la hipótesis marxista por
exelencia, extraída a través de un análisis de la estructuración de la sociedad
en clases según la cual es el proletariado el sujeto con verdadera
"capacidad hegemónica" para tomar el poder, queda reducida a la nada.
El proletariado fue vencido gracias a "la organización de la
hegemonía", es decir, sin mediar experiencias reales como el estalinismo y
su influencia para bloquear y/o desviar los procesos revolucionarios a la
salida de la segunda guerra mundial, lo cuál constituyó el primer baluarte de
la contrarrevolución capitalista a nivel mundial.
No
hay peor ciego que el que no quiere ver (preguntas y respuestas)
En
sus intervenciones políticas (a propósito de preguntas del público) fue donde a
Borón le quedó más grande su pretendido título marxista. Planteó que el ingreso
de Venezuela al MERCOSUR era un gran fortalecimiento del bloque regional
(seguramente no recuerda que de la mano del MERCOSUR se aplicó el capitalismo
salvaje contra los trabajadores de Vale en Mendoza, dejando miles de familias
en la calle) que planteaba "un anillo seguro de blindaje para enfrentar la
crisis" con el ingreso del petróleo Venezolano en el bloque. Pero el
derrape más grande vino con una atrevida afirmación del politólogo: a propósito
de las elecciones de Venezuela, explicó que no era para nada descartable la
posibilidad de una manipulación de las estadísticas electorales por parte de
los Estado Unidos desde Washigton, ya que las consultoras electorales
destacaban desde hacía semanas una ventaja de ente 13 y 20% a favor del
Candidato oficialista Nicolás Maduro. Esta absoluta falta de voluntad de buscar
la explicación política del derroche de capital político por parte del
candidato oficialista es sorprendente, más cuando se venía de una devaluación
del 46% de la moneda venezolana, medida para nada popular ni mucho menos
socialista. Además, respecto de argentina, Borón aventuró la hipótesis de que
EE. UU. busca un "Capriles argentino", sin aclarar si este vendría de
las filas de la oposición o de las del propio gobierno, señaló además que EE.
UU. nunca perdonó el rechazo de argentina al ALCA en Mar Del Plata. Podemos
pensar que los K ya hicieron las pases votando la ley antiterrorista y
alineándose incondicionalmente con el lobby sionista contra Irán, además de
pagando religiosamente la deuda externa y un sin fin más de medidas que
demuestran que los K no son ninguna preocupación para el imperio.
Unas
palabras finales
La
aversión de los intelectuales por un claro posicionamiento político es algo que
personalmente me viene dejando perplejo. A los cientos de lugares comunes
hipócritas que nos acostumbra a diario la academia se suma que ésta posee
sus propias lógicas de justificación y autoalimentación, todas las cuales
perpetúan un conocimiento petrificado y alejado de los verdaderos
problemas de las masas. Esto es para los intelectuales marxistas un
problema aún más agudo. Los problemas que sufrimos en nuestro recorrido como
estudiantes de ciencias sociales-y de sociología en particular-, problemas que
toman muchas veces formas dramáticas y angustiantes- tienen que ver no
solamente con un desgarramiento entre teoría y práctica bajo su forma empírica
(cuya solución encarada desde este lado sería someter más la carrera “a la
realidad", o en otras palabras, a las exigencias de la racionalización que
impone el mercado capitalista a las universidades, como pretende justificar el
ultra K Follari bajo su tesis del antagonismo entre "ciencia y
profesión" y que se expresa en la auto-reforma de Somoza y los K hecha a
medida de la LES y la CoNEAU) si no también bajo su forma ideal.
El estudio de las doctrinas de la transformación social como el marxismo cuyo
sustrato mismo es la praxis emancipadora tiene que ser evidentemente
problemático en un marco como el universitario, donde muchos autodenominados
marxistas, corrompen las teorías que pretenden defender con su práctica
política. Este es el ejemplo de Borón, un “marxista kirchnerista”, deplorable.
Las defensas veladas y abiertas de Borón al gobierno K constituyen también la
defensa del conformismo y el statu quo universitario, que contiene en su
interior a miles de burócratas y funcionarios “cómodos” en una universidad que
se basa en el esclavismo asalariado de la mayoría de la población. Para ahondar
más en el problema, sólo en El Algarrobal, localidad de Las Heras, se calcula
que trabajan el 25% de los niños que van a la escuela, mientras que la cantidad
de estudiantes en la Universidad pública (alrededor de 31mil)
representan 1,5% de la población total de la provincia.
Por
otro lado, y lo más importante, tal vez sea hora de aceptar no sólo
teóricamente sino de manera práctica como una realidad que el problema de la
sociología y su relación con la sociedad es por ende su relación con la lucha
de clases, lo cuál excluye cualquier tentativa de resolverlo exclusivamente en
el ámbito universitario. Esto abre la posibilidad de plantear la
posibilidad de una praxis sociológica ligada a la impugnación del sistema
capitalista de conjunto, pasar, una vez más, "de la crítica a la
universidad de clases, al cuestionamiento de la sociedad de clases" como
aquél glorioso movimiento estudiantil del que se están cumpliendo 45 años.
El fin de las "soluciones
milagrosas" de 2008/9 y el aumento de las rivalidades en el sistema
mundial, en:http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=5698?lang=es
Primera respuesta, vía Facebook:
Atilio Alberto Boron ¡Por lo visto hay un nuevo "catedrático" de teoría
marxista, tan humilde y modesto como otros de su estirpe que se pasan
criticando a los que hacen las revoluciones -siempre imperfectas y en proceso,
como corresponde a su dialéctica- mientras ellos de tan puros y sabios que
son sólo hacen declaraciones!!! En fin, tomo nota de sus comentarios, sus
chicanas y también su miopía. En una sala de conferencias donde había más de
500 personas, según una veintena de gentes con las que conversé, el profesor
apenas vio unas doscientas. Y luego, para demostrar que a él la naftalina no le
hace nada basta con compartirles una de las muchas perlitas de su refinado
razonamiento marxista. Dice en referencia a mi charla que : "Para tomar
una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un sujeto de
derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar demandas
legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente
extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista"
reclamando para sí tamaña formalidad." Por supuesto, para un
pseudo-marxista del Neanderthal, (pobre, tan joven él y ya envejecido
prematuramente) el tema de la naturaleza como sujeto de derechos carece por
completo de importancia, es una mera formalidad milagrosamente no atravesada
por la lucha de clases y la explotación capitalista. Para ni hablar de la falta
de seriedad de quien lanza una crítica como esa sin tomarse la molestia de, por
lo menos, leer el libro y examinar rigurosamente lo que allí se dice. La
verdad, una decepción. Cuando ví el título pensé que sería una crítica seria
entre marxistas. Me equivoqué. Tiene suerte que Trotsky no está vivo, si no él
mismo venía de México para expulsarlo sin vuelta de las filas de su movimiento.
·
El Barto Señor Borón, no me parece importante señalar la cantidad de gente,
eso me parece un tema menor. De hecho creo que si hubieron 500 personas
deberían haber ido más, quiero decir que mi crítica está limitada al contenido
de la conferencia, como lo señala usted en su comentario y está aclarado
en el blog. Eso le pone límites al debate, que prometo superar luego de
conseguir el dinero para comprar su libro, que en este momento no tengo pero me
compromento a leer atentamente el libro y plasmar mis opiniones.
Aclarado esto, paso
a contestar lo que a mi entender es importante
1)No me parece que
la declaración de la naturaleza como sujeto de derechos sea algo sin
importancia o por fuera de la lucha de clases, si pienso que es fundamental el
preguntarsé por el quién y en qué marco se desarrolla ésto, entiendo que todo
paso adelante en la lucha vale más que mil programas, como lo señalaba Marx.
Por eso señalo que es una formalidad.
Pero acaso señaló
usted que el Ecuador de Correa es un país donde no se cuestiona la gran
propiedad de la tierra y donde las multinacionales siguen haciendo importantes
ganancias? creo que no contesta a eso y, bueno ahí llegamos a un primer punto
que es que no tenemos acuerdo político con respecto al gobierno de Ecuador, ni
el de Venezuela, ni el de Bolivia ni el de Argentina, lo que no me parece un
tema menor.
Usted ha declarado
más de una vez su simpatía por acciones del gobierno K sin diferenciarse y yo
me pregunto si un marxista apoya a este gobierno, y por más vuelta que le de no
puedo responder afirmativamente.
Entiendo como uno
de los elementos nodales del marxismo la independencia política y organizativa
de la clase obrera, algo en lo que por más de "neardenthal" que le
pareza es la única actitud que ha valido conquistas efectivas para las masas y
ahí es donde quiero contestar a otra cosa que señala usted.
2) Habla de que critico
"a los que hacen las revoluciones" y yo no veo revolución alguna, ni
con contradicciones, ni sin ellas. Una revolución podría ser en el caso de que
una nueva clase social devenga al poder. Podemos analizar mucho las
experiencias de venezuela, bolivia y argentina (procesos donde yo veo los
cambio más profundos del régimen político en sudamérica) pero aún así la denominación
de revolución sería inexacta.
Por el resto, nunca
pretendí dejar de hacer "un debate serio entre marxistas", espero
contestar con estas líneas y contribuir a que siga el debate.
SEGUNDA RESPUESTA
Hola Barto: acuso recibo de tu mensaje, esta vez
sin descalificaciones ni agravios personales, y celebro ese avance. Paso a
contestarte:
1º La cuestión del número de gentes obvio es una
cuestión menor para mí; hablo por igual ante 5 compañeros que ante 500. Pero el
hecho de que vos hayas hecho una subestimación tan enorme delata un cierto
interés por “ningunear” la proyección que tuvo la charla. Y me parece que una
de las reglas básicas para un marxista es que la precisión y el rigor deben
aplicarse a todas las acciones de nuestra vida y no tan sólo cuando miramos la
coyuntura política o económica.
2º Está bien comentar la conferencia, pero antes
hay que asegurarse de que oíste bien o entendiste correctamente lo que el
conferenciante dijo. Me parece que no comprendiste bien varias cosas que dije. Pero
antes de lanzar acusaciones descalificatorias como lo hacés en tu blog hubiera
sido mucho mejor –sobre todo si uno adhiere a la ética del marxismo- tomarse un
tiempito para leer el libro y luego sacar conclusiones fundadas sobre mis argumentos
y las evidencias con que los sostengo.
3º En relación a la naturaleza como sujeto de
derecho, que sigue siendo una formalidad para vos (¡la verdad no te comprendo!)
decís que lo importante es preguntarse “por el quién y en qué marco” se logra
eso. Creo que no escuchaste lo que dije explícitamente en la conferencia. El
quien: esa conquista es el producto de luchas llevadas a cabo por los
movimientos sociales y, muy especialmente, por los pueblos originarios y, en
menor medida, los movimientos campesinos. La clase obrera muy tardíamente se
unió a esta lucha, y de modo titubeante inclusive hasta el día de hoy. Luchas que fueron regadas por sangre durante
las últimas décadas. Eso en relación al quien. Y en cuanto al marco, tal como
también lo dije: la desorbitada y brutal expansión del capitalismo
extractivista en América Latina. Ahí tenés el quién y el marco: ¿Seguís
pensando que es apenas una “formalidad”? Andá a Bolivia o Ecuador y sentate a
charlar con los movimientos de los pueblos originarios a ver que opinan del tema.
4º Decís también que yo he “declarado más de una
vez mi simpatía por acciones del gobierno K”, y de inmediato pegás un salto
mortal y pasas a decir que no se entiende como “un marxista apoya a este
gobierno.” Lo primero es, en algunos
casos muy puntuales, cierto; lo segundo no, y por algo que dije en mi
conferencia y tampoco escuchaste. Una de las muchas diferencias que hay entre
Bolivia, Ecuador y Venezuela y países como Argentina, Brasil y Uruguay es que
los tres primeros tienen como objetivo sentar las bases para la instauración de
un “socialismo del siglo XXI” mientras que los tres del Cono Sur buscan, en
cambio, resolver la cuadratura del círculo mediante la creación de un “capitalismo
serio”. Jamás apoyaría, ni apoyé, un proyecto de este tipo, o un gobierno que
se proponga esa distopía. Soy absolutamente contrario al capitalismo, un sistema
explotador, cruel, inhumano, predatorio e inmoral, absolutamente indefendible. Pero
eso no me impide reconocer y valorar algunas medidas puntuales que eventualmente
pueda tomar un gobierno capitalista (sea por intensas presiones populares o por
oportunismo, cosa que no viene al caso discutir aquí) como por ejemplo cuando Néstor
Kirchner le prestó todo su apoyo a Hugo Chávez para hundir al ALCA en Mar del Plata, el más ambicioso
proyecto del imperialismo para el siglo XXI. Tal vez a vos y a tus camaradas de
partido esto les pueda parecer otra nimia “formalidad”, pero para los
antiimperialistas de América Latina fue una conquista histórica. ¿No te parece
que algo así merecería despertar al menos la aprobación de cualquier fuerza
política que seriamente quiera ser de izquierda? ¿O pensás que habría que
repudiar, por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo y combatir esa medida? Extrapolando
el asunto, tu tan reverenciado (y tan poco comprendido) León Trotsky también
manifestó “su simpatía” por el reparto agrario y por la nacionalización del
petróleo que hacía un político burgués como Lázaro Cárdenas en México. ¿Lo
acusarías también a él de “apoyar al gobierno” de Cárdenas porque lo hizo con
dos medidas puntuales de ese gobierno. ¿Lo acusarías por esto de ser un
“cardenista”, haciéndolo tan suelto de cuerpo como a mí irresponsablemente me acusás de ser un “marxista
kirchnerista”, diciendo además que tal cosa es deplorable? No se lo podrías
decir, ni a Trotsky ni a mí. No es marxista quién tira al voleo consignas
efectistas sino quien, como decía Lenin (ahora que sacaron una selección de sus
obras en tu partido te recomiendo que leas muy cuidadosamente esos dos
volúmenes, para empezar…) realiza en cada momento “un análisis concreto de la
situación concreta”. El resto es intrascendente charlatanería. Lamentablemente
en eso has caído.
Por eso decís, y te agradezco tu franqueza, que al
mirar América Latina “ no veo revolución alguna, ni con contradicciones, ni sin
ellas”. ¡Claro que no las ves, y no las podés ver porque para comprender lo que
es una revolución –siempre un proceso incremental en donde la dialéctica de la
lucha de clases va desestructurando las relaciones sociales y las formas de
propiedad pre-existentes- tenés que disponer de categorías teóricas marxistas,
que ni remotamente se encuentran en tu arsenal intelectual. Tenés palabras pero
no tenés los conceptos, ese es el problema. (De paso: te recomiendo que leas el
librito de Álvaro García Linera, “Las tensiones creativas de la revolución”,
para abandonar esa visión positivista y pre-marxista de la revolución como una acontecimiento,
una cosa, y no como un producto histórico en permanente movimiento, como decía
el gran León y no entienden sus supuestos discípulos) Por eso no podés ver las revoluciones en
gestación en América Latina, porque aunque se desenvuelvan bajo tus narices no
las podés ver. Vos y tus amigos piensan que hacer una revolución es tan fácil
como ganar un centro de estudiantes en la facultad, pero la historia enseña que
es un poquitito más difícil que eso. Por eso hablan de revolución pero no hacen
revolución alguna, y además jamás hablan de imperialismo y mucho menos de
anti-imperialismo. Porque para eso tendrían que salir a defender a Cuba y su
gobierno revolucionario, cosa que no hacen; y a “manifestar sus simpatías” por
Correa, que desalojó la base gringa de Manta y le otorga asilo a Julian
Assange, el enemigo público número 1 de Estados Unidos; o por Evo que expulsó
al embajador yankee, a la DEA, a la USAID; o para explicar por qué han estado invariablemente
en contra de Chávez, haciéndole el juego a los yankees en su reaccionario
proyecto de liquidación del chavismo. ¿Sabés por qué ocurren todos estos
disparates políticos? Por no entender siquiera el ABC del marxismo. Pensalo.
Atilio A. Boron
Este jueves 9 de Mayo
presentación del libro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo
presentación del libro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo
Mendoza
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/Universidad Nacional de Cuyo: 12 horas
San Juan
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de San Juan: 18 horas
En Buenos Aires
PRESENTACIÓN EN LA FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES
América Latina en la Geopolítica del Imperialismo
de Atilio Boron
Domingo 12 de mayo - 15:30 hs
Sala Adolfo Bioy Casares - Pabellón Blanco
Participan
Atilio Boron
Telma Luzzani
Jorge Taiana
Visite el stand 230, en el Pabellón Azul, para adquirir los libros de Ediciones Luxemburg en sus diferentes colecciones
5 de Mayo, 2013
Hoy se cumplen 195 años del nacimiento de Karl Marx, el hombre cuyas ideas cambiaron el mundo para siempre. Sin él, y sin Copérnico, Darwin, Einstein y Freud el mundo sería incomprensible.
Pero con Marx el mundo se transformó no sólo en algo cognoscible sino, lo más importante, en algo que podemos cambiar, si luchamos sin mengua y sin desmayos. Como dijera Fidel, si lucháramos hasta el final aunque nos dijeran que al mundo le quedan pocos años de vida. Recordemos su cumpleaños leyendo su obra, estudiando su obra. ¡Gloria al gran Karl!
Hoy se cumplen 195 años del nacimiento de Karl Marx, el hombre cuyas ideas cambiaron el mundo para siempre. Sin él, y sin Copérnico, Darwin, Einstein y Freud el mundo sería incomprensible.
Pero con Marx el mundo se transformó no sólo en algo cognoscible sino, lo más importante, en algo que podemos cambiar, si luchamos sin mengua y sin desmayos. Como dijera Fidel, si lucháramos hasta el final aunque nos dijeran que al mundo le quedan pocos años de vida. Recordemos su cumpleaños leyendo su obra, estudiando su obra. ¡Gloria al gran Karl!
4 Abril 2013
Comparto una entrevista sobre la coyuntura argentina que me hicieron en Ecuador los amigos de ALAI (la Agencia Latinoamericana de Información).
Comparto una entrevista sobre la coyuntura argentina que me hicieron en Ecuador los amigos de ALAI (la Agencia Latinoamericana de Información).
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ALAI, América Latina en Movimiento
2013-05-02
Argentina
Entrevista
con Atilio Boron
“Lo más
rescatable es el alineamiento internacional”
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En Argentina, el mes de
marzo se cerró con movilizaciones contra el gobierno de Cristina Fernández de
Kirchner. Sobre este y otros temas de la realidad argentina giró el
diálogo con Atilio Boron, Director del Programa Latinoamericano de Educación a
Distancia en Ciencias Sociales (PLED) de Buenos Aires, quien, entre otros
aspectos, resalta el impacto de Hugo Chávez en la vida política de su país y el
continente.
- ¿A qué responden las
movilizaciones contra el gobierno que se han registrado últimamente?
Este es un año electoral,
entonces hay una natural reactivación de los esfuerzos de las dirigencias
políticas opositoras y de ciertos grupos oligopólicos mediáticos muy fuertes,
como el Grupo Clarín, para tratar de frenar las iniciativas del gobierno, sobre
todo en el terreno de la democratización de los medios. Esta ley,
aprobada hace tres años, está trabada en la justicia porque afecta al principal
monopolio –en realidad, el principal oligopolio- que es precisamente el Grupo
Clarín, que tiene un poderío inmenso en el terreno de las comunicaciones de
masas. Hay otros oligopolios, pero este es el más importante.
Presiones para frenar, también, un proyecto de reforma del poder judicial
enviado por la Presidenta al Congreso con el propósito de democratizar el
funcionamiento del poder judicial. El proyecto contempla la introducción
de seis reformas y contiene aspectos muy diversos, algunos de los cuales
suscitaron –como por ejemplo la reglamentación de las medidas cautelares o
amparos- una polémica muy fuerte dentro del oficialismo y desencadenaron una
frontal y militante reacción de la oposición. Pero es una oposición, y
esto hay que decirlo claramente, que está muy a la derecha del gobierno y que,
por consiguiente, no puede cifrar esperanza alguna de que de ahí pueda surgir
una superación del legado del kirchnerismo. Se trata, más bien, de un
proyecto restaurador de clara impronta neoliberal..
Te doy un solo ejemplo,
para hacerlo más sencillo: quien fuera candidato por el Frente Amplio
Progresista, (Hermes) Binner, declaró reciamente que si él fuera venezolano
votaría a Capriles. Ese es el tono que tiene la oposición, tono que no se
reduce solamente al caso de Binner sino que se reproduce en sus principales
referentes: todos son profundamente anti-chavistas, por supuesto anti-Correa,
anti-Evo, anti-Daniel, anti-Cuba, anti-todo. Es una oposición reactiva,
que expresa el rechazo ante algunos avances hechos en ciertas áreas de la
gestión gubernamental por el kirchnerismo.
Por cierto, se trata de
avances modestos pues los intereses fundamentales de la economía argentina no
fueron afectados; las clases dominantes no fueron tocadas ni con el pétalo de
una rosa. En ese terreno los legados de la época neoliberal son aún muy
gravitantes: privatizaciones que, ante el cómplice descontrol del estado,
continúan medrando a costa de los ingresos y la seguridad de los ciudadanos;
leoninas condiciones a favor de las transnacionales mineras y petroleras (canon
promedio: 18 por ciento, contra un 80 por ciento en países como Bolivia o
Ecuador); acelerada extranjerización de la economía en todos los sectores,
incluyendo la tierra; legislación financiera que legaliza la fuga de divisas;
un muy grave problema de inflación que se trata de disimular mediante la
manipulación del índice que mide el costo de vida y mantenimiento de una
estructura tributaria fuertemente regresiva. Hubo, con todo, algunas
medidas positivas como la quita de los bonos de la deuda externa -que sin
embargo no ha resuelto este tema y, para colmo, sin realizar una adecuada
auditoría, como se hizo en Ecuador; la expansión de la asignación universal por
hijo; una modesta mejoría en las remuneraciones de jubilados y pensionados la
re-estatización de los fondos privados de pensión (una colosal estafa urdida
por el neoliberalismo); la recuperación del control de Aerolíneas Argentinas y
la estatización del paquete mayoritario de las acciones de la antigua petrolera
estatal, YPF, en manos de la española Repsol. No obstante, en el terreno
de los derechos humanos el gobierno avanzó con firmeza en la persecución de
todos los violadores de los derechos humanos: uno tras otro los represores de
la época de la dictadura están siendo llevados a las cortes, y esto la derecha
no lo perdona. Y también en el terreno cultural ha sido un gobierno que
propuso la democratización de los medios, el matrimonio igualitario, la rebaja
de la edad mínima para votar a 16 años, y, sobre todo –y a mi manera de ver lo
más rescatable del actual gobierno- un alineamiento internacional muy claro con
los procesos emancipatorios de América Latina: fuerte respaldo a Venezuela, a
Bolivia, Ecuador y buenas relaciones con Cuba.
Dado que yo creo que la
lucha anti-imperialista es fundamental para América Latina, un gobierno con
limitaciones arriba señaladas pero que, de todas maneras, se coloca en el lado
correcto en la gran batalla contra el imperialismo merece un apoyo crítico,
señalándole las limitaciones que tiene en otros áreas, pero reconociendo que no
es cómplice de los planes de desestabilización del imperio en contra de países
como Venezuela, Ecuador, Cuba, Bolivia. Pero viendo que el gobierno está avanzando
en algunos temas sensibles como medios o poder judicial, la derecha ahora ha
desencadenado una avalancha fenomenal de críticas, una multitudinaria
movilización y un bombardeo mediático sobre “la dictadura que hay en
Argentina.” Es notable como políticos, intelectuales y publicistas se
rasgan las vestiduras ante la “dictadura de Cristina” que, sin embargo, no
obsta para que esos personajes publiquen incendiarios editoriales en la prensa,
se organicen, convoquen a grandes actos públicos, sin padecer la menor molestia
por parte de las autoridades públicas. Curiosa dictadura, sin duda, la
que existe en la Argentina.
- Decías que la
democratización de la justicia tiene puntos debatibles, ¿específicamente,
cuáles son éstos?
Hay un punto que se refiere
al tema de las medidas cautelares, el llamado amparo. Ha habido todo un
debate porque el gobierno pretendió restringir la duración de los amparos, de
las cautelares; pero resulta también que las cautelares favorecen a los
movimientos sociales, a los trabajadores, a los pobladores, a la gente de menos
ingresos, a los oprimidos, a los explotados, entonces que quieren protegerse de
medidas que los afectan. En torno a eso se suscitó una intensa discusión
dentro del kirchnerismo, y en algo se pudo corregir la propuesta original.
Claro que, a diferencia de la ley de medios que surgió después de un
debate nacional durante dos años y medio, esta ley prácticamente fue propuesta
por el gobierno sin ninguna consulta dentro y fuera del espacio kirchnerista,
lo cual a mi manera de ver la debilitó irreparablemente y precipitó la
virulenta resistencia y la convergencia de respuestas del heteróclito campo
opositor.
- ¿Se trata de una
respuesta al bloqueo que se ha dado en la justicia respecto a la ley de medios?
Si, totalmente. Y al
hecho también de que es innegable que la justicia argentina requiere
necesariamente de una democratización, comenzando por el ingreso mismo a las
filas de la administración de justicia, muy controlado por lo que se llama la
familia judicial.
- ¿Una casta…?
Una casta muy privilegiada.
Por ejemplo, los jueces y los funcionarios del poder judicial están
exentos del pago del impuesto a las “ganancias”, absurdo mayúsculo de la
legislación tributaria porque mientras exceptúa del pago de impuestos a los beneficios
de los plazos fijos o a las ganancias del capital ¡castiga fuertemente a los
salarios de los trabajadores! Fíjate lo absurdo de la legislación
económica argentina: el sueldo de un trabajador manual (como por ejemplo un
recolector de residuos que tiene un sindicato muy poderoso) paga“ganancias”.
Un juez que gana diez veces más de lo que ganan esos trabajadores, no
paga impuesto a las “ganancias”. Si bien la ley no dice nada que los
jueces deban pagar ganancias, pero ellos se ve venir una política de reforma.
Ahora la ley ha salido en el Congreso, pero creo que la van a detener en
los estrados judiciales, o sea, va a ser lo mismo que pasó con la ley de
medios. Desgraciadamente la presidenta no ha querido llamar a un
referendo sobre estos temas, como se hizo en Ecuador, que me parece pudo haber
sido una medida buena para evitar que el poder judicial interfiera en la
aplicación de ambas leyes.
- Otra de las críticas a la
gestión de la Presidenta es que hay un descontrol de la economía. ¿Cuál es tu
lectura?
Ha habido un problema muy
serio con las divisas, con el dólar, porque el gobierno durante prácticamente
diez años no estableció ningún control sobre los giros, las remesas que hacían
las empresas transnacionales que operaban en la Argentina. Y en un momento
determinado se dieron cuenta que no tenían dólares suficientes para hacer
frente, por ejemplo, a las demandas de dólar para importar productos básicos.
Entonces impusieron algunas restricciones que son razonables, aunque su
origen es la complicidad con la fuga de divisas, pero no así la forma como se
implementa esta política. Lo cierto es que la Argentina es un país que
prácticamente no ha tenido moneda estable en los últimos ochenta años, salvo
por breves intervalos de tiempo. Es una economía con una enorme
propensión inflacionaria y en donde la devaluación de la moneda local es una
premisa confirmada por la historia, por eso la gente ahorra en dólares.
Tanto es así que el Código Civil de la Argentina establece que es legal
adquirir ciertos bienes (automóviles, viviendas, maquinarias, etcétera) en
pesos o bien en dólares. Por eso cuando el gobierno habla de la
“ilegalidad” de las transacciones en el dólar no oficial parece olvidar que tal
cosa todavía sigue siendo legal en la Argentina.
Algunos sectores
pertenecientes a las bajas capas medias, o inclusive de ciertos segmentos de la
clase trabajadora, por ejemplo, podían ahorrar unos 100 o 200 dólares, iban al
banco, compraban sus dólares porque de esa manera no se les esfumaban los
ahorros, carcomidos por una inflación que en el año pasado rozó el 25 por
ciento. Bueno todo eso ahora se acabó. Para comprar dólares se
requiere una autorización especial al alcance de muy pocos. ¿Y a quién ha
afectado esto fundamentalmente? A la base electoral del kirchnerismo.
No a las grandes empresas que siguen moviéndose con los dólares con total
facilidad, porque a pesar de estas restricciones cambiarias ellos se mueven en
otro nivel: hacen transacciones de diferente tipo, se manejan con paraísos
fiscales, apelan al mercado negro si es necesario y consiguen los dólares que
quieren, porque además aunque los paguen caro, los venden más caro todavía.
Pero sectores de la baja clase media que ahorraban un poquito en dólares
para poderse comprar una modesta vivienda no lo tienen. Y eso ha generado
un malestar muy grande en ese sector social que es, precisamente una de las
bases sociales del kirchnerismo.
En todo esto también incide
el estilo de la gestión gubernamental: avasallador, poco propenso a la
negociación, muy poco político, y esto ha generado ese malestar en una clase
media que en Argentina es muy importante, poco más de la mitad de la población,
y esto ha generado una respuesta muy anti-gobierno. De todas maneras no
hay que perder de vista que el país experimentó una período de casi diez años
de altos niveles de crecimiento económica. Por supuesto hay muchos
problemas, pero también los hay en Alemania (por ejemplo, su escandaloso
aumento en los índices Gini de desigualdad) y hay problemas también en Estados
Unidos, ¿Cuál es la economía que, en el marco de la crisis actual del
capitalismo, no tiene problemas?
Yo creo que uno de los
errores más irritantes ha sido la absoluta negación del problema de la
inflación, no querer reconocer que éste es un problema real. El gobierno
cometió un error muy grande: intervino el INDEC, el Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos, y a partir de ahí los índices oficiales de la inflación
perdieron toda credibilidad, aún entre los más fervorosos kirchneristas. Tampoco
ha habido un combate eficaz en contra de la pobreza; ha sido un paliativo pero
no un combate a fondo porque para hacer ese combate se requiere contar con
mucho más dinero, y para tener ese dinero habría que hacer una reforma
tributaria que el gobierno no está dispuesto a hacer porque su nivel de
enfrentamiento con la clase dominante es, como decíamos más arriba, muy
limitado. Ese enfrentamiento es bastante menor de lo que señalan los
medios hegemónicos que proyectan la impresión de que hay un conflicto tremendo
entre clase dominante y gobierno. Pero no es así, para nada. Hay
algunos sectores del capital que están enfrentados al gobierno, pero yo diría
que básicamente eso se da en el agro. Pero cuando uno mira a las
fracciones industriales, bancaria, financiera y comercial de la burguesía es
difícil ver ese enfrentamiento. Pero la prensa lo representa como si
hubiera un brutal choque entre los sectores del capital y el gobierno, pero no
es así. Grandes capitalistas han manifestado su apoyo al gobierno.
La impresión que transmiten los medios es equivocada.
- ¿Y cuál es el eco que
podría tener el nombramiento del Papa Francisco?
Yo personalmente no creo
que tenga mucho eco. Se especuló mucho en eso, de que podría ser el nuevo
Juan Pablo II. Pero es una comparación a-histórica. La comparación
real es que Juan Pablo II pudo hacer lo que hizo porque treinta años atrás el
mundo era muy diferente al de hoy. Es una época completamente diferente…,
con Reagan y Thatcher, y la Unión Soviética desangrándose en la “Guerra de las
Galaxias.”
- ¿Ni en Argentina?
Ni en Argentina, porque
además Francisco ahora tiene otras preocupaciones. No puede entrometerse
dentro de la derecha argentina para dirimir quien será el que se vaya a
enfrentar al oficialismo. Tiene una enorme agenda de problemas: la
vinculación de la mafia con el Banco del Vaticano, los juicios por pederastia,
la crisis del celibato sacerdotal, el papel de la mujer, el gobierno de la
iglesia. Tiene demasiados problemas como para concentrarse en lo que
ocurra en la Argentina.
- Ahora, ¿hasta qué punto
es real que en la Argentina últimamente se ha registrado una politización de la
juventud? Lo cual no se ve en muchos otros países.
Es real. En la
Argentina es muy notable. Hay dos hitos históricos fundamentales.
Veinticinco de mayo del 2010, celebración de los doscientos años de la
primera independencia. Y el veintisiete de octubre de ese mismo año,
muerte de Néstor Kirchner. Eso produjo un shock fenomenal que potenció la
re-politización de la juventud argentina, en un fenómeno que no se veía desde
finales de los sesenta y principios de los setenta, que terminó luego con un
baño de sangre que arranca en la época de los militares pero que ya venía un
poquito antes con el gobierno de Perón y de Isabel Perón, en 1975. Desde
aquella época no había habido un florecimiento tan impresionante de la
politización de la juventud, que me parece que es un fenómeno muy positivo.
Pero además hay una
latinoamericanización, que yo creo que es la gran herencia que nos deja Hugo
Chávez. La idea de una América Latina como algo más que una consigna
abstracta, sino como un proyecto concreto. Chávez es inmensamente popular en la
Argentina y fue un factor importante en ese fenómeno de la politización de la
juventud.
- ¿Esta politización
básicamente se registra en el campo del kirchnerismo, con La Cámpora...?
No, no… Abarca
sectores ideológicos muy diversos. No es solo el kirchnerismo. La
izquierda está registrando por primera vez en muchos años – en 30 años – un
fenómeno muy fuerte de incorporación de núcleos juveniles, y hay un cambio en la
cultura política. Yo estoy, por ejemplo, cooperando con un proyecto que
ha lanzado el Partido Comunista de Argentina que es el Centro de Estudio y
Formación Marxista (CEFMA). A mí siempre me obsesionó el tema de la
formación marxista tan débil y deficiente que yo encuentro en la izquierda
latinoamericana, que desconoce ese fenomenal arsenal teórico que nos lega el
marxismo. Y en el CEFMA hemos tenido una respuesta notable. Tan es
así que se han abierto varias sedes en diversas ciudades del país. Y creo
que en otras organizaciones de izquierda está pasando lo mismo, la juventud que
vuelve a incorporarse a proyectos de izquierda, disímiles, diferentes, pero
bueno, que aún dentro de su diversidad es un rasgo muy positivo. O sea no
es un fenómeno privativo del kirchnerismo, que abarca también a otros sectores.
Y por supuesto la derecha también ha logrado captar algo de esta
movilización juvenil.
- ¿Consideras que este
fenómeno de politización de la juventud en la izquierda va a conducir a
replanteamientos?
Yo espero que sí. Yo
creo que sí. Aunque la izquierda en general ha sido bastante refractaria
a autocriticarse. Claro que en general pocas fuerzas políticas en el
mundo se auto-critican, no es la más importante virtud de los partidos
políticos, pero creo que es algo que debería fomentarse. Yo estoy
proponiendo esto, incluso la auto-critica entre diferentes organizaciones de
izquierda, porque creo que todos los que estamos en ese espacio tenemos que
auto-criticarnos, nadie está a salvo de haber cometido errores. Ha sido
difícil porque en general prima todavía demasiado una actitud bastante
sectaria, a la que no le gusta demasiado la auto-crítica.
- Hacías referencia al
impacto de Chávez en Argentina. ¿Cómo lo ves a nivel regional, con relación a
los procesos de integración, por ejemplo?
Chávez nos deja dos grandes
herencias: primero lo que te decía recién, la recuperación de un proyecto de
emancipación de América Latina. Seamos muy claros en esto. América Latina
es re-inventada primero por Fidel y el Che con la revolución cubana.
Antes América Latina era una entelequia conceptual, una idea retórica
privada de cualquier clase de eficacia. Con la revolución cubana, América
Latina aparece con perfiles muy marcados y concretos. Fidel y el Che en eso
hicieron una tarea fenomenal al plantear la unidad de origen y destino de los
pueblos de Nuestra América.
Pero la tarea quedó
inconclusa. Entre otras cosas porque Cuba tenía limitaciones materiales
para poder sostener ese proyecto a lo largo de 50 años, en los cuales fue
bloqueada, hostigada, perseguida. Chávez de alguna manera levanta esa
bandera y como decía antes, le otorga un contenido concreto. América
Latina quiere decir PetroSur, quiere decir Banco del Sur, quiere decir
PetroCaribe, quiere decir TeleSur, Radio del Sur, o sea, le dio contenido
concreto a la idea de América Latina. Y eso empezó a pegar muy fuerte en
vastos sectores de las sociedades latinoamericanas.
Y en segundo lugar, a
Chávez le debemos la reinstalación del socialismo como horizonte de nuestra
época. ¿Quién hablaba, después de la implosión de la Unión Soviética,
después de la conversión de los partidos socialistas y comunistas sobre todo de
Europa en fuerzas neoliberales, quien hablaba de que el socialismo era la única
alternativa ante la crisis del capitalismo? ¡Nadie!
Sin embargo la experiencia
práctica convenció a Chávez -porque él al principio no estaba convencido, yo
conversé algo con él sobre este tema-de que no hay solución dentro del
capitalismo. Y vuelve a reinstalar con fuerza la idea del socialismo, del
nuevo socialismo, del socialismo del buen vivir – como le llaman en Ecuador –,
el bolivariano, como le llamen, pero revitaliza el socialismo. Y creo que
eso ha pegado muy fuerte en América Latina.
¿Por qué pegó tan fuerte? Porque
además Chávez era un gran creador de instituciones. Él fue fundamental en
la creación de la UNASUR, fue fundamental en conjuntar a los gobiernos de
América Latina, establecer una comunicación fluida entre ellos. Fue
fundamental en la creación de la CELAC. Fue fundamental en ir a EEUU y en
la Asamblea General de las Naciones Unidas decir 'Acá pasó el diablo. Por acá
hay olor a azufre todavía'. Un anti-imperialismo llevado hasta las
propias entrañas del imperio, y eso evidentemente tuvo un impacto notable.
Por eso yo creo que Chávez
completó la tarea que iniciaron Fidel y el Che, e instala hoy en día una
plataforma ideológica nueva en América Latina. Hace diez, quince años, no
podía decirte las cosas que estoy diciendo… bueno, ¡yo las seguía diciendo!
Iba a universidades o sindicatos a hablar del imperialismo, y me miraban
como si fuera fugitivo del parque jurásico. ¿De qué habla éste?
¿Del imperialismo? ¡Pero si ya hay globalización, ya los Estados
nacionales han desaparecido, hay grandes entidades supranacionales que son las
que rigen el mundo! Y te acusaban de“estalinista” o de agente soviético
simplemente por volver a las fuentes del marxismo. Hoy en día todo esto
ha cambiado notablemente. Es un cambio cultural fenomenal. Y es
bueno, porque además creo que la historia nos ha enseñado, con muy duras
lecciones, que el imperialismo es cada vez más agresivo, virulento,
sanguinario.
Mira Honduras, mira
Paraguay, mira las bases militares por toda la región. En mi libro “América
Latina, la geopolítica del imperialismo” hago el recuento, mejor dicho,
cito el recuento de varios investigadores que están estudiando el tema.
Al momento en que el libro entra en prensa en octubre del año pasado
había 75 bases militares norteamericanas en América Latina y el Caribe.
75, no una, no dos, no cinco, no diez, sino 75. Y pocas semanas
después de que el libro llegara a la calle ya eran 76: ya habían instalado una
base más. Si eso no es el imperialismo… Y eso creo que la gente lo asimiló,
y creo que Chávez de alguna manera nos dijo 'miren, esta es la realidad del
imperialismo, nos podemos zafar de ella”. Como dijo Fidel en su encuentro
con los intelectuales del años pasado, “nuestro deber es luchar, luchar hasta
el fin”.
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