28.7.2014

ACLARACIÓN: Sólo en el día de hoy pude acceder al original del artículo de Eric Hobsbawm que forma parte de un dossier especial publicado por la  London Review of Books  en Enero del 2009. Se trata de un material muy interesante que reúne las opiniones de muy destacados intelectuales sobre el ataque israelí a Gaza que tuvo lugar en Diciembre del 2008. El texto que me habían enviado algunos amigos no era una copia fiel de ese original, y había un párrafo que por faltarles algunas palabras -algo no inusual cuando se envían algunos textos por correo electrónico, sobre todo si no se lo hace con el formato pdf - dieron lugar a que un pasaje del texto de unos cuatro o cinco renglones fuera muy poco inteligible. Eso ha sido corregido y, además, estoy pegando a continuación el texto original. He resaltado en amarillo esa parte del escrito de Hobsbawm para despejar todas las dudas al respecto y lo mismo hice en la traducción al castellano que sigue a continuación. Agradezco a los amigos que me llamaron la atención sobre ese pasaje, lo que confirma una vez más que la batalla de ideas es un proyecto eminentemente colectivo. 
(Los interesados en leer todos los artículos del dossier pueden hacerlo en el siguiente enlace: 
http://www.lrb.co.uk/v31/n02/gaza-writers/responses-to-the-war-in-gaza )


LONDON REVIEW OF BOOKS
 

Eric Hobsbawm

For three weeks barbarism has been on show before a universal public, which has watched, judged and with few exceptions rejected Israel’s use of armed terror against the one and a half million inhabitants blockaded since 2006 in the Gaza Strip. Never have the official justifications for invasion been more patently refuted by the combination of camera and arithmetic; or the newspeak of ‘military targets’ by the images of bloodstained children and burning schools. Thirteen dead on one side, 1360 on the other: it isn’t hard to work out which side is the victim. There is not much more to be said about Israel’s appalling operation in Gaza.
Except for those of us who are Jews. In a long and insecure history as a people in diaspora, our natural reaction to public events has inevitably included the question: ‘Is it good or bad for the Jews?’ In this instance the answer is unequivocally: ‘Bad for the Jews’.
It is patently bad for the five and a half million Jews who live in Israel and the occupied territories of 1967, whose security is jeopardised by the military actions that Israeli governments take in Gaza and in Lebanon; actions which demonstrate their inability to achieve their declared aims and which perpetuate and intensify Israel’s isolation in a hostile Middle East. Since genocide or the mass expulsion of Palestinians from what remains of their native land is no more on the practical agenda than the destruction of the state of Israel, only negotiated coexistence on equal terms between the two groups can provide a stable future. Each new military adventure, like the ones in Gaza and Lebanon, will make such a solution more difficult and will strengthen the hand of the Israeli right wing and the West Bank settlers who do not want it in the first place.
Like the war in Lebanon in 2006, Gaza has darkened the outlook for the future of Israel. It has also darkened the outlook for the nine million Jews who live in the diaspora. Let me not beat about the bush: criticism of Israel does not imply anti-semitism, but the actions of the government of Israel occasion shame among Jews and, more than anything else, they give rise to anti-semitism today. Since 1945 the Jews, inside and outside Israel, have enormously benefited from the bad conscience of a Western world that had refused Jewish immigration in the 1930s before committing or failing to resist genocide. How much of that bad conscience, which virtually eliminated anti-semitism in the West for sixty years and produced a golden era for its diaspora, is left today?
Israel in action in Gaza is not the victim people of history, nor even the ‘brave little Israel’ of 1948-67 mythology, a David defeating all its surrounding Goliaths. Israel is losing goodwill as rapidly as the US did under George W. Bush, and for similar reasons: nationalist blindness and the megalomania of military power. What is good for Israel and what is good for the Jews as a people are evidently linked, but, until there is a just answer to the Palestinian question, they are not and cannot be identical. And it is essential for Jews to say so.
Eric Hobsbawm’s most recent book is Globalisation, Democracy and Terrorism.



27.7.2014

¡Hola! Comparto una breve pero incisiva reflexión del gran historiador marxista y judío Eric Hobsbawm a propósito de los anteriores ataques de Israel a Gaza y al Líbano. Sus palabras conservan una notable actualidad frente al genocidio actualmente en curso, otra vez, en Gaza. A continuación la versión en español (publicada por El Ciudadano, de Chile (http://www.elciudadano.cl/2014/07/25/109731/a-proposito-de-gaza-por-eric-hobsbawm/) pero a la cual le he hecho algunas correcciones que me parecían necesarias. Espero que quede bien claro lo que dice Hobsbawm: que la crítica al estado de Israel no significa antisemitismo, latiguillo con el cual la derecha racista de Israel pretende descalificar las críticas que se les formula a sus criminales políticas.



“Durante tres semanas la barbarie ha sido mostrada ante un público universal, que ha observado, juzgado y, con pocas excepciones, rechazado el uso del terror militar por parte Israel contra un millón y medio de habitantes bloqueados desde 2006 en la Franja de Gaza. Nunca antes las justificaciones oficiales de la invasión han quedado tan claramente refutadas como ahora, con la combinación de cámaras y aritmética; ni el lenguaje de las “objetivos militares” con las imágenes de niños ensangrentados y de escuelas incendiadas. Trece muertos de un lado, 1.360 de otro: no es difícil establecer dónde está la víctima. No hay mucho más que decir acerca de la terrible operación de Israel en Gaza.

Excepto para aquellos de nosotros que somos judíos. En una larga e insegura historia como pueblo en la diáspora, nuestra reacción natural ante eventos públicos ha incluido inevitablemente la pregunta: “¿Es bueno o malo para los judíos?” En este caso, la respuesta es inequívoca: “Malo para los judíos”.

Es claramente malo para los cinco millones y medio de judíos que viven en Israel y los territorios ocupados desde 1967, cuya seguridad se ve amenazada por las acciones militares que los gobiernos israelíes tomen en Gaza y en Líbano, acciones que demuestran su incapacidad para lograr sus objetivos declarados y que perpetúan e intensifican el aislamiento de Israel en un Oriente Medio hostil. Dado que ni el genocidio o la expulsión masiva de palestinos de lo que queda de su tierra natal así como la destrucción del estado de Israel están en la agenda práctica de ambas partes en conflicto, sólo una coexistencia negociada en igualdad de condiciones entre los dos grupos puede proporcionar un futuro estable. Cada nueva aventura militar, como las de Gaza y el Líbano, hará que esa solución sea más difícil y fortalecerá al ala derecha israelí y a los colonos de la Ribera Occidental, que encabezan el rechazo a la solución negociada.

Al igual que la guerra del Líbano en 2006, Gaza ha oscurecido las perspectivas de futuro para Israel. También ha oscurecido las perspectivas de los nueve millones de judíos que viven en la diáspora. Permítanme que no me ande con rodeos: la crítica de Israel no implica antisemitismo, pero las acciones del gobierno de Israel causan vergüenza entre los judíos y, sobre todo, estimulan el antisemitismo de nuestros días. Desde 1945, los judíos, dentro y fuera de Israel, se han beneficiado enormemente de la mala conciencia de un mundo occidental, que había rechazado la inmigración judía en la década de 1930, unos años antes de que permitiera o no se opusiera al genocidio. ¿Cuánta de esa mala conciencia, que prácticamente eliminó el antisemitismo en Occidente durante sesenta años y produjo una época dorada para su diáspora, queda en pie al día de hoy?

La acción de Israel en Gaza no es la de un pueblo que es una víctima de la historia, ni siquiera es el “pequeño valiente” Israel de la mitología de 1948-67, con un David derrotando a todos los Goliaths de su entorno. Israel está perdiendo la buena voluntad tan rápidamente como los EE.UU. de George W. Bush, y por razones similares: la ceguera nacionalista y la megalomanía del poder militar. Lo que es bueno para Israel y lo que es bueno para los judíos como pueblo son cosas que están evidentemente vinculadas, pero mientras no haya una respuesta justa a la cuestión de Palestina no son y no pueden ser idénticas. Y es esencial para los judíos que se diga.”
26 de Julio, 2014

En un día como hoy, pero del año 1953, se producía el asalto al Cuartel Moncada, en la ciudad oriental de Santiago, Cuba. Un total de 135 jóvenes, organizados en tres columnas lideradas por Fidel Castro (27 años), Raúl Castro (22 años) y Abel Santamaría (26 años)...

Fidel, en una foto increíblemente premonitaria, tomada en prisión debajo de un cuadro de José Martí

El Oriente informa de la captura del hermano menor de Fidel, Raúl. 

Abel Santamaría Cuadrado, atrozmente torturado y asesinado por el ejército de Batista una vez hecho prisionero

 ... llevarían a cabo esa acción que terminaría siendo desbaratada por el ejército de Batista, pero que pese a ello marcaría el comienzo del proceso revolucionario que culminaría el 1º de Enero de 1959 con el triunfo del Movimiento 26 de Julio. Fidel y Raúl salvaron milagrosamente sus vidas, no así Abel, quien fue hecho prisionero, torturado salvajemente y asesinado en el cuartel. Con su valentía estos tres jóvenes abrieron las páginas de un nuevo capítulo en la historia de Nuestra América, un continente que después del Moncada y el triunfo de la Revolución Cubana nunca más volvería a ser lo que por tanto tiempo fuera.

A continuación, agrego un extracto de un texto que escribiera como presentación a una nueva edición del alegato en defensa propia presentado por Fidel ante los jueces, una obra maestra de la filosofía política y que luego fuera publicada bajo el título La Historia me Absolverá. No dejen de leer ese discurso, pronunciado por Fidel de corrido, sin tener una hoja ante su vista, ningún escrito, ¡nada! Recomiendo muy especialmente la edición completa del mismo, precedida por un extenso estudio introductorio a cargo de los historiadores cubanos Pedro Álvarez Tabío y Guillermo Alonso Fiel y que fuera publicada en Buenos Aires por Ediciones Luxemburg.  



Prólogo a la historia me absolverá
La premonición de la Historia
Atilio
A. Boron  •
Buenos Aires

Suele decirse que hay textos, libros o discursos que son hacedores de la historia. La metáfora es expresiva pero, a la vez, engañosa. Lo primero, porque hace justicia a la extraordinaria importancia que un escrito puede excepcionalmente adquirir en el desencadenamiento de grandes procesos históricos. Pero también engañosa porque en su formulación inicial oculta un hecho decisivo: son hombres y mujeres quienes realmente hacen la historia. Las 95 tesis que el monje Martín Lutero clavara en las puertas de la Catedral de Wittenberg en 1517 no hubieran pasado de ser una disputa conventual, un intrascendente berrinche del monje agustino si no fuera porque tuvieron la capacidad de captar la sensibilidad de su tiempo. Fue sólo cuando las ideas del clérigo –aquel “rayo del pensamiento”, apelando a la expresión utilizada por el joven Marx a propósito de este asunto– tomaron contacto con el suelo popular que se convirtieron en poderosos instrumentos de transformación social. Algo parecido puede decirse de El Contrato Social, de Jean-Jacques Rousseau que, por supuesto, no “produjo” la Revolución Francesa ni ocasionó las guerras de la independencia de las colonias españolas en las Américas. Pero al igual que en el caso anterior, el escrito del ginebrino sintetizó, de algún modo, las aspiraciones de una época y permitió imaginar los contornos de la nueva sociedad que se estaba gestando en el vientre de la vieja. Lo mismo vale en relación a otro texto extraordinario, el Manifiesto Comunista escrito por aquellos dos geniales jóvenes alemanes a comienzos de 1848 y que con el correr de los años habría de convertirse en el heraldo de una nueva etapa histórica. Otro tanto puede decirse, por último, de El Estado y la Revolución, escrito por Lenin en medio de los fragores de la primera revolución socialista de la historia. No fueron los libros, o los panfletos, sino la articulación entre estos y las luchas de los pueblos los que movieron la historia.

La coyuntura del ‘53

La historia me absolverá pertenece a este mismo ilustre género. Se trata de un alegato extraordinario, un texto impresionante, sin duda uno de los más importantes de la historia latinoamericana, tanto por su contenido como por las condiciones bajo las cuales se produjo. Como es bien sabido, el 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes que constituían la oposición revolucionaria a la dictadura de Fulgencio Batista –avalada y sostenida militar y financieramente por el gobierno de Estados Unidos– se propuso tomar por asalto los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, y Moncada, de Santiago de Cuba. Esta radical decisión fue precipitada por la acelerada descomposición del régimen político batistiano y la capitulación de la oposición legal al mismo. Por ese entonces Fidel militaba en el Partido del Pueblo Cubano (PPC), una organización de vaga inspiración socialdemócrata, fundada por un honesto político cubano, el senador Eduardo Chibás, en 1947, como un desprendimiento del por entonces gobernante Partido Auténtico. La corrupción generalizada y la total capitulación de la dirigencia política, económica y social provocó el espectacular suicidio de Chibás en 1951, transmitido literalmente “en vivo” al final de una de sus periódicas, y muy populares, alocuciones radiofónicas. Fidel permaneció en el partido y al año siguiente fue designado como candidato a diputado para las elecciones previstas para junio de 1952. Pero el 10 de marzo se produjo el golpe de estado del coronel Fulgencio Batista, y el proceso electoral fue abortado.

Fidel había reiteradamente manifestado su disconformidad con la línea vacilante del PPC y la paralizante inoperancia de la oposición legal ante un régimen que, en plena Guerra Fría y alentado por sus mentores de EE.UU., se limitaba a la denuncia y a las protestas en el ámbito del Congreso. Sin embargo, su exigencia de que el partido adoptase una estrategia de oposición extraparlamentaria –apelando con esto a la mejor tradición revolucionaria cubana– había sido desoída. La pusilánime respuesta que el PPC ofreció ante el golpe de estado batistiano y su descarada violación de la Constitución de 1940, influida, según Fidel, “por las corrientes socialistas del mundo actual”, y cuyos contenidos progresistas reflejaban un momento de auge de la lucha de clases en Cuba, precipitaron la ruptura de Fidel con la dirección del PPC y su pasaje a la clandestinidad (p. 101).

Fue a partir de esos momentos cuando, bajo la dirección de Fidel, el grupo de jóvenes revolucionarios adoptó una estrategia insurreccional. Esta tenía como momento inicial la captura de un sitio emblemático de la dictadura para, a partir de ahí, precipitar la sublevación popular en una ciudad o una región. Dada la densa y prolongada tradición de lucha y rebeldía popular que desde la época de la colonia caracterizaban a la provincia de Oriente, cuna de las guerras de la independencia y el lugar donde, junto con Máximo Gómez, Martí desembarcara en 1895 para librar la que sería su última batalla por la liberación de Cuba, los revolucionarios decidieron atacar los mencionados cuarteles en el año en que se cumplía el centenario del nacimiento de José Martí. El ataque se llevó a cabo el 26 de julio y debido a circunstancias que el mismo Fidel explica en su alegato terminó en una derrota de las fuerzas insurgentes. Sesenta de los 135 integrantes del comando revolucionario cayeron, en su mayoría luego de que cesara el combate, víctimas de salvajes torturas y fusilamientos a mansalva. Fidel y un puñado de sus hombres lograron replegarse a la montaña, pero el 1º de agosto fueron arrestados por una patrulla del ejército cubano. Luego de permanecer más de dos meses en confinamiento solitario y bajo durísimas condiciones carcelarias, el 16 de octubre comienza un proceso legal en su contra y en el cual, dada la absoluta falta de garantías, el joven abogado de 27 años decide asumir su propia defensa.

Martí, Gramsci y la “batalla de ideas”

... Por empezar, el juicio no se llevó a cabo en ningún edificio del poder judicial de Santiago, sino en una pequeña sala de la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil de esa ciudad. Para ello, nada mejor que reproducir textualmente lo que una periodista que pudo estar presente en el juicio, Marta Rojas, escribió en aquella jornada:

El acusado doctor Fidel Castro no ha hecho ni un alto en su informe, a veces alza la voz, y él mismo se contiene; en instantes se inclina sobre la mesita que tiene de frente y casi habla en secreto. A medida que habla, improvisando siempre, hay más silencio en el recinto, no se escucha ningún otro sonido más que su voz pausada, como si conversara con todos, mira fijo al tribunal que lo atiende con gusto [...] los soldados están apiñados en la puerta y no disimulan su atención. A veces posa su vista en el retrato de Florence Nigthingale que preside el saloncito de las enfermeras y parece que conversa con ella. No tiene ni un papel, ni un libro con él [...] Todas las personas que lo han escuchado comentan su talento. Improvisó la pieza completa y la coloreó con pensamientos ajenos (de juristas), con trozos de alegatos y sobre todo con las palabras textuales de José Martí. Su postura [...] ha despertado verdadera admiración para con el revolucionario.
Haydée Santamaría y Melba Hernández, dos heroínas de la revolución
El excepcional alegato de Fidel –no improvisado sino profundamente meditado y sopesado, pero que fluía de su pensamiento con la frescura de las ideas que son dichas por primera vez– pronto trascendió las paredes de la Escuela de Enfermeras. Pese a la férrea censura de prensa, el pueblo cubano había comenzado a conocer los pormenores del asalto al Moncada. En principio, gracias a la irrefrenable indiscreción desatada, especialmente entre los asistentes de origen popular al singular proceso judicial, por la elocuencia y la contundencia argumentativa de Fidel que hizo que su alegato corriera como un reguero de pólvora por Santiago; y poco después, debido a la distribución clandestina del discurso, tarea a la que se entregaron con heroísmo y eficacia Haydée Santamaría y Melba Hernández, una vez cumplidas sus condenas. Remito al lector a la “Introducción” de Pedro Alvarez Tabío y Guillermo Alonso Fiel, con la que se abre la presente edición del alegato de Fidel, para un detallado conocimiento de las ingeniosas estrategias desarrolladas por este para re-escribir lo que había sido escrito y perdido, logrando la verdadera proeza de hacerlo en su celda y enviarlo extramuros burlando la vigilancia de sus carceleros. El 26 de julio no sólo tenía un líder de excepcional estatura política e intelectual; también disponía de una organización que estaba a su misma altura y que hizo posible “rearmar” La historia me absolverá a partir de cientos de pequeños fragmentos hábilmente remitidos desde la cárcel.
Para Fidel era evidente que no podían ahorrarse esfuerzos a la hora de librar lo que, utilizando un lenguaje de nuestros días, podríamos llamar la “batalla de ideas”. Esta era necesaria para contrarrestar los efectos negativos que, para el curso de la revolución, se desprendían de la derrota militar del 26 de julio. En un mensaje que hace llegar a sus compañeros desde su cárcel en la Isla de Pinos les dice que “no se puede abandonar un momento la propaganda, porque es el alma de toda la lucha”. En una síntesis magistral dice que “lo que fue sedimentado con sangre debe ser edificado con ideas”, advirtiendo además que en su alegato “está contenido el programa de la ideología nuestra, sin la cual no es posible pensar en nada grande”. De ahí su importancia decisiva. Citando a Martí, diría en su alegato que “un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército” (pp. 41-42). La derrota militar obligaba pues a emprender una nueva batalla, esta vez saliendo a disputar con “las armas de la crítica” en el terreno de las ideas y el sentido común, requisito indispensable para la construcción de una nueva hegemonía. En este sentido puede decirse que Fidel aplica en la vida práctica de la lucha revolucionaria las recomendaciones formuladas, poco más de veinte años antes y también desde la cárcel, por el fundador del Partido Comunista Italiano, Antonio Gramsci: la conquista de la hegemonía es condición necesaria para el triunfo de la revolución. “La crítica de las armas” es infecunda si no va acompañada por “las armas de la crítica”. Martí y Gramsci constituyen el fundamento moral y político de la estrategia de Fidel.
Los resultados quedarán a la vista cuando, forzado por el clima de opinión crecientemente adverso generado por la extraordinaria divulgación del alegato, el tirano no tuvo más opción que la de amnistiar a Fidel, a su hermano Raúl y otros 18 participantes del asalto al Moncada. Su liberación se produciría el 15 de mayo de 1955 y la llegada de Fidel a la estación ferroviaria de La Habana se convirtió en una manifestación multitudinaria, cuyas proporciones sobrepasaron todo lo que los jóvenes revolucionarios esperaban. La concientización y movilización del pueblo cubano instalaban el proceso revolucionario en una nueva meseta, pero exigían un cambio radical de estrategia. El exilio de Fidel en México, a partir de julio de ese mismo año, y la fundación del Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el encuentro con el Che serían los hitos de una historia destinada a culminar victoriosamente el 1º de enero de 1959.


Y, a continuación, los párrafos finales del célebre discurso de Fidel:

"Termino mi defensa, no lo haré como hacen 
siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del 
defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros 
están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa 
prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, 
es inconcebible que los hombres honrados estén 
muertos o presos en una república donde está de 
presidente un criminal y un ladrón.

A los señores magistrados, mi sincera gratitud 
por haberme permitido expresarme libremente, 
sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, 
reconozco que en ciertos aspectos habéis sido 
humanos y sé que el presidente de este tribunal, 
hombre de limpia vida, no puede disimular su 
repugnancia por el estado de cosas reinantes que 
lo obliga a dictar un fallo injusto. Queda todavía 
a la Audiencia un problema más grave; ahí están 
las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es 
decir, la mayor masacre que hemos conocido; los 
culpables siguen libres con un arma en la mano que 
es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si 
no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía 
o porque se lo impidan, y no renuncian en pleno 
todos los magistrados, me apiado de vuestras honras 
y compadezco la mancha sin precedentes que caerá 
sobre el Poder Judicial.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no 
la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de 
ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como 
no temo la furia del tirano miserable que arrancó la 
vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no 
importa, la Historia me absolverá."
(Por Atilio A. Boron) En medio del espanto y del baño de sangre que inunda Gaza se oye una voz, metálica, glacial. Pronuncia un soliloquio similar al que en su obra Enrique VI William Shakespeare puso en boca de Ricardo, un ser deforme, monstruoso, pero aguijoneado por una ambición ilimitada y orgulloso de su villanía: “Soy el espíritu del estado de Israel. Sí, agredo, destruyo y asesino a mansalva: a niños,  ancianos, mujeres, hombres. Porque en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias. Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, el General Ibérico Saint Jean, dijo que  ‘Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos’. Nosotros invertimos esa secuencia y comenzamos por la población civil, gente cuyo crimen es vivir en Gaza. En el proceso caerán centenares de inocentes, gente que simplemente trataba de sobrevivir en ese encierro nauseabundo; luego iremos por los tímidos, los indiferentes y después de este brutal y aleccionador escarmiento llegaremos a los colaboradores y los terroristas. Sé muy bien que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas puede ocasionarnos un rasguño, como lo demuestran las luctuosas estadísticas de nuestros periódicos ataques a las poblaciones palestinas. Sus amenazas de destruir al estado de Israel son bravuconadas sin sentido porque no tienen la menor capacidad de llevarlas a la práctica. Pero nos son de enorme utilidad en la guerra psicológica y en la propaganda: nos sirven para aterrorizar a nuestra propia población y así obtener su consentimiento para el genocidio y nuestra política de ocupación militar de los territorios palestinos. Y también sirven para que Estados Unidos y los países europeos, embarcados en la ‘lucha contra el terrorismo’  nos faciliten todo tipo de armamentos y nos amparen políticamente.  
Ataque nocturno a la Franja de Gaza 
En Gaza no me enfrento a ningún ejército, porque no le hemos permitido que lo tenga. Yo, en cambio, tengo uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que me proporcionan mis protectores: Washington y las viejas potencias coloniales europeas, y la que he podido desarrollar, gracias a ellos, dentro de Israel. Tampoco tienen los palestinos una aviación para vigilar su espacio aéreo, y una flota que custodie su mar y sus playas. Mis drones y helicópteros sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Hemos perfeccionado, con las nuevas tecnologías bélicas, lo que hizo Hitler en Guernica. Soy amo y señor de vidas y haciendas. Hago lo que quiero: puedo bombardear casas, escuelas, hospitales, lo que se me antoje. Mis poderosos amigos (y, seamos honestos, cómplices de todos mis crímenes)  convalidarán cualquier atrocidad que decida  perpetrar. Ya lo hicieron antes, en innumerables ocasiones y no sólo con nosotros: lo harán conmigo cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia me ayuda: callaron desvergonzadamente durante la Shoá, el sistemático genocidio perpetrado contra los judíos por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el Papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill. Callarán también ante el genocidio que metódicamente y en etapas estoy realizando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso, genocidio. Como lo hacía Hitler cuando alguien de su tropa de ocupación era hecho prisionero o matado por los maquís de la resistencia francesa o los partisanos italianos: juntaban a diez o quince personas al azar, que tuvieran la desgracia de pasar por el lugar, y las ametrallaban en el acto, como escarmiento y como didáctica advertencia para que sus vecinos no cooperasen con los patriotas. Nosotros ni siquiera esperamos que maten a uno de los nuestros para hacer lo mismo, y lo hacemos de modo más cobarde. Al menos los nazis veían los rostros de las víctimas cuyas vidas cegarían en un segundo; nosotros no, porque disparamos misiles desde aviones o navíos, o proyectiles  desde nuestros tanques. Nos intranquiliza recordar que tanta crueldad, tanto horror, fue en vano. Seis millones de judíos sacrificados en los hornos crematorios y millones más que cayeron por toda Europa no fueron suficientes para evitar la derrota de Hitler. ¿Será diferente esta vez, será que ahora nuestro horror nos abrirá el camino a la victoria? 

Niñas israelíes "dedicando" misiles a los palestinos

Niña palestina, muerta por un misil israelí

Eufórica por ver tanta sangre árabe derramada una de mis diputadas se fue de boca, y dijo lo que pienso: que hay que matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Desgraciadamente no todos en Israel piensan así; hay algunos judíos,  románticos incurables, que creen que podemos convivir con los árabes y que la paz no sólo es posible sino necesaria. Nos dicen que eso fue lo que hicimos por siglos. No entienden al mundo de hoy, mortalmente amenazado por el terrorismo islámico, y se dejan llevar por la nostalgia de una época definitivamente superada. No son pocos en Israel los que caen en este equívoco y nos preocupa que sus números estén creciendo. Pero desde el gobierno trabajamos activamente para contrarrestar esa sensiblería pacifista y, para colmo, laica. ¡Laica, en un estado en el que para ser ciudadano se debe ser judío (y tenemos cerca de un 20 % de árabes, que han vivido por siglos en la región y no son ciudadanos) y dónde no existe el matrimonio civil, sólo el religioso! Para combatir estas actitudes contamos con los grandes medios de comunicación (de Israel y los de afuera)  y nuestras escuelas le enseñan a nuestros niños a odiar a nuestros indeseables vecinos, una raza despreciable. Para involucrarlos en nuestro esfuerzo militar los invitamos a que escriban mensajes de muerte en los misiles que, poco después, lanzaremos contra ese gentío amontonado en Gaza. Otros niños serán los que caerán muertos por esos misiles amorosamente dedicados por los nuestros. No ignoro que con mis acciones arrojo un asqueroso escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud,  Albert Einstein,  Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Levy-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. Pero ese romanticismo ya no cuenta. Dejamos de ser un pueblo perseguido y oprimido; ahora somos opresores y perseguidores.

Cuatro niños muertos por los misiles "con dedicatoria" disparados por Israel
Duras palabras y frases se utilizan para calificar lo que estamos haciendo. Criminal cobardía, delito de lesa humanidad, por agredir con armas mortíferas a una población indefensa, día y noche, hora tras hora. Pero, ¿no merece acaso la misma calificación lo que hizo Estados Unidos al arrojar sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki? Y quién se lo reprocha?  ¿Terrorismo de Estado? Mejor digamos realpolitik, porque ¿desde cuándo a mis amigos y protectores de Occidente les ha preocupado el Terrorismo de Estado o las violaciones  a los Derechos Humanos que cometen ellos mismos, un aliado, o un peón? Apoyaron por décadas a cuantos déspotas y tiranos poblaron esta tierra, siempre que fueran funcionales a sus intereses: a Saddam Hussein, al Sha de Persia, a Mubarak, a Alí, a Mobutu, a Osama Bin Laden, y, en Latinoamérica, a Videla, Pinochet, Geisel, Garrastazú, Stroessner, “Papá Doc” Duvallier,  antes a Somoza, Trujillo, Batista y tantísimos más. Asesinaron a centenares de líderes políticos antiimperialistas, y Obama lo sigue haciendo hoy, donde todos los martes decide quién de la lista de enemigos de Estados Unidos que le proporciona la NSA debe ser eliminado con un cohetazo disparado desde un dron o mediante una operación de comandos. ¿Por qué habrían de escandalizarse ante lo que está ocurriendo en Gaza? Además me necesitan como gendarme regional y base de operaciones militares y de espionaje en una región del mundo con tanto petróleo como Medio Oriente, y saben que para cumplir con esa misión no sólo no deben maniatarme sino que es preciso contar con su inquebrantable respaldo, lo que hasta ahora jamás me ha sido negado. Sé también que estoy violando la legalidad internacional, que estoy desobedeciendo la resolución Nº 242, de Noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad me exige retirarme de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967. Incumplí esa resolución durante casi medio siglo, sin tener que enfrentar sanciones de ningún tipo como las que arbitrariamente se le imponen a otros, o las que aplican a Cuba, a Venezuela, a Irán y, antes, a Irak después de la primera guerra del Golfo. ¿Razones de tanta tolerancia? Mis lobbistas en Estados Unidos son poderosísimos y tienen a la Casa Blanca, al Congreso y a la Justicia en un puño. Según Norman Finkelstein (un mal judío, enemigo del estado de Israel) la ‘industria del holocausto’ goza de tal eficacia extorsiva que impide percibir que quienes ahora estamos produciendo un nuevo holocausto somos nosotros, los hijos y nietos de aquellos que lo padecieron bajo los nazis. Por eso pese a que las víctimas mortales en Gaza ya superan los 500 palestinos (contra 25 soldados de nuestro ejército, uno de los cuales fue muerto por error por nuestras propias fuerzas, según informara este lunes 22 de Julio a medio día el New York Times) el presidente Obama hizo un estúpido llamado a evitar que israelíes y palestinos quedasen atrapados en el ‘fuego cruzado’ de este enfrentamiento. ¡Pobre de él si hubiera dicho que aquí no hay ‘fuego cruzado’ ni enfrentamiento alguno sino una masacre indiscriminada de palestinos, una horrible ‘limpieza étnica’ practicada contra una población indefensa! ¡Nuestro lobby lo crucificaría en cuestión de horas! Ahora que nuestras tropas entraron en Gaza tendremos que sufrir algunas bajas, pero la desproporción seguirá siendo enorme. 

Evolución de los límites de Israel  y Palestina
Claro, no puedo evitar que me califiquen técnicamente como un “estado canalla”, porque así se denominan los que no acatan las resoluciones de la ONU y persisten en cometer crímenes de lesa humanidad. Pero como Estados Unidos y el Reino Unido son violadores seriales de las resoluciones de la ONU, y por lo tanto ‘estados canallas’ también ellos, sus gobiernos han sido invariablemente solidarios con Israel. Más allá de la turbación que por momentos puedan ocasionar estas reflexiones necesitamos completar la tarea iniciada en 1948 y apoderarnos de la totalidad de los territorios palestinos: los iremos desplazando periódicamente, aterrorizándolos, empujándolos fuera de sus tierras ancestrales, convirtiéndolos en eternos ocupantes de infectos campos de refugiados en Jordania, en Siria, en Irak, en Egipto, donde sea. Y si se resisten los aniquilaremos. Podemos hacer eso por nuestra apabullante fuerza militar, el apoyo político de Occidente y la degradación y putrefacción de los corruptos y reaccionarios gobiernos del mundo árabe, que como era previsible (y así  nos lo habían asegurado nuestros amigos en Washington y Londres) no les importa en lo más mínimo la suerte de los palestinos. A tal extremo llega nuestra barbarie que inclusive un amigo nuestro, Mario Vargas Llosa, se escandalizó cuando en 2005 visitó Gaza y nos sorprendió con unas críticas de insólita ferocidad. Llegó a decir, por ejemplo, que ‘me pregunto si algún país en el mundo hubiera podido progresar y modernizarse en las condiciones atroces de existencia de la gente de Gaza. Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí … Yo lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya. Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz. Por el contrario, los cadáveres y ríos de sangre de estos días sólo servirán para alejarla y levantar nuevos obstáculos y sembrar más resentimiento y rabia en el camino de la negociación.’ [1]
Autoridades israelíes repudian con razón el Gueto de Varsovia, pero construyen uno para los palestinos
Pero nada de lo que diga Vargas Llosa, y tantos otros, nos hará mella: somos el pueblo elegido por Dios (aunque los ilusos estadounidenses también creen en eso), una raza superior y los árabes son una pestilencia que debe ser removida de la faz de la tierra. Por eso construimos ese gigantesco muro en Cisjordania, peor aún del que erigieran en Berlín y que fuera apropiadamente caracterizado como el ‘muro de la infamia’. Nuestros lobbies han sido muy  eficaces en invisibilizar esta monstruosidad y nadie habla de nuestro ‘muro de la infamia’. Reconozco que nuestra traición a los ideales del judaísmo nos inquieta. No era esto lo que querían los padres fundadores. Nos hemos convertido en una máquina de usurpación y despojo colonial que ya no guarda ninguna relación con nuestra venerable tradición cultural. Algunos dicen que Israel es al judaísmo como Hitler lo era al cristianismo. Por eso es que a veces nuestro sueño se perturba y las muertes y sufrimientos que hemos causado durante tantos años –y que para ser sinceros, comenzaron mucho antes de que naciera Hamas- nos acosan como el fantasma de Hamlet. Pero retrocedemos horrorizados ante la posibilidad de una paz que no queremos porque perderíamos los territorios arrebatados durante tantos años, envalentonaríamos a la turbamulta árabe que nos rodea y le haríamos perder miles de millones de dólares a nuestros amigos del complejo militar-industrial estadounidense, que es el verdadero poder en ese país, y a sus socios israelíes que también lucran con este estado de hostilidades permanentes. Por eso seguiremos en esta guerra hasta el final, aun a riesgo de que esta actitud pueda desencadenar un cataclismo universal. El horror padecido bajo el nazismo justifica todo lo que estamos haciendo.”



[1] Mario Vargas Llosa, “Morir en Gaza”, El País (Madrid), 11 Enero 2009, en:http://elpais.com/diario/2009/01/11/opinion/1231628411_850215.html



17.7.2014

Leer esta breve nota de Noam Chomsky, altamente instructiva, y más abajo, la información sobre los cuatro niños masacrados por el fuego de la Marina israelí. Además, ahora Israel exige que se evacúe una parte de Gaza porque va a ser objeto de un nuevo y aún más duro ataque (?). Un crimen incalificable, ante lo cual retumba de manera atronadora el silencio de intelectuales "progres" y de izquierda, o de aquellos que se rasgan las vestiduras defendiendo valores humanitarios o republicanos supuestamente pisoteados en países como Cuba,Venezuela, Bolivia y Ecuador pero que ante la masacre perpetrada por Israel se llaman a un ignominioso silencio.

17-07-2014

El tormento de Gaza y los crímenes de Israel son nuestra responsabilidad



A las tres de la madrugada del 9 de julio, en medio del más reciente ejercicio de la barbarie israelí, recibí la llamada telefónica de un joven periodista palestino en Gaza. Al fondo podía escuchar los gritos de su hijo pequeño en medio de las explosiones y el rugir de los jets que disparaban contra cualquier civil que se moviera, y también contra hogares.
Este joven acababa de ver estallar por los aires a un amigo suyo, quien circulaba en un vehículo claramente marcado como de prensa. Alcanzaba a escuchar los gritos que provenían de la casa vecina, tras la explosión, pero no pudo salir por temor a convertirse en blanco.
Se trata de un barrio tranquilo. No hay objetivos miliares... a excepción de los palestinos, quienes son el blanco de la maquinaria de alta tecnología que Israel posee gracias a que Estados Unidos se la proporciona.



Mi amigo dijo que 70 por ciento de las ambulancias fueron destruidas, y que de todos los muertos y heridos cerca de dos tercios son mujeres y niños. Muy pocos activistas de Hamas han sido víctimas de los bombardeos. Siempre son las víctimas acostumbradas.
Es importante entender lo que es la vida en Gaza cuando Israel se comporta de manera moderada entre una crisis y otra. Una buena representación de esto la reportó el representante de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, Mads Gilbert, el valiente físico experto de nacionalidad noruega, quien ha trabajado mucho tiempo en Gaza y vivió la cruel y asesina operación Plomo endurecido. En todos aspectos, la situación es desastrosa.
Sólo en lo que respecta a los niños, Gilbert reporta: “Los niños palestinos en Gaza sufren inmensamente. Gran cantidad padece desnutrición por las condiciones impuestas por el gobierno israelí, debido al bloqueo al territorio palestino de Gaza. La anemia es común en todos los mayores de dos años, a los que afecta en 72.8 por ciento. Desnutrición, baja talla y bajo peso afecta, respectivamente, a 34.3, 31.4 y 31.45 por ciento de todos los niños del territorio. Estos índices empeoran, según cada nueva medición.
Cuando Israel se porta bien al menos dos niños palestinos son asesinados cada semana, y este patrón se ha mantenido durante los últimos 14 años.
La causa de fondo es la ocupación criminal de los territorios palestinos y todas las medidas que se adoptan en Gaza para que su población sobreviva apenas, mientras los palestinos de Cisjordania son obligados a mantenerse dentro de cantones inaccesibles, todo lo cual pone a Israel en una violación flagrante del derecho internacional y resoluciones explícitas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por no hablar de una mínima decencia humana.
Y así continuará mientras Israel sea apoyado por Washington y tolerado por Europa, para nuestra vergüenza eterna.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/16/index.php?section=opinion&article=027a1mun
(Traducción: Gabriela Fonseca)


(VÍDEO) Buque de la marina sionista asesina niños palestinos que jugaban en una playa de Gaza

Escrito por  Kaos. Solidaridad con Palestina
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  "Los 4 chicos corrieron por su vida. Entonces un segundo proyectil explotó" dice The Guardian"Los 4 chicos corrieron por su vida. Entonces un segundo proyectil explotó" dice The Guardian
Cuatro niños palestinos murieron hoy en un ataque de la Marina israelí contra una playa de la ciudad de Gaza en la que se encontraban jugando con otro grupo de 12 compañeros que resultaron heridos.  "Los 4 chicos corrieron por su vida. Entonces un segundo proyectil explotó" dice The Guardian.
Los cuerpos de los niños quedaron destrozados sobre la arena después de que uno de los barcos que imponen el bloqueo marítimo al que Israel somete a la Franja abriera fuego al atardecer contra un puerto vecino a la playa.
Según relata el enviado del diario The Guardian, "donde la muralla del puerto termina y la playa empieza, hay algunas carpas y reposeras para el uso de bañistas en tiempos de paz. Cuatro figuras sobresalían en la arena que corrían hacia nosotros. Sólo después nos dimos cuenta que había otros cuatro muertos, todos chicos, sobre la muralla. Me mostraron una foto de los chicos muertos, con la piel escocida y amoratada. Sus nombres trascendieron luego: Ahed Bakr, de 10; Zakaria, de 10; y otros dos chicos de la familia Bakr, los dos llamados Mohammad, de 11 y 9 años."
Con estas nuevas muertes, son ya 43 los niños palestinos muertos desde que el pasado 8 de julio Israel lanzó su tercera ofensiva militar contra Gaza desde que en 2007 el movimiento islamista Hamas asumió el control de este territorio.
En esta última ofensiva bélica israelí han muerto ya más de 200 palestinos, más de un 75% de ellos civiles, y cerca de 1.500 han resultado heridos. Según datos del Ministerio de Salud de Gaza, entre las víctimas mortales también hay 24 mujeres y una decena de hombres de avanzada edad.
"Estábamos aquí en la playa, pasando la tarde, como hacemos otras veces. Los chicos estaban corriendo y jugando en la orilla cuando el misil cayó", explicó a Efe Hatem, uno de los hombres que a aquella hora estaba en uno de los chiringuitos al borde del mar. "¿Qué objetivo estratégico hay aquí? Los israelíes dicen que atacan a Hamas. ¿Dónde está Hamas aquí? Solo han matado civiles, nada más que civiles", se quejaba.
A escasos metros Radwan, uno de los vecinos del barrio costero, apenas podía hablar. Había ayudado a las asistencias a tratar a los otros 12 niños heridos, y con el rostro enrojecido solo era capaz de soltar improperios entre preguntas retóricas. ¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están los derechos humanos?", se preguntaba entre insultos.
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MEDIOS

Modificado por última vez en Jueves, 17 Julio 
Presentación de una nueva edición, precedida por un amplio estudio introductorio, de EDUCACIÓN Y LUCHA DE CLASES, de ANÍBAL PONCE.

LENIN alguna vez dijo: "Alguien nos reprocha el hacer de la escuela una escuela de clase: pero la escuela ha sido SIEMPRE una escuela de clase.".



Tal como lo recuerda Cinthia Wanschelbaum en su brillante estudio introductorio, tras las huellas de Lenin Ponce, uno de los grandes marxistas de Nuestra América, pensaba que ...

"una nueva educación en manos del proletariado representa una educación (socialista) para la formación y construcción de Hombres Nuevos. Una educación cuyos verbos sean construir, crear, superar. Una educación proletaria. Una nueva educación que no niega la dirección, sino que sirve a los intereses propios, es decir, a los intereses de las mayorías. Si la escuela de la burguesía correspondía a una escasa minoría, la escuela del proletariado encarna las aspiraciones de las grandes masas . La “nueva educación” significa, pues, para el proletariado, un ideal bien preciso. Frente al niño fascista formado por la burguesía en la última etapa de su historia, para defender y mantener la explotación que ya llega a su fin, el proletariado en el poder se ha apresurado a construir un nuevo tipo de niño: el niño que sirve los intereses de la única clase social que en vez de perpetuarse como tal, aspira a destruir las clases sociales para liberar la sociedad."

Los invito a que se acerquen a debatir el rico legado intelectual de Aníbal Ponce

hoy Martes 15 de julio, a las 19 hs
en Badaraco Libros
Entre Ríos 932, Buenos Aires

Participan:
Cinthia Wanschelbaum, Atilio Boron,
José Schulman y María Teresa Sirvent
13.7.2014

Comparto tres notas que espero ayuden a comprender las causas y la naturaleza de la tragedia en curso en Gaza como consecuencia de la brutal agresión desencadenada por el gobierno fascista de Israel. En la primera de ellas Robert Fisk señala con precisión la causa fundamental del mal llamado "conflicto árabe-israelí". Mal llamado porque la Liga Árabe se ha sistemáticamente rehusado a asumir la defensa de los palestinos, lo cual no debe sorprendernos si se tiene en cuenta la naturaleza eminentemente reaccionaria y retrógrada de los gobiernos de la Liga, corruptos hasta la médula y siempre solícitos con las políticas acordadas por Estados Unidos e Israel en el área. El conflicto entre Israel y Palestina tiene un nombre: tierra, y eso es lo que dice Fisk en su artículo. Basta con echar una mirada a la evolución de las fronteras de Israel entre 1918 y la actualidad para graficar la enormidad del despojo territorial sufrido por los palestinos.  



En la siguiente Eduardo Galeano retoma el tema, pero ampliando el foco de su análisis, aportando antecedentes complementarios a los de Fisk. Galeano denuncia la hipocresía de las "democracias" occidentales -en realidad, corruptas plutocracias- y plantea una serie de interrogantes éticos y filosóficos de imprescindible consideración en cualquier análisis de la situación imperante en Gaza y, por extensión, en Oriente Medio.

La tercera es una nota de un ex oficial del ejército israelí, Roy Tov, que plantea la tesis de que el asesinato de los tres jóvenes fue producto de un siniestro plan urdido por el gobierno israelí con el propósito de avanzar en la apropiación de territorios. Si bien este tipo de interpretaciones puede suscitar algunas reservas,  su argumentación es bastante convincente cuando se la proyecta sobre el telón de fondo de las políticas genocidas puestas en práctica por el gobierno de Israel. En otro contexto sería no demasiado creible la argumentación de Tov. Pero un gobierno como el israelí,  que bombardea a mansalva a una población prácticamente indefensa, que no tiene fuerzas armadas, ni aviones, ni tanques, ni buques de guerra, y que ve sus mezquitas, escuelas, hospitales, hogares de ancianos destruidos por el fuego enemigo es capaz de urdir y ejecutar un plan tanto o más perverso como el que denuncia Tov. De su análisis se desprende una conclusión muy clara: el peor enemigo del pueblo judío es el estado de Israel.

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Se trata de la tierra
Por Robert Fisk *

De manera que la tasa de mortalidad en los últimos dos días fue de 40 a 0 a favor de Israel. Pero durante las próximas horas no se escuchará nada sobre la historia de Gaza. Ahora se trata de las tierras. Los israelíes de Sderot están bajo el fuego de cohetes de los palestinos de Gaza y ahora los palestinos se están ... Seguro. Pero un momento, ¿cómo es que todos los palestinos –1,5 millones– están hacinados en Gaza en el primer lugar? Bueno, sus familias vivieron una vez, ¿no es así?, en lo que ahora se llama Israel. Y fueron echados –o huyeron por sus vidas– cuando se creó el Estado de Israel.
Y –ahora tal vez es necesario tomar aliento– las personas que vivían en Sderot a principios de 1948 no eran israelíes, eran árabes palestinos. Su pueblo se llamaba Huj. Tampoco eran enemigos de Israel. Dos años antes, estos mismos árabes habían ocultado a combatientes haganah judíos del ejército británico. Pero cuando el ejército israelí se presentó en Huj el 31 de mayo de 1948, expulsaron a todos los aldeanos árabes... ¡a la Franja de Gaza! Se convirtieron en lo que David Ben Gurion (el primer Primer Ministro de Israel) llamó una “acción injusta e injustificada”. Qué pena. A los palestinos de Huj nunca se les permitió volver. Y hoy, más de 6000 descendientes de los palestinos de Huj –ahora Sderot– viven en la miseria de Gaza, entre los “terroristas” que Israel afirma querer destruir y que están disparando en lo que era Huj. Interesante historia.
Y lo mismo con respecto al derecho de Israel a la autodefensa. Lo hemos escuchado de nuevo hoy. ¿Qué pasaría si al pueblo de Londres le dispararan como al pueblo de Israel? ¿No devolverían el golpe?
Bueno, sí, pero los británicos no disponen de más de un millón de los antiguos habitantes del Reino Unido encerrados en campos de refugiados en unos pocos kilómetros cuadrados alrededor de Hastings. La última vez que se utilizó este argumento falaz fue en 2008, cuando Israel invadió Gaza y mató al menos a 1100 palestinos (tipo de cambio: 1100 a 13). “¿Qué pasaría si Dublín estuviera bajo ataque de cohetes?”, preguntó entonces el embajador de Israel. Pero la ciudad británica de Crossmaglen en Irlanda del Norte estaba bajo ataque de cohetes de la República de Irlanda en la década de 1970. Sin embargo, la RAF no bombardeó Dublín en venganza, ni mató a mujeres y niños irlandeses. En Canadá, en 2008, los partidarios de Israel usaron el mismo argumento fraudulento. ¿Qué pasaría si la gente de Vancouver o Toronto o Montreal estuviera siendo atacada por cohetes desde los suburbios de sus ciudades? ¿Cómo se sentirían? Pero los canadienses no han metido a los habitantes originarios del territorio canadiense en campos de refugiados.
Y ahora crucemos a Cisjordania. En primer lugar, Benjamin Netanyahu dijo que no podía hablar con el “Presidente” palestino, Mahmud Abbas, porque no representan también a Hamas. Luego, cuando Abbas formó un gobierno de unidad, Netanyahu dijo que no podía hablar con Abbas porque se había unido con el “terrorista” Hamas. Ahora Netanyahu dice que sólo se puede hablar con él si Abbas rompe con Hamas –a pesar de que entonces Abbas no representaba a Hamas–.
Mientras tanto, el gran filósofo israelí de izquierdas Uri Avnery –90 años y todavía, por suerte, lleno de energía– ha posado su mirada en la última obsesión de su país: el peligro de que Isis (el nuevo movimiento radical islámico) partirá desde el “califato” iraquí / sirio hasta llegar a la orilla del río Jordán.
Y Netanyahu dijo, según Avnery, “si no son detenidos por la guarnición israelí permanente allí (en el río Jordán), aparecerán en las puertas de Tel Aviv”. La verdad, por supuesto, es que la fuerza aérea israelí habría aplastado a Isis en cuanto se atreviera a cruzar la frontera con Jordania desde Irak o Siria.
La importancia de esto, sin embargo, es que si Israel mantiene su ejército en Jordania (para proteger a Israel de Isis), un futuro Estado de Palestina no tendría fronteras y sería un enclave dentro de Israel, rodeado por todos lados por territorios controlados por Israel.
“Igual que los Bantustans sudafricanos”, dice Avnery. En otras palabras, nunca existirá un Estado palestino “viable”. Después de todo, ¿no son lo mismo Isis y Hamas? Por supuesto que no.
Pero eso no es lo único que escuchamos de Mark Regev, portavoz de Netanyahu. No, lo que le dijo a Al Jazeera es que Hamas es “una organización terrorista extremista no es muy diferente de Isis en Irak, Hezbolá en el Líbano, Boko Haram ...” Hezbolá es una milicia chiíta que viene llevando una lucha a muerte dentro de Siria contra los musulmanes sunnitas de Isis. Y Boko Haram –a miles de kilómetros de Israel– no es una amenaza para Tel Aviv.
Pero se entiende. Los palestinos de Gaza –y, por favor, olvídense para siempre de los 6000 palestinos cuyas familias provienen de la tierra de Sderot– son aliados de las decenas de miles de islamistas que amenazan a Maliki en Bagdad, a Assad de Damasco o al presidente Goodluck Jonathan, en Abuja. Para ser más precisos, si Isis va en dirección de la ribera occidental, ¿por qué el gobierno israelí sigue construyendo colonias allí –de forma ilegal y en tierra árabe– para civiles israelíes?
Acá no se trata solamente del vil asesinato de tres israelíes en la Cisjordania ocupada o el vil asesinato de un palestino en Jerusalén Este, ocupado. Tampoco de la detención de numerosos militantes y políticos de Hamas en Cisjordania. Tampoco de los cohetes. Como de costumbre, se trata de la tierra.
* De The Independent de Gran Bretaña, especial para Página/12.

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GAZA
Por Eduardo Galeano

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.


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3 jóvenes a cambio de la Ribera Occidental 
9 de julio 2014
 
 
Por  Roy Tov *
Fuente: http://www.roitov.com/
El 30 de Junio fueron encontrados los cuerpos de tres estudiantes colonos secuestrados poco después de las 22:00 del jueves 12 de junio.

UN  SECUESTRO IMPOSIBLE
Erróneas declaraciones oficiales y sin ninguna relación con la realidad, un extraño comunicado por el Mossad, imágenes extrañas de investigaciones irracionales llevadas a cabo por el ejército y un conteo inesperado de "días después del secuestro", repetido por los medios de comunicación: todo terminó en la tarde del 30 de junio . Poco después, el presidente Peres tuvo una reacción calculada, diciendo: "Hoy la nación entera baja la cabeza bajo el peso de un dolor demasiado pesado de llevar. Durante 18 días, las personas oraban unidas para que el destino de estos jóvenes maravillosos fuese encontrarlos con vida "…
Veamos y analicemos brevemente los principales hechos problemáticos de este asunto.

Al principio, Israel culpó del crimen al Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS). Luego de las risotadas de la prensa israelí el gobierno culpó a la Autoridad Palestina y Hamas. Al final, sólo Hamas ha sido hallado culpable.

El hecho, sin embargo, había tenido lugar en la zona C de Cisjordania, que no se encuentra bajo la responsabilidad de la Autoridad Palestina, y por lo tanto no se la puede culpar de lo ocurrido. Hamas opera principalmente en Gaza y no tiene los recursos necesarios para llevar a cabo un secuestro en Cisjordania, donde debe lidiar con la Shin Bet israelí y la policía secreta de la Autoridad Palestina.

Poco después del secuestro, en mi artículo “El Mossad había predicho el Rapto de Colonos”, cuando los informes oficiales afirmaban que los chicos seguían con vida, escribí: "Incluso antes del descubrimiento de sus cuerpos, Israel se apresuró a atacar y acusar. Si mis sospechas son correctas, serán encontrados muertos para que no puedan describir quiénes y cómo los secuestraron ".


Desde el principio, incluso los medios de comunicación hebreos cuestionaron la narrativa oficial, objetando también el inverosímil panfleto utilizado por Israel para fundamentar sus acusaciones contra el ISIL y que supuestamente habría sido emitido por esta organización.  Otro detalle sospechoso es el misterioso automóvil encontrado incendiado cerca del lugar del secuestro y no muy lejos de Hebrón.

El secuestro fue perpetrado por alguien que tenía un buen conocimiento de la práctica del autostop en Israel. Los tres estudiantes estaban haciendo autostop, a pesar de que sus escuelas lo habían prohibido; si lo hicieron fue porque en esa zona hay muy poco transporte público. A pesar de haber desoído esa prohibición es poco probable, sin embargo, que hubieran violado otras reglas. Vean las placas de matrícula de automotores que acompañan esta nota. La del camión es amarilla, lo que significa que el vehículo es propiedad de un judío. La del otro coche es una matrícula palestina, blanca y verde. En el pasado las placas de la Ribera Occidental eran de color azul o verde y las de Gaza color plateado. Esta distinción es muy útil para facilitar los controles de carretera: el coche con la placa de color amarillo pasa sin ser detenido, mientras que los otros están sometidos a revisión. Esto también es muy conveniente para quienes hacen autostop. Ningún judío haría autostop con un automóvil que no tenga placas israelíes. Esta es una regla básica, fundamental, altamente improbable de haber sido violada por colonos de la Ribera Occidental.

Placas de un automóvil cuyo propietario es judío (arriba) o árabe (abajo)


Por lo tanto, los tres fueron secuestrados por un auto israelí. Probablemente el carro incendiado fue el que se utilizó para el secuestro. Tenía placas amarillas, y por eso no despertó sospechas. El conductor debió haber hablado hebreo muy bien, con el acento correcto; hablar con el conductor es la segunda, y muy estricta, regla para un autostop seguro.  

Después del secuestro yo dije que "las víctimas, ya muertos o inconscientes, fueron  transferidos a un coche más seguro, mientras que el primero era incendiado para evitar su identificación. Podría ayudar a identificar a los cómplices israelíes ". Ahora se descubrió que los tres fueron asesinados en el carro, en un increíble desarrollo de los acontecimientos. 

Miren al coche incendiado y se notará que la placa amarilla no está allí. Las placas no se queman hasta el punto de hacer imposible su identificación. Las matrículas israelíes son resistentes. Fueron retiradas para ocultar pruebas incriminatorias. Es imposible que el secuestro hubiera ocurrido  tal como lo describieran las autoridades israelíes.  Aquí ocurrió  algo muy diferente a lo que se nos dijera.

El auto incendiado en el que fueron secuestrados los tres jóvenes israelíes

ASESINATO BLANCO

En los días que siguieron a estos hechos los parientes de los jóvenes colonos decían que el ejército les proporcionaba información confidencial sobre lo ocurrido. Recién después del descubrimiento de los cuerpos este asombroso detalle  se hizo público.

Los cuerpos fueron encontrados en Khirbet Arnaba (las ruinas de Arnaba), al norte de la aldea de Halhul, en la periferia norte de Hebrón. Habían sido enterrados apresuradamente en un wadi (una corriente pequeña), entre Jaljul y Beit Kahil.

Poco antes del secuestro, las familias recibieron algunas llamadas telefónicas de los chicos en donde les decían que estaban en camino a casa. Ahora se sabe que uno de ellos llamó a la policía desde el coche. A los pocos minutos de subir al mismo, desde Talmon, Gilad Shaar llamó al número de emergencia de la policía de Israel. La llamada fue tomada por el destacamento situado en el distrito de Judea y Samaria.

Esto significa que los jóvenes abordaron el coche sin tener ninguna sospecha sobre el conductor. Este debe haber hecho un desvío inesperado que para Gilad resultó sospechoso.
Ocultando sus movimientos marcó el 100.  Cuando su llamada fue respondida el joven susurró: "He sido secuestrado." Es una frase corta en hebreo ("hatfu oti"), que no pudo ser acallada.

La llamada telefónica fue grabada y ahora es pública. Después de estas dos palabras, alguien gritó en hebreo: "¡Agáchense, agáchense, Abajo!” Después de estos gritos se escuchan tres grupos de disparos de armas de fuego y gritos de dolor, y luego se corta la comunicación. También se pudo escuchar a la parlamentaria Shelly Yachimovich en la radio del auto. 

Las comisarías no son pizzerías. El dueño de una de ellas podría pensar que una llamada de ese tipo podría ser una broma. La policía, especialmente la de una zona de guerra, no puede pensar de la misma manera. Sin embargo, la policía israelí esperó casi cinco horas antes de entrar en acción. Dejó  pasar Intencionalmente todo este tiempo para que se pudieran ocultar los cuerpos. Fueron enterrados en el lugar ya descrito: el coche dio un rodeo alrededor de Hebron y luego fue quemado en el sur de esa ciudad.

En el funeral, el padre de Gilad, dijo: "Desde el momento en que escuché el valiente susurro, escuché en mis oídos una voz tremenda y me puse de pie [de orgullo]. Fue un acto de extraordinario valor para un chico que aún no había cumplido 17 años. "

Israel danza en sangre

La versión israelí está repleta de agujeros lógicos. La policía secreta Shin Beth arrestó a dos palestinos, Marwan Kawasme and Amar Abu-Aysha. Ambos habían estado en una cárcel israelí y sus nombres se hallaban en una lista de personas buscadas por la FDI  (Fuerza de Defensa Israelí, eufemismo utilizado para denominar al ejército de ese país) y la Shin Beth. Sus esposas dijeron que ellos desaparecieron luego del secuestro. ¿Qué pasó con ellos? Nunca lo sabremos.

El evento contiene el sello de una operación de PSYWAR (“guerra psicológica”, por su acrónimo en inglés). Creó un símbolo poderoso que no podrá ser olvidado por sus víctimas.

El 9/11 es una fecha muy significativa para los estadounidenses. Mucha gente en el mundo prefiere el 11/9. En el 2001 el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York fue hecho en esa fecha, y esto no se debió al azar. El 911 es el número telefónico para emergencias en Estados Unidos. Desde entonces, los estadounidenses recuerdan constantemente la tragedia. Marbetes con el 9/11 se encuentran en todos los espacios públicos. Es una manipulación perfecta de los temores de la gente. “Atemoriza y dominarás”  es el último desarrollo de la teoría política.
Algo similar ocurrió en Israel. Los medios contaban el paso de los días de manera histérica, y el Presidente Peres enfatizó los 18 días transcurridos. En la cultura judía el número 18 es un símbolo de la vida. Las gargantillas con una leyenda que dice “chai” significan “vive” y “18”. Los hombres y mujeres judíos no se casan sino que hacen un contrato comercia. Firman una “ktuva”, un acuerdo escrito en el cual el marido promete pagar una determinada suma de dinero si se divorcia de su mujer. Los múltiplos de 18 son una suma popular en una “ktuva” debido a que simbolizan la vida. El número 18 puede verse en las calles israelíes más que el 911 en Nueva York.
18 días le tomó a la FDI encontrar los cuerpos sepultados a menos de diez minutos de donde habían sido secuestrados, mientras los supuestos culpables del crimen ya estaban detenidos. De ahora en más, los israelitas que vean el número 18 verán la muerte en lugar de la vida. Y sutilmente manipulados por su gobierno, culparán a los palestinos por ese cambio.
La Anexión de la Ribera Occidental
En los meses recientes, la anexión oficiosa de la Ribera Occidental por Israel se está acelerando. Esto fue así reconocido por el Presidente Rivlin, que sucederá a Peres el 27 de Julio.
El 29 de Junio, el Primer Ministro Netanyahu anunció la construcción de una barrera a lo largo de la Ribera Occidental del río Jordán, para que Israel controle esa zona. Pocas horas después de la aparición de los cadáveres, el ministro de Defensa Moshe Ya’alon y el Primer Ministro Benjamin Netanyahu anunciaron que la respuesta de Israel incluirá una ola de expansión de los asentamientos y la construcción de un nuevo asentamiento en memoria de los tres adolescentes en lo que hasta este momento fue el puesto de avanzada de G'vaot.
Esto había sido planeado de antemano porque la decisión relativa a la elección del lugar requiere una planificación.

"Valiente susurro … una voz tremenda y me puse de pie [de orgullo]” , dijo el padre de Gilad.  sin darse cuenta de que se enterraría a si mismo en vergüenza eterna si supiera la verdad.   

Tres jóvenes  por un pedazo de tierra. ¡Que la vergüenza caiga sobre el Primer Ministro Netanyahu!

*  Roy Tov es un ex oficial del Ejército Israelí (FDI)


















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