19.4.2014

Comparto una interesante nota de Jim Lobe, que demuestra la tremenda desigualdad económica existente en Estados Unidos y, sobre todo, la tendencia hacia una acentuación de este flagelo en el último medio siglo. Si a inicios de la década de los 50 la ratio entre la remuneración de los gerentes y la de los trabajadores era de 20 a 1, y en 1980 (antes del tsunami neoconservador y reaccionario de Ronald Regan) era de 42 a 1, ahora, la asimetría creció exponencialmente hasta llegar a 331 a 1. Y si se toma en cuenta exclusivamente a las 100 principales empresas de los Estados Unidos la remuneración de sus gerentes generales (CEOs) alcanza un nivel promedio de casi 14 millones de dólares al año, contra el ingreso medio de los trabajadores de poco más de 35.000 dólares/año. Es decir, una proporción de 400 a 1.
Conclusión: cuando los gobernantes, ideólogos y publicistas de Estados Unidos y sus voceros locales erigen a ese país como el modelo a imitar lo que no están diciendo es que nos resignemos a vivir bajo un régimen de radical e incontenible desigualdad, con una pequeña elite viviendo en una obscena opulencia y el resto bregando a diario para sobrevivir. A esto se le llama ¡"manejo sensato de la economía"! Y cuando señalan al sistema político estadounidense como un modelo democrático lo que hay que decir es que si alguna vez lo fue ya no lo es más. La democracia es absolutamente incompatible con la desigualdad, como lo demuestra la historia de la filosofía política desde Platón hasta nuestros días. El "régimen" norteamericano no es una democracia sino una "plutocracia", es decir, un gobierno de los ricos. En realidad, una dictadura de los ricos sin derechos laborales, sin sindicatos, con privilegios extraordinarios para los ricos y con una Corte Suprema que cada año otorga mayores facilidades para que millonarios y grandes empresas controlen, con sus donaciones y el nefasto papel de los lobbies, las decisiones que elaboren el Ejecutivo y el Congreso.



Ejecutivos de EEUU ganan 331 veces más que un empleado promedio


Por Jim Lobe
WASHINGTON, 17 abr 2014 (IPS) – Una encuesta divulgada esta semana por la mayor federación sindical de Estados Unidos concluye que los directores ejecutivos de las principales corporaciones del país ganaron 331 veces más dinero que el trabajador promedio en 2013.
Según la base de datos 2014 Executive PayWatch de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), los ejecutivos de 350 empresas del país ganaron un promedio de 11,7 millones de dólares el año pasado, en comparación con el trabajador promedio, que percibió 35.293 dólares.
Los mismos jefes obtuvieron, en promedio, un ingreso 774 veces mayor que los trabajadores que percibieron el salario mínimo federal por hora de 7,25 dólares, o poco más de 15.000 dólares al año, según la base de datos.
Otra investigación de las principales 100 corporaciones estadounidenses divulgada el domingo 13 por The New York Times concluyó que la compensación media de un directivo de esas empresas el año pasado fue aún superior: 13,9 millones de dólares.
Ese informe, el Equilar 100 CEO Pay Study, determina que en conjunto esos altos ejecutivos se embolsaron 1.500 millones de dólares en 2013, algo más que el año anterior.
Como en los últimos años, quien más dinero obtuvo fue Lawrence Ellison, director ejecutivo de Oracle: 78,4 millones de dólares.
Los dos estudios, divulgados mientras decenas de millones de personas presentan su declaración anual de impuestos, echan leña al acalorado debate sobre el aumento de la desigualdad de ingresos en este país.
El fenómeno saltó al primer plano con el movimiento Ocupa Wall Street de 2011.
El presidente Barack Obama lo describió como “el desafío que define nuestro tiempo”, mientras se pone en marcha la campaña por las elecciones de mitad de período.
El mandatario intentó darle respuesta aumentando el salario mínimo y extendiendo los beneficios por desempleo y el pago de horas extra a los trabajadores federales, entre otras medidas.
El hecho de que Obama ponga la mira en la desigualdad y en los peligros que esta plantea le ha hecho ganar cierto respaldo intelectual, e incluso teológico, en los últimos meses.
En una revisión de su tradicional ortodoxia neoliberal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) divulgó el mes pasado un estudio sobre los efectos negativos de la desigualdad en el crecimiento económico y en la estabilidad política.
La directora gerenta del FMI, Christine Lagarde, advirtió que la desigualdad crea “una economía de la exclusión” y que amenaza “el precioso tejido que mantiene unida a nuestra sociedad”.
El papa Francisco también se ha pronunciado reiteradamente sobre los peligros que plantea la desigualdad económica, por ejemplo, en una reunión privada que el mes pasado mantuvo con Obama en el Vaticano.
El informe  Global Risks del Foro Económico Mundial, publicado en enero, sostiene que la marcada desigualdad de ingresos será el mayor riesgo para la estabilidad mundial en la próxima década.
Mientras, un nuevo estudio del economista francés Thomas Piketty, “El capital en el siglo XXI”, que compara la desigualdad de hoy con la de fines del siglo XIX, recibe críticas favorables en prácticamente todas las publicaciones dominantes.
La obra se basa en datos de decenas de países de Occidente que se remontan a dos siglos.
Piketty argumenta que se necesitan medidas radicales de redistribución, como un “impuesto mundial al capital”, para revertir las actuales tendencias hacia una mayor desigualdad. El autor se encuentra esta semana en Washington para disertar ante expertos de varios centros de pensamiento.
El fallo de la Suprema Corte de Justicia, que a comienzos de este mes amplió los límites de las contribuciones que pueden hacer los acaudalados a los partidos políticos y a las campañas electorales, hace temer a muchos que la democracia estadounidense vaya en camino de convertirse en una plutocracia.
De todos los países de Occidente, el que registra mayor disparidad de ingresos es Estados Unidos, según varias mediciones. En su libro, Piketty muestra que esta desigualdad actual de Estados Unidos excede a la que tenía Europa en 1900.
La diferencia de 331 a uno entre lo que perciben los 350 directores ejecutivos y el trabajador promedio es coherente con la brecha salarial característica de la última década.
Esta realidad contrasta drásticamente con la que existía después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En 1950, por ejemplo, los salarios de los directores de las corporaciones eran 20 veces mayores que los de los trabajadores.
En 1980, antes de que el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) empezara a implementar sus políticas económicas de la “magia del mercado”, había que multiplicar por 42 el salario de un trabajador para obtener el de un alto ejecutivo, según Sarah Anderson, veterana observadora de las compensaciones del Instituto de Estudios Políticos de Washington.
“No creo que nadie, excepto tal vez Larry Ellison, pueda decir que los gerentes de hoy son una forma evolucionada del homo sapiens en comparación con sus predecesores de hace 30 o 60 años”, se burló Bart Naylor, promotor de políticas financieras en la organización Public Citizen.
“Quienes crearon la industria farmacéutica y la de alta tecnología… eran altos ejecutivos y no drenaban la economía del modo en que lo hacen los ejecutivos de hoy”, dijo a IPS.
“La maquinaria de recompensas a los ejecutivos está arruinada”, agregó.
Lo mortificante para los sindicalistas es que muchas de estas empresas sostienen que no pueden darse el lujo de aumentar los salarios a sus trabajadores.
“Pay Watch llama la atención sobre el demencial nivel de compensaciones de los directores ejecutivos, mientras los trabajadores que crean esas ganancias corporativas no logran percibir lo suficiente para cubrir sus gastos básicos”, dijo el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka.
“Consideren que los beneficios por retiro del presidente de Yum Brands, que posee KFC, Taco Bell y Pizza Hut: más de 232 millones de dólares, con impuestos diferidos”, dijo Anderson.
“Es bastante obsceno para una corporación que emplea mano de obra barata”, añadió.
Actualmente, el Congreso legislativo considera varias medidas para abordar el asunto, aunque la mayoría de ellas cuentan con la oposición de los republicanos, que son mayoría en la Cámara de Representantes.
No obstante, un proyecto tributario presentado por el presidente republicano del poderoso Comité de Medios y Arbitrios de esa cámara puede poner fin a una clara injusticia, la que exime a los ejecutivos de pagar impuestos por los “honorarios al desempeño” que reciben cuando cumplen ciertas metas fijadas por el directorio de la empresa.

Además, la Comisión Nacional de Valores empiece a aplicar una norma pendiente desde hace tiempo que exigirá a las corporaciones que cotizan en bolsa revelar los ingresos de sus directores ejecutivos, comparados con los de sus empleados de tiempo completo, parcial, temporario y estacional, tanto estadounidenses como extranjeros.
17 de Abril, 2014

Se nos fue García Márquez, maravilloso escritor y hombre de la Patria Grande latinoamericana. ¿Qué se puede decir de él que ya no se haya dicho? Mejor leamos, o re-leamos, el discurso pronunciado al recibir el Premio Nobel de Literatura el año 1982. Una pieza político-literaria memorable del genial Gabo.


Gabo, desafiando todo el protocolo, recibe el Premio Nobel de Literatura de manos de Carl Gustav,  rey de Suecia 



"La soledad de América Latina"
Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, 1982 


Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego.

Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió 
peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.
ESTE LUNES 14 de ABRIL, al cumplirse un año del triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de la República Bolivariana de Venezuela, el CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN de Buenos Aires, Corrientes 1543, organiza una mesa redonda sobre "LA OFENSIVA DESESTABILIZADORA DE ESTADOS UNIDOS EN AMÉRICA LATINA." 

Participarán VICTOR HUGO MORALES (periodista), PEDRO BRIEGER (analista internacional), MODESTO GUERRERO (periodista y escritor) y ATILIO BORON.

Coordinan: Martín Burgos (Coordinador Departamento de economía del CCC) y Damian Pierbattisti (Director del Grupo de Estudio "Hegemonía, Estado y Neoliberalismo").



El encuentro tendrá lugar en la Sala Raúl González Tuñón del CCC a las 17:00 horas en punto.
9.4.2014

Comparto nota sobre la intervención de Joao Pedro Stédile en el reciente encuentro de los Movimientos Sociales del ALBA, realizada en Caracas a comienzos de Abril.
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João Pedro Stédile: “El proyecto imperialista retomó la ofensiva sobre América Latina”



La apertura de la reunión de Coordinación Continental de los Movimientos del ALBA contó con la intervención de João Pedro Stédile, referente del Movimiento Sin Tierra de Brasil, que desarrolló distintos aspectos políticos, económicos y sociales para la comprensión de la coyuntura en América latina.

Stédile identificó la presencia de tres proyectos distintos en América latina: el proyecto imperialista, hegemonizado por el gobierno de EEUU; el proyecto neodesarrollista, en el cual las burguesías locales juegan un rol central sin enfrentar al imperialismo, como Argentina y Brasil; y el proyecto del ALBA, protagonizado por la clase trabajadora continental con articulación popular.

En el último año el proyecto imperialista retomó la ofensiva sobre América Latina, a través del acuerdo del pacífico, del avance sobre nuestros recursos naturales, la expansión del agronegocio, el control de las informaciones, de los medios de comunicación, del poder judicial y del Congreso. En cuanto al proyecto neodesarrollista, basado en la recuperación del crecimiento económico, el rol del Estado y la distribución de la renta, indicó que se encuentra ante un agotamiento, consistente en la incapacidad de resolver los problemas sociales de la clase trabajadora. La prioridad de ambos proyectos es hacer un acuerdo entre el Mercosur y Europa, al mismo tiempo que Europa y EEUU desarrollan sus propios acuerdos comerciales. Esto significaría reflotar la iniciativa del ALCA pero con otro nombre, con el objetivo de abrir un espacio de libre comercio en el hemisferio sur.

Por último João Pedro se refirió a la situación del proyecto del ALBA, que sufrió un estancamiento en el último año, disminuyendo la intensidad de acumulación de fuerzas. Los factores que explican esta coyuntura son diversos. El primero corresponde a la energía que pusieron los gobiernos en el Mercosur, UNASUR y CELAC, en lugar de atender al crecimiento del ALBA. El segundo está dado por el acoso del imperialismo hacia Venezuela, vanguardia del ALBA. El tercer factor es la ausencia de Chavez, y la dificultad de que Fidel asuma la tarea de articulación, que dejó vacante el rol de líder con capacidad moral. En cuarto lugar la clase trabajadora y los movimientos sociales que todavía están en un período histórico de reflujo. Las masas no están en las calles presionando a la burguesía, sino que las movilizaciones existentes son más bien defensivas. Nuestros movimientos y organizaciones, en esta correlación de fuerzas, tampoco lograron poner en pie acciones de masas.
Finalmente Stédile señaló en este marco, las luces de esperanza en el continente a partir de las victorias electorales en Ecuador, Venezuela y, más recientemente, en El Salvador.

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Más información en 
http://www.albamovimientos.org/
7.4.2014

Se dieron a conocer estos últimos días unos documentos desclasificados del Presidente John F. Kennedy, cuya aura de "demócrata" y hombre de "ideas humanitarias y progresistas" todavía conserva vigencia en estos días. En los documentos que se señalan más abajo se demuestra como, según propias declaraciones de JFK, había que acabar con el "populismo" y la "infiltración comunista" del gobierno de Joao Goulart. Cuando lo recibió en la Casa Blanca  (ver foto abajo) el muy infame ya estaba tramando el golpe. ¡Menos mal que este era el "progre"!  Un capítulo más para la historia universal de la infamia de Jorge Luis Borges. (lamentablemente estos documentos todavía no están traducidos, pero igual creo que lo esencial será fácilmente comprendido aún por quienes tienen un elemental conocimiento del idioma inglés. )
(Ver la info original en :

http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB465/

Brazil Marks 50th Anniversary of Military Coup

On 50th anniversary, Archive posts new Kennedy Tape Transcripts on coup plotting against Brazilian President Joao Goulart

Robert Kennedy characterized Goulart as a "wily politician" who "figures he's got us by the ---."

Declassified White House records chart genesis of regime change effort in Brazil

National Security Archive Electronic Briefing Book No. 465Posted April 2, 2014
Edited by James G. Hershberg and Peter Kornbluh
For more information contact:
James G. Hershberg, 202/302-5718
Peter Kornbluh, 202/374-7281
nsarchiv@gwu.edu

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RELATED LINKS

From Regime Change to Declassified Diplomacy
By Peter Kornbluh, Unredacted, April 1, 2014
The United States, Brazil, and the Cuban Missile Crisis, 1962 (Part 1)
By James G. Hershberg, Journal of Cold War Studies, April 2004
The United States, Brazil, and the Cuban Missile Crisis, 1962 (Part 2)
By James G. Hershberg, Journal of Cold War Studies, April 2004
Brazil Marks 40th Anniversary of Military Coup
March 31, 2004


Washington, DC, April 2, 2014 – Almost two years before the April 1, 1964, military takeover in Brazil, President Kennedy and his top aides began seriously discussing the option of overthrowing Joao Goulart's government, according to Presidential tape transcripts posted by the National Security Archive on the 50th anniversary of the coup d'tat. "What kind of liaison do we have with the military?" Kennedy asked top aides in July 1962. In March 1963, he instructed them: "We've got to do something about Brazil."
The tape transcripts advance the historical record on the U.S. role in deposing Goulart — a record which remains incomplete half a century after he fled into exile in Uruguay on April 1, 1964. "The CIA's clandestine political destabilization operations against Goulart between 1961 and 1964 are the black hole of this history," according to the Archive's Brazil Documentation Project director, Peter Kornbluh, who called on the Obama administration to declassify the still secret intelligence files on Brazil from both the Johnson and Kennedy administrations.
Revelations on the secret U.S. role in Brazil emerged in the mid 1970s, when the Lyndon Johnson Presidential library began declassifying Joint Chiefs of Staff records on "Operation Brother Sam" — President Johnson's authorization for the U.S. military to covertly and overtly supply arms, ammunition, gasoline and, if needed, combat troops if the military's effort to overthrow Goulart met with strong resistance. On the 40th anniversary of the coup, the National Security Archive posted audio files of Johnson giving the green light for military operations to secure the success of the coup once it started.
"I think we ought to take every step that we can, be prepared to do everything that we need to do," President Johnson instructed his aides regarding U.S. support for a coup as the Brazilian military moved against Goulart on March 31, 1964.
But Johnson inherited his anti-Goulart, pro-coup policy from his predecessor, John F. Kennedy. Over the last decade, declassified NSC records and recently transcribed White House tapes have revealed the evolution of Kennedy's decision to create a coup climate and, when conditions permitted, overthrow Goulart if he did not yield to Washington's demand that he stop "playing" with what Kennedy called "ultra-radical anti-Americans" in Brazil's government. During White House meetings on July 30, 1962, and on March 8 and 0ctober 7, 1963, Kennedy's secret Oval Office taping system recorded the attitude and arguments of the highest U.S. officials as they strategized how to force Goulart to either purge leftists in his government and alter his nationalist economic and foreign policies or be forced out by a U.S.-backed putsch.
Indeed, the very first Oval Office meeting that Kennedy secretly taped, on July 30, 1962, addressed the situation in Brazil. "I think one of our important jobs is to strengthen the spine of the military," U.S. Ambassador Lincoln Gordon told the President and his advisor, Richard Goodwin. "To make clear, discreetly, that we are not necessarily hostile to any kind of military action whatsoever if it's clear that the reason for the military action is…[Goulart's] giving the country away to the...," "Communists," as the president finished his sentence. During this pivotal meeting, the President and his men decided to upgrade contacts with the Brazilian military by bringing in a new US military attaché-Lt. Col. Vernon Walters who eventually became the key covert actor in the preparations for the coup. "We may very well want them [the Brazilian military] to take over at the end of the year," Goodwin suggested, "if they can." (Document 1)
By the end of 1962, the Kennedy administration had indeed determined that a coup would advance U.S. interests if the Brazilian military could be mobilized to move. The Kennedy White House was particularly upset about Goulart's independent foreign policy positions during the Cuban Missile Crisis. Although Goulart had assisted Washington's efforts to avoid nuclear Armageddon by acting as a back channel intermediary between Kennedy and Castro — a top secret initiative uncovered by George Washington University historian James G. Hershberg — Goulart was deemed insufficiently supportive of U.S. efforts to ostracize Cuba at the Organization of American States. On December 13, Kennedy told former Brazilian President Juscelino Kubitschek that the situation in Brazil "worried him more than that in Cuba."
On December 11, 1962, the Executive Committee (EXCOMM) of the National Security Council met to evaluate three policy alternatives on Brazil: A. "do nothing and allow the present drift to continue; B. collaborate with Brazilian elements hostile to Goulart with a view to bringing about his overthrow; C. seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government." [link to document 2] Option C was deemed "the only feasible present approach" because opponents of Goulart lacked the "capacity and will to overthrow" him and Washington did not have "a near future U.S. capability to stimulate [a coup] operation successfully." Fomenting a coup, however "must be kept under active and continuous consideration," the NSC options paper recommended.
Acting on these recommendations, President Kennedy dispatched a special envoy — his brother Robert — to issue a face-to-face de facto ultimatum to Goulart. Robert Kennedy met with Goulart at the Palacio do Alvarada in Brazilia on December 17, 1962. During the three-hour meeting, RFK advised Goulart that the U.S. had "the gravest doubts" about positive future relations with Brazil, given the "signs of Communist or extreme left-wing nationalists infiltration into civilian government positions," and the opposition to "American policies and interests as a regular rule." As Goulart issued a lengthy defense of his policies, Kennedy passed a note to Ambassador Gordon stating: "We seem to be getting no place." The attorney general would later say that he came away from the meeting convinced that Goulart was "a Brazilian Jimmy Hoffa."
Kennedy and his top aides met once again on March 7, 1963, to decide how to handle the pending visit of the Brazilian finance minister, Santiago Dantas. In preparation for the meeting, Ambassador Gordon submitted a long memo to the president recommending that if it proved impossible to convince Goulart to modify his leftist positions, the U.S. work "to prepare the most promising possible environment for his replacement by a more desirable regime." (Document 5) The tape of this meeting (partially transcribed here for the first time by James Hershberg) focused on Goulart's continuing leftward drift. Robert Kennedy urged the President to be more forceful toward Goulart: He wanted his brother to make it plain "that this is something that's very serious with us, we're not fooling around about it, we're giving him some time to make these changes but we can't continue this forever." The Brazilian leader, he continued, "struck me as the kind of wily politician who's not the smartest man in the world ... he figures that he's got us by the---and that he can play it both ways, that he can make the little changes, he can make the arrangements with IT&T and then we give him some money and he doesn't have to really go too far." He exhorted the president to "personally" clarify to Goulart that he "can't have the communists and put them in important positions and make speeches criticizing the United States and at the same time get 225-[2]50 million dollars from the United States. He can't have it both ways."
As the CIA continued to report on various plots against Goulart in Brazil, the economic and political situation deteriorated. When Kennedy convened his aides again on October 7, he wondered aloud if the U.S. would need to overtly depose Goulart: "Do you see a situation where we might be—find it desirable to intervene militarily ourselves?" The tape of the October 7 meeting — a small part of which was recently publicized by Brazilian journalist Elio Gaspari, but now transcribed at far greater length here by Hershberg — contains a detailed discussion of various scenarios in which Goulart would be forced to leave. Ambassador Gordon urged the president to prepare contingency plans for providing ammunition or fuel to pro-U.S. factions of the military if fighting broke out. "I would not want us to close our minds to the possibility of some kind of discreet intervention," Gordon told President Kennedy, "which would help see the right side win."
Under Gordon's supervision, over the next few weeks the U.S. embassy in Brazil prepared a set of contingency plans with what a transmission memorandum, dated November 22, 1963, described as "a heavy emphasis on armed intervention." Assassinated in Dallas on that very day, President Kennedy would never have the opportunity to evaluate, let alone implement, these options.
But in mid-March 1964, when Goulart's efforts to bolster his political powers in Brazil alienated his top generals, the Johnson administration moved quickly to support and exploit their discontent-and be in the position to assure their success. "The shape of the problem," National Security Advisor McGeorge Bundy told a meeting of high-level officials three days before the coup, "is such that we should not be worrying that the [Brazilian] military will react; we should be worrying that the military will not react."
"We don't want to watch Brazil dribble down the drain," the CIA, White House and State Department officials determined, according to the Top Secret meeting summary, "while we stand around waiting for the [next] election."


THE DOCUMENTS

Document 1: White House, Transcript of Meeting between President Kennedy, Ambassador Lincoln Gordon and Richard Goodwin, July 30, 1962. (Published in The Presidential Recordings of John F. Kennedy, The Great Crises, Volume One (W.W. Norton), edited by Timothy Naftali, October 2001.)
The very first Oval Office meeting ever secretly taped by President Kennedy took place on July 30, 1962 and addressed the situation in Brazil and what to do about its populist president, Joao Goulart. The recording — it was transcribed and published in book The Presidential Recordings of John F. Kennedy, The Great Crises, Volume One — captures a discussion between the President, top Latin America aide Richard Goodwin and U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon about beginning to set the stage for a future military coup in Brazil. The President and his men make a pivotal decision to appoint a new U.S. military attaché to become a liaison with the Brazilian military, and Lt. Col. Vernon Walters is identified. Walters later becomes the key covert player in the U.S. support for the coup. "We may very well want them [the Brazilian military] to take over at the end of the year," Goodwin suggests, "if they can."

Document 2: NSC, Memorandum, "U.S. Short-Term policy Toward Brazil," Secret, December 11, 1962
In preparation for a meeting of the Executive Committee (EXCOMM) of the National Security Council, the NSC drafted an options paper with three policy alternatives on Brazil: A. "do nothing and allow the present drift to continue; B. collaborate with Brazilian elements hostile to Goulart with a view to bringing about his overthrow; C. seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government." Option C was deemed "the only feasible present approach" because opponents of Goulart lacked the "capacity and will to overthrow" him and Washington did not have "a near future U.S. capability to stimulate [a coup] operation successfully." Fomenting a coup, however "must be kept under active and continuous consideration," the NSC options paper recommended. If Goulart continued to move leftward, "the United States should be ready to shift rapidly and effectively to…collaboration with friendly democratic elements, including the great majority of military officer corps, to unseat President Goulart."

Document 3: NSC, "Minutes of the National Security Council Executive Committee Meeting, Meeting No. 35," Secret, December 11, 1962
The minutes of the EXCOMM meeting record that President Kennedy accepted the recommendation that U.S. policy "seek to change the political and economic orientation of Goulart and his government."

Document 4: U.S. Embassy, Rio de Janeiro, Airgram A-710, "Minutes of Conversation between Brazilian President Joao Goulart and Attorney General Robert F. Kennedy, Brasilia, 17 December 1962," December 19, 1962
In line with JFK's decision at the Excom meeting on December 11 to have "representative sent specially" to talk to Goulart, the president's brother made a hastily-prepared journey to "confront" the Brazilian leader over the issues that had increasingly concerned and irritated Washington-from his chaotic management of Brazil's economy and expropriation of U.S. corporations such as IT&T, to his lukewarm support during the Cuban missile crisis and flirtation with the Soviet bloc to, most alarming, his allegedly excessive toleration of far left and even communist elements in the government, military, society, and even his inner circle. Accompanied by US ambassador Lincoln Gordon, RFK met for more than three hours with Goulart in the new inland capital of Brasília at the modernistic lakeside presidential residence, the Palácio do Alvorada. A 17-page memorandum of conversation, drafted by Amb. Gordon, recorded the Attorney General presenting his list of complaints: the "many signs of Communist or extreme left-wing nationalists infiltration" into civilian government, military, trade union, and student group leaderships, and Goulart's personal failure to take a public stand against the "violently anti-American" statements emanating from "influential Brazilians" both in and out of his government, or to embrace Kennedy's Alliance for Progress. Turning to economic issues, he said his brother was "very deeply worried at the deterioration" in recent months, from rampant inflation to the disappearance of reserves, and called on Goulart to get his "economic and financial house in order." Surmounting these obstacles to progress, RFK stressed, could mark a "turning point in relations between Brazil and the U.S. and in the whole future of Latin America and of the free world." When Goulart defended his policies, Kennedy scribbled a note to Ambassador Gordon: "We seem to be getting no place." JFK's emissary voiced his fear "that President Goulart had not fully understood the nature of President Kennedy's concern about the present situation and prospects."

Document 5: Department of State, Memorandum to Mr. McGeorge Bundy, "Political Considerations Affecting U.S. Assistance to Brazil," Secret, March 7, 1963
In preparation for another key Oval office meeting on Brazil, the Department of State transmitted two briefing papers, including a memo to the president from Amb. Gordon titled "Brazilian Political Developments and U.S. Assistance." The latter briefing paper (attached to the first document) was intended to assist the President in deciding how to handle the visit of Brazilian Finance Minister San Tiago Dantas to Washington. Gordon cited continuing problems with Goulart's "equivocal, with neutralist overtones" foreign policy, and the "communist and other extreme nationalist, far left wing, and anti-American infiltration in important civilian and military posts with the government."

Document 6: Excerpts from John F. Kennedy's conversation regarding Brazil with U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon on Friday March 8, 1963 (Meeting 77.1, President's Office Files, John F. Kennedy Presidential Library, Boston)
On March 8, 1963, a few days before Dantas' arrived, JFK reviewed the state of US-Brazilian relations with his top advisors, including Secretary of State Dean Rusk, his ambassador to Brazil, Lincoln Gordon, and his brother Robert. Unofficially transcribed here by James G. Hershberg (with assistance from Marc Selverstone and David Coleman) this is apparently the first time that it has been published since the tape recording was released more than a decade ago by the John F. Kennedy Presidential Library in Boston. As the comments by Rusk, Gordon, and RFK make clear, deep dissatisfaction with Goulart persisted. "Brazil is a country that we can't possibly turn away from," Secretary of State Rusk told the president. "Whatever happens there is going to be of decisive importance to the hemisphere." Rusk frankly acknowledged that the situation wasn't yet so bad as to justify Goulart's overthrow to "all the non-communists or non-totalitarian Brazilians," nor to justify a "clear break" between Washington and Rio that would be understood throughout the hemisphere. Instead, the strategy for the time being was to continue cooperation with Goulart's government while raising pressure on him to improve his behavior, particularly his tolerance of far-leftist, anti-United States, and even communist associates-to, in JFK's words, "string out" aid in order to "put the screws" on him. The president's brother, in particular, clearly did not feel that Goulart had followed through since their meeting a few months earlier on his vows to put a lid on anti-U.S. expressions or make personnel changes to remove some of the most egregiously leftist figures in his administration. Goulart, stated RFK, "struck me as the kind of wily politician who's not the smartest man in the world but very sensitive to this [domestic political] area, that he figures that he's got us by the---and that he can play it both ways, that he can make the little changes…and then we give him some money and he doesn't have to really go too far."

Document 7: CIA, Current Intelligence Memorandum, "Plotting Against Goulart," Secret, March 8, 1963
For more than two years before the April 1, 1964 coup, the CIA transmitted intelligence reports on various coup plots. The plot, described in this memo as "the best-developed plan," is being considered by former minister of war, Marshal Odylio Denys. In a clear articulation of U.S. concerns about the need for a successful coup, the CIA warned that "a premature coup effort by the Brazilian military would be likely to bring a strong reaction from Goulart and the cashiering of those officers who are most friendly to the United States."

Document 8: State Department, Latin American Policy Committee, "Approved Short-Term Policy in Brazil," Secret, October 3, 1963
In early October, the State Department's Latin America Policy Committee approved a "short term" draft policy statement on Brazil for consideration by President Kennedy and the National Security Council. Compared to the review in March, the situation has deteriorated drastically, according to Washington's point of view, in large measure due to Goulart's "agitation," unstable leadership, and increasing reliance on leftist forces. In its reading of the current and prospective situation, defining American aims, and recommending possible lines of action for the United States, the statement explicitly considered, albeit somewhat ambiguously, the U.S. attitude toward a possible coup to topple Goulart. "Barring clear indications of serious likelihood of a political takeover by elements subservient to and supported by a foreign government, it would be against U.S. policy to intervene directly or indirectly in support of any move to overthrow the Goulart regime. In the event of a threatened foreign-government-affiliated political takeover, consideration of courses of action would be directed more broadly but directly to the threatened takeover, rather than against Goulart (though some action against the latter might result)." Kennedy and his top aides met four days later to consider policy options and strategies--among them U.S. military intervention in Brazil.

Document 9: Excerpts from John F. Kennedy's conversation regarding Brazil with U.S. Ambassador to Brazil Lincoln Gordon on Monday, October 7, 1963 (tape 114/A50, President's Office Files, John F. Kennedy Presidential Library, Boston)
"Do you see a situation where we might be-find it desirable to intervene militarily ourselves?" John F. Kennedy's question to his ambassador to Brazil, Lincoln Gordon, reflected the growing concerns that a coup attempt against Goulart might need U.S. support to succeed, especially if it triggered an outbreak of fighting or even civil war. This tape, parts of which were recently publicized by Brazilian journalist Elio Gaspari, has been significantly transcribed by James G. Hershberg (with assistance from Marc Selverstone) and published here for the first time. It captured JFK, Gordon, Defense Secretary Robert S. McNamara and other top officials concluding that the prospect of an impending move to terminate Goulart's stay in office (long before his term was supposed to come to an end more than two years later) required an acceleration of serious U.S. military contingency planning as well as intense efforts to ascertain the balance between military forces hostile and friendly to the current government. In his lengthy analysis of the situation, Gordon — who put the odds at 50-50 that Goulart would be gone, one way or another, by early 1964 — outlined alternative scenarios for future developments, ranging from Goulart's peaceful early departure ("a very good thing for both Brazil and Brazilian-American relations"), perhaps eased out by military pressure, to a possible sharp Goulart move to the left, which could trigger a violent struggle to determine who would rule the country. Should a military coup seize power, Gordon clearly did not want U.S. squeamishness about constitutional or democratic niceties to preclude supporting Goulart's successors: "Do we suspend diplomatic relations, economic relations, aid, do we withdraw aid missions, and all this kind of thing — or do we somehow find a way of doing what we ought to do, which is to welcome this?" And should the outcome of the attempt to oust Goulart lead to a battle between military factions, Gordon urged study of military measures (such as providing fuel or ammunition, if requested) that Washington could take to assure a favorable outcome: "I would not want us to close our minds to the possibility of some kind of discreet intervention in such a case, which would help see the right side win." On the tape, McNamara suggests, and JFK approves, accelerated work on contingency planning ("can we get it really pushed ahead?"). Even as U.S. officials in Brazil intensified their encouragement of anti-communist military figures, Kennedy cautioned that they should not burn their bridges with Goulart, which might give him an excuse to rally nationalist support behind an anti-Washington swerve to the left: Washington needed to continue "applying the screws on the [economic] aid" to Brazil, but "with some sensitivity."

Document 10: State Department, Memorandum, "Embassy Contingency Plan," Top Secret, November 22, 1963
Dated on the day of President Kennedy's assassination in Dallas, this cover memo describes a new contingency plan from the U.S. Embassy in Brazil that places "heavy emphasis on U.S. armed intervention." The actual plan has not been declassified.

Document 11: NSC, Memcon, "Brazil," Top Secret, March 28, 1964
As the military prepared to move against Goulart, top CIA, NSC and State Department officials met to discuss how to support them. They evaluated a proposal, transmitted by Ambassador Gordon the previous day, calling for covert delivery of armaments and gasoline, as well as the positioning of a naval task force off the coast of Brazil. At this point, U.S. officials were not sure if or when the coup would take place, but made clear their interest in its success. "The shape of the problem," according to National Security Advisor McGeorge Bundy, "is such that we should not be worrying that the military will react; we should be worrying that the military will not react."

Document 12: U.S. Embassy, Brazil, Memo from Ambassador Gordon, Top Secret, March 29, 1964
Gordon transmitted a message for top national security officials justifying his requests for pre-positioning armaments that could be used by "para-military units" and calling for a "contingency commitment to overt military intervention" in Brazil. If the U.S. failed to act, Gordon warned, there was a "real danger of the defeat of democratic resistance and communization of Brazil."

Document 13: Joint Chiefs of Staff, Cable, [Military attaché Vernon Walters Report on Coup Preparations], Secret, March 30, 1964
U.S. Army attaché Vernon Walters meets with the leading coup plotters and reports on their plans. "It had been decided to take action this week on a signal to be issued later." Walters reported that he "expects to be aware beforehand of go signal and will report in consequence."

Document 14 (mp3): White House Audio Tape, President Lyndon B. Johnson discussing the impending coup in Brazil with Undersecretary of State George Ball, March 31, 1964.

Document 15: White House, Memorandum, "Brazil," Secret, April 1, 1964
As of 3:30 on April 1st, Ambassador Gordon reports that the coup is "95% over." U.S. contingency planning for overt and covert supplies to the military were not necessary. General Castello Branco "has told us he doesn't need our help. There was however no information about where Goulart had fled to after the army moved in on the palace.

Document 16: Central Intelligence Agency, Intelligence Cable, "Departure of Goulart from Porto Alegre for Montevideo," Secret, April 2, 1964
CIA intelligence sources report that deposed president Joao Goulart has fled to Montevideo.



http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB465/

Comparto esta estupenda nota de Rosa Miriam Elizalde sobre la enésima tentativa de los imperialistas para provocar el derrumbe de la Revolución Cubana.  Los muy estúpidos piensan que si eso funcionó (¿funcionó?) para tumbar a su aliado, el déspota egipcio Mubarrak, surtiría el mismo efecto en Cuba. No entienden que la Revolución Cubana goza de una enorme legitimidad popular, acrecentado cada vez que Washington intenta alguna felonía como esta. No entienden que aún cuando los cubanos puedan criticar algunas políticas del gobierno si hay algo que los unifica como un sólo bloque es cualquier  pretensión del imperio de dar vuelta atrás al reloj de la historia y regresar a la Cuba pre-revolucionaria.


ZunZuneo, el extraño nombre de un fracaso

5 ABRIL 2014
Publicado en: Ciberguerra


“Bay of Tweets”, tituló el prestigioso Politico Magazine una nota sobre el sonado fracaso del proyecto ZunZuneo para el “cambio de régimen en Cuba” vía teléfonos celulares y redes sociales. El diario on line parodia otro épico desastre de EEUU, el que tuvo lugar en abril de 1961 en “Bay of Pigs” -“Bahía de Cochinos” para los norteamericanos; Playa Girón para los latinoamericanos-, y el juego de palabras no es gratuito: este escándalo desborda las acciones de guerra contra Cuba. Ha estallado directamente en la cabeza de los activistas de todo el mundo que utilizan Twitter y otras herramientas digitales para organizarse verdaderamente contra el poder, usualmente en naciones aliadas de los EEUU.
Y subrayo “verdaderamente”, porque ya se sabe que también EEUU tiene sus tuiteros y blogueros favoritos, creados en virtud de planes tan fraudulentos y fantasiosos como el ZunZuneo –las evidencias abundan, por ejemplo, en Wikileaks.
Lo que nos dice esta nueva aventura encubierta de la USAID es que, además de espiar a medio mundo y convertir a cada internauta en un blanco fácil de la Agencia de Seguridad Nacional, como pedagógicamente nos recuerdan los documentos de Edward Snowden, el gobierno de EEUU tiene la capacidad de construir potentes herramientas virtuales en un limbo tecnológico y financiero, embasurar la red de telefonía móvil de un país con mensajes no solicitados, y  parcelar a los usuarios de una comunidad digital, como si fueran ganado, en unas bases de datos que  permiten diferenciar a cada cual por sus intereses políticos, sin el consentimiento de estas personas. Y, por supuesto, sin advertir que es la administración norteamericana la que está detrás del proyecto y que el objetivo final de la “operación” es “renegociar el equilibrio de poder entre el Estado y la sociedad” donde viven estas personas, según el documento de la USAID citado por AP.
Esto, como dice Politico Magazine, es escandaloso, además, porque no hay manera de evitar que todas las plataformas para las redes sociales queden inevitablemente bajo sospecha de intervención política del gobierno de los EEUU, y porque este pudiera convertir en tontos útiles a los activistas sociales que las utilizan, cuando no en traidores a los intereses de su propio país. Sin embargo, ni AP, que lanzó sobre la mesa más de mil páginas de la operación encubierta de la USAID contra Cuba, ni otros analistas que la han abordado,  ponen en perspectiva este asunto.  El ZunZuneo no es un meteorito que salió de la nada, ni una manzana envenenada solo para la Isla del Caribe que humilló a los yanquis en Girón.

 

Algunos antecedentes

Hay una amplia y documentada evidencia del financiamiento y puesta en práctica los esfuerzos de EEUU para destruir el gobierno cubano, que han incluido, como recuerda Político Magazine, “intentos de invasión, contratos con la mafia, tabacos envenenados y trajes de neopreno, y transmisiones de televisión pirata”, y que no se detuvieron en la era de Internet ni ante violaciones flagrantes de la legalidad cubana e internacional, como prueba el caso del agente estadounidense Alan Gross. (Como se conoce, Gross fue arrestado en diciembre de 2009 en La Habana, tras instalar una red fuera del control de las autoridades cubanas, y esta misma agencia del ZunZuneo, la USAID, al amparo de la legislación que promueve el cambio de régimen en la Isla, le pagaría por este servicio $590.608,00).
A partir de documentos desclasificados de la administración estadounidense, el periodista norteamericano Tracey Eaton desde hace varios años registra en su blog Cuba Money Project el destino de una parte de los fondos del gobierno de los Estados Unidos para la subversión en Cuba. Entre los documentos publicados en esta web se encuentra una copia de la auditoría de los gastos del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés) realizada por Just the Facts, una entidad civil que audita los gastos del gobierno de los Estados Unidos para la Defensa y la Asistencia de Seguridad en América Latina y el Caribe. El DOS destinó 200 826 000 dólares en programas de subversión contra Cuba desde 1997 hasta 2011, de acuerdo con Just the Facts.
Quien siga con detenimiento las partidas de estos fondos millonarios, descubrirá una interesante tendencia: desde el 2003 hasta la fecha, los proyectos más favorecidos son aquellos que intervienen en el escenario digital del país, donde concurren fundamentalmente los jóvenes cubanos, educados para el uso de las llamadas nuevas tecnologías. Sin embargo, esto convive con el cierre de toda posibilidad de que Cuba pueda recibir beneficios económicos de la Internet. Hasta mayo de 1994, EEUU bloqueó para Cuba el acceso a sitios norteamericanos de Internet, bajo una política de “filtración de ruta” de la National Science Foundation (NCF), y no es hasta  octubre de 1996 en que finalmente la Isla se enlaza a la red internacional. En esa fecha se hizo efectivo el permiso para enlazar a la Isla a la red internacional, establecida en la Ley de la Democracia Cubana (Cuban Democracy Act o Ley Torricelli) de 1992, aún vigente, cuyo objetivo explícito es “democratizar la sociedad cubana”, e impuso límites y sanciones para las personas naturales o jurídicas de los EEUU que favorezcan el comercio electrónico, el turismo o cualquier otra área que genere beneficios económicos a Cuba, incluyendo la provisión de tecnologías. Prohíbe inversiones en “las redes de comunicaciones domésticas dentro de Cuba”, en particular “la contribución (incluida la donación) de fondos o de cualquier cosa de valor… y el otorgamiento de préstamos para ese fin” (U.S. Department of Treasury, 1992).
A fines de los 90 del siglo pasado y principios del actual, resultaron determinantes para desatar alarmas en Washington las ideas de Fidel Castro a favor de la conectividad social y una práctica favorable al acceso pleno al conocimiento y el uso de las redes informáticas, que se expresó con la creación de Infomed[1], la reanimación de los Joven Club de Computación[2], el impulso de la conectividad en varios sectores de la sociedad y los preparativos para la creación de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana, fundada en el 2002.
Cuba fue el tema principal de una audiencia del Comité selecto del Senado sobre Inteligencia, que trató el tema de “la amenaza mundial” en febrero de 2001. El director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), Almirante Thomas R. Wilson, identificó al gobierno cubano como un posible “ciberatacante”, el primer país de la historia que ha sido acusado como tal (Eriksson y Giacomello, 2007: 67). Unos meses después, en mayo de 2001, Geoff Demarest, de la Oficina de Estudios de Ejércitos Extranjeros (Foreign Military Studies Office), adscrita al Departamento de Defensa, publicó un análisis sobre la “Transición en Cuba” donde admitía que “la alfabetización informática está generalizada en la Isla”, los “cubanos podían sacar ventaja” de la Internet y “si el pensamiento (del gobierno de EEUU) era acelerar la transición de Cuba a la libertad (gracias al acceso concedido con la Ley Torricelli), esto no funcionó” (Demarest, 2001). Los halcones del Pentágono habían llegado a la conclusión de que si la Isla seguía la estrategia del acceso a la red, estaría en condiciones a corto plazo de dar un salto en su desarrollo tecnológico, científico y económico, y en la expresión política a partir de la apropiación de la nueva tecnología.
Esta actitud defensiva comenzó a reajustarse a partir de 2003, con la escalada de las tensiones entre Cuba y EEUU en el contexto de la guerra en Iraq y las provocaciones y amenazas del gobierno de George W. Bush contra la Isla, que obligó a la dirección de la Revolución a concentrarse en este escenario. Sopesaron además las limitadas inversiones en la extensión de la red, la divulgación de regulaciones ministeriales que acotan el acceso, la escasa o nula conexión fuera de las instituciones, los altos precios del servicio de conectividad en centros turísticos y cierta sobredimensión de la percepción de riesgo de la Internet.
A fines de ese año irrumpió la matriz mediática que presenta a Cuba en la lista de los “enemigos de la Internet”, de cara a la primera fase de la Cumbre de la Sociedad de la Información, celebrada en Ginebra en diciembre de 2003. La decisión de crear una red ilegal para la Isla impulsada desde territorio estadounidense, trascendió por primera vez en el Informe de la Comisión para la asistencia a una Cuba Libre, de la Administración Bush (Bush, 2004), que el 6 mayo de 2004 contemplaba “alentar a gobiernos de terceros países para que brinden acceso público a Internet a los cubanos en sus misiones diplomáticas en la isla”. La actualización de este Plan (Bush, 2006), anunciado por George W. Bush el 10 julio de 2006, avanzó aún más en este camino al centrar su estrategia en la decisión de “romper el bloqueo informativo”, para la cual otorgó 20 millones de dólares anuales al Departamento de Estado, dedicados fundamentalmente a proporcionar “información no censurada a través de emisiones convencionales y vía satélite e Internet”.
El 14  de febrero de 2006 la Secretaria de Estado Condoleezza Rice creó oficialmente el Grupo de Trabajo para la Libertad de la Internet Global (GIFT, siglas en inglés de Global Internet Freedom Task-Force), que tiene entre sus objetivos principales monitorear a Irán, China y Cuba las 24 horas del día y elaborar estrategias específicas para estos países en la Red de Redes, con la capacidad de convocar equipos multidisciplinarios que puedan hacer viables las decisiones del gobierno estadounidense y que sean capaces de crear, entre otros recursos, herramientas altamente especializadas contra “la censura”.[3]
Hillary Clinton, quien reemplazó a Condoleezza en el cargo,  aseguró en un discurso sobre la libertad de Internet pronunciado el 21 de enero de 2010, que el Departamento de Estado estaba trabajando “en más de 40 países para ayudar a personas silenciadas por gobiernos opresivos”. Añadió que había dado la orden de revitalizar el GIFT, “como foro para abordar las amenazas a la libertad de Internet en todo el mundo, e insto a las empresas y medios de los EEUU a asumir un papel proactivo para desafiar a los gobiernos extranjeros que practican la censura y la vigilancia” (Clinton, 2010). El GIFT estuvo activamente vinculado a la llamada “Revolución verde iraní”, una campaña a través de Twitter contra las elecciones en Irán en la que se demostró que de los 10 000 usuarios de esa plataforma que enviaron algún mensaje durante la “rebelión”, solo 100 estaban realmente ubicados en el país islámico (Schectman 2009). Este Grupo de Tareas recibió en el 2010 el nombre de NetFreedom (U.S. Department of State 2010) y sigue siendo clave para adjudicar fondos, “construir” líderes locales y generar proyectos contra el gobierno de la Isla en el espacio digital.
Desde el 2008 y de manera sostenida, el gobierno de EEUU ha dirigido hacia el ciberespacio cubano la mayoría del presupuesto público destinado a la política de “cambio de régimen” en la Isla. Las nuevas regulaciones emitidas en septiembre de 2009 por la Oficina de Industria y Seguridad (Bureau of Industry and Security) crearon una excepción a la licencia de exportación a Cuba para “dispositivos de comunicación donados”, que incluyen teléfonos celulares, tarjetas SIM, PDAs, computadoras portátiles y de escritorio, USB flash drives, equipos Bluetooth, y dispositivos de conexión inalámbrica a Internet (routers wireless) (Department of Commerce, 2009). La Heritage Foundation recomendó al gobierno demócrata en marzo de 2012 crear servicios y tecnologías informáticas específicas para Cuba que permitan cumplir estos objetivos, en particular el empleo de antenas super-WiFi[4] desde territorio estadounidense que faciliten la conexión a Internet (Walter y Wachtenheim, 2012), controlada mediante claves de acceso y sin correr el riesgo de enviar a agentes que puedan terminar en la cárcel, como Alan Gross.
A pesar del éxito del bloqueo desde Cuba de las señales de Radio y Tele Martí, que ha generado polémicas dentro de Estados Unidos, recortes en el presupuesto a estas emisiones e incluso llamados a cerrarlas, existe consenso de que con el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), es posible proveer instrumentos que logren intervenir los sistemas de comunicación cubanos, creen tensiones políticas internas y articulen la opinión pública contra la Revolución, favorecidos por una red nacional ya muy permeada por las influencias de las redes internacionales, que logran imponer sus agendas informativas a contracorriente de lo que se divulga o no en los medios cubanos.
El proyecto encubierto de la USAID contra Cuba es uno de tantos que el gobierno norteamericano ejecuta con dinero de sus contribuyentes. Las evidencias las aportan documentos e investigadores de ese país, pero están dispersas y rara vez se hilvanan, porque para eso habría que seguir el consejo que “garganta profunda” dio a los periodistas del caso Watergate: síganle la pista al dinero. O respondan, al menos, aquellos que quieran de verdad dar en el blanco y hacer estallar un escándalo que no se olvide antes de la próxima semana: si este ZunZuneo costó un millón de dólares, ¿en qué se han empleado los 199 millones restantes que develó la investigación de Just the Facts? ¿Qué otras partidas están ocultas? ¿En qué se utilizan?

 

Conectividad efectiva

Este ZunZuneo no está desarticulado de un programa más amplio para América Latina. Llama la atención que nadie ha reparado en una operación especial aprobada por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, cuyo objetivo es “expandir” los Nuevos Medios Sociales en el continente enfocados en la promoción de los intereses norteamericanos en la región. “Una gran parte de este esfuerzo se ha invertido en Cuba” (USGPO, 2011), reconocía el documento, pero “las operaciones de conectividad efectiva”, como las llamaron entonces y aún siguen en pie, tomaban buena nota de la situación del uso de estas plataformas desde el Río Bravo hasta la Patagonia.
El documento que usted puede ver aquí, a la firma del entonces Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y hoy Secretario de Estado, John Kerry, explicaba sin demasiada vuelta de hoja cuál es el interés de los Estados Unidos en las llamadas redes sociales del continente:
“Con más del 50% de la población del mundo menor de 30 años de edad, los nuevos medios sociales y las tecnologías asociadas,  que son tan populares dentro de este grupo demográfico, seguirán revolucionando las comunicaciones en el futuro. Estas tecnologías pueden favorecer el cambio político, mejorar la eficiencia del gobierno , y contribuir al crecimiento económico… Los medios sociales y los incentivos tecnológicos en América Latina sobre la base de las realidades políticas, económicas y sociales serán cruciales para el éxito de los esfuerzos gubernamentales de EE.UU. en la región.”
El informe, que resumía la visita de una comisión de expertos a varios países de América Latina para conocer in situ las políticas y financiamientos en esta área,  además de entrevistas con directivos de las principales empresas de Internet y funcionarios norteamericanos, recomendaba “aumentar la conectividad y reducir al mínimo los riesgos críticos para EEUU. Para eso, nuestro gobierno debe ser el líder en la inversión de infraestructura.”  Y añadía: “El número de usuarios de los medios sociales se incrementa exponencialmente y como la novedad se convierte en la norma, las posibilidades de influir en el discurso político y la política en el futuro están ahí”.
¿Qué hay detrás de este modelo de “conectividad efectiva” para América Latina, donde el ZunZuneo parece ser un punto de la agenda? La visión instrumental del ser humano, susceptible a ser dominado por las tecnologías digitales. El gobierno de Estados Unidos valora la posibilidad de que unas herramientas creen una simulación de base y a partir de ahí se derrumben sistemas políticos que no les resulten convenientes, el cubano y cualquier otro.  Pero la realidad es testaruda y a veces toma extraños nombres: Bay of Tweets, Bay of Pigs, Playa Girón…

Notas

[1]Se trata de la red del sector de la salud. En el 2001, Nelson P Valdés refería sobre Infomed: “Se ha dado prioridad a las instituciones de la salud en las 14 capitales provinciales de la Isla y en 30 de los 169 municipios. Hay, al menos, tres mil cuentas de correo electrónico en instituciones médicas. Las nuevas comunicaciones internas han comenzado a vincular el sistema de salud existente en policlínicos, hospitales, instituciones de investigación y casas del médico de la familia. Los recursos de Infomed suministran información actualizada sobre la salud en Cuba y el mundo. Cuba proporciona el texto completo de 37 publicaciones médicas de forma gratuita, 14 textos virtuales (con categoría de libros) y cuatro boletines diarios” (Valdés, 2001: 65).
[2] En 1987 se crearon los Joven Club de Computación y Electrónica, o Red de Joven Club (JC), sistema de telecentros que se extendió por todas las provincias del país. Patrik Hunt, un experimentado investigador de los telecentros en América Latina, afirmó en el 2001 que ninguna otra red en la región tenía entonces la “profundidad de experiencia”, el “alcance como red” y la “investigación en curso” de los JC cubanos (Hunt citado por Valdés, 2001: 64).
[3] Este Grupo especial del Departamento de Estado no suele tener mucha presencia pública. Detalles de cómo se conformó y sus objetivos pueden encontrarse en el memorando emitido por la entonces Secretaria de Comercio Josette S. Shiner (Shiner 2006).
[4] La super-WiFi es un protocolo de telecomunicación inalámbrica que permite que la señal de Internet de alta velocidad sea más potente viaje más lejos de lo que lo hace el sistema Wi-Fi actual. Wi-Fi es una marca de la Wi-Fi Alliance (anteriormente la WECA: Wireless Ethernet Compatibility Alliance), la organización comercial que adopta, prueba y certifica que los equipos cumplen los estándares 802.11 que soportan las redes inalámbricas de área local.

 

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