Comparto una interesante reflexión de Immanuel Wallerstein sobre los BRICS, que desmitifica muchas de las ideas que existen acerca de los BRICS. Yo agregaría una crítica y una pequeña acotación a lo que dice Wallerstein. La crítica: sugerir como él hace que China o Rusia, la India, o por último Brasil y Sudáfrica, son no sólo “sub-imperialistas” sino “imperialistas” me parece un error. El imperialismo es algo mucho más complejo que asimetría económica, que se pone de manifiesto en el trato entre un país económicamente muy poderoso y otros más débiles. La noción de “sub-imperialismo” supone que un país dado es un mero ejecutor de la política decidida por el centro imperial, los Estados Unidos. No me parece sea el caso de los países arriba nombrados, especialmente en los casos de China y Rusia. Si hablamos del imperialismo chino o ruso, ¿dónde están sus bases militares, imprescindibles para apuntalar la viabilidad de la dominación imperialista? ¿Dónde está el plan de dominación mundial que sí vemos en múltiples documentos del Pentágono, la Casa Blanca o el Departamento de Estado y no vemos en los otros casos? Si algo hicieron los chinos fue inundarnos con pequeños supermercados en muchos de nuestros países, pero no con bases militares. Menos todavía los rusos, los indios, los brasileños o los sudafricanos. Quienes tienen 76 bases en Nuestra Amérca son los Estados Unidos: en su gran mayoría propias, salvo Aruba y Curazao (alquiladas a los holandeses), Ascensión y Malvinas, acordado su uso con los británicos, y la de la Guayana Francesa, cedida por París. Por eso, hablar del imperialismo chino me parece una peligrosa extravagancia del análisis político que, de paso, sirve para ocultar al verdadero imperialismo que nos domina y nos saquea que no es otro que el norteamericano. Esta sería mi crítica. Mi acotación: creo que Wallerstein debería enfatizar más las dificultades que impiden que los BRICS actúen como un grupo coherente en la economía mundial y en el sistema internacional. La rivalidad entre la China y la India es de larga data y muy grave, con periódicas escaramuzas bélicas; Rusia y China se están amigando, pero sus relaciones fueron pésimas durante más de medio siglo, y todavía prima la desconfianza. Brasil se siente abrumado por los chinos, que compiten ferozmente con las empresas brasileñas en su propio mercado. Sudáfrica todavía no entra a jugar en las ligas mayores de la economía mundial. De hecho, la única que realmente está en ese plano es China. No obstante lo anterior creo que lo de Wallerstein es un baño de sobriedad que viene muy bien y que vale la pena leer.






12-05-2013

¿A qué intereses sirven los BRICS?



En 2001, Jim O’Neill, entonces presidente de Goldman Sachs Assets Management, escribió un artículo para sus suscriptores titulado El mundo necesita mejores BRICs económicos. O’Neill inventó las siglas para describir a las llamadas economías emergentes de Brasil, Rusia, India y China, y para recomendarlas a los inversionistas como el futuro económico de la economía-mundo.
El término pegó y BRICs se volvió un grupo real que se reunía regularmente. Después añadió la membresía de Sudáfrica y así la s minúscula se tornó S mayúscula. Desde 2001 los BRICS han florecido económicamente, al menos en relación con otros sistemas del sistema-mundo. También se han convertido en sujeto controvertido. Hay quienes piensan que BRICS es la vanguardia de la lucha antiimperialista. Hay otros que, muy por el contrario, piensan que BRICS son agentes subimperialistas del verdadero Norte (Norteamérica, Europa occidental y Japón). Y hay quienes arguyen que son ambas cosas.
En la cauda de la decadencia post-hegemónica del poderío, el prestigio y la autoridad estadunidenses, el mundo parece haberse asentado en una estructura geopolítica multipolar. En esta situación actual, donde existen unos 8-10-12 loci de poderío geopolítico significativo, los BRICS son definitivamente parte del nuevo cuadro. Con sus esfuerzos por forjar nuevas estructuras en el escenario mundial, tales como la estructura interbancaria que están buscando crear, para sentarse junto al Fondo Monetario Internacional (FMI) y sustituirlo, ciertamente están debilitando aún más el poderío de Estados Unidos y de otros segmentos del viejo Norte en favor del Sur, o por lo menos en favor de BRICS mismo. Si nuestra definición de antiimperialismo es reducir el poder de Estados Unidos, entonces BRICS, con certeza, representa una fuerza antiimperialista.
Sin embargo, la geopolítica no es lo único que importa. Querremos también saber algo de las luchas de clase al interior de los países BRICS, las relaciones entre estos países y la relación que guardan con países que no son miembros de BRICS en el Sur. En estos tres puntos, el récord de BRICS es turbio, por decir lo menos.
¿Cómo podemos evaluar las luchas de clase al interior de los países BRICS? Una forma común es mirar el grado de polarización como lo indica el Coeficiente de Desigualdad de Gini. Otra forma es ver qué tanto del dinero del Estado se utiliza para reducir el grado de pobreza entre los estratos más pobres. De los cinco países BRICS, sólo Brasil ha mejorado su calificación en tales mediciones. En algunos casos, pese a un incremento en el PIB, las mediciones son peores que, digamos, hace 20 años.
Si miramos las relaciones económicas de los países BRICS uno con otro, China brilla más que los otros en cuanto al PIB y a la acumulación de bienes. India y Rusia parecen sentir que necesitan protegerse contra la fuerza china. Brasil y Sudáfrica parecen estar sufriendo de la inversión presente y potencial de China en áreas claves.
Si miramos las relaciones de los países BRICS con otros países del Sur, escuchamos crecientes quejas de que el modo en que se relacionan estos países con sus vecinos inmediatos (y no tan inmediatos) se asemeja mucho a los modos en que Estados Unidos y el viejo Norte se han relacionado con ellos. Son así acusados algunas veces de no ser subimperiales, sino ser simplemente imperiales.
Lo que hace que los BRICS parezcan hoy tan importantes han sido sus altas tasas de crecimiento desde, digamos, 2000; tasas de crecimiento que han sido significativamente mayores que aquellas del viejo Norte. Pero, ¿continuará esto? Sus tasas de crecimiento han comenzado a resbalar. Algunos otros países del Sur –México, Indonesia, Corea (del sur), Turquía– parece igualarlas.
Sin embargo, dada la depresión mundial en la que continuamos existiendo y la baja probabilidad de una recuperación significativa dentro de la próxima década o así, es bastante dudoso que dentro de unos 10 años algún futuro analista de Goldman Sachs continúe proyectando a los BRICS como el futuro (económico). De hecho, la probabilidad de que BRICS continúe siendo un grupo que se reúna regularmente con supuestas políticas comunes parece remota.
La crisis estructural del sistema-mundo se mueve muy aprisa y de muchos modos muy inciertos como para asumir la suficiente estabilidad relativa que permita a los BRICS continuar jugando un papel especial, sea geopolítica o económicamente. Así como la globalización misma, como concepto, pasó, así puede BRICS resultar un fenómeno pasajero.
Traducción: Ramón Vera Herrera

El  Jueves ofrecí una conferencia en el marco de las "Primeras Jornadas de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas" organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo. Mis palabras merecieron la crítica que sigue a continuación, y dieron lugar a un intercambio de opiniones que ahora pongo a disposición de todas y todos. Creo que es muy ilustrativo de los graves problemas que aquejan a ciertos segmentos de la izquierda argentina y que al día de hoy le impiden comprender el significado histórico de la Revolución Cubana y los procesos emancipatorios "bolivarianos" y, muy especialmente, el papel de Hugo Chávez Frías en las luchas antiimperialistas de Nuestra América.





Por Paúl Lecea, estudiante de tercer año de sociología y militante de la JPTS.

Ayer fui a ver a Atilio Borón. Y quiero tirar unas líneas

La oportunidad de ver a un intelectual del peso que tiene en la academia (y en la política) Borón no es una que se de todos los días, y aunque iba con más dudas que certezas, me mandé nomás. Sería importante decir también que de los intelectuales que son protagonistas del debate político-académico solo había tenido la oportunidad de ver a H. Gonzáles y Laclau y que he asistido a varias otras con otros más o menos conocidos como Camarero o Castillo, peleadores como Iñigo Carrera, el cordobés Pozzi ( y muchos otros compañeros de izquierda). Lamentablemente han sido los más "eminentes" los que me dejaron la misma sensación a naftalina que inspira Borón.


Apertura de las Jornadas de Sociología

Fue la conferencia inaugural ante más de doscientas personas que nos congregamos para escuchar al politólogo marxista y refente en la ciencias sociales. Minutos antes, la decana de la facultad Cousinet y la vice decana reyes abrieron el debate en torno a los propósitos de las jornadas de sociología, entre los que destacaron los para nada platónicos objetivos de problematizar la reflexión sociológica en torno a la situación actual de América Latina, el rol del estado, los procesos de integración Latinoamericana, las formas concretas que adquieren las relaciones en el "mundo del trabajo", la ampliación de los derechos de los sectores oprimidos de la sociedad y las conquistas en este terreno de negros, mujeres, gays, travestis, bisexuales. Etcétera. La apertura recordó también la historia propia de nuestra carrera, cerrada por el golpe militar del 76, provocando el exilio y la desaparición de muchos colegas, todo lo cuál constituyó un golpe a la teoría crítica, golpe del que, pude inducir, todavía no nos recuperamos.

 Extractivismo y pachamamismo en el debate público de América Latina

Ese era el nombre de la conferencia. 
El lenguaje de Atilio Borón no es ciertamente un lenguaje coloquial. Tampoco es el lenguaje cuasi esotérico que domina las rebuscadas mentes de muchos académicos. Es, sin embargo, un lenguaje que no se sale de las exigencias de "lo decible" por la academia. A profundizar más sobre esto tal vez sirva describir la situación de verdadera alegría con la que se vistió la casa de estudios al contar con tal eminencia para la inauguración las jornadas que mostrarían las investigaciones que egresados, docentes y estudiantes vienen realizando. Las rondas en torno a Borón, los intentos de robarle un minuto y el ambiente festivo rozaba lo ridículo de parte de más de uno, sin dejar de decir que hubo también quien lo saludo como a otro colega. Pero volvamos al tema de la charla.

El tema es una pequeña parte de todo lo contenido en su último libro editado por ediciones Luxemburg en 2012 "América Latina en la geopolítica del imperialismo", que lamentablemente aún no ha llegado a mis manos. A partir de la situación de los recursos naturales contenidos por el subcontinente, Atilio, se propuso señalar o indagar, o desentrañar respuestas a partir de un interrogante que, dicho sea de paso anida el cerebro de más de uno. ¿Cuál debía ser la política de los gobiernos de izquierda (cuál/es?!) o progresistas hacia los recursos naturales y los bienes comunes? Al respecto se podía decir que existe una corriente que plantea la "intangibilidad de la Madre Tierra", corriente que se presenta por ejemplo en Bolivia y que el Gobierno de Evo se declaraba en contra de eso (ya lo saben los campesinos del TIPNIS[1]) alegando la necesidad del desarrollo y planteando el problema (real) de que hay que servirse de la naturaleza para vivir. Los "bienes comunes" como los denomina Borón, vendrían a ser "bienes del conjunto de las humanidad" es decir, bienes colocados por encima de la división de clases, al estilo de los valores éticos universales consagrados por el liberalismo, que han sido la bandera ideológica del imperialismo en más de una ocasión. La situación de escasez de estos bienes comunes no solamente plantea el problema de su agotamiento si no también que abre la reflexión acerca de la contaminación que la explotación de estos recursos produce, pero eso debe ser también enmarcado en el rol que le asigna a América Latina el Imperialismo Norteamericano en su estrategia de dominación global según se puede apreciar, por ejemplo, en el documento Santa Fe IV redactado por altos funcionarios del imperialismo norteamericano para la presidencia de Bush y que dicta la orientación de EE. UU. hacia A. Latina. Estos planes imperialistas implican estrategias diplomáticas y multilaterales, pero su fuerza se basa en la posibilidad de la intervención armada norteamericana y en el indiscutible predominio que mantiene Norteamérica en el terreno militar no sólo en comparación con el resto de los países de  América sino también respecto de cualquier potencia imperialista que ose cuestionar su dominio. El debate sobre pachamamismo y la las alternativas de los gobiernos desarrollistas de América Latina se dan en este marco.

Los pronunciamientos de John Kerry, nuevo Secretario de Estado de la administración de Obama, afirmando la necesidad de "reforzar la presencia militar (norteamericana) en nuestro patio trasero" no son simples declaraciones periodísticas sino la muestra de la concepción imperialista yanqui (preexistente a la célebre doctrina Monroe), en la cuál el rol de América latina está subordinada a proveer los recursos con los cuales se habrá de garantizar la supervivencia del estilo de vida norteamericano. A cualquier precio.

A continuación Atilio señaló algunas características que hacen de nuestro subcontinente un centro estratégico para el imperialismo como el echo de poseer el 45% del agua dulce del mundo, la mitad de la biodiversidad y el país con mayores reservas petroleras a nivel mundial (Venezuela). Entre los 10 países que proveen los minerales clave para la industria armamentística de los EE. UU, 7 se encuentran en América Latina.  Este es un criterio útil a la hora de comprender el sentido de aquellos diplomáticos o funcionarios de bajo rango que suelen plantear que la cuestión de A. L. "no es prioritaria hoy en día". 

A esta altura vamos a permitirnos algunas palabras. La exposición de Borón, correcta desde un punto abstracto, se oscurece cuando vemos el cuadro de conjunto que intenta pintar. Existe una falta total de explicación concreta de cómo se articulan las condiciones de posibilidad de desarrollo de la (geo) política imperialista, es decir, resta saber cuáles son los lugartenientes de los imperialistas en América latina. Como lo demuestra la experiencia histórica, estos lugartenientes no son otros que las clases dominantes nativas, quienes incluso en los casos de mayor rispidez con el imperialismo (Venezuela) no llegan a "cortar la cuerda", es decir, no llegan a romper las cadenas que subordinan a nuestros países. Evidentemente esto está mas allá del "horizonte de posibilidad" del pensamiento de Borón, que aunque autotitulado marxista ignora desarrollos ya hechos por esta corriente, por ejemplo, Trotsky en 1904!, quien con la elaboración de la teoría de la revolución permanente (teoría que fue por otro lado plenamente confirmada por la historia) planteaba que en las condiciones de desarrollo del conjunto del sistema capitalista mundial las clases dominantes de la Rusia atrasada y zarista estaban en oposición irreconciliables a la ruptura radical con la herencia del pasado y la dependencia respecto de Francia e Inglaterra. Otro tanto cabe decir acerca de los posicionamientos de marxistas latinoamericanos como Mella, Mariátegui, Miciades Peña y el propio Che Guevara quien señalaba esta advertencia como conclusión de sus experiencias en el proceso cubano. Como desarrollamos acá[2] los problemas de la estrategia geopolítica norteamericana no pueden ser entendidos desde la concepción estrecha expuesta por Borón, según la cuál A. L. es prioritaria para el imperialismo por sus enormes reservas y recursos naturales pues la geopolítica es ante todo política e integra como tal no solo los esfuerzos por mantener una posición favorable sino también los problemas clásicos de la política internacional del imperialismo que son la guerra y la revolución. Trotsky señalaba que la política externa de un estado /aún de un estado proletario/ era la continuación de su política interna. En este sentido podemos decir que si una de las preocupaciones mayores de la clase dominante norteamericana ha sido mantener el orden y la cohesión social contra el peligro de emergencia del proletariado (nativo e inmigrante) y todos los oprimidos como alternativa a la barbarie capitalista (y de ahí el veneno rascista y demases) a nivel externo tiene que preguntarse por lo mismo, en el marco del declive histórico de la hegemonía indiscutida de EE. UU., lo cuál ha planteado no pocos problemas en el sistema de alianzas interestatales que la sostiene, y no precisamente en América Latina, sino a partir de la intervención de las masas que tuvieron su bautismo de fuego con la primavera árabe comenzada en 2010.

Retomando... Gobiernos Latinoamericanos

En la concepción de Borón, lo ocurrido durante los últimos 15 años en América Latina es percibido por estados Unidos como un error de la propia alta dirigencia norteamericana. Sin embargo Estados unidos mantiene altas esferas de influencia en Centroamérica (imponiendo y sacando presidentes, como ocurrió en Honduras), Colombia sigue siendo un enclave protegido de los yanquis, los cuál explica que sea este país el tercer destinatario en importancia de la ayuda militar norteamericana, luego de Israel y Egipto. Se  mantiene la división del sub-continente atravesado por tendencias claramente neoliberales (Chile, Colombia, arrastrando a Perú), otro bloque más radical donde estarían Bolivia, Ecuador y Venezuela y otro grupo de países como Brasil y Argentina que "acompañan" el proceso que tanto molesta a los estados unidos. Para tomar una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un sujeto de derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar demandas legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista" reclamando para sí tamaña formalidad.
El "avance extraordinario" que ve Borrón en el ecuador de Correa lo lleva a cerrar la boca ante la realidad de Ecuador, que marca que en la "revolución ciudadana" pregonada por el gobierno no se han tocado las concesiones petroleras, no se ha desarrollado una verdadera reforma agraria, es decir, que detrás de la reivindicación demagógica de los principios del “buen vivir” se esconde la defensa irrestricta de la propiedad privada. Otro tanto se podría decir del “silencio atroz” de Borón respecto de la represión que unas hora antes desató el gobierno de Evo Morales contra 5.000 mineros de Huanuni que bloqueaban en Caihuasi la ruta entre Oruro y Cochabamba, represión provocó una decena de obreros heridos de bala y 100 detenidos y determinó que los mineros dinamitaron el puente como respuesta ante la represión.

Continuando la reflexión de Borón, él llama la atención sobre el peligro que representan las ONG`s financiadas por el imperialismo, quienes aprovechan  el clima de reivindicación del buen vivir pero en un sentido nocivo. Intervienen contra el "desicionismo colectivo" de los originarios y fomentan las acusaciones de extractivismo contra estos gobiernos. 

Agrónomos han señalado que los métodos de cultivo empleados en ciertos lugares de Bolivia tienen un nivel de productividad como el que tenía Francia bajo el imperio romano, es decir, condiciones arcaicas de producción que imponen la rediscusión acerca de las técnicas de explotación del suelo. ¿Cómo llevar a cabo una agricultura que pueda alimentar a millones de bolivianos y a su vez altere la naturaleza? Hay que tomar muy enserio la advertencia del extractivismo pero efectivamente bregar por:
-Reforzar el papel del Estado en el establecimiento de un padrón de acumulación amigable con la madre naturaleza, con duros controles, y que el reparto de los frutos beneficie a los sectores populares. 

Como se puede apreciar, un programa tibia, muy tibiamente reformista. Además, para un "marxista" estas definiciones entrañan isubestimables problemas teóricos y políticos. Puede el Estado burgués ser un elemento en el sentido planteado por Borón?, se corresponde ésta actitud de parte de un marxista, cuando la quintescencia de esta teoría es su contenido revolucionario y en consecuencia no dogmático? Para no contestar con elucubraciones dejemos que siga hablando el propio Borón:
La "política social" desplegada por los gobiernos de Evo y Correa es enorme. Esta política puede ser sustentada en parte gracias a las renegociaciones hechas con las empresas respecto de las condiciones impuestas por el neo-liberalismo, lo cual nos dice, Borón, demuestra que "por lo menos" son gobiernos que han demostrado el camino para cambiar las cosas...

Resolviendo el debate, habría que situarse en una posición intermedia entre el "pachamamismo extremo" y la lógica de progreso que sitúa el respeto a la madre tierra como una superstición más.

Borón plantea que el sistema capitalista pudo aplazar la revolución y la resolución de la 1ra contradicción capital/trabajo a través de lo que Gramsci denominaba la gran maquinaria de la hegemonía. Pero la segunda contradicción, existente entre la acumulación de capital/ naturaleza es más irresoluble que la primera. Por todo lo anterior Borón recomienda avanzar hacia formas no-capitalistas de organización social (cómo?, cuándo? al respecto nos dice nada), desmercantilizar la naturaleza y a los hombres y mujeres que somos parte de la misma.

Lo que se desprende de esto último es que para Borón, la hipótesis marxista por exelencia, extraída a través de un análisis de la estructuración de la sociedad en clases según la cual es el proletariado el sujeto con verdadera "capacidad hegemónica" para tomar el poder, queda reducida a la nada. El proletariado fue vencido gracias a "la organización de la hegemonía", es decir, sin mediar experiencias reales como el estalinismo y su influencia para bloquear y/o desviar los procesos revolucionarios a la salida de la segunda guerra mundial, lo cuál constituyó el primer baluarte de la contrarrevolución capitalista a nivel mundial.

No hay peor ciego que el que no quiere ver (preguntas y respuestas)

En sus intervenciones políticas (a propósito de preguntas del público) fue donde a Borón le quedó más grande su pretendido título marxista. Planteó que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR era un gran fortalecimiento del bloque regional (seguramente no recuerda que de la mano del MERCOSUR se aplicó el capitalismo salvaje contra los trabajadores de Vale en Mendoza, dejando miles de familias en la calle) que planteaba "un anillo seguro de blindaje para enfrentar la crisis" con el ingreso del petróleo Venezolano en el bloque. Pero el derrape más grande vino con una atrevida afirmación del politólogo: a propósito de las elecciones de Venezuela, explicó que no era para nada descartable la posibilidad de una manipulación de las estadísticas electorales por parte de los Estado Unidos desde Washigton, ya que las consultoras electorales destacaban desde hacía semanas una ventaja de ente 13 y 20% a favor del Candidato oficialista Nicolás Maduro. Esta absoluta falta de voluntad de buscar la explicación política  del derroche de capital político por parte del candidato oficialista es sorprendente, más cuando se venía de una devaluación del 46% de la moneda venezolana, medida para nada popular ni mucho menos socialista. Además, respecto de argentina, Borón aventuró la hipótesis de que EE. UU. busca un "Capriles argentino", sin aclarar si este vendría de las filas de la oposición o de las del propio gobierno, señaló además que EE. UU. nunca perdonó el rechazo de argentina al ALCA en Mar Del Plata. Podemos pensar que los K ya hicieron las pases votando la ley antiterrorista y alineándose incondicionalmente con el lobby sionista contra Irán, además de pagando religiosamente la deuda externa y un sin fin más de medidas que demuestran que los K no son ninguna preocupación para el imperio.  

Unas palabras finales

La aversión de los intelectuales por un claro posicionamiento político es algo que personalmente me viene dejando perplejo. A los cientos de lugares comunes hipócritas que nos acostumbra  a diario la academia se suma que ésta posee sus propias lógicas de justificación y autoalimentación, todas las cuales perpetúan un conocimiento petrificado y alejado de los verdaderos problemas de las masas. Esto es para los intelectuales marxistas un problema aún más agudo. Los problemas que sufrimos en nuestro recorrido como estudiantes de ciencias sociales-y de sociología en particular-, problemas que toman muchas veces formas dramáticas y angustiantes- tienen que ver no solamente con un desgarramiento entre teoría y práctica bajo su forma empírica (cuya solución encarada desde este lado sería someter más la carrera “a la realidad", o en otras palabras, a las exigencias de la racionalización que impone el mercado capitalista a las universidades, como pretende justificar el ultra K Follari bajo su tesis del antagonismo entre "ciencia y profesión" y que se expresa en la auto-reforma de Somoza y los K hecha a medida de la LES y la CoNEAU) si no también bajo su forma ideal. El estudio de las doctrinas de la transformación social como el marxismo cuyo sustrato mismo es la praxis emancipadora tiene que ser evidentemente problemático en un marco como el universitario, donde muchos autodenominados marxistas, corrompen las teorías que pretenden defender con su práctica política. Este es el ejemplo de Borón, un “marxista kirchnerista”, deplorable. Las defensas veladas y abiertas de Borón al gobierno K constituyen también la defensa del conformismo y el statu quo universitario, que contiene en su interior a miles de burócratas y funcionarios “cómodos” en una universidad que se basa en el esclavismo asalariado de la mayoría de la población. Para ahondar más en el problema, sólo en El Algarrobal, localidad de Las Heras, se calcula que trabajan el 25% de los niños que van a la escuela, mientras que la cantidad de estudiantes en la Universidad pública (alrededor de 31mil) representan 1,5% de la población total de la provincia.

 Por otro lado, y lo más importante, tal vez sea hora de aceptar no sólo teóricamente sino de manera práctica como una realidad que el problema de la sociología y su relación con la sociedad es por ende su relación con la lucha de clases, lo cuál excluye cualquier tentativa de resolverlo exclusivamente en el ámbito universitario. Esto abre la posibilidad de  plantear la posibilidad de una praxis sociológica ligada a la impugnación del sistema capitalista de conjunto, pasar, una vez más, "de la crítica a la universidad de clases, al cuestionamiento de la sociedad de clases" como aquél glorioso movimiento estudiantil del que se están cumpliendo 45 años.

[2] Economía y geopolítica de la crisis capitalista
El fin de las "soluciones milagrosas" de 2008/9 y el aumento de las rivalidades en el sistema mundial, en:http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=5698?lang=es



Primera respuesta, vía Facebook:
Atilio Alberto Boron ¡Por lo visto hay un nuevo "catedrático" de teoría marxista, tan humilde y modesto como otros de su estirpe que se pasan criticando a los que hacen las revoluciones -siempre imperfectas y en proceso, como corresponde a su dialéctica- mientras ellos de tan puros y sabios que son sólo hacen declaraciones!!! En fin, tomo nota de sus comentarios, sus chicanas y también su miopía. En una sala de conferencias donde había más de 500 personas, según una veintena de gentes con las que conversé, el profesor apenas vio unas doscientas. Y luego, para demostrar que a él la naftalina no le hace nada basta con compartirles una de las muchas perlitas de su refinado razonamiento marxista. Dice en referencia a mi charla que : "Para tomar una dimensión, la declaración por ley de "la naturaleza como un sujeto de derechos" en Ecuador, que implica la posibilidad de presentar demandas legales en defensa de la misma, constituye "un avance realmente extraordinario". Cuesta trabajo dar crédito a un "marxista" reclamando para sí tamaña formalidad." Por supuesto, para un pseudo-marxista del Neanderthal, (pobre, tan joven él y ya envejecido prematuramente) el tema de la naturaleza como sujeto de derechos carece por completo de importancia, es una mera formalidad milagrosamente no atravesada por la lucha de clases y la explotación capitalista. Para ni hablar de la falta de seriedad de quien lanza una crítica como esa sin tomarse la molestia de, por lo menos, leer el libro y examinar rigurosamente lo que allí se dice. La verdad, una decepción. Cuando ví el título pensé que sería una crítica seria entre marxistas. Me equivoqué. Tiene suerte que Trotsky no está vivo, si no él mismo venía de México para expulsarlo sin vuelta de las filas de su movimiento.

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El Barto Señor Borón, no me parece importante señalar la cantidad de gente, eso me parece un tema menor. De hecho creo que si hubieron 500 personas deberían haber ido más, quiero decir que mi crítica está limitada al contenido de la conferencia, como lo señala usted en su comentario y está aclarado en el blog. Eso le pone límites al debate, que prometo superar luego de conseguir el dinero para comprar su libro, que en este momento no tengo pero me compromento a leer atentamente el libro y plasmar mis opiniones.
Aclarado esto, paso a contestar lo que a mi entender es importante
1)No me parece que la declaración de la naturaleza como sujeto de derechos sea algo sin importancia o por fuera de la lucha de clases, si pienso que es fundamental el preguntarsé por el quién y en qué marco se desarrolla ésto, entiendo que todo paso adelante en la lucha vale más que mil programas, como lo señalaba Marx. Por eso señalo que es una formalidad.
Pero acaso señaló usted que el Ecuador de Correa es un país donde no se cuestiona la gran propiedad de la tierra y donde las multinacionales siguen haciendo importantes ganancias? creo que no contesta a eso y, bueno ahí llegamos a un primer punto que es que no tenemos acuerdo político con respecto al gobierno de Ecuador, ni el de Venezuela, ni el de Bolivia ni el de Argentina, lo que no me parece un tema menor.

Usted ha declarado más de una vez su simpatía por acciones del gobierno K sin diferenciarse y yo me pregunto si un marxista apoya a este gobierno, y por más vuelta que le de no puedo responder afirmativamente.
Entiendo como uno de los elementos nodales del marxismo la independencia política y organizativa de la clase obrera, algo en lo que por más de "neardenthal" que le pareza es la única actitud que ha valido conquistas efectivas para las masas y ahí es donde quiero contestar a otra cosa que señala usted.
2) Habla de que critico "a los que hacen las revoluciones" y yo no veo revolución alguna, ni con contradicciones, ni sin ellas. Una revolución podría ser en el caso de que una nueva clase social devenga al poder. Podemos analizar mucho las experiencias de venezuela, bolivia y argentina (procesos donde yo veo los cambio más profundos del régimen político en sudamérica) pero aún así la denominación de revolución sería inexacta.
Por el resto, nunca pretendí dejar de hacer "un debate serio entre marxistas", espero contestar con estas líneas y contribuir a que siga el debate.


SEGUNDA RESPUESTA
Hola Barto: acuso recibo de tu mensaje, esta vez sin descalificaciones ni agravios personales, y celebro ese avance. Paso a contestarte:
1º La cuestión del número de gentes obvio es una cuestión menor para mí; hablo por igual ante 5 compañeros que ante 500. Pero el hecho de que vos hayas hecho una subestimación tan enorme delata un cierto interés por “ningunear” la proyección que tuvo la charla. Y me parece que una de las reglas básicas para un marxista es que la precisión y el rigor deben aplicarse a todas las acciones de nuestra vida y no tan sólo cuando miramos la coyuntura política o económica.
2º Está bien comentar la conferencia, pero antes hay que asegurarse de que oíste bien o entendiste correctamente lo que el conferenciante dijo. Me parece que no comprendiste bien varias cosas que dije. Pero antes de lanzar acusaciones descalificatorias como lo hacés en tu blog hubiera sido mucho mejor –sobre todo si uno adhiere a la ética del marxismo- tomarse un tiempito para leer el libro y luego sacar conclusiones fundadas sobre mis argumentos y las evidencias con que los sostengo.
3º En relación a la naturaleza como sujeto de derecho, que sigue siendo una formalidad para vos (¡la verdad no te comprendo!) decís que lo importante es preguntarse “por el quién y en qué marco” se logra eso. Creo que no escuchaste lo que dije explícitamente en la conferencia. El quien: esa conquista es el producto de luchas llevadas a cabo por los movimientos sociales y, muy especialmente, por los pueblos originarios y, en menor medida, los movimientos campesinos. La clase obrera muy tardíamente se unió a esta lucha, y de modo titubeante inclusive hasta el día de hoy.  Luchas que fueron regadas por sangre durante las últimas décadas. Eso en relación al quien. Y en cuanto al marco, tal como también lo dije: la desorbitada y brutal expansión del capitalismo extractivista en América Latina. Ahí tenés el quién y el marco: ¿Seguís pensando que es apenas una “formalidad”? Andá a Bolivia o Ecuador y sentate a charlar con los movimientos de los pueblos originarios a ver que  opinan del tema.
4º Decís también que yo he “declarado más de una vez mi simpatía por acciones del gobierno K”, y de inmediato pegás un salto mortal y pasas a decir que no se entiende como “un marxista apoya a este gobierno.”  Lo primero es, en algunos casos muy puntuales, cierto; lo segundo no, y por algo que dije en mi conferencia y tampoco escuchaste. Una de las muchas diferencias que hay entre Bolivia, Ecuador y Venezuela y países como Argentina, Brasil y Uruguay es que los tres primeros tienen como objetivo sentar las bases para la instauración de un “socialismo del siglo XXI” mientras que los tres del Cono Sur buscan, en cambio, resolver la cuadratura del círculo mediante la creación de un “capitalismo serio”. Jamás apoyaría, ni apoyé, un proyecto de este tipo, o un gobierno que se proponga esa distopía. Soy absolutamente contrario al capitalismo, un sistema explotador, cruel, inhumano, predatorio e inmoral, absolutamente indefendible. Pero eso no me impide reconocer y valorar algunas medidas puntuales que eventualmente pueda tomar un gobierno capitalista (sea por intensas presiones populares o por oportunismo, cosa que no viene al caso discutir aquí) como por ejemplo cuando Néstor Kirchner le prestó todo su apoyo a Hugo Chávez para hundir al  ALCA en Mar del Plata, el más ambicioso proyecto del imperialismo para el siglo XXI. Tal vez a vos y a tus camaradas de partido esto les pueda parecer otra  nimia “formalidad”, pero para los antiimperialistas de América Latina fue una conquista histórica. ¿No te parece que algo así merecería despertar al menos la aprobación de cualquier fuerza política que seriamente quiera ser de izquierda? ¿O pensás que habría que repudiar, por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo y combatir esa medida? Extrapolando el asunto, tu tan reverenciado (y tan poco comprendido) León Trotsky también manifestó “su simpatía” por el reparto agrario y por la nacionalización del petróleo que hacía un político burgués como Lázaro Cárdenas en México. ¿Lo acusarías también a él de “apoyar al gobierno” de Cárdenas porque lo hizo con dos medidas puntuales de ese gobierno. ¿Lo acusarías por esto de ser un “cardenista”, haciéndolo tan suelto de cuerpo como  a mí irresponsablemente me acusás de ser un “marxista kirchnerista”, diciendo además que tal cosa es deplorable? No se lo podrías decir, ni a Trotsky ni a mí. No es marxista quién tira al voleo consignas efectistas sino quien, como decía Lenin (ahora que sacaron una selección de sus obras en tu partido te recomiendo que leas muy cuidadosamente esos dos volúmenes, para empezar…) realiza en cada momento “un análisis concreto de la situación concreta”. El resto es intrascendente charlatanería. Lamentablemente en eso has caído.
Por eso decís, y te agradezco tu franqueza, que al mirar América Latina “ no veo revolución alguna, ni con contradicciones, ni sin ellas”. ¡Claro que no las ves, y no las podés ver porque para comprender lo que es una revolución –siempre un proceso incremental en donde la dialéctica de la lucha de clases va desestructurando las relaciones sociales y las formas de propiedad pre-existentes- tenés que disponer de categorías teóricas marxistas, que ni remotamente se encuentran en tu arsenal intelectual. Tenés palabras pero no tenés los conceptos, ese es el problema. (De paso: te recomiendo que leas el librito de Álvaro García Linera, “Las tensiones creativas de la revolución”, para abandonar esa visión positivista y pre-marxista de la revolución como una acontecimiento, una cosa, y no como un producto histórico en permanente movimiento, como decía el gran León y no entienden sus supuestos discípulos)  Por eso no podés ver las revoluciones en gestación en América Latina, porque aunque se desenvuelvan bajo tus narices no las podés ver. Vos y tus amigos piensan que hacer una revolución es tan fácil como ganar un centro de estudiantes en la facultad, pero la historia enseña que es un poquitito más difícil que eso. Por eso hablan de revolución pero no hacen revolución alguna, y además jamás hablan de imperialismo y mucho menos de anti-imperialismo. Porque para eso tendrían que salir a defender a Cuba y su gobierno revolucionario, cosa que no hacen; y a “manifestar sus simpatías” por Correa, que desalojó la base gringa de Manta y le otorga asilo a Julian Assange, el enemigo público número 1 de Estados Unidos; o por Evo que expulsó al embajador yankee, a la DEA, a la USAID; o para explicar por qué han estado invariablemente en contra de Chávez, haciéndole el juego a los yankees en su reaccionario proyecto de liquidación del chavismo. ¿Sabés por qué ocurren todos estos disparates políticos? Por no entender siquiera el ABC del marxismo. Pensalo.

Atilio A. Boron





Este jueves 9 de Mayo  
presentación del libro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo

Mendoza
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales/Universidad Nacional de Cuyo: 12 horas

San Juan
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de San Juan: 18 horas



En Buenos Aires

PRESENTACIÓN EN LA FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES
 


América Latina en la Geopolítica del Imperialismo
de Atilio Boron
 
Domingo 12 de mayo - 15:30 hs
Sala Adolfo Bioy Casares - Pabellón Blanco
Participan
 
Atilio Boron
Telma Luzzani
Jorge Taiana
 

 
Visite el stand 230, en el Pabellón Azul, para adquirir los libros de Ediciones Luxemburg en sus diferentes colecciones 

5 de Mayo, 2013

Hoy se cumplen 195 años del nacimiento de Karl Marx, el hombre cuyas ideas cambiaron el mundo para siempre. Sin él, y sin Copérnico, Darwin, Einstein y Freud el mundo sería incomprensible.


Pero con Marx el mundo se transformó no sólo en algo cognoscible sino, lo más importante, en algo que podemos cambiar, si luchamos sin mengua y sin desmayos. Como dijera Fidel, si lucháramos hasta el final aunque nos dijeran que al mundo le quedan pocos años de vida. Recordemos su cumpleaños leyendo su obra, estudiando su obra. ¡Gloria al gran Karl!
4 Abril 2013

Comparto una entrevista sobre la coyuntura argentina que me hicieron en Ecuador los amigos de  ALAI  (la Agencia Latinoamericana de Información).



ALAI, América Latina en Movimiento

2013-05-02
Argentina
Entrevista con Atilio Boron
“Lo más rescatable es el alineamiento internacional”
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En Argentina, el mes de marzo se cerró con movilizaciones contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.  Sobre este y otros temas de la realidad argentina giró el diálogo con Atilio Boron, Director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED) de Buenos Aires, quien, entre otros aspectos, resalta el impacto de Hugo Chávez en la vida política de su país y el continente.
  
- ¿A qué responden las movilizaciones contra el gobierno que se han registrado últimamente?

Este es un año electoral, entonces hay una natural reactivación de los esfuerzos de las dirigencias políticas opositoras y de ciertos grupos oligopólicos mediáticos muy fuertes, como el Grupo Clarín, para tratar de frenar las iniciativas del gobierno, sobre todo en el terreno de la democratización de los medios.  Esta ley, aprobada hace tres años, está trabada en la justicia porque afecta al principal monopolio –en realidad, el principal oligopolio- que es precisamente el Grupo Clarín, que tiene un poderío inmenso en el terreno de las comunicaciones de masas. Hay otros oligopolios, pero este es el más importante.  Presiones para frenar, también, un proyecto de reforma del poder judicial enviado por la Presidenta al Congreso con el propósito de democratizar el funcionamiento del poder judicial.  El proyecto contempla la introducción de seis reformas y contiene aspectos muy diversos, algunos de los cuales suscitaron –como por ejemplo la reglamentación de las medidas cautelares o amparos- una polémica muy fuerte dentro del oficialismo y desencadenaron una frontal y militante reacción de la oposición.  Pero es una oposición, y esto hay que decirlo claramente, que está muy a la derecha del gobierno y que, por consiguiente, no puede cifrar esperanza alguna de que de ahí pueda surgir una superación del legado del kirchnerismo.  Se trata, más bien, de un proyecto restaurador de clara impronta neoliberal..

Te doy un solo ejemplo, para hacerlo más sencillo: quien fuera candidato por el Frente Amplio Progresista, (Hermes) Binner, declaró reciamente que si él fuera venezolano votaría a Capriles.  Ese es el tono que tiene la oposición, tono que no se reduce solamente al caso de Binner sino que se reproduce en sus principales referentes: todos son profundamente anti-chavistas, por supuesto anti-Correa, anti-Evo, anti-Daniel, anti-Cuba, anti-todo.  Es una oposición reactiva, que expresa el rechazo ante algunos avances hechos en ciertas áreas de la gestión gubernamental por el kirchnerismo.

Por cierto, se trata de avances modestos pues los intereses fundamentales de la economía argentina no fueron afectados; las clases dominantes no fueron tocadas ni con el pétalo de una rosa.  En ese terreno los legados de la época neoliberal son aún muy gravitantes: privatizaciones que, ante el cómplice descontrol del estado, continúan medrando a costa de los ingresos y la seguridad de los ciudadanos; leoninas condiciones a favor de las transnacionales mineras y petroleras (canon promedio: 18 por ciento, contra un 80 por ciento en países como Bolivia o Ecuador); acelerada extranjerización de la economía en todos los sectores, incluyendo la tierra; legislación financiera que legaliza la fuga de divisas; un muy grave problema de inflación que se trata de disimular mediante la manipulación del índice que mide el costo de vida y mantenimiento de una estructura tributaria fuertemente regresiva.  Hubo, con todo, algunas medidas positivas como la quita de los bonos de la deuda externa -que sin embargo no ha resuelto este tema y, para colmo, sin realizar una adecuada auditoría, como se hizo en Ecuador; la expansión de la asignación universal por hijo; una modesta mejoría en las remuneraciones de jubilados y pensionados la re-estatización de los fondos privados de pensión (una colosal estafa urdida por el neoliberalismo); la recuperación del control de Aerolíneas Argentinas y la estatización del paquete mayoritario de las acciones de la antigua petrolera estatal, YPF, en manos de la española Repsol. No obstante, en el terreno de los derechos humanos el gobierno avanzó con firmeza en la persecución de todos los violadores de los derechos humanos: uno tras otro los represores de la época de la dictadura están siendo llevados a las cortes, y esto la derecha no lo perdona.  Y también en el terreno cultural ha sido un gobierno que propuso la democratización de los medios, el matrimonio igualitario, la rebaja de la edad mínima para votar a 16 años, y, sobre todo –y a mi manera de ver lo más rescatable del actual gobierno- un alineamiento internacional muy claro con los procesos emancipatorios de América Latina: fuerte respaldo a Venezuela, a Bolivia, Ecuador y buenas relaciones con Cuba.

Dado que yo creo que la lucha anti-imperialista es fundamental para América Latina, un gobierno con limitaciones arriba señaladas pero que, de todas maneras, se coloca en el lado correcto en la gran batalla contra el imperialismo merece un apoyo crítico, señalándole las limitaciones que tiene en otros áreas, pero reconociendo que no es cómplice de los planes de desestabilización del imperio en contra de países como Venezuela, Ecuador, Cuba, Bolivia.  Pero viendo que el gobierno está avanzando en algunos temas sensibles como medios o poder judicial, la derecha ahora ha desencadenado una avalancha fenomenal de críticas, una multitudinaria movilización y un bombardeo mediático sobre “la dictadura que hay en Argentina.”  Es notable como políticos, intelectuales y publicistas se rasgan las vestiduras ante la “dictadura de Cristina” que, sin embargo, no obsta para que esos personajes publiquen incendiarios editoriales en la prensa, se organicen, convoquen a grandes actos públicos, sin padecer la menor molestia por parte de las autoridades públicas.  Curiosa dictadura, sin duda, la que existe en la Argentina.

- Decías que la democratización de la justicia tiene puntos debatibles, ¿específicamente, cuáles son éstos?

Hay un punto que se refiere al tema de las medidas cautelares, el llamado amparo.  Ha habido todo un debate porque el gobierno pretendió restringir la duración de los amparos, de las cautelares; pero resulta también que las cautelares favorecen a los movimientos sociales, a los trabajadores, a los pobladores, a la gente de menos ingresos, a los oprimidos, a los explotados, entonces que quieren protegerse de medidas que los afectan.  En torno a eso se suscitó una intensa discusión dentro del kirchnerismo, y en algo se pudo corregir la propuesta original.  Claro que, a diferencia de la ley de medios que surgió después de un debate nacional durante dos años y medio, esta ley prácticamente fue propuesta por el gobierno sin ninguna consulta dentro y fuera del espacio kirchnerista, lo cual a mi manera de ver la debilitó irreparablemente y precipitó la virulenta resistencia y la convergencia de respuestas del heteróclito campo opositor.

- ¿Se trata de una respuesta al bloqueo que se ha dado en la justicia respecto a la ley de medios?

Si, totalmente.  Y al hecho también de que es innegable que la justicia argentina requiere necesariamente de una democratización, comenzando por el ingreso mismo a las filas de la administración de justicia, muy controlado por lo que se llama la familia judicial.

- ¿Una casta…?

Una casta muy privilegiada.  Por ejemplo, los jueces y los funcionarios del poder judicial están exentos del pago del impuesto a las “ganancias”, absurdo mayúsculo de la legislación tributaria porque mientras exceptúa del pago de impuestos a los beneficios de los plazos fijos o a las ganancias del capital ¡castiga fuertemente a los salarios de los trabajadores!  Fíjate lo absurdo de la legislación económica argentina: el sueldo de un trabajador manual (como por ejemplo un recolector de residuos que tiene un sindicato muy poderoso) paga“ganancias”.  Un juez que gana diez veces más de lo que ganan esos trabajadores, no paga impuesto a las “ganancias”.  Si bien la ley no dice nada que los jueces deban pagar ganancias, pero ellos se ve venir una política de reforma.  Ahora la ley ha salido en el Congreso, pero creo que la van a detener en los estrados judiciales, o sea, va a ser lo mismo que pasó con la ley de medios.  Desgraciadamente la presidenta no ha querido llamar a un referendo sobre estos temas, como se hizo en Ecuador, que me parece pudo haber sido una medida buena para evitar que el poder judicial interfiera en la aplicación de ambas leyes.

- Otra de las críticas a la gestión de la Presidenta es que hay un descontrol de la economía. ¿Cuál es tu lectura?

Ha habido un problema muy serio con las divisas, con el dólar, porque el gobierno durante prácticamente diez años no estableció ningún control sobre los giros, las remesas que hacían las empresas transnacionales que operaban en la Argentina.  Y en un momento determinado se dieron cuenta que no tenían dólares suficientes para hacer frente, por ejemplo, a las demandas de dólar para importar productos básicos.  Entonces impusieron algunas restricciones que son razonables, aunque su origen es la complicidad con la fuga de divisas, pero no así la forma como se implementa esta política.  Lo cierto es que la Argentina es un país que prácticamente no ha tenido moneda estable en los últimos ochenta años, salvo por breves intervalos de tiempo.  Es una economía con una enorme propensión inflacionaria y en donde la devaluación de la moneda local es una premisa confirmada por la historia, por eso la gente ahorra en dólares.  Tanto es así que el Código Civil de la Argentina establece que es legal adquirir ciertos bienes (automóviles, viviendas, maquinarias, etcétera) en pesos o bien en dólares.  Por eso cuando el gobierno habla de la “ilegalidad” de las transacciones en el dólar no oficial parece olvidar que tal cosa todavía sigue siendo legal en la Argentina.
Algunos sectores pertenecientes a las bajas capas medias, o inclusive de ciertos segmentos de la clase trabajadora, por ejemplo, podían ahorrar unos 100 o 200 dólares, iban al banco, compraban sus dólares porque de esa manera no se les esfumaban los ahorros, carcomidos por una inflación que en el año pasado rozó el 25 por ciento.  Bueno todo eso ahora se acabó.  Para comprar dólares se requiere una autorización especial al alcance de muy pocos.  ¿Y a quién ha afectado esto fundamentalmente?  A la base electoral del kirchnerismo.  No a las grandes empresas que siguen moviéndose con los dólares con total facilidad, porque a pesar de estas restricciones cambiarias ellos se mueven en otro nivel: hacen transacciones de diferente tipo, se manejan con paraísos fiscales, apelan al mercado negro si es necesario y consiguen los dólares que quieren, porque además aunque los paguen caro, los venden más caro todavía.  Pero sectores de la baja clase media que ahorraban un poquito en dólares para poderse comprar una modesta vivienda no lo tienen.  Y eso ha generado un malestar muy grande en ese sector social que es, precisamente una de las bases sociales del kirchnerismo.

En todo esto también incide el estilo de la gestión gubernamental: avasallador, poco propenso a la negociación, muy poco político, y esto ha generado ese malestar en una clase media que en Argentina es muy importante, poco más de la mitad de la población, y esto ha generado una respuesta muy anti-gobierno. De todas maneras no hay que perder de vista que el país experimentó una período de casi diez años de altos niveles de crecimiento económica. Por supuesto hay muchos problemas, pero también los hay en Alemania (por ejemplo, su escandaloso aumento en los índices Gini de desigualdad) y hay problemas también en Estados Unidos, ¿Cuál es la economía que, en el marco de la crisis actual del capitalismo, no tiene problemas?

Yo creo que uno de los errores más irritantes ha sido la absoluta negación del problema de la inflación, no querer reconocer que éste es un problema real.  El gobierno cometió un error muy grande: intervino el INDEC, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y a partir de ahí los índices oficiales de la inflación perdieron toda credibilidad, aún entre los más fervorosos kirchneristas.  Tampoco ha habido un combate eficaz en contra de la pobreza; ha sido un paliativo pero no un combate a fondo porque para hacer ese combate se requiere contar con mucho más dinero, y para tener ese dinero habría que hacer una reforma tributaria que el gobierno no está dispuesto a hacer porque su nivel de enfrentamiento con la clase dominante es, como decíamos más arriba, muy limitado. Ese enfrentamiento es bastante menor de lo que señalan los medios hegemónicos que proyectan la impresión de que hay un conflicto tremendo entre clase dominante y gobierno.  Pero no es así, para nada.  Hay algunos sectores del capital que están enfrentados al gobierno, pero yo diría que básicamente eso se da en el agro. Pero cuando uno mira a las fracciones industriales, bancaria, financiera y comercial de la burguesía es difícil ver ese enfrentamiento.  Pero la prensa lo representa como si hubiera un brutal choque entre los sectores del capital y el gobierno, pero no es así.  Grandes capitalistas han manifestado su apoyo al gobierno.  La impresión que transmiten los medios es equivocada.

- ¿Y cuál es el eco que podría tener el nombramiento del Papa Francisco?

Yo personalmente no creo que tenga mucho eco.  Se especuló mucho en eso, de que podría ser el nuevo Juan Pablo II.  Pero es una comparación a-histórica.  La comparación real es que Juan Pablo II pudo hacer lo que hizo porque treinta años atrás el mundo era muy diferente al de hoy.  Es una época completamente diferente…, con Reagan y Thatcher, y la Unión Soviética desangrándose en la “Guerra de las Galaxias.”

- ¿Ni en Argentina?

Ni en Argentina, porque además Francisco ahora tiene otras preocupaciones.  No puede entrometerse dentro de la derecha argentina para dirimir quien será el que se vaya a enfrentar al oficialismo.  Tiene una enorme agenda de problemas: la vinculación de la mafia con el Banco del Vaticano, los juicios por pederastia, la crisis del celibato sacerdotal, el papel de la mujer, el gobierno de la iglesia.  Tiene demasiados problemas como para concentrarse en lo que ocurra en la Argentina.

- Ahora, ¿hasta qué punto es real que en la Argentina últimamente se ha registrado una politización de la juventud?  Lo cual no se ve en muchos otros países.

Es real.  En la Argentina es muy notable. Hay dos hitos históricos fundamentales.  Veinticinco de mayo del 2010, celebración de los doscientos años de la primera independencia.  Y el veintisiete de octubre de ese mismo año, muerte de Néstor Kirchner.  Eso produjo un shock fenomenal que potenció la re-politización de la juventud argentina, en un fenómeno que no se veía desde finales de los sesenta y principios de los setenta, que terminó luego con un baño de sangre que arranca en la época de los militares pero que ya venía un poquito antes con el gobierno de Perón y de Isabel Perón, en 1975.  Desde aquella época no había habido un florecimiento tan impresionante de la politización de la juventud, que me parece que es un fenómeno muy positivo.

Pero además hay una latinoamericanización, que yo creo que es la gran herencia que nos deja Hugo Chávez.  La idea de una América Latina como algo más que una consigna abstracta, sino como un proyecto concreto. Chávez es inmensamente popular en la Argentina y fue un factor importante en ese fenómeno de la politización de la juventud.

- ¿Esta politización básicamente se registra en el campo del kirchnerismo, con La Cámpora...?

No, no…  Abarca sectores ideológicos muy diversos.  No es solo el kirchnerismo.  La izquierda está registrando por primera vez en muchos años – en 30 años – un fenómeno muy fuerte de incorporación de núcleos juveniles, y hay un cambio en la cultura política.  Yo estoy, por ejemplo, cooperando con un proyecto que ha lanzado el Partido Comunista de Argentina que es el Centro de Estudio y Formación Marxista (CEFMA). A mí siempre me obsesionó el tema de la formación marxista tan débil y deficiente que yo encuentro en la izquierda latinoamericana, que desconoce ese fenomenal arsenal teórico que nos lega el marxismo.  Y en el CEFMA hemos tenido una respuesta notable.  Tan es así que se han abierto varias sedes en diversas ciudades del país.  Y creo que en otras organizaciones de izquierda está pasando lo mismo, la juventud que vuelve a incorporarse a proyectos de izquierda, disímiles, diferentes, pero bueno, que aún dentro de su diversidad es un rasgo muy positivo.  O sea no es un fenómeno privativo del kirchnerismo, que abarca también a otros sectores.  Y por supuesto la derecha también ha logrado captar algo de esta movilización juvenil.

- ¿Consideras que este fenómeno de politización de la juventud en la izquierda va a conducir a replanteamientos?

Yo espero que sí.  Yo creo que sí.  Aunque la izquierda en general ha sido bastante refractaria a autocriticarse.  Claro que en general pocas fuerzas políticas en el mundo se auto-critican, no es la más importante virtud de los partidos políticos, pero creo que es algo que debería fomentarse.  Yo estoy proponiendo esto, incluso la auto-critica entre diferentes organizaciones de izquierda, porque creo que todos los que estamos en ese espacio tenemos que auto-criticarnos, nadie está a salvo de haber cometido errores.  Ha sido difícil porque en general prima todavía demasiado una actitud bastante sectaria, a la que no le gusta demasiado la auto-crítica.

- Hacías referencia al impacto de Chávez en Argentina. ¿Cómo lo ves a nivel regional, con relación a los procesos de integración, por ejemplo?

Chávez nos deja dos grandes herencias: primero lo que te decía recién, la recuperación de un proyecto de emancipación de América Latina.  Seamos muy claros en esto. América Latina es re-inventada primero por Fidel y el Che con la revolución cubana.  Antes América Latina era una entelequia conceptual, una idea retórica privada de cualquier clase de eficacia.  Con la revolución cubana, América Latina aparece con perfiles muy marcados y concretos.  Fidel y el Che en eso hicieron una tarea fenomenal al plantear la unidad de origen y destino de los pueblos de Nuestra América.

Pero la tarea quedó inconclusa.  Entre otras cosas porque Cuba tenía limitaciones materiales para poder sostener ese proyecto a lo largo de 50 años, en los cuales fue bloqueada, hostigada, perseguida.  Chávez de alguna manera levanta esa bandera y como decía antes, le otorga un contenido concreto.  América Latina quiere decir PetroSur, quiere decir Banco del Sur, quiere decir PetroCaribe, quiere decir TeleSur, Radio del Sur, o sea, le dio contenido concreto a la idea de América Latina.  Y eso empezó a pegar muy fuerte en vastos sectores de las sociedades latinoamericanas.

Y en segundo lugar, a Chávez le debemos la reinstalación del socialismo como horizonte de nuestra época.  ¿Quién hablaba, después de la implosión de la Unión Soviética, después de la conversión de los partidos socialistas y comunistas sobre todo de Europa en fuerzas neoliberales, quien hablaba de que el socialismo era la única alternativa ante la crisis del capitalismo?  ¡Nadie!

Sin embargo la experiencia práctica convenció a Chávez -porque él al principio no estaba convencido, yo conversé algo con él sobre este tema-de que no hay solución dentro del capitalismo.  Y vuelve a reinstalar con fuerza la idea del socialismo, del nuevo socialismo, del socialismo del buen vivir – como le llaman en Ecuador –, el bolivariano, como le llamen, pero revitaliza el socialismo.  Y creo que eso ha pegado muy fuerte en América Latina.

¿Por qué pegó tan fuerte?  Porque además Chávez era un gran creador de instituciones.  Él fue fundamental en la creación de la UNASUR, fue fundamental en conjuntar a los gobiernos de América Latina, establecer una comunicación fluida entre ellos.  Fue fundamental en la creación de la CELAC.  Fue fundamental en ir a EEUU y en la Asamblea General de las Naciones Unidas decir 'Acá pasó el diablo. Por acá hay olor a azufre todavía'.  Un anti-imperialismo llevado hasta las propias entrañas del imperio, y eso evidentemente tuvo un impacto notable.

Por eso yo creo que Chávez completó la tarea que iniciaron Fidel y el Che, e instala hoy en día una plataforma ideológica nueva en América Latina.  Hace diez, quince años, no podía decirte las cosas que estoy diciendo… bueno, ¡yo las seguía diciendo!  Iba a universidades o sindicatos a hablar del imperialismo, y me miraban como si fuera fugitivo del parque jurásico.  ¿De qué habla éste?  ¿Del imperialismo?  ¡Pero si ya hay globalización, ya los Estados nacionales han desaparecido, hay grandes entidades supranacionales que son las que rigen el mundo!   Y te acusaban de“estalinista” o de agente soviético simplemente por volver a las fuentes del marxismo.  Hoy en día todo esto ha cambiado notablemente.  Es un cambio cultural fenomenal.  Y es bueno, porque además creo que la historia nos ha enseñado, con muy duras lecciones, que el imperialismo es cada vez más agresivo, virulento, sanguinario.

Mira Honduras, mira Paraguay, mira las bases militares por toda la región.  En mi libro “América Latina, la geopolítica del imperialismo” hago el recuento, mejor dicho, cito el recuento de varios investigadores que están estudiando el tema.  Al momento en que el libro entra en prensa en octubre del año pasado había 75 bases militares norteamericanas en América Latina y el Caribe.  75, no una, no dos, no cinco, no diez, sino 75.  Y pocas semanas después de que el libro llegara a la calle ya eran 76: ya habían instalado una base más.  Si eso no es el imperialismo…  Y eso creo que la gente lo asimiló, y creo que Chávez de alguna manera nos dijo 'miren, esta es la realidad del imperialismo, nos podemos zafar de ella”.  Como dijo Fidel en su encuentro con los intelectuales del años pasado, “nuestro deber es luchar, luchar hasta el fin”.
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