COMPARTO la reproducción de la Mesa Redonda de la TV cubana sobre "Los 5"

Por Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda
Fotos de Roberto Garaicoa



VEAN EL VIDEO COMPLETO DEL PROGRAMA EN:


Obama pudiera liberar mañana a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio GuerreroTiene la facultad presidencial para indultarlos. De hecho, esta práctica no constituye una excepcionalidad en la gestión presidencial norteamericana: Bill Clinton lo hizo con 459 reos, George Bush con 200 y el propio Obama, en sus primeros cuatro años de mandato, lo aplicó a 61 prisioneros.
Los 720 habían sido encausados por asuntos diversos y de la más oscura naturaleza: narcotráfico, robo… por lo cual no sería un hecho extraordinario que el actual mandatario estadounidense decidiera liberar a los tres antiterroristas cubanos, sobre quienes pesa el cumplimiento de injustas y desproporcionadas condenas, y a quienes los respaldan personas de todas las latitudes que se han solidarizado con su arbitraria realidad.
Atilio Borón, politólogo argentino, Premio Libertador al Pensamiento Crítico, académico, ensayista y siempre una voz autorizada para hablar por la intelectualidad latinoamericana sobre los Cinco, dijo en la Mesa Redonda de este viernes que Obama puede restaurar la justicia en este caso, que ha estado tan viciada. “Con estos hombres se han incumplido las normas más elementales de la legalidad norteamericana, y se ha hecho con el propósito de escarmentar a Cuba y a quienes quieran cambiar este mundo”.
Reflexionó que Obama tiene la posibilidad de considerar el indulto, que no es una medida excepcional, sino una práctica que está en la tradición política de ese país. “De manera que no es difícil. No, es algo posible. Ni depende del Congreso ni de otra instancia, está en manos de Barack Obama, depende de su voluntad política la liberación de estos hombres”.
Añadió que es inconsistente que Obama, que involucra a su país en una nueva guerra que tomará previsiblemente unos 36 meses de esfuerzo contra el Estado Islámico, en un combate contra el terrorismo, proteja en su propio suelo a los terroristas que planificaron siniestras acciones contra Cuba y que fueron reveladas por estos hombres que guardan prisión por esa causa.
En su opinión, si el actual mandatario de Estados Unidos no libera a Gerardo, Ramón y Antonio, debería renunciar a su condición de Premio Nobel de la Paz. “Porque si en los últimos años indultaron a 720 personas, cómo no va a poder a hacerlo con estas 3 personas que han sido sometidas hasta a condiciones absolutamente inhumanas”.
Insistió en que hay que movilizar a muchas personas, y reconoció que involucrar al Papa Francisco es muy importante: “hay conductos por los que se pueden llegar a él. El presidente Correa lo ha visto varias veces, por lo que podría solicitársele. Adolfo Pérez Esquivel también ha ido a verlo. Hay que coordinar ese esfuerzo, y hay que ir con una voz que tenga una cierta eficacia”. Al tiempo que refirió que hay que ampliar ese esfuerzo, para que estos hombres puedan estar en libertad el año próximo.
Este 12 de septiembre, cuando se cumplieron 16 años de que las fuerzas combinadas norteamericanas confinaran brutalmente a los Cinco, también cerca de 300 personas continuaron reunidos en el X Coloquio por la liberación de Gerardo, Antonio y Ramón y contra el terrorismo, pensando estrategias y planificando acciones que ayuden a su excarcelamiento.
María Augusta Calle, vicepresidenta de relaciones internacionales del Parlamento de Ecuador, estuvo entre los parlamentarios de varios países latinoamericanas que puso su buena voluntad en función de relanzar nuevas propuestas.
En el espacio radiotelevisivo, afirmó que no solo lo hace por su apego a la verdad y a la justicia, sino por el hecho de que se trata de Cuba, un pueblo que desborda solidaridad cuando otros empuñan sus misiles. “Por eso siempre estaremos junto a esta patria humanista”.
Explicó que “una de las resoluciones que tomamos es que cientos de parlamentarios nos reunamos en Washington para hablar con nuestros colegas estadounidenses y hacerle la solicitud masiva al presidente Obama de que indulte a los tres que siguen detenidos, algo que permitirá borrar de alguna manera el error que se cometió en ese proceso, donde hubo una serie de violaciones”.
También decidimos, dijo, reunir a las mujeres, para que con su vocación de amor le escriban una carta a Michelle Obama, quien pudiera persuadir a su esposo de que liberara a Gerardo, Ramón y Antonio.
“En la tarde de este 11 de septiembre nos reunimos además para tomar varias decisiones, y cuando iniciamos la sesión llamó Tony. Hablar con él fue muy emotivo y nos dio un compromiso enorme con la vida, y una fortaleza y una seguridad muy grande. En este año tenemos que sacarlos”.
Comentó que las diferentes regiones tomaron decisiones importantes, como escribirle al Papa Francisco, quien de seguro tomará partido por la justicia. “Para ello debemos organizar un grupo que le entregue la información al Papa Francisco para que sea más efectiva la acción”.
Tamara Hansen, una joven canadiense representante de la comunidad de solidaridad en ese país con Cuba, sostuvo que han estado trabajando sistemáticamente para inspirar a las personas en todo el mundo a tener una organización más unida y consistente por el caso de la liberación de nuestros Cinco Héroes. “Ahora la juventud tiene el espíritu de cambiar al mundo por el medio ambiente, por la situación política, y hay cosas que queremos cambiar pero no sabemos por dónde empezar. Por ello esta causa puede ser un especial motivo”.
Ailí Labañino, la hija mayor de Ramón, expresó su mayor agradecimiento a todas las personas que los han estado acompañando, y confesó que lo que más deseaba es que los Cinco pudieran devolverle ese abrazo cuanto antes.
En la Mesa Redonda comparecieron representantes de los diversos movimientos solidarios con los Héroes Antiterroristas cubanos presos injustamente en EE.UU.
Atilio Borón, reflexionó que Obama tiene la posibilidad de considerar el indulto, que no es una medida excepcional, sino una práctica que está en la tradición política de ese país.
María Augusta Calle, vicepresidenta de relaciones internacionales del Parlamento de Ecuador, estuvo entre los parlamentarios de varios países latinoamericanas que puso su buena voluntad en función de relanzar nuevas propuestas.
Tamara Hansen, una joven canadiense representante de la comunidad de solidaridad en ese país con Cuba, sostuvo que han estado trabajando sistemáticamente para inspirar a las personas en todo el mundo.
Ailí Labañino, la hija mayor de Ramón, expresó su mayor agradecimiento a todas las personas que los han estado acompañando, y confesó que lo que más deseaba es que los Cinco pudieran devolverle ese abrazo cuanto antes.
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Buenos Aires, 15 Septiembre de 2014.



(Por Atilio A. Boron) El Estado Islámico ha producido una lamentable innovación en la forma de la muy larga historia del terrorismo. Las ejecuciones ejemplarizadoras de antaño, cuyos testigos directos eran unos pocos,  ahora son transmitidas por internet tiempo real y su horrendo impacto llega a los cuatro rincones del planeta. Pero este cambio no oculta el primitivismo del método, la decapitación, utilizado por las más distintas culturas desde tiempos inmemoriales. La opinión pública mundial se estremece y escandaliza ante esta nueva muestra de barbarie, reforzando la satanización del Islam y, por contraposición, exaltando los valores humanistas de la (muy) mal llamada “civilización occidental y cristiana”, esa misma que asistió indiferente ante los hornos crematorios de Hitler, para poner apenas uno de los tantos ejemplos a los que podría apelarse en esta materia. Tampoco se estremeció ante el terrorismo de estado que Israel perpetró con calculado salvajismo hace apenas unas pocas semanas en Gaza, correctamente caracterizada como la cárcel a cielo abierto más grande del mundo. Tal vez porque sus víctimas eran palestinos, o árabes, y por lo tanto sus vidas no valían tanto como la de los periodistas norteamericanos o el rehén británico recientemente ejecutado; o porque el bombardeo indiscriminado de civiles ya ha sido naturalizado y como dicen un gran estudioso norteamericano de estos temas, Chalmers Johnson, estamos inundados de eufemismos que ocultan los crímenes con palabras tales como “daños colaterales”, o “cambio de régimen” para no hablar de subversión, de “contratistas” para no  decir que son mercenarios, o de “embargo” para no hablar de bloqueo. [1]
               Pero hace poco tiempo apareció una nueva forma de terrorismo, más sutil que la de la daga y la cimitarra pero cuyas víctimas se cuentan por millones: el terrorismo financiero. Su principal cultor y exponente no es el repugnante verdugo islámico vestido de negro sino un afrodescendiente de suaves modales, galardonado en el año 2009 con un insólito Premio Nobel de la Paz y que ocupa la presidencia de los Estados Unidos.

Resulta que este sujeto ha lanzado una furiosa ofensiva para lograr el “cambio de régimen” en Cuba, es decir, para subvertir el orden constitucional y social de la Isla reemplazando al gobierno de la revolución por un protectorado norteamericano que cierre el paréntesis (según la derecha imperial) abierto el 1º de Enero de 1959. Para el logro de tan innoble finalidad a ahora apela al terrorismo financiero, empequeñeciendo en este terreno lo hecho por su indigno predecesor, George W. Bush. No sólo ha mantenido el ilegal, inmoral y criminal bloqueo en contra de Cuba, caso único por su duración e intensidad en la historia universal, sino que en los últimos meses ha redoblado su patológica agresividad al imponer durísimas sanciones a bancos de terceros países por el imperdonable pecado de participar en negociaciones o transacciones comerciales originadas en, o destinadas a, la isla caribeña. El objetivo terrorista de este empeño es infringir un brutal castigo a toda una colectividad, la sociedad cubana, para que se arrodille ante sus verdugos. No hay aquí daga ni cimitarra, pero el objetivo es el mismo y las víctimas, muchas de ellas mortales, de este nuevo terrorismo, se pueden medir por centenares, o miles, según el caso. Ratificando en los hechos que Estados Unidos es un imperio, y que sus leyes, como las de su antecesor romano, se aplican en todo el mundo, ha hecho de la extraterritorialidad de su legislación un poderoso instrumento de dominación. Aplicando las leyes Torricelli y la Helms-Burton, Washington dispuso recientemente sancionar al banco BNP Paribas con una multa de 8.834 millones de dólares por su intervención en distintas transacciones realizadas por los  gobiernos de Cuba, Sudán e Irán,  caracterizados como “enemigos” e incluidos en la lista de países que promueven, amparan o protegen al “terrorismo”.[2]        

              A raíz de esta descomunal sanción –sin precedentes por su monto- el banco canceló todas sus operaciones con organismos y entidades cubanas, ejemplo que fue velozmente imitado por numerosas instituciones bancarias de todo el mundo aterrorizadas también ellas ante esta nueva muestra de prepotencia imperial, ilegal hasta el tuétano, pero que Obama ejerce con una impunidad que supera con creces aquella de la que hace gala el verdugo jihadista.  Según un informe dado a conocer recientemente por al MINREX cubano, en el período comprendido entre enero del 2009 y el 2 de junio del 2014, es decir, con anterioridad a la megamulta en contra del BNP Paribas, el Nobel norteamericano aplicó sanciones a 36 entidades  de Estados Unidos y del resto del mundo por un valor de casi 2.600 millones de dólares por el “delito de relacionarse con Cuba y otros países”. Semejante acto de terrorismo financiero se fundamenta en las citadas leyes, la última de las cuales fue concebida por dos trogloditas sobrevivientes del Paleolítico inferior:  el senador republicano ultraconservador de Carolina del Norte, Jesse Helms, un fascista homofóbico de marca mayor de la nueva derecha evangélica norteamericana, y el representante republicano por Indiana, Dan Burton, adscripto al Tea Party, amante de las armas de fuego y acérrimo opositor  a la vacunación obligatoria establecida por la legislación federal porque, según este eminente tribuno, “producen autismo” en niños y jóvenes. Va de suyo que entre tantas aberraciones estos dos cavernícolas -que ya se han sumergido en las inmundas cloacas de la historia de la reacción mundial-  se caracterizaban también por su ardoroso anticomunismo, que los llevó a redactar la ley que lleva sus nombres. Esa pieza legislativa se denomina “Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática”, un eufemismo más de los tantos denunciados por Johnson. Su verdadero nombre debería ser “Ley para destruir a la Revolución Cubana, apelando a cualquier recurso.”
              Ahora bien, el terrorismo financiero de Obama tiene eficacia, en el caso que nos preocupa, por la cobardía de los gobiernos que consienten la extraterritorialidad de la legislación estadounidense. Si naciones pequeñas y débiles no tienen otra opción que resignarse ante la prepotencia imperial no ocurre lo mismo con Francia, cuyo presidente François Hollande demostró no sólo que de socialista no le queda ni el nombre sino también que carece de las más elementales agallas políticas requeridas ya no para ser presidente de ese país sino para ser un humilde alcalde de cualquier ciudad del Tercer Mundo. Se arrastró para suplicarle al Nobel de la Paz 2009 que intercediera por el banco francés, a lo que Obama respondió que se trataba de un asunto exclusivamente jurídico y que nada podía hacer al respecto. La misma respuesta en relación a la ofensiva de los “fondos buitre” sobre la economía argentina. Estados Unidos crea una norma legal, que es política hasta la médula, y luego la aplica a rajatabla escudándose en la supuesta rectitud  jurídica y el carácter “apolítico” de la misma. Si Hollande hubiera poseído la milésima parte de la valentía que exhibieron sus compatriotas en la Comuna de París (o, en un ejemplo más cercano, Charles de Gaulle) le habría dicho a Obama que la legislación que apruebe el Congreso de los Estados Unidos le tiene sin cuidado y que no tiene vigencia en Francia, así como las leyes que apruebe la Asamblea Nacional de su país no la tienen en Estados Unidos. Pero la descomposición moral del socialismo francés ya es irremediable. Lo prueba también la actitud de su Ministro de Finanzas , Michel Sapin, quien dijo que la medida aplicada por Washington era “desproporcionada”  –no que era ilegal, inmoral e ilegítima, sino sólo “desproporcionada”- y que confiaba en que el BNP Paribas podría “financiar su actividad económica de manera satisfactoria” seguramente enterado de que la multa en cuestión representa alrededor del 80 por ciento de las ganancias del banco durante el año 2013. Pero, ¿qué queda del “grandeur de la France” después de este papelón? Napoleón y de Gaulle se revolverían en sus tumbas si supieran de este descenso de su amado país a la condición de una indigna colonia yankee, lo que hizo que el banco se declarase culpable de los dos cargos criminales por los cuales fue acusado por las autoridades norteamericanas: la falsificación de informes financieros y conspirar contra los Estados Unidos. No sólo eso: abandonado por su propio gobierno el BNP Paribas admitió también la prohibición impuesta por la justicia norteamericana de efectuar ciertas transacciones en dólares durante un año, a partir del 1º de enero del 2015 y, por último, la orden de despedir a 13 empleados del banco por su intervención durante las diversas transacciones objeto de la penalización.  En otras palabras: el inquilino de la Casa Blanca tiene el poder para cometer todas estas tropelías que violan desde la A hasta la Z de la legalidad internacional y luego se declara impotente para conceder el indulto que haría justicia a los tres luchadores antiterroristas cubanos que continúan presos en las mazmorras imperiales. ¿Omnipotencia para un lado, como para llegar hasta el extremo de exigir que una institución bancaria del extranjero despida a 13 empleados, e impotencia para el otro, a la hora de conceder un más que merecido indulto a tres inocentes que llevan 16 años en prisión?
           Conclusión: estamos en presencia de una nueva forma de terrorismo, tanto o más letal que la primitiva y con un alcance muchísimo mayor. Un terrorismo que responde a las recomendaciones de teóricos y estrategas imperiales como Joseph Nye Jr. cuando aconseja a Washington navegar en las turbulentas aguas del sistema internacional  haciendo uso de una adecuada combinación del “poder duro” de los militares con el “poder blando” de la industria cultural y la ideología.[3]  La síntesis de ambos sería el “poder inteligente”, más eficaz que aquel que sólo se apoya en la elocuencia de las armas. El acoso financiero sería, según esta corriente de pensamiento, una expresión de ese “poder inteligente” que somete y oprime apelando a recursos distintos a los convencionales pero, decimos nosotros, igualmente terroríficos. Sólo que los crímenes del terrorismo financiero no son exhibidos como tales por el inmenso aparato mediático de la derecha mundial sino que se lo hace aparecer como una cuestión de técnica jurídica,  de respeto a los contratos y a la ley, aunque se trate de la ley de un estado imperial que con prepotencia la impone sobre el resto del planeta. Un terrorismo disimulado pero letal que, a diferencia del caso del verdugo jihadista,  no ofende -¡por ahora, como dijera el Comandante Hugo Chávez!- a la conciencia universal de nuestro tiempo. Pero que más pronto que tarde será repudiado por la gran mayoría de los países que componen este atribulado planeta. De esto que a nadie le quepa la menor duda.   






[1] Ver su excelente Dismantling the Empire. America’s last best hope (New York: Metropolitan Books, 2010), pp. 99-103.
[2] Una crónica sobre esto se encuentra en “¿Qué hizo BNP Paribas para enfrentar una multa récord de Estados Unidos?”,  un cable de la BBC que puede leerse en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140630_economia_eeuu_multa_bnp_parisbas_ng.shtml


[3] Cf. The future of power (New York: Public Affairs Book, 2011) y su obra previa, Soft Power: The means to success in world politics (New York: Public Affairs Book, 2004).
7.9.2014

¡Hola, desde que llegué a La Habana, ayer por la tarde, estuve bloqueado en el FB porque decían que estaba tratando de entrar a mi cuenta alguien desde una locación inusual en mí historial. Pero no me daban chance de aclarar nada. Finalmente hace un rato llegó un nuevo mensaje, diciendo textualmente lo siguiente:

Intento de inicio de sesión sospechoso
Alguien intentó iniciar sesión en tu cuenta de Facebook usando tu contraseña. Como se produjo en un lugar desde el que no entras normalmente, bloqueamos al acceso a tu cuenta. Queríamos asegurarnos de que eras tú. Si no fuiste tú, te ayudaremos a proteger tu cuenta.

¿Iniciaste sesión cerca de Miami, FL, United States hace 19 horas? Está a 9 horas en avión de Buenos Aires, Argentina.


Dije que sí y, tras crear una nueva contraseña, rehabilitaron mi cuenta. Estaba cerca de Miami pero, gracias a Dios, la Virgen de Guadalupe y la Milagrosa Caridad del Cobre, entre otros santos, me desviaron del rumbo y aterricé en La Habana. Para celebrar mi desbloqueo, acompaño este posteo con otra foto del Archivo SELSER de la CAMeNA: es una del Che el día en que también él visitó la sede de la revista Bohemia y deja un mensaje escrito que dice:


"A través de 'Bohemia', exponente del periodismo vertical de América, un saludo a este pueblo que durante tantos años anheló poder leer el resultado de un pensamiento libremente expresado, hoy, días de libertad verdadera. Enero 4/59, Che"

¡Abrazos!,

Atilio
6.9.2014

Ayer viernes terminé mis actividades en México visitando el CAMENA, el Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la UACM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Allí se ha hecho una labor extraordinaria de sistematización, digitalización y difusión de miles y miles de documentos que retratan las luchas de los pueblos nuestroamericanos en contra la dominación del capital y el imperialismo. Sobresale en ese acervo el extraordinario Archivo Gregorio y Marta Selser, que ha recuperado la paciente labor de documentación recogida y clasificada por ese enorme periodista argentino y su esposa Marta a lo largo de varias décadas. Yo tuve el inmenso honor de trabajar con Gregorio y Marta durante mi exilio en México y escribir conjuntamente con él un texto sobre la política de derechos humanos de la Administración Carter en relación a la dictadura genocida argentina que, lamentablemente, parece haberse extraviado. Reencontrarme con esa fenomenal cantera de datos e informaciones en donde Gregorio y Marta desenmascaraban a diario el accionar del imperialismo me llenó de alegría y, a la vez, me conmovió profundamente recordando con cuanto sacrificio y con que amor trabajaban sin pausa para hacer que nuestros pueblos supieran la verdad y atisbaran el camino para liberarse de sus cadena. Tenía previsto hacer una rápida visita, porque tenía otros compromisos. Pero cancelé todo y me pasé casi tres horas conversando con su directora, Beatriz Torres y su notable equipo, responsables de este tesoro de incalculable valor para nuestras luchas. Hablaré largo sobre esto en las próximas entregas. Por el día de hoy, ya en viaje a Cuba, será suficiente compartir una las tantas joyas que alberga el CAMENA: nada menos que la primera edición de la tradicional revista cubana BOHEMIA que viera luz pocos días después del triunfo de la revolución cubana. Comparto su portada, a modo de aperitivo.  para que la disfruten como yo la disfruté.



- Importante: el archivo Selser es accesible vía internet en



¡LOS ESCUADRONES DE LA MUERTE SIGUEN ACTUANDO EN NUESTRA AMÉRICA! HONDURAS se ha convertido en un apéndice de Estados Unidos y su presidente verdadero se llama John Kerry (según "Mel Zelaya"). En ese país continúa la cacería y masacre de periodistas críticos y dirigentes democráticos. Ahora la noticia es el asesinato de la dirigenta popular y campesina MARGARITA MURILLO ocurrido el 27 de Agosto cuando una banda de hombres encapuchados y fuertemente armados llegaron a la parcela donde se encontraba y la acribillaron a balazos, siguiendo el "manual de operaciones" que azotara a la región en los años setenta y ochentas, y que reapareciera en tiempos recientes. Desde el golpe de estado del 2009 para aquí Honduras se convirtió en el país con la mayor tasa de homicidios de las Américas y, probablemente, del mundo: 90 por cada 100.000 habitantes, es decir, casi tres veces superior al promedio de toda la región. La Honduras ocupada por los yankees lleva asesinados 7 periodistas en lo que va del 2014, y 47 desde el 2003, la mayoría de los cuales fueron perpetrados después del golpe del 2009. (Esto es lo que entiende el imperio por "libertad de prensa"). Cifras para reflexionar sobre lo que quiere decir Washington cuando habla de que su mesiánica misión es llevar las banderas de la libertad, la democracia y los derechos humanos por todo el mundo. O para entender qué es lo que pretende el gobierno de Estados Unidos cuando destina cientos de millones de dólares a "fortalecer a la sociedad civil" o a impartir cursos de "formación democrática" en países como Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. El objetivo estratégico del imperio hoy es "hondureñizar" América Latina y el Caribe y re-imponer un estatuto neocolonial regresando a nuestros países a la condición existente el día 31 de Diciembre de 1958, en la víspera de la Revolución Cubana.¡A no dejarse engañar. En guardia y, como decía Chávez, "rodilla en tierra"!

Ver la noticia sobre el asesinato de Margarita en:http://www.contrainjerencia.com/?attachment_id=92559
Las declaraciones de Zelaya se encuentran en:
http://www.contrainjerencia.com/?p=91118

26.8.2014



De golpe me desperté, sobresaltado y bañado en sudor, en la mitad de la noche. Miré al reloj y eran las 3.25 de la madrugada. Habían regresado violentamente a mi cerebro las espeluznantes imágenes que viera pocas horas antes en Dossier, el notable programa de Walter Martínez que Venezolana de Televisión y TeleSUR ponen al aire para decir y mostrar lo que los medios hegemónicos ni dicen ni muestran. Siento como si estuviera en Gaza en el momento en que las cobardes Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) hacen saltar por el aire un edificio de doce pisos, reducido a llameantes escombros en un abrir y cerrar de ojos, cegando quien sabe cuántas vidas, proyectos, ilusiones, anhelos de gentes cuyo único pecado era ser palestinos y en donde, presumiblemente, habitada un jefe militar de Hamas. Es un insulto a la inteligencia aducir que un personaje de ese rango estaría, en medio de la agresión israelí, sentado confortablemente en su casa disfrutando del paisaje del Mediterráneo mientras conversaba con su familia. Cobardes, repito, porque quienes así actúan no son guerreros –que antaño compartían un código de honor- sino feroces asesinos que desde sus aviones, drones, helicópteros, tanques, buques de guerra descargan su violencia genocida sin arriesgar su pellejo mientras perpetran sus crímenes. Para justificarse, el gobierno israelí dice que todo es respuesta al infame secuestro y muerte de tres jóvenes colonos judíos en la Ribera Occidental, aunque no hay pruebas definitivas al respecto. Pero aún si las hubiera, la astronómica desproporción de las víctimas condena sin atenuantes a las hienas que desde Tel Aviv y Jerusalén gobiernan en Israel. La maldad e inhumanidad de esta pandilla dirigente no tiene límites, y en una repugnante involución genética –una kafkiana metamorfosis- se convirtieron en la actual reencarnación de Hitler y su horda asesina. Bombardean Gaza con más saña que la que emplearan las tropas nazis para destruir el Gueto de Varsovia, y el ataque de su aviación es infinitamente más letal que el que Hitler, con la complicidad de Mussolini y Franco, ordenara para destruir a la heroica Guernica en Euskadi. 

     Pero su inmenso aparato propagandístico, extendido como una plaga infecciosa por casi todo el mundo, nos informa que las hienas habían advertido a los gazatíes que deberían marcharse, que la vecindad  sería atacada en pocos minutos más. ¡En pocos minutos más! ¿Cómo hacer para abandonar en tan breves instantes un hogar, porque se trata de un hogar, no de una guarida? Un hogar con niños, con ancianos, con hombres y mujeres aterrorizados por la infernal orgía de sangre desatada desde hace varias semanas. Pero aún si pudieran hacerlo: ¿adónde irían? Si todos saben que no hay lugar seguro en Gaza, que ni siquiera las mezquitas o las escuelas de la ONU, para no hablar de los hospitales, son refugio seguro contra la barbarie de las FDI. ¿Dónde podían ir? ¿Al Greenwhich Village, al Central Park, al Upper West Side neoyorkino, al Barrio Latino de París, a Trafalgar Square en Londres ? Están atrapados y no tienen escapatoria. Son como los animales de laboratorio, víctimas condenadas a morir en un experimento de “limpieza étnica” meticulosamente planificado, como hacía el monstruoso doctor Josef Mengele con los judíos en el campo de concentración de Auschwitz. Gentes condenadas a estallar por los aires, ante la indiferencia de los custodios de la “civilización occidental y cristiana” que se nutre de la noble tradición judía sobre la cual vomitan los actuales gobernantes de Israel.    
Ante tanta barbarie flota un silencio cómplice, como el que hubo cuando Hitler masacraba a seis millones de judíos ante la pasividad generalizada de Occidente. Silencio de los gobiernos pero silencio aún más pesado e insoportable, en el caso argentino, de los intelectuales judíos –inclusive de quienes son conocidos por sus posturas progresistas y, en algunos casos, de izquierda- que salvo pocas y honrosas excepciones se han llamado a un mutismo absoluto que no los librará de su responsabilidad ante la historia y los pueblos.(1) Tan vergonzosa ha sido su capitulación que quedaron situados a la derecha de Mario Vargas Llosa, que criticó con durísimos términos la conducta del régimen israelí a quien acusó de convertirse de víctima en victimario. En Israel, en cambio, no son pocos los que haciendo honor a la gran tradición humanista del judaísmo han venido denunciando públicamente la “limpieza étnica” y los crímenes de guerra del régimen de Netanyahu. Y para honor de Nuestra América hubo miles de personas que firmaron el Manifiesto titulado “En Defensa de Palestina” propiciado por una iniciativa del Presidente Evo Morales y promovido por la Red en Defensa de la Humanidad. Pero en Gaza la muerte sigue su curso, y la putrefacción del sistema de Naciones Unidas muestra toda su ineptitud para detener esta carnicería. Los medios hegemónicos, a su vez, pretenden re-editar la teoría de “los dos demonios” y mostraron días pasados la foto de un niñito israelí, hijo de inmigrantes argentinos, muerto a causa de un ataque de Hamas. Se lo presenta luciendo una camiseta de la selección argentina de fútbol y cualquier persona de buenos sentimientos no puede sino horrorizarse ante una vida tronchada de esa manera, por culpa de la violencia desatada por sus propios gobernantes. Pero esa misma prensa no exhibe fotos similares de los niños palestinos cuando aún estaban vivos; sólo los muestran una vez que están muertos. No se trata de jóvenes vidas segadas criminalmente sino de una interminable sucesión de imágenes horrorosas de niños despanzurrados, reventados, acribillados. En un cierto sentido se los presenta como si jamás hubiesen estado vivos, como sí lo hicieron en el caso  del niño israelí. El metamensaje sería algo así como que los palestinos siempre estuvieron muertos; esto, lo de Gaza hoy, no es sino la confirmación de algo que ya sabíamos, que estaban muertos y por lo tanto no se puede hablar de asesinato. En cambio el otro, el israelí, estaba vivo y unos desalmados lo mataron.
El infierno gazatí ha producido un sinfín de monstruosas aberraciones. Entre ellas hay una que no ha tenido la atención que se merece y que ha sido destacada por un agudo analista norteamericano, el profesor Immanuel Wallerstein. Según él, resulta que el “Califato del Estado Islámico”, a veces también llamado ISIS o ISIL, parecería ser “la fuerza militar más entrenada y comprometida de la región” a excepción, claro está, del ejército israelí. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿cómo es esto?, ¿quién reclutó, financió, armó y entrenó a una fuerza militar tan poderosa? La respuesta es clara: Estados Unidos, sus “lamebotas” europeos y sus compinches en las reaccionarias e hipercorruptas monarquías del Golfo Pérsico. ¿Por qué lo hicieron? Porque querían producir un “cambio de régimen” (léase: golpe de estado) para acabar con el gobierno de Bashar al-Asad en Siria y para eso armaron un ejército de mercenarios, una verdadera “armada Brancaleone” en la cual agruparon a matones, ladrones, violadores, prófugos de la justicia y mercenarios de todo tipo y pelaje que los aparatos ideológicos del imperio rápidamente ennoblecieron -como lo hicieran con los “rebeldes” en Libia, y antes en Nicaragua- llamándolos “combatientes por la libertad”. Con esta manipulación informativa pretenden disimular lo que no es otra cosa que un sangriento asalto al poder y la destrucción de un país como si fuera una “guerra civil” entre un régimen despótico y unas buenas almas democráticas y libertarias, que lo combaten con las armas y la cobertura política y mediática que le proporcionan los gobiernos -¡malditos gobiernos, una y mil veces malditos!- de Occidente, entendido éste no como un dato geográfico sino como la expresión geopolítica de la dominación del capital en el plano mundial. Receta probada “exitosamente” en Libia y en Irak y que desde hace poco más de tres años desangra a Siria, que el imperio necesita subordinar para aislar a Irán y entorpecer los planes de Rusia en la región. Y como la historia tiende a repetirse días pasados el Califato decapitó públicamente al periodista estadounidense James Wright Foley, y amenaza con convertir esta bárbara práctica en una rutina periódica como respuesta al nuevo bombardeo de Washington en Irak. Ocurre con ese nefasto engendro de Occidente lo mismo que antes sucediera con Saddam Hussein, con Osama bin Laden, con Netanyahu y la dirigencia neonazi del estado de Israel: Estados Unidos y sus clientes arman a estos rufianes hasta los dientes –en el caso de Israel, con un impresionante arsenal nuclear- para que sirvan como peones de sus estratagemas geopolíticas para luego observar, impotentes, como, sus creaturas se independizan de sus creadores y se convierten en sus enemigos o, en el caso de Israel, en incontrolables y criminales aliados. Se confirma así la tesis de que el imperialismo es una máquina imparable de crear monstruos políticos que asolan pueblos enteros y que, tarde o temprano, se vuelven contra sus creadores.  
La súbita irrupción del Califato y sus crímenes transmitidos en tiempo real es otro desafío ante el cual no podemos permanecer en silencio y que debemos condenar sin atenuantes. Pero ¿cómo harán quienes han sido cómplices de las atrocidades de Israel para rasgarse sus vestiduras ante los crímenes del Califato? ¿Con qué autoridad moral podrían hacerlo? Quienes firmamos el manifiesto “En Defensa de Palestina” podemos juzgarlos y condenarlos, pero quienes callaron ante los crímenes de guerra perpetrados en Gaza deberán permanecer en silencio, ahora y siempre. Su autocastración moral es una desgracia, no sólo para ellos, sino para la humanidad. Y es irreparable. Recuerdo una frase que me impresionó de la Divina Comedia. Es la que el Dante colocó a la entrada del Séptimo Círculo del Infierno. Decía textualmente: “este lugar, el más horrendo y ardiente del Infierno, está reservado para aquellos que en tiempos de crisis moral optaron por la neutralidad.” Dicho en términos actuales, ese horrendo y ardiente lugar está reservado para quienes ante los crímenes del estado de Israel optaron por el silencio. Para siempre.

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(1) Hay que destacar algunas alentadoras excepciones: Bolivia y Venezuela rompieron relaciones con Israel mientras que Chile, Ecuador, Brasil y Perú han llamado a consultas a sus embajadores en Tel Aviv. La República Bolivariana de Venezuela, además, ha enviado una importante ayuda humanitaria para los habitantes de Gaza. Pero aún está sin revisar el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur e Israel.
 

Comparto dos enlaces que remiten a  muy interesantes notas sobre la agresión israelí a Gaza, uno de los temas más lacerantes de los últimos años y que revela la insanable crisis de la ONU y la necesidad de una reforma radical de esa organización a los efectos de empoderarla para impedir que continúen perpetrándose actos de genocidio como los que lleva a cabo la pandilla de Netanyahu. Sus autores son Claudio Katz y Jorge Luis Ubertalli, que aportan dos miradas diferentes pero ambas sumamente sugestivas sobre el tema.



Claudio Katz, "horror y esperanza en Palestina",
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188649

Jorge Luis Ubertalli, "Israel: diagnóstico y tratamiento"

http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=6031:2014-08-16-20-24-40&catid=101:las-comunidades-en-resistencia&Itemid=436


(Por Atilio A. Boron)  A diferencia de otros países de América Latina, la historia económica argentina presenta como uno de sus rasgos más distintivos la periódica aparición de restricciones en el sector externo ocasionadas por la escasez de dólares para sostener las necesidades de la importación y, en mucho menor medida, el ahorro de las capas medias. En estos días se ha conocido, si bien no de manera oficial y explícita, que el puñado de gigantescas cerealeras que controlan la producción y exportación de granos y oleaginosas de este país sólo han procedido a vender poco más de la tercera parte de la última cosecha: un 37 por ciento.[1] En otras épocas a esta altura del año ya habían liquidado las dos terceras partes, pero esta vez tal cosa no ocurrió. Al actuar de esta manera las multinacionales dominantes en el sector han disminuido significativamente el aporte de dólares a la economía argentina que, como es bien sabido, ha sufrido en las últimas décadas un acentuado proceso de internacionalización y de concentración en manos de grandes oligopolios extranjeros, todo lo cual intensifica la demanda de la divisa estadounidense en las más diversas ramas de la actividad económica.

            Son varios los factores de orden especulativo que explican esta conducta. En primer lugar, al promover una devaluación del peso se aumenta la rentabilidad de los sectores agrarios, mecanismo archiconocido y archiprobado para propiciar una transferencia de ingresos desde asalariados y consumidores hacia el capital más concentrado y sus aliados. Los “agronegocios” comandados por las megacerealeras, con Cargill a la cabeza, y sus socios terratenientes adoptaron esta conducta acicateada por todos los informes técnicos que pronosticaban la continuidad de la tendencia bajista de la soja y como una manera de resarcirse de las pérdidas que aquella podría ocasionar con una fuerte devaluación del peso. Ante ella había otra alternativa: vender lo antes posible y evitar un mayor deterioro del precio de la oleaginosa. Pero optaron por retener sus ventas, estimulados por los consejos de los desprestigiados “gurúes” de la citi porteña que aconsejaron no vender la cosecha porque la devaluación del peso sería inminente. Este comportamiento demuestra la falsedad de las afirmaciones que aseguran que “el campo está endeudado”, como dicen sus apologistas, porque si lo estuviera sus agentes venderían la totalidad de la cosecha para salvar sus deudas. Y se demuestra asimismo el carácter fuertemente especulativo del comportamiento del complejo del “agronegocios” y, por otra parte, la incomprensible indefensión en que se encuentra el estado nacional ante sus maniobras que lo convierten, de hecho, en un factor de desestabilización económica al imponer una política como la devaluación del peso, contraria a la promovida por el gobierno nacional.[2]

        En otras palabras, la estructura y lógica de funcionamiento del sector agrario muestra la existencia de una coalición dotada de una formidable capacidad de extorsión sobre el gobierno nacional. En el centro de esta telaraña de intereses rurales se encuentra un puñado de gigantescos oligopolios entre los que sobresalen, aparte de la ya mencionada Cargill,  Bunge, ADM, Louis Dreyfus Commodities, AGD, Molinos Río de la Plata, Nidera, Molino Cañuelas, Los Grobo Agropecuaria y Aceitera General Deheza. El segundo círculo de esta alianza lo conforman una vieja y nueva gran burguesía terrateniente (esta última, procedente del intenso proceso de desmonte y ampliación de la frontera agrícola y la desposesión de las comunidades tradicionales y los pueblos originarios); y el tercero es un vasto pero decreciente, debido al veloz proceso de concentración de la propiedad fundiaria, conglomerado de medianas y pequeñas propiedades agrícolas atrapadas por una formidable revolución tecnológica que las ata de pies y manos al grupo de empresas multinacionales dominantes del complejo. Este núcleo hegemónico asienta su primacía por su colosal dimensión empresarial, de alcance planetario; porque detenta el monopolio de la tecnología alimentaria de última generación y porque tiene en su poder la llave que abre la puerta de los mercados mundiales y, por eso, está en condiciones de fijar el precio de los granos, de conceder préstamos a los sectores más débiles del complejo –desplazando progresivamente de esa función al Banco de la Nación Argentina y otras entidades bancarias y abriendo un potencial frente de conflicto entre los “agronegocios” y el sistema bancario en la disputa por la renta financiera-, de transportar y acopiar su cosecha y de proveerles el paquete tecnológico, las semillas, fertilizantes y pesticidas para comenzar la siguiente campaña. El sector hegemónico de esta alianza es, de lejos, la que se lleva la parte del león de la rentabilidad del sector: vende en el exterior, percibe dólares por sus operaciones y sus gastos locales (sueldos, combustibles, transporte, instalaciones, impuestos) se abonan en pesos.

        A diferencia de Chile, en donde los ingresos del principal producto de exportación, el cobre, van a parar al fisco; o de Venezuela, en donde el producido por la exportación petrolera pasa directamente a las arcas del estado, en la Argentina los ingresos de las exportaciones agropecuarias (y las mineras) quedan en manos de empresas privadas y extranjeras. En menor medida esto también se reproduce con las exportaciones industriales. El resultado de esta infeliz ecuación es que las divisas que el país necesita para motorizar su desarrollo, promover el avance industrial, financiar sus programas sociales y satisfacer la demanda interna de dólares está sujeta al arbitrio de un puñado de grandes multinacionales.

Ante ello, la única alternativa razonable para enfrentar la crisis del sector externo es la nacionalización del comercio exterior mediante la creación de una “aggiornada” Junta Nacional de Granos que asuma el control de las exportaciones agropecuarias de la Argentina y corte de raíz el chantaje al que el estado nacional se ve sometido por las multinacionales del “agronegocios”. Organismos de este tipo existen en países que para nada pueden ser acusados por los representantes del “campo” como “populistas”. Nos referimos a Australia, Nueva Zelandia y Canadá, que tienen instituciones de este tipo para regular y monitorear todo lo concerniente a la producción y las exportaciones agropecuarias. Como es bien sabido la Argentina tenía una agencia de este tipo desde 1933, y sobrevivió con distintas restructuraciones y nombres hasta que el gobierno de Carlos S. Menem dispuso la disolución de la misma con el Decreto 2294 de 1991. Desde entonces las actividades regulatorias que antaño ejercía la JNG no desaparecieron, como dicen los apologistas de la desregulación, sino que fueron privatizadas y quien hoy ejerce esas funciones de regulación son las multinacionales cerealeras, lo cual constituye un tremendo disparate. Es decir, se pasó de un control público condicionado por los mecanismos democráticos de la república, a otro de carácter privado, absolutamente descontrolado y que se mueve en función de una estrategia mundial de maximización de beneficios. Y, por eso mismo, esas multinacionales son las que tienen la capacidad para decidir, vía su control de las exportaciones y su estrategia de ventas, cuál será la oferta de dólares con que contará la economía argentina y si esta puede avanzar por la senda del crecimiento o, producto de un estrangulamiento originado en el sector externo, hundirse progresivamente en la recesión.

Por eso, y tal como lo decíamos en un trabajo anterior, la estatización del comercio exterior no puede ser una medida aislada.[3] Por el contrario, se  necesita un enfoque integral dado que, a diferencia de la vieja JNG, debe:

(a)     incluir bajo su jurisdicción a toda la cadena de producción y  comercialización del sistema agroalimentario, hoy controlado por las multinacionales, lo que debería rematar en la creación de una Junta Nacional Agroalimentaria, con las salvedades que plantearemos más abajo;

 (b) examinar y promover una reforma impositiva  especialmente diseñada en función de las nuevas realidades del capitalismo agrario y que permita poner en marcha un eficaz sistema de control que evite las sobre y sub facturaciones de los distintos componentes del “agronegocios”; y, finalmente,

(c) re-estatizar los puertos de la Hidrovía Paraná-Paraguay, privatizados por el menemismo y que constituyen verdaderos “estados dentro de un estado” que se prestan para toda clase de maniobras fraudulentas del complejo sojero-cerealero.

Estas medidas deben ser puestas en práctica con la mayor celeridad, porque el ritmo de la crisis no tolera dilaciones. Por supuesto, las mismas requieren de imaginación, solvencia técnica y experiencia práctica. No se trata de resucitar la antigua Junta Nacional de Granos o al Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, el IAPI de la época del primer peronismo, porque el capital ha creado nuevos instrumentos financieros (compraventa a futuro, swaps, derivativos, etcétera) y la tecnología importantes innovaciones (como el silo bolsa, para citar sino un ejemplo, que independiza al productor del riesgo que se le arruine la cosecha a la vez que le permite postergar su venta hasta que el precio sea conforme a sus expectativas) todo lo cual exige de dispositivos muchos más sofisticados que antaño para asegurar el control público de la riqueza originada en el sector agrario.

De lo anterior se desprende la necesidad de concebir una agencia estatal que regule a la totalidad del sistema agroalimentario del país, desde su origen hasta su comercialización minorista, algo bien diferente a la JNG o el IAPI. A tales efectos será decisivo, para garantizar la viabilidad práctica de esta iniciativa, convocar a un gran movimiento popular capaz de construir un instrumento político que respalde esas iniciativas y otras más encaminadas a redefinir por izquierda el rumbo de la economía argentina: además de la largamente demorada reforma tributaria la elaboración de una efectiva política anti-inflacionaria que resguarde los ingresos de los asalariados y un replanteamiento radical de las políticas destinada a preservar la soberanía efectiva, no meramente retórica, sobre los bienes comunes de nuestro país, sobre todo en el sector minero e hidrocarburífero. Una convocatoria popular sin sectarismos, soberbias burocráticas o desmovilizadores verticalismos porque, de lo contrario, la respuesta de las clases y capas populares será una mezcla de impotencia, miedo paralizante ante la clara percepción del escarmiento que se cierne sobre ellas y, en algunos casos, indiferencia, mezcla que mucho tuvo que ver con el funesto desenlace sufrido por los gobiernos peronistas en 1955 y en 1976. Una decisión tan crucial e impostergable como la estatización del comercio exterior, cualquiera que sea su forma legal y jurídica, es antes que nada un hecho político que no puede ser producido por un decreto o una resolución firmada por un funcionario instalado en las “alturas” del aparato estatal. Se requiere del pueblo en las calles para defender esa política, factible si se reúnen las condiciones planteadas más arriba.

Para concluir, lo que en términos políticos se produjo en el apogeo del neoliberalismo menemista fue una gigantesca transferencia de soberanía en donde un área estratégica: la provisión de divisas, que en otros países está a cargo del –o fuertemente contralada por el- estado, fue cedida al puñado de megacorporaciones que controlan gran parte de los alimentos que consume la población mundial.  Esto constituye una aberración que debería haber sido corregida hace largos años, y que si no se lo hace ahora podría asestar un golpe mortal a todo proyecto económico que intente fundarse sobre la soberanía económica de nuestro país. Se trata, sin un ápice de exageración, de una cuestión de vida o muerte. Los remedios están al alcance de la mano. Habrá que ver si existe la voluntad política para aplicarlos, antes de que sea demasiado tarde.





                                                                                       









[1] Durante el año 2013 las exportaciones del sector agropecuario ascendieron a unos 50.000 millones de dólares, incluyéndose en este total las Manufacturas de Origen  Agropecuario (MOA), que con 30.059 millones de dólares representaron un 36,2%  del total exportado mientras que los productos primarios –principalmente cereales y oleaginosos- sumaron ventas por 19.302 millones de dólares, un 23,3% del total exportado. Las exportaciones mineras sumaron en ese mismo año 4.136 millones de dólares.

[2] Nótese que las reservas del Banco Central cayeron de poco más  52.190 millones de dólares en el 2010 a 29.278 millones de dólares a fines de junio del 2014. No toda esta enorme fuga de capitales puede ser atribuida a las maquinaciones del complejo del “agronegocios”, pero sin duda que su contribución para llegar a tan lamentable resultado no fue para nada desdeñable.

[3] Cf. nuestro “Argentina: ante la ofensiva de los oligopolios, ¡estatizar el comercio exterior!”, en ALAI, 30 Enero 2014, http://alainet.org/active/70910


FIDEL: una historia, cinco miradas”

El martes 19 de agosto a las 19hs, en el Comité Central del Partido Comunista (Av.  Entre Rios 1039, Buenos Aires) se inaugurará la muestra fotográfica “Fidel una historia, cinco miradas”.


La exposición que reúne fotografías de Osvaldo Salas, Liborio Noval, Roberto Salas, Pablo Caballero y Alex Castro; contiene una impresionante serie de retratos, en su casi totalidad inéditos,  del líder histórico de la Revolución Cubana desde su salida de la prisión en Cuba, en 1955, y su posterior viaje a Nueva York para organizar y financiar la expedición del Granma, hasta la actualidad. 

La inauguración de la muestra contará con la presencia con la presencia del Embajador de Cuba, Jorge Lamadrid Mascaro; y el Secretario del Partido Comunista de Argentina Patricio Echegaray.


No se la pierdan!

Estados Unidos y Cuba: la USAID y la política de la sedición permanente *

(Por Atilio A. Boron) Días atrás un cable de Associated Press informaba que la USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo), había enviado a Cuba, como turistas, a un grupo de jóvenes de diversos países latinoamericanos con el objeto de promover la politización y la rebeldía de la, según esa agencia, “apática juventud cubana” e identificar “actores potenciales del cambio social.” [1] La iniciativa se adoptó en Octubre del 2009,  seis días después de que las autoridades de la Isla arrestaran a Alan Gross,  un supuesto experto en cuestiones de desarrollo que, como contratista de la USAID, introdujo ilegalmente tecnologías informáticas en Cuba. Gross había sido recomendado para hacer esa tarea por el Comité Judío Americano y enviado a la Isla con el aparente propósito de ayudar a la comunidad judía cubana a conectarse a Internet.
El reclutamiento y envío del grupo de jóvenes a Cuba es tan sólo uno de los múltiples programas clandestinos que la Casa Blanca utiliza para promover el “cambio de régimen” -un eufemismo utilizado para evitar hablar de “subversión constitucional” o “sedición”- en Cuba y que se lleva a cabo en más de un centenar de  países bajo el paraguas de organizaciones de pantalla como la USAID, la NED (el Fondo Nacional para la Democracia) y un sinnúmero de ONGs o instituciones de diverso tipo, presuntamente interesadas en  la promoción de los derechos humanos, el  cuidado del medio ambiente y el desarrollo. Al igual que en el caso de Gross, la USAID apeló a la tercerización para encubrir su involucramiento en esta operación y contrató a una firma internacional basada en Washington, Creative Associates, que opera en 85 países ofreciendo asesoría y asistencia a programas de desarrollo. Seguramente que de pura casualidad es la misma compañía que, haciendo honor a su nombre, intentó crear una red de mensajes de texto con el nombre de “ZunZuneo”, que intentaba ser una suerte de “Twitter cubano” para favorecer actividades ilegales en la Isla. Para ejecutar la actual misión encomendada por la USAID la citada empresa subcontrató a su vez los servicios de Fernando Murillo, el jefe de una ONG de derechos humanos de Costa Rica, la FOGI (Fundación Operación Gaya Internacional)  quien dirigió el ilegal operativo. De este modo los jóvenes cubanos no tenían como saber que quien estaba detrás de esta iniciativa era el gobierno de los Estados Unidos, que desde el 1º de Enero de 1959 ha hostigado y agredido sin pausa a Cuba. La larga mano del imperio actuaba a través de una compleja cadena de mediaciones que la invisibilizaban por completo.


Es sumamente aleccionador que un programa de este tipo, claramente inamistoso e injerencista, comenzara poco después de la asunción de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos y cuando el nuevo mandatario asegurara a tus colegas de la región presentes en la Vª Cumbre de las Américas (Trinidad-Tobago, Abril 17-19, 2009)  que promovería un “nuevo comienzo” en las relaciones cubano-estadounidenses luego de décadas de hostilidades. Es bien sabido que sus promesas se esfumaron como una niebla matinal, no sólo en relación a Cuba. Así lo comprueban iniciativas clandestinas como la que estamos comentando, las reiteradas y multimillonarias multas aplicadas a empresas extranjeras por el imperdonable delito de comerciar con la Isla y su indiferencia, agravada por tratarse de un Premio Nobel de la Paz, ante el clamor universal que exige la inmediata libertad de los tres héroes cubanos encarcelados en un proceso viciado de irreparable nulidad por luchar en contra del terrorismo. Pero no sólo las promesas de campaña se esfumaron en relación a Cuba; también sucedió lo mismo cuando, para poner apenas un par de ejemplos, elevó el presupuesto militar de Estados Unidos por encima de la barrera aparentemente infranqueable del billón de dólares (cuando se toman en cuenta todos los componentes del gasto militar, incluyendo mercenarios, actividades tercerizadas, obras de reconstrucción de lo que el Pentágono destruye y el presupuesto de la ex VET, Administración Nacional de Veteranos, elevada en 1989 a la categoría de Departamento del Poder Ejecutivo Federal). O cuando el Huffington Post confirma, con datos de la Oficina de Periodismo Investigativo, que el pacífico presidente afroamericano lleva exterminados más de 2.400 personas solamente con sus drones, superando ampliamente el record de su no galardonado predecesor.[2]  De estas inconsistencias se pueden inferir dos conclusiones: una, que Obama miente y su discurso no guarda relación alguna con sus políticas concretas o, dos, que el ocupante de la Casa Blanca tiene escaso control sobre lo que hace la maquinaria gubernamental norteamericana que respondería a lo que algunos politólogos de ese país llaman “el gobierno secreto”, no electo, permanente de Estados Unidos y que un ex presidente, Dwight Eisenhower denominara “el complejo militar-industrial”.  En cualquier caso la inferencia no podría ser más deplorable. [3]

Consultada por AP un portavoz de la USAID dijo que esa agencia y la administración de Obama “están comprometidas a apoyar el deseo del pueblo cubano para determinar libremente su futuro. La USAID trabaja con grupos de jóvenes independientes en Cuba en proyectos de servicios comunitarios, salud pública, las artes y otros … consistentes con programas de democracia en todo el mundo.” En línea con este predicamento Murillo llega a Cuba en Abril del 2010 y se instala en Santa Clara, donde toma contacto con un grupo de jóvenes artistas interesados en música electrónica y la producción de videos. Pero para actuar se necesitaba una cobertura, lo más inocente e inofensiva posible: la FOGI la encontró en la realización de un taller sobre métodos de prevención del VIH, lo cual era, según sus organizadores, la “excusa perfecta”.  El cable de la AP afirma que en un informe de seis páginas elevado a Creative Associates Murillo sólo menciona al HIV  una sola vez para decir que fue “la excusa perfecta para el tratamiento del tema de fondo”. Más adelante ese informe revela la existencia de otro objetivo: “la generación de una red de voluntarios para la transformación social”.


Tres contingentes de jóvenes fueron a Cuba con este propósito, reclutados en Venezuela, Perú y Costa Rica. Los supuestos turistas recibieron instrucciones de reportarse cada 48 horas y un rudimentario código de seguridad para alertar sobre las condiciones en que se desenvolvía su labor. Si sospechaban que la contrainteligencia cubana estaba tras sus pasos debían enviar un mensaje diciendo “me duele la cabeza”, con lo cual la misión debía ser temporalmente suspendida. “Me intoxiqué y tuve que ir al hospital” significaba que el grupo fue detenido e interrogado y que seguirían en la Isla pero sólo como turistas,  y así sucesivamente. En ningún momento  estos “turistas”,  y mucho menos el jefe del operativo, Murillo, dieron a conocer la responsabilidad de la USAID en la organización y financiamiento del proyecto.  Los jóvenes participantes recibían de la FOGI una compensación de 5.41 dólares la hora, aproximadamente la mitad del salario mínimo vigente en Estados Unidos.  Fueron enviados para hacer labores de espionaje y conspiración para promover el derrocamiento del gobierno cubano y de ningún modo podían aducir ignorancia de ello. El costo de la operación habida cuenta de lo que se abonaba por su trabajo a los falsos turistas era irrisorio, y si llegaban a ser apresados Washington podía lavarse las manos pues no eran nacionales de Estados Unidos quienes desenvolvieron esas actividades. Es más, su arresto habría creado un irritante entredicho entre Cuba y tres países latinoamericanos.

Una vez hecha pública la noticia la vocera del Departamento de Estado, Jean Psaki, alabó la decisión del gobierno de Estados Unidos de enviar jóvenes latinoamericanos a Cuba en un programa para promover el cambio de régimen en la Isla. Dijo textualmente que  “Hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil más vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promoción de la democracia. Y obviamente este programa estaba en línea con eso” (¡es sabido lo que Estados Unidos quiere decir con “democracia”!).  Por su parte el presidente Barack Obama también salió a defender ese programa –inmoral, clandestino e ilegal- y reconoció que tenía un doble propósito: fortalecer a la “sociedad civil” cubana (otro conveniente eufemismo para no llamar a las cosas por su nombre: sedición) e instruir  a los jóvenes cubanos sobre los riesgos  del HIV.  Es un escándalo que el presidente de un país que se ha arrogado la condición de líder en la lucha por la libertad, la justicia y los derechos humanos haga la apología de una actividad delictiva, que tuvo que ser ocultada ante la ciudadanía que con sus impuestos financia a la USAID para promover el desarrollo y no proyectos sediciosos en terceros países.  Ni Psaki ni Obama pueden desconocer que la legislación de Estados Unidos considera como un crimen federal cualquier acto que “organice, ayude o intente organizar una sociedad, grupo o conjunto de personas que enseñan, promueven o alientan el derrocamiento o destrucción del gobierno.” Es más, el Código Penal estadounidense aclara que “el término ‘organiza’ u ‘organizar’ … incluye el reclutamiento de nuevos miembros, la formación de nuevas unidades, y el reagrupamiento o expansión de las unidades existentes”, y que la penalidad que corresponde aplicar en estos casos es de hasta 20 años de prisión. (U.S. Code § 2385 › Title 18 › Part I › Chapter 115 › § 2385), y el castigo se endurece cuando quien incurre en esas actividades es un extranjero.  La liviandad con la cual Obama se refirió a esta operación clandestina, caracterizada como un crimen en Estados Unidos, contrasta con la fuerte reacción que se manifestó en algunos de los más importantes miembros del Congreso, sobresaliendo entre ellos el senador demócrata Patrick Leahy, titular de la comisión de apropiaciones, quien condenó con duros términos la maniobra. “Es peor que irresponsable” porque, según Leahy, “nunca se debería sacrificar el suministro de programas sanitarios o cívicos en favor de objetivos de espionaje”. 

Bastaría con imaginar cual sería la reacción Washington si se descubriera que un grupo de jóvenes iraníes, iraquíes y afganos ingresaran como turistas y recorrieran universidades  alertando sobre los peligros del HIV y reclutando jóvenes para motivarlos y organizarlos con vistas a derrocar el orden constitucional vigente en Estados Unidos para calibrar la gravedad de lo acontecido en Cuba. Sin embargo, el infame doble rasero del gobierno estadounidense hace que lo que en casa se considere un crimen merecedor de durísimas condenas sea una actividad virtuosa cuando se practica en el exterior. Una muestra más de la descomposición moral de un imperio en decadencia, que no cesa de conspirar para perpetuar a cualquier costo la subordinación de los países que luchan por su dignidad, su emancipación, su libertad.

*  Una versión resumida de esta nota fue publicada en Página/12 (Buenos Aires)  en su edición del Domingo 10 de Agosto del 2014 con el título “La sedición interminable”.





[3] Hemos examinado in extenso este tema en Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)
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