CUBA en 678 - Agrego a continuación un comentario que debía ser el encabezado del videíto (ver abajo) con parte de mi presentación en el día de ayer en ese programa,



"Extracto de la intervención de anoche en 678. Orgulloso de que la Televisión Pública de la Argentina le hubiera dedicado MÁS DE UNA HORA de este programa a reconstruir la historia del bloqueo de EEUU a Cuba, de sus agresiones y sabotajes y a expresar nuestra más absoluta solidaridad con el pueblo y gobierno cubanos en su larga lucha por defender las conquistas históricas de la revolución.. Y tiempo también para rescatar los debates de Rafael Correa con "dizque" periodistas, en realidad relacionadores públicos de los monopolios mediáticos que tanto daño hacen a nuestras democracias. No sé si en otros países la TV pública pudo hacer lo mismo, en un momento tan importante como este. Me gustaría que mis amigos de las redes sociales me informen de cómo fue que la noticia del retorno de los patriotas cubanos y la admisión por parte de EEUU del fracaso de su política hacia Cuba se dio a conocer en sus países. 

Fidel dijo "¡Volverán!" y volvieron. ¡Hasta la victoria siempre!

Enlace a mi intervención en 678:
https://www.youtube.com/watch?v=N5pN4rbEVTw
17.12.2014

COMPARTO una breve nota sobre el retorno de los tres héroes antiterroristas cubanos, escrita sobre la marcha misma de los acontecimientos y que será publicada en la edición de mañana de Página/12.

Foto: COMPARTO una breve nota sobre el retorno de los tres héroes antiterroristas cubanos, escrita sobre la marcha misma de los acontecimientos y que será publicada en la edición de mañana de Página/12.

"EEUU-Cuba: una puerta que se abre"

(Por Atilio A. Boron) Termina el año con una gran noticia: los tres luchadores antiterroristas cubanos regresaron a casa. Se puso así fin a una flagrante injusticia, que hundió en la ignominia al sistema judicial estadounidense. Y Barack Obama, ante el inocultable fracaso de medio siglo de política hacia Cuba, decidió un cambio de rumbo que si bien no tiene la radicalidad necesaria         –para lo cual habrá que lograr que el Congreso derogue la legislación que decreta el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla- por lo menos abre la puerta a una serie de cambios que permitirán mejorar las condiciones de vida de la población cubana. No es un dato menor que en su discurso Obama haya prometido que enviaría al Congreso un pedido para derogar esa legislación que se interpone como un obstáculo a su pretensión de normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba. Porque, ¿cómo se podría conseguir ese objetivo si, al mismo tiempo, se le impone a ese país un bloqueo que ha sido condenado en reiteradas ocasiones por la comunidad internacional en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la mismísima OEA, por la UNASUR, por la CELAC?
      La decisión de Obama será motivo de múltiples análisis e interpretaciones. Pero hay algunas claves que, desde ya, son insoslayables. Una, el resonante fracaso de las políticas convencionales seguidas por Washington desde el triunfo de la Revolución Cubana. Dos, el paradojal aislamiento en que se encontró Estados Unidos, reconocido por el Secretario de Estado John Kerry horas después del discurso presidencial. Aislamiento y creciente animadversión en el hemisferio y escandaloso aislamiento evidenciado, año tras año, en el abrumador respaldo que cosechaba el voto en contra del bloqueo en la Asamblea General de la ONU. Tres, el protagónico papel  jugado, según lo señalaran tanto el presidente de Estados Unidos como su homólogo cubano Raúl Castro, por del Papa Francisco y el gobierno de Canadá, quienes cumplieron su misión con extraordinaria eficacia y en el más absoluto secreto. Cuatro, la lucha sin pausa de los familiares de “Los 5”, que lograron constituir una poderosa coalición internacional que presionó sin cesar y sin desmayos al gobierno de Estados Unidos y que movilizó voluntades que no cejaron de luchar ni un solo día desde que se produjo la detención de los luchadores cubanos. Cinco, el preocupante cuadro geopolítico internacional que presenta serios desafíos a los intereses estadounidenses en Medio Oriente, con el Estado Islámico –cuya creación le debe mucho a Estados Unidos y el Reino Unido- dando lugar a una masacre de incalculables proporciones;  en Asia Central, donde los talibán no cesan de perpetrar atrocidades como las de los niños en Paquistán;  en el extremo Oriente (la crisis del Mar del Sur de la China y el riesgo de un enfrentamiento armado con Japón);  la progresiva desestabilización de regiones enteras de África y, para colmo de males, la perspectiva nada marginal de una eventual confrontación bélica en Europa por la crisis ucraniana, todo lo cual torna altamente aconsejable preservar a América Latina y el Caribe como una zona de paz -¡como la única zona de paz!- y en la cual la pretérita ascendencia estadounidense se encuentra seriamente menoscabada. Recomponer relaciones con los países del área, en un marco de respeto e igualdad, se convierte en un imperativo categórico. Habrá que ver si Washington puede, porque los que desde adentro y afuera se opondrán a este proyecto son muchos y muy poderosos.



(Por Atilio A. Boron) Termina el año con una gran noticia: los tres luchadores antiterroristas cubanos regresaron a casa. Se puso así fin a una flagrante injusticia, que hundió en la ignominia al sistema judicial estadounidense. Y Barack Obama, ante el inocultable fracaso de medio siglo de política hacia Cuba, decidió un cambio de rumbo que si bien no tiene la radicalidad necesaria –para lo cual habrá que lograr que el Congreso derogue la legislación que decreta el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla- por lo menos abre la puerta a una serie de cambios que permitirán mejorar las condiciones de vida de la población cubana. No es un dato menor que en su discurso Obama haya prometido que enviaría al Congreso un pedido para derogar esa legislación que se interpone como un obstáculo a su pretensión de normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba. Porque, ¿cómo se podría conseguir ese objetivo si, al mismo tiempo, se le impone a ese país un bloqueo que ha sido condenado en reiteradas ocasiones por la comunidad internacional en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la mismísima OEA, por la UNASUR, por la CELAC?

La decisión de Obama será motivo de múltiples análisis e interpretaciones. Pero hay algunas claves que, desde ya, son insoslayables. Una, el resonante fracaso de las políticas convencionales seguidas por Washington desde el triunfo de la Revolución Cubana. Dos, el paradojal aislamiento en que se encontró Estados Unidos, reconocido por el Secretario de Estado John Kerry horas después del discurso presidencial. Aislamiento y creciente animadversión en el hemisferio y escandaloso aislamiento evidenciado, año tras año, en el abrumador respaldo que cosechaba el voto en contra del bloqueo en la Asamblea General de la ONU. Tres, el protagónico papel jugado, según lo señalaran tanto el presidente de Estados Unidos como su homólogo cubano Raúl Castro, por del Papa Francisco y el gobierno de Canadá, quienes cumplieron su misión con extraordinaria eficacia y en el más absoluto secreto. Cuatro, la lucha sin pausa de los familiares de “Los 5”, que lograron constituir una poderosa coalición internacional que presionó sin cesar y sin desmayos al gobierno de Estados Unidos y que movilizó voluntades que no cejaron de luchar ni un solo día desde que se produjo la detención de los luchadores cubanos. Cinco, el preocupante cuadro geopolítico internacional que presenta serios desafíos a los intereses estadounidenses en Medio Oriente, con el Estado Islámico –cuya creación le debe mucho a Estados Unidos y el Reino Unido- dando lugar a una masacre de incalculables proporciones; en Asia Central, donde los talibán no cesan de perpetrar atrocidades como las de los niños en Paquistán; en el extremo Oriente (la crisis del Mar del Sur de la China y el riesgo de un enfrentamiento armado con Japón); la progresiva desestabilización de regiones enteras de África y, para colmo de males, la perspectiva nada marginal de una eventual confrontación bélica en Europa por la crisis ucraniana, todo lo cual torna altamente aconsejable preservar a América Latina y el Caribe como una zona de paz -¡como la única zona de paz!- y en la cual la pretérita ascendencia estadounidense se encuentra seriamente menoscabada. Recomponer relaciones con los países del área, en un marco de respeto e igualdad, se convierte en un imperativo categórico. Habrá que ver si Washington puede, porque los que desde adentro y afuera se opondrán a este proyecto son muchos y muy poderosos.



(Por Atilio A. Boron) Paso a paso, el mundo parece encaminarse hacia la Tercera Guerra Mundial. La OTAN estrecha cada vez más el círculo trazado sobre Rusia, llevando a sus extremos un proceso que fue el objetivo político fundamental perseguido, en el teatro europeo, por los sucesivos gobiernos demócratas y republicanos que ocuparon la Casa Blanca desde los comienzos de la Guerra Fría. Y a lo anterior hay que sumar la declaración de guerra económica que, en los hechos, ha decretado el gobierno de Estados Unidos.

La ofensiva de la OTAN se aceleró hace un cuarto de siglo, en coincidencia con la caída del Muro de Berlín en 1989. En esa ocasión, tanto el presidente de los Estados Unidos, George  H. W. Bush (padre) como el Canciller alemán Helmut Kohl le aseguraron al líder soviético Mikhail Gorbachov que la OTAN se mantendría dentro de las fronteras pactadas con Moscú y los miembros del Pacto de Varsovia a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Esa promesa, como tantas otras hechas al respecto, fue luego desechada sin más trámite. Especial mención merece el caso de Helmut Kohl (que, hay que recordarlo, a poco de abandonar su cargo se revelaron varios escandalosos casos de corrupción a favor de su partido, la Democracia Cristiana, y otro en provecho propio) quien dio su palabra de que  las tropas de la OTAN no se desplazarían “ni una pulgada” hacia el Este, ni siquiera en el territorio de la ex República Democrática Alemana. Por supuesto, ocurrió exactamente lo contrario. En síntesis, Bush padre y Kohl, a cual más mentiroso. Gorbachov cayó en la trampa y procedió a retirar unilateralmente los 380.000 efectivos soviéticos estacionados en la RDA en virtud de un tratado firmado a fines de la Segunda Guerra (y que contemplaba un número similar o tal vez mayor de fuerzas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en Alemania Occidental donde, por ejemplo, al día de hoy Washington todavía mantiene 40.300 efectivos).  Ni bien se produjo la retirada de aquellas fuerzas lo primero que hicieron los gobiernos de estos países –fervorosos amantes de la paz, por supuesto-  fue instalar las fuerzas de la OTAN en los territorios de la antigua Alemania Oriental, demostrando con la contundencia de los hechos que tanto Kohl como Bush padre y luego Bill Clinton eran unos personajes despreciables, mentirosos y de una contumaz inescrupulosidad moral.

La expansión de la OTAN, entre 1949 y el 2009

Con la desintegración de la Unión Soviética acaecida en 1991-1992 el terreno quedó despejado para avanzar en la creación de una versión siglo veintiuno del “cordón sanitario” impuesto contra de la joven república soviética en 1918.  En 1999 se incorporan a la OTAN  República Checa, Hungría y Polonia y ya con George W. Bush, hijo, en el 2004 se produce una nueva expansión con la incorporación de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia. Finalmente, en el 2009 se integran a esa coalición “rusofóbica” Albania y Croacia.  Esto no es todo: hay otros países que ya se encuentran en proceso de accesión a la OTAN: Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro, entre los más avanzados. Georgia y Ucrania, dos países limítrofes con Rusia, están transitando por la misma vía pero aún no son miembros de la organización.  La crisis estallada en Ucrania es según el profesor de la Universidad de Chicago John J. Mearsheimer consecuencia directa de la expansión de la OTAN hacia el Este y, en menor medida, de las políticas de la Unión Europea para absorber a aquel país en su esquema económico y, de ese modo, penetrar por la puerta trasera en Rusia. Del argumento de Mearsheimer se infiere que en la crisis ucraniana Moscú reaccionó igual que lo habría hecho Estados Unidos si Rusia hubiese propiciado un “cambio de régimen” e instalado un gobierno antinorteamericano en un país fronterizo como México. Ni más ni menos. Por eso sostiene que la crisis ucraniana es responsabilidad de Occidente.[1]

La expansión reciente de la OTAN, luego de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética
Como si lo anterior no fuera bastante para tensar la relación con Rusia y precipitar una guerra en Europa el Congreso de Estados Unidos -salvo algunas honrosas excepciones un antro de corruptos que se venden descaradamente a los lobbies que financian sus carreras políticas- ha aprobado una serie de sanciones económicas en contra de ese país, mismas que fueron puestas en práctica por la Casa Blanca.[2] La más reciente, una ley que Obama acaba de promulgar el día de hoy, autoriza la aplicación de nuevas penalizaciones para impedir el acceso de los principales bancos rusos a los mercados de créditos de Estados Unidos, bloquear la transferencia de tecnologías para la exploración de recursos energéticos y congelar los fondos de algunos aliados de Vladimir Putin y prohibir su ingreso a los Estados Unidos. Agréguesele a esta nueva ronda de agresiones económicas las políticas de la Casa Blanca que derrumbaron el precio del petróleo a la mitad de su valor con el inocultable propósito de debilitar el poderío de Rusia, Irán y Venezuela -tres países cuyos gobiernos son caracterizados por el régimen de Obama como enemigos irreconciliables de Estados Unidos- y de paso asestar un golpe mortal a la OPEP. Tal como lo comentara hace un par de días el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia,  Sergey V. Lavrov, parece haber muy fundadas razones para creer que Washington ha adoptado una demencial estrategia de “cambio de régimen” para acabar con el gobierno de Vladimir Putin. Pero esto no es todo: la ley aprobada unánimemente por el Congreso, y promovida por el impresentable senador anticastrista Bob Menéndez (sobre quien pesan gravísimas denuncias radicadas en la justicia estadounidense) contempla un aporte de 350 millones de dólares destinados a la asistencia militar de Ucrania, 10 millones de dólares por año durante los siguientes tres para “contrarrestar la propaganda rusa” en Ucrania, Moldavia y Georgia y otros 20 millones, también a desembolsar anualmente durante tres años, a los efectos de “promover la democracia,  medios independientes, acceso sin censuras a la Internet y para combatir a la corrupción en Rusia”.[3] 

¿Qué es esto? ¿Intervencionismo yankee en terceros países? ¿Maniobras desestabilizadoras? ¿Utilización de la violencia y promoción del caos? ¡Noooo! Sólo un mal pensado puede creer en esos cuentos. Es simplemente el cumplimiento del “Destino Manifiesto” que el Creador ha confiado en el pueblo norteamericano y sus gobernantes: llevar la antorcha de la libertad, la democracia, la justicia y los derechos humanos por todo el mundo, en este caso a Rusia, a quien jamás se le perdonará haber abierto con su revolución de 1917 aquella nefasta grieta en la historia de la humanidad. Noam Chomsky, hombre poco afecto a elucubraciones teológicas, ha dicho que lo que los ideólogos imperiales presentan como una graciosa concesión del Altísimo no es otra cosa que un muy terrenal plan de dominación mundial, más ambicioso aún que el de Hitler, y que sus ejecutores son criminales de guerra, comenzando por los presidentes de los Estados Unidos sin excepción.[4] Plan que para su eficaz ejecución precisa de la irreemplazable ayuda de la CIA y sus torturas científicas, claro; o de la aplicación de bloqueos y brutales sanciones económicas, como las que se le siguen aplicando a Cuba y que en el pasado ocasionaron la muerte de 500.000 niños, en Irak y que, según la señora Madelein Albright, embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas y luego Secretaria de Estado de Bill Clinton, fue un sacrificio que “valió la pena”. ¡Sí, valió la pena exterminar a medio millón de niños iraquíes, por el imperdonable delito de haber nacido en ese país! La  monstruosidad de esta afirmación, ratificada varias veces por quien la emitiera, es una muestra insuperable de la putrefacción moral del imperio. Y de lo que nos espera si esta verdadera pestilencia llegase a prevalecer en el planeta.

Concluyo: ¿comenzó ya la Tercera Guerra Mundial? Los publicistas y compinches  del imperio lo niegan, pero el Papa Francisco lo afirmó en reiteradas ocasiones. Para responder a la pregunta leamos lo que escribió uno de los más grandes filósofos políticos de todos los tiempos, Thomas Hobbes: “la guerra no consiste solamente en batallar, en el acto de luchar sino … en la disposición manifiesta a ella durante todo el tiempo en que no hay seguridad de lo contrario.” [5]  ¿Alguien puede seriamente dudar de que en Estados Unidos existe una “disposición manifiesta” a la guerra? Y si es así, ¿no estamos ya en guerra, o en las vísperas de ella? Disposición decía Hobbes, y esto no es una nimiedad, que se alimenta de la insaciable necesidad del “complejo militar-industrial-financiero” de vender y destruir  cada vez más armas y de invertir cada vez más recursos para sostener esa excrecencia parasitaria generadora de enormes ganancias. Y para esto hacen falta guerras, y cuantas más guerras mayor será la rentabilidad del complejo. Una pequeña parte de sus ganancias se destina al sostenimiento del sistema político norteamericano financiando políticos y campañas electorales y obteniendo a cambio -en un pingüe tráfico de influencias-  abultados subsidios, exenciones impositivas y toda clase de beneficios para las grandes empresas del ramo. Las elecciones en los Estados Unidos se han pervertido al punto tal que son simples competencias para ver quién recauda más dinero de las grandes corporaciones, dinero necesario para que algunos políticos … ¿conquisten el poder? No, porque el poder como construcción de una correlación fáctica de fuerzas no está sometida a la voluntad popular y a la legislación electoral. El poder no está en cuestión. La competencia electoral es para ver quién se hará cargo de representar, como un astuto relacionador público, los intereses de los poderes fácticos realmente existentes presentando un rostro amable, que despierte simpatías y distraiga a la opinión pública, como es el caso del afrodescendiente Barack Obama, pero nada más. Las viejas democracias del capitalismo han degenerado en belicosas plutocracias, y estas no surgen ni necesitan de elecciones. Sólo precisa de políticos que sirvan como recargados mascarones de proa que oculten de la vista del público la inmoralidad de sus privilegios y prerrogativas y mantengan a los pueblos sumidos en el engaño y en la infantil creencia de que son ellos quienes gobiernan a través de sus representantes.

En medio de esta gigantesca estafa  aparece la ineluctable necesidad de la guerra, el motor que alimenta los negocios del “complejo militar-industrial-financiero”. Un mundo en paz sería un desastre para el keynesianismo militar norteamericano. Necesitan de la guerra, de muchas guerras. Y si no las hay las inventan, para lo cual disponen de numerosos recursos humanos altamente especializados en este tipo de operaciones. Para este entramado de intereses nada puede ser más maligno que la paz, y cualquier pretexto es bueno para combatirla. . Por eso Estados Unidos ha venido librando guerras sin solución de continuidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.  Corea, Vietnam, Laos, Cambodia, Irak, Afganistán y ahora, probablemente, Rusia y mañana China son los hitos más trascendentes de una lista interminable, y que cada vez con más fuerza empuja a la humanidad hacia el abismo. Todavía es posible detener esta alocada carrera, pero cada vez hay menos tiempo para ello. Por eso estamos aproximándonos a horas muy difíciles. La historia enseña que todas las transiciones geopolíticas globales –y estamos inmersas en una de ellas- estuvieron acompañadas por grandes guerras. La excepcionalidad de la situación actual reside en que, como lo observara una vez Albert Einstein, “no sabemos con qué armas se libraría una tercera guerra mundial, pero sí sabemos con cuales se lucharía en la cuarta, en caso de llegar a ella: con piedras y garrotes.” [6]



  


[1] Ver su  “Why the Ukraine crisis is the West’s fault” , en Foreign Affairs (Septiembre-Octubre 2014)    http://www.foreignaffairs.com/articles/141769/john-j-mearsheimer/why-the-ukraine-crisis-is-the-wests-fault
[2] Una fuente indispensable para calibrar los alcances de la corrupción de la dirigencia política norteamericana es el Center for Responsive Politics, basado en Washington. Sus materiales pueden ser consultados libremente en https://www.opensecrets.org/ Véase muy especialmente: “Washington Lobbying Grew to $3.2 Billion Last Year, Despite Economy”, por Lindsay Renick Mayer. Versión en castellano: “Lobbistas de Estados Unidos compraron el Congreso”, en http://www.atilioboron.com.ar/2011/06/el-congreso-de-eeuu-nido-de-la.html#more

[3] Peter Baker, “New Russia Sanctions Bill Will Be Signed by Obama, White House Says”, en New York Times, 16 Diciembre 2014. En http://www.nytimes.com/2014/12/17/world/europe/obama-signing-russia-ukraine-sanctions-bill
[4] Ver de este autor su Hegemonía o supervivencia. El dominio mundial de Estados Unidos (Bogotá: Norma, 2004), libro en el cual desarrolla ampliamente este razonamiento y aporta los fundamentos empíricos del mismo.
[5]  Leviatán (México: Fondo de Cultura Económica, 1940),  pg. 102
[6] Sobre la transición geopolítica global de nuestro tiempo remito a mi América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2014), Cuarta Edición Ampliada y Revisada, en donde se examina exhaustivamente este tema.  
15.12.2014

La que sigue es la declaración final del encuentro celebrado entre el Jueves y Sábado pasados en Caracas, en conmemoración del 10º aniversario de la creación de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.
Es un documento sumamente importante, para leer, estudiar y llevarlo a la práctica, y que merece la mayor difusión posible. Espero que quienes visiten mi blog ayuden a difundirlo.
Fraternalmente,
AB

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Declaración Política del Encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad

 


Hoy más que nunca la humanidad vive asedios y agresiones de tal magnitud que ponen en grave peligro la existencia de nuestra especie. El planeta mismo ha llegado al límite de su capacidad para la reproducción de la vida. Como ya afirmara el Comandante Chávez hace diez años, en su discurso de instalación del primer encuentro mundial de nuestra red: Existe un camino de la destrucción de la vida y otro de salvación de la humanidad.

Ese camino de la destrucción de la vida y la especie humana es el que está siguiendo el sistema capitalista mundial, cuya crisis se ha profundizado en estos diez años trascurridos. La mundialización neoliberal ha conducido a una búsqueda salvaje de recursos naturales y estratégicos a través de la guerra, la militarización de las sociedades y las economías, la violación creciente y sistemática del derecho internacional, cuyas secuelas de crímenes, violencias, secuestros, torturas y masacres, están a la vista. Al día de hoy, el presupuesto militar de la principal potencia imperialista,  Estados Unidos, sobrepasa el de la suma del resto de los países en este rubro. La represión y criminalización planetaria de las resistencias va de la mano de una dictadura mediática que pretende adormecer consciencias y justificar saqueos.

No obstante esta vorágine destructora desplegada por el capital, los pueblos han sabido resistir y construir alternativas, contra las cuales el sistema de dominación se ensaña. Se trata, hoy como ayer, de seguir asumiendo y multiplicando la estrategia ofensiva en defensa de la humanidad, como lo propugnó Chávez.  

En América Latina, durante esta década, los pueblos originarios y afro descendientes, a través de sus movimientos y procesos autonómicos, han fortalecido su protagonismo político y devenido importantes sujetos de trasformación social. A pesar de las políticas entreguistas de los gobiernos neoliberales, los pueblos latinoamericanos están resistiendo al despojo de sus territorios, saberes, culturas y biodiversidad por parte de las corporaciones transnacionales de la muerte y la devastación ambiental.

En varios países de esta región, los pueblos han avanzando en su vocación democrática, que se expresa en sostenidas victorias electorales de gobiernos anti-neoliberales, y en las variadas formas de construcción de poder popular, que han sido y son las claves de identidad de un nuevo tipo de democracia participativa.

En Venezuela, Bolivia y Ecuador, asambleas constituyentes expresaron la voluntad de establecer Estados anti-oligárquicos, basados en el poder y la soberanía del pueblo, y en el reconocimiento de la diversidad y de todas las formas de la inclusión social.

Durante estos diez años, nuestra Red ha sido testigo de grandes victorias continentales. Un hito histórico, para la región y el mundo, fue mandar el ALCA al carajo, como lo celebró Chávez coloquialmente en la tumba de Mar del Plata, Argentina, en el año 2005. A partir de esta ofensiva emancipadora de los pueblos, emergen en el concierto de los países latinoamericanos, el ALBA, UNASUR, CELAC, PETROCARIBE y una diversidad de acuerdos bilaterales en ejercicio pleno de su soberanía y al margen del tutelaje imperial.

En este periodo fuimos testigos de cómo se configuró en los hechos la visión geoestratégica de Chávez: la emergencia de un mundo pluripolar, que es el inicio del quiebre de la hegemonía estadounidense. Está todavía en formación el proyecto Sur-Sur, que defenderá y desarrollará la parte más vulnerada de la humanidad.

No obstante, en esta década, por su parte, el imperialismo colectivo encabezado por Estados Unidos, ha intensificado su política guerrerista y contrainsurgente en el ámbito planetario. El presidente Obama, paradójicamente distinguido con el Premio Nobel de la Paz, redobló la presencia y acción de las Fuerzas Especiales de su ejército en numerosos países, aumento el secuestró extraterritorial y la tortura de miles de ciudadanos recluidos en prisiones clandestinas, sin el debido proceso judicial. El país que se arroga unilateralmente el derecho de certificar supuestas violaciones de derechos humanos en Cuba y Venezuela, es un confeso practicante de tortura y ejecuciones extrajudiciales con drones y equipos de matones a su servicio. El presunto adalid de la libertad de expresión y los derechos a la privacidad de los ciudadanos es la matriz de un demencial programa de espionaje planetario y patrocinador de una guerra mediática-cultural que incluye una industria de entretenimiento que inocula anti-valores y anti-humanismo.

En esa guerra planetaria, Estados Unidos no tiene empacho en contratar científicos sociales de diversas disciplinas, para realizar investigaciones en nuestros países con fines militares y corporativos, asociándose con universidades, ofertando fondos, becas e incentivos académicos con los que convierte en mercenarios a no pocos científicos e investigadores. En la intelectualidad al servicio del imperio, destacan aquellos que se reúnen en torno a Uribe y Aznar para alentar un pensamiento neofascista, enmascarado de liberal y cuya concreción se expresa en guarimbas, guerra sicológica y campañas mediáticas.

Como otra corporación capitalista más, que invade territorios, cuerpos, gobiernos y estados, el llamado crimen organizado ha cobrado protagonismo regional y mundial, al grado de que la economía mafiosa integra un porcentaje importante del producto interno bruto de nuestros países. La supuesta lucha contra el narcotráfico y el terrorismo constituye una nueva estrategia de despojo, despoblamiento y recolonización de países, con alto costo de vidas humanas que son consideradas por el capital como desechables. Ayotzinapa sintetiza los agravios cometidos por el imperio y la oligarquía local contra México, y es también el modelo de dominación impuesto por el neoliberalismo que no queremos para la humanidad. La voz del pueblo se alzó en las calles y se escucho un grito acusador: ¡fue el Estado!

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad nació inspirada en las ideas de Fidel Castro y Hugo Chávez, con una proyección martiana y bolivariana de unidad latinoamericana y caribeña y de una clara adhesión a los principios del anti-imperialismo, el anti-capitalismo, el anti-colonialismo y el socialismo.

Cuba, cuya resistencia y proyecto socialista no se han doblegado ante Estados Unidos ni en los momentos más dramáticos y difíciles, fue y es fuente de aliento y esperanza, sin la cual habría sido mucho más difícil el cambio de época en Nuestra América. Ello explica en gran parte que siga sometida al cruel bloqueo y los planes desestabilizadores que el imperio ahora ha extendido a Venezuela.

De ahí que, los miembros de la Red consideramos fundamental denunciar enfáticamente y con nuestro repudio a las declaraciones injerencistas del gobierno de Estados Unidos, cuando pretende aplicar sanciones contra el pueblo y el gobierno revolucionario y socialista de la República Bolivariana de Venezuela. Hacemos nuestras las palabras de Chávez, que el presidente obrero Nicolás Maduro ha hecho suyas también: ”!Venezuela se respeta!, ¡Basta ya de agresiones y mentiras! Basta ya de amenazas e intervencionismos!”

Es prioridad histórica y estratégica defender a Venezuela y apoyar al presidente Maduro, quien es un estadista surgido de esta revolución chavista.

La red expresa su ternura solidaria y fraterna a las víctimas de las guarimbas, a sus familiares, y al pueblo que ha soportado sabotajes, insultos, falacias y humillaciones, así como los costosos daños económicos de los neofascistas.

La Red se solidariza con el pueblo de Estados Unidos en sus movilizaciones contra el racismo, la represión y brutalidad policiaca, el encarcelamiento de manifestantes, la criminalización de los dirigentes, y en su lucha contra la creciente pobreza que dicho pueblo sufre, victimado por las mafias bancarias y el infame y demencial negocio de la guerra impulsado por su gobierno.

La red apoya las luchas indígenas-campesinas de todos los continentes del Sur contra las corporaciones mineras, petroleras, eólicas, hídricas, farmacéuticas, turísticas y del agro-negocio, que pretenden desterritorializarlos, desposesionarlos y condenarlos finalmente a la muerte, a la par que destruyen los ecosistemas.

Demandamos medidas concretas para la salvación de la Selva Amazónica en peligro de profunda degradación, que sólo los países de América del Sur pueden llevar a cabo en un esfuerzo de integración.

Manifestamos nuestra más profunda solidaridad con los pueblos de África,  continente donde el colonialismo y imperialismo han sido y son más agresivos, a través de la esclavitud. Denunciamos que las grandes potencias, y en particular Francia, han establecido en su territorio, mecanismos de violencia estructural y simbólica.

La Red apoya con profunda esperanza el proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP, en La Habana, Cuba, y llama al pronto inicio de dialogo con el ELN. La paz es una aspiración sentida no sólo del pueblo de Colombia, sino de todos los pueblos.

Nos solidarizamos con la lucha por la independencia de Puerto Rico y demandamos la liberación del patriota Oscar López Rivera.

Apoyamos firmemente a Argentina en su reclamo histórico por la soberanía sobre las islas Malvinas. Repudiamos, asimismo, las operaciones financieras especuladoras de los llamados “fondos buitres” y el aparato judicial cómplice. Exigimos el esclarecimiento de las operaciones bancarias que saquearon las divisas a través de la banca argentina hacía cuentas al exterior.

Apoyamos la justa exigencia del pueblo boliviano ante la Corte Penal Internacional por una salida soberana al mar. Reiteramos el rechazo al maltrato por parte de Estados europeos que sufrió el presidente Evo Morales en su viaje a Europa, que puso en peligro su vida y las de quienes lo acompañaban.

Exigimos el cese del bloqueo contra Cuba, demanda que apoya casi la totalidad de los países del mundo, así como la libertad de los tres patriotas cubanos antiterroristas que permanecen hace 16 años en las cárceles estadounidenses. Nos declaramos en contra de cualquier intento desestabilizador en territorio cubano por parte de Estados Unidos y sus agencias. Demandamos el cierra de la Base militar de Guantánamo y el de los centros de tortura en ese territorio y en otros en el mundo.

Hacemos propias las palabras de condena del presidente Mel Zelaya, participante de nuestra reunión, contra el terrorismo de Estado y el uso de la violencia del crimen organizado contra pueblo de Honduras y, en particular, contra la oposición al gobierno pro-estadounidense que ha aumentado la presencia de bases militares en su territorio.

Apoyamos la lucha popular en Haití y la reivindicación de su soberanía frente a la ocupación militar.

Suscribimos las palabras de Chávez en torno al conflicto en el País Vasco, en el sentido de que el fin de la lucha armada “abra los caminos de la paz.” Asimismo, suscribimos nuestro apoyo al derecho de autodeterminación de los pueblos en el Estado Español, en el marco de un proceso de democratización.

Nos solidarizamos con la lucha de los jóvenes chilenos en demanda de una educación pública, gratuita y laica, demanda extensiva a toda Nuestra América.

Reiteramos el reclamo histórico de reconocimiento del Estado Palestino y repudiamos los ataques militares y el acoso represivo de Israel a este pueblo.

En suma, nuestro desafío fundamental es la búsqueda de un nuevo paradigma de la vida colectiva de la humanidad en el planeta, ya que las regulaciones del sistema capitalista no han sido suficientes para encontrar soluciones para garantizar el futuro de la Madre Tierra y de la especie humana.

Por ello, saludamos la creación del Centro de Altos Estudios del Pensamiento y la acción de Hugo Chávez, que contribuirá, sin duda, a construir ese paradigma. Inventamos o erramos.

Al finalizar nuestro encuentro, los miembros de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales, reunidos en la capital de Venezuela, hemos constatado que se equivocaron y fueron derrotados por el pueblo quienes  pensaban que tras la desaparición física del presidente Chávez, se derrumbaría la revolución bolivariana,  y se emplearon a fondo para que así fuera. A pesar de las dificultades, podemos afirmar que la revolución está más viva que nunca!

Viva Chávez, Viva Nicolás Maduro, Viva el pueblo venezolano.

Caracas, República Bolivariana de Venezuela, a 12 de diciembre de 2014.


Fuente: ALAINET   http://www.alainet.org/active/79435
Tapa del Informe del Comité de Inteligencia del Senado

(Por Atilio A. Boron) La publicación del Informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dado a conocer días pasados describe con minuciosidad las diferentes “técnicas de interrogación” utilizada por la CIA para extraer información relevante en la lucha contra el terrorismo. Lo que se hizo público es apenas un resumen, de unas 500 páginas, de un estudio que contiene unas  6.700 y cuya primera y rápida lectura produce una sensación de horror, indignación y repugnancia como pocas veces experimentó quien escribe estas líneas.[1] Los adjetivos para calificar ese lúgubre inventario de horrores y atrocidades no alcanzan a transmitir la patológica inhumanidad de lo que allí se cuenta, sólo comparables a las violaciones a los derechos humanos perpetradas en la Argentina por la dictadura cívico-militar, o las que en el marco del Plan Cóndor se consumaron en contra de miles de latinoamericanos en los años de plomo.

El Informe es susceptible de múltiples lecturas, que seguramente animarán un significativo debate. Para comenzar digamos que su sola publicación produce un daño irreparable a la pretensión estadounidense de erigirse como campeón de los derechos humanos, siendo que una agencia del gobierno, con línea directa a la Presidencia, perpetró estas atrocidades a lo largo de varios años con el aval –caso de George W. Bush- o la displicente indiferencia de su sucesor en la Casa Blanca. Obviamente, si ya antes Estados Unidos carecía de autoridad moral para juzgar a terceros países por presuntas violaciones a los derechos humanos, después de la publicación de este Informe lo que debería hacer Barack Obama es pedir perdón a la comunidad internacional (cosa que desde luego no hará, o no lo dejarán hacer, como lo demostró el escándalo de los espionajes), interrumpir definitivamente la publicación de los informes anuales sobre la situación de los derechos humanos y del combate al terrorismo en donde se califica el comportamiento de todos los países del mundo (excepto Estados Unidos, juez infalible que no puede ser enjuiciado) y asegurarse que prácticas tipificadas como torturas por el Informe senatorial no sólo no volverán a ser utilizadas por la CIA o las fuerzas regulares del Pentágono sino tampoco por el número creciente de mercenarios enrolados para defender los intereses del imperio, lo que tampoco tiene demasiadas probabilidades de ocurrir. Precisamente, la idea de nutrir cada vez más a las fuerzas del Pentágono con mercenarios reclutados por sus aliados en el Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Emiratos, Qatar, etcétera) o por compañías especializadas, como Academi (la tenebrosa ex Blackwater) es liberar al gobierno de los Estados Unidos de cualquier responsabilidad por violaciones a los derechos humanos que pudieran cometer estos “contratistas”, como eufemísticamente se los denomina. Al “tercerizar” de este modo sus operaciones militares en el exterior la aplicación de torturas en contra de presuntos, o verdaderos, terroristas se realiza al margen de las estipulaciones de la Convención de Ginebra que establece que los prisioneros de guerra deben tener garantías jurídicas de defensa y ser tratados de modo humanitario. Los mercenarios o “contratistas”, por el contrario, son bandas contratadas por Washington para operaciones especiales, actuando al margen de toda ley. No tienen prisioneros sino “detenidos”, a los cuales pueden mantener bajo su custodia todo el tiempo que consideren necesario, negándoseles el derecho a la defensa y quedando a merced de los maltratos o las torturas que sus captores decidan aplicarles, gozando para ello de total impunidad.
Tapa del Informe Anual sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo

Tapa del Informe Anual del Departamento de Estado sobre el Terrorismo

En segundo lugar, el Informe obvia considerar que la tortura fue legalizada por el Presidente George W. Bush. Tal como lo hemos señalado en un estudio publicado en 2009 la tortura como una práctica habitual venía siendo utilizada desde mucho tiempo atrás por la CIA y otras agencias del gobierno federal. En dicho texto decíamos que “a partir de los atentados del 11 de Septiembre y la nueva doctrina estratégica establecida por el presidente George W. Bush al año siguiente (“guerra contra el terrorismo”, “guerra infinita”, etcétera)  las torturas a prisioneros, sean éstos supuestos combatientes enemigos o simple sospechosos, se tornaron  prácticas habituales en los interrogatorios, así como también los tratos inhumanos o degradantes infligidos a las personas bajo custodia de las tropas estadounidenses. A fin de evitar las consecuencias legales que se desprenden de esta situación Washington adoptó como una de sus políticas el traslado de sus prisioneros a cárceles situadas en países donde la tortura es legal o en los cuales las autoridades no tienen interés alguno en impedirla, sobre todo si se trata de favorecer los planes estadounidenses; o enviarlos a Afganistán, Irak o la propia base norteamericana de Guantánamo, donde se puede interrogar brutalmente a cualquier prisionero sin ningún tipo de monitoreo judicial y sin la presencia de molestos observadores como, por ejemplo, la Cruz Roja Internacional.”[2]

Para estupor de propios y ajenos, aún después de haberse dado a conocer el Informe del Senado el vocero de la Casa Blanca apeló a ridículos eufemismos cuando transmitió el repudio del presidente Obama por sus revelaciones: condenó los “duros y atroces interrogatorios” practicados por la CIA, obviando utilizar el término correcto para definir lo que según la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes es simple y llanamente eso: tortura.  En su artículo primero la Convención establece que  “Se entenderá por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión; de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido; o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimiento que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas.” [3]

De acuerdo a esta definición es imposible sostener que prácticas tales como la “rehidratación rectal”, la “hipotermia”, la “alimentación rectal”, colgar a una víctima de una barra, amenazar con violar a su esposa o hijas, la prohibición de dormir o el “submarino” (“waterboarding”, como se la llama en inglés) aplicadas cruelmente por horas y días para interrogar sospechosos de terrorismo no constituyen flagrantes casos de tortura.[4]
No obstante ello, en Marzo de 2008 el presidente Bush vetó una ley del Congreso que prohibía la aplicación del “submarino” a presuntos terroristas, dando cumplimiento a un anuncio previo en el cual advertía que vetaría cualquier pieza legislativa que impusiera limitaciones al uso de la tortura como método válido y legal de interrogación. En respuesta a sus críticos la Casa Blanca dijo que sería absurdo obligar a la CIA a respetar los preceptos establecidos por la legislación internacional porque sus agentes no se enfrentaban a combatientes legales, fuerzas regulares de un estado operando de conformidad con los principios tradicionales sino a terroristas que actúan con total desprecio por cualquier norma ética. De este modo Bush y su pandilla intentaron justificar la violación permanente de los derechos humanos bajo el pretexto del “combate al terrorismo”. No sólo eso: su  Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, autorizó explícitamente en Diciembre del 2002  la utilización de por lo menos nueve “técnicas de interrogación” que sólo en virtud de un perverso eufemismo pueden dejar de ser calificadas como torturas.  Lo interesante del caso es que Estados Unidos adhirió a la citada Convención (que cuenta con 145 estados partes) en el año 1994 pero se cuidó muy bien de ratificar el Protocolo que le otorga facultades de control al Comité de la Tortura de las Naciones Unidas. En otras palabras, la simple adhesión a la Convención fue una movida demagógica, carente de consecuencias prácticas en la lucha contra la tortura.


El horror que despierta el Informe no debería llevarnos a pensar que allí se encuentra toda la verdad. Si bien destruye el argumento central de la CIA en el sentido de que esas “duras tácticas de interrogación” eran necesarias para prevenir nuevos ataques terroristas contra Estados Unidos, lo cierto es que la estimación de los  números de los detenidos y torturados se ubica muy por debajo de lo que permiten inferir otras fuentes documentales. En el Informe, por ejemplo, se dice que “la CIA mantuvo detenidas a 119 personas, 26 de los cuales aprehendidas ilegalmente”.  Sin embargo, es sabido que para perpetrar estas violaciones a los derechos humanos Estados Unidos habilitó numerosas cárceles secretas en Polonia, Lituania, Rumania, Afganistán y Tailandia; y contó con la colaboración de países como Egipto, Siria, Libia, Paquistán, Jordania, Marruecos, Gambia, Somalía, Uzbekistán, Etiopía y Djibouti para realizar sus interrogatorios, a la vez que algunas ejemplares “democracias” europeas, como Austria, Alemania, Bélgica, Chipre, Croacia, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Lituania, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania y Suecia, amén de otros países extraeuropeos, colaboraron en facilitar la entrega y traslado de prisioneros a sabiendas de lo que les aguardaba a esas personas.[5] El número de víctimas supera con creces las 119 del Informe. Téngase presente que según Human Rights First, una organización no gubernamental estadounidense, el número total de detenidos que pasaron por la cárcel de Guantánamo desde su inauguración fue de 779 personas.[6] Por otra parte, un  informe especial de Naciones Unidas asegura que sólo en Afganistán la CIA detuvo a 700 personas y a 18.000 en Irak, todos bajo la acusación de “terroristas”.[7] Ni hablemos de lo ocurrido en el campo de detención de Abu Ghraib, tema que hemos examinado en detalle en nuestro libro.[8]

Para finalizar, tres conclusiones. Primero, el Informe pone el acento en la inefectividad de las torturas soslayando imprescindibles consideraciones de carácter ético o político. De las veinte conclusiones que se presentan en las primeras páginas del Informe sólo una, la vigésima, expresa alguna preocupación marginal por el tema al lamentarse que las torturas aplicadas por la CIA “dañaron la imagen de los Estados Unidos en el mundo a la vez que ocasionaron significativos costos monetarios y no- monetarios.” [9] No existe ninguna reflexión sobre lo que significa para un país que presume orgullosamente de ser una democracia -o la más importante democracia del mundo, según algunos de sus más entusiastas publicistas- además del “líder del mundo libre” incurrir en prácticas monstruosas que sólo pueden calificarse como propias del terrorismo de estado al estilo del que conociéramos en América Latina y el Caribe en el pasado. La tortura no sólo degrada y destruye la humanidad de quien la sufre;  también degrada y destruye al régimen político que ordena ejecutarla, la justifica o la consiente. Por eso es que este nuevo episodio demuestra, por enésima vez, el carácter farsesco de la “democracia norteamericana”. De ahí que  la expresión que mejor conviene para retratar su verdadera naturaleza es el de “régimen plutocrático.”  Régimen, porque quien manda es un poder de facto, el complejo militar-financiero-industrial que nadie ha elegido y a quien nadie rinde cuentas; y plutocrático, porque el contenido material del régimen es la colusión de gigantescos intereses corporativos que son, como lo anotara Jeffrey Sachs días atrás, quienes invierten centenares de miles de millones de dólares para financiar las campañas y las carreras de los políticos y los lobbies que cabildean en favor de sus intereses y que luego obtienen como compensación a sus esfuerzos beneficios económicos de todo tipo que se miden en billones de dólares. Todo esto, además, justificado por una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que legalizó los donativos ilimitados que, en su enorme mayoría, pueden beneficiarse del anonimato.[10]

Segundo, el Informe se abstiene de recomendar la persecución legal de los responsables de las monstruosidades perpetradas por la CIA. Ante una descripción que parece inspirada en las más horribles escenas del Infierno de Dante, los autores se abstienen de recomendar al Premio Nobel de la Paz que la justicia tome cartas en el asunto. Pero el pacto de impunidad está consagrado, y ante la inacción de la Casa Blanca los torturadores y sus numerosos cómplices, dentro y fuera de la Administración Bush, han salido a apoyar abiertamente las torturas y acusar a los redactores del Informe de parcialidad ideológica, todo esto en medio de una desaforada exaltación del chauvinismo estadounidense y de una cuidadosa ocultación de las mentiras utilizadas por Bush y su pandilla, desde las referidas a qué fue lo que realmente ocurrió el 11-S, en donde hay más incógnitas que certezas, hasta la acusación a Irak de poseer armas de destrucción masiva. Dado que Obama ha dado a entender que no enjuiciará a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes la conclusión es que no sólo se legaliza la tortura sino que también se la legitima, se la aprueba, tal vez como un “mal necesario” pero se la justifica. Ante ello sería bueno que algún tribunal del extranjero, actuando bajo el principio de la jurisdicción universal en materia de delitos de lesa humanidad, trate de hacer justicia allí donde el régimen norteamericano apaña la impunidad de los criminales y consagra la perversión y la maldad como una virtud.

Tercero y último: la deplorable complicidad de la prensa. Todos sabían que la CIA y otras fuerzas especiales del Pentágono tienen incorporada la tortura de prisioneros como un SOP (“standard operating procedures”, un procedimiento estandardizado de operación en la jerga militar de los servicios norteamericanos), como se ha dicho más arriba. Pero los grandes medios -no tan sólo los pasquines rabiosamente derechistas de la cadena de Rupert  Murdoch y muchos otros de su tipo, dentro y fuera de Estados Unidos- conspiraron voluntariamente o no, es irrelevante, para no llamar a la cosa por su nombre y utilizar en cambio toda clase de eufemismos que permitieran edulcorar la noticia y mantener engañada a la población norteamericana. Para el Washington Post, el New York Times y la Agencia Reuters eran métodos de interrogación “brutales”, “duros” o “atroces”, pero no torturas; para la cadena televisiva CBS eran “técnicas extremas de interrogación” y para Candy Crowley, la jefa de la corresponsalía política de la CNN en Washington, eran “torturas, pero según quien las describa”. Para el canal de noticias MSNBC (fusión de Microsoft con la NBC) eran, según Mika Brzezinski, hija del estratego imperial Zbigniew Brzezinski y, por lo visto, fiel discípula de las enseñanzas de su padre, “tácticas de interrogación utilizadas por la CIA”. Esta es la gente que luego es señalada por los políticos y los intelectuales de la derecha para darnos lecciones de democracia y de libertad de prensa en América Latina y el Caribe. Sería bueno tomar nota de su complicidad con estos crímenes y de su absoluta carencia de virtudes morales como para dar lecciones a nadie.


[1] El Informe puede consultarse en la siguiente dirección: https://es.scribd.com/doc/249652086/Senate-Torture-Report
[2] Cf. Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos  por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pp. 43-44.
[3] Ibid., p. 44.
[4] Sobre el tema de la tortura el libro de Roberto Montoya, La impunidad imperial. Como Estados Unidos legalizó la tortura y “blindó” ante la justicia a sus militares, agentes y mercenarios (Madrid: La esfera de los libros, 2005) es una fuente absolutamente imprescindible por la meticulosidad de su investigación y la sólida fundamentación de los casos examinados. Particularmente instructivo es su análisis de las 35 “técnicas de interrogación”, las cuales, como dicen los miembros de una Comisión ad-hoc convocada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, podrían tener como resultado “que personal estadounidense involucrado en el uso de esas técnicas pudieran ser objeto de persecución por violación de los derechos humanos en otros países o que pudiera ser entregado a foros internacionales, como la Corte Penal Internacional. Esto tendría un impacto en futuras operaciones o viajes al exterior de ese personal.” Cf. Montoya, op. cit, pp. 130-134. Datos más específicos sobre las “técnicas de interrogación” se encuentran en http://globalsecurity.org/intell/library/policy/army/fm/fm34-52
[5] “¿Qué países colaboraron con el programa de torturas de la CIA”, informe elaborado sobre la base de documentación aportada por la American Civil Liberties Union y la Open Society Justice Initiative, y publicado por La Nación (Buenos Aires) el 10 de Diciembre del 2014. Ver http://www.lanacion.com.ar/1751052-que-paises-colaboraron-con-el-programa-de-torturas-de-la-cia
[7] Cf. “Preliminary Findings on Visit to United States by Special Rapporteur on Human Rights and Counter-terrorism”, May 29, 2007, en El Lado Oscuro, op. cit., pp. 55-56.  
[8] El lado oscuro, op. cit., pp. 47-48
[9] Informe, op. cit., pg.16.
[10] “Understanding and overcoming America’s plutocracy”, Huffington Post, 6 Noviembre 2014. http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-sachs/understanding-and-overcom_b_6113618.html

9.12.2014

El Comité de Inteligencia del Senado dio a conocer el día de hoy el Informe sobre la Tortura practicada por la CIA (y otras fuerzas del aparato represivo norteamericano). Comparto como anticipo la breve nota que publicará mañana Página/12. En los siguientes días habrá más análisis sobre esta comprobación de la naturaleza criminal del estado norteamericano.


Los titulares de la edición del Huffington Post ni bien se dio a conocer el informe y la tapa del libro, publicado en el 2009, en donde se anticipaba y analizaba lo que hoy dice el informe


(Por Atilio A. Boron) La publicación del Informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dado a conocer ayer describe con minuciosidad las diferentes “técnicas de interrogación” utilizada por la CIA para extraer información relevante en la lucha contra el terrorismo. Lo que se hizo público es apenas un resumen, de unas 500 páginas, de un estudio que contiene más de 6.000 y cuya primera y rápida lectura produce una sensación de horror, indignación y repugnancia como pocas veces experimentó quien escribe estas líneas. Los adjetivos para calificar ese lúgubre inventario de horrores y atrocidades no alcanzan a transmitir la patológica inhumanidad de lo que allí se cuenta, sólo comparables a las violaciones a los derechos humanos perpetradas en la Argentina por la dictadura cívico-militar. El Informe es susceptible de múltiples lecturas, que seguramente animarán un significativo debate. Por lo pronto produce un daño irreparable a la pretensión estadounidense de erigirse como campeón de los derechos humanos, siendo que una agencia del gobierno, con línea directa a la Presidencia, perpetró estas atrocidades a lo largo de varios años con el aval de los ocupantes de la Casa Blanca. Muy especialmente, de George W. Bush que vetó, en Marzo del 2008, una ley del Congreso que prohibía la aplicación de la técnica del “submarino” (waterboarding en inglés) y que su predilecto Secretario de Defensa, Donald Runsfeld, en Diciembre del 2002 autorizó explícitamente  una serie de “técnicas de interrogación” que sólo en virtud de un perverso eufemismo pueden no ser calificadas como torturas. Obviamente, si ya antes Estados Unidos carecía de autoridad moral para juzgar a terceros países por presuntas violaciones a los derechos humanos, después de la publicación de este informe lo que debería hacer Barack Obama es pedir perdón a la comunidad internacional y asegurarse de que esas prácticas no sólo no volverán a ser utilizadas por la CIA o las fuerzas regulares del Pentágono sino tampoco por el número creciente de mercenarios enrolados para defender los intereses del imperio. Una última palabra sobre la complicidad de la prensa: todos sabían que se torturaba, pero los grandes medios –no sólo los pasquines de la cadena de Rupert  Murdoch-  conspiraron para no llamar a la cosa por su nombre. Para el Washington Post, el New York Times y la Agencia Reuters eran métodos de interrogación “brutales” o “duros”; para la cadena televisiva CBS “técnicas extremas de interrogación” y para Candy Crowley, de la CNN, eran “torturas, según quien las describa”. Para el canal de noticias MSNBC (fusión de Microsoft con la NBC) eran, según Mika Brzezinski, hija del estratego imperial Zbigniew Brzezinski, “tácticas de interrogación utilizadas por la CIA”. ¿Es ese el papel de la prensa en una democracia?
8 Diciembre 2014

¿QUIÉN DIJO QUE LA DEMOCRACIA ESTÁ EN CRISIS EN ARGENTINA? SEGURAMENTE QUE ALGÚN PESIMISTA, O ALGÚN "AMARGADO". ¡TODO LO CONTRARIO! 

Miren esta bella foto del diputado provincial justicialista GUSTAVO MUÑIZ recibiendo vía SMS las instrucciones del gerente de la YAMANA GOLD para "adecuar" el proyecto de ley surgido de las asambleas a las necesidades de las empresas de la gran minería a cielo abierto de Chubut. El diputado lo calma diciéndole que no se preocupe porque de todos modos el Ejecutivo provincial al reglamentar la ley se encargará de eliminar los contenidos indeseables para las mineras que pudieran quedar después de la aprobación de la ley. 

¿QUIÉN DIJO QUE LA DEMOCRACIA ESTÁ EN CRISIS EN ARGENTINA? SEGURAMENTE QUE ALGÚN PESIMISTA, O ALGÚN "AMARGADO". ¡TODO LO CONTRARIO! Miren esta bella foto del diputado provincial justicialista GUSTAVO MUÑIZ recibiendo vía SMS las instrucciones del gerente de la YAMANA GOLD para "adecuar" el proyecto de ley surgido de las asambleas a las necesidades de las empresas de la gran minería a cielo abierto de Chubut. El diputado lo calma diciéndole que no se preocupe porque de todos modos el Ejecutivo provincial al reglamentar la ley se encargará de eliminar los contenidos indeseables para las mineras que pudieran quedar después de la aprobación de la ley. A ESTO LOS POLITÓLOGOS LO LLAMAN "DEMOCRACIA REPRESENTATIVA EN TIEMPO REAL". Próximamente daré a conocer por este medio el número de teléfono de este y otros egregios legisladores chubutenses para que la ciudadanía pueda ejercer su soberanía, al igual que lo hizo la Yamana Gold.

Más informaciones sobre el tema en:

http://iniciativapopularchubut.blogspot.com.ar/

A ESTO LOS POLITÓLOGOS LO LLAMAN "DEMOCRACIA REPRESENTATIVA EN TIEMPO REAL". Próximamente daré a conocer por este medio el número de teléfono de este y otros egregios legisladores chubutenses para que la ciudadanía pueda ejercer su soberanía, al igual que lo hizo la Yamana Gold.

Más informaciones sobre el tema en:
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