21.11.2014

Comparto un extracto del largo Prefacio a la 4º edición argentina de mi América Latina en la Geopolítica del Imperialimo. Y lo hago porque, finalmente, el libro que se había agotado volverá a estar en librerías de la Argentina hacia fines de la próxima semana, debidamente actualizado y con el largo prefacio arriba mencionado para dar cuenta de los cambios más recientes en el tablero de la política mundial. Les cuento a mis amigos del exterior que el libro se publicó en Venezuela, Cuba, México, España. está a punto de aparecer en Ecuador y en una edición en lengua portuguesa en Brasil. Muy probablemente se publique una versión en Francia y otra, en inglés, en Canadá. Todo indica que las crecientes tensiones que desgarran al mundo actual y la creciente militarización y barbarización de las relaciones internacionales han convertido a la cuestión geopolítica en un asunto crucial de nuestro tiempo. Mi libro pretende ser una modesta aportación para entender esta cuestión.



"El derrumbe de la Unión Soviética y la construcción de un orden unipolar hicieron que algunas mentes afiebradas cercanas a la Casa Blanca (y sus epígonos en América Latina y el Caribe) creyeran que nos hallábamos en los umbrales de un “nuevo siglo americano”. Ese ingenuo “super-optimismo” -como tiempo después lo caracterizaría un halcón guerrerista como Zbigniew Brzezinski- era una mezcla de arrogancia e ignorancia que estaba llamada a durar por muy poco tiempo, tal como antes le ocurriera a las disparatadas tesis del “fin de la historia” predicadas por Francis Fukuyama. Con los atentados del 11 de Setiembre del 2001 el unipolarismo norteamericano posterior al fin de la Guerra Fría se derrumbaría tan estrepitosamente como las Torres Gemelas. En el período abierto a partir de esa fecha el sistema internacional presenta un rasgo absolutamente anómalo: un creciente policentrismo en lo económico, político y en parte cultural coexistiendo dificultosamente con el recargado unicentrismo militar estadounidense. En otras palabras: en los últimos años surgieron nuevos actores y nuevas constelaciones de poder mundial que hicieron del sistema internacional una arena más plural y equilibrada que antes. Como respuesta a estos procesos, la Casa Blanca se olvidó de los “dividendos de la paz” -que según sus voceros sobrevendrían una vez desaparecida la Unión Soviética- yen lugar de reducir su gasto militar lo acrecentó desorbitadamente, convirtiendo a las fuerzas armadas estadounidenses en una infernal maquinaria de destrucción y muerte que dispone de la mitad del presupuesto militar mundial. No existen antecedentes históricos de tamaña disparidad en el equilibrio militar de las naciones. No obstante, como lo ha señalado en más de una oportunidad Noam Chomsky, este aterrador poderío militar le permite a Washington destruir países pero no puede ganar guerras. Así lo demuestran la temprana experiencia de la Guerra de Vietnam y, más recientemente, el fiasco de la Guerra de Irak (2003-2011) y la aún en curso en Afganistán."
19.11.2014

¿Cómo es posible que un general colombiano del más alto rango circule desaprensivamente sin apoyo armado mínimamente suficiente, con ropas civiles, por una de las zonas más calientes del enfrentamiento entre las FARC-EP y las fuerzas armadas de ese país? El incidente demuestra una vez más la absoluta e impostergable necesidad de un cese del fuego BILATERAL mientras duran las conversaciones de paz en La Habana, cosa a la cual hasta ahora se ha negado el gobierno colombiano.

A continuación comparto dos notas que, me parece, ayudan a pensar este misterioso episodio. (Ruego me excusen porque no he tenido tiempo de corregir los acentos de la primera nota)




19 NOV 2014

Algunas hipótesis alrededor del caso del General Alzate

Escrito por  Luis Manuel CARRERO GOMEZ

"Mindefensa y Cdte Gral: quiero que me expliquen por qué BG Alzate rompió todos los protocolos de seguridad y estaba de civil en zona roja".
Por el reclamo en caliente de SANTOS CALDERON, pareciera que intuyera como jugador de POKER que es, que  existieran cartas marcadas en la captura por parte de las farc-ep, del Gr. ALZATE.  De ahí su reclamo directo, solicitando explicaciones urgentes y por primera vez, al Ministro de la Defensa.
Algo importante, insistimos, algo muy importante y de carácter estratégico...LA PAZ o LA GUERRA, tuvo que haber motivado al alto oficial, a pasar por alto TACTICAMENTE, los PROTOCOLOS DE SEGURIDAD.
Ni la clase polîtica-militar del establecimiento y menos la insurgencia de las farc-ep, han dejado entrever, qué fue lo que realmente pasô.  Un alto oficial, el mâs alto hasta el momento, capturado por la insurgencia. 
No nos olvidemos que es un escenario de guerra, ademâs que el prisionero de guerra, retenido, secuestrado, etc,  es nada menos quien las dirige, asî anduviera de civil.
Veamos algunas hipôtesis que pudieron haber sucedido y que solo las partes aclararân en su debido momento, que fue lo que realmente pasô:
-Alguna informaciôn trascendental para la paz o la guerra, tuvieron que haberlo motivado a él y a sus hombres, a realizar la ya conocida maniobra tâctica y que para las FF.AA, no arrojô un resutado positivo.  La pregunta que surge inmediatamente es...¿por qué no le fue consultada al presidente de la repûblica, dada su calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas?
-Serîa que el alto oficial fue abandonado a su suerte por hombres bajo su mando, en una conspiraciôn interna y cuyo objetivo estratégico, era acabar con el PROCESO DE PAZ?  Para nadie es un secreto que en Colombia, conforme a lo que ha venido sucediendo alrededor de la paz y de la guerra que, las Fuerzas Militares al parecer comparten su lealtad tanto a SANTOS CALDERON como a URIBE VELEZ.
-Serîa acaso un ERROR MILITAR de carâcter tâctico y, que llevara a ser aprovechado por la insurgencia de las farc-ep, al privar de la libertad al alto oficial, en su confrontaciôn permanente con el Estado?  De ser asî, serîa lamentable, como quiera que cuentan con uno de los ejércitos mâs presupuestados, mejor preparados, mâs numerosos, altamente tecnificados y mejor equipados de latinoamérica. Todo esto en cooperaciôn militar con los EU y en desarrollo de planes contrainsurgentes permanentes.
-Por las informaciones de prensa, no serîa mâs bien una maniobra tâctica engañosa por parte de las farc-ep, la que condujo al alto militar, a transitar en un escenario de guerra como si no estuviera en guerra?  De ser asî, lamentable para las F.M., y un triunfo militar para la insurgencia con alcances estratégicos y tâcticos.
Pareciera por el lenguaje del establecimiento y por el lenguaje de la insurgencia, mâs polîtico que militar, que el proceso de paz seguirâ adelante, una vez el alto oficial y los otros militares, sean puestos en libertad.
Nada tiene de raro, como es lo ideal que se abra paso un cese bilateral de fuego, pues las partes empiezan a entender con suprema madurez por cierto, que la salida es polîtica y no militar, aislando asî de esa manera a la extrema derecha.
Nuestro llamado es que entre todos contribuyamos a la PAZ CON JUSTICIA SOCIAL...
Paz a la naciôn, paz entre actores de la guerra y oposiciôn civilista a los detractores de la paz...
Desde Barranca-lyon y con olor a petróleo,
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19-11-2014

Declaración de Rueda de Prensa Conjunta
En vez de suspensión de los diálogos de paz: cese bilateral del fuego ¡ya!



El Encuentro Nacional del Clamor Social y un Frente por la Paz con justicia social, reunidos en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación en la ciudad de Bogotá los días 16 y 17 de noviembre, frente a la decisión del Presidente de la República de suspender los diálogos de la Habana como reacción a la retención del Brigadier General Rubén Darío Alzate Mora y dos de sus acompañantes, atribuido a las FARC, y sin que este grupo insurgente haya reconocido su autoría, manifestamos:
1. Que ni este hecho ni ningún otro, sea usado como razón para levantarse de la mesa de negociaciones. Que cualquiera sea el actor armado que sea responsable está en la obligación de respetar la vida e integridad de las personas retenidas. Exigimos que sean liberadas de manera inmediata, con las condiciones de seguridad indispensables.
2. La orden gubernamental de intensificar operaciones militares en la zona donde se encuentran retenidas estas personas, para intentar un rescate por la fuerza, expone innecesariamente la vida e integridad física de las mismas.
3. Reclamamos el cese inmediato de las operaciones militares y la conformación de una misión de alto nivel integrada por las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional y representantes del Frente Amplio y de Clamor Social por la Paz, para contribuir a la pronta liberación de estas personas.
4. Desarrollar las negociaciones en medio de la guerra y manteniendo la ofensiva militar, tiene un costo inmenso en la multiplicación diaria de las víctimas y genera escepticismo de la población en el proceso.
5. No se puede, bajo ningún pretexto, levantarse de la mesa de negociaciones, anunciar lo contrario es facilitar que los enemigos del proceso de paz atenten contra el mismo.
6. Es necesaria cerrar la fábrica de víctimas que implica la continuación de la confrontación militar, por lo tanto insistimos en un cese bilateral del fuego definitivo, con veeduría nacional e internacional del mismo, que haga viable el respaldo popular a las negociaciones. Debe haber en todo caso un compromiso de todos los actores armados para que este fin de año se pueda celebrar sin guerra.
7. Alentamos a la sociedad colombiana a seguir el ejemplo dado por los pueblos indígenas en los pasados días, en el que a pesar de la muerte a sus comuneros, reiteraron su incondicional respaldo a la continuación del proceso de paz.
8. Nos sumamos a la concentración del miércoles 19 de Noviembre a las 10 a.m. en la calle 32 Cra 7, con ocasión de los dos años del proceso de la Habana ya la movilización en todo el país, para exigir que no se levanten de la mesa y que se produzca el cese bilateral al fuego ya. Hacemos un llamado a todas las fuerzas políticas y sociales a seguir persistiendo y respaldando la salida política negociada al conflicto armado y a presionar a las partes parala reanudación de la negociación.

CLAMOR SOCIAL POR LA PAZ Y FRENTE AMPLIO POR LA PAZ




17.11.2014

Comparto un video con mi participación en el panel sobre "Nuevo Escenario en Sudamérica: Soberanía o Dependencia?, organizado por el Plan Fénix en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires el 31 de Octubre del 2014.



https://www.youtube.com/watch?v=Un8PeV56Mvw&index=5&list=PLeYdj9X0_ljkZDFzzIkGiqAdC6VcOljui


Participaron en este evento  Abraham Gak (moderador)

- José Briceño Ruiz (Venezuela),
- Jorge Viañia (Bolivia) y
- Ricardo Aronskind (Universidad Nacional de General Sarmiento, de Argentina).

TODAS las brillantes intervenciones de estos colegas y compañeros pueden ser vistas en:

https://www.youtube.com/channel/UC3Ll43IzLO6afOA-ZS6PQWA

Les agradeceré darle la mayor difusión a esta actividad
13.11.2014

A confesión de parte -dice el refrán- relevo de pruebas. Lo intuíamos, lo sospechábamos, lo sabíamos, pero ella en su libro, Decisiones Difíciles, lo reconoce abiertamente. Nada nuevo para nosotros, habitantes de la región del planeta que más ha sufrido -muchísimo más deberíamos decir- la insaciable voracidad del imperio por apropiarse de nuestros recursos y nuestras riquezas. En ninguna otra región del mundo Washington ha intervenido, directa o indirectamente, a lo largo de tanto tiempo y con tanta intensidad como en América Latina y el Caribe. Hillary Clinton lo reconoce en relación a un caso, pero sabemos que el intervencionismo norteamericano, desde los clásicos cuartelazos del pasado hasta los supuestos "golpes blandos" de hoy (golpes parlamentarios, al estilo de Honduras y Paraguay; o golpes protagonizados por hordas neonazis, como en Ucrania) pasando por las desestabilizaciones vía "golpes de mercado" o terrorismo mediático han sido una constante en la historia de las relaciones hemisféricas, como lo demuestra inapelablemente la monumental obra de Gregorio Selser. Y lo seguirá siendo en los años por venir, máxime cuando ella aparece como la candidata con mayores probabilidades de suceder a Barack Obama. El imperio no sólo es insaciable sino también incorregible, y de nada valen sus cantos de sirena de "un nuevo comienzo", reiterados monótonamente  por cada nuevo inquilino que llega a la Casa Blanca. Por eso, ¡a no bajar la guardia ni un minuto!

A continuación, la nota levantada por Telesur y luego el artículo de Mark Weisbrot donde analiza en detalle las implicaciones de la revelación hecha por Clinton en su libro.


Estados Unidos reconoce participación en golpe de Honduras

Hillary Clinton con su amigo y consejero, el criminal de guerra Henry Kissinger :

En su libro Decisiones Difíciles, la exsecretaria de Estado del Gobierno de Barack Obama, Hillary Clinton confiesa que influyó en el hemisferio para que Manuel Zelaya no regresara a la presidencia luego del golpe militar de 2009.

La exsecretaria del Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos, Hillary Clinton, reveló que influyó en Honduras para impedir que Manuel Zelaya regresara a la presidencia, luego del derrocamiento en junio de 2009. 
Hillary admitió que “en los días siguientes del golpe hablé con mis homólogos de todo el hemisferio, incluida la secretaria Patricia Espinosa en México con el objetivo de organizar "rápidamente" unas elecciones que tuvieran como resultado hacer irrelevante la cuestión de Zelaya", de acuerdo con las confesiones plasmadas en su libro Decisiones Difíciles publicado este año. 
Esta revelación de Clinton fue objeto de análisis para el politólogo, Mark Weisbrot, quien publicó un artículo en el que menciona que la exsecretaria del gobierno de EE.UU. reconoció que utilizó el poder para asegurarse que Zelaya no volviera a la Presidencia".
"La cuestión de Zelaya era cualquier cosa menos irrelevante, pues líderes de América Latina, la Asamblea General de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales reclamaron vehementemente su regreso inmediato a la oficina. Se ha erosionado la cálida bienvenida y el beneficio de la duda que incluso los gobiernos de izquierda de la región le habían ofrecido a la recién instalada Administración de Obama unos meses antes", destacó el también presidente de la organización diplomática Just Foreing Policy.
"La tasa de homicidios, ya la más alta del mundo, aumentó en un 50 por ciento de 2008 a 2011; la represión política y los asesinatos de los candidatos políticos de la oposición, organizadores campesinos, y activistas de la comunidad homosexual aumentaron y continúan (...) las fuerzas de seguridad en Honduras también han participado en una ola de asesinatos y otros crímenes contra los derechos humanos con impunidad", sentencia Mark en su artículo.

El DATO
El 28 de junio de 2009, un comando de militares desalojó a Zelaya de su vivienda con bombas lacrimógenas y lo secuestró y trasladó en un avión a la vecina Costa Rica.
Aunque muchos expertos de América Latina dijeron que el autor intelectual del golpe era Estados Unidos, el Gobierno entrante utilizó acusaciones falsas de manipulación de la Constitución para justificar  la salida de Zelaya, quien fue expulsado del país.  

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A continuación, comparto el artículo de Mark Weisbrot:

Decisiones Difíciles': Hillary Clinton admite su papel en el golpe de Honduras

En un reciente artículo de opinión en el Washington Post, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton utilizó una reseña del último libro de Henry Kissinger, Orden Mundial, para dar a conocer su visión de “mantener el liderazgo de Estados Unidos en el mundo”. En medio de numerosas crisis a escala mundial, Clinton pidió volver a una política exterior con propósito, estrategia y pragmatismo. También destacó algunas de estas opciones de política en su autobiografía, Decisiones Difíciles, y la manera en que han contribuido a los retos que la Administración de Obama enfrenta ahora.
El capítulo sobre América Latina, en particular la sección sobre Honduras, una de las principales fuentes de los niños y niñas migrantes que están actualmente cruzando la frontera, ha pasado en gran parte desapercibido. En las cartas a Clinton y a su sucesor John Kerry, más de 100 miembros del congreso han advertido en varias ocasiones sobre el deterioro de la situación de seguridad en Honduras, especialmente después del golpe militar en el 2009 que derrocó al presidente democráticamente elegido, Manuel Zelaya.
Dana Frank, experta en Honduras, escribió en ForeignAffairs que el Gobierno posterior al golpe “recompensó a los partidarios del mismo con puestos altos en ministerios. Ellos abrieron la puerta, a su vez, para el agravamiento de la violencia y la anarquía…como las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Organización de los Estados Americanos, y Human RightsWatch han documentado…”. La tasa de homicidios, ya la más alta del mundo, aumentó en un 50% de 2008 a 2011; la represión política y los asesinatos de los candidatos políticos de la oposición, organizadores campesinos, y activistas LGBT aumentaron y continúan hasta el día de hoy. Los feminicidios se dispararon. La violencia e inseguridad fueron exacerbados por un colapso institucional general. La violencia relacionada con las drogas ha empeorado en medio de denuncias de corrupción en los servicios de la policía y el Gobierno de Honduras. Mientras las pandillas son responsables de gran parte de la violencia, las fuerzas de seguridad en Honduras también han participadoen una ola de asesinatos y otros crímenes contra los derechos humanos con impunidad.
Sin embargo, a pesar de esto, tanto bajo el liderazgo de Clinton como el de Kerry, la respuesta del Departamento de Estado respecto a la violencia y a la constante impunidad de la policía y el ejército  ha sido en gran medida solo silencio, junto con la ayuda continua de los Estados Unidos a las fuerzas de seguridad de Honduras. EnDecisiones Difíciles, Clinton describe su papel en el periodo posterior al golpe de Estado que ha llevado a Honduras a esta situación. Su cuenta de primera mano es significativa no solo porque contiene una confesión verdadera de un hecho importante, pero también porque contiene un falso testimonio crucial. No vamos a acusar a nadie de mentir; al igual que los houyhnhnms en Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, quienes no tenían una palabra para mentir, solo digamos que ella ha dicho “lo que no es”.
En primer lugar, la confesión: Clinton admite que ella utilizó el poder de su oficina para asegurarse de que Zelaya no volviera a la Presidencia. “En los días siguientes [después del golpe] hablé con mis homólogos de todo el hemisferio, incluida la secretaria [Patricia Espinosa] en México”, escribió Clinton. “Nosotros establecimos las estrategias de un plan para restaurar el orden en Honduras y garantizar que elecciones libres y limpias se celebren rápidamente y de manera legítima, lo que haría que la cuestión de Zelaya sea irrelevante”.
Esto tal vez no sea una sorpresa para aquellos que han seguido de cerca el drama después del golpe (ver mi comentario de 2009 sobre el papel que jugó Washington ayudando a que el golpe tenga éxito aquí, aquí y aquí). Pero la historia oficial, la cual fue debidamente aceptada por la mayoría de los medios de comunicación, era que la Administración de Obama en realidad estaba en contra del golpe y quería que Zelaya retornara a la Presidencia.
La cuestión de Zelaya era cualquier cosa menos irrelevante. Líderes de América Latina, la Asamblea General de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales reclamaron vehementemente su regreso inmediato a la oficina. La posición desafiante y antidemocrática de Clinton provocó un descenso en las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina, algo que ha continuado hasta la fecha. Se ha erosionado la cálida bienvenida y el beneficio de la duda que incluso los gobiernos izquierdistas de la región le  habían ofrecido a la recién instalada Administración de Obama unos meses antes.
Ahora sobre la “cosa que no es”: Clinton informa de que Zelaya fue arrestado en medio de “temores de que se estaba preparando para burlar la Constitución y prorrogar su mandato”. Esto simplemente no es verdad. Como Clinton debe saber, cuando Zelaya fue secuestrado por los militares y fue transportado fuera del país en pijamas el 28 de junio de 2009, él estaba de hecho tratando de poner una votación consultiva en la boleta electoral, no una votación vinculante. La encuesta iba a preguntar a los electores si querían tener un verdadero referéndum sobre una reforma de la Constitución durante las elecciones previstas para noviembre. Es importante tener en cuenta que Zelaya no era elegible para candidatear en esa elección. Incluso si él hubiera conseguido todo lo que quería, era cronológicamente  imposible que Zelaya  prorrogara su mandato.  Pero esto no impidió a la extrema derecha en Honduras y los Estados Unidos utilizar acusaciones falsas de manipulación de la Constitución para justificar el golpe.
Además de su audaz confesión y aceptación de la narrativa de la extrema derecha en el episodio hondureño, el capítulo sobre América Latina está considerablemente a la derecha de su propia trayectoria en la región como secretaria de Estado. Esto parece ser un cálculo político. Clinton corre poco riesgo de perder votos al admitir su papel en hacer que la mayoría de los gobiernos del hemisferio estén indignados frente a los Estados Unidos. Por otro lado, hay grupos de interés influyentes y bastante dinero de campaña para recaudar de grupos de presión derechista con enfoque latinoamericano, como los cubano-americanos de Florida y sus recaudadores de fondos.
Al igual que los 54 años del fallido embargo contra Cuba, la posición de Clinton sobre América Latina en su candidatura a la Presidencia es otro ejemplo de cómo la derecha ejerce una influencia desproporcionada en la política exterior de los Estados Unidos. Como también hemos visto en el caso de la lucha continua de la República Argentina contra los fondos buitre, estas influencias pueden ser sustanciales en ciertos momentos en los cuales incluso la mayoría de la clase política preferiría dejar que prevalezca la razón. Ni que decir del electorado, si es que tuviera una voz en estos asuntos.
Mark Weisbrot  es  codirector del Economic and Policy Research en Washington, D.C. (www.cepr.net ) y presidente de Just Foreign Policy (www.justforeignpolicy.org).


13 Noviembre 2014

Comparto esta reflexión sobre la caída del Muro de Berlín y lo que vino después y de lo cual poco o nada se habla.


Sección del Muro de Berlín y, detrás, la Puerta de Brandeburgo


"Cambio de época: a 25 años de la caída del Muro de Berlín"
Atilio A. Boron

(publicado en la Revista Acción del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Nº 1158
Segunda Quincena de Noviembre 2014)

Lejos del fin de la historia, el poder mundial atraviesa una crisis compleja: entre la decadencia de la hegemonía estadounidense y un incipiente multilateralismo.

El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Poco después el contagio o efecto dominó derrumbaría ya no muros sino a los regímenes supuestamente socialistas erigidos como resultado de la nueva constelación geopolítica emergente a fines de la Segunda Guerra Mundial hasta que, entre fines de 1991 y comienzos de 1992, el proceso culminaría con la desintegración de la Unión Soviética. Estos acontecimientos dieron lugar a eufóricas declaraciones por parte de gobernantes, políticos, periodistas e intelectuales del mal llamado «mundo libre»: fervientes promesas de paz y prosperidad se escuchaban en Washington, Bonn, Londres y París, las que en el asfixiante clima neoliberal de los 90 se repetían hasta el hartazgo en América Latina y el Caribe. 

En esta fragorosa batalla de ideas pocos textos pudieron captar el clima ideológico imperante en las metrópolis del capitalismo con más precisión que el libro de Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre, originalmente publicado en 1992. En esa obra se argumentaba que la Guerra Fría había terminado, y que su resultado final marcaba el triunfo definitivo de la democracia liberal y el capitalismo de libre mercado a lo largo y a lo ancho del planeta. 

Un cuarto de siglo después las tesis centrales del libro fueron impiadosamente refutadas por la historia: primero, ésta no terminó sino que se aceleró, tornándose a la vez más compleja y truculenta. La Guerra Fría, luego de un paréntesis, retomó impulso con la renovada virulencia que vemos en estos días; y ni la democracia liberal ni el capitalismo de libre mercado han triunfado. Por el contrario, atraviesan una crisis que no pocos se atreven a calificar de terminal. Surgen teorizaciones y prácticas que hablan de nuevas formas de democracia que superan las limitaciones de su versión liberal (plasmadas, por ejemplo, en las constituciones de Bolivia, Ecuador y Venezuela) a la vez que proliferan los análisis que demuestran que el capitalismo ha chocado contra una frontera ecológica insuperable.

¿Qué ocurrió después de la caída del Muro? En el plano estrictamente doméstico, Alemania Federal anexó a la República Democrática Alemana y, menos de un año más tarde, el 3 de octubre de 1990, el canciller Helmut Kohl proclamó la reunificación. Ésta se llevó a cabo con un apenas solapado ánimo de venganza. En los demás países, una vez desaparecida la Unión Soviética, sus pueblos pudieron preservar su identidad nacional. En el caso alemán, en cambio, la reunificación intentó borrar hasta las más insignificantes huellas de la RDA. 

Como comenta Maxim Leo, un joven periodista que creció en la RDA, «nuestro país dejó de existir y nosotros también». Lo que vino después fue una satanización de toda aquella experiencia, simbolizada en dos detestables rasgos del viejo sistema: la Stasi, temible policía secreta, el Muro de Berlín, y la rusticidad de los automóviles Trabant. ¿Hubo algo más? Sin duda, y eso es lo que hoy en Alemania se describe como «Ostalgia», porque «Ost» significa «Este» en alemán. ¿Nostalgia de qué? De varias cosas: había trabajo para todos, la vivienda era barata, la atención médica era gratuita y de calidad y existía un muy buen sistema educacional accesible para todos. 

Como recuerda el periodista Wolfgang Herr, «no todo era tan malo antes y no todo es tan bueno ahora». Pese a los «paisajes floridos» que demagógicamente prometiera el canciller Kohl (producto de la euforia del momento, según lo reconoció años después) aquellos paisajes todavía hoy no se divisan. La brecha que separaba las dos regiones antes de la reunificación apenas si se ha atenuado en algunos aspectos, pero se ha acentuado en otros. El ingreso per cápita de las cinco provincias orientales equivale a las dos terceras partes de sus congéneres occidentales, un aumento si se considera que antes de la reunificación eran el 43%, pero hace varios años que esta brecha ha dejado de cerrarse y parece haberse cristalizado en aquella proporción. Y la tasa de desempleo en el este es casi el doble que la registrada en el oeste.
 
Un año después de la caída del Muro, el 61% de los alemanes orientales se consideraban a sí mismos simplemente como alemanes; cuatro años más tarde este porcentaje se redujo al 35% a causa de la desilusión causada por la unificación. Brechas que se acentuaron en relación con los derechos de la mujer, el escaso apoyo en términos de guarderías y jardines infantiles, acceso a la salud y educación. Una encuesta revelaba, en 2009, que solo el 12% de los alemanes orientales creía que se había alcanzado el mismo nivel de vida que en las provincias occidentales, mientras que el 86% decía que no. Sin duda, ahora gozan de libertades que antes no tenían pero en el capitalismo alemán, como en cualquier otro, esas libertades tropiezan con enormes dificultades a la hora de ser realizadas. 
Pueden salir a voluntad de Alemania, porque ya no está el Muro, pero sus ingresos no se lo permiten. Pueden ir todos los días al KDW, la famosa tienda de departamentos que relumbraba como un sol del otro lado del Muro, pero no tienen dinero para adquirir lo que allí está a la venta.

Gasto militar
En el terreno internacional la caída del Muro fue el preludio del derrumbe de la Unión Soviética y el inicio del breve y turbulento «unipolarismo» estadounidense. Lo ocurrido en Berlín fue exaltado por los tanques de pensamiento y los intelectuales orgánicos del imperio como el alumbramiento de un nuevo orden mundial que, aseguraban, duraría todo un siglo. Eso pensaban los integrantes del Proyecto del Nuevo Siglo Americano, que habrían de sufrir un rudo despertar la mañana del 11 de setiembre de 2001 cuando todas sus ocurrencias, que no ideas, se derrumbaron junto con las Torres Gemelas de Nueva York. 

La caída del Muro y todo lo que se precipitó después modificó radicalmente la realidad internacional. Los famosos «dividendos de la paz» prometidos por George Bush padre y Margaret Thatcher, gracias al fin de la Guerra Fría y la presunta disminución del gasto militar, se esfumaron de la noche a la mañana. 

Cuando se produce la implosión soviética, en 1992, el presupuesto militar de Estados Unidos equivalía al de los 12 países que le seguían en la carrera armamentista. Cuando en 2003 se decide la invasión y posterior ocupación de Irak el gasto norteamericano ya era equivalente al de los 21 países que le seguían en ese rubro.

Las complicaciones de esa guerra, sumadas a la intensificación de las operaciones en Afganistán, hicieron que, para 2008, el gasto militar de los Estados Unidos sólo pudiera ser igualado si se sumaban los presupuestos militares de 191 países. En 2010 la erogación estadounidense en armas y pertrechos ya superaba al gasto militar de todos los países del planeta, quebrando la barrera psicológica del billón de dólares. Otra consecuencia de la caída del Muro, en el plano internacional, fue desencadenar la expansión de la OTAN hacia el Este, desde las nuevas provincias alemanas y también desde países como Polonia y la ex Checoslovaquia y, en general, de todos los que tenían fronteras con Rusia. Proceso, vale aclarar, que en días recientes se acentuó con la instalación de nuevas bases militares en Letonia, Lituania, Estonia, Rumania y Polonia, países altamente dependientes del suministro del gas ruso.

Sección del Muro Estados Unidos - México
El Muro de Berlín fue caracterizado por la crítica del «mundo libre» como el «muro de la infamia». A lo largo de su historia (13 de agosto 1961 - 9 de noviembre 1989) murieron al intentar cruzarlo 136 alemanes. Es el único muro del cual se habla, soslayando la presencia de otros que demostraron, y demuestran todavía, ser mucho más letales que el alemán. Piénsese que en el que separa Estados Unidos de México mueren cada año cerca de 500 personas. Que hay otro muro de la infamia en la Ribera Occidental, erigido por Israel para contener a los palestinos y cuyas víctimas también se cuentan por cientos. El gigantesco Muro del Sahara Occidental, construido por Marruecos, un incondicional aliado de Occidente, para aislar a la región controlada por el Frente Polisario, y el alambrado construido en Melilla para impedir que desde ese enclave español los africanos puedan ingresar a Europa, son otros tantos ejemplos de una infamia que es ocultada ante los ojos de la opinión pública internacional. Sí, cayó el Muro de Berlín y se acabó su ignominia, pero quedan varios en pie, solo que blindados por el silencio cómplice del pensamiento dominante y su enorme aparato propagandístico al servicio del capital.
El Muro Israel-Palestina




Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas de EEUU para el cambio de régimen en Cuba han resultado bastante contraproducentes, asegura The New York Times en  un quinto editorial en menos de 30 días sobre las relaciones bilaterales entre ambos países.



Publicado en la edición digital este domingo -en la impresa el lunes-, el Comité Editorial del diario titula su nueva entrega “En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen”   (http://www.nytimes.com/2014/10/26/opinion/sunday/los-cambios-electorales-respecto-a-cuba.html) ,
en la que asegura que los llamados fondos para la democracia cubana “han sido un imán para charlatanes y ladrones”, y concluye que ”es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos”.

El Times confirma las denuncias que ha hecho la Isla durante años acerca de la venalidad de los fondos estadounidenses para la subversión y el estrepitoso fracaso de la política de cambio de régimen. Reitera la necesidad de un acercamiento diplomático entre ambos países, pero de la mano una manzana envenenada: el llamado Carril II.

A continuación, el texto íntegro:

En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.

Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.

Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.

Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.

La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.

Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de Rendición de Cuentas, GAO, por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.
Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano.
La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.

Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.

En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla.

En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.

Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha.

Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.

Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido comoZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.

El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.

El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.
En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.

9.11.2014

¡Hola! Muy metido en el análisis de otros temas (Muro de Berlín, 97º aniversario de la Revolución Rusa, 9 años del rechazo al ALCA) se me  olvidó compartir en este blog un análisis sobre las elecciones de medio término en Estados Unidos. Por suerte los compañeros la publicaron en mi blog de Telesur , pero ahora la doy a conocer en mi propio blog, en caso de que no lo hubieran visto. En estos próximos días publicaré las notas sobre el Muro de Berlín (ya aporté un breve anticipo en este blog) y sobre la Revolución Rusa.



Nota sobre las recientes elecciones en Estados Unidos
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Hay un consenso general entre politólogos y sociólogos críticos norteamericanos acerca de la creciente irrelevancia de los procesos electorales en Estados Unidos, habida cuenta de la demostrada incapacidad tanto del Congreso como de la Casa Blanca para adoptar decisiones que siquiera marginalmente lesionen –o intenten afectar– los intereses o las preferencias de las clases dominantes.
Nota sobre las recientes elecciones en Estados Unidos
Por eso algunos de los más distinguidos estudiosos de ese país han acuñado algunas expresiones para dar cuenta de esta realidad no siempre adecuadamente tenida en cuenta en los análisis más convencionales sobre la vida política estadounidense. Tal es el caso de Robert Dole Scott, quien en sus escritos habla del “Estado americano profundo”, o el “totalitarismo invertido”, término acuñado por el profesor emérito de Princeton Sheldon Wolin precisamente para referirse a la involución democrática en curso en el país del norte.
En una lista que sería muy larga de enumerar habría que incluir también a un economista otrora del mainstream como Jeffrey Sachs que sin embargo participa de ese consenso. A propósito de las recientes elecciones de medio término escribió en su columna del Huffington Post que la pasada “fue una elección de multimillonarios […], multimillonarios de ambos partidos” y que como ya es sabido, “los ricos pagan los costos del sistema político al destinar miles de millones de dólares a fondos de campaña y financiamiento de lobbies para luego obtener billones de dólares de ganancias como contrapartida.”[1]Esta deplorable realidad dista de ser un rayo en un día sereno sino que es la maduración de una ominosa tendencia denunciada nada menos que por el ex presidente Dwight Eisenhower en su “Discurso de Despedida” del 17 de enero de 1961, ocasión en la que señaló los graves peligros que para el futuro de la democracia estadounidense entrañaba la constitución de un irresistible “complejo militar-industrial”.
Con estos recaudos in mente procedamos a elaborar algunas interpretaciones que surgen del análisis de las elecciones del pasado martes. La primera tiene relación con el carácter paradojal de su resultado. ¿Por qué? Porque el saber convencional y la práctica cotidiana de la política en todos los países insiste en señalar la importancia decisiva de la vida económica sobre el estado de ánimo y las preferencias del electorado. Ninguno lo manifestó con tan brutal sinceridad como el candidato Bill Clinton cuando, en la campaña electoral de 1992, le dijo a su contrincante, el por entonces presidente George H. W. Bush (padre): “¡es la economía, estúpido!”. Siendo esto así, ¿cómo explicar la aplastante derrota de los demócratas en un contexto económico como el actual, cuando la economía norteamericana estaba dando signos de recuperación? En el tercer trimestre del 2014, por ejemplo, el crecimiento del PIB fue del 3,5% y en el anterior había sido de 4,5%, guarismos estos que habrían provocado una jubilosa celebración en la mayoría de los gobiernos europeos.
Claro está que este crecimiento macroeconómico no se reflejó en los ingresos de la masa asalariada que, según la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno de Estados Unidos, no quebraron el estancamiento (en precios constantes) que los afecta desde hace dos décadas y registraron en el mes de septiembre una caída de 0,2%. Esta incapacidad estructural de distribuir con un mínimo de equidad los frutos del crecimiento económico es una de las marcas permanentes del capitalismo norteamericano, y por supuesto grávida de consecuencias políticas. Entre ellas, las grandes manifestaciones del “Ocupemos Wall Street” y la lenta reaparición de una conciencia anticapitalista que hacía casi un siglo había desaparecido de la escena pública norteamericana.
Retomando el hilo de nuestra argumentación, en anteriores oportunidades logros tales como la importante disminución del precio de la gasolina (que el año pasado se vendía a un precio promedio por galón de 3,94 dólares contra unos 3 dólares, e inclusive algunos centavos menos en algunas ciudades estadounidenses en las últimas semanas); o el descenso del desempleo hasta llegar al 5,9% de la PEA, el nivel más bajo de los últimos seis años; o la reducción del déficit fiscal y el mantenimiento de una baja tasa de inflación, por debajo del 2% anual, los que sumados al boom petrolero originado en la expansión de la explotación de yacimientos de gas y petróleo no convencionales hubieran ocasionado una respuesta favorable al gobierno de turno en las elecciones pasadas, pero esta vez no fue así. Esta extraña reacción explica la perplejidad de Obama en algunas de sus declaraciones antes y sobre todo después de conocerse el voto de castigo sufrido en las urnas.
Lo anterior pone en cuestión la relación mecánica entre economía y política, y obliga a abrir una segunda pista de indagación, a saber: ¿cuál es el papel ideológico que cumple el financiamiento privado de las campañas políticas? Como es sabido, la insólita –por ser profundamente antidemocrática– decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de enero del 2010 legalizó la ilimitada financiación de las campañas electorales por parte de las corporaciones y las grandes fortunas a través de los llamados Comités de Acción Política. Estos no pueden hacer contribuciones directas a los partidos o a los candidatos pero sí pueden asignar todos los fondos que deseen, sin límite ni control alguno, para financiar la promoción de ciertos temas en sus campañas: anuncios en la radio, televisión y prensa; redes sociales; correos electrónicos o mensajes de texto masivos concebidos para apoyar o derrotar a un candidato en sintonía con los intereses y preferencias de los donantes en relación con asuntos de su especial preocupación, tales como regulación ambiental, control de armas, desregulación financiera, reducción de impuestos, gasto público, aborto, etcétera. Si bien los datos no están disponibles con un adecuado grado de desagregación lo que puede afirmarse sin duda alguna que esta ha sido la elección de medio término más cara de la historia de Estados Unidos, con un costo formalmente establecido de 3.600 millones de dólares pero que, algunos observadores como el propio Jeffrey Sachs, estiman que la cifra real se ubica por encima de esa marca.
En su artículo del Huffington Post escribe que los Hermanos Koch, los dueños de Koch Industries –la segunda mayor compañía privada de Estados Unidos, con ingresos anuales de 115.000 millones de dólares en 2013 por su actividad en el sector petrolero– aportó por lo menos 100 millones de dólares para favorecer candidaturas complacientes con la generalización del fracking. Es sabido también que varias empresas asociadas a los “fondos buitre” apoyaron con fuertes sumas de dinero a algunos candidatos republicanos en ciertos distritos clave. Tal como lo anotaran algunos analistas, el papel corruptor y distorsionador del dinero se ha dejado sentir fuertemente en esta elección creando, con la ayuda de los medios hegemónicos en ese país, un “clima de opinión” hipercrítico y de generalizado descontento que no parece tener mucho que ver con la realidad, y esto es lo que, a nuestro juicio, constituye una de las paradojales sorpresas de esta elección en donde el poder del dinero se manifestó como nunca antes. No hay muchos ejemplos anteriores en donde con una situación económica como la señalada más arriba el gobierno de turno hubiese recibido una paliza electoral como le fuera propinada a Obama. Conviene tomar nota de esta lección porque procesos de “deformación” de la opinión pública están también operando en los países de Nuestra América.
Tercero: sin duda que la victoria republicana fue arrolladora, haciendo estragos inclusive en tradicionales baluartes demócratas, como Massachusetts, Maryland o Illinois. Pero si se observa la traducción de sus votos en escaños se nota que, en el Senado, obtuvo una mayoría relativamente ajustada (52 sobre 100) que sólo podría estirarse a 54 si los resultados favorecieran a los republicanos en el balotaje que tendría lugar a fines de año y comienzos del próximo en dos estados (Alaska y Louisiana). Sin duda se trata de la peor derrota sufrida por un mandatario demócrata desde los tiempos de Harry S. Truman, quien en su primer turno presidencial perdió la elección de medio término de 1946. Allí también se produjo una avalancha conservadora que hizo que los republicanos accedieran al control de ambas cámaras del Congreso por primera vez desde 1928. Tal vez sirva de consuelo a los demócratas de hoy recordar que dos años más tarde y contra todos los pronósticos –que daban como seguro ganador al candidato republicano Thomas Dewey– Truman sería reelecto para un nuevo mandato.
De todos modos hay que decir que el control de ambas cámaras no significa gran cosa toda vez que la Casa Blanca dispone de un poder de veto que impide que una ley entre en vigor si no es refrendada por el presidente. Es cierto que esta prerrogativa puede ser neutralizada por una insistencia del congreso, pero para ello se requiere contar con los dos tercios de los votos de representantes y senadores, una situación imposible dada la presente correlación de fuerzas partidarias surgida de la pasada elección. Por ejemplo, se ha escuchado en estos días a muchos representantes y senadores republicanos amenazar con derogar la reforma del sistema de salud –moderada sin duda– aprobada por iniciativa de la Casa Blanca. Ante ello Obama ha declarado que jamás firmaría una ley que acote o limite los alcances de aquella reforma. En todo caso, y más allá de esta referencia histórica, lo cierto es que Obama recibió un durísimo golpe que lo obligará a tomar una decisión crucial para enfrentar los dos últimos años de su mandato y evitar ser “el pato rengo” que usualmente describen los politólogos en casos como este. ¿Seguir con sus ambigüedades y vacilaciones, exhibidas in extremis en la legislación migratoria, o relanzar con firmeza su agenda política original para recuperar la lealtad del electorado demócrata?
Cuarto: el éxito de los republicanos tiene otra arista que es imprescindible examinar. A diferencia del pasado reciente, los candidatos de ese partido se beneficiaron por la pérdida de impulso del Tea Partyy pudieron, por lo tanto, atenuar algunas de sus posturas más extremas proyectando una imagen de cierta moderación que antaño había sido arrojada por la borda, muy en su detrimento. En todo caso fueron capaces de capitalizar para sí el desprestigio que rodea a la clase política en Estados Unidos. Contrariamente a una creencia muy difundida la aprobación popular del Congreso es muy inferior a la del presidente: 12,7% contra un 42,2% del ocupante de la Casa Blanca. Obviamente, hay allí una disonancia muy llamativa en esas orientaciones actitudinales, misma que se agrava cuando se tiene en cuenta que el 66,0% de los entrevistados declaran que el país “marcha por el rumbo incorrecto” –a pesar de los datos macroeconómicos arriba señalados– e hicieron saber de su desilusión y disgusto con la gestión de la Casa Blanca votando a sus tradicionales oponentes. Lo curioso del caso es que los republicanos no explicitaron para nada cual sería el rumbo que seguirían en caso de llegar a la presidencia, si bien hay razones para suponer –como lo hace Sachs– que su proyecto insistiría en reducir los impuestos a las corporaciones y los ricos, y desregular aún más el mercado laboral y el sistema financiero y debilitar los controles medioambientales. Es decir, agravando el hiato que separa el 1% más rico del resto de la población norteamericana.
Para concluir, una breve referencia a la gravitación que el resultado del martes podría tener en el ámbito hemisférico. Tal como lo señala Angel Guerra, Obama podría hacer uso de sus “inmensas facultades ejecutivas en materias que no está obligado a pedir la autorización del Congreso”[2]. Una es el tema migratorio, y en el cual su indecisión le ha costado muy caro en el electorado latino que no le perdona esa actitud y su indiferencia ante la deportación de unos 2 millones de inmigrantes indocumentados durante sus años en la Casa Blanca, una cifra cercana al total de deportaciones efectuadas en los veinte años anteriores a su llegada a la presidencia. Otro tema es la normalización de las relaciones con Cuba, tal como ha sido exigida por numerosos sectores dentro de Estados Unidos y en diversos editoriales por el mismo New York Times. Un elemento crucial en esta agenda sería el canje de los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún permanecen injustamente presos en las cárceles estadounidenses por el “contratista” norteamericano Alan Gross, detenido en Cuba por realizar actividades de carácter sedicioso en la isla.
El periódico neoyorquino recuerda que pese a su retórica de intransigencia Washington canjeó cinco talibanes presos en el país por un soldado norteamericano secuestrado en Afganistán de modo que ¿por qué no hacerlo con La Habana? Otra área sería la flexibilización del bloqueo, aun cuando su levantamiento sólo lo puede decidir el Congreso. Pero está en manos de Obama impedir la aplicación de sanciones de una severidad sin precedentes a instituciones comerciales y bancarias de terceros países que tramitan los negocios de importación y exportación de Cuba. Otro tema podría ser el abandono de la política de “exportación de la subversión” seguida en contra de los gobiernos de izquierda de la región, principalmente Bolivia, Ecuador y Venezuela aparte de Cuba, y acabar con los proyectos desestabilizadores viabilizados por agencias tales como la USAID, la NED y, por supuesto, el “terrorismo mediático” apadrinado por la Casa Blanca. En poco tiempo más podrá juzgarse si Obama tenía o no las agallas para encauzar las relaciones hemisféricas en consonancia con la legalidad internacional. Mientras tanto los países de América Latina y el Caribe deberían profundizar los procesos de integración supranacional en curso porque nada autoriza a pensar que en un futuro cercano las relaciones entre el imperio y nuestros países podrían instalarse en un horizonte de respeto y mutua colaboración. Recordar que no sólo el capitalismo es incorregible; el imperialismo también.
Fuente:
[1] Cf. Sheldon Wolin, Democracia S. A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido (Buenos Aires: Katz Editores, 2008). Peter Dale Scott, The American Deep State Wall Street, Big Oil, and the Attack on U.S. Democracy (Washington, D.C. : Rowman & Littlefield Publishers, 2014). La nota de Jeffrey Sachs, “Understanding and overcoming America’s plutocracy” apareció en el Huffington Post del 6 de Noviembre. Disponible en:http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-sachs/understanding-and-overcom_b_6113618.html
[2]Angel Guerra Cabrera, “Elecciones en Estados Unidos: ¿y América Latina qué?, en La Jornada (México), 6 de Noviembre 2014. Disponible en:http://www.jornada.unam.mx/2014/11/06/opinion/024a1mun
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