19 de Mayo, 2016

La escena en un aula de la Flacso, Santiago de Chile, Agosto de 1967. Los alumnos de las dos maestrías que se dictaban en aquel momento, una en Sociología y otra en Ciencia Política, esperan con entusiasmo la llegada de un nuevo profesor de economía: un joven exiliado brasileño, con impecables antecedentes de izquierda, que por primera vez dictaría un curso a nivel de posgrado. El Director de la institución hace la presentación de rigor y poco después el profesor pasa a explicar su programa, cosa que hace en un buen “portuñol” y con marcado acento brasileño que servía para matizar la aridez de su discurso. El contenido y la bibliografía son rigurosamente marxistas, sin la menor fisura por la cual pudiera deslizarse alguna otra vertiente de pensamiento económico.

Cuando terminó su exposición un pesado silencio descendió sobre la sala. Yo era uno de los estudiantes y me llamó la atención el hermetismo teórico del programa. Había ya hecho un curso de Economía Política en la Argentina, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, con la inolvidable Rosa Cusminsky, que luego del golpe de 1976 logró exiliarse en México y continuar con su labor docente en la UNAM. En el curso dictado por Rosa, una marxista “convicta y confesa”, como se declarara José Carlos Mariátegui, estudiamos por supuesto a Marx (algunos pasajes de El Capital, leímos con fruición Salario, Precio y Ganancia, ojemos el Anti-Duhring) pero también vimos a John M. Keynes, Joseph Schumpeter, Joan Robinson, Arthur Pigou y John K. Galbraith. Rompí el silencio y, con mucho tacto, le pregunté al novel profesor si no iríamos a estudiar también la obra de algunos de estos autores que la buena de Rosa nos había hecho leer, en mi caso cuando aún no había cumplido dieciocho años. La respuesta me dejó helado, pues indignado, se volvió hacia mí y me dijo, con un tono amenazante y agitando con fuerza su dedo índice de la mano derecha: “Mire jovencito: si usted quiere perder el tiempo estudiando esa basura burguesa no tiene nada que hacer en mi curso.” Intimidados por la violencia verbal del profesor nadie tuvo la osadía de abrir la boca. Este comenzó a dictar su materia y yo ni siquiera me molesté en tomar notas, cosa que hago habitualmente.

Al terminar la clase me marché y nunca más regresé a su curso. Tuve suerte, porque en aquellos años Chile era la Atenas latinoamericana y completé mi formación económica de la mano de dos formidables maestros: Celso Furtado y Osvaldo Sunkel que dictaban sendos cursos en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile que, como era previsible, fueron muy superiores al que dictara mi censor. Este inició una notable carrera académica y política y debo reconocer que durante el gobierno de Salvador Allende fue un estrecho colaborador de su Ministro de Economía, Pedro Vúskovic. Se también que la pasó muy mal con el golpe de Pinochet y que a duras penas logró salir de Chile. Al igual que yo fue a Estados Unidos y obtuvo un doctorado en Economía en la prestigiosa Universidad de Cornell. Luego de eso pasó un tiempo en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton y tras catorce años de exilio regresó a Brasil, donde de la mano de su mentor y protector en Chile, Fernando Henrique Cardoso, llegó a ser diputado federal, senador, alcalde y gobernador de Sao Paulo y dos veces candidato a presidente, siendo derrotado una vez por Lula en el 2002 y otra vez por Dilma en el 2010. En su campaña presidencial del 2002 sus diatribas e infamias en contra de Hugo Chávez Frías adquirieron una lamentable notoriedad, y su inquina en contra de todo lo que tenga que ver con Chávez y el chavismo, con el bolivarianismo y la revolución, persiste hasta el día de hoy, alimentada por su visceral odio al PT y a todo lo que se le parezca, culpable de su frustración política.



Su adhesión a la derechizada socialdemocracia brasileña y su calculada conversión al neoliberalismo como una ruta de ascenso para llegar, a como diere lugar, a la presidencia del Brasil acentuó aún más los rasgos de extrema intolerancia y dogmatismo que exhibiera en su juventud. Hoy representa la versión más radical y tal vez más sofisticada -porque es una persona inteligente y dueña de una sólida formación intelectual- de la derecha brasileña. Su insaciable ambición de poder, esa que según Hobbes sólo cesa con la muerte, no sólo lo hizo arrojar por la borda aquello en lo que creía con fanático celo a finales de los sesentas sino que lo llevó a convalidar el escandaloso asalto al gobierno de Brasil de la mano de una pandilla de corruptos que merecerían estar en la cárcel de por vida. Pero con el ardor propio de los conversos a él no le importa nada y aceptó desempeñar un muy importante cargo en el gobierno de Michel Temer, posicionándose para intentar, por tercera vez, llegar a la presidencia del Brasil y así saciar su irreprimible obsesión. Este es el personaje que en la nota que hoy publica el diario La Nación (Buenos Aires) prometió “limpiar de ideología la política exterior” del Brasil. Les presento a José Serra, mi profesor que no fue y hoy Canciller del gobierno golpista de Brasil.

MÁS DE 600 INTELECTUALES Y ARTISTAS DEL MUNDO CONTRA EL GOLPE EN BRASIL



Declaración: LA HUMANIDAD CONTRA EL GOLPE EN BRASIL

Los abajo firmantes, intelectuales, artistas, escritores e investigadores del mundo entero, miembros de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad (REDH) denunciamos el golpe en curso en Brasil y nos solidarizamos con la presidenta Dilma Rousseff, elegida por 54 millones de brasileros hace sólo un año y medio.

No se trata de un “juicio político” tradicional, como pretende presentarlo el grupo Globo. Michel Temer, la cara visible del golpe, ya expresó sus intenciones: hacer ingresar a la banca privada a la esfera pública y “focalizar” la política social al 5% más pobre del país, lo que significaría excluir del Bolsa Familia a 36 millones de personas. Además, Temer se propone avanzar hacia acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea “con o sin el Mercosur”. En definitiva: un gobierno para la élite de su país, alejado de las mayorías, bajo la expectativa de derribar para siempre la experiencia del Partido de los Trabajadores en el gobierno.

Temer pretende ser el “nuevo Macri” de Brasil, tomando como ejemplo al nuevo gobierno argentino, que avanza en un desmantelamiento estatal pocas veces visto en el hermano país. No es de extrañar, entonces, que haya sido la cancillería de este país suramericano la que más haya apoyado la intentona golpista, en un vergonzoso comunicado público que respalda a "las instituciones" de Brasil. Por todo lo expresado, y por sus vínculos con el gran capital, consideramos ilegitimo e ilegal al espurio presidente de facto Michel Temer, corrupto comprobado, quien responde a los más oscuros intereses de la oligarquía rapaz.

Hacemos un llamado a UNASUR para que se aplique el Protocolo sobre Compromiso con la Democracia aprobado por todos los países de la organización, que podría detener la ruptura del hilo democrático en Brasil. Asimismo, exigimos a los presidentes y gobiernos del mundo no reconocer a Temer, y reclamar la restitución de la presidenta legítimamente electa Dilma Rousseff o la convocatoria inmediata a elecciones presidenciales -como ha reclamado la propia presidenta- para que sea el pueblo brasileño quien se exprese por la vía democrática y no se imponga un golpe de estado por un congreso cuestionado y corrupto.

Nao vai ter golpe!


Enviar adhesiones a: contraogolpenobrasil@gmail.com

Secretaría Ejecutiva REDH
Carmen Bohórquez (Coordinadora General de la REDH)
Marilia Guimaraes (REDH Brasil)
Atilio Borón (REDH Argentina)
Juan Manuel Karg (REDH Argentina)
Omar González (REDH Cuba)
Ariana López (REDH Cuba)
Nayar López Castellanos (REDH México)
Alicia Jrapko (REDH EEUU)
Hugo Moldiz (REDH Bolivia)
Katu Arkonada (REDH País Vasco/Bolivia)
Ángel Guerra (REDH Cuba/México)
Fredy Ñañez (REDH Venezuela)
Roger Landa (REDH (REDH Venezuela)
David Comssiong (REDH Barbados)
Luciano Vasapollo (REDH Italia)

Primeras firmas:

Alessandra Riccio (Italia); Alfredo Vera Arrata (Ecuador); Ali Rodríguez Araque (Venezuela); Antonio Gaztambide-Géigel (Puerto Rico); Arantxa Tirado (España/México); Armand Mattelart (Bélgica); Arnold August (Canadá); Arturo Corcuera (Perú); Berth Carvalho (Brasil); Beto Almeida (Brasil); Bill Hackwell (EEUU); Bill Martinez (EEUU); Bruno Portuguez (Perú); Camille Chalmers (Haití); Carlos Aznarez (Argentina); Carlos Fazio (México); Carlos Fernández Liria (España); Cecilia Roth (Argentina); Chiqui Vicioso (República Dominicana); Cindy Sheehan (EEUU); Claudio Katz (Argentina); Daniel Cholakian (Argentina); Daniel Viglietti (Uruguay); Dick Emanuelsson (Honduras); Diego de la Texera Barnés (Puerto Rico); Domenico Losurdo (Italia); Edmundo Aray (Venezuela); Enrique Dussel (México); Enrique Ubieta (Cuba); Farruco Sesto (Venezuela); Fernando Buen Abad (México/Argentina); Fernando Moraes (Brasil); Fernando Rendón (Colombia); Francois Houtart (Bélgica); Frei Betto (Brasil); Gabo Sequeira (Argentina); Gastón Pauls (Argentina); Gyle McLaughin (EEUU); Gilberto López y Rivas (México); Gisela Alonso Domínguez (Cuba); Guido López Gavilan (Cuba); Hildebrando Pérez Grande (Perú); Horacio López (Argentina); Ignacio Ramonet (Francia); Isabel Monal (Cuba); Ismael Clark Arxer (Cuba); Itsván Mészáros (Hungría); Iván Padilla Bravo (Venezuela); James Cockcroft (Canadá); James Early (EEUU); Javier Biardieu (Venezuela); Joao Pedro Stedile (Brasil); John Kirk (Canadá); John Saxe Fernández (México); José Pertierra (EEUU); Julio Escalona (Venezuela); Katiuska Blanco (Cuba); Keith Ellis (Canadá / Jamaica); Leonardo Boff (Brasil); Leonardo Sbaraglia (Argentina); Lilia Ghanem (Líbano); Manuel Santos Iñurrieta (Argentina); Marco Tulio Restrepo Guzman (Ecuador); Martha Harnecker (Chile); Martín Almada (Paraguay); Michael Lebowitz (Canadá); Michael Parenti (EEUU); Michele Mattelart (Francia); Miguel Angel Conreras Natera (Venezuela); Miguel d´Escoto Brockmannn (Nicaragua); Miguel Urbano (Portugal); Mireille Fanon Mendes (Francia); Mónica Bruckmann (Perú/Brasil); Montserrat Ponsa (España); Nils Castro (Panamá); Osvaldo León (Ecuador); Pablo Guayasamín (Ecuador); Pablo Echarri (Argentina); Pablo Guadamarra (Cuba); Pablo Imen (Argentina); Paula Klachko (Argentina); Pedro Calzadilla (Venezuela); Pedro Véliz Martinez (Cuba); Peera Songkunnatham (Tailandia); Pepe Regato (Ecuador); Piero Gleijeses (EEUU); Poli Délano (Chile); Rafael Cancel Miranda (Puerto Rico); Ramón Pedregal Casanova (España); Raúl Perez Torres (Ecuador); Rita Cortese (Argentina); Salim Lamrani (Francia); Sandra Russo (Argentina); Silvio Rodríguez (Cuba); FrStella Calloni (Argentina); Stephen Kimber (Canadá); Theotonio Dos Santos (Brasil); Vicente Battista (Argentina); Victor Heredia (Argentina); William Blum (EEUU); Winston Orrillo (Perú); Yamandú Acosta (Uruguay)

Ver lista completa de más de 600 adhesiones en:


(Por Atilio A. Boron) Una pandilla de bandidos tomó por asalto la presidencia de Brasil. La integran tres actores principales: por un lado, un elevado número de parlamentarios (recordar que sobre unas dos terceras partes de ellos pesan gravísimas acusaciones de corrupción) la mayoría de los cuales llegó al Congreso producto de una absurda legislación electoral que permite que un candidato que obtenga apenas unos pocos centenares de votos acceda a una banca gracias a la perversa magia del “cociente electoral”. Tales eminentes naderías pudieron destituir provisoriamente a quien llegara al Palacio del Planalto con el aval de 54 millones de votos. Segundo, un poder judicial igualmente sospechado por su connivencia con la corruptela generalizada del sistema político y repudiado por amplias franjas de la población del Brasil. Pero es un poder del estado herméticamente sellado a cualquier clase de contraloría democrática o popular, profundamente oligárquico en su cosmovisión y visceralmente opuesto a cualquier alternativa política que se proponga construir un país más justo e igualitario. Para colmo, al igual que los legisladores, esos jueces y fiscales han venido siendo entrenados a lo largo de casi dos décadas por sus pares estadounidenses en cursos supuestamente técnicos pero que, como es bien sabido, tienen invariablemente un trasfondo político que no requiere de mucho esfuerzo para imaginar sus contornos ideológicos. El tercer protagonista de esta gigantesca estafa a la soberanía popular son los principales medios de comunicación del Brasil, cuya vocación golpista y ethos profundamente reaccionario son ampliamente conocidos porque han militado desde siempre en contra de cualquier proyecto de cambio en uno de los países más injustos del planeta.



Al separar a Dilma Rousseff de su cargo (por un plazo máximo de 180 días en el cual el Senado deberá decidir por una mayoría de dos tercios si la acusación en contra de la presidenta se ratifica o no) el interinato presidencial recayó sobre oscuro y mediocre político, un ex aliado del PT convertido en un conspicuo conspirador y, finalmente, infame traidor: Michel Temer. Desgraciadamente, todo hace suponer que en poco tiempo más el Senado convertirá la suspensión temporal en destitución definitiva de la presidenta porque en la votación que la apartó de su cargo los conspiradores obtuvieron 55 votos, uno más de los exigidos para destituirla.Y eso será así pese a que, como Dilma lo reconociera al ser notificada de la decisión senatorial, pudo haber cometido errores pero jamás crímenes. Su límpido historial en esa materia resplandece cuando se lo contrasta con los prontuarios delictivos de sus censores, torvos personajes prefigurados en la Ópera del Malandro de Chico Buarque cuando se burlaba del “malandro oficial, el candidato a a malandro federal, y el malandro con contrato, con corbata y capital”. Ese malandraje hoy gobierna Brasil.



La confabulación de la derecha brasileña contó con el apoyo de Washington  -¡imaginen como habría reaccionado la Casa Blanca si algo semejante se hubiera tramado en contra de alguno de sus peones en la región!  En su momento Barack Obama envió como embajadora en Brasil a Liliana Ayalde, una experta en promover “golpes blandos” porque antes de asumir su cargo en Brasilia, en el cual se sigue desempeñando, seguramente que de pura casualidad había sido embajadora en Paraguay, en vísperas del derrocamiento “institucional” de Fernando Lugo.  Pero el imperio no es omnipotente, y para viabilizar la conspiración reaccionaria en Brasil suscitó la complicidad de varios gobiernos de la región, como el argentino, que definió el ataque que sus amigos brasileños estaban perpetrando en contra de la democracia como un rutinario ejercicio parlamentario y nada más.
En suma, lo ocurrido en Brasil es un durísimo ataque encaminado no sólo a destituir a Dilma sino también a derrocar a un partido, el PT, que no pudo ser derrotado en las urnas, y a abrir las puertas para un procesamiento del ex presidente Lula da Silva que impida su postulación en la próxima elección  presidencial. En otros términos, el mensaje que los “malandros” enviaron al pueblo brasileño fue rotundo: ¡no se les vuelva a ocurrir votar a al PT o a una fuerza política como el PT!, porque aunque ustedes prevalezcan en las urnas nosotros lo hacemos en el congreso, la judicatura y en los medios, y nuestro poderío combinado puede mucho más que sus millones de votos.
Grave retroceso para toda América Latina, que se suma al ya experimentado en la Argentina y que obliga a repensar que fue lo que ocurrió, o preguntarnos, en línea con el célebre consejo de Simón Rodríguez, dónde fue que erramos y por qué no inventamos, o inventamos mal. En tiempos oscuros como los que estamos viviendo: guerra frontal contra el gobierno bolivariano en Venezuela, insidiosas campañas de prensa en contra de Evo y Correa, retroceso político en Argentina, conspiración fraudulenta en el Brasil, en tiempos como esos, decíamos, lo peor que podría ocurrir sería que rehusáramos a realizar una profunda autocrítica que impidiera recaer en los mismos desaciertos.


En el caso del Brasil uno de ellos, tal vez el más grave, fue la desmovilización del PT y la desarticulación del movimiento popular que comenzó en los primeros tramos del gobierno de Lula y que, años después, dejaría a Dilma indefensa ante el ataque del malandraje político. El otro, íntimamente vinculado al anterior, fue creer que se podía cambiar Brasil sólo desde los despachos oficiales y sin el respaldo activo, consciente y organizado del campo popular. Si las tentativas golpistas ensayadas en Venezuela (2002), Bolivia (2008) y Ecuador (2010) fueron repelidas fue porque en esos países no se cayó en la ilusión institucionalista que, desgraciadamente, se apoderó del gobierno y del PT desde sus primeros años. Tercer error: haber desalentado el debate y la crítica al interior del partido y del gobierno, apañando en cambio un consignismo facilista que obstruía la visión de los desaciertos e impedía corregirlos antes de que, como se comprobó ahora, el daño fuera irreparable. Por algo Maquiavelo decía que uno de los peores enemigos de la estabilidad de los gobernantes era el nefasto rol de sus consejeros y asesores, siempre dispuestos a adularlos y, por eso mismo, absolutamente incapacitados para alertar de los peligros y acechanzas que aguardaban a lo largo del camino.  Ojalá que los traumáticos eventos que se produjeron en Brasil en estos días nos sirvan para aprender estas lecciones.



Este próximo Martes 10 de Mayo Frei Betto estará en la ciudad de Santiago del Estero, donde pronunciará dos conferencias públicas. Me solicitaron los organizadores de su visita que lo acompañe en ambos eventos, lo que será un gran honor para mí porque Betto ha sido y es un personaje central en la renovación del pensamiento de la izquierda en América Latina. Su libro Fidel y la Religión fue el punto de partida de nuevos planteamientos a la vez teóricos y políticos, y toda su obra posterior profundizó la brecha abierta luego de su histórica conversación con Fidel sobre estos asuntos. Dado que llegaré un día antes los amigos santiagüeños organizaron un conversatorio que brindaré el lunes 9 sobre el complejo escenario político latinoamericano. En las imágenes que acompañan este posteo está toda la información. Será un placer saludarles en Santiago los próximos días.

La Habana, 29 Abril 2016


Un viaje de vértigo a la isla para participar del seminario organizado por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre “Continuidad y cambio en las relaciones internacionales”. De paso, ofrecer tres conferencias en el Instituto de Filosofía, la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y la Casa de las Américas, aparte de conversar con amigos y camaradas sobre los desafíos que enfrenta la continuidad de la Revolución Cubana en el enrarecido y amenazante ambiente internacional. Como siempre, Cuba pega en el alma y conmueve por el cariño de su gente, su solidaridad militante, su genuino internacionalismo socialista y su abnegación para ser fieles al legado martiano y sostener el proyecto revolucionario contra viento y marea. 


Pero el de ayer, 28 de Abril, fue un día muy especial, cargado de profundas emociones. Había sido invitado por el Director de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, a dar una conferencia sobre el proyecto de recolonización imperial en América Latina. No sabía yo que esta institución conmemoraba precisamente ayer 57 años de su fundación, que tuvo lugar cuando aún no se cumplían cuatro meses desde el triunfo de la revolución y que marcaría la trascendencia que Fidel le otorgaba, ya en esos pasos iniciales a la batalla cultural. Su primera directora fue la heroína del asalto al Moncada, Haydée Santamaría y a poco andar Casa se convertiría en un baluarte de la revalorización y difusión de la cultura latinoamericana y caribeña, tareas que ha continuado desempeñando de manera ininterrumpida hasta el presente. Estar en esa casa emblemática de la Revolución Cubana y su gran proyecto cultural, conversando con el público sobre temas candentes de Nuestra América y en presencia de uno de los más grandes poetas y ensayistas de habla hispana, Fernández Retamar, fue una experiencia inolvidable que quería compartir con todos mis amigos. En próximos posteos informaré sobre lo que hice en estos cuatro días de intensa actividad en la tierra de Martí y Fidel.
24.4.2016

Hola, comparto una reflexión, en tono satírico, sobre los "golpes blandos". Espero que les guste.


(Por Atilio A. Boron) Washington ha modernizado sus prácticas intervencionistas. La vieja metodología de lanzar a sus carniceros de uniforme y charreteras para acabar con los gobiernos que no eran de su preferencia ha sido declarada obsoleta y, por lo tanto, fue discontinuada. En consonancia con las nuevas teorizaciones de Joseph Nye y sus discípulos ahora la Casa Blanca apuesta por la eficacia del “poder blando”. Los viejos golpes de estado con sus militares de torva mirada y métodos brutales han cedido lugar a formas más sutiles pero no por eso menos eficaces de ejercer la violencia contra sus enemigos. La extensa nómina de líderes de movimientos sociales, campesinos e indígenas; de militantes de base y de periodistas muertos y desaparecidos después de los “golpes blandos” en Honduras (2009) y Paraguay (2012) o como práctica sistemática en países con gobiernos de derecha, como México, Colombia y Perú demuestra con elocuencia que el soft power es apenas otra manera de reprimir a los disconformes. El carnicero abandona su delantal ensangrentado y se viste con un traje de colección para continuar con su faena.   
Estados Unidos tiene, como es sabido, muchas agencias de inteligencia. Tan es así y tan secretas son ellas que uno de los debates más tórridos (no álgidos, porque no son fríos sino bien calientes) que alteran los nervios de los burócratas, militares y políticos de Washington es si su número es 16 o 17. Aunque parezca increíble ni ellos parecen saber a ciencia cierta cuantas son. En todo caso, en lo que a los ciudadanos comunes y corrientes nos concierne, las chances de que haya alguna filtración de las agencias de seguridad se multiplican por 16 o 17. Antes había que esperar alguna falla en los dispositivos de seguridad de la CIA; hoy son muchas las que pueden experimentar filtraciones, con lo cual las probabilidadades de acceder a información antaño rigurosamente vigilada se acrecientan significativamente.
La sátira política es casi tan vieja como la política. Allí donde el gobernante o los dominadores oprimían a sus pueblos o acallaban las voces del disenso la sátira era el camino por el cual se abría camino la resistencia y la protesta. En la Grecia clásica las obras  de Aristófanes, comenzando por “Las Nubes”, marcan el glorioso inicio de una larga tradición que llega hasta nuestros días. Maquiavelo y Tomás Moro apelaron también a este artificio para decir y nombrar lo que no podía ser dicho o nombrado. Lo que sigue es una tentativa de transitar por ese mismo camino para entender, con la ayuda del humor, lo que está sucediendo en América Latina.
__________________
Días atrás la suerte me sonrió: recibí una comunicación de un hacker que, compadecido ante las persistentes intrusiones en mi cuenta de correo electrónico y en las redes sociales, me hizo llegar una filtración de una de aquellas agencias de inteligencia, pero sin decirme de cual. Se trataba de un breve pero muy didáctico compendio con las instrucciones que uno de los jefes le envió a un agente destacado en algún país de la región para destituir a un gobierno desafecto a Washington, seguramente una feroz dictadura. Su contenido resumía el voluminoso manual operativo (en la jerga de la Comunidad de Inteligencia esto se llama S.O.P., por  standard operating procedures ) con el que esas instituciones instruyen a sus agentes y al cual estos deben ceñirse para cumplir con la misión de sembrar la libertad y la democracia que Dios le encomendó al pueblo de los Estados Unidos. A continuación glosaré sus principales directivas.
Primero -decía el mensaje al agente- no se equivoque. Como por razones de seguridad no lo enviamos directamente a su país “target” sino que lo hacemos circular por varios para confundir a los agentes de la contrainteligencia comunista al llegar asegúrese bien que está en el país correcto y frente al gobierno que tiene que ayudar a derrocar. Si no conoce bien la región podría debilitar a un gobierno amigo de Estados Unidos y eso sería imperdonable para la agencia. Si tal cosa llegara a ocurrir tendría suerte si para castigarlo lo enviasemos a Corea del Norte a seguir los pasos de Kim Jong-un, un “mother fucker” que despacha a quienes le caen mal tirándolos a una jaula repleta de perros hambrientos. Recuerde que nuestros vecinos del sur son muy complicados. Hubo uno que dijo que “en América Latina lo que es no parece, lo que parece no es, y todo es como si lo fuera”. (Nota de AB: el remitente del mensaje ignoraba que quien acuñó esa frase fue el sociólogo y economista brasileño Ruy Mauro Marini). Por eso –sigue el mensaje- tenga cuidado. Desconfíe de los discursos. Los latinos son buenos para discursear. No se asuste si escucha a un jefe o jefa de estado pronunciar un discurso virulentamente antinorteamericano. Es muy probable que sea un buen amigo nuestro que, por debajo de la mesa, esté negociando con Washington alguna prebenda o un acuerdo que precisa ser cubierto por una espesa cortina de altisonantes ataques verbales a nuestro país. Ha habido muchos casos de esos. Y no confíe en los que  se deshacen en elogios a nuestro modo de vida y nuestras instituciones. Si sobreactúan su admiración es porque la DEA les descubrió un chanchullo, están a punto de perder las elecciones o ser derrocados por una revuelta popular y están preparando su dorado exilio en nuestro país.
Para no equivocarse siga estas pocas reglas: fíjese si el gobierno que le fue asignado para destituir se adhirió al ALBA, versión tropical de la Internacional Comunista de Stalin; averigüe como votó en Mar del Plata cuando hundieron el ALCA en el 2005. Si se plegó a la arenga antinorteamericana de Chávez es el enemigo a vencer; si no lo hizo es uno de los nuestros. Otro criterio: fíjese si el gobierno ha desarrollado un programa nuclear. Los latinos son muy vengativos y traicioneros, y lo más probable es que algo aparentemente inocente, concebido supuestamente para usos pacíficos, sea una pantalla para cubrir un acuerdo bélico con países como Irán o Corea del Norte. Por eso: si tiene un programa nuclear usted está en el lugar correcto y póngase a trabajar de inmediato. Si no lo tiene conecte su GPS y recalcule su trayectoria. Otro: vea si ese país lanza o no satélites al espacio exterior. Si lo hace, como lo hizo la Argentina hace poco, su inconfesable finalidad es facilitar a rusos y chinos el monitoreo satelital de los desplazamientos de la Cuarta Flota por el litoral latinoamericano. Ultimo criterio: abra bien los ojos y vea si hay un número inusual de chinos o rusos en el lugar en que se encuentra. En Latinoamérica hay negros, indios y mestizos, y unos pocos blancos que quieren ser como nosotros, como lo comprobó uno de nuestros asesores: Samuel P. Huntington, de Harvard. Si hay muchos chinos estamos en problemas. Son muy ladinos y arteros, y dan cobertura a sus tropas tras fachadas aparentemente inocentes. Por ejemplo, pequeños supermercados barriales cuya finalidad bélica se oculta contratando paraguayos, bolivianos y peruanos supuestamente encargados de la venta de frutas, hortalizas y carnes. Ingénieselas para penetrar en la trastienda de esas pequeñas fortalezas y seguramente encontrará un impresionante arsenal militar de última generación destinado a abastecer a la base que ya han instalado en el sur de la Argentina. En Perú la soldadesca china se esconde tras una sospechosa cantidad de “chifas”, restaurantes que ofrecen una comida china barata mezclada con exóticos e indigeribles productos de la gastronomía local. Los chifas parecen inofensivos pero no lo son: toda esa gente, desde los cocineros a los meseros, sacarán a relucir sus armas ni bien Beijing dé la voz de mando para atacrnos. Por eso, ni se le ocurra ir a comer allí. En Lima hay muchos Kentucky Fried Chicken y McDonald’s como para arriesgarse a morir envenenado o apuñalado en caso de que la contrainteligencia de los asiáticos haya detectado sus movimientos. En estos dos países, Argentina y Perú, los chinos aplicaron la metodología insurreccional de un resentido social italiano que aconsejaba destruir nuestras sociedades mediante la estrategia de guerra de posiciones: en la política, la cultura y también en el comercio minorista. Los supermercados o los chifas son la fachada que oculta un plan siniestro de dominación mundial.


 Con los rusos su tarea será más difícil, porque a diferencia de los chinos, que son amarillos, los ruskies son blancos y por afuera se parecen mucho a nosotros. Por adentro no, porque son colectivistas (por eso Lenin y su pandilla pudieron destruir al zarismo que nos había vendido a precio razonable Alaska), borrachines y holgazanes y no creen en la democracia, la libertad  y los derechos humanos. Su única chance para descubrir a los rusos es hacerlos hablar: párelos en las calles, hágase el turista confundido y tome nota de su habla. Recuerde que Rusia es el primer gran enemigo a vencer, por su temible arsenal atómico. Cuando se desintegró la URSS gracias a la valentía de Ronald Reagan que los obligó a batirse en la “guerra de las galaxias” y a Juan Pablo II, que movilizó la religiosidad de los polacos y los convirtió en el ariete que perforó las murallas del Kremlin,  muchos creímos que habíamos derrotado a los rusos definitivamente. Nos equivocamos y como la yerba mala que renace con renovados bríos reaparecieron con más fuerza que antes de la mano de un comunista disfrazado de demócrata pero que hasta lleva el nombre de Lenin. Tenga esto en cuenta. Y una vez liquidados los rusos nos encargaremos de los fucking chinos. Para resumir: si en el país nota que hay demasiados rusos es mala señal y quiere decir que tendremos que extremar nuestros recursos para operar allí. Ponga manos a la obra siguiendo al pie de la letra estas instrucciones.
Segundo: no se deje llevar por sus impulsos mesiánicos, a pesar de la  indignación que le produzca comprobar la malignidad de los planes antinorteamericanos en ese país. Cálmese y repórtese de inmediato a nuestra embajada: allí encontrará una fenomenal base de operaciones: comunicaciones, logística, armas, contactos, informantes, vehículos, disfraces, drogas, todo lo necesario. Pero tenga cuidado al interactuar con los nativos: cuando ellos hablan de “la embajada”, o cuando escuche que la insultan, tenga presente que sólo se refieren a la nuestra y a ninguna otra. A ella le achacan las culpas de todos los males producto de su indolencia e irresponsabilidad. En su insalubre mezcla de envidia y resentimiento, los latinos no conciben otra embajada que no sea la de Estados Unidos. Evo ha elevado la crítica a “la embajada” al rango de un onceavo mandamiento de la ley de Dios, pero no le haga caso. Nuestras embajadas son indispensables para nuestra misión civilizadora. Pese a que la cobardía de Obama nos hizo retirarnos de Irak los boys de la comunidad de inteligencia y los del Pentágono lo obligaron a dejar nuestra embajada en Bagdad, con 15.000 diplomáticos. ¿Diplomáticos? En realidad el 95 por ciento de ellos son militares, mercenarios (no usamos esa palabra cargada de malos recuerdos; los llamamos “asesores”) y agentes de inteligencia como usted. En los tiempos actuales los diplomáticos valen poco o nada, son dinosaurios incapacitados de actuar en un mundo en donde lo único que cuenta es el lenguaje disuasivo de las armas. Nuestras embajadas tienen como finalidad dar cobertura al ejército de espías, asesores, consultores políticos, neuromarketineros y activistas antigubernamentales, disimulados las más de las veces como “agregados culturales”, en realidad agitadores de la “sociedad civil” y cuya tarea es organizar la oposición. Por eso, apenas el 5 por ciento de los funcionarios que tenemos en “la embajada” son diplomáticos. El resto es gente de acción, como usted, o personal de apoyo para su labor que hablan su lenguaje y con los cuales se entenderá inmediatamente. El eclecticismo y la cobardía de nuestros diplomáticos nos costaron muy caro: perdimos la China a manos de Mao y a buena parte de Europa, por casi medio siglo, después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso mismo perdimos Cuba a fines de los cincuenta, y de milagro no se nos fueron Indonesia y las Filipinas. Todo gracias a esos afeminados del Departamento de Estado. Por suerte Trump y la Clinton entienden esto y ya nos aseguraron un refuerzo presupuestario para enfrentar a nuestros enemigos de la única manera posible: con la fuerza.


Tercero, “la embajada” tiene muchos amigos en el país. Échele una miradita a los Wikileaks y verá como aún sin la invitación de nuestros embajadores los admiradores de Estados Unidos se desviven por ir en tropel a “la embajada” para hablar mal de su propio país y sus gobernantes, y para urdir planes sediciosos; o para rogarnos que los invadamos para acabar con la peste populista y comunista. En cada país esa lista es enorme, y puede elegir entre gente muy calificada para pasar a la acción. Acuerde con ellos y comience por lanzar una campaña de rumores. Esto es muy efectivo allá: denuncie la insoportable corrupción del gobierno y hágalo sistemáticamente y sin pausas. Promueva también una campaña denunciando el fraude de la última elección o la incompetencia de sus funcionarios. Colegas suyos están organizando el desabastecimiento de bienes esenciales para provocar el malhumor de la población. Los latinos adolecen de un cierto fatalismo en relación al tema de la corrupción y dicen que desde 1492 en adelante todos los gobiernos fueron corruptos, salvo unas pocas excepciones (que no eran precisamente nuestros amigos). Pero si insiste con el tema y planea una buena ofensiva mediática con los principales medios de comunicación (que son todos nuestros y los coordinamos desde Washington a través del Grupo de Diarios de América, donde están los grandes baluartes de la libertad de prensa como O Globo, El Mercurio, La Nación, El Tiempo y otros) comprobará que al cabo de un tiempo se producirá una formidable mutación en la opinión pública. Mire lo que logramos en Brasil, donde uno de los principales corruptos del país, procesado y todo, con cuentas ilegales en Suiza alimentadas por el dinero sustraído a Petrobrás, es presidente de la Cámara de Diputados y encabezó la ofensiva para sacarnos de encima a una guerrillera comunista disfrazada de demócrata que desvió fondos públicos para ayudar a la tiranía de los Castro construyéndoles el megapuerto de Mariel. Este éxito hubiera sido impensable sin la actuación constante de nuestros agentes en Brasil, apoyándose en una red de jueces y fiscales corruptos, políticos corruptos y medios de comunicación corruptos, todos ellos coordinados desde Washington. Si esto le suena mal y no le gusta la palabra “corruptos” acuérdese del filocomunista Franklyn D. Roosevelt -que creó el IRS, Internal Revenue Service, la oficina de impuestos internos para hacer lo mismo que Lenin: expropiar a los propietarios- aunque debemos reconocer que en los asuntos hemisféricos manejó la cosa con mano de hierro. Él hablaba de la “política del buen vecino” pero apoyó a todos nuestros amigos en Centroamérica, especialmente a Anastasio Somoza en Nicaragua. Y cuando algunos blandengues de esos que nunca faltan se lo reprochaban diciendo que cómo apoyaba a Somoza, que era “un hijo de puta” él replicaba diciendo: “sí, pero es nuestro hijo de puta.” Usted siga este luminoso consejo: localice a nuestros hijos de puta de hoy y trabaje codo a codo con ellos. Ningún escrúpulo moral o chicana leguleya debe obstaculizar nuestra lucha por la libertad, la justicia y la democracia.

Cuarto, piense globalmente y actúe localmente. Para lo global (no para pensar, que eso lo hacemos aquí) contáctese con José María Aznar en España y Álvaro Uribe Vélez en Colombia. El español nos prestó un enorme servicio al acompañarnos en la decisión de invadir Irak en el 2003, pese a que algo más del 90 por ciento de los españoles estaba en contra. Bush le preguntó si ese desprecio por la opinión pública podría ser un problema para él y respondió que no, que en España las encuestas tienen un margen de error muy grande, superior al de Estados Unidos, y además a los españoles les encanta que quien ejerce el poder lo haga sin retaceos, que adoran a los caudillos y les gusta la mano dura, que por eso Franco fue tan popular. Por eso se reunió con Bush en las Azores, junto al charlatán de feria Tony Blair, uno de los mentores de la “tercera vía”, y entre los tres se sacaron una foto que dio la vuelta al mundo anunciando la buena nueva: que una coalición internacional de países democráticos invadiría Irak y enviaría al verdugo de Saddam Hussein a la justicia. A diferencia de Aznar, que siguió siendo nuestro fiel amigo hasta el día de hoy y maneja los dineros de la USAID y la NED destinados a Latinoamérica, Blair parece que procesó mal lo de Irak, abandonó la política y tuvo un inesperado quiebre religioso: abandonó la Iglesia Anglicana y buscó refugio y consuelo en la Iglesia Católica. Un agente nuestro “estacionado” en la Biblioteca Vaticana asegura que la razón de la insólita renuncia del Papa Benedicto XVI fue el arrepentimiento del pontífice alemán al haber formalizado el ingreso a la Eclesia del ex premier británico.
Volviendo a lo global, Aznar y su compadre Uribe son maestros consumados en eso de mover fondos de la NED y la CIA e influenciar a la opinión pública internacional. No se deje amedrantar por lo que dicen los National Archives de la George Washington University que el colombiano es uno de los cien mayores narcotraficantes de su país, que colaboró con el Cartel de Medellín, que era muy amigo de su capo, Pablo Escobar Gaviria, y que por eso, desde su banca en el Senado, se opuso a cualquier tipo de tratado de extradición que permitiera enviar a los narcos a nuestro país para someterlos a las leyes y la justicia estadounidenses. Esa información la discontinuamos en 1993 cuando advertimos que era falsa y que la había suministrado un agente cubano infiltrado en la DEA. Poco después comprobamos que la data era irrefutable pero desde arriba se nos dijo que nos olvidáramos del tema y que el hombre podría sernos útil en el futuro. ¡Y vaya si nos fue útil! Estaba predestinado a servirnos: ¡si hasta nació un 4 de Julio! En suma: cuente con ambos, con Aznar y Uribe, para lo que necesite. El español es un poco timorato, aunque rapidísimo para los negocios y para trasladar nuestros dineros de aquí para allá. Uribe, en cambio, es un hombre de acción, y si necesita ayuda tiene un verdadero ejército de combatientes por la libertad dispuestos a todo y que por eso la prensa comunista del continente los difama llamándolos “paracos” o “paramilitares.”  Y en lo que hace a la campaña en los medios avísele a Aznar o Uribe que le pidan a Don  Mario (Vargas Llosa, se entiende) que fulmine al gobierno que hay que tumbar con una de sus habituales filípicas comparando su corruptela y su despotismo con la democracia y la libertad que florece entre nosotros. Sus palabras, y hay que reconocer que el hombre habla lindo, producirá una reacción en cadena de comentarios y acotaciones en los medios, lo que rápidamente será reproducida y su impacto agrandado por toda la prensa libre de las Américas. Don Mario es un figurón infumable, con un ego de dimensiones descomunales que ni siquiera el Premio Nobel de Literatura alcanzó a aplacar, pero es increíblemente llano y accesible a la hora de criticar a nuestros enemigos. Nomás dígale que tal o cual gobierno es populista o se reconoce como socialista para que el peruano salte al ruedo con toda la furia de su prosa. Tras él entrarán en combate peones menos brillantes, flojos de palabras pero visceralmente nuestros como su hijo Álvaro, Carlos Alberto Montaner y toda la nómina de empleados de nuestro gobierno, que muy generosamente los recompensa por su defensa de las libertades y la democracia. Del dinero no se preocupe: el Congreso aprueba anualmente partidas de varios centenares de millones de dólares que Aznar y Uribe canalizan hacia sus asociados latinos para ayudarles a crear un clima de opinión propicio al “golpe blando.” Aparte están los dineros que aportan las transnacionales, o sea que aquí lo que sobra es el dinero y lo que falta es voluntad política para deshacernos de esos bribones. El  tono general en esta fase del proceso debe girar en torno a esta consigna: “la comunidad internacional está consternada por los ataques al periodismo independiente y a la oposición democrática.” Si la campaña prende en la opinión pública lance, siempre con sus socios locales, una segunda consigna “exigiendo la liberación de todos los presos políticos.” Entre nos le digo que no los hay porque los presos son algunos de nuestros amigos que por su afán de hacer méritos ante el Tío Sam y figurar como héroes del derrumbe del totalitarismo cometieron crímenes y los muy idiotas lo hicieron a cara descubierta, desoyendo nuestros consejos. Fueron muy estúpidos, pero la verdad es que en las cárceles nos son más útiles. De todos modos no conviene menear demasiado el asunto de los venezolanos porque si lo que hicieron allá lo hubieran hecho en Estados Unidos –tentativa insurreccional, 43 muertos, centenares de millones de dólares en destrucción de vehículos e instalaciones públicas- ya habrían recibido una inyección letal en una cárcel de máxima seguridad de Alabama. ¡Ah, me olvidaba! Asegúrese que nuestros medios en la televisión saquen a TeleSUR de todas las grillas de las cableras. Nada menos que La Nación de Buenos Aires, uno de los decanos de la prensa seria a nivel mundial, dijo en un memorable editorial que el “modus operandi” de Telesur es “malicioso” y que el problema esencial con esa señal “no es su ideología, sino su rancio primitivismo panfletario para procesar las noticias.” Si lo dice La Nación, que de esto sabe mucho y ha sentado cátedra en materia de procesamiento de noticias, hay que creerle. Esos canallas de TeleSUR ya nos hicieron quedar como unos impostores cuando revelaron lo del relevo de Mel Zelaya, que los de la CNN y los medios amigos (entre ellos La Nación) habían ocultado cuidadosamente; y también con el affaire de Bengasi cuando liquidamos a Gadaffi, porque ellos pusieron en evidencia que no hubo bombardeo alguno de la aviación libia sobre nuestros muchachos en aquella ciudad. Si tiene dudas de cómo hacerlo hable con uno de sus colegas en Buenos Aires. Allá lo convencieron rápido a Macri y ahora las cosas están mucho mejor y los argentinos informados con objetividad e imparcialidad.
Quinto: identifique cuidadosamente a sus peones en la fase final de la campaña. ¡Aléjese de los cuarteles, olvídese de los militares! Recuerde que hace veinte años empezamos a ofrecer cursos de formación en Derechos Humanos y Democracia a jueces y fiscales de todos los países latinoamericanos. ¡Si viera lo bien que nos fue! Nos sacamos de encima a Mel Zelaya con una trapisonda de libro, y tres años después la repetimos con Fernando Lugo, un obispo tan libidinoso y mujeriego que nuestro Bill Clinton y su Mónica Lewinsky quedan reducidos a figuras como la Madre Teresa por comparación al marxista-leninista de sotana. Reclute los jueces y fiscales y también a los políticos en el congreso para organizar el juicio político. La cosa pasa por ahí: búsquenle la vuelta al presi, que algún muerto debe ocultar en su closet, alguna cuenta offshore debe tener en algún paraíso fiscal, algunos milloncitos habrá fugado del país. La mayoría de los políticos latinos dejarían a Frank Underwood y los guionistas de House of Cards como inofensivos niños de pecho. Busque en los Panamá Papers, pero tenga cuidado porque algunos de los nuestros fueron tan descuidados, para no decir estúpidos, como para dejar sus huellas digitales allí. Ningún latino, pobre o rico, es trigo limpio. No se olvide que son racialmente inferiores y por eso mismo propensos al desorden y al delito. Y cuanto más ricos y poderosos más tentados estarán en acrecentar sus fortunas por cualquier medio. Cuando los capitostes del Poder Judicial se alían con diputados y senadores, habiendo una jugosa recompensa material en el medio (que ya en parte hemos anticipado) los resultados son más devastadores de los que puedan lograr miles de soldados dirigidos por un estado mayor de ladrones incompetentes. Tampoco se olvide que hemos venido entrenando a militares y policías en Derechos Humanos y Democracia. Esta gente sabe muy bien lo que esto significa y arden en deseos de cooperar con nosotros. No sólo nos fue muy bien en Honduras y Paraguay. Estamos a punto de obtener el premio mayor: Brasil, ¡y sin disparar un solo tiro! Sus colegas en ese país hicieron una obra maestra: sin tener nada concreto, ninguna prueba, nada, sacan del juego a dos castro-comunistas irreductibles como Lula y Dilma. Y los que tenemos en la Argentina la tuvieron todavía más fácil porque nuestros enemigos perdieron el gobierno a manos de uno de nuestros mejores amigos, pero en quién jamás habíamos pensado para la presidencia. El hombre habla muy bien el inglés, cree en la magia de los mercados pero no parece estar preparado para dirigir un país tan exótico como la Argentina, en donde gobernar no es imposible pero es inútil. Para eso se requiere de alguien con un perfil diferente y una dicción comprensible para el vulgo. Pero Macri consiguió un buen marketinero político y llegó a la Casa Rosada y nos está dando una mano más que necesaria, como la tuvimos en la época de Menem, que nos ayudó a ganar la primera guerra del Golfo. Por eso le dijimos a Obama que ya que iba a Cuba y se desviara un poco y fuera a visitarlo, con suegra y todo. Los maricones del Departamento de Estado trataron de bloquear esta decisión diciendo que ningún presidente de Estados Unidos debe visitar a un gobierno instalado hacía pocos meses. Pero los chicos de la comunidad de inteligencia y del Pentágono les quebramos la mano a aquellos afeminados derrotistas y el presi nos hizo caso. Le dijimos que la Argentina bien valía una misa, que con el temita este de los narcos y los “paracos” Uribe se estaba desprestigiando demasiado y ya no nos servía, y que por eso Macri se había convertido en nuestro principal ariete contra el régimen dictatorial de Maduro. También le dijimos que para ganarse la simpatía de los nativos tenía que bailar un tango y tomar esa horrible y antihigiénica infusión llamada mate que aquellos bárbaros sorben todos de una misma “bombilla” rebosante de gérmenes y bacterias que se pasan unos a otros. La verdad es que los chicos de la comunidad de inteligencia todavía no se ponen de acuerdo sobre si Obama es estadounidense o keniano; o si es cristiano o un  musulmán vergonzante dispuesto a traicionarnos en cualquier momento. Pero es un actorazo, siguió nuestro guión al pie de la letra ¡y los argies quedaron fascinados con él!

Sexto: ya tiene al gobierno enemigo sitiado. Desde Washington la oposición cosechó una interminable secuencia de declaraciones manifestando la “preocupación” de nuestras autoridades y de los politiqueros del Congreso por la gravedad de los problemas que afligen al país y la necesidad de un radical cambio de rumbo. El FMI y el Banco Mundial lanzaron serias advertencias de la profundidad del abismo en que se caería a causa de la obstinación del gobierno en seguir aplicando sus políticas populistas y anti-mercado. La Unión Europea se manifestó en el mismo sentido y envió reiterados mensajes exigiendo redefinir los acuerdos comerciales desechando los residuos estatistas de los acuerdos iniciales. La SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) emitió rotundos comunicados denunciando los múltiples atropellos que sufre el “periodismo independiente” a manos del gobierno. Las federaciones económicas (industriales, agrarias, etcétera) claman al cielo exigiendo una rectificación de las políticas oficiales. Denuncie el carácter ilegítimo del gobierno y su incorregible ineficiencia, paralizado como está por el torrente de ataques procedentes desde el exterior y la creciente belicosidad de sus enemigos internos. Los gobiernos de los países vecinos hacen saber de su preocupación por los acontecimientos y la situación se descontrola por completo. Pero un gobierno, sobre todo un gobierno como el que usted debe ayudar a eliminar, no cae si  no se lo hace caer. Y para eso tiene que ganar la calle. Repase cuidadosamente los manuales golpistas de Eugene Sharp, uno de nuestros teóricos disfrazado de académico, que codificó las  acciones desestabilizadoras de gobiernos enemigos a las que, burlonamente, bautizó como  “no violencia estratégica”. El bueno de Sharp hizo honor a su apellido y expuso en varios de sus informes para la CIA y la OTAN nada menos que 197 tácticas  “no violentas” con las cuales poner a un gobierno enemigo de rodillas. Entre ellas incluye iniciativas tan pacíficas como “establecer doble soberanía y gobierno paralelo”, acosar y abuchear a funcionarios en la vía pública, desobediencia civil y el boicot sexual y la suspensión de las relaciones sexuales habituales hasta que no caiga el gobierno y, de este modo, promover la militancia rebelde. Recuerde que la lucha contra el comunismo también se libra en la cama, y explote esa muy sensible faceta de nuestra batalla por la libertad. Cuando todas estas condiciones están presentes la mesa está servida para la remoción del gobernante indeseable. Pero asegúrese que sus comensales tengan el aspecto apropiado. Tiene que crear un clima de derrumbe con multitudes saliendo a la calle a exigir “la salida” del gobierno enemigo. Asegúrese que  muchedumbre no esté formada sólo por nuestros amigos. Es más, dígales que se queden en casa. No sería demasiado creíble si el “tono plebeyo” que debemos darle a la destitución del gobierno (y para que el Congreso y la opinión pública en Estados Unidos aplauda nuestras acciones) fuese personificado por un prolijo y elegante desfile callejero de los ricachones de Barrio Parque y Recoleta en Buenos Aires; Vitacura y Las Condes en Santiago; Leblon e Ipanema en Río de Janeiro; o Villa Mariana en Sao Paulo; Pocitos y Carrasco en Montevideo; San Isidro y Miraflores en Lima o Tecamachalco y Las Lomas en ciudad de México. Es preciso darle calor y color populachero, y eso no se consigue con la gente de esos barrios. Si tiene dudas hable con sus colegas en la Argentina, que allá son expertos en eso. Haga que nuestros amigos digan que el afán expropiatorio del gobierno no dejará títere con cabeza. Consulte a los de Ecuador, que hicieron un trabajo notable al movilizar al pobrerío ¡en contra de la Ley de Herencia! Fue una obra maestra de nuestros agentes y sus amigos ecuatorianos, que inundaron las calles de desheredados y desposeídos, que nada heredaron y nada pueden heredar, en contra de una ley propuesta por el castro-chavista Rafael Correa que afectaba sólo a los muy ricos del Ecuador. ¡Haga lo mismo! La estocada final contra la tiranía que estamos combatiendo tiene que ser dada por grandes movilizaciones callejeras pero para eso tiene que atraer a las clases medias, siempre propensas a actuar contra gobiernos que la han beneficiado, y al “pobretariado”, como dice el cura comunista Frei Betto. Para eso es necesario una eficaz campaña de los medios de comunicación -que nuestros enemigos llaman “terrorismo mediático” y la verdad que no se equivocan, sólo que no toman en cuenta nuestras intenciones redentoras- mediante la cual se convenza a esos sectores desposeídos y desinformados que la voracidad del gobierno acabará por expropiarlos de sus miserables propiedades. No es sencillo pero, como lo prueba la experiencia del Ecuador, no es imposible. Una vez que tenga esa gran manifestación populachera en las calles el derrumbe del gobierno será inevitable, sometido a la doble presión de la conspiración judicial-parlamentaria y al descontento callejero de las masas. Una vez caído asegúrese que prosiga la persecución judicial y la campaña de difamaciones en contra de los personeros del anterior gobierno. No sólo hay que derrocarlos sino también mandarlos a la cárcel y humillarlos. Como hicimos con Jacobo Arbenz en la primera experiencia latinoamericana de la CIA, en la Guatemala de 1954, cuando lo hicimos desfilar por el aeropuerto en calzoncillos. Zelaya estaba sobreaviso y por eso siempre dormía con pijama y tenía el sombrero a mano, pero igual lo sacamos de la cama sin darle tiempo a que se vistiera. Como haremos con todos. El mundo libre no espera otra cosa de nosotros.

 El mencionado periódico publicó un editorial el 12 de Abril formulando un infame llamamiento al golpe de estado en Venezuela. Dice en su párrafo final que

“Venezuela necesita desesperadamente una intervención política de sus vecinos, que para eso disponen de un mecanismo apropiado en la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos, la OEA, un tratado que contempla la acción colectiva cuando un régimen viola las normas constitucionales".



Es obvio que quienes están desesperados son los imperialistas y sus compinches, razón por lo cual este periódico paradigmático de la “prensa seria, imparcial y objetiva” propone la intervención extranjera en la Venezuela Bolivariana. El WP se lamenta de que los vecinos de Venezuela no asuman responsablemente el desafío que exigen las circunstancias.  La guerra económica, a la ofensiva diplomática, a las provocaciones de la oposición enquistada en la Asamblea Nacional y al terrorismo mediático no pudieron tumbar al gobierno de Nicolás Maduro. No recuerdo un ataque tan feroz y tan bien orquestado en contra de un país como el que Estados Unidos y sus vasallos locales lanzaron contra la patria de Bolívar y Chávez.

Pero nada de esto es casual. Obedece a un plan del Comando Sur, plasmado en un documento denominado “Operación Venezuela Freedom-2″ (ver foto abajo) y rubricado con la firma del actual jefe del Comando Sur, el almirante Kurt Tidd el 25 de febrero del corriente año. Uno de sus párrafos más elocuentes dice que “si bien (la oposición) está enarbolando el camino pacífico, legal y electoral (para provocar la destitución de Maduro), ha crecido la convicción de que es necesario presionar con movilizaciones de calle, buscando fijar y paralizar a importantes contingentes militares que tendrán que ser dedicados a mantener el orden interno y seguridad del gobierno, situación que se hará insostenible en la medida en que se desaten múltiples conflictos y presiones de todo tipo”. En línea con lo anterior el editorial del WP termina diciendo que “probablemente no tarde demasiado en producirse una explosión”. No es casual que una de las organizaciones sediciosas que asolaron al país en el pasado, Voluntad Popular, haya convocado una marcha para  el próximo 19 de Abril para exigir la “salida” del presidente Maduro. Ni que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, declarase hace pocos días en una entrevista a El País de España que era inadmisible mantener la neutralidad en Venezuela  “cuando hay presos políticos y la democracia no está funcionando”.  Como puede verse, se han movilizado todos los engranajes y dispositivos para acabar, a cualquier precio, con la Revolución Bolivariana. Hoy la solidaridad con su pueblo y su gobierno es más importante que nunca, y no deberán regatearse esfuerzos para impedir que la siniestra maniobra intervencionista del imperio llegue a ejecutarse.

Seguiremos con este tema, que nos exige ponernos en guardia ante los planes del imperio.

(Ver el texto original del editorial del WP en:


13.4.3026

¡Hola! comparto la entrevista que me hiciera el domingo pasado Mona Moncalvillo en Radio Nacional. Creo que les va a interesar.


Para escucharla, ir a:
11.4.2016

Ahora disponible, entero, en:

http://albaciudad.org/2016/04/video-discurso-completo-de-atilio-boron-en-el-encuentro-de-intelectuales-golpes-blandos-por-etapas-exito-en-argentina/


CARACAS, 10 Abril 2016

Ayer, en el Teatro Teres Carreño de Caracas, tuve ocasión de presenciar un panel que fue un verdadero lujo que, afortunadamente, estará disponible en la web si no hoy domingo sin falta mañana lunes. Para eso visitar el sitio de Telesur en: www.telesurtv.net Integraron ese panel nada menos que Fernando Buen Abad (México y Argentina, profesor de las universidades nacionales de Lanús y Avellaneda); Blanca Eekhout Gómez (ex Ministra de Comunicaciones de Venezuela y co-fundadora de Catia TV); Pascual Serrano (España, fundador de Rebelión); Carlos Aznarez (Resumen Latinoamericanoa, Argentina) y Osvaldo León (ALAI, Ecuador). El tema: los medios y su papel en los procesos de transformación en curso en los países latinoamericanos.

De izuierda a derecha: Buen Abad, Eekhout, Serrano,Aznarez y León


A continuación unas pocas perlas que nos regalaron los panelistas:

Buen Abad: Según la UNESCO los medios de comunicación son la segunda industria que más dinero mueve a nivel mundial, sólo superada por el fenomenal negocio de la guerra y el tráfico de armas. En su inmensa mayoría los medios son negocios, altamente oligopolizados, que además de esclavizarnos, nos sacan el dinero y nos utilizan para que los enriquezcamos.

Blanca Eekhout Gómez: Los artífices del golpe de estado de Abril 2002 fueron los grandes medios. Los generales ensayaron su discurso en los estudios de la TV, o en las casas de los presentadores de la TV. Chávez estaba preso, secuestrado; no había partido ni organización, y los medios, todos, la radio, la prensa y la TV nada decían. Pero a pesar de ello el pueblo logró saber, enterarse, y no esperó ver por TV o escuchar en la radio o leer en la prensa para saber lo que estaba ocurriendo. Se hizo pueblo comunicador y salió a buscar a Chávez, a exigir el retorno de Chávez bajo la consigna de “Queremos a Chávez”! La verdad se convirtió en acto comunicacional unificador.

Pascual Serrano: Muchas iniciativas hubo en América Latina para democratizar los medios y garantizar el derecho a la información, un derecho inalienable de los pueblos. Y también el derecho a informar, que los pueblos y los movimientos y fuerzas populares tengan la posibilidad de informar, algo imposible en un sistema mediático dominado por la lógica mercantil y el imperativo de la ganancia. El caso argentino demuestra que pese a los enormes esfuerzos para democratizar los medios audiovisuales, con una ley que fue discutida popularmente durante largos años y que fue finalmente aprobada por una amplia mayoría en el Congreso fue suprimida, de hecho, con una sola firma en un Decreto de Necesidad y Urgencia de Mauricio Macri. Lección práctica: para sostener sus conquistas la izquierda tiene que estar siempre, día a día, en la calle.

Carlos Aznarez: Fidel y el Che comprendieron desde el vamos la importancia de la comunicación política. Fundaron Radio Rebelde en la Sierra Maestra y ni bien entraron a La Habana crearon una extraordinaria agencia de noticias, Prensa Latina, reclutando gentes tan notables como Jorge Ricardo Masetti, Gabriel García Márquez, Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo. Fidel y Chávez fueron grandes comunicadores. Los medios mienten sistemáticamente: ocultan los asesinatos de los luchadores populares, y cuando no pueden hacerlo, como en el caso de Berta Cáceres en Honduras, no lo atribuyen a las transnacionales contra las cuales Berta luchaba sino que dicen que fue producto de una tumultuosa relación sentimental.

Osvaldo León: los medios alternativos tienen que articularse con los movimientos sociales y librar también ellos la batalla de ideas, la batalla cultural. Pero sorteando el peligro de creer que esa se libra con propaganda cuando en realidad sólo se puede prevalecer mediante un intenso esfuerzo formativo. Esos medios deben ser grandes vehículos de educación y concientización política.
top